Bajo el capitalismo no hay futuro para la juventud

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A finales de abril en 14 estados del país y el distrito federal se presentaron agresiones y enfrentamientos entre grupos de jóvenes pertenecientes a lo que los sociólogos han denominado ‘tribus urbanas'. Estos hechos fueron el origen de una amplia campana ideológica en los medios de información que aprovechó la ocasión para intentar maquillar de eficiencia a un gran número de instituciones ‘defensoras de los derechos de los individuos' que han fallado en dar solución a problemas muy graves que afectan a la población. Ahondando en lo que aparentemente fue la expresión de celos o coraje de unos jóvenes contra otros, éstos acontecimientos sacaron a relucir diversos aspectos de la situación que se vive actualmente en las grandes ciudades del mundo.

Uno de esos aspectos fue la hipocresía con que las instituciones enfrentaron este problema: «.. .es necesario hacer un diagnostico sobre la problemática que atañe a la juventud en general», indicó el director de una sección del Consejo Nacional para Prevenir la discriminación. «las agresiones que han sufrido los ‘Emos' son «reflejo de que somos una sociedad que no respeta al diferente», comentó la directora general del Instituto Mexicano de la Juventud. «La Comisión de Derechos Humanos hace un llamado a la tolerancia, así como al respeto de la Constitución». Así es que el diagnóstico y la solución es respetar la ley y por lo tanto al diferente. Seguramente es algo que los jóvenes aprenderán fácilmente en este mundo que destila paz y tolerancia por todas partes. Este es el mensaje hipócrita que manda la burguesía mientras se sabe que funcionarios como el alcalde de Celaya, diputados y el obispo de Oaxaca realizan prácticas discriminatorias contra los «emos'. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación llamó a los gobiernos estatales a poner en marcha medidas cautelares, con la participación de los cuerpos policíacos para «salvaguardar la integridad física y psicológica» de los ‘Emos' mientras sabemos que la propia policía comete abusos contra todo tipo de jóvenes sólo por su indumentaria.

Algunos investigadores como Fernando Aguilar, sociólogo y profesor de políticas de la juventud en la UNAM. dicen que la causa de los recientes enfrentamientos es «el proceso de exclusión», el «sentimiento de no futuro» y falta de trabajo que sufren los jóvenes en México. Esto tiene que ver con el análisis que hizo la CCI desde principios de los 90 en que reconoció que el capitalismo en decadencia había entrado en la fase de descomposición que presenta condiciones que son la causa para que los jóvenes estén sin un futuro por delante; con casi nulas oportunidades de encontrar trabajo, impotentes para resolver una carga enorme de problemas familiares y económicos y con sentimientos de soledad, desesperanza y hasta odio a la sociedad. «Todas esas manifestaciones de la putrefacción social que, hoy, a una escala desconocida en la historia, invaden por todos sus poros a la sociedad humana, expresan no sólo la dislocación de la sociedad burguesa, sino sobre todo la destrucción de todo principio de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la menor perspectiva, incluso a corto plazo, incluso la más ilusoria»[1].

Este catastrófico panorama y un más horrendo futuro es el que ofrece el capitalismo a la juventud. Más divisiones entre los seres humanos esparciendo la ideología del «sálvese quien pueda», que conduce a la barbarie. Lo que sucedió con las ‘tribus» mostró que muchos jóvenes tienen la decisión de no dejarse arrastrar por la ideología de este sistema que los enfrenta entre sí. Sin embargo, la resistencia no es suficiente. Las jóvenes generaciones tienen una tarea que cumplir: echar abajo este sistema de explotación y muerte:

hacer fructificar sus energías, su creatividad y sus sueños uniéndose a la lucha por la revolución proletaria, un movimiento internacional, organizado y conciente que tiene por objetivo crear la comunidad humana mundial.

Héctor/ 10 de abril, 2008


[1] Parte del punto 8 de las «Tesis sobre la descomposción del capitalismo». Rev Internacional