Huelga en VW de Silao Guanajuato - Una escaramuza interesante para el conjunto de la clase obrera

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Huelga en VW de Silao Guanajuato

Una escaramuza interesante para el conjunto de la clase obrera

El 1º de abril de 2012 comenzó una huelga en la fábrica de Volkswagen ubicada en el Puerto Interior, en Silao, Guanajuato. Ciento veinte ingenieros y técnicos se rebelaron debido a que fueron engañados y burlados como siempre por los empresarios, pues después de ser llevados a capacitarse a Alemania y a Puebla con la promesa de obtener al término de los cursos un salario diario de 500 pesos en función de su preparación profesional y capacitación recibida, al finalizar el periodo de capacitación se les ofreció un salario de apenas 180 pesos que debido a la inconformidad de los trabajadores fue aumentado por la empresa a 200 pesos diarios (equivalente a 6 mil pesos mensuales netos, servicio de comedor, transporte y afiliación al IMSS con una jornada de 8:00 A.M. a 16:30 P.M.).

En cuanto se dieron las primeras muestras de descontento e intentos de organización el sindicato se hizo presente, buscando enrolar a los trabajadores en una disputa intersindical entre la CTM de Guanajuato y el Sindicato Independiente de Trabajadores de VW Puebla. Al mismo tiempo, el diputado local del PRI, quien es también el delegado estatal de la CTM, declaró inmediatamente su “apoyo” a los trabajadores ofreciéndoles la asesoría legal y llevando el caso a la Junta de Conciliación y Arbitraje en la Ciudad de México. En dicho tribunal, las demandas obreras quedaron en segundo término y se diluyeron en la disputa por la representación de los trabajadores, quedando como triunfador el sindicato de la CTM.

El 13 de abril se levantó la huelga, accediendo VW a establecer mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores técnicos que actualmente están contratados en la planta.

Esta breve experiencia destacada por un pequeño grupo de obreros nos recuerda importantes lecciones que, aunque incipientes, prefiguran los retos ante los cuales está enfrentado el conjunto de los trabajadores no solo en esta región sino en el mundo entero, como lo atestigua también el movimiento de los trabajadores de la enseñanza en Inglaterra y que presentamos en este mismo periódico y en nuestro sitio web:

• La inmediata intervención de los sindicatos ante el descontento obrero pues la burguesía jamás permitirá que su enemigo de clase tome iniciativas propias de lucha y menos aún de auto organización como lo estaban haciendo los trabajadores en este caso que, en promedio, son trabajadores muy jóvenes con un gran ímpetu y voluntad de luchar.

• El desvío de las demandas laborales hacia las pugnas intersindicales con lo cual se descarriló la dinámica inicial muy positiva que empujaba hacia una resistencia obrera genuina que no solo enarbolaba muy alto sus demandas propias sino que presentaba un riesgo muy alto para los patrones de suscitar simpatía en su entorno, con sus hermanos de clase de otros centros de trabajo.

• Esto se hizo evidente por el bloqueo informativo que tendió una cortina de silencio alrededor del suceso ya que en Puebla (sede de la principal planta de VW en el país) no hubo ninguna noticia al respecto en tanto que los diarios y noticieros en Guanajuato solo cubrieron el inicio del conflicto, callando toda noticia posterior hasta que finalizó la huelga.

• La simpatía despertada en los trabajadores de otras empresas, especialmente en los trabajadores de GM, pero también en algunos mineros de la capital del estado y en los albañiles que construyeron la planta de VW en Silao, quienes se unieron también a la huelga de los técnicos, demuestra en la práctica que una potencialidad real de solidaridad activa, de lucha, existe actualmente en todo el mundo. Una situación que es una promesa objetiva para la extensión de la lucha obrera no sólo en el presente sino en los meses y años que vienen.

• La rápida solución al conflicto, concediendo la empresa gran parte de lo solicitado por los trabajadores, apunta a un temor por parte de los capitalistas a que cundiera el ejemplo en los trabajadores de otras armadoras como GM o Maz­da que se encuentran en la misma zona. Una situación que, cuidándonos de sobrestimar la fuerza de este movimiento en particular, revela cual es el meollo de la situación actual para la burguesía: el “mal ejemplo” de una iniciativa propia del proletariado debe ser inmediatamente aislada, escondida y terminada para evitar el contagio hacia el resto de la clase obrera, sobre todo en el contexto actual de un enorme descontento generalizado en las filas de la clase trabajadora en todas partes. La pradera está muy seca y cualquier chispa puede incendiarla. Hay que mojar la pólvora.

Como se ve, este aparente conflicto mínimo, episódico e irrelevante como le conviene a la burguesía que aparezca, ofrece al resto de los trabajadores una oportunidad para recordar cómo opera la burguesía y sus agentes antiobreros dentro de sus filas. Y muestra también de manera sencilla y clara que la iniciativa de luchar, de tomar en sus propias manos el combate, de auto organizarse y, además, de buscar la solidaridad del resto de los trabajadores de manera autónoma es la única alternativa que tienen los trabajadores si quieren verdaderamente resistirse y obligar a la burguesía a echar atrás la cascada de ataques que se le precipitan sin parar y, en consecuencia, avanzar en su propia perspectiva histórica de buscar la destrucción del capitalismo y la edificación de una sociedad que atienda las necesidades humanas de los hombres y no los condene, como el capital, a una existencia de miseria, sufrimiento y represión eterna.

BR-EFR, abril de 2012