Detrás de la máscara democrática, la verdadera cara de la represión estatal

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¡Abajo la represión policial! ¡Abajo la brutalidad de las fuerzas del Estado capitalista! El gobierno no ha dudado en ejercer una brutal represión hacia los estudiantes movilizados en contra de la ley Vidal que reforma el ingreso a los estudios universitarios: Burdeos, Montpellier, Lille, Nantes, Estrasburgo, Nanterre, París, Grenoble, Metz, Nancy, Toulouse, y en otros lugares, desde principios de marzo hasta finales de abril, ha sido demasiado larga la lista de las escuelas que han sido intervenidas brutalmente por los CRS[1] "con el fin de liberar el acceso a todas las instalaciones de la universidad" y "evacuar los edificios ocupados ilegalmente", con palizas, hospitalizaciones, detenciones y persecuciones legales.

La obsesión de la orden

La intensificación de la vigilancia, con cuadrillas de patrullas de la policía e inclusive con la presencia militar en el campus, el despliegue de la CRS y el uso de la fuerza represiva en los recintos de las universidades no es algo nuevo, lo que es inédito, en la situación actual desde 1968, es la presencia y el carácter sistemático de la intervención brutal de la policía. Insultos, amenazas y salvajismo, cualquier cosa es buena para reprimir e intimidar a fin de disuadir a los huelguistas de participar en la lucha. Esta acción representa la voluntad arrogante exhibida por el gobierno actual y los partidos del orden, para doblegar a los trabajadores y los futuros trabajadores, a todos los explotados, a las necesidades de la economía nacional y las leyes del capital. Los estudiantes en protesta, al igual que los trabajadores que defienden sus condiciones de vida o de trabajo o que luchan contra la pérdida de sus puestos de trabajo, no son, en sus cabezas (y la de la burguesía), que "hacedores del desmadre" y lo de que se trata es de disciplinar utilizando la fuerza y la brutalidad[2], todo en nombre de la legalidad democrática y el "Estado de derecho" que tiene que ser restaurado "en todas partes" y "en particular, en las facultades" (G. Collomb[3]).

De este modo, el gobierno, con respecto a los trabajadores y estudiantes, es digno descendiente de la burguesía francesa que nunca logró digerir mayo del 68. Si Sarkozy había soñado con poner fin con "el espíritu de mayo 68", Macron se enorgullece de lograr esto al reutilizar y rehabilitar el garrote.

El gobierno de Macron se está afirmando en el poder con mano dura, que mantiene el orden, hasta en la ZAD de Notre-Dame de Landes, un lugar donde las escenas dignas del campo de batalla sirven para esparcir el terror. A un joven le arrancaron la mano con el uso de verdaderas armas de guerra por parte del Estado y sus secuaces. La violencia y la brutalidad también se han incrementado, especialmente con el aumento de recursos como con granadas lacrimógenas explosivas GLI-F4, que son cuestionadas por su peligrosidad. El objetivo es aterrorizar y paralizar a la mayor cantidad posible y aislar a quienes pretenden oponerse a la política gubernamental de ataques en el presente y hacia futuro.

También es en todos los niveles que el Estado protege su arsenal represivo, al hacer permanente el estado de emergencia, o con la ley anti-radicalización que, lejos de tratar solo sobre el terrorismo, también apunta explícitamente a todo lo que sea susceptible para desafiar a la democracia burguesa y su Estado, en particular los movimientos de la clase trabajadora y sus minorías políticas.

La extrema derecha, una fuerza de refuerzo del estado democrático

Además de haber sido confrontados con el arsenal clásico de los profesionales del sabotaje (sindicatos) y la represión policial, los estudiantes que luchan contra la ley Vidal también tuvieron que lidiar con el resurgimiento de la provocación y la intimidación proveniente de la extrema derecha. A mediados de marzo, según AFP, "el colegio autogestionado en París fue el blanco de ataque de activistas que se reclaman del GUD (un sindicado de estudiantes de extrema derecha conocidos por su violencia), armados con barras de hierro que (...) agredieron dos estudiantes ". El 26 de marzo, "en Lille, una Asamblea General estudiantil fue acosada en la facultad de derecho por un pequeño grupo de extrema derecha", según Libération. El 4 de abril, "los enfrentamientos estallaron frente a Tolbiac cuando un grupo de jóvenes armados con bates de béisbol lanzaron proyectiles contra estudiantes y militantes que bloqueaban el sitio" (Europa 1). En Tours, el 17 de abril, "una niña de secundaria fue atacada con un cuchillo por tres hombres enmascarados (...) los agresores formarían parte de los jóvenes monárquicos". (Nueva República) En la situación histórica actual y el contexto de un gobierno de "mano dura", la escoria de la extrema derecha, con odio hacia cualquier forma de cuestionamiento del conservadurismo social, se siente envalentonada. Pero, sobre todo, el Estado democrático siempre ha sabido, como la historia muestra muchos ejemplos, alentar clandestinamente, manipular y utilizar, según sus necesidades, la acción de grupos que pueden formar una fuerza de apoyo, o, incluso, grupos que se especializan en la represión de los movimientos sociales[4]. La evacuación de la facultad de la Universidad de Montpellier el 22 de marzo reveló esta confabulación: en efecto, fue el decano y al menos un cómplice, profesor de la Facultad de derecho, que organizó la intrusión y la intervención de matones enmascarados armados con palos, junto a los guardas de la facultad, para desarticular, con la violencia, una Asamblea General de estudiantes. "La policía que llegó rápidamente a la escena no arrestó a personas encapuchadas y armadas con palos de madera. No les pidió su identidad. Aún mejor, los acompañó amistosamente hacia afuera para que pudieran ir a casa tranquilamente. ¿Qué papel jugó realmente la policía en este caso? ¿Qué papel jugó la prefectura?"[5] Luego, antes de que la verdad fuera expuesta, por la evidencia filmada publicada en las redes sociales, las autoridades recurrieron a todas las mentiras posibles para sofocar y cubrir el asunto, "la prefectura [hablando] de su lado" de enfrentamientos entre estudiantes "a lo interno de la facultad, afirmando que la policía había intervenido al exterior en el cuadro de una alteración del orden público" y “para cuidar de tres heridos” (L'Obs). Con el fin de disipar el desastroso efecto de la evidencia de la coordinación entre las autoridades y los círculos de extrema derecha, los cómplices del Estado han sido (de mala gana) sometidos a examen con la promesa ministerial de "procesos judiciales" y que "todo será esclarecido". ¡Así es como el Estado juega al “señor intachable” al confiar el trabajo subterráneo a sus subcontratistas con la complicidad de la policía benevolente y cargando la culpa a los subordinados en caso de un inconveniente!

El confinamiento en la trampa antifascista

En términos más generales, las provocaciones de la extrema derecha han sido parte integral de la estrategia represiva del estado. Para las Asambleas Generales de estudiantes, rehenes de la estrategia de división de los sindicatos y los partidos de izquierda de la "convergencia de luchas", cada vez más aislados y minoritarios, privados de la solidaridad activa del resto de la clase, cuyos ataques, al mismo tiempo, fueron utilizados para polarizarlos sobre la violencia, el "peligro fascista" y para hacer que el movimiento (especialmente en París) se reduzca, o parezca reducirse, a un enfrentamiento entre grupos de extrema izquierda y extrema derecha. La primera víctima fue la lucha misma, gradualmente desviada de su propósito original de responder contra un ataque estatal y de reflexión necesaria sobre los medios para hacerle frente. Finalmente, el gobierno logró desintegrar, desacreditar al movimiento y encontrar un pretexto para legitimar la represión legal: "En este momento, estamos asistiendo al regreso de una cierta extrema izquierda y una cierta extrema derecha, buscando enfrentarse", agregó Vidal. "El resultado son los enfrentamientos [en Tolbiac] que, afortunadamente, se calmaron con la llegada de las fuerzas policiales que intervinieron rápidamente" (Europa 1). El movimiento podría ser liquidado bajo el pretexto de "limpiar las facultades" de "alborotadores de todo tipo" haciéndose pasar por el defensor de la ley y los valores republicanos "contra los extremos".

Es en el enfrentamiento entre clases donde el estado democrático burgués revela su verdadero rostro y su naturaleza represiva. El Estado democrático es el instrumento más eficaz de la dictadura de la burguesía para imponer y defender el orden social de la opresión y la explotación. Como muestra su práctica en todos los niveles, y más aún, cuando se enfrenta el proletariado y la lucha de clases, todos los medios oficiales y ocultos son buenos y todo está permitido en contra de su enemigo de clase, la línea entre la legalidad y la ilegalidad no existe.

La clase trabajadora inevitablemente también tendrá que usar la violencia contra este enemigo de clase. Pero la naturaleza de este último será radicalmente diferente, en oposición al terror estatal como al vandalismo de los Bloques Negros. No será una venganza represiva o ciega ni favorable a la destrucción en sí misma de los bienes materiales. Será más bien una violencia liberadora, la de una fuerza social masiva y consciente, deseosa de abolir el régimen del capital para poner fin a la explotación[6]. En su movimiento de liberación contra un sistema, la clase obrera no debe nutrir ninguna ilusión sobre la burguesía y su Estado. Ella es y será su enemiga más despiadada.

Scott, 25 de mayo de 2018

 

[1] CRS: Compañías Republicanas de Seguridad, nombre que el Estado francés da a su policía antidisturbios famosa por su ferocidad.

[2]Una “demostración de fuerza” de esta amplitud no pudo tener lugar que en razón de la gran debilidad del movimiento.

[3] Ministro del Interior del gobierno Macron procedente del partido socialista.

[4]Ver nuestros artículos que denuncia el rol jugado por los “racialistas”: El racialismo: ¿de dónde vienen y para que sirven?

[5]Comunicado de la intersindical.

[6]Para comprender mejor nuestras posiciones sobre lo que es la violencia obrera, leer nuestra Resolución sobre Terror, terrorismo y violencia de clase, http://es.internationalism.org/revista-internacional/197810/2134/resolucion-sobre-el-terror-el-terrorismo-y-la-violencia-de-clase , el texto del mismo nombre, http://es.internationalism.org/revista-internacional/197806/944/terror-terrorismo-y-violencia-de-clase ,así como el libro de Engels: El rol de la violencia en la historia. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/1888viol.htm

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