Cooperación México-EU: más represión a los explotados

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El 23 de marzo una importante comitiva de los Estados Unidos, como nunca se había visto en la historia - el Secretario de Defensa, la Secretaria de Estado, el Presidente de las fuerzas armadas conjuntas, la Secretaria de Seguridad de la Patria, y el director de Inteligencia Nacional- bajo un extraordinario despliegue de seguridad, se reunió con el presidente mexicano para tratar asuntos relacionados con la violencia derivada del narcotráfico. Esta visita fue acelerada por el asesinato de dos funcionarios del Consulado Norteamericano en Ciudad Juárez a mediados de marzo (lo cual no ha intimidado a nadie pues después a principios de abril, el consulado de Estados Unidos en Nuevo Laredo fue atacado con un artefacto explosivo).

 

La solución de la burguesía a la violencia es más violencia

El encuentro ratificó el plan Mérida firmado en 2007 con George Bush con el cual los EU se comprometieron a entregar a México mil 400 millones de dólares en equipos y tecnologías a lo largo de tres años para la lucha contra el crimen organizado y el tráfico ilegal de estupefacientes. Esa inversión parece que, al contrario, ha recrudecido la violencia y aumentado el consumo de la droga. Desde inicios del 2008 a la fecha, ha habido más de 15 000 ejecuciones pese al despliegue de aproximadamente 50 000 elementos de seguridad principalmente en la frontera norte. Tal es el grado de violencia que se desarrolla en México que incluso se ha hablado de ‘Estado fallido' y se piensa que será imposible llevar a cabo elecciones municipales en este clima.

En dicho encuentro, los representantes de cada país se esforzaron ya no por deslindarse de sus responsabilidades en el tráfico de droga, de armas y de la exacerbación de la violencia, porque ya no se pueden ocultar, sino en definir las responsabilidades que a cada uno corresponden y para "luchar unidos" en contra de estos males. Así, Hilary Clinton aceptó la responsabilidad de los Estados Unidos en la venta de armas a los grupos de narcotraficantes y Calderón la responsabilidad de México en la venta de droga a ese gran país consumidor. La solución que ambos proponen es reforzar a la policía y al ejército y aumentar el control sobre toda la población. Es decir, que quieren combatir la violencia y el terror con más violencia y terror: "...el procurador general de la República confirmó que en el marco de la ‘guerra' a las drogas, el crimen organizado y el terrorismo, México y Estados Unidos vienen negociando un multimillonario paquete de seguridad ...que superará los alcances del Plan Colombia...estimado entre 700 y mil 200 millones de dólares para los dos primeros años de ejecución, incluiría tecnología para espionaje y vigilancia -entre la cual destacan equipos para intercepciones telefónicas y radares para rastrear envíos de traficantes por aire-, aeronaves para transportar grupos de elite, así como ‘diversos tipos' de entrenamiento militar y policial...siete helicópteros artillados, ideales para el transporte de las tropas, y un incremento de recursos para el desarrollo de centrales de inteligencia."[1]

 

Es decir, más represión a la población como ya lo muestra la situación en Ciudad Juárez donde los habitantes, sobre todo las masas trabajadoras, están presas en medio del terror que imponen por un lado las bandas de narcotraficantes y por el otro los policías y militares que están reprimiendo y asesinando a la población civil.

 

El veneno de la campaña nacionalista

Esta reunión y sus acuerdos han sido aprovechados por muchos ideólogos de la burguesía para desatar una campaña mediática que intenta fomentar los sentimientos chovinistas en los trabajadores con la campaña nacionalista de la "defensa de la soberanía". ¿Y cómo no sacarle partida a la situación aludiendo a la ‘soberanía nacional' y a los ‘derechos del pueblo mexicano' ahora que hay gran descontento entre la población por la terrible situación que se vive a todos a los niveles y que es necesario ocultar al verdadero responsable de la barbarie cotidiana?

 

Los grupos y personajes de la izquierda del capital e izquierdistas claman por la ‘defensa de la soberanía nacional' o culpan al ‘espurio' gobierno de Calderón por su fallida lucha contra el crimen y exigen además de las armas, "mejores oportunidades de inversión para generar trabajos", como lo hace Manuel López Obrador. De esta manera se completa la comparsa para ocultar tanto las verdaderas causas de esta podredumbre, así como la única solución posible para ponerle fin. "El perredista Jesús Zambrano calificó de ‘preocupantes' las declaraciones del ex zar antidrogas de los Estados Unidos, Barry McCaffrey que calificó el problema de narcotráfico en México como algo más peligroso que lo que está pasando en Irak, lo que consideró una señal de que los norteamericanos podrían intervenir aquí. ‘No estamos especulando cuando advertimos que no debemos poner en riesgo nada, absolutamente nada de nuestra soberanía', advirtió". "La solución a este grave problema no provendrá de fáciles estrategias mediáticas, ‘internacionalistas' (como el ingreso a la OTAN) o militares, ni mucho menos del sacrificio de nuestra soberanía, sino que se construiría a partir de una renovada voluntad política que recupere lo mejor de nuestra larga tradición de lucha ciudadana y debe partir de las exigencias actuales de transparencia, rendición de cuentas y de un compromiso irrestricto con los derechos humanos y el estado de derecho."[2]

 

En el capitalismo no hay solución al narcotráfico y la inseguridad

Ya hemos denunciado los vínculos que existen entre ‘los señores de la droga' y el gobierno mexicano,[3] y que salen a la luz continuamente en la prensa burguesa como resultado de pugnas entre las diferentes fracciones. Esa misma relación simbiótica existe en los Estados Unidos donde prevalece la alianza estatal con los ‘señores de las armas' pues la droga y las armas son los negocios más lucrativo en estos tiempos, negocios de los cuales, por supuesto, los grandes burgueses no se quieren separar. "El surgimiento de sindicatos de la droga es un fenómeno internacional...los nuevos capitalistas ‘ilegales' vienen de todos los rincones del mundo...la sombra del narco que es casi un mismo cuerpo con la clase gobernante de México y Colombia, se extiende a los espacios legales de los tentáculos internacionales del capitalismo, haciendo su presencia en instituciones ‘respetables' de América y Latina y Los Estados Unidos...el lavado de dinero del narcotráfico no sólo se lleva a cabo en negocios pequeños, sino en el propio corazón de las finanzas de los EU, en los grandes bancos. En abril de 2008 The Wall Street Journal reportó que más de 11 millones de dólares de las cuentas de conocidos traficantes fueron lavados en el banco Wachiovia. El Departamento de justicia también reportó numerosos bancos, incluyendo American Express International, que lavaron más de 55 millones de dólares... el apoyo monetario de EU para contrarrestar a los traficantes de drogas a través del ‘Plan Colombia' fue utilizado por el propio gobierno de Colombia para proteger y animar a cuerpos paramilitares del ala derecha relacionados con el narco".[4]

 

De esta forma, los susodichos acuerdos entre los representantes de la burguesía de los dos países, ‘para combatir la delincuencia organizada' son sólo la tapadera de su complicidad en el aumento de la represión a la población y son tapadera de la cloaca que esconde los intereses de la misma clase a la que representan; ganancia a cualquier precio, aún a costa de la salud y de la vida de las personas de todas las edades y clases sociales.

 

El desarrollo de bandas criminales que promueven la drogadicción y la violencia en la guerra por los mercados para sus productos, son una expresión de la descomposición capitalista que se presenta en la forma de ‘gangsterización' de la sociedad. Un signo más de que la decadencia del sistema capitalista se ha prolongado demasiado; de que su agonía se prolonga después de que ya ha manifestado su incapacidad para seguir rigiendo a la sociedad. Es un testimonio más de que el capitalismo debe ser destruido antes de que destruya a la humanidad entera hundiéndola en un mar de barbarie aún más sangrienta.

 

Ni la drogadicción, ni la inseguridad, ni la violencia gangsteril tienen solución en este sistema putrefacto como tampoco lo tienen el desempleo, el hambre, o la guerra. Para terminar con esas calamidades hay que destruirlas desde la raíz y la raíz es el capitalismo. Pero la clase burguesa hará todo para salvar a su sistema y así salvarse a ella misma. Por eso le conviene mantener a los trabajadores y a todos los explotados engañados sobre la posibilidad de que "la situación en el capitalismo puede mejorar, todo depende de que se encuentren las soluciones correctas". Por eso, también, le conviene mantener al proletariado y a todos los explotados separados con cualquier motivo: por lengua, raza, religión o nacionalidad.

 

Por eso el nacionalismo le viene tan bien a la burguesía. La Nación fue el marco por excelencia en el que se fue desarrollando la sociedad capitalista. Además que la Nación es la unidad a través de la cual los capitalistas organizan la explotación del proletariado y rentabilizan su producto en el mercado mundial en competencia con los demás capitalistas, el nacionalismo le sirve para mantener dividida a su clase enemiga, a la clase proletaria que tiene como tarea histórica construir una nueva sociedad.

 

"En nombre de la Defensa de la Patria y la Independencia Nacional millones de obreros han sufrido la muerte en el frente y el hambre en la retaguardia en las numerosas guerra imperialistas que han ensangrentado el mundo; La ‘liberación nacional de los pueblos' ha sido la bandera empleada por los bloques imperialistas para repartirse el mundo; las luchas contra la ‘opresión nacional' han sido trampas para dividir a los obreros y hacerles perder su autonomía de clase; la ‘salvación de la economía nacional' ha sido la trampa para imponer a lo obreros toda clase de sacrificios, miseria y austeridad."[5]

 

La perspectiva del proletariado

Al nacionalismo burgués debemos oponer el internacionalismo proletario, única forma de construir la unidad de los trabajadores para transformar realmente esta sociedad. "Desde 1848 quedó bien sentado en el movimiento obrero que LOS OBREROS NO TIENEN PATRIA y la frase final del Manifiesto Comunista, PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES UNÍOS, ha sido un verdadero grito de guerra que han ido recogiendo generaciones en sus sucesivos combates... Por eso nuestra mejor arma es el INTERNACIONALISMO, es decir, la solidaridad internacional de todos los proletarios, nuestra unidad mundial de clase. La Patria, sea ésta ‘opresora', ‘oprimida' o ‘socialista' es siempre la falsa comunidad detrás de la cual se esconde la explotación y los negocios de los capitalistas, nuestra única y verdadera comunidad es la que formamos todos los obreros del mundo, la que nace de nuestras luchas y nuestra unidad de clase."[6]

 

Los trabajadores de Estados Unidos sufren las mismas calamidades del desempleo, la miseria y la inseguridad que sufrimos en México. Ellos sufren también las consecuencias desastrosas del capitalismo en descomposición. Ellos también, al igual que los trabajadores en todo el mundo sufren los ataques de la ideología burguesa que impone la defensa nacional, la guerra y la división entre explotados. Por eso ante la falsa unidad de las burguesías de ambos lados de las fronteras, que pretende imponer peores condiciones de vida y de trabajo a los explotados, empecemos a construir con nuestras luchas -en contra de los despidos y por mejor salario- la unidad de la clase trabajadora a nivel mundial.

Héctor / abril de 2010.

 


[1] La Jornada.

[2] Ídem.

[3] Ver Revolución Mundial num.11.

[4] http://en.internationalism.org/inter/151/drug-violence

[5] Nación o Clase, folleto de la CCI.

[6] Ídem.