Apoyo de Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega a Muamar Gadafi - Cuando los capos se dan la mano

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Apoyo de Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega a Muamar Gadafi

Cuando los capos se dan la mano

Lo que en Libia parecía haber comenzado como una revuelta de "los de abajo", degeneró rápidamente en una sangrienta guerra civil entre las facciones de la burguesía e inmediatamente en una disputa imperialista con la injerencia directa de las grandes potencias, desvirtuando completamente el sentido de las protestas iniciales desde mediados de febrero. Las fracciones burguesas desde entonces se enfrentan a sangre y fuego usando como carne de cañón a las masas. Este dominio de la represión y la intervención militar han frenado premeditadamente el desarrollo de movimientos sociales en la región, por el momento, pues todos los gobiernos del área practican una represión abierta y despiadada contra las protestas como en Bahrein, en Yemen, en Arabia Saudita, Siria, etc., con la complicidad directa de las mismas potencias que dirigen la llamada "intervención humanitaria".

En este escenario, la operación militar "odisea al amanecer" comandada principalmente por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos bajo la cubierta ideológica de la "defensa humanitaria del pueblo libio" masacrado por el gobierno del loco Gadafi, ha provocado naturalmente las más variadas reacciones de acuerdo a los intereses de sus protagonistas.

Entre las reacciones que hay que documentar con letras de oro se encuentran las protagonizadas por los amigos de Gadafi en América Latina. Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador principalmente, han declarado muy fuerte su apoyo a su congénere libio enarbolando como siempre la defensa de la soberanía nacional, es decir, la libre determinación de cada burguesía para administrar como le parezca la explotación en sus países. A estos personajes "de izquierda" nada les importa, claro está, que las masas sean masacradas como moscas al contrario de lo que vociferan cotidianamente.

En particular, Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega han reaccionado muy indignados por la situación de su cuate Gadafi quien los condecoró hace años con el "premio a los derechos humanos Muamar Gadafi" que este creó en 1988. Un reconocimiento a la eficacia de este tipo de gobiernos burgueses al operar la explotación y represión en sus respectivas áreas de dominio y que es una respuesta cínica a la reticencia de aquellos gobiernos que otorgan galardones similares pero que a ellos les hacen el "fuchi" por no cuidar las apariencias al usar métodos un poco más salvajes. Hugo Chávez en correspondencia le obsequió con bombos y platillos a Gadafi una réplica de la Espada del Libertador Simón Bolivar.

"No voy a condenar a Gadafi... a mi no me consta que sea un asesino" dijo Hugo Chávez encogiéndose de hombros. Por su lado, Fidel Castro arqueando las cejas ha omitido pronunciarse sobre las masacres perpetradas por el autoproclamado "Guía" prefiriendo ensalzar los logros de su amigo en la economía nacional de su país, es decir, la buena gestión de la economía burguesa que equivale a una explotación eficiente y eficaz de las masas trabajadoras y oprimidas.

Este apoyo al régimen de Gadafi por sus hermanos de clase en América Latina revela una vez más la naturaleza burguesa de sus propios gobiernos si es que todavía hiciera falta. Evidentemente, tampoco se trata de apoyar a los "rebeldes", ni a la coalición de las Naciones Unidas. Todos ellos son perros rabiosos imperialistas que se ajustan las cuentas sobre los cadáveres de las masas trabajadoras. A todos ellos hay que oponerles sin vacilación el internacionalismo proletario, solidarizarnos con los miles que se revelan en esa región luchando en cada país contra la burguesía que nos oprime y explota, asumiendo de manera consciente que la lucha proletaria es una sola en todo el mundo y que para triunfar debe generalizarse internacionalmente por encima de cualquier división nacional, de lengua, de religión, etc. Sólo así la potencia de la lucha obrera podrá detener la represión de los Estados capitalistas. Cuando esto sea una realidad en América Latina, los amigos de Gadafi estarán en primera línea para masacrar a sus pueblos que han pretendido defender hipócritamente desde siempre.

RR/Abril del 2011