Guayaquil

Mayo 2 2008 - 4:00pm
Mayo 2 2008 - 8:00pm
America/Guayaquil
Tema: 
El verdadero socialismo del siglo XXI sólo puede construirse sobre las posiciones de la Izquierda Comunista
Dirección: 

Casona Universitaria de Guayaquil

Información adicional: 

El verdadero socialismo del siglo XXI sólo puede construirse sobre las posiciones de la Izquierda Comunista

¿Dónde están las fuerzas del proletariado en Ecuador en el camino al socialismo?

Un acontecimiento determinante de la actualidad reciente plantea  cuales son las fuerzas y los obstáculos del proletariado en la región. La madrugada del 2 de Marzo, en una acción de guerra de provocación, Colombia bombardeó campamentos de las FARC en territorio de Ecuador. En medio del ruido de sables del militarismo que llamaba a alistarse a la defensa del capital nacional contra la agresión, se han alzado voces de minorías surgidas del proletariado que han defendido el internacionalismo, que “los obreros no tienen patria” y han llamado a los obreros de Ecuador y Colombia a luchar unidos contra sus respectivas burguesías. Estas minorías internacionalistas, que expresan lo más avanzado del proletariado en la región en su esfuerzo por tomar conciencia e intervenir con la lucha obrera en la situación…

¿Dónde van a encontrar los principios políticos, los debates, las experiencias, que permitan plantear una perspectiva revolucionaria, una alternativa al capitalismo?

Nos dicen que en el socialismo del siglo XXI, en el Bolivarismo de Chávez, Morales, Correa y compañía; pero al día siguiente del altercado en la frontera, Chávez amenazaba con enviar cazabombarderos a Colombia y movilizaba de hecho tropas a la frontera en nombre del antiimperialismo USA. Y presionaba al gobierno de Ecuador para romper relaciones diplomáticas y expulsar al embajador de Colombia, medidas todas ellas de respuesta guerrera.

En la historia del Movimiento obrero, esas posiciones son las que han alistado al proletariado de ambos bandos a la guerra, a matarse unos a otros en defensa del capital nacional. En la Iª guerra mundial, cuando el Estado alemán pidió en el parlamento que se aprobaran los gastos para la guerra, la mayoría traidora de la Socialdemocracia dijo que había que combatir la barbarie y el atraso del zarismo; mientras que ese mismo partido en Francia, aliada imperialista de Rusia, apoyaba la guerra contra el militarismo prusiano de Alemania. Sólo las fracciones de izquierda, dirigidas por Lenin y los bolcheviques en Rusia, y Rosa Luxemburg, Liebnekcht y los Espartaquistas en Alemania, combatieron la guerra imperialista poniéndose a la cabeza de la revolución mundial, constituyendo la Internacional Comunista, la IIIª Internacional, frente al hundimiento de la IIª Internacional y la traición de la mayoría de los partidos socialdemócratas.

Fruto de ese combate fue el desarrollo de los principios políticos del programa revolucionario. La IC combatió contra el reformismo de Bernstein, que defendía la posibilidad del capitalismo de desarrollarse pacíficamente hacia el socialismo, y defendió la entrada del capitalismo en decadencia con la guerra mundial. Combatió la democracia burguesa y defendió la dictadura de los Consejos obreros como “la forma al fin encontrada” del gobierno del proletariado.

Ante la Segunda guerra mundial, fue sin embargo la IC degenerada, convertida en apéndice de la política exterior del Estado imperialista que había surgido en la URSS con la derrota de la revolución; los partidos estalinistas, y los trotskistas (ya sin Trotsky), los que llamaron de nuevo al proletariado a los frentes de guerra imperialista en nombre de “La defensa de la URSS”, e impulsaron una política de Frentes Populares que sometía al proletariado, en nombre del antifascismo, a la defensa del capital nacional. Sólo las fracciones de la Izquierda Comunista, esta vez en unas condiciones de enorme aislamiento, debido a la derrota de la oleada revolucionaria de 1917-23, reducidas apenas en los peores momentos, como durante el curso mismo de la guerra, a un puñado de militantes, , denunciaron la guerra imperialista y emprendieron un balance de la derrota de las luchas revolucionarias, combatiendo para salvar y desarrollar los principios políticos que la IC había comenzado a desarrollar y que luego la contrarrevolución arrojó por la borda. Descubrieron el “enigma ruso”, explicando cómo el aislamiento de la revolución en Rusia llevó a su derrota y cómo de ésta surgió la contrarrevolución, y un capitalismo de Estado que se integró en la Sociedad de Naciones (precursora de la ONU) y participó en la guerra de rapiña imperialista al mismo título que el propio Hitler. Retomaron la crítica de la democracia burguesa para denunciar el parlamentarismo y los Frentes Populares y en fin, aportaron reflexiones sobre el papel mismo de las fracciones de izquierda en la defensa de la continuidad  y desarrollo de los principios políticos del proletariado.

De la misma forma, durante la guerra fría, los herederos de estas fracciones denunciaron las llamadas “luchas de liberación nacional”, en Camboya, Vietnam, Cuba, etc, como episodios del enfrentamiento imperialista entre los dos bloques imperialistas de entonces: USA y URSS, por medio de peones interpuestos. Y denunciaron la supuesta naturaleza “revolucionaria” y “comunista” de los regímenes amparados por el imperialismo de la URSS.

 ¿Qué principios políticos nos ofrece en cambio el socialismo del siglo XXI de Chávez y Cia? 

Un refrito de las mismas posiciones del estalinismo, que han llevado a la guerra y a la derrota al proletariado, con salsa de indigenismo y Bolivarismo, que han sido las posiciones clásicas de la burguesía local en esta región. Un capitalismo de Estado populista que impone la escasez y la austeridad en nombre de la “soberanía nacional”, y que no duda en reprimir con las armas las luchas obreras, como ha hecho recientemente en la lucha de los trabajadores del hierro en Guayana.

Eso no es en absoluto socialismo del siglo XXI, sino capitalismo decadente del siglo XX,

 ¿Cómo puede construirse el verdadero socialismo del siglo XXI? 

El verdadero socialismo del siglo XXI sólo puede construirse sobre las posiciones de la Izquierda Comunista, que expresan la continuidad de la lucha del movimiento obrero.

La reaparición de la lucha obrera a finales de los años 60 del s. XX, que marcaba el final de la contrarrevolución tras la guerra, con la espectacular huelga de masas de Mayo 68 en Francia y su continuidad en las luchas de Italia, Polonia, España, etc., hizo surgir en muchos países minorías del proletariado que buscaban la clarificación sobre las perspectivas de la lucha revolucionaria, y que han sido la base del reagrupamiento que ha dado lugar a las organizaciones que hoy expresan las posiciones de la Izquierda comunista. Este reagrupamiento ha estado marcado por los límites del periodo histórico:

-         división del mundo en dos bloque imperialistas y dificultad para que en el bloque del Este pudieran surgir estas minorías;

-         dificultad igualmente en muchos países de la periferia del capitalismo, donde esta división marcaba el terreno político, desviando a los elementos politizados hacia el guerrillerismo, sometiéndolos a la ideología burguesa de la “liberación nacional”

-         peso del “antiestalinismo” que ha marcado a toda una generación y ha dificultado la comprensión de la identidad de clase del proletariado y sus posiciones, particularmente en el terreno de la organización y las cuestiones “subjetivas”, la moral proletaria, la solidaridad, la confianza, etc.

Aún con todas esas dificultades, el combate de esta generación del 68 ha mantenido y desarrollado la herencia de la Izquierda comunista y es hoy una fuente de experiencia viva de esa tradición, contrariamente a la situación en los años 60, donde la continuidad física de los grupos de Izquierda sólo podía expresarse a través de muy pocos militantes que habían sobrevivido a la guerra y la contrarrevolución.

Pero hoy se incorpora al combate una nueva generación, que no ha sufrido el peso del estalinismo y que tiene una dimensión realmente internacional, debido a la desaparición de los bloques imperialistas y al fenómeno de la implantación de industrias en Asia. No es de extrañar pues, que hoy en día el internacionalismo y la búsqueda de referencias en las posiciones de la izquierda comunista, sean un rasgo de carácter de los elementos que surgen en diferentes partes del mundo trabajando para plantear en nuestra época una perspectiva revolucionaria al capitalismo.

Sólo el debate sobre la base de las posiciones de la izquierda comunista y las aportaciones de estos elementos puede llevar a la elaboración de un programa revolucionario para este siglo XXI.

 

CCI, Abril 2008

          

 

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