Daimler Chrysler: En respuesta a la crisis capitalista, la solidaridad de los trabajadores

Versión para impresiónSend by email

Los
empresarios parecen haber conseguido lo que querían. Millones
de asalariados han sido despedidos durante las vacaciones del verano
con la noticia de que la compañía industrial más
grande de Europa, en la principal planta de Mercedes en
Stuttgart-Sindelfingen, va a estar en poco tiempo “ahorrando”
costos de producción a costa de sus empleados. Quieren
mostrarnos que aún en las compañías donde están
teniendo ganancias, los trabajadores son extremadamente propensos
para ser chantajeados con la amenaza de la transferencia de las
plantas de producción a cualquier parte, y con despidos
masivos. Precisamente en el momento en que las fuerzas laborales se
dispersan para el descanso de verano, cuando, de manera aislada, el
sentimiento de impotencia es particularmente fuerte, lanzan el
recorte. Un recorte a expensas de los trabajadores, el cual afecta no
sólo la fuerza de trabajo en Daimler-Chrysler, sino a todos
los esclavos asalariados.

La economía de mercado no
ofrece nada sino pauperización, inseguridad y explotación
creciente

Pocas
semanas después de que el personal de la Planta de Siemens en
Bocholt y Kamp-Lintfort fueron chantajeadas para aceptar la semana de
40 horas sin pago compensatorio; después de que en Bavaria
habían tomado la cabeza al extender el día laboral,
también en el sector público, tampoco sin ningún
pago compensatorio, los empresarios han empezado a clamar
–dependiendo de su situación- por la semana de 40, 42, e
incluso 50 horas. En Karstadt, por ejemplo, (una cadena de tiendas
departamentales) se les dijo a los trabajadores: o trabajan 42 horas
por semana o se eliminarán 4000 puestos de trabajo. Por
doquier se están implementando medidas similares. La
experiencia de las semanas pasadas, confirman de esta manera cada vez
más lo que los trabajadores empiezan a sentir: que la tan
mentada “economía de mercado” no tiene nada que ofrecernos
sino inseguridad y explotación creciente.

El eje de la solidaridad de los
trabajadores

Pero
además de reconocer esto, hay otras lecciones de los
conflictos de semanas pasadas que tienen que ser asimiladas. La clase
gobernante quiere que saquemos de la lucha en Daimler-Chrysler la
conclusión de que no tiene sentido que pongamos resistencia;
de que la lógica de la competencia capitalista se impondrá
de una u otra manera, por lo que sería mejor rendirse desde el
principio; que los explotadores y los explotados deben estar en el
mismo barco para “mantener el empleo en Alemania”.

Pero
desde el punto de vista de la población trabajadora las
conclusiones son diferentes. Más de 60 mil empleados de
Daimler-Chrysler a todo lo largo de Alemania han participado en los
pasados días en huelgas y acciones de protesta. Los
trabajadores de Siemens, Porsche, Bosh y Alcatel han participado en
manifestaciones en Sindelfingen. Esta lucha ha mostrado que los
trabajadores han empezado a regresar a la escena de la lucha. Tomando
en consideración el sufrimiento y miseria en puerta para los
trabajadores de todo el mundo en los años venideros, podemos
comprender que la cosa más importante hoy, es que aun que una
vez más los capitalistas han maniobrado para imponer su deseo,
esta vez los ataques no fueron aceptados pasivamente.

Pero
lo más importante de todo es lo siguiente: cuando
Daimler-Chrysler amenazó a los empleados en Sindelfingen,
Unterturkheim y Mannheim con la transferencia de las plantas de
producción a partir de 2007, concientemente tenían el
objetivo de enfrentar a los trabajadores de las diferentes plantas
unos contra otros. El hecho de que los empleados en Bremen
participaron en las acciones de protesta contra los cortes
salariales, el aumento de horas de trabajo y por la eliminación
de recortes en Baden-Wurttemberg, frustraron esta estrategia de los
empresarios. Esto empezó al menos a poner en claro que nuestra
respuesta a la crisis del capitalismo sólo yace en la
solidaridad de los trabajadores. Esta solidaridad es la fuerza que
hace nuestra lucha posible, y que le da su significado.

La
clase dominante quiere darnos la impresión de que la lucha en
Mercedes fue una acción sin importancia que no los impresionó
en lo más mínimo. Pero si se examinan los
acontecimientos de los días pasado más de cerca, se
puede concluir que la clase dominante está preocupada por el
inicio de la resistencia de la clase trabajadora. Teme sobre todo,
que se reconozca que la solidaridad no sólo es el arma más
efectiva en la defensa de sus propios intereses, sino además
que contiene el principio fundamental de una forma de orden social
más alto.

Una “acción concertada”
de la clase capitalista

El
caso de Siemens se planeo para demostrar que, siempre que haya una
amenaza de clausura de una planta, los trabajadores tendrán
que aceptar seguir trabajando, no sólo con peores condiciones
de trabajo y de pago, sino también con más horas de
trabajo. Mercedes fue escogida para poner un segundo mensaje: que la
extensión sin límites del régimen de explotación
aplica no sólo donde la compañía o la planta
tiene la espalda contra la pared. Puede aplicar donde sea. Esto fue
por lo que Daimler fue seleccionada deliberadamente, precisamente
porque es la mayor concentración de la clase trabajadora
industrial en Alemania con cientos de miles de trabajadores. De esta
forma, el mensaje de los capitalistas fue claro y fuerte. Este
mensaje es que si dicho grupo fuerte de trabajadores, bien conocidos
por su experiencia de lucha y su combatividad, no son capaces de
evitar dichos ataques, los otros asalariados tampoco podrán
oponer resistencia.

Los
empresarios combinan sus fuerzas en las llamadas confederaciones para
coordinar sus esfuerzos contra la clase trabajadora. Además,
esas confederaciones están fusionadas con todo el aparato
estatal. En este proceso, surge un tipo de división de trabajo
entre el gobierno y las industrias. En realidad los ataques a estas
empresas está relacionados con las “reformas” del gobierno
federal. Los propios despidos son usados como chantaje para los que
todavía siguen trabajando.

El nerviosismo de la clase
gobernante de frente a la solidaridad de los trabajadores.

El
hecho de que los ataques no iban a ser aceptados sin luchar se mostró
con las protestas pero también con la reacción de la
clase dominante. Los políticos, los sindicatos, el consejo
empresarial y los empresarios se dieron cuenta que el conflicto en
Daimler tenía que terminar lo más rápido
posible. La sorpresa fue el entusiasmo con el cual participaron los
trabajadores en las protestas. El espectro de la solidaridad de los
trabajadores, considerado por mucho tiempo extinguido, amenazó
con regresar. De frente a esto los representantes del capitalismo
empezaron a ponerse visiblemente nerviosos. Nada es tan importante
como la propia lucha de la clase para demostrar al mundo que ni la
clase trabajadora ni la lucha de clases son cosas del pasado.

No
queremos sobrestimar las luchas en Daimler. Estas luchas no fueron
suficientes para evitar la penetración capitalista. Por un
lado, porque el conflicto quedó limitado a los trabajadores de
Daimler. La historia prueba que sólo la extensión de la
lucha a otras partes de la clase trabajadora es capaz de detener, si
bien temporalmente, los ataques de la burguesía. Por otra
parte porque esta lucha nunca confrontó o al menos puso en
cuestión el control sindical.

Los
sindicatos dividen a los trabajadores y defienden los intereses de la
empresa en contra de los trabajadores porque se han convertido en
parte del capitalismo y su lógica. Esto significa que la
solidaridad de los trabajadores y la extensión de sus luchas
sólo puede ser lograda por los trabajadores mismos. Para esto
se requieren asambleas masivas y soberanas y una forma de lucha
dirigida hacia la unión de los diferentes sectores de
empleados y desempleados. Esto sólo puede ser logrado
independientemente y en contra de los sindicatos.

Estamos
muy lejos de esa forma autónoma de lucha basada en la
solidaridad activa. Sin embargo, hoy ya podemos encontrar las
semillas de tales luchas futuras. Los trabajadores de Daimler
estuvieron concientes de que ellos estaban luchando no sólo
por ellos mismos, sino por los intereses de todos los trabajadores. A
largo plazo, los esfuerzos de hoy, hacia la resistencia de los
trabajadores, hacia el resurgimiento de la solidaridad, irá
mano a mano con una reflexión más profunda que
cuestione la barbarie de este sistema.

CCI/septiembre
de 2004.

Geografía: 

Vida de la CCI: 

Herencia de la Izquierda Comunista: