Tensiones en Canadá - Las luchas obreras frente a la táctica de la “izquierda en la oposición”

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Tensiones en Canadá

Las luchas obreras frente a la táctica de la “izquierda en la oposición”

Hace poco más de un año, el partido conservador ganó el gobierno de Canadá en la última elección federal. Un gobierno de mayoría conservadora no era el resultado que las principales facciones de la burguesía preferían ya que el partido conservador, bajo la dirección de Stephen Harper, había sido causante de una larga cadena de escándalos políticos que amenazaba con disminuir la asistencia de las nuevas generaciones a las urnas electorales. Sin embargo, este equipo de la burguesía canadiense ganó oportunamente para ayudar a desarrollar la clásica división ideológica del trabajo en tiempos de creciente malestar de la clase trabajadora al enfrentarse a la “izquierda en la oposición” representada oficialmente, por primera vez en la historia,  por el Nuevo Partido Democrático (NPD).

Casi como si la burguesía canadiense hubiera anticipado lo que iba a venir, Canadá ha sido golpeado por una verdadera ola de malestar social desde el año pasado, que produjo una serie de huelgas y acciones de la clase trabajadora que  afectaron a varias industrias centrales a nivel nacional y local. Además, aunque el movimiento “ocupa” en Canadá fue mucho menos dramático que en otros lugares, los estudiantes de Quebec han participado en una lucha feroz y prolongada contra los planes del gobierno para aumentar la colegiatura, afectando el tráfico a través de Montreal en varias ocasiones y obligando al aparato represivo del Estado de Quebec a mostrar su ferocidad una vez más.

Mientras que el movimiento estudiantil de Quebec parece motivado por muchos de los mismos factores que han llevado a las nuevas generaciones de trabajadores a movimientos de protesta similares en todo el mundo en los últimos años, el desarrollo de la lucha de clases en Canadá ha sido globalmente obstaculizado enormemente por el hábil uso de la táctica de la izquierda en la oposición de la burguesía canadiense.

 Aunque los conservadores no han cesado su vía al escándalo –como las acusaciones del no confiable Parlamento sobre los verdaderos costos de los aviones de combate F-35 esta vía jugó en la táctica de apuntalar la izquierda en la oposición. Así, el auge del NPD ha servido de contrapeso desempeñando el papel de una “alternativa dentro del Estado” a la rabia causada por la cruel austeridad, la “indiferencia para defender la democracia” y la política descaradamente anti-obrera de los Tories. Ha actuado al mismo tiempo como un obstáculo en el desarrollo de la lucha de clases en Canadá, llevando a los trabajadores a la trampa de los sindicatos con la verborrea agresiva de la oposición “contra los ataques de los conservadores al derecho a huelga”. En cierto modo, la consigna del NPD de “democracia electoral y lucha a través de los sindicatos”, permitió al gobierno conservador ser más agresivo de lo que era. Éste sabe que sus rivales al otro lado en la cámara de los comunes trabajarán para asegurarse de que las luchas obreras no escapen a su control y al de sus amigos, los sindicatos.

La burguesía canadiense ha sido ampliamente exitosa –aunque ha pagado su cuota de inestabilidad electoral– al utilizar la política de la izquierda en la oposición, que le permite una mayor flexibilidad para implementar la austeridad al intentar proteger a la economía canadiense en un caótico entorno internacional, situación que la burguesía canadiense sabe va a afectar negativamente a su propia economía.

La huelga y los despidos de “Canada Post” (junio de 2011)

Justo un mes después de que el partido conservador ganó las elecciones, las tensiones laborales en los correos de Canadá estallaron en una serie de huelgas en todo el país. Descontentos por los ataques al contrato, sus pensiones y a las condiciones de trabajo y seguridad, la combatividad ya se había presentado entre los trabajadores de correos durante algún tiempo, obligando al sindicato  (Canadian Union of Postal Workers) iniciar huelgas rotativas a principios de junio de 2011.

El nuevo contrato obliga a trabajar un año adicional al quinto antes de calificar para prestaciones sociales, establece una estructura de dos niveles salariales en la que los nuevos trabajadores reciben menos salario. Tras doce días de rotación de huelgas en varias ciudades en todo el país, la empresa Canada Post respondió despidiendo a los 48 000 trabajadores sindicalizados a mediados de junio, evitando completamente la entrega de correo en todo el país. No se puede ignorar tal evento, los medios de comunicación burguesa desarrollaron un intenso debate alrededor de la “obsolescencia tecnológica” de esa compañía de correos.

Apenas se había anunciado el bloqueo, el gobierno Tory comenzó a hacer ruido sobre la legislación de retorno al trabajo en la cámara de los comunes. La táctica era clara: despedir a los trabajadores, crear una “crisis nacional” y esperar a que el gobierno federal interviniera con la promulgación de una ley en favor de la empresa, que obliga a los trabajadores de correos a volver a trabajar en peores condiciones que la ofrecida por la propia empresa. De acuerdo con el ministro de Trabajo conservador, la ley era necesaria para “proteger la recuperación económica de Canadá”. La campaña del NPD de izquierda, supuestamente favorable a los trabajadores, fue lamentar “el colapso de la democracia canadiense”.

Los trabajadores postales detrás de los sindicatos y el NDP no tenían ni idea de cómo resistir al mandato del gobierno. Bajo la camisa de fuerza sindical, nunca pensaron en unirse con los trabajadores de las aerolíneas Air Canada, también bajo la amenaza de la Ley de retorno al trabajo. Gracias a los sindicatos, cada lucha fue aislada en su propio rincón, en su propio sector y por lo tanto fue condenada a la derrota.

Tensiones en Air Canada (primavera de 2011 a abril de 2012)

Air Canada fue la segunda gran preocupación nacional al ser marcada por las tensiones laborales el año pasado. Cuando las huelgas rotativas en Canada Post estaban en su segunda semana, agentes de servicio al cliente en la aerolínea nacional hicieron huelga contra recortes al paquete en las pensiones. La huelga de agentes de servicio al cliente fue sólo la primera de una serie de luchas en Air Canada en ese año.

La frustración de los trabajadores se había dado desde al menos 2003 cuando la empresa solicitó protección por bancarrota. A fin de “mantener la empresa en el negocio” los sindicatos acordaron despidos y  recortes del 10 % en el sueldo, recortes en vacaciones pagadas, en tiempo para el almuerzo y en días por enfermedad. En 2004 y 2005 el sindicato acordó recortes salariales adicionales de 2,5 por ciento. En 2009 estaba la amenaza de reestructuración con la congelación salarial para 2009 y 2010.

Los planes de la compañía para lanzar una nueva aerolínea “de bajo costo” con reducción de salarios y prestaciones fue la gota que derramó el vaso. El 14 de junio de 2011, unos 3800 agentes de servicio al cliente de Air Canada se fueron a huelga. El gobierno de Harper rápidamente emitió amenazas legales de vuelta al trabajo citando la necesidad de “proteger la frágil recuperación económica de Canadá”. Ante tal amenaza, el sindicato Canadian Auto Workers’ Union (CAW) terminó la huelga después de tan sólo tres días. ¿Por qué buscar fortalecer esta lucha mediante su vinculación con los trabajadores de correos huelga? ¡Por supuesto, este tipo de cosas nunca se le ocurre a los líderes sindicales, excepto como algo que debe evitarse a toda costa!

Sin embargo, el fin de esta huelga estaba lejos de significar paz laboral en Air Canada porque en octubre, los asistentes de vuelo amenazaron con otra huelga que podría interrumpir el transporte aéreo en todo el país. Esta vez el ministro laborista ni siquiera esperó a que la cámara de los comunes debatiera cualquier ley, dirigiéndose unilateralmente a la Junta de arbitraje, que declaró ilegal cualquier huelga de asistentes de vuelo. Como era de esperarse, el Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE) lamentó el ataque de los Tories a la negociación colectiva –algo supuestamente necesario para el “buen funcionamiento de una sociedad democrática”– y comunicaron a sus más de 6,800 miembros que no podían estar en huelga. Sin embargo, para asegurarse de que mantenía la confianza de los trabajadores, el CUPE les escribió, “Este Gobierno no es su amigo. Está tratando de quitarles su derecho a la huelga y utilizará cualquier herramientas y trucos para lograrlo”.

Además, nuevamente evitaron cualquier idea de que los trabajadores de un sector podrían unir fuerzas con las de otro. Los asistentes de vuelo tenían la posibilidad de unirse con los empleados de seguridad de aeropuerto, quienes simultáneamente tenían su “propia huelga” en la que se habían coordinado provocando retrasos masivos de viajes durante tres días a principios de octubre en el aeropuerto Pearson de Toronto. Otra prueba de que los sindicatos no extienden las luchas, sino que las mantienen aisladas en sus bunkers sectoriales y en la red del legalismo burgués.

Tiempo después, las presiones de huelga en Air Canada no pudieron ser contenidas tan fácilmente con la amenaza de la intervención del gobierno. A finales de marzo de 2012, la tripulación de tierra se lanzó a una huelga salvaje en el aeropuerto Pearson que aunque duró sólo 12 horas, causó la cancelación de 84 vuelos y hasta 80 vuelos retrasados. El malestar se extendió rápidamente a los aeropuertos de Montreal, Quebec y Vancouver. La huelga de 150 trabajadores de tripulación de tierra fue una respuesta a la decisión de Air Canada de suspender a tres trabajadores que supuestamente habían interrumpido al ministro de trabajo, mientras caminaba por el aeropuerto el día anterior. En respuesta a la “huelga ilegal”, Air Canada despidió a 37 trabajadores. Por su parte, el ministro no perdió la oportunidad de recordar a los trabajadores que podrían ser castigados con una multa hasta de 1000 dólares por día sin laborar.

En respuesta a la huelga salvaje, los medios de información se lanzaron al ataque provocando la indignación del público hacia Air Canada y sus trabajadores, para asegurarse de que estuviera harto de los paros laborales en la aerolínea nacional.

Sin embargo, el ejemplo de la tripulación de tierra fue seguido rápidamente por los pilotos, cuando se lanzaron a lo que los medios de información llamaron una “huelga ilegal” a mediados de abril. En disputa por su contrato con la aerolínea y sujetos a una orden parlamentaria para evitar huelgas y bloqueos, los pilotos se fueron a huelga ilegal que obligó la cancelación de unos 75 vuelos en todo el país, con demoras que se extendieron por tres días. Air Canada obtuvo rápidamente una orden que obligaba a los pilotos a volver al trabajo, pero el sentimiento de frustración entre los pilotos casi los llevó a una confrontación contra su propio sindicato.

Lo mejor que pudo hacer la Asociación de pilotos de Air Canadá (ACPA) fue decir a sus miembros que estaba luchando contra la orden en los tribunales, pero que hasta que no se impusieran los canales legales, ninguna huelga era posible. ¡El legalismo burgués triunfa de nuevo! ¡De acuerdo con el sindicato no puede haber ninguna huelga hasta tener el permiso del Estado! El gobierno de Harper tiene mano dura con la clase trabajadora, pero los sindicatos fueron los encargados de aplicar las leyes de no huelga de manera concreta. A pesar de todo, como muestran estos ejemplos, la combatividad se ha ido desarrollando en la clase obrera amenazando con escapar del control Sindical.

Otras luchas

Aunque las huelgas en Canada Post y Air Canada han sido las más destacadas a nivel nacional, otras luchas tuvieron lugar el año pasado. Algunas de las más importantes fueron:

  Una feroz disputa entre los maestros de la Universidad British Columbia y el gobierno provincial del Partido Liberal en la que los profesores se lanzaron a una  “acción de trabajo mínimo” en septiembre de 2011 negándose a hacer informes, asistir a reuniones de personal, supervisar la actividad extracurricular o realizar trabajo administrativo. Esta vez fue el gobierno provincial Liberal el que aprobó el infame “Bill 22” en marzo de 2012, que fija un periodo de seis meses en el que toda huelga es ilegal so pena de pago de 475 dólares por cada día a los participantes. La aprobación de la ley 22 desató una campaña de resistencia entre los profesores que aunque permaneció dentro de los límites sindicales, incluyó discusiones sobre la posibilidad de una huelga salvaje. 

  Más de un mes de huelga de los profesores en la Universidad  Brandon en Manitoba, marcando la segunda vez en cuatro años que esos académicos se van a huelga. Esta huelga estuvo marcada por una campaña ideológica de división por la administración de la Universidad y los medios de información para poner a los estudiantes en contra del personal. Con disturbios estudiantiles extendiéndose desde Quebec, la burguesía canadiense estaba temerosa de cualquier posible unificación de las luchas de los estudiantes con las de los docentes.

  Una serie de huelgas y amenazas de acciones por los trabajadores en varias líneas de autobús de Toronto que entorpeció el transporte en el área metropolitana más grande de Canadá.

En su mayor parte, todas estas huelgas y acciones permanecieron bajo la férula del sindicato pero son testimonio de la combatividad creciente dentro de la clase trabajadora después de años de que se habla de la fragilidad “de la recuperación económica de Canadá” que al final impulsó la respuesta de la clase obrera a la recesión que comenzó en 2008. Mientras los trabajadores han luchado para escapar de los sindicatos y han tenido poco éxito en unirse con otros movimientos de protesta, hay un sentimiento creciente entre los trabajadores que la lucha es necesaria para defender sus intereses en un clima político dominado por un Estado intransigente que se despojó de cualquier pretensión de neutralidad social.

Las lecciones de la lucha de clases

Claramente, el Estado canadiense ha surgido de las elecciones federales de mayo de 2011 con una fuerza inesperada frente a la lucha de clases. Las elecciones produjeron “la oposición oficial” del NPD que ha permitido al Estado canadiense jugar la carta de la izquierda en la oposición con mucho éxito el año pasado ya que el gobierno Tory fue capaz de reprimir con leyes draconianas de vuelta al trabajo, mientras que el NPD y los sindicatos lloraron desde la izquierda, para convencer a los trabajadores que tenían un amigo en la cámara de los comunes. Su argumento es, “Si el gobierno anti obrero de Harper fue electo hoy, no será lo mismo en pocos años, cuando los trabajadores puedan unirse alrededor del NPD y elijan un verdadero gobierno trabajador amigable, si así lo desean”.

Para la clase trabajadora, las lecciones del año pasado son claras. Si bien es cierto que el gobierno de Harper ha sido particularmente agresivo en relación a las luchas de los trabajadores, esto no significa que el NPD o cualquier otro partido burgués es nuestro amigo. Además, el año pasado nos ha mostrado que luchar detrás de los sindicatos siempre conduce a la derrota. Debemos tomar las lecciones de los trabajadores de Air Canada y comenzar a sacar nuestras luchas de la camisa de fuerza sindical. Solo cuando tomamos las luchas en nuestras propias manos y nos unimos rompiendo la división del sector tenemos la oportunidad de resistir los ataques del capitalismo. En el clima actual también debemos unir nuestras luchas con otros movimientos de protesta que se resisten a los efectos de la crisis económica sobre las condiciones de vida, tales como la resistencia de los estudiantes de Quebec a los aumentos de colegiatura y a la creciente carga de la deuda estudiantil. Estamos pagando la crisis de la propia burguesía, pero es solo nuestra propia lucha autónoma la que puede poner fin a esa política de austeridad de una vez por todas.

Henk, 23/05/12