El hundimiento del capitalismo norteamericano

Versión para impresiónEnviar por email Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 st1\:*{behavior:url(#ieooui) } /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}

Por casi un año el capitalismo americano ha resentido un malestar económico prolongado de proporciones no vistas desde la gran depresión de 1929-35. No pasa un mes sin un nuevo acontecimiento dramático en la vida del sistema, con giros en los mercados bursátiles, hasta la quiebra de las instituciones financieras más reputadas, símbolos ayer de la supuesta vitalidad del capitalismo. ¡Y las cosas solamente empeoraron desde el verano¡ En las semanas recientes ha habido una agravación de la crisis económica que ha sacudido la confianza de los adoradores más acérrimos del capitalismo americano.

Lo que comenzó como el estallido de la infame burbuja inmobiliaria a principios de 2007, se ha convertido en el desastre financiero más grande desde hace 70 años. El número de instituciones en problemas está creciendo a diario: los bancos de inversión Bear Stearns, Merrill Lynch y Lehman Brothers; las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae; la compañía de seguros más grande del mundo, AIG; la Washington Mutual, casa de préstamos y ahorros más grande y el banco comercial Wachovia - solo para mencionar los casos más famosos. El conjunto del sistema financiero está en el marasmo.

Aún cuando el centro de la tormenta es la economía de EU, sus efectos están extendiéndose rápidamente a través del mundo. En Europa central, Rusia, Japón, Asia.... por todas partes, el sistema financiero va a la quiebra, forzando a los gobiernos a acudir al rescate, repitiendo la experiencia americana, a excepción de especificidades locales.  Ante una situación que empeora dramáticamente, el "capitalista colectivo", el Estado, ha hecho todo lo posible para manejar la crisis económica. Pero el balance hasta hoy es  negativo. El Estado ha probado de nuevo su incapacidad para detener la sangría. Y la llamada "salida del apuro" del sistema financiero al costo de 700 mil millones de dólares podrían tomar el mismo camino que otras medidas que se tomaron el año pasado.

Detrás de la crisis financiera, la crisis económica del capitalismo

Los reporteros, columnistas económicos, comentaristas de la TV y toda la clase de "expertos económicos" compiten en su colorida descripción de la tormenta que arruina los altos templos del sistema financiero americano. El mensaje es de gran alarma. La visión predominante es que el sistema financiero está a punto del colapso y el crédito - la sangre del sistema - se está terminando, poniendo en peligro el bienestar de todos. En fin, la agitación en Wall Street, el sistema financiero, amenaza ahora a Main Street, la verdadera economía. Hay muchas expresiones contra los "excesos" y la "avaricia" de la gente de Wall Street que atrajo esta calamidad hacia sí misma y el resto de la sociedad. Es muy cómico pues esta condena viene de los mismos medios que no hace tiempo de manera servil celebraban las ganancias aparentemente sin límites que hacía de Wall Street una industria del alto vuelo y del estilo de vida pródigo de banqueros, inversionistas, comerciantes, especuladores de fondos, corredores de hipoteca sin escrúpulos y otros supuestos empresarios parásitos.

 Cuatro décadas de crisis económica

La cadena de acontecimientos inmediatamente anteriores a la crisis financiera actual es muy conocida. La burguesía americana salió de la recesión de 2001 justo de la misma manera que hizo durante recesiones anteriores: con políticas de capitalismo de Estado de créditos baratos y políticas fiscales laxas. Y así como durante otras "recuperaciones estas políticas alimentaron la ilusión de crecimiento y finalmente terminaron creando las condiciones para un nuevo desplome. Así, el celebrado boom de la vivienda se convirtió en la actual quiebra de las hipotecarias, tal como la "revolución" del internet terminó en la burbuja punto.com que estalló en el 2001. Ésta es la breve historia de cómo la economía americana terminó donde se encuentra hoy: con un sistema financiero en desorden total, aplastada por una onda imparable de ejecuciones hipotecarias, baja de precio de las propiedades inmobiliarias que descienden en espiral.

En realidad, lo que da a la actual crisis financiera sus proporciones históricas es el hecho de que expresa la acumulación de décadas de contradicciones de un sistema económico decadente que se ha convertido en todos los sentidos en una amenaza a la misma supervivencia de la humanidad. Un estado permanente de guerra y crisis económica, con un empeoramiento implacable de los niveles de vida, desempleo crónico, inflación desenfrenada y aumento de la inseguridad para la clase obrera y otros sectores no explotadores de la población - ésta ha sido la historia del capitalismo para la mayor parte de el siglo pasado. Éste es un sistema que ha hecho pasar a la humanidad a través de dos guerras mundiales devastadoras y la gran depresión, una terrible crisis mundial con la cual comparan la situación actual.

 Después del breve respiro durante el periodo de reconstrucción posterior a la Segunda Guerra mundial, la crisis económica apareció nuevamente al frente, rompiendo la visión de la prosperidad sin límites, libre de crisis propuesta por los acólitos del sistema basados en los récords del crecimiento económico del período de posguerra en los países centrales del capitalismo. El deterioro económico que empezó a fines de los años 60 estalló en una verdadera crisis económica mundial a principios de los años 70 y ha persistido desde entonces como un cáncer Terminal que crece en el centro del cuerpo del capitalismo.

 No es un accidente que la economía de E.E.U.U. esté hoy, tal como estaba en el años 70, en el centro de la tormenta. En agosto de 1971 Richard Nixon rompió los acuerdos de Breton Woods de 1943 que habían garantizado la convertibilidad del dólar al oro y que había dado a los sistemas financieros y comerciales de la posguerra una apariencia de estabilidad. Este giro de la burguesía americana dejó el uso del dólar como moneda mundial sin una racionalidad económica y ha contribuido en gran parte a la fragilidad del sistema financiero mundial que se manifiesta en la crisis de hoy. Los bancos mundiales son inundados con dólares de papel. Las reservas monetarias de la mayoría de los países se conservan sobre todo en dólares. De hecho,  hay más dólares circulando alrededor del mundo que en la economía de E.E.U.U. Esta situación insana se basa en una ilusión colectiva simple: detrás del dólar está la llamada "completa fe y crédito" del gobierno de E.E.U.U., que llega a una sobrestimación abierta de la capacidad acreedora de EU.

 La falta de demanda solvente en relación a las necesidades de la acumulación capitalista -la raíz de la crisis abierta actual del capitalismo que data de finales de los años 60- se ilustra por una doble característica de la vida del capitalismo en décadas recientes: la perversión del crédito y la explosión de la especulación. Enfrentado a una carencia de mercados solventes para absorber su producción, el capitalismo ha encontrado la manera de ajustar el círculo: dar crédito. No un crédito económicamente racional basado en una expectativa razonable de reembolso de una deuda con un beneficio - una práctica normal del capitalista y una herramienta de gran alcance para el desarrollo del capitalismo - sino que por el contrario, el crédito como forma de mantener el sistema artificialmente y prevenir su colapso bajo el peso de su crisis histórica. Ésta es la razón detrás de la imprudente explosión en las décadas recientes de la deuda individual (tarjetas de crédito, préstamos para auto, préstamos para estudiar, préstamos personales, hipotecas) y de la deuda corporativa y pública (que en muchos casos nunca serán reembolsadas).

 Además, ante una reducción de la tasa de ganancia en el proceso de producción, el capital ha dado la vuelta hacia la esfera de la especulación, creando una economía virtual de casino. ¡Todo esto sin la fastidiosa creación y venta de mercancías  en el proceso de producción y circulación que definen al capitalismo como un modo de producción! Gracias al colapso de la burbuja inmobiliaria y la agitación financiera actual, se ha abierto una ventana al mundo secreto de las jugadas de alto riesgo. No es ninguna maravilla que esté cayendo el sistema financiero. Seguro, la especulación ha sido siempre un componente del capitalismo, pero la cantidad de capital implicada en ella hoy, su peso en la economía en su totalidad, el grado al cual ha logrado impregnar a capas cada vez más grandes de la sociedad -incluso el futuro sustento de la clase obrera se está haciendo dependiente de las inversiones de fondos de jubilación en esquemas especulativos- no tiene precedente y en sí condena al capitalismo como modo viable de producción para la sociedad.

 El show debe continuar

¿Qué ha logrado el Estado y qué se puede esperar de las políticas propuestas hasta ahora?

La primera cosa que hay que notar sobre la respuesta de la burguesía a las primeras muestras de que el boom de las inmobiliarias había llegado a su auge 2007, fue, juzgando por sus acciones, que había una subestimación total de la gravedad de la situación que se iba a desencadenar. Luego del inicio de la quiebra de las inmobiliarias y el sistema financiero durante el 2007, la Reserva Federal respondió con su convencional política de manipulación monetaria, reduciendo agudamente en tiempo récord las tasas de interés para bajar el costo del crédito y bombeando toneladas de dinero directamente al sistema financiero, tratando de apuntalar las deterioradas finanzas de los bancos y de otras instituciones financieras. Por su parte la Casa Blanca y el Congreso también hicieron uso de sus tradicionales herramientas fiscales  para manejar la crisis. Al principios de 2008, pasaron un "paquete de estímulos" integrado por las rebajas de impuestos para los consumidores, suspensión de impuestos para los negocios y otras medidas que supuestamente eran para evitar una recesión. Como el pronóstico económico de Bernanke a mediados de febrero planteaba, "Mi perspectiva implica un período de crecimiento inactivo, seguido por un paso algo más fuerte del crecimiento que comenzará más adelante este mismo año en tanto que el efecto (de la Fed) y el estímulo fiscal comience a sentirse" (USA Today, 15 de febrero de 2008).

Algunos días más adelante, el derrumbamiento del oso Stearns, el quinto banco de inversión más grande del país, dio la voz de alarma y prevería el tsunami financiero actual que ha arruinado el sistema financiero americano y global y que ha cambiado totalmente el paisaje financiero de Wall Street. Según las declaraciones públicas que emanan de todas las esquinas del Estado, la burguesía ahora se preocupa de los peligros planteados a su sistema por la situación actual y ha decidido traer las grandes armas del Estado para arreglar la situación. Éste es el sentido de los 700 mil millones dólares, programa urgente en que la clase dominante finalmente ha acordado. Este programa es una tentativa de hacer pagar a la clase obrera -las generaciones actuales y futuras-  por el desastre financiero. Por otra parte, este desembolso urgente, que esencialmente será financiado en corto plazo por la deuda pública, podría explotar, proveyendo de combustible a la inflación y fomentar fácilmente el desorden económico. Finalmente, hay una cosa más importante a subrayar en lo referente a las políticas de la burguesía del año pasado: por un lado ponen en claro el carecer puramente ideológico de la llamada economía de "libre mercado" americana, y por otro, demuestran abiertamente el papel dominante del Estado en la economía - qué los revolucionarios desde hace tiempo han caracterizado como capitalismo de Estado.

¡¿Y la clase obrera?!

Ante la crisis económica que se profundiza, el mensaje de los medios burgueses a la sociedad es que "estamos todos juntos en esto". Sí, dice, algunos son culpables de excesos y de avaricia, pero TODOS somos más o menos responsables del lío financiero. "Cada uno" aprovechó los buenos días de crédito fácil y barato, de la economía funcionamiento con la deuda y todos tenemos que alinearnos en un esfuerzo común detrás de los esfuerzos del Estado para salvar la economía. Esto es absurdo. La clase obrera no tiene nada que decir sobre cómo debe administrar la burguesía su sistema decadente. El hecho es que la condición de la clase obrera no ha conocido ninguna mejora durante las cuatro décadas pasadas de trucos de la burguesía dirigidos a mantener su sistema económico a flote. A menos que deseen considerar todas las deudas que sofocan - tarjetas de crédito, préstamos para auto, préstamos a estudiantes, hipotecas altísimas, etc.

 Los políticos, particularmente los que pertenecen a la izquierda del capital, quisieran hacer creer a los trabajadores que ellos están preocupados por el sufrimiento de la clase obrera. Tanto la izquierda como la derecha quisiera que creyéramos que la respuesta al desempleo creciente, los sueldos que se erosionan, el estado lamentable del sistema de servicio médico y las pensiones que se deterioran están en las urnas electorales, que lo que se necesita es el presidente o el miembro del Congreso adecuado. Sin embargo la realidad es que la burguesía no tiene ninguna solución a la crisis de su sistema y ningún futuro para ofrecer a sociedad a excepción de una crisis cada vez más devastadora y guerras imperialistas mortales.

 La cruda realidad es que los trabajadores han estado pagando por años los costos de la crisis irremediable del capitalismo. Y hoy enfrenta toda una andanada de ataques de todas direcciones que no tienen ninguna opción más que oponerse a los ataques del capitalismo a sus condiciones de vida y trabajo en su propio terreno, el terreno de la lucha de clases - luchando contra la lógica de la explotación capitalista. Contra el futuro del capitalismo de crisis y de guerra, la clase obrera debe proponer su propia perspectiva de una sociedad basada sobre necesidades humanas.

 

Eduardo Smith, 3 de octubre de 2008.