Prefacio a la edición en ruso de La Decadencia del capitalismo

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LA PUBLICACION del folleto de la CCI La Decadencia del capitalismo testimonia el resurgimiento de elementos revolucionarios en un país donde la tradición política revolucionaria, en otro tiempo muy fuerte, fue enterrada bajo el peso terrible de la contrarrevolución estalinista. La CCI es plenamente consciente de que sin ese renacimiento la traducción del folleto no hubiera sido posible: nosotros lo proponemos, pues, como contribución a la clarificación de las posiciones comunistas que actualmente se están produciendo tanto en el mismo medio ruso como entre éste y las expresiones internacionales del comunismo auténtico.

La introducción de las ediciones precedentes de este folleto contiene ya una historia del concepto de decadencia en el movimiento marxista, mostrando que desde Marx hasta la Internacional comunista y las Fracciones de izquierda que plantaron cara contra la degeneración y muerte de ésta, esta noción no estaba basada en una crítica puramente moral o cultural de la sociedad capitalista, como lo concibe la interpretación vulgar de "decadencia", en términos de reprobación de las diferentes formas de arte, de la moda o de las costumbres sociales. Al contrario, la noción marxista de decadencia se desprende de manera ineluctable de las premisas mismas del materialismo histórico, y es la piedra angular de la demostración del hecho que no solo el capitalismo ha entrado en su declive histórico como modo de producción desde principios del siglo XX, sino que también este periodo ha puesto la revolución proletaria al orden del día de la historia. En este prefacio a la edición en ruso, queremos focalizarnos sobre la contribución enorme que han aportado al concepto de decadencia del capitalismo, la experiencia concreta de la clase obrera rusa y los esfuerzos teóricos de sus minorías revolucionarias.

No queremos extendernos, por lo que presentaremos esta contribución de forma cronológica. Otros documentos -que deben escribirse, quizá por los mismos camaradas rusos- pueden explorar esta cuestión más profundamente; sin embargo, esta forma servirá también para ir marcando las etapas más importantes del proceso durante el cual la sección rusa del movimiento obrero hizo su aportación a la comprensión del proletariado mundial en su conjunto.

1903: la separación entre bolcheviques y mencheviques en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso no tuvo únicamente como razón la de cómo organizar el partido en la condiciones de represión del zarismo. En cierto sentido, pese al atraso, Rusia con su proletariado fuertemente concentrado y su incapacidad para encerrar el movimiento en un marco legal y democrático, fue una anticipación a las condiciones totalitarias a las que tenía que hacer frente la clase obrera en la época inmediata de la revolución proletaria en una situación en la cual ya no existía margen para la existencia permanente de organizaciones de masas de la clase obrera. Así, cuando Lenin rechaza la concepción menchevique de un partido obrero "amplio" y "abierto" e insiste en la necesidad de un partido disciplinado de militantes revolucionarios comprometidos con un programa claro, está siendo un precursor de la forma de organización del partido necesaria en una época en la que la lucha directa por la revolución ha sustituido el combate por reformas dentro del orden burgués.

1905: "la revolución rusa actual estalla en un punto de la evolución histórica situado ya en la otra vertiente de la montaña, más allá del apogeo de la sociedad capitalista" (Rosa Luxemburgo, Huelga de masas, partido y sindicatos). Con sus huelgas de masas y su descubrimiento de la forma soviética de organización, el proletariado en Rusia anuncia el advenimiento de una nueva época, en la cual quedarán caducados los viejos métodos sindicales. Mientras es Rosa Luxemburgo quien demuestra de la forma más incisiva cual es la dinámica de la huelga de masas, el ala izquierda de la socialdemocracia comienza a sacar las principales lecciones de los acontecimientos de 1905: Lenin -contrariamente a los "super-leninistas", cuya primera respuesta a los Soviets fue llamarlos a disolverse en el partido- señala la relación dialéctica entre la organización de la minoría revolucionaria, el partido, y el soviet, concebido éste como órgano general de toda la clase capaz de constituir la base de una dictadura revolucionaria. Trotski es todavía más consciente de la importancia del soviet como forma de organización adaptada a la huelga de masas y a la lucha por el poder del proletariado. En su teoría de la revolución permanente avanza hacia la conclusión según la cual la evolución histórica ha superado la posibilidad de una revolución burguesa en países atrasados como Rusia: en consecuencia, una verdadera revolución tendrá que ser conducida por la clase obrera, adoptar objetivos socialistas y extenderse a escala internacional.

1914-16: de todas las corrientes proletarias opuestas a la guerra imperialista mundial, son los bolcheviques, en torno a Lenin, los más claros. Rechazando los argumentos social-chovinistas que utilizan la letra de Marx para mejor traicionar su espíritu, Lenin muestra que no hay nada de nacional, democrático o progresivo en aquella escabechina y enarbola la consigna de "transformar la guerra imperialista en guerra civil". La guerra, en suma, ha abierto una nueva época en la que la revolución proletaria no es un proyecto lejano sino que está directamente inscrita en el orden del día de la historia. En su libro El Imperialismo, fase suprema del capitalismo, Lenin describe el capitalismo imperialista como un sistema en declive. En la misma época, el libro de Bujarin Imperialismo y economía mundial demuestra que el hundimiento del capitalismo en el militarismo es el resultado de la creación de una economía mundial que ha puesto las bases de las condiciones objetivas para un modo de producción superior pero que actúa como un obstáculo sangriento para su realización. Esta tesis es paralela a la del análisis de Rosa Luxemburg sobre las limitaciones históricas del sistema capitalista, La Acumulación de capital, folleto que es el punto de referencia fundamental de este folleto. Tanto Bujarin como Luxemburg, reconocen también que en un orden mundial construido por los gigantes imperialistas, las luchas de "liberación nacional" han perdido todo sentido. Finalmente, el trabajo de Bujarin da una panorámica de la forma que tomará esta nueva economía capitalista mundial: una lucha a muerte entre "trusts capitalistas de Estado". Es una anticipación de cómo la forma estatal adoptada por el capital durante la guerra habría de ser su método clásico de organización durante todo su periodo de declive.

1917: el proletariado muestra de nuevo la unidad entre la teoría y la práctica al rebelarse contra la guerra imperialista, derribando el zarismo, organizándose en soviets y orientándose hacia la toma revolucionaria del poder. Enfrentado a la vieja guardia bolchevique que se agarra a las fórmulas superadas heredadas del periodo anterior, Lenin escribe las Tesis de Abril en las cuales declara que el objetivo del proletariado en Rusia no es ni mucho menos una "revolución democrática" híbrida sino la insurrección proletaria como primer paso hacia la revolución socialista mundial. Una vez más, la revolución de octubre es la verificación en la práctica del método marxista aplicado en las Tesis de Abril que habían sido denigradas como "anarquistas" por los "marxistas ortodoxos" que no habían conseguido ver el nuevo periodo que se había abierto.

1919: La formación en Moscú de la Internacional comunista como instrumento clave para la extensión mundial de la revolución proletaria. La plataforma de la CCI se funda en el reconocimiento de que "un nuevo periodo ha nacido, la época del declive del capitalismo, de su desintegración interna, la época de la revolución comunista proletaria". Por consiguiente, el viejo programa mínimo de reformas está superado de la misma forma que los métodos que utilizaba la socialdemocracia para llevarlo adelante. Desde ese momento la noción de decadencia del capitalismo se convirtió en un fundamento del programa comunista.

1920-27: el que la revolución no haya conseguido extenderse provoca la burocratización del estado ruso y del partido bolchevique que se fusiona con aquél de forma errónea. Se abre un proceso de contrarrevolución interna que culmina con el triunfo del estalinismo antes del final de la década. Sin embargo, la degeneración del Partido bolchevique y de la IC, dominada por él, provoca resistencias por parte de la Izquierda comunista en países tales como Alemania, Italia y en la misma Rusia. La izquierda denuncia la tendencia a volver a las viejas prácticas socialdemócratas como el parlamentarismo o la búsqueda de alianzas con los antiguos partidos socialistas definitivamente pasados al campo de la burguesía. En Rusia, por ejemplo, el Grupo obrero de Miasnakov, formado en 1923, es muy claro sobre el rechazo de la táctica del Frente único de la IC a la vez que critica la pérdida del control político del proletariado sobre el Estado de los soviets. Cuando la facción estalinista consolida su victoria, los comunistas de izquierda rusos figuran entre los primeros en comprender que el estalinismo representa la contrarrevolución burguesa y que las relaciones sociales capitalistas pueden mantenerse dentro de una economía completamente estatalizada.

1928-1945: el terror estalinista elimina o lleva al exilio a toda una generación de revolucionarios. La voz política de la clase obrera rusa es reducida al silencio durante decenios y el trabajo de sacar las lecciones de esta derrota y analizar la naturaleza y las características del régimen estalinista incumbe a los comunistas de izquierda de Europa y América. No es una tarea fácil y las cuentas deben ser saldadas con numerosas teorías erróneas, como por ejemplo la de Trotski de un "Estado obrero degenerado", antes de que lo esencial pueda ser plenamente comprendido, o sea, que el régimen estalinista de capitalismo de estado integral, con su aparato político totalitario y su economía orientada hacia la guerra, es sobre todo un producto de la decadencia del capitalismo, porque el capitalismo es en esta época un sistema que vive para la guerra y que se apoya en el Estado para impedir que las contradicciones económicas y sociales en fermentación no desemboquen en una situación explosiva. Contra todas las ilusiones sobre el capitalismo de Estado estalinista viéndolo como una vía para resolver esas contradicciones y desarrollar progresivamente el capital, la Izquierda comunista insistió en el terrible coste social de la industrialización estalinista en los años30, mostrando que ponía las bases de nuevos conflictos imperialistas todavía más destructivos. La participación voraz de la URSS en el segundo reparto del mundo confirmará los argumentos de la izquierda según los cuales el régimen estalinista tenía sus propios apetitos imperialistas, rechazando de esta forma toda concesión al llamamiento de Trotski a "la defensa de la URSS contra el ataque imperialista".

1945-1989: la URSS se convierte en líder de uno de los dos bloques imperialistas cuyas rivalidades dominan la situación internacional durante cuatro decenios. Sin embargo, como vemos en nuestras "Tesis sobre la crisis económica y política en el bloque del Este", incluidas como anexo en este folleto, el bloque estalinista está mucho menos desarrollado que su rival occidental, agobiado bajo el peso de un enorme sector militar, demasiado rígido en sus estructuras políticas y económicas para adaptarse a la demanda del mercado capitalista mundial. A finales de los años 60, la crisis económica del capitalismo mundial, que había sido enmascarada por el periodo de reconstrucción de posguerra, vuelve a la superficie una vez más, haciendo llover los golpes sobre la URSS y sus satélites. Incapaz de poner en marcha la más pequeña reforma económica o política sin poner en cuestión todo su edificio, incapaz de poder movilizar para la guerra pues no puede apoyarse en la lealtad de su propio proletariado (un hecho concretamente demostrado por la huelga de masas de Polonia de 1980), el edificio estalinista entero se desmorona bajo el peso de sus contradicciones. Sin embar go, contrariamente a lo que nos cuenta la propaganda mentirosa sobre el hundimiento del comunismo, lo que se hunde es una parte particularmente débil de la economía capitalista mundial, la cual, como un todo, no tiene solución a su crisis histórica.

1989: el hundimiento del bloque ruso conduce a la rápida desaparición del bloque occidental que ya no tiene un "enemigo común" que mantenga su cohesión. Este enorme cambio en la situación mundial marca la entrada del capitalismo decadente en una fase nueva y final -la fase de la descomposición- cuyos rasgos principales son descritos en las Tesis que se publican también como anexo de la presente obra. Basta decir aquí que la situación de Rusia tras la explosión de la Unión Soviética reúne todas las características de la nueva fase: a nivel internacional, la sustitución de las viejas rivalidades imperialistas bipolares por una lucha caótica de todos contra todos, en la cual Rusia continua defendiendo sus ambiciones imperialistas, aunque de forma menos descarada que en el pasado; a nivel interior, hemos visto después una tendencia a la explosión de la integridad territorial de la propia Rusia a través de las rebeliones nacionalistas y de numerosas guerras asesinas como la guerra actual de Chechenia; económicamente, a través de una ausencia total de estabilidad financiera que va de la mano con un desempleo y una inflación galopantes; socialmente, a través de un declive acelerado de la infraestructura, una polución creciente, un nivel creciente de enfermedades mentales y del recurso a la droga, la proliferación de bandas criminales a todos los niveles incluido en las altas esferas del Estado.

La desintegración interna es tal que hay muchos que en Rusia sienten la nostalgia de los "buenos tiempos" del estalinismo. Pero no puede haber marcha atrás: el capitalismo en todos los países es un sistema en crisis mortal, que plantea claramente a la humanidad el dilema entre hundimiento en la barbarie o revolución comunista mundial. La reaparición actual de elementos revolucionarios en Rusia muestra claramente que el segundo término de la alternativa no ha sido enterrado por los continuos avances del primero.

Hemos intentado mostrar en este Prefacio que el concepto de decadencia del capitalismo no es en manera alguna "extraño" al movimiento obrero auténtico en Rusia; de la misma forma que la noción de comunismo, la tarea de la nueva generación de revolucionarios en Rusia es arrancar la teoría del magma en que la transformaron sus secuestradores estalinistas y con ello ayudar a su retorno en la clase obrera de Rusia y del resto del mundo.

CCI Febrero de 2001