Decimotercer congreso de la CCI - Presentación

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Acaba de verificarse, a finales de marzo-principios de abril de 1999, el XIIIº congreso de la CCI. El Congreso de nuestra organización, como en todas las organizaciones del movimiento obrero, es un momento muy importante de su vida y de su actividad. Ha sido, por un lado, el último congreso del siglo XX, y por ello se había previsto que los informes preparatorios dieran, más que de costumbre, una dimensión histórica a los problemas tratados. Pero, además, más allá de las coincidencias de calendario, el Congreso ha tenido lugar en un momento marcado por la aceleración considerable de la historia, la guerra en Yugoslavia. Se trata de un acontecimiento histórico de la primera importancia, pues:

“– esta guerra concierne no ya a un país de la periferia, como fue el caso de la guerra del Golfo en 1991, sino a un país europeo;

– es la primera vez desde la IIª Guerra mundial que un país de Europa –y especialmente su capital– es bombardeado masivamente;

– es también la primera vez desde esa época que el principal país vencido en aquella guerra, Alemania, interviene directamente mediante las armas en un conflicto militar…” («Resolución sobre la situación internacional», adoptada por el Congreso).

Por todo ello, la guerra en Yugoslavia, su análisis, sus implicaciones para la clase obrera y las organizaciones comunistas, han sido preocupaciones centrales del Congreso, lo cual se plasmó concretamente en su decisión de publicar inmediatamente en la Revista internacional, la «Resolución sobre la situación internacional» que acababa de ser adoptada (ver Revista internacional nº 97).

Esa Resolución, síntesis de los informes presentados en el Congreso y de las discusiones sobre éstos, subraya que:

«Actualmente, el capitalismo agonizante se enfrenta a uno de los periodos más difíciles y peligrosos de la historia moderna, comparable por su gravedad a los de ambas guerras mundiales, al del surgimiento de la revolución proletaria en 1917-1919 o también al de la gran depresión que se inició en 1929. Sin embargo, hoy, ni la guerra mundial, ni la revolución mundial se hallan en gestación en un futuro previsible. Más exactamente, la gravedad de la situación está condicionada por la agudización de las contradicciones a todos los niveles que se expresa en:

– las tensiones imperialistas y el incremento del desorden mundial;

– un periodo muy avanzado y peligroso de la crisis del capitalismo;

– ataques sin precedente desde la última guerra mundial contra el proletariado internacional;

– una descomposición acelerada de la sociedad burguesa.» (Idem).

Todos esos aspectos están ampliamente tratados en la Resolución. Animamos, pues, a nuestros lectores a leerla por entero en el número anterior de esta Revista. Volvemos a tratar una vez más en este número sobre la cuestión candente del momento actual, la de los conflictos imperialistas, reproduciendo, más lejos, importantes extractos del Informe presentado en el Congreso.

Por otra parte, la Resolución constata que:

«En esta situación cargada de peligros, la burguesía ha puesto las riendas del gobierno en manos de la corriente política con mayor capacidad para velar por sus intereses: la socialdemocracia, la principal corriente responsable del aplastamiento de la revolución mundial tras 1917-1918. La corriente que salvó al capitalismo en esa época y que vuelve al puesto de mando para asegurar la defensa de los intereses amenazados de la clase capitalista» (Idem).

El Congreso, en ese sentido, adoptó un texto de orientación titulado «Razones de la presencia actual de partidos de izquierda en la mayoría de los gobiernos europeos», que también publicamos más lejos, junto con algunos añadidos que sintetizan otros aspectos de la discusión de dicho texto.

La evolución de la crisis capitalista y de la lucha de clases también fueron objeto, evidentemente, de discusiones importantes del Congreso. En este número publicamos la tercera parte del artículo «Treinta años de crisis abierta del capitalismo» que el Informe presentado en el Congreso recogió en gran parte. En el próximo número de esta Revista, publicaremos el «Informe sobre la lucha de clases» que en dicho Congreso se adoptó y de cuyo contenido es expresión esta cita de la Resolución:

«La responsabilidad que pesa sobre el proletariado actualmente es enorme. Unicamente desarrollando su combatividad y su conciencia éste podrá impulsar la alternativa revolucionaria, la única que puede asegurar la supervivencia y el desarrollo continuo de la sociedad humana» (Idem).

Además del análisis de los diferentes aspectos de la situación internacional, de su extrema gravedad, la gran preocupación del Congreso consistió en examinar las responsabilidades de los revolucionarios frente a esa situación, como así lo deja patente la Resolución:

«Pero la responsabilidad más importante descansa en las espaldas de la Izquierda comunista, las organizaciones actuales del campo proletario. Ellas son las únicas que pueden transmitir las lecciones teóricas e históricas así como el método político sin los cuales las minorías revolucionarias que emergen actualmente no podrán incorporarse a la construcción del partido de clase del futuro. De cierta manera, la Izquierda comunista se encuentra actualmente en una situación similar a la de Bilan ([1])  de los años 30, en el sentido en que está obligada a comprender una situación histórica nueva, sin precedentes. Tal situación requiere a la vez, tanto un profundo apego al enfoque teórico e histórico del marxismo, como audacia revolucionaria, para comprender las situaciones que no están totalmente integradas en los esquemas del pasado. Con el fin de cumplir su tarea, los debates abiertos entre las organizaciones actuales del medio proletario son indispensables. En este sentido, la discusión, la clarificación y el agrupamiento, la propaganda y la intervención de las pequeñas minorías revolucionarias son una parte esencial de la respuesta proletaria a la gravedad de la situación mundial en el umbral del próximo milenio.

Más aún, frente a la intensificación sin precedentes de la barbarie guerrera del capitalismo, la clase obrera espera de su vanguardia comunista que asuma plenamente sus responsabilidades en defensa del internacionalismo proletario. Actualmente los grupos de la Izquierda comunista son los únicos que defienden las posiciones clásicas del movimiento obrero frente a la guerra imperialista. Sólo los grupos que se apegan a esta corriente, la única que no traicionó durante la IIª Guerra mundial, pueden aportar una respuesta de clase a las preguntas que no dejarán de plantearse en el seno de la clase obrera.

Los grupos revolucionarios deben responder de la manera más unida posible, expresando con ello la unidad indispensable del proletariado ante el desencadenamiento del patrioterismo y de los conflictos entre naciones. Con ello, los revolucionarios tomarán a su cargo la tradición del movimiento obrero representada particularmente por las conferencias de Zimmerwald y de Kienthal y por la política de la izquierda en esas conferencias».

En ese contexto se llevaron a cabo las discusiones del XIIIº Congreso de la CCI sobre sus actividades.

Las actividades de la CCI determinadas por el nuevo período

El balance de actividades establecido por el XIIIº Congreso ha sido positivo. No es una especie de autosatisfacción, sino una valoración crítica y objetiva de nuestra actividad. El XIIº congreso de la CCI, el anterior, había hecho el diagnóstico de que la CCI debía volver a un equilibrio del conjunto de sus actividades, tras haber llevado a cabo un combate durante más de tres años para sanear el tejido organizativo. En acuerdo con el mandato del XIIº congreso, el «retorno a la normalidad» se concretó en:

– una apertura hacia el medio político proletario y hacia los contactos, a la vez que manteníamos firme nuestro combate contra los grupos y los elementos parásitos;

– un fortalecimiento teórico y político, con la capacidad para dar una dimensión histórica a nuestra propaganda, basándola en el marxismo y la propia experiencia de la clase;

– un fortalecimiento de la «conciencia de partido», única manera de reforzar la organización revolucionaria.

El fortalecimiento de la organización se ha concretado en la capacidad de la CCI en integrar nuevos militantes en siete secciones territoriales (y, en particular, en la de Francia). Así pues, el refuerzo numérico de la CCI (que va a proseguir como demuestra el que otros simpatizantes han presentado su candidatura a la organización) desmiente las patrañas del medio parásito que acusa a nuestra organización de haberse convertido en una «secta encerrada en sí misma». Al contrario de esas denigraciones, el combate llevado a cabo por la CCI por la defensa de la conciencia de partido, no ha hecho huir a quienes están en busca de posiciones de clase, sino que ha favorecido su acercamiento y su clarificación política.

La CCI ha desarrollado una intervención seria y serena, con una visión a largo plazo, hacia un acercamiento con los grupos del medio político proletario. Esta actividad se ha ampliado a los contactos y simpatizantes a cuyas preocupaciones hay que contestar con seriedad y profundidad, permitiéndoles superar las incomprensiones y la desconfianza hacia la organización. Esta orientación de la CCI no se debe a delirios megalómanos, sino a lo que la situación histórica requiere: que el proletariado y las minorías revolucionarias a su lado, asuman sus responsabilidades.

La defensa del medio político proletario ha llevado a la CCI a combatir la contraofensiva de elementos parásitos, sobre todo con la publicación de un folleto en dos partes titulado La pretendida paranoia de la CCI, y organizando en París una reunión pública «internacional» en defensa de la organización, actividad en la que se integraron varios contactos nuestros. La organización ha profundizado así la cuestión del parasitismo político, adoptando y publicando las «Tesis sobre el parasitismo» (ver Revista internacional nº 94), arma de comprensión histórica y teórica sobre esta cuestión para el conjunto de los grupos del medio. La defensa del medio proletario ha consistido también, para la CCI, en desarrollar una política de discusiones y de acercamiento, organizando con otros grupos de dicho medio intervenciones comunes frente a las campañas anticomunistas que montó la burguesía con ocasión del aniversario de la revolución de Octubre. De igual modo, ese método de trabajo ha continuado con el trabajo de intervención en dirección del medio político que ha surgido en Rusia.

En fin, desde los primeros días de la guerra en Yugoslavia, inmediatamente después de haber publicado el volante internacional ([2]), la CCI envió a los diferentes grupos de la Izquierda comunista una propuesta de llamamiento común para denunciar la guerra imperialista. El congreso aprobó por unanimidad esta iniciativa y hay que lamentar que los grupos concernidos no hayan dado una respuesta positiva o la callada por respuesta (ver en esta Revista internacional nuestra respuesta ante esa actitud de los grupos de la Izquierda comunista)

El XIIIº congreso ha decidido que la intervención hacia el llamado «pantano político» debe ser asumida con más determinación por la organización. Esa «tierra de nadie» indeterminada entre burguesía y proletariado es un lugar de paso obligado de todos aquellos elementos más o menos aislados de la clase que están en un proceso de toma de conciencia. Es un terreno privilegiado de acción del parasitismo, a quien hay que tomarle la delantera. Por eso, la organización no debe estar esperando a que las personas en búsqueda de posiciones de clase, la «descubran» para que ella se interese por éstas. Muy al contrario, la organización debe dirigirse a esas personas y entablar combate contra la burguesía en el propio «pantano».

Ese fortalecimiento de nuestra visión del medio político proletario es un resultado de un fortalecimiento político y teórico. El Congreso ha subrayado que éste no debe considerarse como una «actividad separada», «aparte» o «además» de las demás tareas. En la situación histórica actual y en la perspectiva a largo plazo en la que se inscribe la vida de las organizaciones revolucionarias, el fortalecimiento teórico y político debe inspirar nuestras actividades, reflexiones y decisiones y servirles de cimiento.

Así, el balance positivo de nuestras actividades se basa en una mejor comprensión de que las cuestiones de organización son determinantes frente a otros aspectos de las actividades. La CCI es, en esto, plenamente consciente de que debe seguir haciendo esfuerzos y proseguir su combate para adquirir «la conciencia de partido», en especial luchando contra los efectos de la ideología dominante en el compromiso militante. Durante sus veinticinco años de existencia, la CCI a pagado las consecuencias de la ruptura de la continuidad orgánica con las organizaciones revolucionarias del pasado. Aunque saquemos un balance positivo de esta experiencia, sabemos que lo adquirido en este ámbito no es algo definitivo, y sobre todo en el período actual de descomposición, cuando los esfuerzos por asegurar un funcionamiento animado por la «conciencia de partido» son permanentemente contrarrestados por las tendencias de la sociedad a «cada uno a la suya», al nihilismo, la irracionalidad, que, en la vida organizativa, se expresan en el individualismo, la desconfianza, la desmoralización, el inmediatismo, la superficialidad.

El decimotercer congreso ha inscrito la orientación de las actividades de la CCI (prensa, difusión, reuniones públicas y permanencias) en la perspectiva, primero, de una acentuación de los efectos de la descomposición, pero también de una aceleración de la historia, expresada en una agravación de la crisis del capitalismo y una tendencia al resurgir de la combatividad del proletariado. La CCI, y con ella el conjunto de medio proletario, sale de este congreso mejor armada para encarar ese reto histórico.

Corriente comunista internacional


[1] Bilan fue la revista de la Izquierda comunista de Italia en los años 30. Cf. nuestro libro la Izquierda comunista de Italia.

[2] «El capitalismo es la guerra, guerra al capitalismo», volante internacional publicado en primera plana de nuestras publicaciones territoriales y difundido en todos los países en donde hay secciones de la CCI, así como también en Canadá, Australia y Rusia.