La burguesía se prepara para el circo electoral del 2012

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A través de su prensa, la clase dominante ha filtrado ya nombres de los aspirantes. Por el PAN, se anotan: German Martínez, Josefina Vázquez, Santiago Creel y hay quien hablaba de lanzar otra vez (antes de que fuera secuestrado) a Diego Fernández de Ceballos y Manuel Espino a pesar de estar amenazado de ser expulsado del PAN ya se adelantó a anunciar su candidatura. Por el PRD, la lista es mucho más larga: Cárdenas Batel, Jesús Ortega, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y López Obrador. Y en el PRI, hasta ahora son pocos los que sacan sus deseos: Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones. La lista ahora ya es larga y más larga será la campaña con la que la burguesía busque dar nuevo brillo a su campaña sobre la democracia.

En las elecciones siempre gana la burguesía

Las elecciones que acaban de pasar hace unos meses se convirtieron, en cierta forma, en preparativas de las que tendrán lugar en 2012; en ellas los diversos partidos han intentado movilizar sus fuerzas para quedar lo mejor colocados en el uso del presupuesto y de sus alianzas internas. Lo que quedó claro es que aún cuando el PRI se presenta como el partido con mayor capacidad para controlar, la burguesía no puede definir una homogeneidad en su vida política, lo cual hace que en cada elección se ensanchen sus diferencias, pero eso no forzosamente significa la creación de un escenario favorable para la clase obrera, en tanto que esa división, la burguesía sabe manejarla adecuadamente para ampliar sus ataques ideológicos. Ejemplo de ello son las alianzas PAN-PRD realizadas en las elecciones para gobernador en Estados como Oaxaca, Hidalgo, Puebla, Durango y Chiapas. En estas unidades electorales a pesar de ampliar las fracturas marcadas ya en los partidos y gobiernos (llegando incluso, primero a la salida del PAN de Gómez Mont y luego a su renuncia de la Secretaría de Gobernación), la burguesía, en su conjunto logra hacer atractiva las elecciones al inyectar la idea de que mediante estas ha sido posible castigar a los partidos y "malos gobernantes"... y para ello ponen de muestra la "derrota" infringida al cacique oaxaqueño Ulises Ruiz, o al "gober precioso" en Puebla...

La misma instancia de control electoral, es decir el IFE, logra credibilidad, los mismos partidos se encargaron de promoverlo, ya que mientras se cuestiona la actuación de los institutos electorales estatales, se imploraba la actuación del IFE como única fuerza capaz de evitar el accionar caciquil de gobernadores de filiación priísta. Y más, el perfil de seriedad y neutralidad lo asegura cuando expone el fallo en contra de la presidencia por haber hecho un mensaje del 15 de junio en cadena nacional sobre seguridad pública, el cual fue, aseguran los promotores de la denuncia (PRI), un acto de abierta propaganda a favor de su partido... De manera que la burguesía prepara el arsenal para desatar su campaña promotora de la democracia y las elecciones, sabe que esta rutina que se repite cada determinado tiempo le abre la posibilidad de hacer creer a los explotados y oprimidos que este sistema ofrece caminos de expresión y cambio, pero se requiere reflexionar a profundidad sobre el hecho de que en las elecciones que se avecinan, como en todas las organizadas por el capital, hay un solo ganador: la burguesía.

Lo que desde ahora se vislumbra, es la creación del ambiente que permita desviar a todos los descontentos sociales hacia las elecciones, por ello, peculiar importancia tiene la reflexión de lo que representan los partidos que se definen de izquierda y por ello como "representantes de los intereses de los explotados".

¿Qué papel tiene la izquierda en las elecciones y qué intereses representan sus candidatos?

El "destape" de López Obrador mediante una masiva concentración se vuelve un acto importante para la reflexión de los explotados, porque existe la intención de presentarlo como una "alternativa" y como candidato de ellos. En la justificación de su adelantado destape López Obrador, advertía que había nerviosismo en sus adversarios, en tanto que: "... pensaban que se iban a ir solos y que iban a volver a engañar con la simulación de que la contienda en 2012 sería entre el PRI y el PAN, porque ellos no quieren una opción distinta ni un cambio verdadero..." Este discurso tiene algo más que las palabras de un ególatra (como lo describen algunos periodistas), lo que define es la geometría política que requiere la burguesía para darle mayor fuerza a su campaña democrática. Los procesos electorales y la trampa de la democracia requieren para ganar atracción y fuerza de control, involucrar a partidos que se presenten como opositores y críticos. Que en el discurso se presenten como radicales, pero que en la realidad no hagan otra cosa sino completar el escenario de control, capturando a aquellos desencantados por la democracia y los cansados por las campañas de los partidos de derecha. De manera que la burguesía requiere de crear su propia izquierda, es decir una izquierda del capital que se engrane en la estructura del Estado, "ganando" diputaciones e incluso lugares en el ejecutivo, y que tales hechos sean presentados como actos alternativos, progresistas o como triunfos, de manera que esos triunfos permitan que el capitalismo se maquille, buscando ampliar el engaño de que no hay más camino que el que ofrece el capitalismo y forjar las cadenas que oprimen a los asalariados y demás oprimidos. Esa es la razón por la cual la burguesía se preocupó por crear al PRD y se preocupa por mantener activos a personajes con discursos "radicales" como López Obrador.

Es evidente que candidatos como Enrique Peña Nieto de la mano de Televisa y con la complacencia de sectores del mismo PAN, se ha venido practicando, desde 2005, una campaña abierta, que prepara la aceptación del retorno del PRI al gobierno, pero esperar que tal escenario se combate con un "candidato alternativo", es suponer que el terreno cuidadosamente creado por la misma burguesía (como lo es el proceso electoral) es utilizable por los explotados. Difundir tal suposición es más que un error, un desliz o una ingenuidad, es un ataque abierto en contra de los trabajadores, es una colaboración clara con el capital y por tanto un proyecto burgués de frente al cual los trabajadores no tienen más opción que combatirlo.

El peso de la crisis y los ataques del capital hacen más necesario para la burguesía fortalecer su juego electoral; requieren de una clase trabajadora sometida a la esperanza de individuos de la burguesía, que encapuchados con sus discursos radicaloides desarmen su coraje y combatividad. Ante la amenaza de esta campaña ideológica de la clase dominante, que ya está echada a andar, los trabajadores deben de discutir y reflexionar sobre sus condiciones de vida, haciendo claridad de que su verdadera fuerza no se encuentra en un voto, sino en el desarrollo de su conciencia, en el reconocimiento de que sus penurias solo pueden eliminarse si se destruye el sistema capitalista, y para lograrlo se hace imprescindible la unidad de sus fuerzas. Todos los partidos y todos los gobiernos buscan perpetuar el sistema capitalista, por eso todos son enemigos de los trabajadores. Los explotados sólo cuentan con su conciencia y la fuerza de organización.

Rojo / agosto-2010