Recesión en EUA: La crisis económica se profundiza, lo peor aún está por venir

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Cuando se cerraba el año 2007 la burguesía norteamericana no hizo festejos y con mucha razón. No había mucho que celebrar para el capitalismo norteamericano, en tanto que todo el 2007 fue un año horrendo para su economía. Se abrió con el estallamiento de la burbuja de inmobiliaria, luego en el verano vino la quiebra del sector financiero, una serie de mini quiebras en la bolsa de valores y la devaluación drástica del dólar. Finalmente, para rematar, el año terminó con la siniestra noticia de una baja en la creación de empleos, anémicas ventas de temporada vacacional y temores de aumento de la inflación, alimentadas por las alzas del precio del petróleo y otras mercancías.

Es comprensible que en tanto que comienza el año la clase dominante esté preocupada por los tristes pronósticos para el año que viene. De hecho, no hay luz al final del túnel. El 2008 no promete ser mucho mejor que el 2007. Al contrario, aún para las predicciones más optimistas, lo peor está por venir.

La crisis económica que se agrava

La definición oficial de la burguesía de una recesión es dos cuatrimestres consecutivos de crecimiento negativo. Basados en la avalancha de malas noticias económicas que ha habido en las últimas semanas, algunos economistas están diciendo que la recesión ya comenzó en diciembre. De cualquier forma, no todos los economistas están convencidos de que las cosas están tan mal. A pesar de todas las malas noticias, el PIB aún muestra pequeñas tasas de crecimiento positivo. Así, algunos economistas expresan esperanzas de que la economía norteamericana pueda evitar caer en recesión. Por otro lado algunos expertos piensan que "literalmente esto podría tomar cualquier camino".

Estas predicciones que llenan páginas completas de las secciones económicas de periódicos y revistas son muy engañosas. En el último de los casos solamente contribuyen a esconder el catastrófico estado del capitalismo americano que solamente puede empeorar en los meses que vienen independientemente de que la economía entre oficialmente en recesión.

Lo que es importante enfatizar es que no estamos hablando de una supuesta "salud" de la economía norteamericana que simplemente pasa a través de una fase problemática en un supuesto ciclo normal de expansión y quiebra. Lo que estamos observando son las convulsiones de un sistema en un estado de crisis crónica que solamente puede comprar momentos efímeros de "salud" con remedios tóxicos que solamente agravarán el próximo colapso catastrófico.

Esta ha sido la historia del capitalismo norteamericana -y del capitalismo mundial- desde el fin de los años sesenta con el regreso de la crisis abierta. Durante las últimas cuatro décadas a través de las expansiones oficiales y quiebras, la economía solamente ha mantenido una apariencia gracias a la funcionalidad de las políticas monetarias y fiscales del estado capitalista que los gobernantes están obligados a aplicar para combatir los efectos de la crisis. Sin embargo, la situación no ha permanecido estática. Durante estas décadas de crisis y el estado tratando de controlarla, la economía ha acumulado tantos absurdos que ahora hay una amenaza verdadera de catástrofe económica, como la que nunca hemos visto en la historia del capitalismo. La burguesía salió de la explosión de la burbuja de la tecnología Internet en 2000-01 creando una nueva burbuja, esta vez basada en propiedades inmobiliarias. A pesar de que las industrias manufactureras clave -la industria del automóvil y aeronáutica por ejemplo- se siguen arruinando, el auge de las propiedades inmobiliarias los pasados cinco años dio la apariencia de una economía en expansión. Ahora el auge se ha transformado en la actual quiebra que ha sacudido el edificio entero del sistema capitalista y que tendrá repercusiones futuras que nadie puede predecir aún. Según los últimos datos sobre la crisis de las propiedades inmobiliarias, la actividad relacionada con la vivienda privada está en desorden total. La construcción de nuevos hogares ha caído alrededor del 40% desde su punto más alto en 2006; las ventas han caído incluso más rápidamente arrastrando con ello la baja de los precios. Los precios de la vivienda han caído un 7% en todo el país desde el punto más alto en 2006 con predicciones de que caerán otro 15 o 20% antes de alcanzar fondo. El boom de las propiedades inmobiliarias dejo un enorme inventario de casas sin vender -entre 2.1 y 2.6 % en todo el país. Y esta tendencia va a aumentar en tanto que la ejecución de las hipotecas continúen ampliándose, golpeando a los prestatarios que supuestamente tenían buenos créditos. El último año las ejecuciones de hipoteca estuvieron particularmente limitadas a las llamadas "suprime" -préstamos a personas sin algún medio para compensar los pagos- Casi la cuarta parte de tales préstamos eran impagables... En noviembre, 6.6 % de esos préstamos estaban ya en ejecución de hipoteca, o habían sido recobrados. En una muestra de que vendrán cosas peores, este cobro de hipoteca está sucediendo incluso antes de que muchas hayan reajustado a tipos de interés más altos. El estallamiento de la burbuja inmobiliaria hizo estragos en el sector financiero. La crisis en las propiedades inmobiliarias ha generado hasta ahora alrededor de 100 mil millones de dólares en pérdidas en las instituciones financieras más grandes del mundo. Los mil millones de dólares en la bolsa de valores se han esfumado golpeando a Wall Street. Entre los grandes nombres que perdieron al menos la tercera parte de sus valores en 2007 se encuentra Fannie Mae, Freddie Mac, Bear Stearns, Moody´s y Citygroup. MBIA, compañía que se especializa en garantizar la salud financiera de otras, ¡perdieron casi tres cuartos de sus valores! Varias compañías relacionadas con las hipotecas que ayer estaban en lo más alto hoy están arruinadas. Y esto es solamente el principio. En tanto que se cobrarán las hipotecas en los próximos meses trayendo a los bancos nuevas pérdidas, y la actual quiebra del crédito presionará más, afectando a otros sectores de la economía. Por otra parte, la crisis financiera relacionada con las hipotecarias no es sino la punta del iceberg. Las mismas prácticas de préstamos imprudentes que estamos conociendo eran dominantes en el mercado de las hipotecas, son también la norma con las tarjetas de crédito y los financiamientos en la industria automotriz donde los problemas están aumentando de la misma forma. Aquí yace la esencia de la actual "salud" del capitalismo. Su pequeño secreto es la perversión del mecanismo del crédito como forma de comprar su salida a la falta de mercados solventes para vender sus mercancías. El préstamo no es más que una promesa de reembolso con un interés respaldado por alguna realidad material (es decir, colateral) que pueda estimular el desarrollo del capitalista. Se ha convertido en una manera de mantener la economía artificial a flote, intentando evitar un colapso desordenado del sistema. Ya en los años 80 cuando la crisis financiera que siguió a la quiebra de las economías latinoamericanas aplastadas por deudas impagables, demostraron los límites del crédito como remedio para enfrentar la crisis. La misma lección se pudo aprender en 1997 y 1998 con el colapso de los tigres y dragones asiáticos, y en la incapacidad de endeudamiento de Rusia. De hecho la burbuja inmobiliaria fue una reacción y un esfuerzo para superar la quiebra de la burbuja del Internet. Se puede uno hacer la pregunta: ¿Cuál será la próxima burbuja?

Pero aún hay otro aspecto de la actual crisis financiera. Esta es la rampante especulación que acompañó a la burbuja inmobiliaria. No estamos hablando aquí de la especulación del inversionista individual comprando una casa y rápidamente obtener un beneficio con la rápido aumento de valor de su propiedad. Esto son nimiedades. Lo que realmente cuenta es la gran especulación que las principales instituciones financieras emprendieron con el aseguramiento y la venta de la hipoteca-venta en la bolsa. Lo que muestra este monstruoso nivel de especulación es el grado al que la economía se ha convertido en una "economía de casino" donde el capital no es invertido en la economía real, sino es usado para jugar.

La medicina no funciona

La burguesía norteamericana gusta presentarse como la campeona ideológica del capitalismo del libre mercado. Esta no es otra cosa que una campaña ideológica. Una economía que funciona de acuerdo a las leyes del mercado no tiene lugar en el capitalismo actual, dominado por la intervención omnipresente del Estado. Este es el sentido el "debate" en la burguesía sobre como manejar la actual crisis económica. Esencialmente no hay una propuesta nueva. Las mismas viejas políticas monetarias y fiscales se aplican con la esperanza de estimular la economía. Entre las principales propuestas están la baja de impuestos y mayores gastos en proyectos públicos de infraestructura: autopistas, puentes, aeropuertos.

Por el momento lo que se está haciendo es también la aplicación de las misma vieja política de dinero fácil. Tanto que la Reserva Federal ya ha reducido sus tasas de interés tres veces y parece decidida a hacerlo aún más. En un desesperado movimiento por alentar liquidez en el mercado de crédito ofreció un regalo grande de navidad -miles de millones de dólares baratos de emergencia- para las instituciones financieras que estaban cortos de efectivo.

Perspectivas

Estos esfuerzos del Estado por manejar la crisis continuarán. Lo evidente es que más que nunca la burguesía tiene menos margen de maniobra para sus políticas económicas. Luego de décadas de manejar la crisis, la burguesía norteamericana se encuentra sobre una economía muy enferma. La monstruosa deuda nacional, el déficit del presupuesto federal, el frágil sistema financiero, todo esto hace más difícil para la burguesía enfrenar el colapso de su sistema.

Para la clase obrera la agravación de la crisis económica indudablemente traerá más miseria y tendrá que enfrentar los ataques que la burguesía le lanzará para amortiguar el impacto de sus dificultades económicas. Es tiempo de preparar la defensa y dar a la sociedad una perspectiva diferente a la actual locura del capitalismo.

Eduardo Smith/ 1-01-08