La izquierda del Partido Comunista de Turquía

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El objetivo de este artículo es introducir la nueva edición de nuestro folleto sobre la izquierda del Partido Comunista Turco (Türkiye Komünist Partisi, TKP) que se publicará íntegramente en los próximos números de la Revista internacional. La primera edición se publicó, en 2008, por el grupo turco Enternasyonalist Komünist Sol (Izquierda Comunista Internacional, EKS) que en esa época ya había adoptado las posiciones básicas de la CCI como principios propios y había comenzado a discutir la Plataforma de la CCI. En 2009, EKS se integra en la CCI formando la sección de nuestra organización en Turquía, publicando Dünya Devrimi (Revolución Mundial).

La nueva edición de la traducción en inglés es continuación de la publicación de una nueva edición en turco, en la que han sido clarificados ciertos aspectos del folleto original con numerosas referencias al material turco inicial. Contiene además un apéndice (publicado por primera vez en turco moderno y en inglés), la "Declaración fundacional" del TKP de Ankara en 1920.

El cuerpo del folleto presenta cierta dificultad para el lector no turco pues hace referencia a acontecimientos históricos que aun siendo bien conocidos por los turcos, incluso por los escolares, son normalmente ignorados o poco conocidos por las personas de fuera de Turquía. Por eso, en lugar de recargar el texto con explicaciones innecesarias para el lector turco, que seguramente lo harían además muy pesado de leer, hemos añadido en la edición inglesa algunas notas explicativas que permiten una rápida ojeada al contexto histórico global de aquella época, que pensamos facilitará el conocimiento de ese periodo tan complejo ([1]).

Esta mirada histórica la expondremos en dos partes: en la primera, nos centraremos en los acontecimientos que llevaron a la creación del Estado turco y a la formación del TKP; en la segunda, examinaremos los debates que hubo acerca de los fundamentos teóricos de la política de la Internacional Comunista respecto a los movimientos nacionales en el Este, en particular los expresados en la adopción de las "Tesis sobre la cuestión nacional" del Segundo Congreso de la Internacional.

La caída del Imperio Otomano

La República Turca, fundada por Mustapha Kemal Atatürk en los años siguientes a la Primera Guerra Mundial, nació sobre las ruinas del Imperio Otomano ([2]). El Imperio (también conocido por el sobrenombre de "La Sublime Puerta") , que no era un Estado nacional sino el resultado de una serie de conquistas dinásticas que -en el momento de su mayor extensión, a principios del siglo xvii-, se extendía hasta Argelia en la costa norteafricana, abarcando: Irak, Siria, Jordania, Israel, el actual Líbano y la mayor parte de Arabia Saudí -incluidas las ciudades santas de La Meca y Medina; y en el Continente europeo: Grecia, los Balcanes y gran parte de Hungría.

Tras el reinado de Solimán el Magnífico (Suleiman Kanuni) a principios del siglo xvi, el Sultán se adjudicó el título de Califa; o lo que es lo mismo, Jefe de toda la Ummah -la comunidad islámica. Es decir -haciendo una analogía con la historia europea- que los Sultanes otomanos unían en sí los atributos temporales y espirituales del Emperador romano y del Papa.

Al principio del siglo xix, el Imperio Otomano fue sometido a la presión creciente del expansionismo de los Estados capitalistas europeos modernos, que lo empujaron gradualmente a la desintegración. Egipto se separa de facto tras su invasión por Napoleón en 1798 y, tras ser expulsado éste por una alianza de tropas británicas y fuerzas locales, pasa a ser protectorado británico en 1882. Argelia es conquistada por las tropas francesas, mediante una serie de sanguinarios conflictos qué duraron de 1830 a 1872. Túnez se convertía en Protectorado francés en 1881. Grecia consigue su independencia en 1830, gracias a una guerra librada con la ayuda de Gran Bretaña, Francia y Rusia. Este proceso de desintegración continuó hasta comienzos del siglo xx. Bulgaria declara su independencia en 1908 y a Bosnia se la anexiona Austria-Hungría. Libia es invadida por Italia en 1911. Y en 1912, el ejército otomano es fuertemente presionado por Bulgaria, Serbia y Grecia en la primera guerra balcánica. En realidad, la supervivencia de la Sublime Puerta se debía en parte a las rivalidades de las potencias europeas pues ninguna quería permitir a sus rivales aprovechar el hundimiento del Imperio Otomano sin sacar directamente beneficio de ello. Por eso Francia y gran Bretaña, que como se ha visto, eran perfectamente capaces de despojar al Imperio en su propio interés, se unieron, para protegerlo de los avances de Rusia, en la Guerra de Crimea de 1853-1856.

A nivel interno, el Imperio Otomano era un mosaico de unidades étnicas cuya única cohesión provenía del Sultanato y del propio Estado otomano. El Califato se ejecutaba de forma limitada porque el imperio integraba importantes poblaciones judías y cristianas, además de toda una gama de sectas musulmanas. Incluso Anatolia -región que corresponde a la mayor parte de la Turquía moderna- no era ni una unidad nacional ni étnica. La mayoría de la población turca, compuesta sobre todo de campesinos que trabajaban en condiciones extremadamente atrasadas, vivía codo con codo con armenios, kurdos, azeríes, griegos y judíos. Es más, si algún tipo de capitalismo turco hubiese existido, la gran mayoría de la burguesía industrial y comerciante en ascenso no sería turca sino armenia, judía y griega; el resto de los principales actores económicos procedían del capital extranjero, francés o alemán. La situación en Turquía era por tanto comparable a la del Imperio zarista, en donde un aparato de Estado despótico y anticuado controlaba una sociedad civil que pese a todos sus aspectos atrasados estaba sin embargo integrada en el conjunto del capitalismo mundial. Sin embargo, a diferencia del de Rusia, el aparato de Estado otomano no se basaba en una burguesía nacional económicamente dominante.

Aunque el Sultanato intentó algunas reformas las limitadas experiencias de democracia parlamentaria duraron poco. Los resultados más concretos provienen del periodo en el que Alemania colabora con Turquía para construir las vías y líneas de ferrocarril que unirían Anatolia con Bagdad y la región del Hiyaz (donde están La Meca, Medina...). Este ferrocarril tuvo para Gran Bretaña una importancia particular a lo largo de los años que precedieron a la guerra; primero, porque podía constituir una amenaza para los campos de petróleo en Persia (Irán) -necesarios para el aprovisionamiento de la flota británica-, y segundo para Egipto y el Canal de Suez -la arteria comercial inglesa con la India. Tampoco le entusiasmaba a Gran Bretaña la exigencia del Sultán de que los oficiales alemanes entrenaran al ejército otomano en la estrategia y la táctica modernas.

Para la joven generación de revolucionarios nacionalistas que formaron el movimiento "Jóvenes Turcos" era evidente que el sultanato era tan incapaz de responder a la presión ejercida por las potencias imperialistas extranjeras como de construir un Estado moderno e industrializado. Sin embargo, el estatus minoritario (a la vez nacional y religioso) de las clases industrial y comercial mostraba que el movimiento revolucionario nacional "Jóvenes Turcos" -fundador, en 1906, del "Comité de Unión y Progreso" (CUP), en turco Ỳttihat ve Terakki Cemiyeti)- estaba formado, en gran parte, no por una clase industrial pujante sino por oficiales del ejército y por funcionarios, frustrados, del Estado turco. En sus primeros años, el CUP recibió también una ayuda considerable de parte de las minorías nacionales (incluso del partido armenio Dashnak y de la población de Salónica, (hoy perteneciente a Grecia) y, al menos al principio, de la Federación Socialista Obrera, de Avraam Benaroya. Aunque el CUP se inspiraba en las ideas de la Revolución Francesa y en la eficacia de la organización militar alemana, no podemos considerarlo propiamente nacionalista, ya que su objetivo era transformar y reforzar el Imperio Otomano multiétnico. De esta manera entró inevitablemente en conflicto con los movimientos nacionalistas emergentes en los Estados balcánicos, particularmente en Grecia.

El apoyo al CUP creció rápidamente dentro del ejército, hasta tal punto que, en 1908, sus miembros deciden llevar a cabo un cuartelazo militar, que tuvo éxito, forzando al Sultán Abdulhamit a convocar un parlamento y a aceptar a ministros del CUP en su Gobierno, al que dominaron rápidamente. La base popular del CUP era sin embargo tan limitada que fue rápidamente expulsado del poder y no pudo restablecer su autoridad de otra manera distinta que ocupando militarmente Estambul, la capital. El Sultán Abdulhamit, obligado a abdicar, fue reemplazado por su joven hermano Mehmet V. El Imperio Otomano, al menos en teoría, se transformó en una monarquía a la que los "Jóvenes Turcos" esperaban convertir en un Estado capitalista moderno, pero el fracaso en la Guerra de los Balcanes (1912-1913) había demostrado con claridad meridiana el retraso del Imperio Otomano en relación con las potencias más modernas.

La "Revolución Joven Turca", nombre por el que se conocía, estableció las bases para la creación de la República turca y para los Estados que emergerían más tarde al hundirse los Estados coloniales: un Estado capitalista, implantado por el ejército, como la única fuerza de la sociedad con cohesión suficiente para impedir la explosión del país.

Sería fatigoso explicar todas las desventuras del Imperio Otomano tras su entrada en la Primera Guerra Mundial al lado de Alemania ([3]). Basta con decir que en 1919 el Imperio fue vencido y desmantelado: sus posesiones árabes se las repartieron entre Gran Bretaña y Francia y la misma Capital fue ocupada por las tropas aliadas. La clase dominante griega, que había participado en la Guerra al lado de los aliados, veía ahora una oportunidad para realizar la "Megali Idea: una "Gran Grecia" que incorporaría al Estado las regiones de Anatolia que fueron griegas en tiempos de Alejandro -esencialmente la costa del mar Egeo, incluyendo el puerto de Izmir, y la zona costera del Mar Negro conocida como Ponto ([4]). Como estas regiones estaban abundantemente pobladas por turcos, esta política solo se podía poner en práctica por medio de pogromos y limpiezas étnicas. En mayo de 1919 el ejército griego ocupa Izmir, con el apoyo tácito de Gran Bretaña. El Gobierno otomano, muy debilitado y totalmente dependiente de la buena voluntad de Francia y gran Bretaña, poco fiables e interesadas, fue incapaz de resistir. La resistencia llegará no del desacreditado Sultanato de Estambul sino de la meseta central de Anatolia. Ahí es donde el "kemalismo" entra en la historia.

Prácticamente en el momento en que Grecia ocupa Izmir, Mustafá Kemal Pachá -conocido en la historia por el seudónimo Kemal Atatürk- deja Estambul y se traslada a Samsun, en la costa del Mar Negro, donde ejerce oficialmente como inspector del 9o Ejército con las tareas de mantener el orden y supervisar el desmantelamiento de los ejércitos otomanos, según el acuerdo de alto el fuego establecido con los aliados. Para Mustafá Kemal su verdadero objetivo era galvanizar la resistencia nacional contra las potencias ocupantes y en los años siguientes convertirse en la figura dirigente del primer movimiento turco auténticamente nacional, que condujo a la abolición del Sultanato y a la liquidación del Imperio Otomano, a la expulsión de los ejércitos griegos de Anatolia occidental y a la creación de la actual República Turca, en 1922.

La primera Asamblea Nacional turca se celebró en Ankara en 1920. Este mismo año, los acontecimientos en Rusia vuelven a jugar un importante papel en la historia de Turquía y recíprocamente.

Los dos años posteriores a la Revolución de Octubre fueron trágicos para el nuevo poder revolucionario: el Ejército Rojo tuvo que rechazar la intervención directa de las potencias capitalistas y llevar adelante una sangrienta guerra civil contra los ejércitos blancos de Kolchak en Siberia, de Denikin en el Don (la región nordeste del Mar Negro) y de Wrangel en Crimea. En 1920 la situación comenzó a estabilizarse: se crearon o estaban a punto de crearse "Repúblicas soviéticas" en Taskent, Bokhara, Georgia, Azerbaiyán y en Armenia. Las tropas británicas fueron obligadas a dejar Bakú (en el corazón de la industria petrolera del Mar Caspio y el único centro verdaderamente proletario de la región), aunque constituían una amenaza siempre presente en Persia y en India.

En estas circunstancias, en las que la cuestión nacional era de extrema y acuciante importancia para el poder soviético y para el movimiento obrero cuya expresión política más fuerte era la Internacional Comunista, las preguntas que se debatían eran ¿Son los movimientos nacionales una fuerza de la reacción o una potencial ayuda para el poder revolucionario, como fueron los campesinos en Rusia? ¿Cómo debería comportarse el movimiento obrero en regiones donde los obreros han estado siempre en minoría? ¿Qué se puede esperar de movimientos como la Gran Asamblea Nacional de Ankara, a quien la Federación Socialista Rusa de las Repúblicas Soviéticas le parece un enemigo similar a los imperialismos británico y francés?

El debate sobre la cuestión nacional

En 1920 estas cuestiones centraban los debates del II Congreso de la Internacional Comunista (IC), que adopta las "Tesis sobre la cuestión nacional", y del I Congreso de los Pueblos de Oriente conocido como Congreso de Bakú. Estos hechos constituyeron el contexto teórico de los sucesos en Turquía; de los que vamos a ocuparnos ahora.

Presentando las "Tesis sobre la cuestión nacional", Lenin declara: "En primer lugar ¿Cuál es la idea esencial, fundamental, de nuestras Tesis? La diferencia entre pueblos oprimidos y pueblos opresores. (...) En la época del imperialismo es particularmente importante para el proletariado y para la Internacional Comunista constatar los hechos económicos concretos y, en lo que es la solución de todas las cuestiones tanto coloniales como nacionales, no partir de nociones abstractas sino de realidades concretas" ([5]). 

La insistencia de Lenin sobre el hecho de que la cuestión nacional sólo podía ser comprendida en el contexto de la "época del imperialismo" (lo que nosotros llamamos época de la decadencia del capitalismo) era compartida por todos los participantes en el debate que había. Sin embargo, muchos no compartían las conclusiones de Lenin y planteaban la cuestión en términos similares a los utilizados por R. Luxemburg ([6]): "En una época de imperialismo sin freno no puede haber guerras nacionales. Los intereses nacionales solo sirven de medios de mistificación para poner a las masas al servicio de su enemigo mortal, el imperialismo. (...) Ninguna nación oprimida puede ganar su libertad y su independencia de manos de los Estados imperialistas. (...) Las naciones pequeñas, en las que las clases dominantes son apéndices de sus hermanos de clase de las grandes potencias, son peones en el juego imperialista de las grandes potencias y son maltratadas, durante la guerra, exactamente igual que las masas obreras: con el único objetivo de ser sacrificadas en aras de los intereses capitalistas tras la guerra" ([7]).

Al estudiar los debates sobre la cuestión nacional vimos que emergían tres posiciones.

La posición de Lenin y las "Tesis sobre la cuestión nacional"

La posición de Lenin estaba influenciada profundamente por la situación de la Rusia soviética en la arena mundial: "En la situación internacional de hoy, después de la guerra imperialista, las relaciones recíprocas de los pueblos y todo el sistema político mundial están determinados por la lucha de un pequeño grupo de naciones imperialistas contra el movimiento soviético y los Estados soviéticos, a la cabeza de los cuales se halla la Rusia de los Soviets. (...) Únicamente partiendo de ahí, los partidos comunistas podrán plantearse y resolver de una manera acertada las cuestiones políticas, tanto en los países adelantados como en los atrasados" ([8]).

A veces, esta posición llegó al extremo peligroso de querer hacer depender la revolución proletaria de la revolución nacional en Oriente: "La revolución socialista no se hará simplemente, ni principalmente, por la lucha del proletariado de cada país contra su propia burguesía -no, será la lucha de todas las colonias y de todos los países oprimidos por el imperialismo, de todos los países dependientes, contra el imperialismo" (traducido del inglés por nosotros) ([9]).

El peligro de tal posición es precisamente que tiende a hacer depender el movimiento obrero de cualquier país y la actitud de la IC hacia él, no de los intereses de la clase obrera internacional y de las relaciones entre sí de los obreros de los diferentes países, sino de los intereses estatales de la Rusia soviética ([10]). La cuestión de saber qué hacer, cuando ambos intereses entran en conflicto, quedaba sin respuesta. Tomando un ejemplo muy concreto: ¿Cuál debería de ser la actitud de los obreros y de los comunistas turcos en la guerra entre el movimiento nacionalista de Mustafá Kemal y las fuerzas de ocupación griegas: la del derrotismo revolucionario, adoptado por el ala izquierda de los partidos comunistas turco y griego; o la de apoyar la diplomacia y el militarismo de la Rusia soviética, que sostiene el naciente Estado turco con el objetivo de vencer a Grecia, un arma en manos del imperialismo británico?

La posición de Manabendra Nath Roy

En el curso del IIo Congreso de la IC, M. N. Roy ([11]) presenta las "Tesis complementarias sobre la cuestión nacional" que serán discutidas en Comisión y presentadas con las de Lenin para que las adopte el Congreso. Para Roy, la supervivencia del capitalismo depende de los "superbeneficios" procedentes de las colonias: "Una de las mayores fuentes de las que el capitalismo europeo saca su fuerza principal se encuentra en las posesiones y las dependencias coloniales. Sin el control de los extensos mercados y del enorme campo de explotación que suponen las colonias, las potencias capitalistas de Europa no podrían mantener su existencia ni siquiera un rato. (...) El superbeneficio obtenido por la explotación de las colonias es el sostén principal del capitalismo contemporáneo, y lo será largo tiempo, hasta que éste no sea privado de esa fuente de beneficios; por esto, no le será fácil a la clase obrera derribar el orden capitalista" ([12]).

Esto lleva a Roy a considerar, que la revolución mundial depende de la revolución de las masas trabajadoras de Asia:  "Oriente despierta, y quién sabe si la formidable marea, la que barrerá la estructura capitalista de Europa Occidental, no vendrá de allí. Esto no es ni una fantasía ni un sueño sentimental. Que el éxito final de la revolución social en Europa dependa, amplia si no totalmente, de una sublevación simultánea de las masas trabajadoras de Oriente, es un hecho que puede ser científicamente probado" ([13]).

Es evidente sin embargo que, desde el punto de vista de Roy, la revolución en Asia no dependía de una alianza del proletariado con los campesinos y la consideraba incompatible con el apoyo al movimiento nacionalista democrático: "El hecho de ayudar a derribar la dominación extranjera en las colonias, no significa que haya que adherirse a las aspiraciones nacionalistas de la burguesía indígena; se trata únicamente de abrirle una vía al proletariado allí asfixiado. (...) Se puede constatar la existencia en los países dependientes, de dos movimientos que cada día se van separando más: El primero, es el movimiento nacionalista burgués-democrático que tiene un programa de independencia política, bajo un orden burgués; el otro, es el de la acción de masas de los campesinos y obreros pobres e ignorantes, luchando por la emancipación de todo tipo de explotación" ([14]).

Las objeciones de Roy indujeron a retirar, del Proyecto de Tesis de Lenin, la idea del apoyo a los movimientos "democrático-burgueses" y a reemplazarla por la de la ayuda a los movimientos "nacionalistas revolucionarios". Pero había un problema y es que, en la práctica, la diferencia entre ambos quedaba muy confusa y llena de interrogantes; ¿Qué es exactamente el movimiento "nacional revolucionario" si no es lo mismo que el "democrático burgués? ¿De qué manera es "revolucionario"? ¿Cómo podían conciliarse las características de tal movimiento "nacional" con la reivindicación: "una revolución proletaria internacional"? Estas cuestiones jamás fueron clarificadas por la Internacional Comunista ni nunca esta resolvió sus inherentes contradicciones.

La posición de Sultanzade

Había una tercera posición, a la izquierda: la de Sultanzade, delegado del recientemente creado Partido Comunista Persa, uno de los portavoces más claros de la izquierda ([15]). Sultanzade rechazaba la idea de que las revoluciones nacionales podían liberarse de su dependencia del imperialismo y la de que la revolución mundial dependía de los acontecimientos en Oriente: "(...) ¿depende el destino del comunismo en el mundo del éxito de la revolución social en Oriente, como asegura el camarada Roy? No, ciertamente. Muchos camaradas de Turkestán cometen este error. (...) Supongamos que la revolución comunista haya empezado en India: ¿Serían capaces los obreros de este país de resistir el ataque de la burguesía del mundo entero sin la ayuda de un movimiento revolucionario en Inglaterra, en Europa? Evidentemente, no. La extinción de la revolución en China y en Persia es un claro ejemplo de ello. (...) Si alguien procediera según las Tesis en los países que tienen ya diez o más años de experiencia (...) estaría entregando las masas a las garras de la contrarrevolución. Nuestra tarea es crear y mantener un movimiento puramente comunista opuesto al movimiento democrático-burgués. Cualquier otra evolución de los hechos podría llevar a resultados deplorables" ([16]).

La voz de Sultanzade no estaba aislada; había otros que defendían puntos de vista similares. En su Informe del Congreso de Bakú, Pávlovich (quien según algunas fuentes ([17]) había trabajado con Sultanzade en este Informe) declara que si... "los separatistas irlandeses alcanzaran su objetivo y vieran cumplido su ideal de un pueblo irlandés independiente (...) al día siguiente la Irlanda independiente caería bajo el yugo del capital americano o de la bolsa francesa y es posible que en uno o dos años combatiría contra la gran Bretaña u otro Estado, aliándose con alguno de los buitres de ese mundo en la búsqueda de mercados, de minas de carbón, de grandes territorios en África, (...) y de nuevo cientos de miles de obreros británicos, irlandeses, americanos y de otros lugares morirían en esta guerra. (...) El ejemplo (...) de la Polonia burguesa, que ahora se comporta como verdugo de las minorías nacionales que viven en su territorio y hace de gendarme del capitalismo internacional en su lucha contra los obreros y los campesinos rusos; el ejemplo de los Estados balcánicos -Bulgaria, Serbia, Montenegro, Grecia- que se disputan los despojos de las naciones que ayer estaban todavía bajo el yugo turco y que cada una quiere anexionarse; y tantos otros ejemplos de este tipo, que nos muestran que la formación de Estados nacionales en Oriente, donde el poder ha pasado de la dominación extranjera a las manos de los capitalistas y lo propietarios locales, (...) no constituye por sí misma, un paso adelante para que mejore la posición de las masas populares. En el marco del sistema capitalista, todo Estado recién creado, que no expresa los intereses de las masas trabajadoras sino que sirve a los intereses de la burguesía, constituye un nuevo instrumento de opresión y de coerción, un nuevo factor de guerra y de violencia. (...) Si la lucha en Persia, India y Turquía sirviera simplemente para que los capitalistas y los terratenientes de estos países tomaran el poder -con sus parlamentos y senados nacionales-, las masas populares no habrían ganado nada. Todo Estado recién creado sería rápidamente arrastrado, por el curso mismo de los acontecimientos y la lógica de las leyes de la economía capitalista, al círculo vicioso del militarismo y la política imperialista y tras unas décadas explotaría una nueva guerra mundial (...) en beneficio de los banqueros y de los patronos franceses, alemanes, británicos, indios, chinos, persas, turcos. (...) Solamente la dictadura del proletariado y en general de las masas obreras liberadas de la opresión extranjera, habiendo derrocado completamente al capital, dará a los países atrasados la garantía de que no acabarán como los Estados surgidos de la fragmentación del Imperio Austrohúngaro y la Rusia zarista: Polonia, Hungría blanca, Checoslovaquia, Georgia, Armenia, (...) ni como los Estados formados por la desmembración turca: Grecia de Venizelos y el resto; es decir, como un nuevo instrumento de guerra, pillaje y coerción."

Grigori Safarov (que jugó un papel importante en el desarrollo del Partido Comunista turco) sitúa el problema, con más claridad, en su Problemy Vostoka: "(...) es preciso señalar que sólo el desarrollo de la revolución en Europa posibilitará la victoria de la revolución agraria en Oriente. (...) el sistema de los Estados imperialistas no da opción a las repúblicas campesinas. Un número insignificante de cuadros proletarios y semiproletarios rurales locales puede atraerse a grandes masas campesinas para la batalla contra el imperialismo y los elementos feudales; claro que esto requiere una situación revolucionaria internacional que le permita aliarse al proletariado de los países avanzados" ([18]).

La verdad es que la parte del Informe de Pávlovich que acabamos de citar no es un modelo de claridad y contiene algunas ideas contradictorias ([19]). En otra parte del Informe se refiere a "la Turquía revolucionaria": "La ocupación de Tracia y de Adrianópolis tiene como objetivo aislar a la Turquía revolucionaria y a Rusia, de los Balcanes revolucionarios".

Incluso retoma una sugerencia de los "camaradas turcos" (probablemente el grupo en torno a Mustafa Suphi) según la cual: "La cuestión de los Dardanelos tienen que decidirla los Estados limítrofes con el Mar Negro sin la participación de Wrangel ([20]) ni de la Entente",
y continúa diciendo:  "aplaudimos calurosamente esta idea cuya realización será una primera y decisiva etapa para la federación de todos los pueblos y todos los países que bordean el Mar Negro" ([21]).

Esto muestra que los revolucionarios de la época se enfrentaban en su práctica, y en condiciones extremadamente difíciles, a nuevos problemas que no tenían fácil solución. En tales circunstancias, cierta confusión era probablemente inevitable.

De paso, señalamos que estas posiciones "de izquierda" no eran asumidas por los intelectuales occidentales ni por los revolucionarios de pacotilla sino por quienes tenían precisamente que poner en práctica la política de la IC.

La cuestión nacional en la práctica

Hay que señalar que las posiciones que hemos destacado aquí, de manera muy esquemática, no formaban un bloque. La IC se enfrentaba a asuntos y a problemas totalmente nuevos: el capitalismo en su conjunto atravesaba un cambio, estaba en un momento bisagra entre su ascenso triunfal y "la época de las guerras y las revoluciones" (utilizando la expresión de la IC); la oposición entre la burguesía y el proletariado se expresaba mediante la oposición entre el poder soviético y los Estados capitalistas; y los comunistas de Oriente debían "adaptarse a las condiciones específicas que no habían conocido los países europeos" ([22]).

Hay que decir claramente que frente a estas nuevas cuestiones los dirigentes de la IC dieron sorprendentes muestras de ingenuidad. He aquí lo que declara Zinoviev en el Congreso de Bakú: "Podemos apoyar una política democrática como la que existe actualmente en Turquía y que seguramente aparecerá mañana en otros países. Sostenemos y sostendremos los movimientos nacionales como el de Turquía, Persia, India y China (...), la tarea de este movimiento (nacional actual) es ayudar a Oriente a liberarse del Imperialismo británico. Pero tenemos una tarea propia que desarrollar y no menos grande; se trata de ayudar a los trabajadores de Oriente en su lucha contra los ricos y ayudarles, aquí y ahora, a construir sus propias organizaciones comunistas, (...) a prepararse para una auténtica revolución del trabajo" ([23]).

Zinoviev no hacía sino retomar el Informe de Lenin sobre la cuestión nacional del IIo Congreso de la IC: "Somos comunistas y no apoyaremos los movimientos burgueses de liberación en los países coloniales a no ser que sean verdaderamente revolucionarios y sus representantes no se opongan a la instrucción y a la organización del campesinado de una manera revolucionaria" ([24]).

Efectivamente, la política defendida por Zinoviev -que en un principio, el poder soviético intentó poner en práctica- se basaba en la idea de que los movimientos nacionales aceptarían el poder soviético como aliado, permitiendo que los comunistas tuviesen las manos libres para derribarlos. Los nacionalistas como Mustafa Kemal no eran ni idiotas ni ciegos para defender sus intereses. Kemal -tomando el ejemplo turco- estaba decidido a permitir a los comunistas organizarse mientras necesitara del apoyo de la Rusia soviética contra Grecia y Gran Bretaña. La determinación de Kemal de mantener bajo control el entusiasmo popular por el comunismo -que era real e iba ganando terreno, aunque de manera confusa- le sugiere la estrafalaria idea de fundar un partido comunista "oficial" en cuyo Comité Central estarían ¡los generales y jefes del ejército! Este partido comunista tenía muy claro -más claro que la IC- la total incompatibilidad del nacionalismo y el comunismo. Como escribía el órgano del PC oficial, el Anadolu'da Yeni Gün: "Actualmente el programa de las ideas comunistas no sólo es nocivo sino además ruinoso para nuestro país. Cuando un obrero comprenda que no tiene patria, no irá a defenderla; cuando entienda que no debe haber odio entre naciones, no irá a combatir contra los griegos" ([25]).

El ideólogo del partido, Mahmud Esat Bozkurt, declara sin ambages: "El comunismo no es un ideal sino un medio para los turcos. Lo ideal para los turcos es la unidad de la nación turca" ([26]).

En breve, el poder soviético era un aliado aceptable para los nacionalistas en tanto se utilizara como expresión de los intereses nacionales rusos y no como expresión del internacionalismo proletario.

Las consecuencias de la política de la IC de cara a Turquía han sido expresadas claramente en las Memorias de Agis Stinas publicadas en 1976:
"El Gobierno ruso y la Internacional Comunista caracterizaban la guerra llevada a cabo por Kemal como una guerra de liberación nacional y, "consecuentemente", la consideraron progresista, siendo apoyada, política y diplomáticamente, enviando consejeros, armas y dinero. Considerando que Kemal combatía una invasión extranjera para liberar el suelo turco, esta lucha tenía un carácter de liberación nacional; pero, ¿la hacía eso progresista? Entonces pensábamos que sí y por eso la apoyamos. ¿Podríamos defender hoy la misma tesis? No; en nuestra época no es progresista ni puede ser considerada como tal otra tesis que la que contribuye a elevar la conciencia de clase de las masas obreras, a desarrollar su capacidad para luchar por su propia emancipación... ¿En que ha contribuido la creación del Estado moderno turco a eso? Kemal (...) arroja a los comunistas turcos a las cárceles o los ahorca y, más tarde, le da la espalda a Rusia, estableciendo relaciones cordiales con los imperialistas, encargándose de proteger sus intereses. La política justa, de acuerdo con los intereses de la revolución proletaria, hubiera sido llamar a los soldados griegos y turcos a confraternizar y a las masas populares a luchar unidas por la república de los consejos obreros y campesinos en Asia Menor, sin dejarse llevar por las diferencias nacionales, raciales o religiosas. Independientemente de la política rusa y de los objetivos de Kemal, el deber de los comunistas griegos era la lucha intransigente contra la guerra" ([27]).

La importancia de la experiencia de la izquierda en Turquía no reside en su herencia política sino en que la lucha entre el nacionalismo y el comunismo, en el Este, va hasta el final, no en el terreno del debate político sino en el campo de la lucha de clases ([28]). El combate de la izquierda en Turquía contra el oportunismo, en el seno del Partido, y contra la represión del Estado kemalista cuyas manos chorrean sangre obrera desde que fue fundado, pone al desnudo de manera implacable los errores y las ambigüedades de las Tesis de la IC sobre la cuestión nacional. La lucha de S. Manatov, S. Haçioğlu, y sus camaradas, pertenece a la herencia internacionalista del movimiento obrero.

Jens

[1]) Para hacerlo nos hemos apoyado en la reciente biografía de Kemal Ataturk, firmada por Andrew Mango, y en la Historia de la Revolución Rusa de E. H. Carr, particularmente en el capítulo "La autodeterminación en la práctica". El lector en lengua francesa puede consultar el amplio artículo crítico publicado en Programme Communiste, no 100 (diciembre 2009) el cual, pese a la inevitable ceguera de los bordiguistas sobre la cuestión nacional, contiene datos históricos útiles.

[2]) El hecho de que Turquía no existiese durante la mayor parte del periodo tratado en el folleto permite, de alguna manera, explicar por qué el Prólogo original de EKS describe Turquía como "un oscuro país del Medio Oriente"; para el resto, la indudable ignorancia de los asuntos turcos por la gran mayoría del mundo de lengua inglesa justifica la expresión. Es hilarante ver que Programme Communiste prefiera atribuirlo a los "prejuicios cívicos de una de las "grandes potencias" que dominan el mundo." Basándose en la suposición, sin fundamento alguno, de que esta Introducción fue escrita por la CCI. ¿Debemos concluir que los propios prejuicios del PCI le incapacitan para imaginar que una posición internacionalista sin concesiones, sin compromisos, pueda ser adoptada por un miembro de los que a ellos gusta denominar "pueblos oliváceos"?

[3]) Entre todos los crímenes perpetrados durante la Primera Guerra Mundial, la masacre de los armenios merece mención especial. Por miedo a que la población armenia de religión cristiana colaborase con Rusia, el gobierno CUP y su Ministro de la guerra, Enver Pasha, emprendió un programa de deportaciones y de masacres masivos, exterminando a centenares de miles de civiles.

[4]) Ver http://en.wikipedia.org/wiki/Megali_Idea.

[5]) "Informe de la comisión nacional y colonial", IIo Congreso de la IC, 26 julio 1920.

[6]) En la crítica que hace al folleto de EKS, Programme Communiste busca oponer a Lenin con R. Luxemburg y llega a decir que Luxemburg, tras el seudónimo de "Junius", "avanza… un programa nacional de ¡defensa de la patria!" Es cierto que Luxemburg, como la mayoría de sus contemporáneos, no estaba totalmente libre de ambigüedades y referencias anticuadas a la cuestión nacional, tal y como Marx y Engels la trataron en el siglo xix y, en general, la socialdemocracia. Nosotros señalamos ya estas ambigüedades en la Revista internacional, no 12 (1978), donde defendíamos la crítica que hizo Lenin en su artículo: "El folleto de Junius". También es justo decir que un análisis económico correcto no conduce automáticamente a una posición política correcta (ni que un análisis económico incorrecto invalide las posiciones políticas en principio correctas); sin embargo, Programme Communiste no está, desgraciadamente, a la altura de Lenin cuando cita los textos de Rosa Luxemburg, mutilándolos vergonzosamente para evitar que sus lectores puedan leer en qué consiste su pretendido "programa nacional": "Sí, los socialdemócratas deben defender su país en las grandes crisis históricas. Y la gran culpa del grupo socialdemócrata del Reichstag es haber proclamado solemnemente en su declaración del 4 de agosto de 1914: "En el momento del peligro no dejaremos a nuestra patria sin defensa" y al mismo tiempo haber renegado de sus palabras. Deja la patria sin defensa a la hora del mayor peligro. Puesto que su primer deber hacia la patria era en este momento mostrar los verdaderos entresijos de esta guerra imperialista, romper la sarta de mentiras patrióticas y diplomáticas que camuflaban este atentado contra la patria, declarar alto y claro que en esta guerra la victoria y la derrota eran igualmente nefastas para el pueblo alemán; resistir hasta las últimas consecuencias al estrangulamiento de la patria por medio del estado de sitio; proclamar la necesidad de armar inmediatamente al pueblo y dejarle decidir por sí mismo la cuestión de la guerra o la paz; exigir con absoluta energía que la representación popular se mantenga permanente durante toda la guerra para asegurar el control estricto del Gobierno por la representación popular y el control del pueblo sobre la representación popular; exigir la abolición inmediata de cualquier limitación de los derechos políticos ya que únicamente un pueblo libre puede defender con éxito su país; en fin, oponer al programa de guerra imperialista -que tiende a conservar Austria y Turquía o lo que es lo mismo la reacción en Europa y Alemania- el viejo programa auténticamente nacional de los patriotas y demócratas de 1848, el programa de Marx, Engels y Lassalle" (el resaltado es nuestro http://marxists.org/francais/luxembur/junius/rljgf.html).

[7]) Del artículo "O... o" del 16 de abril de 1916, traducido del inglés por nosotros. Esto no significa que a los delegados que se hacen eco de ciertas posiciones de Luxemburg se les pueda considerar luxemburguistas puesto que no es del todo evidente que hayan conocido los escritos de Rosa.

[8]) Op. cit., nota 6.

[9]) Informe de Lenin al IIo Congreso de las Organizaciones Comunistas de los Pueblos de Oriente, noviembre 1918. Citado en El marxismo y Asia, de Carrère d'Encausse y Schram.

[10]) Un ejemplo chocante del domino de los intereses del Estado ruso se puede ver en la actitud del poder soviético frente el movimiento en Guilan (Persia-Irán). El estudio de este movimiento supera el marco de este artículo pero los lectores interesados pueden encontrar alguna información en el estudio de Vladimir Genis, "Los bolcheviques en Guilan", publicado en Cuadernos del Mundo ruso, julio-setiembre 1999.

[11]) Manabendra Nath Roy (1887-1954), de nacimiento Narenra Nath Bhattacharya pero más conocido como M. N. Roy, fue un revolucionario indio bengalí; internacionalmente conocido como militante y teórico político, fundó el Partido Comunista en India y México. Comenzó su actividad política en el ala extrema del nacionalismo indio pero evolucionó hacia posiciones comunistas mientras vivía en New York durante la Primera Guerra Mundial. Vuela a México para escapar de la vigilancia de los servicios secretos británicos y participa en la fundación del Partido Comunista. Fue invitado a asistir al IIo Congreso de la IC y colabora con Lenin en la formulación de las Tesis sobre la cuestión nacional.

[12]) M. N. Roy, "Discurso en el IIo Congreso de la IC", julio de 1920.

[13]) Traducido del inglés por nosotros. M. N. Roy: The awakening of the East (El despertar de Oriente).

[14]) Op. cit., nota 12.

[15]) Sultanzade era de hecho de origen armenio; su verdadero nombre era Avetis Mikailian. Nació en 1890 en una familia de campesinos pobres de Marageh (al noroeste de Persia). Se integró a los bolcheviques en 1912, probablemente en San Petersburgo; trabaja para la IC en Bakú y en Turkestán y fue uno de los principales organizadores del Primer Congreso del Partido Comunista persa en Anzali en junio de 1920. Asiste al IIo Congreso de la IC como delegado del Partido persa. Se sitúa a la izquierda de la Internacional y se opone a los "dirigentes nacionalistas" del Este (Kemal...); critica severamente a los pretendidos "expertos" en Oriente y Persia de la IC. Murió en las purgas estalinistas de 1936 a 1938. Ver el estudio de Cosroe Chaqeri sobre Sultanzade en Iranian Studies, primavera-verano de 1984.

[16]) Traducido del inglés por nosotros, The Second Congress of Communist International, volumen 1, New Park.

[17]) Ver Cosroe Chaqeri, op. cit., en Cahiers du monde russe, 40/3, julio-setiembre 1999, Vladimir Genis menciona un informe redactado por Pávlovich y Sultanzade, a petición de Lenin, tras el IIo Congreso de la IC, sobre "los objetivos del Partido Comunista en Persia". El Informe propone desarrollar una propaganda masiva "Con la vista puesta en la liquidación total de la propiedad privada y del traspaso de la tierra a los campesinos" ya que "la clase de los propietarios no puede ser el sostén de la revolución, sea en el combate contra el Saha sea contra los ingleses."

[18]) Citado en El marxismo y Asia, de Carrère d'Encausse y Schram.

[19]) Es significativo que Pávlovich sitúe las cuestiones en estos términos.

[20]) Wrangel fue uno de los generales de los ejércitos blancos financiados por las grandes potencias durante las campañas contra la revolución -en el caso de Wrangel, particularmente por Francia.

[21]) ídem.

[22]) Traducido del inglés por nosotros. Cita de Lenin en El marxismo y Asia, op. cit.

[23]) Traducido del inglés por nosotros.

[24]) Ídem.

[25]) Traducido del inglés por nosotros. Citado por George S. Harris en The origins of Communism in Turkey.

[26]) Ídem.

[27]) Memorias, Ediciones La Brèche-PEC, 1990, Capítulo 2: "El despertar de las masas populares", página 42 (el resaltado es nuestro). Para un resumen de la vida de Stinas, ver la Revista internacional no 72.

[28]) Como está escrito en el folleto: "El ala izquierda del Partido Comunista turco se formó, por razones prácticas, en torno a la oposición al movimiento de liberación nacional, debido a las terribles consecuencias que éste tenía para los obreros, a quienes no aportaba otra cosa que muerte y sufrimientos". Cuando el grupo EKS escribe el folleto, es consciente, como lo es la CCI, de que la izquierda turca no ocupa en el desarrollo teórico y organizativo de la Izquierda Comunista el mismo lugar que, por ejemplo, la Izquierda italiana; por esto el folleto se titula: The Left wing of the TKP ("El ala izquierda del PCT") y no The Turkish Communist Left ("La Izquierda Comunista turca"). Aparentemente esta distinción no está clara para Programma Communista aunque no por eso Programma Communista deja de tratar a la Izquierda comunista como su propiedad personal y defiende la idea de que sólo la Izquierda italiana "se sitúa en la base del marxismo ortodoxo" (la expresión "marxismo ortodoxo es una noción grotesca que es -no nos da empacho decirlo- absolutamente no marxista). Programma Communista continúa enrollándose sobre todas las distintas corrientes, tanto de derecha como de izquierda, del "joven movimiento comunista" y nos informa sabiamente que pueden ser "de derecha" o "de izquierda", según los cambios de política de la IC, citando la caracterización que, de Bordiga, hace Zinoviev en 1924. Pero ¿Por qué no menciona el folleto de Lenin escrito contra "los comunistas de izquierda", específicamente de Italia, Alemania, Holanda, Gran Bretaña? Contrariamente a Programma Communista, Lenin no tenía ninguna dificultad para ver que había algo en común entre "los comunistas de izquierda" -claro que, nosotros evidentemente no compartimos su descripción del comunismo de izquierda, como una "enfermedad infantil".