Francia: Longwy y Denain nos marcan el camino

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El  silencio de  la prensa  internacional  sobre  las  contiendas  violentas  que  desde

casi tres meses oponen burguesía y proletariado en Francia no nos debe extrañar: Los revolucionarios y los bolcheviques en particular denunciaron siempre la "abominable venalidad" de la prensa cuya función, en periodos de la mentira y, más eficazmente por medio del silencio, es impedir todo movimiento de solidaridad proletaria. Se hace mucho ruido sobre "la paz en Oriente Medio" y no se dice nada sobre las luchas violentas entre obreros y policía. La burguesía francesa e internacional teme con razón el despertar del fantasma de la lucha de clase internacional:

- Finales de 1978: durante varios meses, huelga total de los obreros iraníes; fue con      mucha dificultad que Bazargan y Khomeiny lograron hacerles reanudar el trabajo;

-  Noviembre - Diciembre: huelga de los obreros metalúrgicos en Alemania Federal,

- Enero - Febrero de 1979: huelga de los camioneros ingleses, seguida por otras   huelgas de trabajadores de los hospitales, de los obreros metalúrgicos; los obreros obtienen hasta 20 a 30 % de aumento de salario; en el momento en que escribimos, el movimiento de huelgas no se ha apagado todavía;

- Febrero de 1979: huelgas de los obreros de Renault en Valladolid, España; en  Marzo, huelga de los obreros metalúrgicos de Bilbao;

-   Marzo de 1979: huelga que desbordan a los sindicatos en Sao Paulo, Brasil; más de   200.000 obreros metalúrgicos se reúnen en asambleas generales.

Se cometería un error grave si se viera en esas luchas simultáneas simples escaramuzas, prolongación de la oleada de luchas de 1968-73, por el hecho que a menudo los obreros no ponen en tela de juicio o muy poco - extender sus luchas.

Tenemos que saber reconocer en esa simultaneidad y combatividad los primeros signos de un movimiento más amplio que está madurando. El ataque violento y decidido de la burguesía contra el proletariado lo empuja a luchar. Como en Francia, los obreros sienten cada vez más que "no es hora de palabras sino de acción" frente al cinismo, la altivez de una clase dominante que se lanza a una guerra económica "feliz y contenta", despidiendo, reprimiendo abiertamente a los obreros, explotándolos en su trabajo y reservándoles la mutilación suprema: la carnicería imperialista.

Esa reanudación de la lucha de clases, esos síntomas de una nueva oleada de luchas, lo estamos viendo ya ante nuestros ojos. Cierto es que por el momento está solamente en gestación y no toma el aspecto de la explosión generalizada de 1968-69. Pero lo que pierde en espectacularidad lo gana en profundidad puesto que se arraiga en todos los estratos del proletariado. Ahora nadie puede negar que el proletariado es hoy la única llave de la situación histórica. Los sociólogos y periodistas tuvieron que enterrar el "movimiento estudiantil" y observar con terror que la clase obrera no es un mito sino una realidad bien viva. Claro, el surgimiento es lento y todavía subterráneo, pero decidido. El proletariado no se lanza ciegamente al combate. A una crisis lenta pero inexorable contesta todavía golpe a golpe esperando combates que serán mil veces más decisivos que las luchas actuales.

¿Cuáles son las lecciones de las luchas en Francia?

Antes los silencios y mentiras de la burguesía, es necesario dar una visión cronológica de las luchas en Lorena y en el Norte de Francia antes de destacar algunas lecciones y perspectivas para un futuro cercano.

¡ YA NO ES HORA DE PALABRAS SINO DE ACTOS!

Después de 1971, el proletariado francés fue cayendo en un estado de apatía. La izquierda del aparato político había prometido a los obreros las mil maravillas con su "programa común de gobierno". Durante años, los sindicatos pasearon a los obreros en manifestaciones sin futuro. De huelgas por categorías en huelgas de 24 horas, los encerraban en la fábrica con ocupaciones, secuestros de patrones, los divertían en acciones autogestionarías (LIP en 1973). Los sindicatos utilizaron cuidadosamente las válvulas de seguridad en espera de la famosa llegada al poder del PC y del PS. La crisis política en la izquierda, las declaraciones a favor de sacrificios después de 1975 fueron gastando poco a poco ciertas ilusiones. El fracaso de la izquierda en las elecciones de Marzo  de 1978 fue el acta de defunción del "programa común de gobierno" y convenció poco a poco los obreros de que había que volver al camino de la lucha. Huelgas fuertes - aunque controladas por los sindicatos estallaron a partir del verano de 1978 en los arsenales, en las torres de control de la aviación civil, en Moulinex, en Renault Flins (esencialmente entre los obreros inmigrantes).

El "plan Barre", llamado de "despliegue industrial" fue un factor decisivo del descontento obrero que se había estado incubando desde hace años. Se prevén más de treinta mil desempleados por mes cuando ya el desempleo alcanza a un millón de trabajadores; bloqueo de los salarios, subida de precios, aumento brutal en Diciembre de 1978 de las cotizaciones obreras a la Seguridad Social, disminución y hasta supresión de ciertos subsidios de desempleo ... son todos, golpes económicos que dan a la clase obrera. El desempleo afecta a casi todas las capas del proletariado: los empleados de banca, de las compañías de seguros, técnicos, enseñantes... Pero, por primera vez, la ofensiva de la burguesía ataca directamente al meollo de la clase obrero: amenaza con despedir a 30.000 obreros el año próximo entre astilleros y siderurgia. Es a eso a lo que la burguesía llama cínicamente "política de desengrase de los efectivos".

En los últimos años, los obreros de sectores periféricos o poco concentrados reaccionaron débilmente o se quedaron aislados. El ataque contra los siderúrgicos, fuertemente concentrados en el Norte y en la Lorena, constituye un paso decisivo de la ofensiva burguesa contra la clase obrera. Los sindicatos aceptaron naturalmente las medidas del Estado capitalista negociando el desempleo. La burguesía francesa, arrogante y altanera, añadió entonces a la violencia económica la violencia política con un aporreamiento sistemático de los obreros en huelga, con expulsiones de los obreros que ocupaban las fábricas.

Poco a poco fue naciendo en la conciencia de los obreros la idea de que al dejar el terreno de la misma fábrica, fortín guardado con miradores sindicales, para echarse a la calle, ganarían la libertad, de que, para que cediera la burguesía, era necesario afrontar sin titubeos las fuerzas del Estado. Y aparecieron los desbordamientos violentos de clase. Sorprendido por su propia audacia, el proletariado fue cogiendo cada vez más seguridad en sí.

De Noviembre de 1978 a mitades de Enero de 1979, los enfrentamientos comienzan lentamente y se van endureciendo progresivamente.

17-11-78: en Caen[1] una manifestación paseo sindical se transforma en un enfrentamiento con la policía; los sindicatos denuncian elementos "autónomos" e "incontrolados".

20-12-78: secuestros de jefes en los astilleros de Saint-Nazaire (los mayores de Francia) ; la policía interviene y hay enfrentamiento.

21-12-78: En Saint - Chamond (cerca de Saint-Etienne), la policía asalta una pequeña fábrica que estaba ocupando por los obreros en huelga, expulsa al piquete y lo substituye con "policía de la patronal" (hombres pagados por la patronal para "vigilar" la empresa); en esa región, muy afectada por el desempleo, la noticia corre como reguero de pólvora; por la mañana, unos 5.000 trabajadores de Saint-Chamond, de Saint-Etienne, de Rive de Giers, amenazan con tomar por asalto la fabrica  guardada por los vigilantes armados que se refugian en los tejados; lo que los salva es la intervención conjunta de la policía y de los sindicatos; los obreros vuelven entonces a ocupar la fábrica.

A partir de Diciembre de 1978, la situación empeora con el anuncio de los veinte mil despidos que prevé el "Plan Barre". Ya no queda esperanza: los primeros despidos deben cumplirse en Enero de 1979. La determinación de la burguesía va a aumentar la determinación de los obreros, a los cuales no les queda nada que perder en los centros de Lorena y del Norte ya que no hay alternativa a la siderurgia.

PRELUDIO.....

4-1-79: en Nancy, capital de la Lorena, la manifestación de 5.000 obreros se convierte en enfrentamiento violento con los CRS (policía entrenada especialmente para la represión). En Metz, el mismo día, los obreros son reprimidos por la policía.

17-1-79: En la región de Lyon, segunda concentración industrial de Francia, el director de PUK (Pechiney Ugine Kulmann) es secuestrado y liberado por los CRS. Al mismo tiempo, huelgas comienzan a extenderse en las compañías de seguros en Paris, Burdeos y Pau en el Suroeste.

DENAIN - LONGWY - PARIS

Denain et Longwy se convierten rápidamente en el símbolo de la contraofensiva obrera. El cierre de las fábricas de acero Usinor que dominan exclusivamente esas dos ciudades excluye toda posibilidad de volver a encontrar trabajo. Está previsto que las fábricas tienen que cerrar en las semanas siguientes; todo eso incita a los obreros a reaccionar y lo hacen rápidamente porque la represión policíaca se hace muy violenta.

26-1-79: los siderúrgicos de Usinor queman los expedientes en la oficina de recaudación de impuestos y son duramente apaleados por la policía (en Denain).

29,30-1-79: luchas violentas estallan en Longwy cerca de la frontera con Bélgica y Luxemburgo, región en donde los obreros se sienten poco "lorenos" (italianos, españoles, norteafricanos, belgas); todos trabajan en la industria local. A pesar de los llamados de la CGT para salvar al "país" del imperio de los trusts "alemanes", los obreros siderúrgicos van a desbordar esta vez a los sindicatos y asaltar la comisaría de policía, porque la policía había expulsado a los obreros de una fábrica que habían secuestrado a cuatro directores. Al alcalde (del Partido Comunista Francés) de la ciudad que declaró a los obreros: "no contestéis a la violencia con la violencia, regresad a vuestras empresas", los obreros contestaron: "la próxima vez traeremos "material". El mes de Febrero y principios de Marzo ven una serie casi ininterrumpida de enfrentamientos durante los cuales los sindicatos tratan de dividir el movimiento, desviarlo hacia objetivos nacionalistas (campaña del PCF contra "la Europa alemana", ataque de vagones cargados de hierro y de carbón "extranjeros" por comandos del PCF), denigrarlo, denunciando como "provocadores" e "incontrolados" a los obreros combativos que ellos no controlan.

2-2-79: en el puerto de Dinard en Bretaña, los bomberos en huelga se manifiestan y logran forzar el cordón de los CRS.

6-2-79: en la cuenca de las minas de hierro de Briey en Lorena (alcalde del PCF), los obreros ocupan la subprefectura tras una dura pelea contra la policía. En Denain, el mismo día, los sindicatos logran, con mucha dificultas, obtener la liberación de los jefes de Usinor secuestrados.

7-2-79: En Longwy, ocupación de la subprefectura, enfrentamientos con la policía.

8-2-79: En Nantes, -puerto del Atlántico, ciudad en donde comenzaron los primeros movimientos de ocupación de fábricas en Mayo de 1968- las manifestaciones se convierten en enfrentamientos con la policía al tratar de tomar por asalto la subprefectura.

9-2-79: Siguiendo una iniciativa sindical los obreros siderúrgicos de Denain van a Paris. Los sindicatos no logran impedir que se enfrenten los obreros con los CRS cerca del aeropuerto de Roissy.

Casi al mismo tiempo comienza la huelga en la "Societe Francaise de Production" (SFP) de los técnicos de la radio y de la televisión, entre los cuales iba a haber 450 despedidos. Esa huelga durará más de tres semanas. Los técnicos SFP tratan de tomar contacto con los obreros siderúrgicos de Lorena.

Ese mismo día, los sindicatos organizan una jornada "ciudad muerta" (se paraliza toda la actividad de la ciudad) en Hagondange (siderurgia Lorena).

3-2-79: secuestro de los jefes de Usinor en Denain; enfrentamientos entre los bomberos (en huelga) y la policía de Grenoble, en el Sureste de Francia.

Durante esos días, los sindicatos que tratan de controlar el movimiento lanzando consignas regionales para el 16 de Febrero no logran controlar sus propios adherentes.

Jóvenes obreros de la CGT declaran: «en este momento les cuesta mucho a los sindicatos controlar el terreno. Además, no nos sentimos, sindicados, actuamos por nuestra cuenta». «Se lo pedimos con insistencia a los sindicatos, pero no hubo nada que hacer», confiesa con amargura una militante del PCF de Longwy. La CGT, al contrario de la CFDT que, más sutil, sigue la corriente, no hace más que vomitar montones de basura nacionalista: "1870, 1914,  1940, ¡basta ya, no se venderá la Lorena a los trusts alemanes". ¿La respuesta de los obreros? Es la respuesta de los obreros de Nantes que manifiestan el 8 de Febrero gritando "Abajo la burguesía". Al ver que el movimiento se extiende a varias regiones, los sindicatos tratan de aislar a los obreros siderúrgicos del Norte y de Lorena llamando a una huelga general...regional; para el 16 de Febrero. Cuentan con que los otros obreros no se van a mover y que será un buen entierro. Pero se equivocaron:

16-2-79: la manifestación sindical "degenera" en Sedan (Lorena), los obreros levantan barricadas y pelean durante seis horas con la policía. En Roubaix, (Norte), hay enfrentamientos.

20-2-79: En Rouen, enfrentamientos entre huelguistas y policía. La CGT denuncia a los "elementos incontrolados".

¿Llegará a organizarse esta violencia obrera? se preguntan inquietos los sindicalistas. «Lo que tememos ahora es que algunos se organicen por su cuenta y preparen golpes sin avisarnos, porque sabrían que ya no pueden contar con nuestro apoyo». Ese temor de los sindicatos se va a justificar casa vez más.

20-2-79: Principio de las huelgas en Correos (PTT), en varios centros de Paris, de sus afueras y de otras ciudades. La huelga se extiende lentamente y dura solamente unos días en los centros que fueron afectados, pero se nota una gran combatividad y mucha desconfianza hacia los sindicatos. Por primera vez se ve a delegaciones de empleados de correos de la afueras de Paris ir por su propia cuenta a buscar la solidaridad de los demás centros y llamarlos a unirse a la huelga. El fracaso de la huelga de 1974 no se ha olvidado: la conciencia de los trabajadores ha madurado. Las consignas que surgen son: "Ayer en Longwy, hoy en Paris", "basta de lamentaciones, acciones eficaces". La idea de una coordinación de la huelga entre todos los centros va a aparecer. Los sindicatos van hacer todo lo que pueden para cortar de raíz cualquier coordinación de la lucha, independiente de su control. La huelga se acaba a principios de Marzo pero la idea de coordinación es una lección esencial de esa lucha.

21-2-79: los siderúrgicos del sindicato CFDT ocupan la emisora de televisión de Longwy. El que ésta funcione es para los obreros una provocación, puesto que los trabajadores de la SFP están todavía en huelga. Además, lo que sale de las salas de redacción son puras mentiras sobre las luchas. Secuestran a los periodistas que serán liberados gracias a la intervención de la Central CFDT. Es de notar el odio que le tienen los obreros a los "lacayos de la pluma". Pocos días después, un periodista se salvó por poco de una lección que le quería dar un obrero enfadado.

22-2-79: desde el 21 de Febrero, la emisora de Longwy, que ocupan los siderúrgicos, difunde informaciones sobre la crisis en Lorena. La policía ocupa entonces la emisora. Inmediatamente después; los obreros se reúnen durante la noche y la policía despeja la emisora; otros obreros vuelven a ocupar la televisión; la muchedumbre aumenta con la llegada de otros siderúrgicos avisados por el toque a rebato; cantando cantos revolucionarios, los obreros van por la mañana a atacar la comisaría de policía. Algunos hablan de hacerse con fusiles. El alcalde PCF, un tal Portu, denuncia a los grupos incontrolados.

Ante la amplitud de los acontecimientos, los sindicatos van a tratar de impedir todo enfrentamiento entre policía y obreros en el Norte en donde los siderúrgicos están dispuestos a tomar el relevo. "Longwy enseña el camino" es una consigna que tuvo mucho éxito.

28-2-79: saqueo de la patronal en Valenciennes (Norte). Los sindicatos tratan de evitar que los obreros ataquen la comisaría y los edificios públicos. Un sindicalista CFDT declara: "Los muchachos tiene que  desahogarse; para eso hemos previsto un catálogo de acciones". Pero los sindicatos no habían previsto las brutalidades deliberadas de los CRS y de los "guardias móviles" contra los obreros de Denain.

7 y 8-3-79: la CGT trata de arrastrar a los obreros hacia acciones de comando para bloquear el carbón y el hierro "extranjero" en las fronteras. Lo que no había previsto es que compañías de CRS van a detener los autobuses de siderúrgicos, romper cristales, tirar granadas lacrimógenas, aporrear y registrar a los obreros. Los trabajadores de Usinor-Denain hacen huelga, organizan un meeting y deciden atacar la comisaría de policía armados con tuercas, cocktails molotov, hondas y hasta una excavadora. Los enfrentamientos duran todo el día. Por la noche, la intersindical, que agrupa la CFDT y CGT, llama a los obreros a "regresar inmediatamente a la empresa para ocuparla". Los obreros se niegan a dejar la calle y pisotean sin leerlo el volante sindical, gritando "no es hora de discutir sino de ir adelante". Las peleas no paran, duran varias horas, algunos obreros armados con fusiles disparan a los CRS.

10-3-79: Después de los enfrentamientos, los sindicatos, el PC y el PS, deciden organizar un gran meeting de entierro de la lucha con el chundatachunda de los discursos electorales en Denain. Rápidamente, centenares de obreros se marchan del estadio en donde la izquierda reunió a los obreros con la consignas: "Basta de palabras, acciones!".

EL SABOTAJE DE LA MARCHA A PARÍS

Desde hace varias semanas centenares de huelgas estallan localmente en toda Francia. Los grandes centros, Paris (excepto Correos, empleados de los hospitales y empleados de las compañías de seguros y de la televisión) y Lyon han sido relativamente poco afectados por la ola de huelgas que corre de una fábrica a otra, de una región a otra. Los sindicatos saben que hay que impedir que el movimiento de descontento que se hace cada vez más explosivo se extienda hasta París, centro político y principal concentración proletaria. Los sindicatos deciden "días de acción" por sectores que, por cierto, son muy seguidos: maestros, enseñantes, ferroviarios.

Efectivamente, entre los obrero del Norte y de Lorena, ha surgido una idea que ha germinado en los combates: hay que ir a París, lo cual tiene un valor simbólico para todo el descontento acumulado por los obreros. Para impedir todo riesgo de explosión como en 1968, los sindicatos entran en acción. La CGT va a llamar a una marcha a Paris para el 23 de Marzo; CGT, CFDT y todos los demás sindicatos van a sabotear el movimiento de descontento en Paris. Van a poner todo su empeño para que  termine la huelga de los empleados de banco, la de los técnicos de la SFP, la de Correos y, al igual que toda la prensa burguesa, mienten al pretender que cada movimiento de huelga se encuentra aislado. Minimizan la amplitud del descontento y de las huelgas y hacen reanudar el trabajo sector por sector.

Pero con respecto a los obreros del Norte y de Lorena, la estrategia sindical de desviación y agotamiento de la combatividad de los siderúrgicos lorenos y del Norte antes que reaccionen los obreros en París, lo cual podría "encender la pólvora". No es seguro que la marcha a París - en una fecha en la que ciertos sectores habían vuelto al trabajo- no provoque nuevas huelgas y que miles de trabajadores se unan a esa marcha.

La política de los sindicatos, en primer lugar de la CGT, va a ser una obra de arte de sabotaje de la manifestación. Se hace todo lo posible para impedir que los obreros de la región parisina, del Norte, de Lorena, se unan en la lucha. La CGT, llama desde el 10 de Febrero a una marcha a Paris, abandona pocos días después esa idea y habla de marcha regional. Deja subsistir la duda sobre si se hará esa marcha cuya idea nació espontáneamente entre los obreros lorenos y del Norte, que sienten de manera confusa que su fuerza sólo se puede desarrollar en estrecha unión con el principal centro industrial (Paris y sus afueras). Se va a hacer una división del trabajo minuciosa, planificada con los Estados Mayores de los sindicatos CGT y CFDT para asquear a los obreros de la idea de "subir" a Paris. La CFDT anuncia que no participará en la marcha. La CGT a su vez, anuncia que no llamará a la huelga general en la región parisina para el 23 de Marzo. La CGT espera probar con esa marcha su capacidad para controlar y demostrar en los hechos que bien merece las generosas subvenciones de la burguesía. Movilizan más de 3.000 matones del PCF, miembros de la CGT, más los empleados de los municipios comunistas para asegurar el orden junto con los cordones sindicales y para impedir toda solidaridad entre los obreros del Norte, de Lorena, de Paris. Hasta el último minuto no se sabrá cuándo y con qué medios (autobuses, trenes) vendrán los obreros del Norte y de Lorena a Paris. Meterán a los obreros en plena noche en autobuses PC-CGT y los recibirán a la llegada en cinco puntos diferentes de las afueras de Paris, en las alcaldías comunistas en donde los representantes locales los esperan adornados con su trapo tricolor, la boca llena de consignas nacionalistas.

Pero eso no es todo. La CGT va a modificar en el último momento el itinerario de la manifestación para evitar que los obreros contacten a los trabajadores que salen del trabajo. Se desvía la manifestación de la estación Saint-Lazare (por donde pasan cada día millares de trabajadores), hacia los barrios ricos de la Ópera.

Así, con la ira en las entrañas, los obreros más combativos del Norte y de Lorena van a ver cómo se les va de las manos su marcha de solidaridad con los obreros de París. La manifestación fue menos importante de lo que se preveía: a cien mil hay que restar los millares de policías del cordón sindical y todos los funcionarios del aparato del PCF. Cierto es que, a pesar del sabotaje, hay bastantes trabajadores, SFP, EDF (electricistas), ferroviarios, algunos obreros de Renault. A los obreros de Denain y de de Longwy los repartieron entre las comitivas sindicales para evitar toda contaminación de la manifestación e impedir que aparezcan como cuerpo unido. Sin embargo, la bofia sindical no logrará impedir que los obreros siderúrgicos de Longwy fuercen el cordón sindical y se pongan en cabeza de la manifestación.

Se establece una colaboración estrecha entre los CRS y los guardias móviles y la policía sindical para impedir que, en el momento de la dispersión, los obreros puedan organizar mítines. La policía está por todas partes; el cordón sindical dispersa inmediatamente a los obreros a penas llegan al final del recorrido, con el pretexto de que hay "autónomos" en la manifestación; la policía tira cantidad de bombas lacrimógenas mientras que los matones PC-CGT golpean brutalmente a jóvenes manifestantes y hasta entregan a algunos a la policía. Los sindicalistas terminan protegiendo de la ira de los siderúrgicos a los CRS que aporrean a los manifestantes. Nunca habrá sido tan manifiesta la colaboración entre policía sindical y policía a secas.

Pero lo más asqueroso para los luchadores de Longwy y de Denain, además de haber sido bombardeados con gases lacrimógenos por la policía, fue oír las incesantes consignas y letanías nacionalistas del PC y de la CGT, del estilo "salvar la independencia nacional" o "Protegerse de los trusts alemanes". Los obreros que fueron mandados a los trenes a golpes de bomba lacrimógena y de porras de la policía recordarán los llamamientos a la dispersión, la denuncia de los luchadores como "agentes del poder" ¡Esto provocará fricciones en el interior mismo del sindicato!

La lección es amarga pero necesaria: para ganar hay que romper el cordón sindical. Para los obreros que combatieron durante semanas contra la burguesía ésta gracias a los sindicatos pudo triunfar denunciando la "violencia de los autónomos" y exponer con regusto las fotos de cientos de CRS cargando a los manifestantes.

Señores del PC, del PS, del RPR, de la UDF, ceñidos con vuestras fajines tricolores, señores izquierdistas que trabajáis para la izquierda de la burguesía, señores anarquistas que os reclamáis de la "libertad, igualdad, fraternidad" de la justicia de clase capitalista, por más que digáis, los trabajadores que, por centenares, se enfrentaron ese día a la policía han ganado una experiencia que, sin vuestro poder y a pesar de él, sabrán añadir a la de todas las luchas obreras[2].

Aunque estén aislados, los obreros del Norte y de Lorena no han agotado su combatividad ni su voluntad de luchar. Los obreros de París fueron pocos en participar a la manifestación, es una lección: o se retrocede aceptando los despidos o se profundiza el movimiento, nos organizamos nosotros mismos fuera de los sindicatos. Los obreros han perdido el gusto a las manifestaciones sindicales-paseos, a las huelgas sectoriales y regionales. Sintieron su fuerza y su determinación al enfrentarse con el Estado fuera de los sindicatos.

UNAS CUANTAS LECCIONES

Al leer esta narración de los acontecimientos en Francia, acontecimientos que se han precipitado desde Febrero, hay que evitar a la vez:

-  una subestimación: la amplitud de los enfrentamientos, el desbordamiento de los sindicatos, la violencia obrera están solamente empezando. Esas manifestaciones, esas peleas de calle tienen ya un color diferente. Se asiste a un movimiento ascendente que no ha alcanzado en absoluto su punto culminante.

-  una sobrestimación: aunque fueron desbordados, los sindicatos no perdieron el control de los obreros. Para eso es necesario que la lucha proletaria pase a una fase cualitativamente superior: la organización de los obreros fuera de los sindicatos, en sus asambleas generales. Estas aparecieron solamente de manera embrionaria y puntual en la organización de la violencia obrera contra la policía. Todavía falta que los obreros organicen -un paso que tendrán que franquear- por sí mismos sus propias manifestaciones, vayan ellos mismos en masa a buscar la solidaridad de los obreros que no se atreven todavía a lanzarse a la acción. Esto exige que se tenga una conciencia clara sobre las metas  y los medios de la lucha que se puede desarrollar no de manera abstracta sino en la experiencia misma. El proletariado está solamente empezando su combate, está lejos de haber comenzado la guerra de clase generalizada. Muchas ilusiones existen todavía sobre la izquierda y las elecciones (como lo demostró el triunfo del PS y del PC en las elecciones cantonales  donde hubo una participación obrera fuerte).

Sin embargo, a pesar del peso de la izquierda sobre el proletariado, las ilusiones empiezan a derrumbarse poco a poco:

- los sindicatos, ligados al PC y al PS firmaron con la patronal y el Estado acuerdos que aceptan que los obreros licenciados por causa de quiebra de la empresa ya no cobren el 90% de su salario durante un año (¡ y ya no eran muchos los que lo cobraban!) sino solamente 65% con una disminución del subsidio de desempleo. "Una gran victoria" exclaman la CGT y la CFDT !.

-el gobierno Barre, a pesar de la combatividad obrera, no piensa echarse atrás en los despidos previstos. La burguesía está encerrada en las exigencias económicas. Espera ganar tiempo y cuenta sobretodo con la arrogancia y la represión, acostumbrada como está a una clase obrera controlada por los sindicatos y cloroformada por el "programa común de la izquierda". Desde un punto de vista económico, la burguesía no tiene muchas posibilidades: sus posibilidades se las impone la crisis que, lejos de permitirle cierta flexibilidad política, le impone al contrario más rigidez.

Frente a una derecha que no quiere ceder y frente al PS que, con la voz de Rocard, justifica las medidas de austeridad, al proletariado no le queda más recursos que contestar golpe por golpe a lo que se está haciendo. 11.000 despidos en la industria de teléfonos, desempleo a la vista en la industria del automóvil, 30.000 puestos de enseñanza suprimidos, ¡esa es la realidad de las promesas de reintegración que se les da a los siderúrgicos!

El proletariado en Francia se encuentra en una encrucijada. No es la combatividad la que sorprendió a la burguesía; desde el 68 ésta ha aprendido a temblar ante la facilidad con la que los obreros son capaces de luchar masivamente. Lo que la inquieta es ver que no solamente al Estado, sino, sobre todo, que desbordan los sindicatos. Eso no había sucedido ni siguiera  en 1968.

"Hay un vacío político", exclaman todas las fracciones de la burguesía. "Hay un vacío sindical" responden a coro los trotskystas a quienes preocupa "un desafecto respecto a las organizaciones sindicales, puesto que 50% de los adherentes cegetistas de la metalurgia de la Moselle no habían vuelto a tomar su carné sindical en Marzo de 1978, y 20% en cuanto a los adherentes de la CFDT"[3].

Ese "vacío" que inquieta a la burguesía es la erosión de las ilusiones en el proletariado. Y bien lo demostró el proletariado con su energía feroz al resistir a la ofensiva de la burguesía, con su alegría, en Longwi y en Denain, al ver que puede hacer retroceder a la burguesía. Un proletariado que puede todavía creer en su fuerza no es una clase que se confiesa vencida. Sabe que ahora se trata de ir más lejos, que no es posible retroceder.

¡Sacrificarse hoy por la burguesía nacional en el terreno de su guerra económica es sacrificarse por su guerra real mañana!

El camino de la lucha de clase es lento, con avances bruscos seguidos por recesos brutales. Pero el proletariado aprende con su experiencia y no conoce otra escuela que la misma lucha:

1)      La lucha vale

2)      Cuanto más la lucha encuentra sus propios instrumentos más vale

Un estadio superior de la lucha no se encontrará jamás en la multiplicación de las acciones puntuales y aisladas de los sindicatos sino en la extensión de las acciones masivas organizadas de manera independiente frente a todos los aparatos sindicales y políticos de la burguesía.

Con este objetivo los obreros deben tomar la palabra en las Asambleas Generales, ir ellos mismos a buscar la solidaridad allí donde otros obreros están luchando. La clase obrera debe tomar confianza en si misma, debe tomar conciencia de que "la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los propios trabajadores" (eslogan de la Primera Internacional).

La clase obrera duda aún, extrañada de su propia audacia. ¡Lo que debe hacer es redoblar aún más su audacia!

Chardin


[1] Caen es una ciudad normanda que anunció Mayo 68 cuando se produjo en enero de ese año una jornada de enfrentamientos con los CRS (policías especiales).

[2] Tras el 23 de marzo hubo un proceso contra los "agitadores", proceso en el cual los anarquistas se desolidarizaron de los actos de violencia cometidos en la manifestación

[3] IMPRECOR: revista teórica de la Liga Comunista Revolucionaria, una de las más importantes organizaciones trotskistas francesas. Número correspondiente al 15-3-79