Submitted by ccionline on Agosto 22, 2007 - 12:28am.
Publicamos a continuación el
contenido de una hoja que toma posición sobre el movimiento de los estudiantes
en Venezuela, hecha por un contacto cercano a la CCI en ese país. La misma fue preparada por el
compañero en plena efervescencia del movimiento, y distribuida en la asamblea
de estudiantes convocada el 22 de junio pasado en uno de los estadios de la Universidad Central
de Venezuela.
Compartimos plenamente la toma de
posición del compañero, en particular la perspectiva que plantea para el
movimiento: “Es hacia los sectores
proletarios hacia donde tienen que dirigirse las asambleas que hoy organizan
los jóvenes en todo el país, es en las discusiones sobre el potencial
revolucionario de esta clase que los jóvenes encontraran las mecanismos que les
permitan un acercamiento que fortalezca su movimiento y lo oriente en el único
curso en el que toda lucha tiene sentido: en el de la lucha de la clase obrera
contra todas las desigualdades de la sociedad de clases que representa el
capitalismo.”
Después de mas de dos meses de
haberse iniciado el movimiento de los estudiantes, constatamos que el mismo ha
perdido el ímpetu que tuvo en las primeras semanas, debido a la acción conjunta
de las fuerzas burguesas oficialista y de la oposición, quienes han hecho lo
imposible para intentar desvirtuar el movimiento, identificándolo como uno mas
de la oposición; con este fin han movilizado a los dirigentes y gremios
estudiantiles cuadrados con uno u otro bando. El riesgo de ser presa de la
polarización no sólo lo corre este movimiento de los estudiantes, sino
cualquier movimiento social en Venezuela que pretenda ubicarse fuera de la
polarización política que, cual camisa de fuerza, intentan imponer chavistas y
opositores.
Más, pese a la acción de
opositores y oficialistas, el movimiento de los estudiantes no ha acabado, sino
que está “en receso”, en parte debido al periodo vacacional. Las condiciones
que lo han hecho surgir: el crecimiento de la pobreza, de la criminalidad, del
alto costo de la vida, etc; no sólo siguen intactos, sino que mes tras mes se hacen
mas insoportables
Mientras tanto, de manera lenta,
hemos visto cómo comienzan a movilizarse los trabajadores en su propio terreno
de clase: los trabajadores petroleros (tan maniatados por oficialistas como
opositores) han realizado varias protestas contra el despido de mas de 1000 operarios
de taladros y por el retraso en la discusión de la contratación colectiva; los
empleados del sector público presionan también por la discusión de la contratación
colectiva, en retraso desde el año pasado; los transportistas amenazan con una
huelga general debido a que a diario son asesinados choferes y asaltados los
pasajeros, etc.. Tal es el malestar laboral, que los sindicatos oficialistas
como la Unión Nacional
de Trabajadores y del sector petrolero, han tenido que comenzar a hacer
“oposición” al gobierno, como una forma de canalizar el malestar obrero y
social.
De esta manera se corrobora lo
que decimos en nuestro artículo que analiza el movimiento de los estudiantes[1], que
lo ubica como expresión del malestar social que existe en la sociedad venezolana.
En este sentido, no hay que descartar que próximamente tengamos nuestro “otoño
caliente” en pleno trópico, que comience a poner al desnudo la patraña burguesa
inventada por el chavismo llamada “socialismo del siglo 21”.
La CCI, 20-08-07
¿Rebelión
de la Inocencia
o implosión de la ideología?
Las protestas juveniles que han copado el escenario
político y social del país en las ultimas semanas que ha tenido como
protagonistas principales a estudiantes de las universidades (privadas y
autónomas), así como a estudiantes del sector medio de la educación, configuran
un importante movimiento político que, a pesar del pesado fardo que han elegido
como bandera (defensa de la libertad de expresión y protesta contra el cierre
de RCTV), abre las compuertas a un interesante escenario donde, a partir de
ahora, se desarrollaran las luchas de la clase obrera contra los factores
representativos del sistema capitalista.
Comencemos por poner en claro algunas cosas. En
primer lugar, tenemos que saludar la espontaneidad, la frescura y la fortaleza
que ha presentado este movimiento desde sus inicios, que claramente lo sitúa
fuera de la influencia de los sectores políticos antagónicos sobre los que se
apoya el capitalismo en Venezuela y que han dominado el escenario político
durante los últimos ocho años.
Veamos como se configuran estos sectores del
capitalismo. De una parte está el sector defensor de la orientación liberal del
capitalismo donde concurren factores de la “izquierda critica”, rémoras del
estalinismo que en su momento coquetearon con el chavismo y que hoy lo
adversan, como es el caso del MAS, BR, Douglas Bravo, Pablo Medina, etc.
Cohabitando con ellos nos encontramos a sectores recalcitrantes de la derecha:
residuos de COPEI, la iglesia, Primero Justicia, militares en situación de
retiro, etc. y de la centro derecha con un lejano pasado socialdemócrata: AD,
Alianza Popular y su CNR, Un Nuevo Tiempo, etc. y un sector sindical matizado
por diversas orientaciones; toda esta gente se declara opositora al régimen
controlado por el chavismo.
Por otro lado, nos encontramos con lo que se conoce
como el chavismo, un sector político variopinto, que asume la implantación del
modelo capitalista de estado como alternativa a la crisis del capitalismo. En
este sector anidan posturas nacionalistas recalcitrantes, matizadas por una
ideología afincada en el bolivarianismo y en el militarismo. Es importante
destacar el marco teórico que le sirve de soporte a este movimiento,
configurado por aportes que le vienen de toda la tradición contrarevolucionaria
del estalinismo, del movimiento guerrillero de la década del 60, de la
experiencia de la “heroica revolución” cubana, que hoy está caricaturizado en
el esnobismo antiimperialista de Chávez. Los retazos que terminan de configurar
la colcha son aportados por los desperdicios mal olientes del trotkismo, del
anarquismo, de la pedagogía del oprimido de Gramsci y su hegemonía
comunicacional, de las mistificaciones sobre la afrodescendencia y el
indigenismo, de la teología de la liberación y de los evangelistas, del
guevarismo, del islamismo etc. Todo este vomitivo ideológico es el preámbulo de
ese adefesio que se les ha dado por llamar el socialismo del siglo XXI.
Estos dos sectores del capitalismo han adoptado
métodos diferentes para intentar un acercamiento al movimiento juvenil que hoy
sacude la patria del dios Bolívar. La primera, la oposición pequeño burguesa y
gimoteante, pretendió montarse en la cresta de la ola con el argumento de que
la defensa de la libertad de opinión y de RCTV era su mías cara consigna, pero
los jóvenes le metieron un freno advirtiéndoles que no tendían espacio en ese
movimiento, que no tendían nada que compartir con la reacción y su métodos de
lucha.
Los segundos, en un primer momento presa del
pánico, hicieron un llamado en cadena nacional, en la voz de un Chávez lívido y
amenazante, a los padres de los chicos para que los reprendieran y los llevaran
al redil. Como la monserga no funcionó, recurrieron entonces a condenarlos
sumariamente como peones del imperialismo, como carne de cañón del golpismo,
como enemigos de la patria, como burguesitos de las universidades privadas que
reciben sus instrucciones contrarrevolucionarias del imperio por Internet, !que
bolas! Evidentemente, no están funcionando estas calificaciones, producto de
toda la cultura reaccionaria que anida en el repertorio teórico de los
ideólogos del socialismo del siglo XXI; tampoco están funcionando los consejos
que Chávez fue a pedir desesperadamente al enclave reunido en Cuba integrado por
la momia de Fidel y el chulo de Daniel Ortega, el mismo miserable que hace dos
semanas fue traído por Chávez a Caracas para que hablara cochinadas de los
jóvenes que están buscando un espacio político en el escenario de la lucha de
clases.
El temor y la cobardía del régimen se puso de
manifiesto en la actitud patética adoptada por Madame Cilia Flores y del
mismísimo Chávez que rezongaron a rabiar una vez que los jóvenes abandonaron
las instalaciones de la
Asamblea Nacional al lograr su cometido de rechazar, mediante
un derecho a replica, las acusaciones denigrantes y ruines de los tarados del
parlamento chavista; de esta manera demostraban una vez mas su independencia,
desmontando por añadidura la celada que se había montado para ellos con el
concurso de los parlamentarios, de Chávez y de los “héroes” del sector
estudiantil del chavismo que se prestaron para la encerrona. Se quedaron con
los crespos hechos, resignándose al desgaste de sus calificativos arrojados
sobre los jóvenes como agentes del imperialismo y del golpismo.
Vemos pues que tanto el chavismo como la oposición,
en tanto que fuerzas militantes de la reacción, no han podido ponerle grilletes
al movimiento de los jóvenes.
El carcelero de los jóvenes se encuentra al acecho
en los predios que les son mas caros: el de las universidades. La Universidad, vista
como institución del status, es el órgano donde se acrisola toda la ideología
que amalgama las relaciones sociales y económicas que son el fundamento del
capitalismo. La confrontación que hay entre las universidades autónomas y
privadas, que se reduce al antagonismo entre dos visiones, por igual
castrantes, entre la concepción profundamente gramsciana del chavismo sobre lo
que debe ser la educación, particularmente la que se debe impartir en Universidad
y, en otro lado, la concepción tradicional. Esto no es mas que una disputa
entre gángsteres por territorios, por escenarios que les sirvan como parapeto
para imponer sus concepciones capitalista: liberal o de Estado. La manifestación
a la fiscalía convocada por los rectores de las Universidades autónomas y
privadas constituye una maniobra cuyo propósito es, en primer lugar, grabar a
cincelazos en la mente de los jóvenes las consignas burguesas de la libertad de
opinión o de expresión y de la defensa del instrumento que por excelencia tiene
el capitalismo para embrutecer a la sociedad: la televisión. Otro propósito es
atarlos a la carreta sin ruedas de la defensa de la autonomía universitaria. La Universidad se muestra
así como el instrumento ideal para sacar a los jóvenes del curso que
instintivamente toma su movimiento hacia la lucha de clases, en la búsqueda de
un contacto íntimo con la única clase internacional que tiene una perspectiva
histórica revolucionaria: la clase obrera. Es hacia los sectores proletarios
hacia donde tienen que dirigirse las asambleas que hoy organizan los jóvenes en
todo el país, es en las discusiones sobre el potencial revolucionario de esta
clase que los jóvenes encontraran las mecanismos que les permitan un acercamiento
que fortalezca su movimiento y lo oriente en el único curso en el que toda lucha
tiene sentido: en el de la lucha de la clase obrera contra todas las
desigualdades de la sociedad de clases que representa el capitalismo; por la
destrucción del Estado que es la expresión de esa sociedad no importa que a la
cabeza de el se encuentre Chávez o cualquier burgués liberal; en definitiva, en
el curso hacia la sociedad sin clases que es el comunismo, donde se realiza el
verdadero socialismo.
Nos vemos En la Barricada.
mail:en.la.barricada@hotmail.com
[1] Movimiento estudiantes en Venezuela: los jóvenes intentan salir de la
trampa de la polarización chavismo – oposición
ccionline/2007/estudiantes_venezuela.htm