La “revolución de febrero” de 1917: las peligrosas ilusiones de unidad y democracia

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La burguesía presenta la Revolución de febrero en Rusia como una auténtica «fiesta democrática» violentado por el golpe bolchevique de octubre visto este como un golpe de Estado «contra la voluntad popular». Y esto es así porque en febrero la clase obrera conquistando el poder político lo entregó a los partidos más vacilantes del movimiento obrero y campesino que ya estaban en franco salto al campo de la burguesía, y con ello lo entregaron a fuerzas plenamente burguesas; mientras que en octubre sucedió lo contrario, fueron los trabajadores y impulsados por su partido bolchevique pero a través de los Soviets quienes organizaron política y militarmente la toma del poder destruyendo el gobierno e instituciones del poder burgués.

Por tanto es de vital importancia entender el peligro democrático para el movimiento revolucionario representado en los eventos de febrero de 1917.

 

Las masas crean el soviet y derriban el zarismo

A principios de 1917 continuaban en Rusia las manifestaciones de trabajadores contra la carestía de la vida provocada por la guerra y que se desarrollaron también en otros países generando una oleada revolucionaria internacional que llego a tocar África y América.

Todos los grupos y partidos políticos pero fundamentalmente bolcheviques desarrollaban una intensa campaña de agitación, formando círculos de discusión y comités de lucha que tomaron un papel importante en los meses siguientes.

En enero se conmemoró la revolución de 1905[1], más tarde ante el anuncio de nuevos racionamientos, frente a los negocios de comestibles se concentró una gran muchedumbre, pidiendo pan a gritos. El 20 de febrero (5 de marzo[2]) fueron saqueadas las panaderías en distintos puntos de la ciudad.

En este ambiente de agitación, el 23 de febrero (8 de marzo) hubo manifestaciones conmemorando el Día de la mujer obrera pero fueron rebasadas por las propias mujeres trabajadoras de Petrogrado quienes estallaron una huelga que a lo largo de 3 días se convirtió en una gigantesca huelga de masas, donde las manifestaciones callejeras, intensificaron el contacto con las tropas, y resistieron los primeros intentos de represión, que dejaron varias decenas de muertos.

El 27 de febrero (12 de marzo) los obreros se mezclan con los soldados que se habían amotinado la noche anterior tomando prisioneros a los oficiales, y crean el soviet de Petrogrado, mientras tanto la Duma[3] junto con algunos generales del ejército, para salvar al país de la revolución, obligó a abdicar al Zar Nicolas II.

 

Febrero, las ilusiones democráticas veneno contra la clase obrera

La creación del soviet fue un paso importante, sin embargo, bajo la férula de los partidos menchevique y socialrevolucionario[4], el soviet negoció con la Duma y permitió el 2(15) de marzo) la formación un Gobierno provisional de carácter burgués liderado por los personajes de siempre: Lvov[5], Miliukov[6], Rodzianov[7] y Kerenski[8].

A continuación para que la burguesía pudiera mantener sus negocios y continuar la guerra, su primer acto a través de este gobierno fue convencer a los obreros de que la revolución había triunfado que la democracia estaba en marcha y que debían volver a la normalidad. Así la burguesía apoyada por mencheviques y social-revolucionarios logró desviar el objetivo de profundizar la caída del zarismo transformándola en una verdadera revolución socialista.

El 18 de abril (1 de mayo), Miliukov, publicó una nota comprometiendo a Rusia con los aliados en la continuación de la guerra, a pesar de las confusiones entre los trabajadores, su respuesta fue inmediata y contagian a los regimientos, surgen así manifestaciones y asambleas espontáneas, contra el gobierno provisional, el 20 de abril (2 de mayo) fuerzan la dimisión de Miliukov, y con ello la caída del gobierno provisional.

El 5-18 de mayo se forma un Gobierno de coalición con una mayor participación de partidos de izquierda, ingresan al gobierno 6 representantes del soviet de Petrogrado, dos mencheviques, dos eseristas y dos independientes, pero aún seguían bajo el control de Lvov y Kerenski, demostrándose que las masas proletarias aún eran presa de ilusiones democráticas aceptando en los hechos la unidad de todos los partidos que solo beneficiaba a la burguesía, un falsa unidad porque en esta dinámica el proletariado era atomizado y perdía su autonomía política poniendo en juego el curso de la revolución.

Mayo registró un importante trabajo de extensión los soviets a toda Rusia, creando alrededor de estos una multitud de órganos de masa: Comités de fábrica, Comités campesinos, Soviets de barrio, Comités de soldados. Por otro lado la contrarrevolución a través de Kerenski, marchó al "frente" para elevar la moral de los soldados llegando a decirles en el colmo del cinismo que «vosotros llevareis la paz en la punta de vuestras bayonetas». Mientras tanto se trata de reestablecer la brutal disciplina militar y la pena de muerte, al tiempo que llaman a los Comités de soldados para que «no se metan con los oficiales».

El gobierno y partidos que lo apoyan peroraban sin descanso sobre la «solución del problema agrario» pero dejaban intacto el poder de los terratenientes y aplastaron a sangre y fuego las rebeliones campesinas, intentando restaurar la pena de azotes en las aldeas. Igualmente en respuesta huelgas del movimiento obrero el nuevo gobierno envía a soldados leales para reprimirlas y aplastar su organización. Así mientras por una lado la burguesía ilusiona a las masas con palabras vacías sobre la «democracia revolucionaria», por otro, las reprime y sabotea los soviets por todos los medios, por ejemplo promovían una representación más privilegiada a los regimientos que a las fábricas, y protegían a los establecimientos pequeños y dispersos contra las empresas gigantescas intentando ganarse el apoyo la pequeña burguesía.

 

Los bolcheviques sufren también la ilusión democrática

Los bolcheviques tomaron parte activa en la organización de las manifestaciones, sin embargo, también estaban atravesados por las inquietudes y preocupaciones de la clase y con ello estaba expuesto a la influencia de la ideología burguesa, de tal suerte que un importante sector planteó que había que unirse a los mencheviques y social revolucionarios, aceptando una falsa unidad, pues se preguntaban: ¿En vez de andar cada uno por su lado por qué no unirnos todos los socialistas?, ¿Por qué confundir a los obreros con 2 partidos distintos reclamándose del proletariado y el socialismo?.

Así las cosas golpeado por el ambiente democrático, el comité central bolchevique en Rusia llegó a plantear la necesidad de elegir representantes que participaran en el gobierno provisional, esta tendencia no cambio cuando Kamenev y Stalin, asumieron la dirección del partido, antes de que Lenin regresara del extranjero, y plantearon una especie complementariedad de los soviets con el gobierno provisional, pero además promovieron una posición defensista en torno a la guerra, es decir ¡continuar la guerra!

Esto fue una grave amenaza para la revolución, el partido que desde 1902 había luchado contra el oportunismo y el reformismo y había sido el más consecuente y decidido en oponer la revolución internacional contra la Guerra mundial, ahora desde febrero corría peligro de diluirse en las aguas turbias de los partidos «socialtraidores».

A su regreso a Rusia el 3 (16) de abril de 1917, y donde fue recibido por los representantes del Soviet de Petrogrado, Lenin y una parte de la base del Partido sobre todo del distrito de Viborg luchó contra esa falsa unidad que en realidad significaba unirse tras la burguesía. Planteó desde el principio no depositar ninguna confianza en el Gobierno Provisional ni en el de Coalición, por el contrario pugnó por el fortalecimiento de los soviets lanzando la consiga "Todo el poder a los soviets" y "Pan paz y tierra", esta última consigna de ninguna manera fue democrático burguesa, pues lo que la circunscribía era un ambiente guerrerista de todas las burguesías involucradas, de tal suerte que la consigna por la Paz les era totalmente ajena y solo un partido auténticamente proletario que había denunciado el carácter imperialista de la guerra era capaz de plantearla y de llevarla buen termino.

 

Las lecciones de febrero

Para llegar a la revolución de octubre el movimiento obrero ruso tuvo que enfrentar serios peligros, el más grave sin duda fue la ilusión democrática de la llamada "revolución de febrero". En esta revolución los trabajadores no diferenciaba entre las diferentes organizaciones políticas, bolcheviques, mencheviques y Social Revolucionarios organizaciones que excepto los bolcheviques empezaron a abandonar su carácter socialista, y teniendo más recursos a su disposición, más agitadores, más propagandistas, más vínculos con la intelligentsia, y pudieron usar estos puntos de apoyo para influenciar y confundir a las masas trabajadoras, haciendo peligrar la revolución.

La lección más importante de este periodo[9], es la necesaria lucha contra el sabotaje desde dentro del movimiento obrero que las fuerzas de la burguesía promueven en aras de una pretendida unidad de todos los partidos que supuestamente luchan por la revolución, pues mientras ellos proclamaron la victoria de la revolución con solo unas conquistas democráticas, los revolucionarios llamaron a no detener la lucha y a fortalecer los órganos de la clase obrera que le permitan establecer su verdadera dictadura política, los consejos o soviets, bajo una autentica independencia y autonomía de clase.

El papel que lograron los bolcheviques después de todo un debate interno durante el mes de abril por comprender esta situación de peligro representada por la "revolución de febrero", fue de vital importancia para el subsecuente desarrollo del proceso revolucionario y la toma del poder en octubre de 1917 y es una lección central que el proletariado debe asimilar para sus combates del futuro.

Vania, 15/12/2008.


[1] En 1905 después de la represión a una manifestación pacifica el 9 (22) de enero, se desató un huelga de masas en Rusia que culmino en la insurrección de Moscú en diciembre de ese año. Esta revolución dejo una gran lección, la creación de los soviets obreros.

 

[2] El calendario ruso de entonces estaba retrazado por trece días respecto al calendario occidental

[3] Parlamento ruso en la que no participaban los bolcheviques, pero si los mencheviques y socialrevolucionarios

 

[4] Partidos que en la practica se estaban pasando al campo burgués por su participación en la guerra, y por considerar que una revolución proletaria era imposible y se debía dejar a la burguesía gobernar, los mencheviques Tcheidze y Skobelev son elegidos presidente y vicepresidente respectivamente, el social-revolucionario Kerenski también es nombrado vicepresidente

 

[5] Príncipe y gran terrateniente, adherido a los KDTs, fue el presidente del gobierno provisional, y aún del gobierno de coalición fue sustituido por Kerenski en julio de 1917.

 

[6] Ministro de negocios extranjeros en el gobierno provisional, líder del partido demócrata constitucionalista (KDT), principal partido de la burguesía liberal

[7] Líder del los "octubristas" partido monárquico de los grandes capitalistas, su nombre se debe al apoyo al manifiesto de octubre de 1905 donde el Zar prometía algunas libertades.

[8] Social revolucionario promotor de la guerra "defensiva" ministro de justicia en el gobierno provisional, y ministro de guerra en el gobierno de coalición.

 

[9] La experiencia de la revolución en Alemania un año más tarde, donde la táctica saboteadora del SPD proclamando la victoria de la revolución y la necesidad de una unidad de todas las fuerzas pretendidamente socialistas, tuvo más éxito ahogando la revolución en la sangre de sus mejores hombres confirma en negativo el peligro de las ilusiones democráticas y de falsa unidad (véanse la serie al respecto de la Revista Internacional 81 a 99 y en la serie que esta en curso a partir de la 132.