Las condiciones de vida se degradan…Los sindicatos someten el descontento de los trabajadores

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Hace apenas unas semanas los discursos de la burguesía eran "cuentas alegres", se nos machacaba sobre el hecho de que la "crisis había tocado fondo", que los "peor había pasado"; en fin, toda la clase capitalista desearía que esos discursos insulsos fueran ciertos pero la realidad es terca y contundente. El gobierno federal acaba de anunciar el "adelgazamiento" de su burocracia lo cual significa que miles de trabajadores serán lanzados a la calle, los demás son llamados a "apretarse el cinturón", los salarios van en picada, la seguridad social está siendo desmantelada por todos lados, los hijos de la clase obrera son arrojados por el capital a la vil indigencia y a la miseria atroz, los despidos se suceden a mansalva y en México la caída del Producto Interno Bruto (PIB) superó en julio las expectativas de los burgueses más pesimistas (- 10.36%). Este panorama anuncia una dramática situación para la clase trabajadora, ello planteará la necesidad de protestar contra todos estos ataques que no harán sino incrementarse. Sin embargo, la burguesía está lista, ocupa desde ya el terreno social y se prepara para enfrentar una lucha de clases cuyo espectro vuelve a "recorrer el mundo".

 

Sindicatos independientes...armas por igual del capital

Las recientes elecciones en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) movilizaron a los trabajadores para ir a las urnas sindicales a "expresar su voluntad" y elegir a sus "dirigencia". Para nadie es un secreto que estos "especialistas de la lucha obrera" se han enriquecido y sus condiciones de vida nada tienen que ver con las de sus agremiados. Además, existe la tendencia a "eternizarse" en el poder (Fidel Velásquez era una caricatura de esta tendencia, pero hoy lo podemos ver en Hernández Juárez, la maestra Gordillo y el mismo Martín Esparza del SME), esa "eternización" no es producto, evidentemente, de una supuesta "vocación de luchadores sociales... ¡hipócritas! Los sindicatos están burocratizados porque en ellos no hay vida proletaria y sus cúpulas sindicales son la expresión de la estructura del Estado. Lo mismo que los partidos políticos, sean de izquierda o de derecha, los sindicatos son defensores del capital, sean independientes u oficiales, son todos estructuras para someter a los obreros.

Las elecciones en el SME han provocado impotencia y resentimiento al interior del sindicato, la camarilla de Esparza vuelve a ganar por una "mayoría del 80%". Esto viene a demostrar, por si hacía falta, que esas "dirigencias" sólo buscan su beneficio personal y asegurarse un nivel de vida opulento, su función es la de aplastar y contener el descontento de los trabajadores que dicen defender. No es un acto de "traición", esto ha pasado con todos los sindicatos a nivel mundial desde principios del siglo pasado. La decadencia del capitalismo abrió un periodo donde el Estado absorbió a su engranaje a organizaciones que antes pertenecieron a las tradiciones de lucha de los obreros.

Tampoco se trata de la verificación del viejo adagio de que "el poder corrompe", desde esta lógica del sentido común no permite entender el verdadero fondo de la cuestión. Pues, sitúa el problema en el individuo y no en la estructura, el problema sería una supuesta "crisis del la dirigencia" como gusta decir el trotskismo, para otros una "debilidad humana" incapaz de oponerse a las "mieles del poder", que nunca se plantea la necesidad de abolir el poder de una minoría sobre la inmensa mayoría de la población. En la naturaleza humana no hay una pretendida "ansia por el poder", esa afirmación es producto de la ideología burguesa, los seres humanos son sociales por naturaleza y ayudar al otro es una parte esencial de su ser que ha sido aplastada por la competencia capitalista y por la deshumanización típica de la decadencia social de este sistema basado en la explotación del hombre. El problema central es la destrucción de las estructuras de poder que mantienen, defienden y prolongan la explotación capitalista.

Los "dirigentes sindicales" se nos presentan como "especialistas oficiales de la lucha", como "profesionales de la huelga" (como Martín Esparza del SME). Sin embargo, esta idea de "los dirigentes" se opone completamente a la forma en que se desarrolla la lucha proletaria, la cual es y será masiva y conciente. Serán las asambleas generales controladas por los trabajadores mismos las que tendrán que decidir sobre el destino de sus combates, a pesar y en contra de los sindicatos y sus "dirigencias". Es la ideología burguesa la que nos hace creer que los obreros "necesitamos héroes", "dirigentes", "profesionales de la política", etc. La próxima revolución comunista mundial tendrá que hacer añicos estas supuestas "verdades eternas".

 

Los sindicatos especialistas...en sabotear las luchas

El descontento en el sector eléctrico esta vez ha sido desviado a las urnas, a las trifulcas entre camarillas para ver quién se beneficiará de las prebendas sindicales. Recientemente en Volkswagen de Puebla estalló una huelga controlada por el sindicato (véase el artículo correspondiente en este número), todo terminó en un 2% al salario y un 1% en prestaciones, el sindicato acordó recuperar los 4 días de huelga con tiempos extras...¡qué logros!:la empresa ha pedido incrementar la competitividad lo cual significa que los ritmos de explotación se van a incrementar y el aumento salarial es en realidad una baja ya que no recupera los niveles de inflación...pero el chantaje del sindicato y la empresa es: "al menos tenemos trabajo".  Los sindicatos terminan dando "gracias por mantener la explotación!".

Tanto en el SME como en VW hay un claro mensaje para todos los trabajadores de la región. Este mensaje tiene que ver con la inyección de impotencia, la burguesía está machacando la idea de que los trabajadores "no son nada sin los sindicatos", que a pesar de que paralicen una enormes fábricas como VW en puebla (con más de10 mil trabajadores) no "rebasarán un miserable aumento del 3%". Esta impotencia va acompañada por un temor paralizante que tiene que ver con una situación de desempleo que amenaza a todos y donde los obreros se sienten amenazados por una crisis cuya salida no está a la vista. Esta espada de Damocles inhibe fuertemente la combatividad obrera, es por ello que los sindicatos están haciendo su agosto, están maniobrando a sus anchas y los trabajadores aunque molestos y descontentos, tienen miedo a quedarse en la calle y, por consecuencia, sin medios materiales para mantener a su familia. Esa situación cambiará, los obreros se darán cuenta que aceptar esos "aumentos", los despidos y todo tipo de humillaciones no evitará, a final de cuentas, que el capital continúe atacando y degradando nuestras condiciones de vida  y de trabajo y que más adelante ellos mismo sean despedidos.

 

Algunas lecciones

Los acontecimientos actuales y la historia nos indican que lo que tenemos que hacer para llevar una lucha lo más lejos posible es luchar juntos pero sin los sindicatos. "Llevar lejos una lucha" significa la posibilidad para el conjunto de la clase de sacar el máximo de lecciones políticas que le permitan desarrollar la conciencia de la necesidad de una lucha unida y mundial que ponga en cuestión este sistema de explotación decadente.

Por ahora la situación nos plantea dos cuestiones:

-La necesidad de luchar por realizar asambleas generales donde sean los mismos obreros los que decidan y organicen su lucha. Ello va a implicar el tener que enfrentar a los sindicatos y sus "dirigencias" ya que serán los primeros en oponerse a las "asambleas sin ellos", su función es controlar y maniatar a los obreros para impedir que tomen la lucha en sus manos;

-Sólo cuando las asambleas toman el control de sus luchas se está en condiciones de plantearse la necesidad de extender la huelga a otros sectores, sobre todo a las fábricas y centros de trabajo más cercanos, pero también a los hermanos de clase de otros países. Ello implica el llamar a otros trabajadores a luchar juntos puesto que todos son atacados, todos tienen que responder. Además, la unidad de la clase en su lucha es el arma más potente contra los capitalistas ya que la solidaridad proletaria se expresa directamente en el combate común contra la explotación.

 

Marsan 22/08/09