Internacional - Los trabajadores de Estados Unidos vuelven a la lucha de clases

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Los trabajadores de Estados Unidos vuelven a la lucha de clases

A lo largo de los Estados Unidos, en los últimos meses ha habido importantes huelgas. El rechazo de la clase trabajadora a la austeridad se manifiesta en su creciente voluntad de lucha. Ante el aumento de la crisis, las luchas en Europa, en India, Sudáfrica, América Latina y China y las recientes huelgas en los Estados Unidos forman parte de una dinámica internacional de recuperación de la clase trabajadora de la solidaridad y confianza en el proletariado mundial, que comenzó alrededor de 2003. Esta dinámica fue interrumpida por la crisis financiera en todo el mundo en 2008, pero desde el comienzo del año, la clase trabajadora ha sabido retomar el camino de la lucha de clases y ha demostrado que ya no aceptará la austeridad pasivamente.

Desde finales de la primavera, trabajadores han ido a la huelga en Filadelfia, Minneapolis, Illinois, Washington y Nueva York, y a nivel nacional en la industria aeronáutica. Del mismo modo, un movimiento de huelga ilegal de estibadores se está extendiendo a lo largo de las ciudades puerto de la costa este del país. Estas luchas han asumido, significativamente, muchos de los temas centrales de las huelgas de antes de 2008: salud, prestaciones, pensiones, despidos y la perspectiva general del futuro que el capitalismo ofrece. En 2003, por ejemplo, el movimiento de huelga de los trabajadores de comestibles en el sur de California estaba preocupado principalmente en nuevas prestaciones de salud y pensión en las nuevas contrataciones. En 2005 la huelga de transportes de NYC que se centró en el futuro plan de pensión para nuevas contrataciones expresó un gran paso adelante en el desarrollo de la solidaridad inter-generacional en la clase obrera sobre estas mismas cuestiones.

Al principio de la crisis los trabajadores estuvieron paralizados con la amenaza real de recortes de empleos y el cierre de la planta. La decisión de ir a la huelga y hacer frente a los patrones no era tomada a la ligera, nadie quiere ser despedidos en un país con desempleo real de 16%. La mayoría de los trabajadores se retiró de la lucha de clases, a veces expresando la esperanza de que la próxima generación podría recuperar el terreno perdido cuando el tiempo para luchar fuera mejor.

Otro factor que retrasó la respuesta de la clase trabajadora a los ataques relacionados con la crisis fue, sin duda, la mistificación democrática y, con ella, la falsa esperanza que había en la administración de Obama, recién elegido, para cumplir su promesa de "cambio". Lo que hemos visto en casi dos años de la presidencia de Obama es el aumento del desempleo, una economía que sigue estancada a pesar de las inyecciones masivas de crédito del Estado, la "reforma" a la salud que ya está empezando a elevar las cuotas de los trabajadores, y el regreso de aumentos espectaculares en el costo de vida, mientras que los patrones siguen atacando los salarios, las pensiones y las prestaciones. Hoy ya no es posible que el descontento de los trabajadores sea canalizado completamente hacia las reformas gubernamentales y el circo electoral. Los trabajadores están cada vez más dispuestos a luchar para defender su futuro.

Los primeros signos de lucha a gran escala fueron en el sector de la educación en California esta primavera. Cuando ante la quiebra del Estado el pago de inscripciones fue elevado 30%, y los empleados en las escuelas y universidades enfrentan graves ataques en sus condiciones de vida y de trabajo, los estudiantes ocuparon las universidades, bloquearon caminos, intentaron crear asambleas y llamaron a profesores, y personal de las escuelas y de otras partes de la clase trabajadora de California para que los apoyara.

Poco después las enfermeras en Filadelfia se levantaron en contra de las provocaciones del patrón de eliminar prestaciones y establecer una "cláusula de mordaza" que prohíbe las críticas en contra de la administración del hospital. La movilización atrajo la simpatía de otros trabajadores en toda la región. A principios de junio, 12.000 enfermeras de 6 hospitales en Minneapolis participaron en un paro laboral de un día y votaron por una huelga de composición abierta que fue la huelga más grande de enfermeras en la historia de Estados Unidos. Las enfermeras estaban luchando para la restauración de los niveles de personal y para tener dotaciones de material para cada paciente establecidas en su contrato, mientras que los hospitales estaban tratando de institucionalizar la baja de los niveles de personal que ha habido desde el inicio de la recesión de 2008. Cuando el contrato estaba a punto de caducar, el sindicato acordó un periodo de 10 días "de enfriamiento" durante el cual anunciaron con más de una semana de anticipación una huelga de un día el 10 de junio. A pesar de la combatividad de las enfermeras y su disposición a defender sus condiciones de trabajo, se dio al sindicato manos libres para dirigir la lucha e inmediatamente después de esta huelga de un día anunció un acuerdo que redujo la demanda central, a las ofertas de pago de los hospitales y no se hicieron cambios en los planes de salud y de prestaciones. Los izquierdistas y sindicalistas en todo el país clamaron que se trataba de la principal victoria de la clase trabajadora, pero la página de Facebook de las propias enfermeras reveló se insatisfacción en el abandono de la demanda central a cambio de ganancias ficticias.

Un mes más tarde, más de 15.000 trabajadores de la construcción de dos diferentes sindicatos se levantaron en el área de Chicago por aumentos de salario para cubrir los costos de salud y compensar el desempleo y la disminución de horas pagadas en uno de los sectores más afectados por la recesión. Sólo en el mes de julio, la industria de la construcción de Illinois perdió 14,900 empleos. El Sindicato local Internacional de Ingenieros en Operación, informó durante la huelga que se habían reducido horas para sus miembros en un 40% y que de los 8500 miembros, 1000 dependían de las beneficencias de alimentos y 1200 habían perdido sus prestaciones de salud. Después de 19 días, los trabajadores pusieron fin a la huelga al aceptar el aumento de salarios más bajo en 10 años y ningún intento de compensar el aumento de los costos de la atención a la salud, el desempleo o la disminución de horas. A pesar del yugo de los sindicatos, muchos trabajadores en otros oficios habían formado piquetes de huelga y se negaban a trabajar en solidaridad con sus compañeros. Curiosamente, el Departamento de Transporte de Illinois informó a la Asociación de Contratistas la amenaza de rechazar las extensiones de la fecha límite para proyectos estatales e indicaba que el Estado podía invocar los requisitos de prohibición de huelga ante futuras luchas. También en Chicago a principios de septiembre, los trabajadores del hotel Hyatt organizaron una huelga de un día en protesta por los despidos y exigiendo concesiones en su próximo contrato.

El verano también vio 700 trabajadores en Delaware, llamar a la huelga por primera vez contra de Delmarva Power y Connective Energy por los recortes en las pensiones y la eliminación de prestaciones de salud para los jubilados en las nuevas contrataciones. Regresaron al trabajo con una votación del contrato fraudulenta y llamamientos para un recuento en las votaciones. Por su parte los profesores se movilizaron en Danville, Illinois, por la recontratación de los despedidos en los recientes recortes presupuestales de emergencia y contra un contrato con congelación de salarios y bonos basados en el rendimiento de los alumnos. En Bellevue, Washington, se movilizaron por mejores salarios. También aquí los trabajadores de Coca-Cola organizaron una huelga de una semana contra un contrato que les exige pagar el 25% de las primas de salud, pero volvieron a su trabajo por insistencias del sindicato después de que la compañía canceló su seguro de salud. Bellevue fue también el hogar una huelga en las plantas de Boeing, en que los trabajadores volvieron al trabajo después de 57 días sin cambios en la propuesta de contrato de la compañía, salvo $1/hr. de aumento para los peor remunerados.

La huelga más larga de este verano (y la que recibió la mayor simpatía del resto de la clase) fue la de la planta Mott's Applesause, en Williamson, NY, donde la empresa determinó que a pesar de que tiene ganancias record, el salario de sus 300 empleados estaba por arriba de los estándares y exigieron reducciones de $1.50/hr. en el nuevo contrato. La huelga llamó la atención nacional como un ataque particularmente salvaje e innecesario por parte de la empresa y después de un aislamiento desmoralizante de 16 semanas de batalla de desgaste, el sindicato "ganó" un contrato que dejó los niveles de salarios y pensiones solo para los empleados existentes, pero en el que se eliminaron las pensiones para las nuevas contrataciones, se cortaron los pagos para salud de jubilados y exige que los trabajadores paguen el 20% de las primas de salud y la mitad de los aumentos por encima del 10%. A pesar del grito de "victoria" del sindicato, incluso sindicalistas recalcitrantes se han preguntado si la huelga fue realmente un éxito.

En los últimos días de septiembre, estibadores en Camden, Nueva Jersey y Filadelfia se fueron a huelga no oficial de dos días contra Del Monte, que había trasladado 200 puestos de trabajo a un puerto no sindicado en Gloucester, NJ. A la huelga se unieron trabajadores portuarios desde NJ hasta Brooklyn. Al comienzo de la huelga, la Asociación de Transporte de NY, obtuvo una orden judicial para declarar la huelga ilegal y en el segundo día de acción, la Asociación de Estibadores internacional desautorizó cualquier asociación con los huelguistas, pidiendo a los delegados sindicales que enviaran los piquetes de huelga de vuelta al trabajo y prometiendo que convencería a los jefes de las asociaciones y de las industrias de reunirse con ellos más tarde para "discutir" sobre los puestos eliminados.

Todos estos movimientos de huelga se han mantenido ya sea en su mayor parte o completamente dentro de la camisa de fuerza sindical y, por lo tanto, han sido derrotados (generalmente con la declaración de "victoria" del sindicato). Sin embargo, el regreso de la clase al camino de la lucha la está ayudando a recuperar la confianza necesaria y reaprender las lecciones de luchas pasadas. Las "victorias" que los sindicatos son capaces de ganar con huelgas pre-anunciadas de un día, con batallas aisladas de desgaste, con el arbitraje Federal, con acciones legales son sólo parte de las derrotas que el sindicato inflige a la clase trabajadora. El proletariado debe transformar esas derrotas en lecciones para buscar la autoorganización y la extensión de la lucha; lecciones que la clase dirigente ha intentado hacer olvidar. Estas luchas son una expresión del movimiento internacional de la clase trabajadora. El retorno a la lucha y la recuperación de la solidaridad, la preocupación por el futuro y la disposición a la huelga para defenderla son una expresión de regreso internacional de la clase obrera a su lucha histórica y debe ser aclamado como tal por los revolucionarios en todo el mundo.

JJ, 10/10/10.