México - Resolución sobre la Situación nacional

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México

Resolución sobre la Situación nacional

La evolución de la crisis

1. Desde diciembre del 2007 cuando oficialmente se reconoce la apertura de la recesión, la burguesía no ha hecho sino justificar al sistema, culpando de las dificultades que azotan al capitalismo a las actuaciones irresponsables de los brokers o la inadecuada manipulación de la tasa de interés por la FED. Variantes de ese discurso lo expone el aparato de izquierda del capital, que para evitar pronunciar el proceso de agudización de la crisis, afirmaban, con lenguaje radical, que se trata de una "crisis del neoliberalismo", o el efecto natural por privilegiar al capital financiero por encima al productivo, terminando con su llamado a cambiar de "modelo económico" y a extender una regulación de las operaciones especulativas. Y con la misma falta de consistencia para exponer sus argumentaciones mistificadas, están sus declaraciones sobre el fin de la recesión y sus pronósticos de crecimiento para 2011 como resulta de "ampliar la liquidez" mediante las continuas inyecciones crediticias. Las secuelas más graves que marcaron la recesión pueden haber disminuido su dinámica explosiva, pero ello no significa que se haya salido de la crisis. La crisis que vive el capitalismo actualmente se ha abierto desde fines de los década de los sesenta del siglo pasado y por más discurso de aliento y severos planes económicos apliquen, no abren la menor posibilidad para terminarla, por el contrario, cada momento recesivo es cada vez más profundo.

2. El principal instrumento que la burguesía ha utilizado en todas las regiones del planeta para defender su ganancia ha sido la ampliación del los nivel de explotación de la clase trabajadora, elevando lo mismo las cadencias productivas o comprimiendo los salarios directos e indirectos. Pero el apuntalamiento general del sistema requiere además de la intervención del Estado en el rescate de bancos y empresas usando activamente el gasto de gobierno y la deuda en general; por eso el peso del déficit público y el crédito no son problemas que corresponden solamente a las economías llamadas PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia, Spain). Aunque en estas regiones se presentan con más explosividad los problemas de insolvencia, el sistema en su conjunto requiere cada vez dosis mayores de crédito, el cual no es usado para reanimar la acumulación de forma real, sino tan sólo para postergar procesos de insolvencia, un ejemplo claro de esta práctica se observa en la inyección de 110 mil millones de euros para Grecia, o los 600 mil millones de dólares que la FED ha inyectado en la economía norteamericana.

3. Los denominados "proyectos alternativos" impulsados por gobiernos de izquierda en América Latina no dejan de contar entre sus instrumentos el uso de draconianas medidas de austeridad en contra de los trabajadores, los cuales son de magnitud semejante a las llevadas en España y Grecia -en donde, dicho sea de paso, también se encuentran partidos de izquierda en el gobierno. En América Latina los gobiernos de izquierda repiten la misma preocupación de enfrentar el peso de la crisis aplicando medidas de austeridad que agravan aún más las condiciones de vida de los explotados. Ejemplo de ello es la amenaza de lanzar a la cesantía a medio millón de trabajadores que laboran en la administración del Estado en Cuba, lo cual sin duda es un golpe que agrava aún más la vida de los explotados de la isla que sobreviven con míseros salarios y peores pagos por jubilación. Una situación similar ocurre en Bolivia, donde siguiendo de forma fiel las recomendaciones del FMI, se ha puesto atención en cubrir la deuda externa, ampliar las exportaciones y limitar el déficit interno, pero para lograrlo no dudan un momento en aplastar aún más las condiciones de vida de los obreros. Siendo un país que no cuenta con un dinamismo industrial que le asegure altos niveles de productividad, lo suple con el incremento de las cargas laborales y la compresión del salario, mostrando así el verdadero rostro del llamado "socialismo del siglo XXI" promovido por Hugo Chávez y Evo Morales.

4. En 2009 las instituciones económicas internacionales de la clase en el poder indicaban que México había sido el país de América Latina más afectado por la recesión, cerrando ese año con una caída de su PIB en 6.54%; pero todavía no terminaba ese año y el gobierno declaraba el fin de la recesión y la apertura de la recuperación, pronosticando altas cifras de crecimiento para 2010, y aunque a la fecha mantienen el optimismo han tenido que ir bajando sus expectativas. Pero aún cuando la tasa de crecimiento de su PIB pueda mostrar signo positivo, la dinámica de la acumulación capitalista muestra, como en todo el mundo, una gran fragilidad, que queda expuesta por los altos niveles de trabajadores lanzados al desempleo. No existe una incorporación masiva de capitales asociados a nuevas tecnologías que suponga un desplazamiento elevado de población obrera, y que determine la masa de desocupados, pero si hay en cambio el despido continuo de trabajadores en todas las ramas de la economía por quiebras y ajustes de producción. El despido masivo que se realizó de los trabajadores de la electricidad, la amenaza del despido de la plantilla de Mexicana de aviación (en el mejor de los casos se propone el recorte del 75% de los trabajadores y la disminución del salario de los que queden activos) y el crecimiento de los llamados empleos informales son muestras de la dinámica dominante, que expone, sin duda, la afectación a las condiciones de vida de los trabajadores, pero también pone al desnudo los problemas que el capitalismo en su fase de decadencia presenta para relanzar la acumulación; lo cual pone en su magnitud real las optimistas cifras de la burguesía y anula los discursos que aseguran se avanza hacia la salida de la crisis, por el contrario, lo que se percibe es una tendencia a su profundización y al uso masivo del crédito en un intento desesperado de retardar o esconder algunas de las secuelas más explosivas.

5. La imposibilidad para el proletariado de vender su fuerza de trabajo acelera, profundiza y extiende la pauperización, lo cual es bien aprovechado por la burguesía para presionar a los trabajadores en activo, obligándolos a ampliar las cadencias de producción y a recibir menores salarios. Esta situación se vive lo mismo en las economías altamente industrializadas como Alemania y EUA, como en las de la "periferia" como México.

6. El peso del desempleo afecta a todas las generaciones de la clase obrera, no obstante la nueva generación vive con mayor drama este proceso, llevando a la pauperización creciente de masas de jóvenes proletarios (no pocos de ellos llegan a la lumpenización, convirtiéndose en presa fácil de las mafias). Para justificar la existencia de este proceso la burguesía ha inventado la categoría ofensiva de "Ni-Ni" (ni estudian, ni trabajan). En México algunas fuentes refieren la existencia de 8 millones de jóvenes en esa condición, otras hablan de 17.5 millones, pero cualquiera que sea la cifra adecuada, lo relevante es que la clase dominante anima a toda una carga de charlatanes para que deslinden al capitalismo de su existencia y armen una campaña en la que presentan este fenómeno como un "comportamiento aberrante" que se debe, o bien a las malas actitudes de los padres que les impiden asumir a los jóvenes responsabilidades, o a taras emocionales.

La lucha de clases

7. La agravación de la crisis económica ha sido un factor determinante para el desarrollo de luchas obreras en diversos países de todos los continentes: lo mismo en Grecia, Francia, Inglaterra y España, que en Turquía, India, Vietnam y China. Todas estas expresiones han mostrado altos niveles de combatividad, pero sobre todo verdaderos intentos por tomar el control de sus movilizaciones, dando pasos importantes en expresiones solidarias, las cuales en los hechos buscan romper el encerramiento promovido por los sindicatos. Se destaca de esta dinámica la masividad de las movilizaciones pero además la actuación de importantes minorías que avanzan en el proceso de la reflexión de las experiencias obreras, pero que además difunden en su intervención la preocupación por asegurara la unidad de la clase, la extensión de la lucha y de contar con formas de auto-organización (como las asambleas generales).

8. Las luchas obreras que han tenido lugar en los últimos tiempos muestran la existencia de un proceso de maduración política de la clase, ya que aún cuando requiere -mediante la movilización masiva- recuperar la confianza en sus fuerzas, se empieza a plantear el problema de cómo luchar, lo cual no significa que exista ya una claridad del carácter nocivo del sindicato, de sus maniobras y la conciencia de confrontarlos.

9. El crecimiento de los golpes dados por la burguesía en contra de las condiciones de vida del conjunto de la clase obrera, lo mismo en países industrializados que en los denominados de la periferia, ha generado indudablemente coraje y expresiones reales de combatividad; en el caso de México las movilizaciones de trabajadores despedidos de la Compañía de Luz es un ejemplo de la presencia de esa tendencia, no obstante esa dinámica no se mantiene. La actuación del sindicato (SME) -aislando y cansando a las masas de trabajadores de la electricidad directamente, pero de forma indirecta a la gran masa de asalariados, que ven en esta estructura un órgano de lucha- fue una acción que potenció el golpe de la burguesía, en tanto expone una derrota a un sindicato que se presumía muy fuerte, extendiendo la impotencia y la desmoralización de los explotados, sirviéndose de ello para hacer pasar de manera más fácil posteriores golpes.

10. El escenario de derrota que la burguesía misma extendió le ha permitido golpear de forma similar a los trabajadores de Mexicana de aviación, amenazando, junto con la estructura sindical, el despido masivo y la compresión de los salarios de los trabajadores que vuelvan a ser contratados; el ataque sin duda ha sido muy grande y sin embargo el dominio sindical permitió el aislamiento, y la implantación de la desmovilización. Una situación similar se ha presentado ante el anuncio de la apropiación por parte del Estado de las cotizaciones del INFONAVIT (fondo de vivienda). Todo el aparato sindical, aprovechando la desmoralización y la desmovilización, fomenta la idea de que se trata de un problema individual que sólo se puede enfrentar mediante juicios legales. Así mismo, la amenaza de afectar el fondo de pensiones de los trabajadores del IMSS, ha creado un descontento pero, hasta ahora, ha dominado el temor paralizante.

11. El peso de las campañas nacionalistas, empujadas por el aparato de izquierda del capital, han servido también para someter la combatividad obrera, en tanto abren caminos vacios que desvían el coraje y alientan la esperanza en las alternativas que la burguesía puede ofrecer. Todas las dificultades que se han señalado, no significan que exista una anulación de las capacidades del proletariado en el país, sino que exponen de forma más amplia la necesidad del proletariado en recobrar su confianza mediante la movilización y la recuperación de la experiencia de sus hermanos de clase de otras regiones. Bajo tales circunstancias, la intervención de las minorías revolucionarias se vuelve una tarea relevante.

La vida de la burguesía

12. El grado de agudización de las pugnas de la burguesía, tanto a nivel internacional, como en el plano nacional, no se podría explicar sin el marco que ofrece la comprensión de la descomposición. De manera particular los conflictos que la burguesía mexicana presenta a su interior, se han ido escalando y agravando. En los noventa, los asesinatos entre los diferentes grupos de la clase en el poder empezaban a ser forma común para ajustar sus cuentas. Lo que ya se empezaba a revelar era la dificultad de la clase dominante para mantener su homogeneidad y disciplina. Es en ese marco es que los intereses de la mafia, otrora controlados, se dispersan y funden lo mismo con intereses económicos y políticos de grupos empresariales, clericales y del gobierno, desatándose una guerra de todos contra todos, donde el problema de la droga no es sino uno más de los campos de batallas donde se desarrollan las luchas internas de la clase dominante.

13. La burguesía es una clase no homogénea, marcada por fracturas que provienen de la competencia y la defensa de sus intereses económicos y políticos; esta ruptura interna se ha agudizado en la actual fase de descomposición. Ese desgarre interno que vive no significa que el Estado, como expresión de su unidad, pierde su función como instrumento de dominio en contra de la clase obrera. Por eso cuando la burguesía refiere a la situación que se vive en México, habla de un "Estado fallido" o de la presencia del "narcoinsurgencia", con ello pretenden separar a la burguesía y al Estado de la escalada violenta que se ha desatado, pero la burguesía no sólo no es ajena a esta guerra, sino es propulsora directa de ella. El hecho de que regiones del país estén bajo control de un grupo mafioso que les permite someter a masas de civiles, despojándolas u obligándolas a rendir tributos, no significa sino el dominio de un grupo de la burguesía que actúa con impunidad, extendiendo el terror para retar a los grupos opositores.

14. El avance de la descomposición no sólo afecta la vida y las relaciones de la burguesía, también la clase obrera al estar en medio de los conflictos se ve sometida al temor. Como en toda guerra, ya se han provocado hordas de civiles que huyen de los ataques (por ejemplo en Nuevo León, Chihuahua, Baja California y Tamaulipas) y que viven con gran temor. Pero también la misma clase dominante, con conocimiento de hechos, utiliza los efectos de su descomposición en contra de los explotados rompiendo la confianza y los lazos solidarios de clase, empujándolos a asumir el individualismo y la desconfianza como única forma de relación.

Reunión Panamericana
Noviembre 2010