Leyes migratorias, más represión contra la clase obrera

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En abril la legislación del Estado de Arizona mostró su verdadero
rostro, puesto que la gobernadora Jan Brewer firmó una ley que acentúa los
ataques sobre los trabajadores inmigrantes legales o ilegales. La inmigración
hacia los Estados Unidos ha tendido a aumentar sobre todo en estos últimos años
ya que muchos trabajadores de los más diversos países, pero especialmente de
México y de Sudamérica, van a ese país en busca de un trabajo o de mejores
condiciones de vida al ver que su situación empeora tras los golpes de la
crisis. Por ello, el tema de la inmigración ya había estado ganando espacio en
la cabeza de la burguesía y se había insertado en su discurso. Como
consecuencia de ello, las diversas fracciones de la burguesía norteamericana
han intentado conducir a la clase trabajadora a la trampa del discurso y la
lucha sobre la inmigración a través de manifestaciones y marchas controladas en
las cuales el eje es el nacionalismo y que por ello sólo evitan y destruyen las
verdaderas acciones y formas de lucha de la clase trabajadora. Lo mismo pasa en
México donde la burguesía y sus medios de información se esfuerzan en separar,
e incluso a oponer unos contra otros, a los trabajadores de ambos lados de la
frontera.

No se necesita leer toda la ley para encontrar lo que ha disparado tanta
controversia. La ley SB 1070 es un conjunto de enmiendas a las leyes de
inmigración ya existentes en el estado de Arizona. La primera enmienda da
nuevos poderes a cualquier tipo de oficial de policía de ese estado; dice que "cuando
exista sospecha razonable de que una persona es extranjero que no es
completamente legal en los Estados Unidos, se debe hacer un intento razonable,
cuando sea prácticamente posible, para determinar el estado migratorio de la
persona
" ([1]). La ley SB 1070 también establece el
reporte de la información sobre los inmigrantes ilegales a las Agencias
Federales, y hace un crimen obstaculizar la "recepción, envío o
mantenimiento
"  ([2]) de información sobre el estado migratorio
de tal o cual persona. Este tipo de información puede afectar las prestaciones
otorgadas por las instituciones de beneficencia Federales o Estatales, las
licencias de manejo o para poner algún negocio y otros servicios prestados por
el gobierno. Finalmente, "...un oficial de refuerzo a la ley, puede arrestar,
sin orden de aprehensión, a una persona si el oficial tiene un motivo probable
para creer que la persona ha cometido un daño público que haga a la persona
candidato a ser expulsado de los Estados Unidos
".

¡Todas las fracciones de la burguesía están encantadas
con esta medida aunque aparenten tener posiciones diferentes!

El que la fracción de derecha de la burguesía en Arizona escoja
presentar su ley como "refuerzo cooperativo" de las leyes Federales de
inmigración en Arizona habla de sus intenciones. La ley SB 1070 no está hecha
solamente como "una herramienta indispensable para la policía en un Estado
fronterizo que es un imán para la inmigración ilegal
"  ([3]). Significa sólo ser la primera ley puesta
en marcha por un Estado entre otros que han estado revisando sus leyes
migratorias desde 2007, es el esfuerzo federal de última hora para reformar la
ley de inmigración que ha colapsado  ([4]). Ciertamente, la ley SB 1070 ha inspirado
al líder de cada Congreso a retomar el asunto: el líder demócrata Harry Reid
sabe que desde el punto de vista de la burguesía "nuestro sistema de
inmigración está destruido
", e invitó a los senadores republicanos a
trabajar con los demócratas para crear una ‘legislación integral de
inmigración'  ([5]). Cualquiera que sea la propuesta, será
influenciada por la ley SB 1070, así como los republicanos fueron forzados a
apoyarla bajo la presión de sus principales objetivos. Considerando sus propias
estrategias el ala derecha de la burguesía norteamericana quiere una ley de
inmigración más restrictiva, más poder a la policía, y quiere que esté
codificada en la ley Federal.

La necesidad de una nueva política migratoria es algo en lo que están de
acuerdo todas las fracciones de la burguesía norteamericana - la burguesía
mexicana seguramente tome este tipo de medidas con respecto a los inmigrantes
sudamericanos. La burguesía norteamericana sabe que las condiciones de 1986 -la
última vez que el Gobierno Federal revisó la ley de inmigración- no son las
condiciones del 2010. Las previsiones del Acta de Reforma y Control de
inmigración hizo ilegal contratar a inmigrantes ilegales, dio amnistía a
ciertos residentes ilegales que habían estado el país por muchos años, y
formuló un patrón para la legalización de algunos inmigrantes ilegales que
laboraban como trabajadores de temporada. Sin embargo, desde entonces el número
de inmigrantes ha crecido a un estimado de 12 millones de personas.
Objetivamente esto no es algo malo para la burguesía de diferentes fracciones,
sino al contrario, pues es una variada fuente de trabajadores baratos a quienes
explotar, competidores con los cuales se amenaza a otros trabajadores para que
acepten bajos salarios o malas condiciones laborales. De hecho, el capitalismo
en todo el mundo se desarrolló gracias a la inmigración. Sin embargo, la crisis
económica del sistema capitalista que se agudiza cada vez más, pone al
descubierto la incapacidad creciente de la burguesía mundial, incluyendo a la
más fuerte del mundo, para dar empleo a todos los que lo necesitan y con ello
el aumento de desempleados se vuelve una amenaza para su paz social.

Para la burguesía sería mejor si todos los trabajadores permanecieran
temerosos, desesperados y con miedo a luchar. Quisiera sólo contarlos y
controlarlos. Ese objetivo, transformar un grupo utilizable y explotable en un
grupo utilizable está en el centro de cualquier estrategia migratoria de la
burguesía. Las acciones de la derecha dirigidas hacia la represión policíaca y
el feroz control fronterizo permite al Estado invadir, aún más, las vidas de
los inmigrantes ilegales poniéndolos ‘dentro del sistema' y haciéndolos más temerosos
del Estado de lo que ya son o poniéndolos ‘fuera del sistema legalmente'
apresándolos, expulsándolos del país, o incluso matándolos bajo cualquier
pretexto. La derecha de la burguesía norteamericana tiene la esperanza de
evitar la inmigración ilegal a través del miedo y a través del miedo evitar que
los inmigrantes ilegales pidan mejoras a sus condiciones de vida y trabajo
manteniéndolos, sobre todo, dóciles y productivos.

Sin embargo, la izquierda de la burguesía está preocupada de que la
represión traiga otras consecuencias. Una reducción real en la inmigración
ilegal podría, como ya se ha visto, hacer daño a la burguesía en su guerra
contra el proletariado. Para esta fracción de la burguesía norteamericana la
historia de la segregación, que fue útil en el mercado laboral al igual que lo
sería hoy la reforma de inmigración SB 1070, pesa gravemente en sus cabezas.
Recuerdan el daño que la discriminación hizo en la reputación de los Estados
Unidos a nivel nacional e internacional, cuando era el campeón de la democracia
y de los ‘derechos humanos'. Pero al mismo tiempo recuerdan qué útil les fue el
movimiento contra la segregación, como fracción política y han especulado que
"un debate sobre la inmigración ayudaría a dar energía a los votantes hispánicos
y ayudaría a los Demócratas que están buscando reelegirse en noviembre". Estas
prioridades ayudan a explicar la energía de la manifestaciones anti SB 1070, a
cuyos asistentes se les animaba con el anti-racismo y el anti-fascismo - en las
manifestaciones se comparó con la era nazi en la que se solicitaban ‘papeles de
identificación'- y cuyos organizadores son apoyados financieramente por los
líderes y activistas de la izquierda burguesa.

Ambas fracciones de la burguesía han hecho llamados a la clase trabajadora
bajo el lenguaje del nacionalismo. La derecha habla el lenguaje del crimen y de
la cultura, exhortando a los americanos ‘nativos' a movilizarse contra los
inmigrantes ilegales en defensa de su seguridad y de su forma de vida. La
izquierda habla el lenguaje de la humanidad, pero también el lenguaje del
‘orgullo'. Los diferentes nacionalismos latino-americanos tienen su lugar
cuando la izquierda de la burguesía pide manifestarse sobre esta cuestión. Un
orador enfatizó, sin ironía, que Arizona era "Tierra mexicana", una variación
común del tema izquierdista sobre el hecho que la tierra fue robada a los
nativos de América. Todas esas tácticas están dirigidas a destruir cualquier
relación entre los inmigrantes y los trabajadores ‘nativos', y construir barreras
nacionalistas aún entre pobladores de un mismo país. Este objetivo final de
dividir a la clase trabajadora, aún movilizando a los trabajadores ‘nativos' de
tal manera que puedan sentirse diferentes a sus compañeros "ilegales", es una
de las pocas cosas en las que la burguesía puede estar de acuerdo.

En México todas las fuerzas de la burguesía partidos, sindicatos, medios
de comunicación, etc. hipócritamente muestran su indignación frente a los
abusos cometidos por la policía norteamericana en contra de ‘nuestros
compatriotas' mientras ejército y policías refuerzan la represión y el derrame
de sangre contra los inmigrantes en la frontera sur del país y en contra de los
trabajadores mexicanos.

Desde el punto de vista de la clase en el poder es imperioso algún tipo
de reforma de inmigración. Independientemente de cualquier salida ideológica
que la burguesía americana y mexicana maneje sobre este tema una cosa es
segura: la única ‘solución' que esta puede ofrecer al desplazamiento masivo de
los trabajadores y campesinos empobrecidos de la periferia del capitalismo
incluirá políticas más represivas, en todas sus formas. Continuará aprovechando
cualquier aspecto de un sector vulnerable de la clase trabajadora en su
beneficio.

De ambos lados de la frontera la burguesía desarrolla esta campaña
divisoria presentando la falsa solución al problema migratorio que no tendrá
solución mientras sigan existiendo las fronteras nacionales, es decir mientras
exista el capitalismo. Y es imposible para las fracciones de la burguesía
ponerse de acuerdo para solucionar la crisis de su propio sistema, que por otra
parte, no tiene solución.

La única solución para la clase trabajadora es reconocer, no el carácter
humano de todos sus miembros, sino su situación social como clase. Saberse una
misma clase mundial con las mismas necesidades e intereses, reconocerse como la
clase que tiene en sus manos el futuro de la humanidad, como la única clase
revolucionaria. La burguesía hará todo para evitar la necesaria unidad de la
clase trabajadora, y entre sus trampas pondrá en primer plano cualquier tipo de
divisiones como la del estatus migratorio -legales contra ilegales- que intenta
poner hoy o utilizar las de siempre: divisiones nacionales, racistas, étnicas,
religiosas, de lenguaje, de edad, sexo, de sector industrial o profesional.

El fortalecimiento de las leyes migratorias es la punta del iceberg que
muestra la necesidad par la burguesía de reforzar el control sobre la clase
trabajadora y reforzar la ideología que intenta mantener divididos a los
trabajadores. Ante esas medidas opongamos la búsqueda de la unidad de la los
trabajadores a todos los niveles, desarrollemos nuestras luchas en contra de
los ataques generalizados en todas partes del mundo que nos llevan a todos al
desempleo y a la miseria. Hagamos nuestro el grito de lucha de la clase
trabajadora ¡Proletarios de todos los países uníos!

RW 25-06-2010.


[1]) Ley SB 1070, secciòn 2.

[2]) Ídem.

[3]) New York Times, 23-04-2010.

[4]) Ìdem.

[5]) Ídem, 29 de abril de 2010.

Situación nacional: