La renovación de la Izquierda Comunista: uno de los aportes clave de Mayo 68

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La lucha de la clase obrera no es únicamente económica, es también, como decía Engels, política y teórica, y, podríamos añadir, cultural y organizativa. Los frutos de su lucha no son pues, únicamente económicos, mejora de las condiciones de vida, sino que son igualmente políticos, organizativos etc. La contribución a la renovación de las organizaciones políticas proletarias es un fruto muy importante de las luchas obreras.

¿Cómo estaba la Izquierda Comunista en los años 60?

La Izquierda Comunista fue la primera, ya desde 1919, en combatir la degeneración de la Internacional Comunista y lo hizo con determinación, conciencia crítica y fuerza teórica. A diferencia de la Oposición de Izquierdas de Trotski no se limitó a una simple resistencia a ese proceso, sino que buscó sacar lecciones en profundidad, comprender las causas de la derrota y la degeneración, ver las perspectivas que se desgajaban de la nueva época abierta tras el fin de la oleada revolucionaria mundial de 1917-23. Hizo un trabajo de Fracción[1], lo que consistió en someter a la crítica los 4 primeros congresos de la Tercera Internacional, no dudando en rechazar posiciones erróneas u oportunistas que esta adoptó. Entre las primeras la cuestión nacional, parlamentaria o sindical; respecto de las segundas el Frente Único, los Gobiernos Obreros etc. En esto marcaba una clara diferencia de clase respecto a la Oposición de Izquierdas que aceptaba acríticamente las resoluciones de los 4 primeros congresos[2].

Sin embargo, la Izquierda Comunista estaba en una situación de gran debilidad al principio de los años 60. Uno de sus componentes, lo que se ha dado en llamar el “bordiguismo”, había caído en un sectarismo demoledor dividiéndose en numerosas sectas cada cual reclamando ser “el auténtico partido comunista internacional”, llegó a haber ¡hasta 6 partidos comunistas internacionales! Por su parte, la corriente de Battaglia Communista daba bandazos hacia un lado u otro, manifestando un oportunismo congénito. En fin, los grupos consejistas habían caído en el anarquismo, visiones obreristas, degenerando cada vez más en posiciones burguesas, como, por ejemplo, apoyando la liberación nacional[3].

El combate de Internacionalismo

Se trataba de un panorama desolador que podía significar la pérdida para el proletariado de la única corriente que había logrado mantener sus posiciones de clase. La constitución de Internacionalismo en Venezuela en 1964 fue la primera respuesta a esa amenaza. Bajo el impulso del camarada MC[4], este grupo formado por elementos muy jóvenes recuperó el legado de Bilan e Internationalisme, los exponentes más claros y avanzados de la Izquierda Comunista[5].

Internacionalismo luchó sin cuartel contra los engaños de la “liberación nacional” que entonces estaban muy de moda en todo el mundo y particularmente en Sudamérica donde proliferaban los grupos guerrilleros “guevaristas”. También desarrolló una discusión internacional participando en la Conferencia de Detroit de 1965 donde asistieron grupos consejistas alrededor de Paul Mattick y a la que sometió unas Tesis contra la liberación nacional. También mantuvo en Europa discusión “con toda una serie de grupos que se basaban en posiciones de clase tales como Fomento Obrero Revolucionario de España, el Partito Comunista Internazionalista - Battaglia Comunista- y el PCI - Progra­ma Comunista - de Italia, y el Groupe de Liaison pour l' Action des Travailieurs (GLAT), Informations et Correspondances Ouvrieres (ICO), Pouvoir Ouvrier de Francia y también con algunos elementos de la Izquierda holan­desa[6]. En 1967 MC y otros miembros de Internacionalismo realizaron una gira por Europa discutiendo con Munís[7], con Battaglia Communista y con nuevos elementos que se preocupaban de buscar una posición revolucionaria.

Esta intensa labor de contactos y discusiones internacionales contribuyó a que lentamente se fuera formando un medio internacional interesado en las posiciones de la Izquierda Comunista, a la vez que implicado en la agitación social que iba ganando países como Francia, Alemania, el propio Estados Unidos etc.

Révolution Internationale, una labor permanente de polémica

En enero de 1968, Internacionalismo escribió “No somos profetas y no pretendemos tampoco predecir cuándo y cómo se desarrollarán los acontecimientos en el futuro. Pero lo que sí es evidente y cierto es que el proceso en el cual comienza hoy a hundirse el capitalismo no puede detenerse y conduce directamente a la crisis. Igualmente, somos conscientes de que el desarrollo de la combatividad de clase del que empezamos a ser testigos hoy conducirá el proletariado a una lucha sangrienta y directa por la destrucción del Estado burgués”.

Dio plenamente en el clavo. Por un lado, el periodo de prosperidad relativa que el capitalismo tuvo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial tocaba a su fin y el capitalismo se deslizaba hacia una crisis prolongada de la cual hoy continua sin salir. Pero, de otro lado, las nuevas generaciones de la clase obrera comenzaban a romper con el tridente de la contrarrevolución (nazismo, estalinismo, democracia) que había paralizado a sus mayores.

Pero Internacionalismo fue consecuente con su análisis. Algunos de sus miembros, entre ellos el camarada MC, se trasladaron a Francia, donde la agitación obrera y estudiantil iba creciendo hasta desembocar en la gigantesca huelga de mayo 1968[8]. Los compañeros no solamente participaron en las luchas, sino igualmente impulsaron discusiones de fondo (sobre los Consejos Obreros, la huelga de masas, la experiencia rusa, la organización de los revolucionarios etc.) que en junio de 1968 cristalizaron en la fundación de Révolution Internationale, grupo que desde el primer momento se consagró a un triple trabajo:

  • Discusión internacional en vistas a un reagrupamiento de los revolucionarios sobre la base de las posiciones más claras de la Izquierda Comunista;
  • Intervención en las luchas obreras que en ese momento proliferaban por todas partes;
  • Elaboración teórica y polémica con todas las corrientes, tanto de la Izquierda Comunista, como de un terreno pantanoso donde se manifestaban muchas influencias: obrerismo, activismo, situacionismo, anarquismo, consejismo, voluntarismo…

En Révolution Internationale se aunaban los dos componentes indispensables que debe reunir toda organización revolucionaria del proletariado:

  • Inscripción en la continuidad histórica del proletariado, concretamente en la obra de la Izquierda Comunista, tratando de desarrollarla críticamente[9]
  • Incorporación de las nuevas fuerzas segregadas por el proletariado como expresión de su esfuerzo de toma de conciencia.

Sin menoscabar la importancia del trabajo teórico y de intervención en las luchas de la clase, queremos destacar las tareas de reagrupamiento y de polémica, por su importancia histórica cara al objetivo de la revitalización de la Izquierda Comunista.

Ambas son, en realidad, inseparables. El reagrupamiento necesita claridad, delimitación de posiciones, combate por conquistar la configuración teórica, programática y organizativa que realmente empuje la lucha del proletariado hacia su perspectiva revolucionaria. Y esa claridad requiere polémica, una polémica intransigente, respetuosa hacia los militantes, pero tajante y clara en las posiciones, actitudes y posturas. Sin esa polémica se naufraga en la confusión, el eclecticismo, los equívocos y ambigüedades que paralizan y llevan a caer en el terreno ideológico del capitalismo.

Así, Révolution Internationale participó en la Conferencia de Bruselas de 1969 propuesta por ICO[10], también militantes de dicho grupo encabezados por MC realizaron una gira por numerosos países europeos ese año. En 1970 volvió a participar en una conferencia de ICO y “a partir del 70, establecerá lazos más estrechos con dos grupos que van consiguiendo sobrevivir a la descomposición general de la corriente con­sejista que siguió a mayo del 68: la Orga­nisation Conseilliste de Clermont-Ferrand y los Cahiers du Communisme de Conseil (Cuadernos del comunismo de consejos) de Marse­lla, tras un intento de discusión con el GLAT[11] que demostró que este grupo se alejaba cada vez más del marxismo. La discu­sión con aquellos dos grupos será, en cambio, de lo más fructífera y, al cabo de una serie de encuentros en los que se examinaron sistemáticamente las posiciones de base de la Izquierda comunista, dará lugar a la unifica­ción en 1972 de Revolution Internationale, de la Organisation Conseilliste de Clermont y de los Cahiers du Commuunisme de Conseils de Marsella en torno a una Plataforma que recoge de manera más precisa y detallada la Declaración de Principios de RI de 1968[12]

Al mismo tiempo, la publicación Révolution Internationale era una polémica incesante. En cada número aparecían artículos de críticas concretas, con fuerza teórica y precisión histórica, de las numerosas ideas, propuestas, tendencias etc., en general enormemente confusas, disgregadoras y capitulando ante ideologías burguesas y pequeño burguesas, que agitaban a numerosos compañeros en búsqueda, pero que, al mismo tiempo, sufrían de un ambiente histórico de terrible confusión fruto del peso de la contrarrevolución y de la acción de toda clase de grupos y grupúsculos maoístas, estalinistas, trotskistas, anarquistas, guevaristas etc., con los cuales la Izquierda y la Extrema Izquierda del capital trataba de sabotear la lucha y la toma de conciencia del proletariado.

La CCI, síntesis critica de las diferentes corrientes de la Izquierda Comunista

Este combate permanente y este esfuerzo de reagrupamiento perseverantes fue cristalizando gradualmente un medio de debate internacional, una tendencia internacional que discutía con interés las posiciones de la Izquierda Comunista y trataba de dar respuesta a los problemas que se iban planteando en la situación mundial y en la experiencia de las luchas obreras.

Estos debates llevaron a la celebración de conferencias y encuentros internacionales en 1973 y 1974, en las cuales se discutió la naturaleza de la revolución rusa, el periodo de transición del capitalismo al comunismo, la cuestión de la organización etc. Está dinámica llevó a una convergencia cada vez más clara de grupos de Francia, Estados Unidos, Venezuela, Gran Bretaña, Bélgica etc. En la Conferencia Internacional de enero 1975 se tomó la decisión de constituir la Corriente Comunista Internacional cuyo primer congreso tuvo lugar un año después en enero de 1976.

La CCI se forjó sobre la base de la síntesis crítica de las aportaciones de las diferentes Izquierdas Comunistas existentes desde los años 20: italiana, francesa, holandesa, alemana, rusa… Era pues la expresión, no tanto de una Izquierda Comunista local, aún constreñida, pese a sus aportes indudables, por el estrecho marco nacional, sino de la Izquierda Comunista Internacional. En tal sentido era un paso adelante respecto a las experiencias pasadas, donde los grupos, pese a su vocación y definición internacionalista, estaban muy limitados por el marco nacional.

Pero, igualmente, la CCI significa una respuesta a una de las lecciones del fracaso de la oleada revolucionaria mundial de 1917-23. La Internacional Comunista, el partido mundial del proletariado, se había constituido demasiado tarde, después de la revolución en Rusia y cuando el proletariado había sufrido una cruel derrota en Alemania enero 1919. Y una de las razones de la tardanza era que las Fracciones de Izquierda de la socialdemocracia (las corrientes bolcheviques, espartaquistas, tribunistas, abstencionistas etc.) habían luchado cada una en su país, con contactos y discusión internacional muy limitada y embrionaria. Este esfuerzo se había acelerado muy tardíamente, en 1915 con las conferencias de Zimmerwald y Kienthal dirigidas contra la guerra mundial imperialista.

El partido mundial solo podrá nacer con fuerza y coherencia si viene precedido de una larga y exhaustiva discusión internacional y de un trabajo organizado a escala internacional. De ahí que la CCI se constituyera como organización internacional centralizada y no como una federación de grupos nacionales. “el carácter unitario a nivel internacional es mucho más fuerte en la CCI porque, contrariamente a las primeras organizaciones nacidas en el período de decadencia (Internacional Comunista, Fracciones de Izquierda), no tiene ningún enlace orgánico con las organizaciones procedentes de la Segunda Internacional donde la estructuración por naciones estaba mucho más marcada. Por ello la CCI ha surgido desde el principio como organización internacional suscitando la aparición progresiva de secciones territoriales y no como resultado de un proceso de aproximación de organizaciones ya formadas a nivel nacional[13]

Balance de 40 años de CCI

En los artículos sucesivos: Diez años de la CCI, balance y perspectivas[14]; Construcción de la organización revolucionaria, 20 años de la CCI[15]; Treinta años de la CCI, apropiarse del pasado para construir el futuro[16]; Cuarenta años después de la fundación de la CCI, ¿qué balance y qué perspectivas para nuestra actividad?[17], hemos intentado realizar un balance crítico exhaustivo de nuestra trayectoria, a ellos nos remitimos para un análisis más detallado.

Sin embargo, quisiéramos destacar algunos de los rasgos más importantes de este balance:

  1. La CCI ha realizado aportaciones de enorme relieve para comprender la situación histórica: frente a la dificultad para definirse de la TCI y las posiciones aberrantes de los bordiguistas y el consejismo, la CCI ha dejado claro que estamos en la decadencia del capitalismo, que de este sistema solo hay una perspectiva que es la destrucción del planeta y la humanidad entera, si el proletariado no es capaz de imponer la revolución mundial. Este análisis sobre la decadencia lo hemos precisado con las Tesis sobre la Descomposición[18] que muestra cómo esa decadencia ha alcanzado un nivel inimaginable de caos imperialista, destrucción medioambiental y degeneración moral.
  2. Hemos hecho aportes al desarrollo de la teoría marxista en muchos campos, por citar algunos ver sobre el periodo de transición del capitalismo al comunismo y la cuestión del estado; capitalismo de estado; teorías sobre la crisis capitalista; marxismo y ética; confianza y solidaridad etc.
  3. Hemos intervenido en las luchas obreras más significativas dotándonos de un marco de análisis adecuado y tratando de contribuir en la medida de nuestras fuerzas a su desarrollo, propiciando sobre todo que aportaran lecciones para el porvenir.
  4. Hemos desarrollado una prensa lo más regular posible, aunque hemos tenido dificultades en el último periodo, tratando de llevar una labor de propaganda, intervención, análisis de la situación mundial y de las diferentes situaciones nacionales, elaboración teórica etc.

Sin embargo, donde mayor ha sido el aporte de la CCI ha sido en el desarrollo teórico y práctico de la concepción marxista de la organización. Dado el peso de la ruptura orgánica con las organizaciones proletarias del pasado y de la falsificación brutal de las tradiciones y posiciones proletarias en la materia perpetrada por el estalinismo, de la nefasta influencia de las ideologías burguesas y pequeño burguesas -estimuladas por la descomposición- etc., la cuestión organizativa es más vital que en otras épocas del movimiento obrero, es sencillamente crucial. Sin esa concepción marxista de la organización es imposible una intervención en la clase, una elaboración teórica, un debate vivo, una preparación, en definitiva, de las bases del futuro partido de la revolución mundial.

Mientras que el bordiguismo ha caído en concepciones aberrantes que niegan lo más elemental del marxismo[19]; mientras los compañeros de la TCI desprecian esta cuestión considerándola puro idealismo; mientras el consejismo se abandona a una anarquismo, federalismo y afinitarismo destructivos, la CCI ha recuperado, en primer lugar, las lecciones más importantes en materia organizativa del movimiento obrero, especialmente las correspondientes al combate de la Primera Internacional contra la conspiración organizativa de Bakunin y las de los bolcheviques contra el individualismo, el espíritu de círculo y la indisciplina organizativa de los mencheviques (1903). La CCI a la luz de estas adquisiciones históricas ha sacado lecciones de sus propias crisis organizativas lo que se ha plasmado en textos que estimamos necesario sean tomados en cuenta para lograr una militancia activa y un funcionamiento organizativo centralizado, unido y solidario:

Somos conscientes de que la ruta hacia situaciones de luchas revolucionarias del proletariado es todavía muy larga, que tenemos muchas limitaciones y debilidades y que caeremos en muchos errores, sin embargo, nos guía la voluntad de defender el combate histórico del proletariado, de participar con todas nuestras fuerzas en él, y de utilizar los instrumentos teóricos inmensos que 3 siglos de lucha histórica de nuestra clase han construido.

C.Mir 21-09-18

 

[1] Sobre el concepto de Fracción ver La noción de Fracción en la historia del movimiento obrero, http://es.internationalism.org/revista-internacional/201603/4148/la-nocion-de-fraccion-en-la-historia-del-movimiento-obrero-1a-part

[2] Para comprender quién es la Izquierda Comunista y qué la diferencia radicalmente del trotskismo, ver La Izquierda Comunista y la continuidad del marxismo, http://es.internationalism.org/cci/200510/156/la-izquierda-comunista-y-la-continuidad-del-marxismo y ¿Cuales son las diferencias entre la Izquierda Comunista y la IVª Internacional? http://es.internationalism.org/cci-online/200706/1935/cuales-son-las-diferencias-entre-la-izquierda-comunista-y-la-iv-internacional

[5] Ver nuestro libro Historia de la Izquierda Comunista de Italia, se puede pedir a nuestra dirección mail: [email protected]

[8] Ver, entre otros artículos, consagrados a este acontecimiento, Hace 50 años Mayo 68, http://es.internationalism.org/content/hace-50-anos-mayo-68 ; Contra las mentiras sobre Mayo 68, http://es.internationalism.org/content/contra-las-mentiras-sobre-mayo-68

[9] Para lo cual ya en junio de 1968 elaboró una Declaración de Principios, que se puede encontrar en el segundo número de la publicación de RI: Révolution Internationale.

[10] ICO: Información y Correspondencia Obreras, grupo consejista. Para un análisis de la evolución de este grupo, y, en general, para ver los resultados de la conferencia de Bruselas, ver Mayo 1968 veinte años después, la evolución del medio político proletario (I), http://es.internationalism.org/content/contra-las-mentiras-sobre-mayo-68

[11] GLAT: Groupe de Liaison pour l’Action des Travailleurs, grupo consejista que se disolvió en 1978.

[12] Artículo antes citado, 10 años de la CCI.

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