Elecciones en México: el voto “blanco”, el voto “nulo” o el voto de “castigo”, nueva campaña contra los trabajadores.

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Conforme se acercan las elecciones federales intermedias del 5 de julio donde serán elegidos algunos gobernadores, alcaldes, diputados, senadores, y con ellas la renovación del mito electoral como el único medio para que los trabajadores accedan a mejores condiciones de vida y de trabajo, las campañas se intensifican cada vez más con todo tipo de ilusiones que esconden la causa real de la miseria cotidiana de los trabajadores: el capitalismo.

 

La alternativa de votar o no votar: estrategia para desviar el descontento de los trabajadores

Se nos dice que la población en general está harta de los políticos y los partidos corruptos e ineficientes, que como ciudadanos debemos dar un escarmiento a toda la llamada "clase política" para que aprendan a respetarnos y a cumplir lo que prometen. Nos proponen abstenernos o anular el voto como una muestra de repudio contra ellos, de expresión de la necesidad de que el sistema político debe cambiar, depurarse y hasta moralizarse. También se exige reformar la ley para que se pueda votar por candidatos "independientes" no impuestos por los partidos políticos. Como telón de fondo, están los interminables escándalos políticos que utilizan todas las fracciones de la burguesía para ajustarse cuentas y para desprestigiarse mutuamente en pos siempre de las preferencias electorales. La contraparte de esta postura llama a "ejercer nuestro derecho al voto" y dar un "voto de castigo" contra aquellos partidos políticos que "lo han hecho mal" y elegir a otros que sí funcionen. La burguesía impone los términos de la reflexión "política" que debe hacerse: el problema es el funcionamiento del sistema político, son los partidos y son los políticos, por lo tanto, debemos perfeccionar la democracia y sanear el sistema político.

 

Algunos grupos de la burguesía están de este modo presionando a algunos sectores políticos que no han operado de manera adecuada a sus intereses como, por ejemplo, las principales televisoras afectadas con la última reforma a la ley electoral que les ha disminuido sus ganancias en cuanto al contrato de spots; también es claro que existe un malestar extendido en la burguesía en su conjunto, por la situación de su aparato político con sus interminables enfrentamientos gansteriles, su ineficiencia para gestionar con un buen nivel no sólo el poder político que les ha conferido de manera alternativa sino también el gran circo electoral que es el principal medio de mistificación (aparte del aparato sindical) con el que cuenta la burguesía. Sin embargo, aún si esto es cierto, la burguesía sabe desviar sus dificultades para golpear a los trabajadores: en efecto está en el interés general del capital como un todo buscar desviar el descontento que se está extendiendo entre los trabajadores por la degradación de sus condiciones de vida y las de sus familias ante los ataques inmisericordes que le asesta la burguesía para descargar el peso de las medidas anticrisis sobre sus espaldas. Este es el verdadero descontento que existe entre la clase obrera y la burguesía quiere desviarlo hacia el "castigo a los políticos". Una verdadera trampa que los trabajadores deben rechazar y también reflexionar que el llamado "derecho al voto", sólo significa una ilusión, pero lo mismo pasa con la anulación del voto, ya que esa pretendida actuación "ciudadana activa" de rechazo y de "protesta", es en realidad una trampa. Todas las opciones que se mueven alrededor del proceso electoral son complementarias en tanto mantienen el objetivo de darle funcionalidad al sistema electoral, manteniendo la ilusión de que sólo por este medio de participación se puede transformar el funcionamiento del modo de producción capitalista y hacerlo más justo y humano.

 

La alternancia democrática: una trampa eterna

Para la burguesía su sistema democrático es perfecto y la prueba de que su reinado sobre la sociedad es eterno. Para el proletariado la democracia es el mejor instrumento político con el que cuenta la burguesía para sostener su sistema de explotación porque mediante el derecho de voto aparenta la disolución de las clases sociales al "igualar juridicamente" a burgueses y trabajadores haciendo creer a estos últimos que el voto pasivo e individual que se ejerce en la más completa soledad e impotencia tiene el poder de elección del gobierno y de hacer a todos los "ciudadanos" copartícipes de las decisiones. Las elecciones en este sentido hoy por hoy se mantienen como una mascarada hipócrita vital para el sostenimiento de la dictadura que el capital ejerce sobre la mayoría de la población y en particular contra la clase obrera como clase explotada y revolucionaria llamada a derrocar al capitalismo e instaurar la comunidad humana mundial. Cuando la burguesía se llena la boca vanagloriándose con las virtudes de la alternancia política evita decir que precisamente es esta alternancia la que da brillo a su juego democrático pues los cambios de partidos en el gobierno dan la ilusión de que verdaderamente los electores deciden; evita decir que esta alternancia no afecta en nada a su dominación como clase y que al contrario le reditúa enormemente para renovar sus mecanismos de gobierno pues los partidos políticos tanto de derecha, de centro o de izquierda (PRI, PAN, PRD y el resto de los partidos chicos) son la expresión orgánica del control estatal de los capitalistas y que si se presentan con ropajes y lenguajes diferentes se debe al reparto de tareas que deben hacer para encuadrar a los trabajadores.

 

No a la participación electoral, sí a la lucha de la clase

Los proletarios requieren más que nunca reflexionar sobre el futuro que les depara el capitalismo en su caída sin freno en el abismo de la crisis y de la miseria material más atroz y oponerse a los ataques de la burguesía que detendrá sus planes económicos sinónimo siempre de sacrificios sin fin para los trabajadores, es decir retomar sus luchas y plantearse desde el principio no sólo la necesidad de enfrentar esos ataques económicos y hacerlos retroceder. Solamente en ese proceso de lucha es cómo el proletariado puede y debe liberarse de este tipo de mistificaciones y de trampas. Este es el único futuro positivo para las masas proletarias que actualmente, en todo el mundo se enfrentan a los mismos problemas y requieren recuperar la confianza en sus propias fuerzas y en sus propios medios de lucha.

RR/junio del 2009