Marxist Labour Party (Rusia) : La anatomía marxista de Octubre 1917

En la serie Rusia 1917

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Publicamos aquí amplios extractos del texto La anatomía marxista de Octubre y la situación actual, del Marxist Labour Party ruso. Por falta de espacio no hemos podido publicar el texto entero; se puede encontrar la versión original inglesa en nuestro sitio web (www.internationalism.org) (1)

TRAS décadas de poder soviético, nos hemos acostumbrado a hablar de la gran revolución de Octubre como una revolución socialista. Pero mucho de eso a lo que nos hemos acostumbrado ha desaparecido ahora ¿En qué se han convertido en estas circunstancias los "títulos nobiliarios" de la Revolución de octubre?

El marxismo científico clásico afirma que el primer acto de la revolución social del proletariado será la toma del poder político por la clase obrera. Según Marx, el capitalismo está separado del comunismo por un periodo de transformación revolucionaria. Este periodo sólo puede ser una dictadura del proletariado. Por consiguiente, si no se ve esa dictadura de clase, es evidentemente inapropiado hablar de superación de las relaciones capitalistas. Además las denominaciones y los rótulos oficiales no significan nada. Pueden ser errores (bienintencionados o no). El propio Marx estaba convencido de que ni las épocas ni las personas pueden juzgarse por la forma en que se conciben a sí mismas. Ya estamos de sobra convencidos: ser miembro de un partido que se llama comunista no significa tener una convicción comunista; no más que la nostalgia de banderas rojas al viento en los edificios administrativos atestiguaría una aspiración a nuevas relaciones sociales.

¿El poder de los soviets obreros y campesinos o el poder de los comités de fábrica obreros?

Rusia, como se sabe, es un país "con un pasado imprevisible". Esa es la razón por la que probablemente no existe hoy una opinión única respecto al momento en que pereció la dictadura del proletariado en Rusia, o incluso si existió alguna vez. Desde nuestro punto de vista, la dictadura del proletariado existió realmente en Rusia. Pero para empezar, no fue una dictadura "pura" del proletariado, es decir, una dictadura socialista del proletariado que implicaba sólo una clase, sino una "dictadura democrática del proletariado", es decir, la unión de los obreros en minoría y una mayoría de campesinos pobres. En segundo lugar, sólo duró unos meses.

He aquí lo que pasó: el 13 (26) de enero de 1918, el tercer congreso ruso de los soviets de diputados campesinos se fusionó con el tercer congreso de soviets de diputados obreros y de soldados. Hacia marzo, la fusión se había extendido a los soviets locales. De esta forma, el proletariado, cuya dominación política habría debido garantizar la transformación socialista bajo la presión de los bolcheviques, compartió el poder con el campesinado.

El propio campesinado ruso en 1917 no era, como se sabe, socialmente homogéneo. Una parte significativa, los "kulaks", y el campesinado medio orientaban cada vez más su actividad económica hacia las demandas del mercado. De esta forma, el campesino medio se convirtió en pequeño burgués y los Kulaks se lanzaron a una economía completamente contractual, alquilando la fuerza de trabajo -los "batraks"- y explotándola, es decir, que ya eran la burguesía del campo. La institución de la comunidad campesina tradicional estaba formalmente preservada en la mayor parte de lugares, pero no beneficiaba mucho al campesino medio, y aún menos a los "kulaks" -esos "vampiros" que chupaban la sangre de sus explotados; beneficiaba a la masa de campesinos pobres, que constituía más del 60% del conjunto del campesinado. Sin embargo las leyes del desarrollo capitalista transformaron a muchos campesinos pobres en semiproletarios. En los pueblos existían también verdaderos proletarios -los obreros agrícolas que no se unían a la comunidad y que, junto a los campesinos pobres, vendían su fuerza de trabajo a los propietarios y a los Kulaks.
También por sí misma la fusión del soviet de diputados obreros y soldados con los soviets campesinos indicaba el abandono de la "dictadura pura del proletariado". Sin embargo la "pureza" misma de ésta era bien relativa. Los Soviets de diputados obreros y de soldados no estaban únicamente compuestos de obreros. Los soldados eran fundamentalmente -hasta el 60%- antiguos campesinos: campesinos pobres o medio vestidos con abrigos y armados por el gobierno zarista. Los obreros fabriles constituían menos del 10% de los soldados.

El armamento general del pueblo, y no únicamente de la clase de vanguardia, el proletariado, la fusión de dos tipos de soviets, e incluso la coalición de dos partidos, los bolcheviques y los social-revolucionarios de izquierda, indican en la práctica la transición hacia lo que se llama "la vieja fórmula bolchevique" -la dictadura revolucionaria del proletariado y el campesinado. Pero esta forma de poder era un paso atrás en comparación con lo que había surgido tras el derrocamiento del zarismo por la revolución de Octubre. En esta época, como es bien sabido, el poder pasó al Segundo Congreso de soviets de diputados obreros y soldados, es decir, que se introdujo la "dictadura democrática del proletariado", aunque Lenin, jefe de los bolcheviques, hablara de "revolución de los obreros y los campesinos" y de "transición del poder local a los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos".

También hay que decir que la primera experiencia de establecimiento de la "dictadura democrática del proletariado" se limitó al periodo que va desde Octubre de 1917 a enero/febrero de 1918, y además se produjo un retroceso constante respecto a las posiciones alcanzadas por la clase obrera de octubre a noviembre.Tras este periodo que los historiadores llaman "el paseo triunfal del poder soviético", no sólo tuvo lugar la fusión de los soviets de obreros y soldados con los de los campesinos. Una circunstancia más importante aún fue que en lugar de reforzar y desarrollar el sistema de organizaciones obreras auténticas -los comités de fábrica-, los bolcheviques contribuyeron al contrario a su disolución. Pero sólo los comités de fábrica podían convertirse en la base auténtica del poder soviético, si los concebimos en la perspectiva de una verdadera dictadura socialista del proletariado. En otros términos, son precisamente los soviets de los comités de fábrica los que habrían tenido que dominar el país. En lugar de eso, en enero/febrero de 1918, en el Primer Congreso ruso de los sindicatos y en la 6ª Conferencia de los comités de fábrica de Petrogrado se aceptó, a propuesta de los bolcheviques, la fusión de los comités de fábrica con los sindicatos. Los propios sindicatos se pusieron bajo el control del aparato del partido-Estado que se había formado. La pertenencia a los sindicatos era obligatoria para todos los obreros, no sólo en las empresas, sino también en las instituciones. La clase obrera sin embargo, se opuso a esta política de Estado, y las autoridades soviéticas no consiguieron eliminar los comités de fábrica autónomos hasta principios de 1919.

La fusión de los soviets de obreros y soldados con los soviets de campesinos y la de los comités de fábrica con los sindicatos bajo el control del Estado, no son las únicas cosas que desalojaron la parte proletaria de la estructura soviética. Así, en el curso de la guerra civil, los bolcheviques abandonaron sus intenciones de antes de Octubre de crear soviets de trabajadores agrícolas independientes de los soviets de campesinos -que hubieran sido los órganos del poder proletario rural. Se crearon granjas soviéticas en las tierras de los antiguos propietarios terratenientes, pero no soviets de trabajadores agrícolas. Y después, en marzo de 1919, se organizaron sindicatos de trabajadores agrícolas.

Esto y otros muchos hechos, nos muestran que el gran Octubre no fue de hecho una revolución socialista, como sugieren los bolcheviques, sino únicamente la segunda etapa culminante de la revolución democrático-burguesa en Rusia, uno de cuyos objetivos fundamentales era ordenar la cuestión agraria a favor del campesinado. A pesar de toda la actividad de la clase obrera y de la revolución política del proletariado en las ciudades, la revolución socialista de Octubre 1917 en Rusia, que era un país atrasado desde el punto de vista capitalista, no se produjo jamás. Karl Marx había previsto la posibilidad de una situación semejante en 1847. Escribía: "También, si el proletariado derroca la dominación política de la burguesía, su victoria será de corta duración; no será más que un auxiliar de la propia revolución burguesa, como en 1794 [en Francia], hasta que el curso de la historia, su movimiento haya creado de nuevo las condiciones que necesitan la eliminación de los medios de producción burgueses. Además, una revolución con alma política, conforme a la naturaleza limitada y doble de esta alma, organiza una capa dominante en la sociedad a expensas de la misma sociedad", advertía, ya que "el socialismo no puede realizarse sin revolución. Necesita este acto político puesto que tiene que abolir y destruir el pasado. Pero allí donde comienza su actividad organizadora, donde su fin en sí y su alma se anuncian, el socialismo se desembaraza de su envoltura política" (Marx).

Ni qué decir tiene que los bolcheviques no tenían intención de "desembarazarse de la política" ni con Lenin, ni tras su muerte. (...)

De esta forma, hacia fines de 1919, la dictadura del proletariado en la Rusia soviética, incluso bajo su aspecto "democrático" no desarrollado, sufrió una derrota. Los comités de fábrica y los comités de pobres fueron abolidos, se perdió finalmente la perspectiva socialista de la revolución de Octubre. Seis meses después, la revolución proletaria en Europa sufrió una derrota. El país, en esencia, volvió a la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y del campesinado, que sin embargo, tuvo una corta existencia, puesto que el verdadero poder ya no estaba en manos de los soviets de diputados obreros y campesinos, sino en las de los comités ejecutivos y los comités del Partido Comunista ruso. Los soviets estaban cada vez más separados de las colectividades obreras y comenzaron a desarrollarse tendencias burocráticas en el aparato soviético. Los bolcheviques, con sinceridad absoluta, llamaron a las masas y a sus propias filas a combatir esas tendencias. Ese proceso fue tan lejos que Lenin, hablando al IVocongreso de la Internacional comunista, el 13 de noviembre de 1922, se vio obligado a confirmarlo:

"Hemos heredado la vieja administración pública, y ésta ha sido nuestra desgracia. Es muy frecuente que esta administración trabaje contra nosotros. Ocurrió que en 1917, después de que tomamos el poder, los funcionarios públicos comenzaron a sabotearnos. Entonces nos asustamos mucho y les rogamos: "Por favor, vuelvan a sus puestos". Todos volvieron y ésta ha sido nuestra desgracia. Hoy poseemos una inmensidad de funcionarios, pero no disponemos de elementos con suficiente instrucción para poder dirigirlos de verdad. En la práctica sucede con harta frecuencia que aquí, arriba, donde tenemos concentrado el poder estatal, la administración funciona más o menos; pero en los puestos inferiores disponen ellos como quieren, de manera que muy a menudo contrarrestan nuestras medidas. Hombres de los nuestros, en las altas esferas, tenemos no sé exactamente cuántos, pero creo que, en todo caso, sólo varios miles, a lo sumo unas decenas de miles. Pero en los puestos inferiores se cuentan por centenares de miles los antiguos funcionarios que hemos heredado del régimen zarista y de la sociedad burguesa y que trabajan contra nosotros, unas veces de manera consciente y otras inconsciente." (Lenin, "Cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial").

La introducción de la NEP en 1921 constituyó por su parte el fin lógico de la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado: el campesinado alcanzó sus objetivos de mercado, el proletariado industrial perdió completamente su autonomía organizativa (en particular tras la introducción por parte de los bolcheviques, de la gestión de las fábricas por un solo dirigente), y por añadidura ya estaba, "a causa de la guerra y del empobrecimiento terrible, de la ruina, desclasado, es decir, que los obreros pierden sus lazos con la clase" (Lenin). La misma NEP indicaba, según los términos de Lenin, "un movimiento de restauración del capitalismo en un grado significativo". "Si se restaura el capitalismo, entonces el proletariado como clase se restaura también, implicado en una producción de mercancías", escribía Lenin. Además, declaraba que "en la medida en que la gran industria está arruinada, las fábricas están paradas, y el proletariado ha desaparecido. A veces se le cuantifica, pero no en relación a las bases económicas". El jefe de los bolcheviques sin embargo, orientaba a sus hermanos de armas hacia la posición según la cual "el poder del Estado proletario es capaz, apoyándose en el campesinado, de mantener a los capitalistas bajo su control, y de dirigir al capitalismo en el sentido del Estado, de crear un capitalismo sujeto al Estado y a su servicio". Aquí se ven claramente las especificidades del leninismo que pedían, a partir de las Tesis de Abril, "no sólo consideraciones de clase, sino también instituciones". Así, si tiene sentido llamar a la Rusia soviética un "Estado obrero", es solamente durante algunos meses de su existencia y aún entonces es relativo. Después de todo esto... ¿Es sorprendente que el desarrollo de la URSS termine por la restauración de las relaciones burguesas clásicas, la propiedad privada, la "nueva burguesía rusa", la dura explotación y la pobreza masiva?

Lo que acabamos de decir no es en absoluto una acusación contra los bolcheviques. Ellos hicieron lo que tenían que hacer en las condiciones de un país atrasado -condiciones agravadas por la derrota de la revolución social en Occidente. Pero sin esta revolución, ni los bolcheviques con Lenin pensaban en construir el socialismo en Rusia. Aunque su objetivo más inmediato -una sociedad socialista liberada de las relaciones mercantiles- no se haya podido alcanzar, los bolcheviques hicieron mucho en fin de cuentas. Durante 70 años, la URSS ha vivido la experiencia de un salto significativo de su capacidad productiva. Pero... ¿Por qué llamar a eso socialismo? La industrialización que substituye a la pequeña producción (en la ciudad y particularmente en el campo) por una gran producción de mercancías, la mejora del nivel cultural de las masas, todo eso forma parte del proceso de desarrollo de la sociedad burguesa. ¡No decimos que Francia es socialista por el hecho de que se han construido muchas fábricas en el país y gobierna el "partido socialista"! El socialismo implica, presupone, una sociedad industrial altamente desarrollada y el poder de la clase obrera. Que una sociedad así sólo estuviera en proceso de formación en Rusia -la URSS- y que se excluyera a la clase obrera del poder, indica hasta qué punto este país estaba lejos del socialismo (...)

[Por falta de espacio hemos cortado la parte "los marxistas rusos en el papel de social-jacobinos" que intenta hacer una comparación entre el desarrollo económico de Francia desde la revolución burguesa de 1789 hasta la Comuna de 1871, y el de la URSS entre 1918 y el hundimiento del estalinismo en 1989.]

¿Qué es el poder soviético?

V.I. Lenin hablaba frecuentemente de la revolución de Octubre como de "la revolución de los obreros y los campesinos" y sin duda tenía razón de hacerlo. Sin embargo el gran Octubre, como ya hemos dicho, no fue una revolución socialista, fue el apogeo de la presión burguesa-democrática, la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y el campesinado con una transición a corto plazo hacia "la dictadura democrática del proletariado". La transformación antifeudal llevada a cabo por los bolcheviques, no se hizo sólo en interés de los obreros, sino también de las grandes masas campesinas.

La propia revolución de Octubre, la victoria de los rojos durante la guerra civil, la supresión de numerosos sublevamientos y motines no hubiera sido posible sin el apoyo que el pueblo -la masa de base de los trabajadores- aportó a la revolución. ¿Cuál era la composición de clase de esos trabajadores? De 140mi llones de obreros en el momento de la revolución, casi 110 millones eran campesinos. Aproximadamente el 65% del campesinado estaba constituido de campesinos pobres, los campesinos medios representaban el 20%, los kulaks casi el 15%. La pequeña burguesía urbana era el 8% de la población del país. Los proletarios eran cerca de 15 millones, un poco más del 10% de la población, y de entre ellos, los obreros industriales sólo eran 3,5 millones (ver "La gran revolución socialista de Octubre", Moscú, Enciclopedia soviética, 1977). No es pues sorprendente que la revolución tuviera una tonalidad que no era propiamente proletaria, sino sobre todo la de las masas semiproletarias y pequeñoburguesas. El papel dirigente del partido proletario no salvó la situación. Para esto existe una explicación totalmente marxista: la base determina la "supraestructura", incluso una "supraestructura" como el partido comunista ruso. He aquí lo que escribía el propio Lenin en 1917:

"Rusia está hoy en ebullición. Millones y decenas de millones de hombres que se habían pasado diez años aletargados políticamente, en quienes el espantoso yugo del zarismo y los trabajos forzados al servicio de los terratenientes y los fabricantes habían matado toda sensibilidad política, han despertado y comenzado a incorporarse a la vida política. ¿Pero quiénes son esos millones y decenas de millones de hombres? Son en su mayoría pequeños propietarios, pequeños burgueses, gentes que ocupan un lugar intermedio entre los capitalistas y los obreros asalariados. Rusia es el país más pequeñoburgués de toda Europa. "Esta gigantesca ola pequeñoburguesa lo ha inundado todo, ha arrollado al proletariado consciente no sólo con la fuerza del número, sino también ideológicamente, es decir, ha arrastrado y contaminado con sus concepciones pequeñoburguesas de la política a grandes sectores de la clase obrera" (Lenin, Tesis de Abril, "Las tareas del proletariado en nuestra revolución"). La fuerza motriz de la revolución de Octubre fueron los obreros y los campesinos en uniforme de soldado, y el proletariado tuvo la hegemonía bajo la dirección del partido bolchevique. A los "nuevos bolcheviques" les pareció que con este acto comenzaba la revolución socialista en Rusia. Sin embargo, los acontecimientos ulteriores demostraron que el desarrollo de la revolución política del proletariado no se produjo más allá de los límites del proceso revolucionario burgués democrático (es decir, la "revolución en sentido restringido"). Las tentativas de eliminar el dinero, la introducción de la producción sobre una base comunista, la distribución directa de los productos, la dominación desde abajo, todas estas medidas y otras del "comunismo de guerra" se consideró que no valían la pena. Los bolcheviques no consiguieron intercambiar productos entre el campo y la ciudad. Los elementos pequeñoburgueses reclamaban mercados y la ley del valor pedía relaciones mercantiles.

Esas reivindicaciones no se podían suprimir sin suprimir al mismo tiempo el ambiente pequeñoburgués. Pero ese ambiente constituía la masa fundamental de la población armada, el ejército revolucionario. Volviendo otra vez a V.I. Lenin, hay que hacer notar que él tenía menos ilusiones sobre el carácter de la revolución de Octubre que otros "nuevos bolcheviques". A finales de 1920 estalló una discusión en el partido comunista ruso sobre el papel y los fines de "la reserva de poder del Estado", los sindicatos, en la Rusia soviética. Una vez que los obreros tienen el Estado, ¿De qué tienen que proteger los sindicatos al proletariado? ¿de nuestro querido Estado? Respecto a esto, el jefe de los bolcheviques hacía, de manera sensata, el siguiente comentario:

"El camarada Trotski habla del 'Estado obrero'. Permítaseme decir que esto es una abstracción. Se comprende que en 1917 hablásemos del Estado obrero; pero ahora se comete un error manifiesto cuando se nos dice: '¿Para qué defender y frente a quién defender a la clase obrera si no hay burguesía y si el Estado es obrero?' No del todo obrero, ahí está el quid de la cuestión En esto consiste cabalmente uno de los errores del camarada Trotski. Ahora que hemos pasado de los principios generales al examen práctico y a los decretos se nos quiere arrastrar hacia atrás, apartándonos de la labor práctica y eficiente. Esto es inadmisible. En nuestro país, el Estado no es, en realidad, obrero, sino obrero y campesino. Esto en primer término. Y de esto dimanan muchas cosas." Y Lenin añadía... "nuestro Estado es obrero con un deformación burocrática". Es cierto que el jefe de los bolcheviques intentaba salir de esa situación con la dialéctica siguiente:

"Nuestro Estado de hoy es tal que el proletariado organizado en su totalidad debe defenderse, y nosotros debemos utilizar estas organizaciones obreras para defender a los obreros frente a su Estado y para que los obreros defiendan nuestro Estado. Una y otra defensa se efectúan a través de una combinación original de nuestras medidas estatales y de nuestro acuerdo, de la 'trabazón' con nuestros sindicatos", explicaba Lenin, "el concepto de 'trabazón' incluye que es necesario saber utilizar las medidas del poder estatal para defender de este poder estatal los intereses materiales y espirituales del proletariado organizado en su totalidad. (...)" (Lenin, "Sobre los sindicatos,el momento actual, y los errores del camarada Trotski").

Aunque por la época de la introducción de la NEP, V.I. Lenin tomara conciencia interiormente de la naturaleza no proletaria del poder soviético, su consigna como sabemos era: "empujar la revolución burguesa tan lejos como sea posible". Empujarla con la esperanza de que llegue rápido una revolución social del proletariado europeo (una revolución auténticamente socialista). Esta revolución compensaría el atraso de Rusia, según pensaba Lenin (...)

Por todas estas razones, el líder bolchevique se negó a admitir públicamente la naturaleza no proletaria de la sociedad que había surgido de la revolución de Octubre, e incluso amenazó con ejecutar a quien expresara públicamente ese punto de vista. El mismo Ulianov-Lenin escribió en 1905:

"La revolución completa es la toma del poder por el proletariado y el campesinado pobre. Pero estas clases, cuando llegan al poder, no pueden dejar de apuntar a la revolución socialista. En consecuencia, la toma del poder que es en principio un primer paso en la revolución democrática, será conducida por la fuerza de las cosas y en contra de la voluntad (y a veces en contra de la conciencia) de los participantes, a la revolución socialista. Y aquí el fracaso es inevitable. Pero puesto que el fracaso de las experiencias en la revolución socialista es inevitable, nosotros (como Marx en 1871 que había previsto el fracaso inevitable en París) debemos decir al proletariado que no se subleve, que espere, que se organize, que retroceda en orden para lanzarse más tarde al asalto".

El pronóstico marxista del Lenin teórico (distinto de sus aspiraciones no marxistas como político y sujeto práctico social-jacobino) estaba plenamente justificado. El PCR pasó por la experiencia de una dura lucha y de la eliminación de una parte significativa de la vieja guardia. Como ha mostrado la historia, la realización del ciclo completo de transformación burguesa-democrática en Rusia llevó aproximadamente tanto tiempo como en Francia. En Francia duró de 1789 a 1871, y para nosotros de 1905 a 1991. Además, la similitud es sorprendente hasta en los detalles. El mismo Lenin nos recuerda a Robespierre. Como Robespierre en su época, luchó contra la izquierda repetidamente, por ejemplo en el Xº Congreso del PCR, cuando se suprimió "la Oposición obrera", que trataba de desarrollar una posición clave del nuevo programa del partido, según la cual "los sindicatos deben llegar a una verdadera concentración entre sus manos de la gestión del conjunto de la economía como un todo unificado".

El "Robespierre ruso" no cayó en la guillotina, pero se sabe que su mujer, N.K. Krupskaya sugirió que Lenin hubiera formado parte de las víctimas de las purgas de Stalin. Tras la muerte del jefe de la revolución, el poder en la Rusia soviética, como en Francia en 1794, pasó a un "Directorio" Termidoriano -al ala más de derechas de los "comunistas de la NEP", al servicio de quienes se encontraban muchos viejos mencheviques que mostraban una clara inclinación por el mercado. La polémica que surgió en torno a la evaluación de Trotski de la revolución de Octubre atestigua que la mayoría de "nuevos termidorianos" conservaba esencialmente las "viejas ideas bolcheviques".

Cuando se buscó sustituto a la NEP, a finales de la década de 1920, se erigió una burocracia soviética rusa dirigida por J.V. Stalin, que encarnó muchas de las características de Napoleón Io e incluso en cierta medida de Napoleón III. El bonapartismo ruso específico (que ha confundido a mucha gente hasta ahora) consistió en que el "Napoleón" soviético, acabando con el desarrollo de la revolución, introdujo un régimen de "socialismo de Estado"en la URSS. El "socialismo de Estado" ya había sido planificado en el siglo XIX por los Saint-simonianos, Rodbertus y otros; era un modelo de sociedad que Engels criticó sin concesiones durante los últimos años de su vida. Sin embargo, las características fundamentales del bonapartismo descritas por Marx en El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, se pueden ver en su variante soviética. Vemos el culto a la personalidad, basado en "la fe tradicional del pueblo" y "la inmensa revolución interior" [...] Vemos :

"Este poder ejecutivo con su inmensa organización burocrática y militar, con su compleja y artificionsa maquinaria de Estado", en que "cada interés común (gemeinsame) se desglosaba inmediatamente de la sociedad, se contraponía a ésta como título de interés superior, general (allgemeines), se sustraía a la propia actuación de los individuos de la sociedad y se convertía en objeto de la actividad del gobierno, desde el puente, la casa-escuela y los bienes comunales de un municipio rural cualquiera, hasta los ferrocarriles, la riqueza nacional y las universidades nacionales de Francia".

La revolución rusa, como la gran revolución francesa :

"tenía necesariamente que desarrollar lo que la monarquía absoluta había iniciado: la centralización; pero al mismo tiempo amplió el volumen, las atribuciones y el número de servidores del poder del gobierno" (Marx, El 18 de Brumario de Luis Bonaparte).

Stalin, como Napoleon "perfeccionó esta máquina del Estado", y como Napoleón, estableció las bases de un nuevo sistema jurídico, introdujo una nueva división territorial administrativa, etc (...).

Sin embargo hay muchas diferencias reales entre la historia de Francia y la de Rusia. Stalin llevó una política social imperialista respecto a ciertos pequeños pueblos y Estados vecinos, extendiendo y reforzando la Unión Soviética, pero no fue vencido, como Napoleón; al contrario, venció al agresor nazi en la guerra mundial. En Francia, tras la caída de Napoleón Io, la reacción europea restauró temporalmente la monarquía, pero esto no ha ocurrido todavía en Rusia. No es necesario insistir más en el hecho de que la diferencia fundamental es que, al fin y al cabo, la revolución rusa eliminó radicalmente y de una vez al conjunto de la nobleza y la vieja clase burguesa, mientras que en Francia la cuestión se limitó a la extirpación y la expulsión de la burguesía terrateniente.

Sin embargo, lo principal sería que en el siglo XX esto sucedió en Rusia, en contra de lo que Marx y Engels habían advertido a los revolucionarios: " En Francia el proletariado no llegará solo al poder, sino con los campesinos y la pequeña burguesía, y se verá obligado a llevar a cabo, no sus propias medidas, sino las de las otras clases".

[Aquí sigue una parte sobre "el socialismo de Estado como capitalismo de recuperación", que demuestra en conclusión, la naturaleza capitalista de la URSS sobre la base de las denuncias de Marx y Engels del "socialismo de Estado", e identifica algunas de las principales causas que llevaron al hundimiento de la URSS. Sin embargo también contiene la idea, fundamentalmente incorrecta desde nuestro punto de vista, de que la contrarrevolución estalinista desempeñó de hecho un papel históricamente progresista.]

La "Nomenklatura" del partido ha cumplido una tarea objetivamente progesista, organizando la industria a gran escala e integrándola, junto con las granjas colectivizadas y el sector cooperativo, en un solo complejo económico nacional; así se superó la herencia económica que este país multinacional había heredado del feudalismo, e incluso de modos de producción prefeudales.

[Para terminar, la parte sobre la "Rusia postsoviética" se concluye así:]

Para nosotros, las tareas del proletariado y de los intelectuales marxistas en esta situación son el desarrollo de una lucha de clases sin compromisos contra todas las fracciones de la burguesía -desde los compradores (en castellano en la versión francesa), hasta los nacional-patriotas y sus asistentes políticos de toda calaña-, la creación de auténticos sindicatos obreros de clase y el reagrupamiento de la vanguardia proletaria en un partido marxista del trabajo (Marxist Labour Party, en traducción inglesa) fuerte, que tenga una influencia, y la perspectiva de hacer una revolución socialista mundial auténtica, y por tanto de abolir el conjunto del sistema de economía mercantil, y por consiguiente, todas las relaciones de dominación y sometimiento a la institución del Estado.

Al mismo tiempo, el primer paso en esta vía tiene que ser el poder no compartido de esa parte del proletariado organizado en la producción a gran escala y clarificado por el marxismo; poder que establecerá en el curso de una revolución social radical, es decir, la dictadura socialista del proletariado. Sólo la clase obrera socialista -productora de la mayoría de la riqueza en la época actual- tiene derecho a armarse para evitar las tentativas de contrarrevolución y restauración de los antiguos órdenes, vengan de donde vengan.

Puesto que la clase obrera necesita un Estado de este tipo, el poder de éste tiene que pertenecerle entera y directamente; esa es una de las principales lecciones de la derrota del leninismo.

1) En donde estaba indicado en el texto original, hemos citado las fuentes a nuestra disposición editadas en castellano. Lamentablemente no es así en todas las citas. En las que no hay ninguna referencia, nos hemos limitado a traducirlas nosotros mismos.

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