Los “gobiernos de coalición” benefician a la burguesía, no al proletariado

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Los “gobiernos de coalición”

Benefician a la burguesía, no al proletariado

En los últimos meses hemos oído acerca de la propuesta de formar “gobiernos de coalición” en México pues serían la alternativa para lograr una “mejor gobernabilidad”. ¿A quién interesa esa “mejor gobernabilidad”?

Solo a la burguesía. A nadie más, que no nos inmiscuyan en ese terreno que corresponde estrictamente a la clase dominante a pesar de que se disfracen de “requerimientos para buscar cumplimiento a las exigencias de justicia, equidad, desarrollo y seguridad que exige el país”.

Esta propuesta de los gobiernos de coalición, donde se articulan liderazgos del PRI, del PAN, del PRD y gente sin filiación política partidaria, también es una especie de reciclamiento o ­reacomodo burocrático de los cuadros políticos de diversos partidos, y donde pareciera que el problema se circunscribe a un asunto de cómo acomodarse y no quedar fuera del presupuesto y de los cargos burocráticos.

Así se ve en su propuesta de reforma constitucional que prevé que cuando un gobernante gane las elecciones con menos de 50 % de los sufragios, pueda tener la oportunidad de pactar políticas públicas con partidos distintos al suyo. Luego, el funcionamiento de todos los sistemas políticos se basa invariablemente en la necesidad de llegar a acuerdos interpartidistas. De ahí la preocupación de garantizar “cierto grado de gobernabilidad” a través de garantizar mayorías legislativa en México que no es nueva. Ya en la reforma de 1986, se impuso la cláusula de gobernabilidad con el fin de garantizar la mayoría al partido que obtuviera más votos y que no alcanzara por este medio la mayoría legislativa. Así, el presidente en turno contaría con un instrumento para llevar a cabo su proyecto de gobierno.

Se trata pues de lograr  un mínimo de acuerdo, que se ha buscado en los últimos años, entre las diferentes fracciones de la burguesía para lograr un mínimo de unidad para avanzar en sus proyectos como clase burguesa. Sin embargo, lapidariamente podríamos afirmar que dadas las tendencias fundamentales de la sociedad capitalista, es decir, que siendo la tendencia dominante al “cada quien a lo suyo”, lo que es de esperarse es que cada grupo dentro del Estado busque hacer valer sus intereses económicos y políticos. Es decir, la ley de la selva. Esa es la dinámica de la sociedad capitalista.  

Pero todas esas consideraciones para avanzar en una mayor unidad y en una mejor gobernabilidad son del interés de la burguesía y no del proletariado, el cual, al contrario, siempre se verá afectado por este tipo de propuestas que lo que buscan en el fondo es cómo mejorar la explotación asalariada. 

RR, diciembre 2011