Caso Dominique Strauss-Kahn - ¿A quién beneficia la publicidad del “crimen”?

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Caso Dominique Strauss-Kahn

¿A quién beneficia la publicidad del “crimen”?

La detención y encarcelamiento de Dominique Strauss-Kahn, Director General en ejercicio del potente Fondo Monetario Internacional, encabezando bajo la sotana socialdemócrata todas las encuestas para las elecciones primarias del PS y más tarde, las elecciones presidenciales del 2012 en Francia, ha provocado una enorme sensación y ha causado un gran escándalo. Ahora es bajo la acusación de siete cargos diferentes incluyendo acoso sexual e intento de violación de una recamarera de origen guineano del hotel donde se hospedaba, que fue detenido y esposado por la policía de Nueva York en el avión que debía llevarlo a Europa.

Una nueva ilustración de la moral de la burguesía decadente

¿Los libertinajes de DSK (los cuales no son un secreto) han sido explotados al extremo y llevados a la caricatura para satanizar el personaje, sacarlo del FMI y sabotear su candidatura para las elecciones presidenciales en Francia? ¿DSK ha sido víctima de una “conspiración” o arreglo de cuentas entre diferentes grupos de la burguesía? Es muy posible. Esta clase de tiburones y mafiosos no hace regalos. Nunca han dudado en “matar a tiros” (en el sentido propio como en el sentido figurado) a uno de los suyos. Este fue el caso, entre otros ejemplos, en Francia con la muerte en octubre de 1979 del ministro de Giscard, Robert Boulin, a punto de convertirse en Primer ministro, presentado como un suicidio aunque fue encontrado ahogado en unos pocos centímetros de agua en un estanque en el bosque de Rambouillet y, según varios testigos, su cara hinchada por los golpes. O también el ex primer ministro de Mitterrand, Pierre Bérégovoy, que se suicidó el 1o de mayo de 1993 después de una campaña masiva acusándolo de corrupción. Y, en los Estados Unidos, nadie ha olvidado el asesinato en Dallas de John-Fitzgerald Kennedy (“JFK”) en noviembre de 1963, probablemente encargado –hoy se sabe– por la CIA, o el escándalo de “Watergate” donde el campo republicano usó el espionaje telefónico que instaló en la sede de sus rivales demócratas y lo cual obligó el Presidente Richard Nixon a renunciar en 1975...

El “Caso DSK” es bastante revelador de la moral prosaicamente depravada de la burguesía y ésta va de la mano con el comportamiento “natural” de los depredadores de sus dirigentes. De hecho no es el primer caso: recuérdese que cuando Bill Clinton era Presidente de los Estados Unidos fue pescado y fue objeto de un procedimiento de “impedimento” en el caso de Monica Lewinski. Del mismo modo, los escándalos llueven sobre Berlusconi que recluta a discreción a niñas o jóvenes llamadas “call girls” para sus “orgías”, incluidas menores de 16 años comprando el silencio de sus padres, todo ello enorgulleciendo con alarde el “verdor” del “latino caliente”. Los grandes de este mundo, cubiertos por una sensación de poder, tienden a creer que cualquier cosa se les permite y ostentan este poder con altanería. DSK él mismo ya había enfrentado en 2008 una sórdida historia con una subordinada sobre la cual él había ejercido un chantaje y que casi le había costado su lugar a la cabeza del FMI. La “moral burguesa” encaja perfectamente con las “desviaciones” o los comportamientos de sus líderes, de izquierda y derecha, revelando actitudes de vándalos y de grandes sicarios de la mafia.

¿Por qué se habla tanto de esto?

Lo más insólito es la enorme publicidad que se le ha dado al “Caso DSK”. Desde que estalló el 15 de mayo, ha acaparado la “primera plana” de toda la prensa internacional y, en la mayoría de los medios de comunicación, se nos sirve casi hora por hora y en directo las peripecias de eso que nos presentan ahora como un “thriller” de suspenso. Todos los noticieros pasan esta noticia tres cuartas partes de su tiempo, animados debates se transmiten a diario, se ha convertido en el principal tema de conversación entre el hombre de la calle, en el lugar de trabajo, en los cafés. Todos están invitados a dar su opinión. Hablando de sorpresa, incredulidad, vergüenza, humillación. No se vacila en aludir complacientemente la tesis ya mencionada de la “conspiración orquestada” contra DSK, de “la trampa que se le tendió”. Los medios de comunicación y los políticos no dudan en poner en juego la demagogia para criticar o justificarse bajo el disfraz de ética. Todos ellos que han cubierto durante años el “problema de DSK con las mujeres” balancean hoy hipócritamente sus “revelaciones” de infamias notoriamente conocidas en el círculo cerrado del poder y los medios de comunicación.

La verdadera pregunta es ¿por qué la burguesía y sus medios de comunicación dan tanta publicidad a este escándalo que la salpica y que gravemente la compromete como un todo, rompiendo la carrera de uno de sus más eminentes representantes? ¿Qué interés tiene la clase dominante en la mediatización excesiva de este escándalo?

Hoy, es evidente que los diversos episodios de este sórdido caso deliberadamente se ponen bajo los reflectores por una razón mayor. La polarización espectacular en este episodio permite por un tiempo ocultar los problemas sociales reales, para crear una cortina de humo para tratar de relegar a un segundo plano y minimizar una dolorosa y dramática realidad social cotidiana en la cabeza del proletariado por el empeoramiento de la crisis mundial de la capitalismo: aumento del desempleo, la precariedad, productos de primera necesidad, empeoramiento de los ataques a nuestras condiciones de vida, la reducción de todos los presupuestos y la amputación de los programas sociales, que pone cada vez más al desnudo la quiebra irremediable del capitalismo. Es particularmente edificante ver cómo este caso de DSK es montado al mismo tiempo en que los planes de austeridad concertadas entre el FMI y los gobiernos se intensifican en Grecia o Portugal , y sobre todo al mismo tiempo en que los jóvenes desempleados, estudiantes y muchos trabajadores, precarios o no, expresan su ira y su descontento en la Puerta del Sol en Madrid, pero también en las principales ciudades de España reclamándose como un movimiento explícitamente en la línea de las revueltas sociales en Egipto y Túnez, y con otras luchas en Europa (Grecia, Francia, Gran Bretaña).

Por supuesto, las sumas astronómicas que se dieron como garantía para la “libertad condicional” de DSK o para alimentar su juicio son impactantes e insultantes para todos los trabajadores y los desempleados que no tienen ni siquiera para alojamiento, alimentos, vestidos. Un líder del PS (cercano a DSK), Manuel Valls, montó en cólera durante un debate, acusando, con cierta lucidez, a los periodistas de alimentar así “una brecha creciente entre la política y la sociedad civil”.

Pero este aspecto es temporalmente ahogado en la inundación de informes, entrevistas, propaganda, polémicas (es por eso que se deja a las asociaciones feministas hacerse de un nicho para fustigar el sexismo y la misoginia real de dirigentes y las élites) que se utilizan para mantener las divisiones y confusión en la opinión pública: se subrayan las diferencias de opiniones o en cuanto a la legislación, se deja a que cada uno decida: ¿debemos defender la presunción de inocencia o defender los derechos de la víctima? Se comparan los métodos legales y los medios de investigación entre Francia y los Estados Unidos, se compara y se contraponen el tratamiento “ético” de la información entre periodistas franceses y la prensa anglosajona. Y sobre todo se intenta canalizar las especulaciones sobre los “nuevas hechos” para reactivar el interés por los retos electorales del 2012 en Francia. Toda esta trifulca no es otra cosa sino polvo en los ojos, una campaña de desviación para alejar a los explotados de la defensa de sus intereses de clase. No es hacia el caso DSK que hay que voltear sino a las luchas sociales que actualmente se llevan a cabo contra el desempleo, la miseria, la austeridad impuestas por el FMI (sin DSK como antes con él) y todos los gobiernos de derecha e izquierda.

W., 22 de mayo de 2011