Lucha de los trabajadores de la SNCF: un colectivo de trabajadores realiza el balance

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A continuación, publicamos el balance de un grupo de trabajadores que busca sacar las lecciones de la lucha en la SNCF en la primavera pasada; este texto es precedido por extractos de la carta que dirigimos al colectivo para apoyar este profundo y combativo proceso. Se trata de un evento muy importante, ya que es una expresión de la vida política del proletariado. Esta empresa notable es la confirmación que –a pesar de las grandes dificultades que atraviesa la clase– se está desarrollando una maduración subterránea de la conciencia animada, en particular, por las minorías de la clase trabajadora. Saludamos calurosamente la iniciativa de estos camaradas, la calidad de su reflexión, su voluntad de abrirse al debate, luchar y resistir frente a la explotación capitalista.

La CCI escribe al Colectivo de Trabajadores de Nantes

Camaradas,

Hemos leído el texto "Aprendamos las lecciones de la huelga en la SNCF" y queremos saludar a esta posición que compartimos en lo esencial. Este esfuerzo por reagruparse, discutir y reflexionar juntos y difundir el balance de la huelga, es para nosotros una expresión característica del proletariado, que, a nivel internacional, busca resistir la explotación capitalista, dándose los medios para fortalecer sus luchas, y que conlleva en ella una sociedad sin clases, la sociedad comunista. El trabajo que han realizado es un momento muy importante en el proceso de unidad, autoorganización y conciencia de clase.

Apoyamos las lecciones que extraen de la lucha de los trabajadores de SNCF la primavera pasada y las orientaciones que proponen para las próximas luchas. Apoyamos en particular:

- el rechazo del corporativismo y la necesidad de la extensión de la lucha;

- el rechazo de la defensa de la empresa, esté o no bajo el control del Estado nacional;

- el rechazo de orientaciones estériles, como la confrontación sistemática a las fuerzas de represión, o la llamada "solidaridad financiera", que tenía como objetivo desalentar la entrada en lucha de otros sectores;

- la necesidad de Asambleas Generales (AG) verdaderamente soberanas donde sea posible discutir y tomar decisiones;

- la condena a los sindicatos que se han esforzado constantemente por dividir la lucha, tanto los más corporativistas como los que defendieron el eslogan engañoso de la "convergencia de luchas".

Su denuncia de los sindicatos es muy concreta y muestra claramente a todos sus acciones negativas en la Asamblea General, las manifestaciones y las negociaciones con la patronal y el Estado. En cuanto a su naturaleza social, tiene toda la razón al señalar que "los sindicatos tienen un funcionamiento basado en la apariencia de homogeneidad, una estructura piramidal a la imagen del Estado". Esto se explica, en nuestra opinión, por el hecho de que todos los sindicatos se integraron en el Estado en todos los países en el periodo de la Primera Guerra Mundial, que marcó la apertura del período de decadencia del capitalismo[1]. La organización de tipo sindical ya no corresponde a las necesidades de la lucha de los trabajadores de hoy. Nos parece muy importante entender que cuando sabotean las luchas, los sindicatos hacen su trabajo, sea cual sea la sinceridad de los trabajadores que se adhieren a él. En este sentido, tendríamos que hacer una crítica cuando denuncian "la estrategia sindical" y no "los sindicatos" como tales. Quizás tengamos la oportunidad de explicitar esta posición de la CCI ante ustedes.[2]

(...) Como organización comunista, estamos interesados en participar en sus discusiones. Como ustedes lo dicen, “la urgencia es reunirse para discutir y ejercer nuestro espíritu crítico.”

Mientras esperamos su opinión sobre esta propuesta, reciban nuestros saludos fraternales.

Révolution Internationale, sección en Francia de la CCI.

***

¡Saquemos las lecciones de la huelga en la SNCF!

Este texto es la síntesis de las discusiones entre los trabajadores del ferrocarril en la región de Nantes sobre el movimiento de marzo a julio de 2018. Es el resultado de los intercambios entre los huelguistas, y pretende ser una contribución a las lecciones de esta lucha.

El largo período de huelga intermitente aún no ha terminado, pero el resultado está ahí. Una completa derrota frente a los planes del gobierno. Este movimiento, que se representaba a sí mismo como el último cerrojo de un sector organizado, fue derrotado ante la vista de todos los trabajadores. Incluso los funcionarios sindicales se están rascando la cabeza para encontrar conquistas asociadas a la huelga: negociaciones con el primer ministro en lugar de con la ministra; la retoma del Estado de una parte de la deuda de la SNCF, la retoma ya registrada por el informe Spinetta y que se hizo necesaria por el cambio de estatus de la empresa a una sociedad anónima (SA). En resumen: ¡no hemos ganado nada![3]

¿Para qué, entonces, un balance? Esta derrota de la lucha de los trabajadores es parte del impresionante conjunto de reveses que nos infligió la ofensiva capitalista. Con su éxito, el gobierno multiplicará sus iniciativas en todos los planos (jubilación, desempleo, etc.) aprovechando el sentimiento de que la resistencia no tiene efecto. Si queremos romper con este sentimiento, ayudar a que las luchas de los trabajadores alcancen el punto máximo de esta ofensiva desenfrenada y redescubrir las fortalezas reales del movimiento de trabajadores, necesitamos un balance general sin concesiones. Un balance tanto positivo como negativo que nos sirva para seguir luchando mientras aprendemos del pasado.

Nos podrán decir: ustedes oscurecen la mesa hablando de derrotas, solo hay que ver los números en la participación de la huelga para convencerse de lo contrario. Sí, por supuesto, la base de los huelguistas era a menudo numerosa. Pero esta realidad plantea aún más problemas. ¿Cómo, en estas condiciones de alta participación, uno llega a una salida de la lucha sin ninguna concesión, incluso la más mínima? Nada ha sido arrancado al gobierno. Creemos que la crítica y la autocrítica son vitales para sacar las lecciones de este movimiento.

Los puntos de vista desarrollados aquí reflejan una experiencia local y limitada. Por lo tanto, estamos muy interesados en explorarlos más a la luz de otras experiencias de lucha (contacto: [email protected] ). Es muy posible que en otros lugares la lucha haya tomado diferentes formas. Por último, pero no menos importante, queremos abrir el debate en beneficio de toda nuestra clase social, sin limitarnos a los límites estrechos de una empresa. No hay un atajo en el camino de organizar a los trabajadores por los propios trabajadores.

Primeras reacciones

El informe Spinetta se publicó el 15 de febrero. En líneas generales ya se anuncia el contenido del plan gubernamental: recuperación de la deuda, transformación de la empresa en SA, puesta en competencia, supresión del estatus, etc. El gobierno avanza abiertamente.

En el otro lado, es esperar y ver. Se tuvo que esperar hasta el 22 de marzo para ver la primera reacción organizada de los sindicatos. Esta jornada de acción en París fue anunciada como una muestra de fuerza y es el caso… pero es engañoso[4]. Varios de miles de manifestantes en la calle, que desfilan en dos procesiones paralelas: ferroviarios, por un lado, empleados del servicio público por el otro. Para hacer ruido, ¡hicimos ruido! Pero entre el humo, el sonido de los parlantes, o los petardos es difícil entenderse y discutir. Desde ese momento aparece la opción elegida por los sindicatos (CGT a la cabeza): mostrar la fuerza de la corporación organizada de arriba a abajo.

Sin embargo, las manifestaciones del servicio público tuvieron lugar el mismo día en las diferentes ciudades, en Nantes y en otros lugares. Ya vemos que esta opción da la espalda a la búsqueda de la unidad donde los trabajadores, a nivel local, podrían controlar el desarrollo.

Mientras tanto, se conoce el calendario de huelgas: dos días seguidos de huelga por tres días siguientes de trabajo. Nuestra primera impresión es negativa: ¿es realmente el alargamiento temporal del movimiento la forma que nos permitirá ganar? Con este calendario le damos la posibilidad a la SNCF para que se organice (por ejemplo, sin el trasporte de trenes de alta velocidad[5] abierto solo los días de huelga). Podríamos tranquilizarnos diciendo que diferentes medios de acción pueden complementarse y aumentar la fuerza. Sería posible ir más allá del calendario entre sindicatos después de los primeros períodos de huelga.

Se están llevando a cabo discusiones sobre las modalidades de huelga, pero la gran mayoría está a favor de la huelga intermitente. Otros están a favor con algunos matices. Algunos esperan un movimiento poderoso que vaya más allá del cuadro fijado. El principal argumento de esta mayoría es la dificultad para movilizar. Pero en general sigue siendo difícil de hacer hablar los unos con los otros para sacar las lecciones del 22 de marzo y los siguientes días. Sin embargo, había una gran necesidad de debatir la acción.

Fuerte participación en la huelga visible en la tasa de huelguistas, también en las primeras Asambleas Generales (240, el 3 de abril) pero rápidamente se instaló la desmovilización y la rutina.

La rutina de la huelga

La alternancia de días de huelga y días trabajados se convierte en una rutina, algunos eligen sus días según sus necesidades personales, el fin de semana, etc., La participación oscila entre 60 y 150 huelguistas en la Asamblea General, con un rebote a veces de hasta 200 personas. La monotonía se asienta y se reproduce hasta el final de este período.

Hay muchas discusiones y cuestionamientos. Pero ¿por qué el calendario de la intersindical CGT-UNSA-CFDT nunca fue desbordado?

- Es evidente que la masa de huelguistas nunca ha estado en posición de ir más allá de este marco, que se ha impuesto a cualquier otra iniciativa. Seamos directos: muchos huelguistas carecen de la determinación para moverse y construir el movimiento.

- ¿Cómo explicarlo? La pérdida de salarios no puede explicar seriamente los frenos al espíritu de combatividad. Las amenazas disciplinarias son reales, pero no generales. A veces se constata un afianzado individualismo; nos encontramos más a menudo con el sentimiento de impotencia. "¿De qué sirve luchar si Macron quiere llevar esto hasta el final?". Esta falta de determinación, de falta de vínculos activos con la huelga, pueden explicarse así: distancia del hogar al lugar de trabajo, por los colectivos de trabajo, el peso de las reestructuraciones sucesivas, etc.

- Pero las dudas sobre los métodos de los sindicatos están más que justificadas. El interés de la Asamblea General como asamblea de debate ya había sido vaciado de su sustancia por los sindicatos que organizan el movimiento. Nos sorprende leer largos comunicados de prensa sindicales ya preparados de antemano. Por otro lado, el debate sobre el terreno no existe. Solo unas pocas intervenciones más "contundentes" rompen esta monotonía, pero no reemplazan el debate real. El resultado de la asamblea es conocido previamente.

¿Convergencia de luchas?

Escuchamos este asombroso argumento: los trabajadores ferroviarios serán más fuertes si se mantienen en sus propias reivindicaciones sobre la defensa de la SNCF y su estatus. ¡Nada más falso! La intersindical ha trabajado constantemente en una perspectiva corporativista al resaltar la unidad de los ferroviarios (entonces, entre ejecución, control y cuadros), por el agotamiento del movimiento en el famoso "voto-acción", etc. ¡Y se habla, al fin y al cabo, de una "lucha ejemplar"!

En abril, varios movimientos o huelgas locales (Nantes métropole, EDF, étudiant-e-s) permitían la opción de una posible extensión del movimiento. Sin embargo, las luchas o el inicio de luchas se mantuvieron aisladas entre ellas, como la jornada de acción (22 de mayo) del servicio público aplazada por la notificación de la SNCF. Los sindicatos de ENEDIS por su lado lanzaron una amplia huelga al final del movimiento ferroviario...

La manifestación del 14 de abril vio la sucesión de dos manifestaciones: la primera convocada por la intersindical, la segunda por el apoyo de la ZAD de NDDL al movimiento. Sin ser ridículo, la participación en la primera fue limitada y los cuadros del sindicato estuvieron exasperados porque la procesión fue superada por otros elementos. Incluso si la manifestación hubiera sido lo suficientemente sólida para la "segunda ronda", solo un puñado de ferroviarios permaneció en el sitio. En cualquier caso, la manifestación fue detenida por los policías y esterilizada por los choques con ellos.

Al final de la manifestación del 19 de abril, fuimos recibidos por la policía al final del puente Anne de Bretaña con un pequeño envío de gas lacrimógeno. Nos tomamos un poco de tiempo para reunirnos frente a los viejos patios de Dubigeon. Mucha gente ya se había ido debido a la espera, el gas y la tardía llegada del camión sindical para que la gente hablara. Luego de los mismos discursos largos, nos quedamos un centenar de personas. Más tarde, los policías no intervinieron más y se fueron. Para una manifestación interprofesional, ¡fue muy pequeña!

Es necesario remarcar el poco interés de la base con respecto a las otras luchas. Vemos poca curiosidad por compartir con otros sobre perspectivas comunes. Es notable que, a pesar de los muchos días de huelga, casi todas las reuniones tuvieron lugar dentro de un radio de 500 metros alrededor de la estación. Se llevaron a cabo intercambios (intervención de un representante de la CGT de la EDF, grupos de estudiantes en varias ocasiones, reencuentro con las finanzas públicas) sin llegar a ninguna movilización.

Todos permanecen frente a su lugar de trabajo en lugar de buscar la extensión del movimiento. Estas iniciativas atraen poco y realmente carecen de espíritu de lucha. Vemos claro que los eslóganes de los grupos son distintos, cada uno por su lado, no son un terreno favorable para la lucha colectiva.

La creación de un fondo de solidaridad y la publicidad que recibe en los medios de comunicación dan crédito a la idea de que los trabajadores ferroviarios servirían de escudo para otros trabajadores. Estos deberían apoyar a los ferroviarios, no por su propia acción y lucha, sino por dando dinero. La Tribune des cheminots (julio-agosto de 2018) valora esta actitud de espectador, no de actor, mediante la reproducción de los mensajes recibidos de los donantes: "gracias por luchar por usted y por nosotros", "no aflojen nada, aguanten", etc.  Los actores de este fondo son conocidos: los intelectuales de izquierda que encuentran allí su razón para existir y los sindicatos. Si bien la importancia de las donaciones refleja una solidaridad sincera en la base, la estrategia sindical de huelga larga y unidad por delegación es un impase para el futuro.

Sin duda hay una pequeña y activa minoría de militantes sindicales o políticos que buscan lograr la convergencia. Pero no es su trabajo crear las condiciones que solo el movimiento obrero puede desarrollar, condiciones que todavía faltan. En la primavera de 2018, la dinámica del movimiento estudiantil era bastante importante a nivel local y podría haber sido un campo de convergencia (la excepción es la lucha en la NDDL que se refiere a otra composición social, otros objetivos y, por lo tanto, otros desarrollos). Pero el movimiento ferroviario nunca fue a una solidaridad activa, y ahí es donde los huelguistas perdieron.

El cerrojo sindical

Los sindicatos se mantuvieron de principio a fin en los mandos de la lucha. Muchos colegas son críticos, escépticos, no se sienten representados por los sindicatos, pero no salen del proceso de delegación. Muchos son militantes de la huelga que muestran su credencial sindical (un estimado superficial de 90% de ellos). El papel protagonista de la CGT nunca se le ha sido disputado.

El sindicato opera de acuerdo con una fachada de homogeneidad, junto a una estructura piramidal a la imagen del Estado. Las Asambleas Generales de inter -servicios están marcadas de antemano por la intersindical y las Asambleas Generales sindicales (dirigidos ellos mismos en sentido ascendente).

La SUD no desempeñó un papel más positivo: las intervenciones fueron ciertamente menos corporativistas, más combativas, pero su posición sobre la transición a una huelga reconducida se ha mantenido muy tímida. La SUD se mantuvo en solidaridad con la intersindical y no buscó transformar el movimiento en el sentido de organizar la huelga por los propios huelguistas. Por lo tanto, el desafío no es oponerse a un sindicato u otro, sino discutir una orientación de fondo.

El material sindical es abundante para difundir las consignas de acción y las explicaciones técnicas. Los sindicatos no carecen de propuestas e inventiva, como si Macron solo hubiera tomado malas decisiones y hubiera otras opciones disponibles.

Por lo tanto, no hay una explicación real de la crisis que llevó al desmantelamiento del antiguo monopolio de la SNCF. Tampoco hay contenido positivo para los trabajadores (condiciones de trabajo, trabajo nocturno y trabajo por turnos, movilidad impuesta, salarios, etc.) La CGT defiende, por el contrario, el estatus de los derechos como contraparte de los deberes del ferroviario hacia su compañía.

Hemos aprendido de estas experiencias algunas lecciones:

1- Después del final del calendario inicial (28 de junio), la CGT impulsa nuevas jornadas, nos llama a "continuar la lucha" como parte de esta "movilización sin precedentes". En lugar de pedir nuevas acciones que solo pueden reproducir el fracaso de aquellos en los que ya hemos participado, la urgencia es reagruparse para discutir y ejercer nuestro pensamiento crítico.

La clase obrera no se libra de la instrucción, desde edades tempranas, de ideas apestosas: la competencia, cada uno para sí, la necesidad de aplastar a otros para sobrevivir. Frente a toda esta contaminación en las cabezas, la conciencia de clase es nuestra primera fortaleza. Esta conciencia solo puede afirmarse tomando el tiempo para debatir, para cuestionar las consignas, especialmente cuando provienen de los sindicatos que dicen ser nuestros defensores. Otros movimientos vendrán: será necesario reagruparse desde el principio para favorecer este estado de espíritu y evitar caer detrás de los eventos.

2- la situación actual está marcada por una insatisfacción general obrera. Pero nuestra lucha no fue tomada por nuestras propias manos, no buscó desbordar el marco tradicional del sindicato y las consignas propias de la SNCF. Pero la verdadera conciencia de la situación se basa en demandas comunes a los trabajadores contra todas las divisiones de las empresas, regiones, sectores, etc., ya que todos tenemos en común ser asalariados (o privados de empleo) por el Capital,

3- Más allá de la resistencia indispensable al gobierno y a la patronal, debemos dar a nuestra lucha un contenido mucho más amplio y radical. Los obreros son la clase cuyo trabajo es la fuente de la ganancia. Es por nuestro trabajo que Vinci, SNCF, Arcelor-Mittal, E. Leclerc, LU y otros capitalistas luchan en la carrera por la ganancia. No tenemos ninguna deber ni respeto para las empresas responsables de la explotación y la jerarquía.

El progreso técnico ya no debe servir para aumentar el desempleo y la precariedad. Debería utilizarse en su lugar para reducir drásticamente el tiempo de trabajo. Se está volviendo claro que el sistema capitalista se está hundiendo en una crisis. La defensa de nuestras condiciones de vida debe, por lo tanto, conducir a una lucha contra este sistema en su conjunto. No queremos servir a la máquina del dinero, sino deshacernos de ella.

Si este texto ha sido de su interés, si desea comentarlo, criticarlo,... contáctenos a: [email protected]

Un colectivo de obreros

 

[2]También podemos referirnos a nuestra prensa, especialmente a la Revista Internacional No. 160 y a la Revolución Internacional No. 471 que contiene el artículo: “Movimientos sociales en Francia. ¿Qué lecciones se sacan de las últimas luchas?”

[3]Expresión francesa: “on a gagné que dalle!”

[4]En francés: “trompe l'oeil”

[5]TGV en francés: “trains à grande vitesse”

Geografía: 

Herencia de la Izquierda Comunista: 

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