Problemas del periodo de transición

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Artículo publicado en nuestra primera Revista Internacional (1975) donde se abordan los problemas del periodo de transición del capitalismo al comunismo iniciado por la Revolución Proletaria Mundial. El tema del periodo de transición exige la mayor prudencia. La cantidad de cuestiones que se plantean es enorme, pero sobre todo la novedad y la complejidad de los problemas que se plantearán al proletariado impiden que se elaboren de antemano los planes de la sociedad futura. Marx se negaba ya a "dar recetas para las cazuelas del porvenir" y Rosa Luxemburgo insistía en que "solo tenemos postes indicadores, y son esencialmente negativos".

Claro está que la experiencia histórica de la clase (la Comuna de 1871, 1905, 1917-23) y la de la contrarrevolución nos dan luces sobre esos problemas, pero no por eso podemos pretender resolverlos de antemano. Lo que podemos hacer es ver el marco general en el que se plantean.

1. Carácter de los periodos de transición

  1. La historia del hombre ha visto una sucesión de sociedades ligadas a modos de producción y, por lo tanto, a relaciones sociales estables. Esas sociedades se basan en leyes económicas dominantes, están compuestas de clases sociales fijas, se fundan en superestructuras apropiadas. Conocemos la sociedad esclavista, la "asiática", la feudal y el capitalismo.
  2. Lo que distingue los periodos de transición de esas sociedades estables, es la descomposición de las antiguas estructuras sociales y la formación de nuevas, ambas estando ligadas al desarrollo de las fuerzas productivas y que favorecen la aparición de nuevas clases, nuevas ideas e instituciones que les corresponden.
  3. Un periodo de transición no tiene un modo de producción propio, es una mezcla en la que se combinan elementos del antiguo modo y del nuevo. Es el periodo durante el que se desarrollan lentamente los gérmenes del nuevo modo de producción en detrimento del antiguo hasta hacerle desaparecer y crear entonces el nuevo modo dominante de producción. Y eso también vale para el periodo de transición del capitalismo al comunismo.
  4. Entre ambas sociedades estables es imprescindible un periodo de transición. El agotamiento de las condiciones del viejo mundo no significa automáticamente que hayan madurado y se hayan alcanzado las condiciones de la nueva sociedad. O sea que el deterioro de la antigua sociedad no implica automáticamente la maduración de la nueva, sino que solo es la condición de esa maduración.
  5. Decadencia y periodo de transición son entonces dos nociones distintas. Es cierto que ambas presuponen la descomposición del viejo mundo. Pero mientras la primera implica que la sociedad se debate en una situación de estancamiento y profundización de sus propias contradicciones, el segundo supone la apertura de un proceso histórico de superación de esas contradicciones en la perspectiva de un modo de producción más avanzado.

El estancamiento del modo asiático no permitió por ejemplo su superación hacia otro modo de producción. La antigua Grecia no conoció las condiciones históricas para superar el esclavismo, como tampoco el Egipto antiguo.

Decadencia solo significa el agotamiento del antiguo modo de producción social. Transición significa aparición de fuerzas y nuevas condiciones que permitan sobrepasar la antigua sociedad y resolver sus contradicciones.

2. Diferencia entre la sociedad comunista y las demás

Para poder hacer resaltar el carácter del periodo de transición del capitalismo al comunismo y lo que lo distingue de todos los que le han precedido, hemos de apoyarnos en una idea fundamental: un periodo de transición se define por la nueva sociedad que va a nacer y es en cierto sentido una muestra o anticipo de ella. Es entonces necesario poner de relieve las diferencias fundamentales que distinguen la sociedad comunista de las demás.

  1. Todas las sociedades anteriores (a excepción del comunismo primitivo) estaban divididas en clases – en cambio, el comunismo es una sociedad sin clases.
  2. Todas se basaban en la propiedad y la explotación del hombre por el hombre – en cambio, el comunismo no conoce la propiedad, ni individual ni colectiva, es la comunidad humana unificada y armoniosa.
  3. Todas las sociedades de clase se fundaban en la insuficiencia del desarrollo de las fuerzas productoras con relación a las necesidades de los hombres. Por eso son están dominadas por fuerzas naturales y socio-económicas ciegas. La humanidad esta alienada a la naturaleza y a las fuerzas sociales a las que ha dado luz – en cambio, el comunismo es el pleno desarrollo de las fuerzas productivas con respecto a las necesidades del hombre. Es la liberación de la humanidad del imperio de la naturaleza y de la economía. Es el dominio consciente por parte de la humanidad sobre sus condiciones de vida. Es el mundo de la libertad, y no el de la necesidad.
  4. Todas las sociedades pasadas arrastran vestigios anacrónicos de los sistemas económicos, de las relaciones sociales, de las ideas y prejuicios de las que las precedieron. Eso se debe a que todas se basaban en la propiedad privada y la explotación del trabajo. Por ello las nuevas sociedades de clase podían nacer y desarrollarse en el marco de la antigua. Por eso la nueva sociedad puede, en cuanto ha triunfado, contener en su seno y acomodarse con vestigios de la antigua sociedad derrotada, de las antiguas clases dominantes, puede incluso asociarlas al poder político. Así es como pudieron subsistir en el capitalismo relaciones esclavistas o feudales, y que la burguesía compartió durante bastante tiempo su poder con la nobleza – en cambio, la sociedad comunista es totalmente diferente. No soporta en su seno la menor supervivencia de relaciones económico-sociales de la sociedad anterior. ¿Qué lugar se puede dejar en el comunismo a relaciones esclavistas o feudales? Eso es lo que hace tan largo el periodo de transición del capitalismo al comunismo. La humanidad necesitará varias generaciones para liberarse de los vestigios del viejo mundo.
  5. Todas las sociedades anteriores no solo estaban divididas en clases, sino que se fundaban necesariamente en divisiones geográficas regionales o políticas nacionales. Eso se debe sobre todo a las leyes del desarrollo desigual que permiten que la evolución de la sociedad, aun siguiendo globalmente una misma orientación, se realice de forma relativamente independiente y separada en sus diversos sectores y con desfases que pueden alcanzar siglos. Ese desarrollo desigual, por su parte, es debido al poco desarrollo de las fuerzas productivas: hay una relación directa entre ese nivel de desarrollo y la dimensión en la que se realiza. Únicamente, el capitalismo, dado el enorme desarrollo de las fuerzas productivas que ha provocado, hace que por primera vez en la historia se establezca una interdependencia mutua entre todos los territorios del planeta – la sociedad comunista tiene inmediatamente como teatro el mundo entero. Para realizarse, el comunismo exige una misma evolución en el tiempo y en todos los países. O es universal o no puede ser.
  6. Al estar basadas en la propiedad privada, la división en clases y la competencia geográfica, la producción de las sociedades anteriores va necesariamente hacia la producción de mercancías con todo lo que ello implica a nivel de competencia y de anarquía de la producción y del consumo, regulados únicamente por la ley del valor mediante el mercado y el dinero – el comunismo ignora el intercambio y la ley del valor. Su producción es socializada. Es planificada universalmente según las necesidades de los miembros de la sociedad y para satisfacerlas. Esa producción solo conoce valores de uso cuya distribución directa excluye el intercambio, el mercado y el dinero.
  7. Al ser sociedades divididas en clases y, por lo tanto, en intereses antagónicos, las sociedades anteriores no podían sobrevivir sino creando un órgano especial, aparentemente por encima de las clases, pero determinado por su propia conservación y la de los intereses de la clase dominante: el ESTADO – al superar esas divisiones, el comunismo no necesita el Estado. Más aún, todo organismo que tenga como finalidad el gobierno de los hombres es radicalmente incompatible con él. El comunismo reemplaza «el gobierno de los hombres por la administración de las cosas» (Engels).

3. Características de los periodos de transición

El periodo de transición hacia el comunismo está impregnado constantemente por la sociedad en la que nace, o sea, está impregnado por la prehistoria de la humanidad y también por la sociedad de la que el período de transición es portador, o sea, por la historia nueva de la sociedad humana. Eso es lo que distingue el período de transición hacia el comunismo de todos los periodos de transición anteriores.

A) Los periodos de transición anteriores

Hasta ahora, los periodos de transición tuvieron en común el haberse desarrollado en el corazón mismo de la antigua sociedad. El reconocimiento y la proclamación definitiva de la nueva sociedad, sancionado por el salto de la revolución, viene al cabo de un proceso transitorio. Eso por dos razones:

  1. Todas las sociedades pasadas tienen los mismos cimientos económico-sociales, la división en clases y la explotación, por lo que la revolución se limita a ser una simple transferencia de privilegios, no la supresión de los privilegios.
  2. Todas las sociedades anteriores sufren ciegamente los imperativos de las leyes basadas en la penuria de fuerzas productivas, es el reino de la necesidad. El periodo de transición entre ambas sufre consecuentemente de un desarrollo económico ciego.

B) El periodo de transición hacia el comunismo

  1. Por ser una ruptura total con la explotación y la división de la sociedad en clases, la transición hacia el comunismo exige una ruptura radical con la antigua sociedad y no puede desarrollarse en su seno.
  2. El comunismo no tiene un modo de producción sometido a leyes económicas ciegas opuestas a los hombres, sino que está basado en la organización consciente de la producción permitida por la abundancia de fuerzas productivas que no puede dar la sociedad capitalista.

C) Lo que distingue el periodo de transición hacia el comunismo

En consecuencia se pueden sacar unas conclusiones:

  • el periodo de transición hacia el comunismo no puede abrirse sino fuera del capitalismo. La maduración de las condiciones del socialismo exige previamente la destrucción de la dominación política, económica y social de la burguesía sobre la sociedad.
  • el periodo de transición al comunismo solo puede abrirse a escala mundial
  • contrariamente a los periodos de transición precedentes, las instituciones esenciales del capitalismo, Estado, policía, ejercito, diplomacia, no pueden ser utilizados como tales son por el proletariado.
  • la apertura del periodo de transición se caracteriza en consecuencia esencialmente por la derrota política del capitalismo y el triunfo de la dominación política del proletariado.

«La conquista del poder político se ha vuelto el primer deber de la clase obrera» (Marx, "Llamamiento inaugural de la AIT").

D) Los problemas del periodo de transición

a) La generalización mundial de la revolución es la condición previa a la apertura del periodo de transición. De esta generalización depende toda la cuestión de las medidas económicas y sociales, guardémonos de hablar de "socializaciones", aisladas en un país, una región, una fábrica o cualquier grupo de hombres. Aun después del primer triunfo del proletariado, el capitalismo sigue su resistencia con la guerra civil. Durante ese periodo, todo depende de la destrucción de la fuerza del capitalismo. Ese primer objetivo condiciona la evolución hacia el futuro.

b) Una única clase es portadora del comunismo: el proletariado. Otras pueden estar implicadas en la lucha que lleva el proletariado contra el capitalismo, pero como clases no pueden ser protagonistas o portadoras del comunismo. Por eso hemos de subrayar un elemento esencial: la necesidad que tiene el proletariado de no confundirse ni disolverse entre las demás clases. Durante el periodo de transición, en tanto que clase revolucionaria históricamente responsable de la tarea de crear una sociedad sin clases, el proletariado solo puede asumirla afirmándose como clase autónoma y políticamente dominante de la sociedad. Él solo tiene un programa del comunismo que intenta realizar y para ello ha de conservar en sus manos toda la fuerza política y toda la fuerza armada: tiene el monopolio de las armas.

Para llevarlo a cabo, se organiza en estructuras organizadas, los Consejos Obreros basados en las fábricas, y el Partido revolucionario.

La dictadura del proletariado puede entonces resumirse así:

  • el programa (el proletariado sabe adónde va);
  • su organización general como clase;
  • la fuerza armada.

c) ¿Cuales son las relaciones del proletariado con las demás clases de la sociedad?

  • Con respecto a la clase capitalista y a los antiguos dirigentes de la sociedad capitalista (diputados, altos funcionarios, ejército, policía, iglesia...), supresión total de cualquier derecho cívico y exclusión de cualquier vida política;
  • A los campesinos y al artesanado, constituidos por productores independientes y no asalariados y que son la mayor parte de la sociedad, el proletariado no podrá eliminarlos totalmente de la vida política, como tampoco de la vida económica. Tendrá necesariamente que buscar un modus vivendi con esas clases, mientras desarrolla a su respecto una política de disolución y de integración en las filas proletarias.

Aunque la clase obrera tenga la obligación de tomar en cuenta a esas clases en la vida económica y administrativa, no deberá darles la posibilidad de una organización autónoma (prensa, partido, etc.). Esas clases y capas sociales numerosas tendrán que ser integradas en un sistema de administración soviético territorial. Sus miembros se integrarán en la sociedad como ciudadanos, no como clases.

d) La sociedad transitoria sigue siendo una sociedad dividida en clases y, como tal, hace surgir necesariamente esa institución propia de todas las sociedades divididas en clases: el Estado.

Con todas las amputaciones y medidas de precaución que se han de imponer a esa institución (funcionarios elegidos y revocables, sueldos iguales a los de los obreros, unificación entre legislativo y ejecutivo, etc.) y que reducen ese Estado a ser un semi-Estado, nunca se ha de perder de vista su carácter histórico anticomunista y por lo tanto antiproletario, esencialmente conservador: el Estado sigue siendo el guardián del statu quo.

Si reconocemos la inevitabilidad de esa institución que el proletariado tendrá que utilizar como un mal necesario, tanto para acabar con la resistencia de la clase capitalista derrocada como para preservar un marco administrativo y político unido a una sociedad que sigue desgarrada por intereses de clases, hemos de rechazar categóricamente la idea de transformar ese Estado en bandera y motor del comunismo. Ese Estado sigue siendo esencialmente un órgano de conservación del statu quo y un freno para el comunismo. No hemos entonces de identificarlo al comunismo ni a la clase que lo lleva en sí, el proletariado. Por definición, el proletariado es la clase más dinámica de la historia puesto que conlleva la desaparición de todas las clases en su lucha por su propia emancipación. Por ello, aun utilizando el Estado, el proletariado expresa su dictadura no a través de él, sino sobre él. Por ello igualmente, el proletariado no ha de reconocer el menor derecho a esa institución de intervenir por la violencia en la clase obrera ni a arbitrar las discusiones de los organismos de la clase, consejos y partido revolucionario.

e) En el terreno económico, el periodo de transición consiste en ser una política económica (y no una economía política) del proletariado con vistas a acelerar el proceso de socialización universal de la producción y de la distribución. Ese programa del comunismo integral a todos sus niveles, aun siendo la meta afirmada y buscada por la clase obrera, aun estará durante el periodo de transición limitado en su realización por las condiciones inmediatas, coyunturales, contingentes, que no se pueden ignorar so pena de caer en un voluntarismo utópico. El proletariado intentará inmediatamente conquistar un máximo de realizaciones posibles reconociendo también la necesidad de concesiones inevitables que tendrá que soportar. Dos escollos amenazan esa política:

  • su idealización, presentándola como comunista cuando aun no lo es;
  • su negación, en nombre de un voluntarismo utópico.

E) Unas medidas del periodo de transición

Sin tener la pretensión de hacer un plan detallado de esas medidas, podemos ya prever las líneas generales:

  • socialización inmediata de las grandes concentraciones capitalistas y de los centros principales para la actividad productora;
  • planificación de la producción y de la distribución, cuyos criterios ya no serán sino la máxima satisfacción de las necesidades y no la acumulación;
  • la reducción masiva del tiempo de trabajo;
  • el aumento substancial del nivel de vida;
  • el intento de ir hacia la supresión de las remuneraciones salariales y del dinero;
  • la socialización del consumo y de las necesidades (transportes, ocio, etc.);
  • la orientación de las relaciones entre sectores colectivizados y sectores de producción aun individuales (particularmente en el campo) hacia un intercambio organizado y colectivo a través de las cooperativas, suprimiendo así el mercado y el intercambio individual.

M.C. 1975