La "Fracción Externa de la CCI"

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El medio político proletario, ya fuertemente marcado por el peso del sectarismo como la CCI ha mostrado y denunciado a menudo[1], acaba de ser ‘enriquecido’ con una nueva secta. Existe una nueva publicación llamada Perspectiva Internacionalista, órgano de la llamada 'Fracción Externa de la CCI' (FECCI) que “reivindica una continuidad con el marco programático desarrollado por la CCI”. Este grupo está compuesto por camaradas que pertenecieron a la 'tendencia' formada dentro de nuestra organización y que se marcharon de la CCI en su Sexto Congreso[2] para “defender la plataforma de la CCI”. Hemos encontrado ya muchas formas de sectarismo entre los revolucionarios hoy en día, pero la creación de una “copia de la CCI” con las mismas posiciones programáticas de la CCI constituye un pico nunca antes alcanzado en este terreno. También han alcanzado un pico en la cantidad de basura arrojada sobre la CCI: solo el Boletín Comunista (también formado por ex-miembros de la CCI) ha llegado tan lejos. Desde su creación, este nuevo grupo se coloca en un terreno que solo los gánsteres políticos (que se distinguieron por robar material y fondos de la CCI) han explotado con tanto fervor. Aunque los miembros de la 'Fracción' no han estado de ninguna manera involucrados en tales actos de gansterismo, podemos decir que su sectarismo y su predilección por los insultos gratuitos no son un buen augurio para la futura evolución de este grupo y su capacidad para contribuir a los esfuerzos del proletariado para desarrollar su consciencia. De hecho, los pequeños juegos de la FECCI expresan una cosa: una irresponsabilidad total hacia las tareas a las que se enfrentan los revolucionarios hoy, y una deserción del combate militante.

Calumniad, calumniad, que siempre quedará algo…

En el texto principal de PI dedicado a la CCI leemos: “Este texto no busca ajustar cuentas ni caer en una polémica superficial”. Nos preguntamos cómo habría sido el texto si este fuera el caso. Porque en este artículo, entre otros cumplidos, leemos que en los últimos dos años la CCI ha mostrado “un desprecio intolerable por los principios revolucionarios, que han sido arrastrados al fango por sus volteretas tácticas”, que ha desarrollado una “visión completamente estalinista de la organización”, que se ha “hundido en la corrupción”, que ha intentado “sembrar el miedo, intentar aterrorizar y paralizar a los militantes con indirectas maliciosas” para “justificar su nueva orientación, su giro de 180 grados”. Al mismo tiempo, contra los camaradas que luego formarían la FECCI, “puso en marcha la apisonadora para aplastar cualquier resistencia”, utilizando una impresionante variedad de pretensiones: “prácticas organizativas sórdidas”, “ataques personales de todo tipo, calumnias, sospechas, táctica de división y desmoralización, medidas disciplinarias, censura”. Estos son solo algunos destellos de lo que se puede encontrar en este artículo. Uno podría bien preguntarse, ¿quién es la que ha estado participando en “conjuros histéricos”, la CCI, como pretende la FECCI, o la propia FECCI?

Uno podría verse tentado de rechazar con un manotazo este conglomerado de calumnias gratuitas; pero son de tal amplitud y cantidad que es razonable suponer que podrían impresionar al lector que está poco informado sobre la realidad de la CCI; que, debido a que emanan de una organización que afirma defender la plataforma de la CCI (lo cual debería ser una señal de seriedad), podrían dar lugar a la reacción de que "no hay humo sin fuego". Por lo tanto, aunque no podemos responder a todas las acusaciones de la FECCI (lo cual ocuparía la totalidad de esta Revista), estamos obligados a refutar al menos algunas de las mentiras contenidas en las páginas de PI.

Las mentiras de 'Perspectiva Internacionalista'

Estas mentiras son de un número incalculable y toman numerosas formas, comenzando con pequeñas y ridículas falsificaciones, y pasando a acusaciones odiosamente maliciosas.
Así, el artículo sobre 'El Declive de la CCI' comienza con una 'pequeña mentira'. La primera frase afirma que “la mayoría de los compañeros que han constituido la Fracción Externa de la Corriente Comunista Internacional estuvieron en los primeros pasos de la constitución de la CCI en 1975”. Esto es falso: de los once camaradas que abandonaron la CCI para formar la FECCI, solo tres formaban parte de la organización en la fundación de la CCI en enero de 1975.

El artículo en PI está plagado de este tipo de 'pequeñas mentiras' ridículas. Repite, por ejemplo, la obstinada tabarra de la "tendencia" de que el presente análisis de la CCI sobre el oportunismo y el centrismo representa un alejamiento de nuestras posiciones clásicas. En la Revista Internacional nº 42 mostramos, apoyando esto con citas, que era en realidad el análisis de la tendencia lo que representaba una revisión de las posiciones de la CCI y la Izquierda Comunista. Aquí no queremos reñir con ellos por hacer esta revisión. Pero debemos señalar que esta actitud de atribuir a los demás lo que ella misma estaba haciendo era bastante sintomática del comportamiento de la tendencia el cual sigue poniendo en práctica la FECCI: se limita a oscurecer las verdaderas cuestiones planteadas, mediante contorsiones y mala fe.

Esta misma propensión a atribuir a otro (en este caso a la CCI) lo que ella misma está haciendo se muestra otra vez cuando PI acusa a la CCI de una “falta de espíritu fraterno”. Otra vez más, ¡el mundo está patas arriba! No vamos a aburrir al lector con todos los ejemplos que muestran que fueron los camaradas de la "tendencia" quienes exhibieron esta “falta de espíritu fraterno”. Es suficiente leer la colección de insultos odiosos, animados por el rencor y un espíritu de venganza, en el artículo "El Declive de la CCI" para comprobar de qué lado está situada esta “falta de espíritu fraterno”.

Podríamos seguir refutando las pequeñas mentiras pero nos perderíamos en los detalles. Es mejor mostrar las grandes mentiras utilizadas por la FECCI para justificar su tesis de la degeneración de la CCI.

La primera de ellas excede al resto: que los camaradas de la "tendencia" fueron excluidos de la CCI. Al encontrar difícil apoyar en algo tal aseveración, la FECCI tiene la precaución de decir en ciertas frases que se trató de una exclusión 'de facto'. Debemos decirlo claramente una vez más: esto es completamente falso. Estos camaradas no fueron expulsados, ni formalmente ni 'de facto'. En el número anterior de la Revista Internacional[3]explicamos las circunstancias en las que estos camaradas se marcharon. En particular llamamos la atención sobre una resolución aprobada por unanimidad en el Sexto Congreso que muestra claramente que la partida de estos camaradas fue completamente de su propia responsabilidad. Sin entrar en detalles, recordemos aquí:

  • que el Congreso preguntó a los camaradas de la "tendencia" cuáles eran sus intenciones para después del Congreso; en particular, si tenían o no la intención de seguir siendo militantes de la CCI, dado que algunos de ellos habían afirmado en varias ocasiones que tenían la intención de irse después del Congreso;
  • que los camaradas de la tendencia se negaron constantemente a responder a esta pregunta, porque de hecho no estaban de acuerdo sobre el tema entre ellos mismos;
  • que, ante este rechazo a dar una respuesta, el Congreso pidió a estos camaradas que se retiraran de la sesión para poder reflexionar, debatir y llegar a la siguiente sesión con una respuesta clara;
  • que los camaradas usaron esta solicitud como pretexto para abandonar el Congreso, alegando que habían sido excluidos del mismo, lo cual era completamente falso;
  • que el Congreso adoptó una resolución, transmitida por teléfono, exigiendo que estos camaradas regresaran al Congreso;
  • que estos camaradas rechazaron esta demanda como un "intento innoble de justificar la exclusión de la tendencia";
  • que el Congreso adoptó una resolución condenando esta actitud que "expresa desprecio por el Congreso y su carácter como un momento en la acción militante de la organización" y "constituye una deserción real de las responsabilidades que son las de cualquier militante de la organización". Esta resolución preveía sanciones contra estos camaradas, pero de ninguna manera su expulsión.

Pretender después de todo esto que la 'tendencia' fue excluida de la CCI, o incluso del Congreso, es una mentira tan infame como ridícula porque las actas prueban todo lo contrario. Además, estos camaradas saben perfectamente que cuando partieron no habían sido excluidos de la organización porque en la declaración que entregaron en el momento de su partida afirmaron que permanecían "como una tendencia y como camaradas minoritarios dentro de la CCI".

Otra mentira igual de grande e infame contenida en Perspectiva Internacionalista es que la CCI 'sofocó' los debates, incluso mediante el uso de medidas disciplinarias, y censuró la expresión pública de las posiciones de la 'tendencia'. Una vez más, ¡un mundo al revés! En enero de 1984, el órgano central tuvo que insistir en que los compañeros que habían expresado "reservas" escribieran explicando su voto a toda la organización. Un año más tarde, fue el mismo órgano central el que solicitó que "todas las contribuciones se deberían ver en términos de abrir el debate al exterior". Francamente, afirmar que la CCI, o su órgano central, "sofocó" el debate - que ha evolucionado hacia el monolitismo como afirma la FECCI - es burlarse de la realidad. En un período de más de un año los boletines internos de la organización publicaron alrededor de 120 textos sobre esta discusión, o alrededor de 700 páginas. Todos los textos de los camaradas minoritarios fueron publicados sin excepción en estos boletines.

Lejos de caer en el "monolitismo", la organización insistió permanentemente en la necesidad de claridad, la necesidad de que las diferentes posiciones dentro de ella se expresaran de la manera más precisa posible.

Lo mismo ocurre con la publicación externa de debates internos. Es una calumnia grosera y estúpida asegurar que la CCI "no permitió que prácticamente nada de esto se filtrara durante los últimos dos años", que creó un "muro de silencio" alrededor de sí misma. Cualquier lector sabe que los últimos cinco números de nuestra Revista le han dado mucho espacio a este debate (un total de 40 páginas con tres textos de la "tendencia" y cuatro textos que defienden las posiciones de la CCI). Una calumnia igual es la afirmación de que la CCI "censuró sistemáticamente textos donde tratamos de discutir el significado general del debate". ¿A qué se refiere esta "censura sistemática"? De hecho, solo dos textos no fueron publicados. Uno de ellos fue enviado a la prensa territorial de Gran Bretaña, pero debido a la gran cantidad de cuestiones que trataba era más adecuado para la Revista Internacional. Se le propuso esto a la tendencia, pero lo rechazaron. El otro fue la 'Declaración sobre la formación de una tendencia' publicado en PI. Sobre este texto, el órgano central de la CCI adoptó una resolución que decía que "la 'Declaración' contiene un cierto número de afirmaciones o insinuaciones que denigran a la organización" (la lista de pasajes a los que se refiere vienen a continuación). La resolución continúa así: "(el órgano central) considera que, en interés de la dignidad del debate público, y por lo tanto de la credibilidad de la organización, tales formulaciones no pueden aparecer en el próximo número de la Revista" y "por lo tanto pide a los camaradas que han firmado esta 'Declaración' que o las eliminen del texto para ser publicado, o que proporcionen argumentos que las sostengan, para que el debate público pueda evolucionar de forma clara y evitar el uso de insultos gratuitos". Esto es interpretado por la FECCI como "la CCI simplemente se dio a sí misma el derecho de dictar a una minoría lo que podía (y no podía) escribir y pensar".

¡Así es como se reescribe la historia!

Si la "tendencia" hubiera querido realmente que se conociera la totalidad de sus críticas, todo lo que tenía que hacer era tomarse la molestia de proporcionar algunos argumentos para los puntos que, en el texto, parecían simples insultos gratuitos. Pero esta no era su preocupación. Se envolvió en una coraza de dignidad ultrajada y "rehusó categóricamente entrar en este juego de concesiones”, como si explicar un desacuerdo o una crítica fuera una “concesión”.

Este es otro punto que debe tratarse sobre el enfoque que mantuvo la "tendencia": hizo todo lo posible para convencer al resto de la CCI de su propia falta de seriedad, y en esto, ha tenido un un gran éxito.

El "glorioso combate" de la tendencia

Cuando una minoría surge en una organización para tratar de convencer a esta de que está en el camino equivocado, su comportamiento para alcanzar este objetivo es al menos tan importante como sus argumentos políticos. PI da un ejemplo de la seriedad de sus esfuerzos por "reparar" una CCI que se enfrenta al peligro de la degeneración: los camaradas minoritarios "siempre llevaron adelante su lucha abiertamente, de manera militante y responsable, sin dañar en nada el funcionamiento general de la organización, con el objetivo de convencer a la CCI de sus errores ".

En los números anteriores de la Revista Internacional [4]señalamos la inconsistencia de los argumentos políticos de la "tendencia". El comportamiento de estos camaradas tanto en el debate como en la vida organizativa de la CCI fue un fiel reflejo de dicha inconsistencia. Cómo pueden decir que obraron “sin dañar en nada el funcionamiento general de la organización” cuando, por ejemplo:

  • un miembro del órgano central intentó anunciar a toda la organización su renuncia al órgano central, sin tan siquiera informar al órgano central;
  • varios miembros, todos del mismo órgano central, transmitieron a una sección local un documento firmado por ellos como miembros del órgano central y criticando dicho órgano sin antes llevar este documento a la atención del mismo;
  • en varias ocasiones se celebraron reuniones llamadas "informales" sin que se informara previamente a la organización;
  • miembros del órgano central faltaron a una de sus reuniones para celebrar una reunión de "tendencia".

Podríamos dar muchos otros ejemplos de la falta de seriedad de los camaradas minoritarios en la conducción del debate. Ellos mismos fueron conscientes de esto cuando, a finales de 1984, escribieron (en un texto que justificaba la celebración regular de reuniones por separado) que había habido una "falta en (su) contribución al debate en curso". Esto está muy lejos de las afirmaciones de autocomplacencia que se pueden leer en PI sobre el "incansable" empuje hacia delante del debate por parte de la minoría contra los esfuerzos de la CCI por "dar un portazo a la discusión".

Aquí daremos solo dos ejemplos de la admirable seriedad de la minoría:

  • en junio de 1984, cuatro camaradas minoritarios, miembros del órgano central, votaron en el espacio de cinco minutos de manera totalmente contradictoria sobre la cuestión del centrismo: en una primera votación colocaron el centrismo en la burguesía y en la segunda lo plantearon como un fenómeno dentro de la clase obrera;
  • desde el comienzo del debate, los camaradas minoritarios nunca dejaron de afirmar la necesidad de entregarse "a la tarea de desarrollar a un nivel superior la teoría marxista de la consciencia de clase y el papel del partido, sobre los fundamentos ya establecidos por la CCI". Y durante dos años, no hemos visto nada de estos camaradas sobre esta cuestión. Nada. ¡Ni un solo texto! Esto dice mucho sobre la seriedad con la que condujeron el debate.

Una caricatura de una secta irresponsable

Se plantea una pregunta: ¿cómo puede ser que miembros tan antiguos de la organización, con tal experiencia y con innegables capacidades políticas, la mitad de ellos miembros del órgano central de la CCI, se hayan permitido caer en tal regresión, llevándolos a comportarse de una manera cada vez más irresponsable, hasta el punto de dividir y desencadenar un torrente de mentiras odiosas y ridículas contra la organización? Teniendo en cuenta la relativa magnitud y trascendencia que lo distingue, estamos viendo hoy un fenómeno muy similar a lo que sucedió durante y después del Segundo Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en 1903, y que resultó en la escisión entre Bolcheviques y Mencheviques. Liderando a los Mencheviques también había militantes de larga experiencia cuyas capacidades políticas eran ampliamente reconocidas, y que durante años habían contribuido en gran medida a la causa de la revolución socialista, especialmente en el comité editorial del antiguo Iskra (1900-1903).

Y fueron estos elementos (notablemente Mártov, luego seguidos por Plejánov) los que estuvieron a la cabeza de una corriente oportunista en el POSDR, una corriente que cayó progresivamente en la traición de la clase.

Para caracterizar el fenómeno del Menchevismo en sus comienzos y analizar sus causas, cedamos la palabra a Lenin, el elemento líder del ala marxista revolucionaria del POSDR:
"... el matiz político que jugó un papel importante en el Congreso, y que se distinguió del resto precisamente por su falta de vigor, su debilidad, su mezquindad, su falta de posiciones claras por sus oscilaciones perpetuas entre las dos posiciones claramente opuestas, por el temor de exponer abiertamente su credo, en una palabra por su indecisión y pataleo en el 'pantano'. Hay algunos en nuestro partido que, cuando escuchan esta palabra, el horror se apodera de ellos y gritan protestando sobre polémicas desprovistas de espíritu de camaradería ... Pero casi ningún partido político que ha pasado por una lucha interna ha dejado de utilizar este término, que todavía sirve para describir a los elementos inestables que oscilan entre los combatientes. Y los alemanes, que saben cómo llevar adelante la lucha interna en un marco adecuado, no se vuelven formalistas sobre la palabra 'versumpft' (pantano), no les posee el horror, no muestran este tipo de mojigatería ceremoniosa y ridícula". (Lenin, Obras Escogidas, vol.7)
"Pero lo más peligroso no es que Mártov haya caído en el pantano. Es que, habiendo caído fortuitamente, lejos de intentar salir de él, se hunde cada vez más en él". (Lenin, idem)

Aquí, con un lapso de ochenta años, tenemos una clara caracterización de la actitud adoptada por los camaradas de la minoría. Fundamentada en verdaderas debilidades consejistas, cierto número de camaradas han caído en un enfoque centrista hacia el consejismo. Algunos de ellos lograron dar marcha atrás, pero a otros les sucedió lo mismo que sucedió con Mártov: negándose a admitir que podían ser víctimas del centrismo (al oír esta palabra "el horror se apodera de ellos y gritan protestando sobre polémicas desprovistas de espíritu de camaradería”), se hundieron cada vez más en él. Esto es lo que señalamos en nuestro artículo que responde a la "tendencia" en la Revista Internacional n ° 43 ("El rechazo de la noción de centrismo, la puerta abierta al abandono de las posiciones de clase"). Estos camaradas encontraron difícil soportar la idea de que pudieran ser criticados. Interpretaron como un insulto personal un texto y una resolución cuyo objetivo era poner a la organización en guardia contra el peligro del centrismo, y que ilustraba este peligro al, entre otras cosas, exponer la actitud conciliadora de estos elementos hacia el consejismo. Esta no es de ninguna manera una interpretación "subjetivista" de su enfoque. Lenin explicó la actitud de los Mencheviques en términos muy similares:

"Cuando considero el comportamiento de los amigos de Mártov después del Congreso, su negativa a colaborar ... su negativa a trabajar para el Comité Central ... solo puedo decir que esta es una actitud insensata, indigna de los miembros del Partido ... ¿Y por qué? Únicamente porque no están contentos con la composición de los órganos centrales, porque, objetivamente, esta es la única cuestión que nos separa. Las explicaciones subjetivas (ofensa, insulto, expulsión, ser apartados, estigmatizados, etc.) no son más que el fruto de un amor propio herido y una imaginación enferma". (Lenin, idem)
También deberíamos añadir que incluso la actitud de ciertos camaradas minoritarios hacia los órganos centrales es similar a la de los Mencheviques porque en varias ocasiones los boicotearon (al negarse a participar en sus reuniones o a asumir las responsabilidades que el órgano central quería conferirles), mientras que al mismo tiempo se quejaron de lo que PI llama " 'relevar' a los compañeros de la minoría de ciertas funciones que tenían, bajo el pretexto de que las divergencias impedían su cumplimiento".

¿Qué condujo a estos camaradas a adoptar este enfoque? Aquí nuevamente, el ejemplo de los Mencheviques es significativo: "Bajo el nombre de 'minoría' ha habido una agrupación dentro del Partido de elementos heterogéneos unidos por el deseo, consciente o no, de mantener relaciones de círculo, la forma previa a la organización de Partido.

Ciertos militantes eminentes de los antiguos círculos más influyentes, no acostumbrados a las restricciones a nivel organizativo, restricciones requeridas por la disciplina de Partido, tienden a identificar los intereses generales del Partido con sus intereses como círculo, lo cual de hecho en el período de los círculos podía realmente coincidir”. (Lenin, idem)
Cuando uno examina el comportamiento de los camaradas que formaron la "tendencia", después la FECCI, la similitud con lo que Lenin describe es otra vez llamativa.

Fundamentalmente, la "tendencia" estaba formada por camaradas que se conocían desde hacía mucho tiempo (incluso antes de la formación de la CCI en algunos casos) y que habían establecido entre ellos una solidaridad artificial basada esencialmente en sus antiguos lazos de amistad y no en una homogeneidad política. En la Revista Internacional números 42 a 44 ya hemos señalado la falta de homogeneidad de la "tendencia", compuesta en su momento de camaradas que, al principio, tenían posiciones totalmente divergentes, ya sea sobre la cuestión de la consciencia de clase, el peligro del consejismo, la definición de centrismo, o la importancia de nuestra intervención en el momento presente. Esta heterogeneidad aún era evidente en el Sexto Congreso de la CCI, entre aquellos que querían abandonar la organización y aquellos que deseaban permanecer en ella. Esto se revela nuevamente en PI si se compara el tono histérico del artículo "El Declive de la CCI" y el artículo "Crítica de la Intervención de la CCI", que es incomparablemente más fraternal. Lo único que unía a la "tendencia", aparte de y como resultado de este "espíritu de círculo" legado por el pasado de los camaradas, fue una dificultad común para aceptar la disciplina de la organización, lo cual los condujo a numerosas faltas organizativas.

Pero la similitud entre los Mencheviques de 1903 y los camaradas de la "tendencia" no termina ahí: "El grueso de la oposición estaba formado por los elementos intelectuales de nuestro Partido. Comparados con los proletarios, los intelectuales son siempre más individualistas, aunque solo sea por su condición básica de existencia y trabajo, que les impide agruparse espontáneamente en grandes cantidades, de adquirir directamente una educación en el trabajo colectivo organizado. En consecuencia, es más difícil para los elementos intelectuales adaptarse a la disciplina de la vida del Partido, y aquellos que no son capaces de hacerlo, levantan instintivamente la bandera de la revuelta contra las indispensables restricciones que les impone la organización, y convierten su anarquismo espontáneo en un principio de la lucha, calificando erróneamente este anarquismo como una demanda a favor de 'tolerancia', etc. " (Lenin, idem)

Aquí nuevamente, el parecido es sorprendente: si hubiéramos querido enfurecer a los camaradas de la "tendencia", la habríamos llamado la "tendencia de profesores, académicos y altos funcionarios". También está claro que tales "individualidades" son mucho más susceptibles a una vanidad de diversos tipos, ya que en su vida diaria están mucho más acostumbrados que los trabajadores a ser escuchados de manera respetuosa.

Podríamos buscar otras semejanzas entre la "tendencia-fracción" y la corriente Menchevique de 1903. Nos limitaremos a otras dos:

  • el sectarismo,
  • la falta de sentido de la responsabilidad frente a las demandas de la lucha de clases
  1. Sectarismo

En varias ocasiones, Lenin denunció el sectarismo de los Mencheviques, quienes para él fueron los únicos responsables de la escisión. Por otro lado, consideraba que:
"Las diferencias de principios entre Vperiod (el periódico Bolchevique) y el nuevo Iskra (Menchevique) son esencialmente las que existían entre el viejo Iskra y Robotchie Dielo (los 'Economistas'). Consideramos que estas diferencias son importantes, pero no consideramos que constituyan en sí mismas un obstáculo para el trabajo conjunto dentro de un solo partido ..." (Lenin, idem)

La CCI también considera que las divergencias políticas que tenía con la "tendencia", especialmente sobre la consciencia de clase y el peligro del centrismo, son importantes. Si las posiciones de la "tendencia" hubieran ganado a toda la organización, esto habría representado un peligro para ella. Pero siempre insistimos en que estas divergencias eran perfectamente compatibles con estar en la misma organización y no deberían ser un obstáculo para trabajar juntos. Esta no es la concepción de la "Fracción" que, como los Mencheviques, quiere hacernos responsables de la separación organizativa. Cuando el medio político proletario serio se entere de las cuestiones básicas que, según la "Fracción", impiden el trabajo conjunto, solo podrá preguntarse qué se ha metido en la cabeza de estos compañeros. De manera similar, ¿qué pensarán los trabajadores en general cuando reciban dos folletos o documentos que, sobre las cuestiones esenciales a las que se enfrentan -la naturaleza de la crisis, los ataques de la burguesía, el papel de la izquierda y los sindicatos, la necesidad de extender, unificar y organizar sus luchas, la perspectiva para la lucha- ¿dicen las mismas cosas? Solo podrán concluir que los revolucionarios (o algunos de ellos) no son personas muy serias.

El sectarismo es el corolario del "espíritu del círculo", del individualismo, de la idea de que "cada cual puede hacer lo que quiera en su casa". Los camaradas de la "tendencia" aprendieron todo esto dentro de la CCI a través de las numerosas batallas que hemos librado contra el sectarismo que pesa tanto en el actual medio proletario.

Es para ocultar su sectarismo subyacente -porque los camaradas que se refieren a la "vieja CCI" saben bien que sus divergencias actuales nunca han sido para nosotros una razón para la separación organizativa – por lo que han inventado todas estas fábulas, todo este abracadabra, todo estas mentiras odiosas y estúpidas contra nuestra organización.

La 'Fracción' acusa a la CCI de 'monolitismo'. Nada es más absurdo. En realidad, es la 'Fracción' la que es monolítica, como todas las sectas: desde el momento en que se considera que cualquier divergencia que surja en la organización solo puede conducir a una escisión, se niega que puedan existir tales divergencias dentro de la organización. Esta es la esencia del monolitismo. Además, este monolitismo ya se puede ver en PI: ninguno de los artículos está firmado, como si no pudiera haber el más mínimo matiz dentro de ella (mientras que sabemos que ocurre todo lo contrario).

2. Falta de sentido de responsabilidad frente a las demandas de la lucha de clases

Los Mencheviques llevaron a cabo sus actividades de división en vísperas de la primera revolución en Rusia. El POSDR estuvo en consecuencia mal equipado para estar a la altura que requería cuando estalló. Lenin nunca dejó de denunciar el daño causado por las acciones irresponsables de los Mencheviques a las ideas revolucionarias y a la confianza que los trabajadores podían tener en el Partido. También en este momento crucial de la lucha de clases los camaradas de la "tendencia" han decidido dispersar las fuerzas revolucionarias existentes. Pueden decir todo lo que quieran en PI sobre la "importancia decisiva de la intervención de los revolucionarios en la actualidad"; sus acciones desmienten sus palabras. Lo que están demostrando en realidad es que para ellos sus intereses como círculo y secta tienen prioridad sobre los intereses generales de la clase obrera. Frente a las demandas que el período actual está exigiendo a los revolucionarios, están mostrando una irresponsabilidad mucho mayor que la que la CCI siempre ha denunciado en otros grupos.

Las perspectivas para la 'fracción'

Marx observó en el 18º Brumario que si la historia se repite, la primera vez es una tragedia y la segunda una farsa. Los eventos de 1903 en el POSDR fueron una tragedia para el movimiento obrero. Las aventuras de la "tendencia" se parecen mucho más a una farsa, aunque solo sea por la extrema debilidad numérica de esta formación. Hay tantas similitudes entre los enfoques de la "tendencia" y el de los Mencheviques que uno no puede evitar decir que estamos ante un peligro permanente en el movimiento obrero. Pero al mismo tiempo no hay mucho peligro de que la “Fracción” juegue algún día una función comparable a la de los Mencheviques: transformarse en el último baluarte de la burguesía durante el curso de la revolución, aliarse con los Ejércitos Blancos. Es muy probable que, en el momento de la revolución, la 'Fracción' haya desaparecido, que sus militantes se hayan dispersado desde hace tiempo sumidos en la desmoralización o que, habiendo comprendido sus errores, algunos de ellos hayan regresado a la actividad revolucionaria responsable (como fue el caso de Trotsky que en 1903 se había alineado con los Mencheviques). Pero mientras tanto, la 'Fracción' jugará un papel esencialmente pernicioso frente a la clase.

Por un lado, debido a su sectarismo, tenderá a reforzar la muy fuerte desconfianza hacia las organizaciones revolucionarias que existe dentro de la clase obrera, incluyendo sus elementos más combativos.

Por otro lado, al pretender defender la plataforma de la CCI, hará un daño real a las ideas de esta plataforma. Una defensa sectaria e irresponsable de principios revolucionarios claros y coherentes es mucho peor que una defensa consistente de posiciones revolucionarias que son menos coherentes o elaboradas. Solo puede desalentar a estos elementos de claridad y coherencia que se mueven hacia posiciones revolucionarias, quienes se sentirán disgustados por el comportamiento irresponsable de quienes afirman ser los representantes de la claridad revolucionaria. Además, la experiencia muestra que, tarde o temprano, una defensa irresponsable de los principios siempre repercute en los principios mismos, como fue el caso de los Mencheviques que progresivamente le dieron la espalda al programa que habían adoptado antes de separarse de los Bolcheviques.

Finalmente, las comparaciones que hace la FECCI entre sí misma y la Fracción de Izquierda del Partido Comunista de Italia solo pueden servir para desacreditar la enorme contribución que este organismo hizo al movimiento obrero. Hasta la Segunda Guerra Mundial, Bilan, Prometeo y Communisme fueron un ejemplo de firmeza en los principios revolucionarios enfrentados a las sucesivas traiciones de otras organizaciones proletarias bajo la presión de la contrarrevolución[5]. Fueron así un ejemplo de seriedad y de un sentido de la responsabilidad al más alto nivel posible. La CCI siempre ha tratado de desarrollar su actividad militante sobre la misma base y siguiendo su ejemplo. La Fracción de Izquierda luchó hasta el final dentro del Partido Comunista en degeneración con la intención de repararlo. No lo abandonó, sino que fue expulsada, como la gran mayoría de las fracciones revolucionarias en la historia. En particular, hizo una contribución inestimable en la cuestión de la lucha, el papel de una fracción comunista. Son precisamente estas enseñanzas fundamentales las que la FECCI está arrojando por la ventana por la forma en que ha salido de la CCI. Ha usurpado el término "fracción", creando esta novedad histórica de una "fracción externa" (fracción significa parte de algo) sin haber desarrollado en ningún momento el trabajo de una fracción interna o incluso de una tendencia real. A menudo hemos escrito en nuestra Revista que la caricatura de un partido representada por el PCI-Programma hizo que la idea de un partido pareciera ridícula. La caricatura de una fracción representada por la FECCI hace que la idea de una fracción parezca ridícula.

Desde el punto de vista de los intereses de la clase obrera, la FECCI no tiene motivos para existir. Al contrario. Con respecto al "Communist Bulletin Group", que abandonó la CCI en 1981 y se quedó con algunos de sus fondos, escribimos: "¿Qué representa (la CBG) en el proletariado? Una versión provinciana de la plataforma de la CCI quitando la coherencia y añadiendo el robo" (Revista Internacional n ° 36)

En cuanto a la FECCI, no existe el robo, pero existe todo el peso del sectarismo y la irresponsabilidad. Lo que dijimos sobre el CBG es también aplicable a la FECCI: "Otro grupo cuya existencia es políticamente parasitaria" (idem) - Lo mejor que podemos esperar, tanto para la clase obrera como para los camaradas que la integran, es que la FECCI desaparezca lo más rápido posible.

FM

 

[1] Ver El sectarismo una herencia de la contrarrevolución que hay que superar, http://es.internationalism.org/revista-internacional/201003/2829/el-sect...

[2] La Revista Internacional n ° 44, en el artículo dedicado al Sexto Congreso de la CCI, trata sobre la partida de estos camaradas y su constitución como una 'Fracción'. El lector puede remitirse a esto, así como a los artículos publicados en la Revista Internacional números 40-43 que reflejan la evolución del debate dentro de la CCI

[5] Ver nuestro libro Historia de la Izquierda Comunista de Italia que puede pedirse a nuestra dirección mail.

Corrientes políticas y referencias: 

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