Dos contribuciones para el debate sobre la crisis actual

Submitted by ccionline on Octubre 16, 2008 - 3:38am.
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Publicamos a continuación dos contribuciones de una compañera (que firma MIU MIU) sobre la crisis actual del capitalismo, en respuesta a sendos artículos nuestros[1]. Primero hacemos una corta introducción y al final haremos un comentario en respuesta a una pregunta formulada por la compañera.

Las reflexiones de la compañera van en el mismo sentido que nuestro combate y nuestra visión:

- análisis de la actual crisis como manifestación de la crisis histórica insoluble del capitalismo: «Es importante que no caigamos en la trampa burguesa de pensar que ante la perspectiva difícil que se abre para la clase, lo mejor sería un "mejoramiento" de la economía capitalista mundial, cosa que en principio es imposible y aunque lo fuera, en unos años las contradicciones insolubles del capitalismo nos volvería a poner en la situación actual, eso si el desastre ecológico ocasionado por el capitalismo nos permitiera seguir en este planeta».

- Denuncia de dicotomía tramposa en la que quieren envolvernos desde todos los partidos y organizaciones que defienden el orden (¡más bien desorden!) capitalista consistente en dar vueltas alrededor del círculo infernal neoliberalismo o el pretendido "socialismo" de la intervención estatal: «ahora podría darse un vuelco a nivel de discurso por parte de las burguesías de todos los estados para hacernos tragar la crisis de buena gana, pues ahora, el Estado estaría con nosotros, el Estado nos garantizaría que se hará cargo de todo y que volverán los tiempos dorados del keynesianismo, puesto que ahora sí, el Estado volverá a ser "fuerte" y protegerá a sus respectivos pueblos de la "sinrazón neoliberal". Y aquí compañeros, quiero decir una cosa: ESO ES IMPOSIBLE, no hay modo de que el capitalismo vuelva a ser lo que fue durante la segunda posguerra puesto que la historia avanza inexorable y su sentencia está ya dada, el capitalismo, como toda formación social anterior, perecerá bajo el peso de sus propias contradicciones».

- Defensa firme del papel crucial de la lucha de la clase obrera para liberarnos y contribuir a liberar a la humanidad entera de las cadenas del capitalismo que nos llevan al desastre en medio de sufrimientos infinitos: «La ÚNICA salida es la REVOLUCIÓN MUNDIAL, aquella que nos toca desarrollar, la que será producto de las masas conscientes y organizadas. Trabajemos por ella, nuestra tarea del día es clarificar el papel importantísimo de la clase trabajadora, exponer una y otra vez lo que esta crisis significa, los medio para resolverla en beneficio de todos y conseguir las condiciones subjetivas para alcanzar el fin histórico que nos está reservado, la revolución que nos llevará al comunismo».

- Rechazo de todo fatalismo pues una revolución proletaria no es inexorable e inevitable sino que solo puede surgir del esfuerzo de conciencia y lucha de millones de proletarios en todo el mundo que a su vez ganan el apoyo y la movilización de todos los desheredados del planeta: «el capitalismo de hoy está condenado y agonizante (lo que no niega que en su agonía y muerte, nos arrastre a todos, es decir, no hay fatalidad alguna en el fin del capitalismo, que es irrefutable, y el triunfo o siquiera la realidad, de la revolución; es un asunto de consciencia el que nos separa del desastre y exterminio mundiales o del inicio de la verdadera historia humana, del comunismo o de la barbarie».

- Finalmente, para alcanzar esa perspectiva defiende la necesidad de que haya, junto a las luchas de nuestra clase, el desarrollo de un debate abierto y fraternal base firme de la conciencia imprescindible para el avance de la lucha: «Y si bien nada asegura que las difíciles condiciones materiales de la clase obrera sean suficientes para desencadenar la revolución, sí es cierto que hoy más que nunca todos nos preguntamos "¿qué pasa?, ¿qué está mal?, ¿por qué está mal?, ¿cómo hacer que las cosas estén bien?". Preguntas cuya única respuesta pueden ser la reflexión colectiva y la apropiación consciente de un proyecto histórico: la revolución mundial, que sacará no sólo a la clase obrera, sino a toda la humanidad, de este terrible orden de cosas tan injusto y tan podrido»

Nos alegra mucho que una compañera -a la que desgraciadamente no conocemos- haya llegado por sus propios criterios y reflexión a unas conclusiones afines a las nuestras. Nosotros no defendemos una "doctrina particular" que habría salido de nuestras elucubraciones, defendemos posiciones que tratan de partir de la experiencia histórica y mundial del proletariado que intentan responder a la experiencia viva de la gran mayoría. «No nos enfrentamos al mundo doctrinalmente, esgrimiendo un nuevo principio y exclamando: "He aquí la verdad, arrodíllate ante ella". Brindamos al mundo, deducidos de los principios del mundo, nuevos principios. No le decimos: "déjate de tus luchas, es tiempo perdido, nosotros te daremos la bandera de la verdad". Nos limitamos a demostrarle aquello por lo que verdaderamente lucha» [2].

Estamos convencidos en que a través de un debate lo más amplio posible y firmemente vinculado a las luchas e iniciativas de nuestra clase, se irá desarrollando la conciencia, la solidaridad y la fuerza del proletariado que le permitirán lanzarse -en un determinado momento de maduración de su conciencia y su fuerza- a la enorme tarea de la revolución mundial.

El centro de nuestra actividad es animar y hacer vivir ese debate y esa lucha, para ello estamos abiertos a la colaboración y acción común con otros muchos compañeros y compañeras que -como dice la compañera- se preguntan sencillamente "¿qué pasa?, ¿qué está mal?, ¿por qué está mal?, ¿cómo hacer que las cosas estén bien?".

Las dos contribuciones

SE ACELERA LA CRISIS Y EL PROCESO REVOLUCIONARIO TAMBIEN

Submitted by Miu Miu (no verificado) on Octubre 7, 2008 - 5:39am.

Estoy de acuerdo con este análisis sobre la crisis y sólo quiero comentar que a pesar de lo difícil que será para la clase enfrentar en el día a día el encarecimiento de la vida y las terribles condiciones que se vienen, esto no debe dejar lugar a la desmoralización, sino al combate revolucionario, único medio de salir de este atolladero.

Es importante que no caigamos en la trampa burguesa de pensar que ante la perspectiva difícil que se abre para la clase, lo mejor sería un "mejoramiento" de la economía capitalista mundial, cosa que en principio es imposible y aunque lo fuera, en unos años las contradicciones insolubles del capitalismo nos volvería a poner en la situación actual, eso si el desastre ecológico ocasionado por el capitalismo nos permitiera seguir en este planeta.

Hay que ser claros en que el capitalismo es un sistema condenado por la historia y que esta crisis, como todas las otras, incluso las "clásicas" no son producto de la divina providencia, sino expresiones claras del desarrollo de las contradicciones del capitalismo como modo de producción, unas en su fase de expansión y otras, éstas, en su fase de claro quiebre...

Y si bien nada asegura que las difíciles condiciones materiales de la clase obrera sean suficientes para desencadenar la revolución, sí es cierto que hoy más que nunca todos nos preguntamos "¿qué pasa?, ¿qué está mal?, ¿por qué está mal?, ¿cómo hacer que las cosas estén bien?". Preguntas cuya única respuesta pueden ser la reflexión colectiva y la apropiación consciente de un proyecto histórico: la revolución mundial, que sacará no sólo a la clase obrera, sino a toda la humanidad, de este terrible orden de cosas tan injusto y tan podrido.

Respondernos por qué ésa es la única salida, es el trabajo que nos toca hacer al interior de nuestra clase pues sólo de esta manera podremos asumir nuestro papel como clase llamada a terminar con el capitalismo. Y respondiendo por qué, respondemos cómo y quién... de forma tal que podremos evadir las trampas burguesas que nos ponen enfrente: defensa de la economía nacional, defensa de un bloque imperialista en vez de otro, etcétera; mentiras todas encaminadas a desviar nuestra lucha que es contra todo capital y no contra tal o cual imperialismo o tal o cual modelo económico capitalista.

Exponer el fin y los medios es la finalidad del marxismo, nosotros, la clase trabajadora, somos los únicos que podemos poner en marcha los medios y conseguir el fin.

¡Sin miedo compañeros, no tenemos nada que perder salvo nuestra miseria cada vez creciente!

¿REGRESO AL KEYNESIANISMO O QUIEBRA SIN REMEDIO?

Submitted by Miu Miu (que es ella y no él) (no verificado) on Octubre 13, 2008 - 6:55pm.

Creo que es claro que la burguesía mundial tiene muy poco margen de maniobra y que justo su reacción va en el sentido de nacionalizar bancos, rescatar con recursos estatales otros y demás medidas que podríamos denominar keynesianas... y aunque es claro que no seguirán con su discurso neoliberal por un rato, también lo es que no les resolverán gran cosa las medidas neokeynesianas que llevan a cabo.

Opino que la gestión de la crisis es el pan de todos los días de la burguesía mundial desde que la crisis es abierta, hace al menos 4 décadas, y en este asunto han sido medidas estatales (tal vez no propiamente keynesianas, si consideramos que el keynesianismo y el fordismo fueron características de un periodo de crecimiento económico dirigido pro el estado, con consecuencias materiales directas sobre el nivel de vida de algunos sectores de la población, cosa hoy absolutamente imposible, salvo la necesidad de la intervención estatal) las que ha utilizado el capital para por un lado hacer que las pérdidas ocasionadas por la crisis sean menos duras para ellos y por otro, conseguir que el peso asesino de la crisis caiga sobre la gran masa de explotados y que éstos nos quedemos de brazos cruzados.

Entonces, creo que no es sorprendente que ahora, justo con esta crisis financiera, el Estado se ocupe de los "asuntos económicos", puesto que si ponemos atención a los hechos de la realidad, a pesar del discurso "desregulador", de "libre mercado", etc, etc. es el Estado capitalista, que sólo sabe intervenir, el que mueve los hilos de la economía y en general, de toda la vida social. En éstas últimas décadas, además de reprimir, violentar y mantener a toda costa el imperio mundial del capital, el Estado no hace más que intervenir.

Es decir, a pesar de que el Estado ha sido el principal actor de la economía, aunque la burguesía pretenda que no, ahora podría darse un vuelco a nivel de discurso por parte de las burguesías de todos los estados para hacernos tragar la crisis de buena gana, pues ahora, el Estado estaría con nosotros, el Estado nos garantizaría que se hará cargo de todo y que volverán los tiempos dorados del keynesianismo, puesto que ahora sí, el Estado volverá a ser "fuerte" y protegerá a sus respectivos pueblos de la "sinrazón neoliberal". Y aquí compañeros, quiero decir una cosa: ESO ES IMPOSIBLE, no hay modo de que el capitalismo vuelva a ser lo que fue durante la segunda posguerra puesto que la historia avanza inexorable y su sentencia está ya dada, el capitalismo, como toda formación social anterior, perecerá bajo el peso de sus propias contradicciones, el capitalismo de hoy está condenado y agonizante (lo que no niega que en su agonía y muerte, nos arrastre a todos, es decir, no hay fatalidad alguna en el fin del capitalismo, que es irrefutable, y el triunfo o siquiera la realidad, de la revolución; es un asunto de consciencia el que nos separa del desastre y exterminio mundiales o del inicio de la verdadera historia humana, del comunismo o de la barbarie. La crisis expresa sólo la realidad de las condiciones materiales para la revolución, pero la realización de ésta sólo estará dada por nuestro actuar consciente, es decir, estará dado por el desarrollo de nuestra consciencia de clase. La quiebra del capitalismo es inexorable, de eso no hay duda; cosa distinta es la revolución, que no es un asunto inexorable, sino fundamentalmente producto consciente de la humanidad y he ahí el problema, o hacemos la revolución o nos vamos todos a la mierda, arrastrados por el derrumbe del capitalismo).

Sin embargo, hay que mantenernos atentos pues una posible estrategia del capital es la de regresar al discurso del estado benefactor y con esa mentira, entramparnos en la defensa de nuestras economías nacionales y no dejarnos entender que éste no es un asunto del fracaso de modelos, de políticas económicas o de individuos ineptos, sino que es un asunto material, que se trata de una condena histórica sobre un modo de producción y que somos nosotros, la clase obrera internacional, los únicos que podremos sacar a la humanidad de este atolladero.

La ÚNICA salida es la REVOLUCIÓN MUNDIAL, aquella que nos toca desarrollar, la que será producto de las masas conscientes y organizadas.

Trabajemos por ella, nuestra tarea del día es clarificar el papel importantísimo de la clase trabajadora, exponer una y otra vez lo que esta crisis significa, los medio para resolverla en beneficio de todos y conseguir las condiciones subjetivas para alcanzar el fin histórico que nos está reservado, la revolución que nos llevará al comunismo.

Tengo una duda: si desde principios del siglo XX los revolucionarios cayeron en cuenta de que se entraba en la época de "las guerras y las revoluciones" y fue precisamente una guerra, la primera guerra mundial, la solución que vieron las distintas burguesías nacionales para no dejar que sea la crisis misma la que generara las condiciones para la revolución y tuvo que ser ésta producto de una reacción ante la guerra, ahora, aunque no estamos bajo amenaza abierta de guerra y la clase trabajadora no se encuentre derrotada, ¿es posible que se abra la posibilidad de guerra como salida del capital a esta crisis?

Saludos y a seguir discutiendo.

Nuestra respuesta

Estimada compañera:

El tema que planteas tiene mucha envergadura y no podemos responderlo de manera detallada y profunda. Más bien pensamos aquí proporcionar algunos elementos para un debate contigo y con todo aquel que esté interesado[3].

Rosa Luxemburgo en su importante obra La Acumulación de Capital, pensaba que el militarismo y la guerra eran una manera que tenía el capitalismo de poder proseguir la acumulación: «El militarismo es también, en lo puramente económico, para el capital, un medio de primer orden para realizar la realización de la plusvalía, esto es, un campo de acumulación»[4]

Aunque compartimos muchos de los análisis de Rosa Luxemburgo, en esta cuestión no estamos de acuerdo con ella[5]. Pensamos que la guerra no constituye un medio que tenga el capitalismo de salir -aunque sea momentáneamente- de la crisis profunda que lo corroe, sino una consecuencia de ella que no hace sino profundizar aún más dicha crisis, agudizando sus contradicciones y sus tendencias a la destrucción.

Para nosotros es válida la aportación de nuestros predecesores de la Izquierda Comunista de Francia que en 1944 escribían: «¿Qué es la guerra imperialista mundial? Es la lucha por medios violentos, a la que se ven obligados a librarse los diferentes grupos capitalistas, no para la conquista de nuevos mercados y fuentes de materias primas, sino para el reparto de los ya existentes, un reparto en beneficio de unos y en detrimento de otros. El curso de la guerra se abre, y tiene sus raíces, en la crisis económica general y permanente que estalla, marcando por ello el fin de las posibilidades de desarrollo al cual ha llegado el régimen capitalista (...) La ausencia de una clase revolucionaria que presente la posibilidad histórica de engendrar y presidir la instauración de un sistema económico en correspondencia con la necesidad histórica, conduce la sociedad y su civilización a un atolladero, donde el desplome, el hundimiento interno, son inevitables. Marx dio como ejemplo de ese atolladero histórico las civilizaciones de Grecia y de Roma en la antigüedad. Engels, aplicando esta tesis a la sociedad burguesa, llega a la conclusión de que la ausencia o la incapacidad del proletariado llamado a resolver, superándolas, las contradicciones antitéticas que surgen en la sociedad capitalista, sólo puede tener como desembocadura la vuelta a la barbarie»[6]

Desde nuestro punto de vista, la primera guerra mundial no fue una "solución" que el capitalismo mundial encontró para evitar el estallido de una crisis económica. La primera guerra mundial surgió más bien como consecuencia de un engranaje de tensiones imperialistas que progresivamente se fueron haciendo más y más incontrolables hasta el extremo de desbordar a las propias burguesías. El capitalismo estaba llegando a una saturación relativa de sus mercados -se puede decir que desde principios de siglo el mercado mundial estaba ya formado[7]- y ello espoleaba tensiones crecientes por la dominación estratégica del mundo. El imperialismo alemán -el último llegado al reparto colonial y con un vigoroso desarrollo industrial- se veía asfixiado por todos los lados[8] y desarrolló un programa naval enormemente ambicioso y una política de expansión imperialista que provocó la respuesta de Gran Bretaña y Francia -imperialismos ya "acomodados" que por supuesto no podían tolerar la escalada de su rival-. Básicamente esas fueron las causas de la terrible conflagración que una vez desatada superó todas las previsiones y llevó a destrucciones y enfrentamientos jamás vistos en la historia anterior. Rosa Luxemburgo, en su obra La Crisis de la Socialdemocracia llega a la conclusión que «Todos estos factores demuestran, antes de que se llegue a la victoria o derrota, cuál será el resultado de la guerra: la ruina económica de todas las naciones participantes y, en medida creciente, de las naciones formalmente neutrales, fenómenos no observados en las guerras anteriores de la era moderna. Cada mes de guerra que transcurre confirma y fortalece este efecto y quita así, por adelantado, los frutos que se espera dará la victoria militar»[9], lo cual, según nuestra interpretación, abunda en la naturaleza totalmente irracional y auto-destructiva que conlleva la guerra imperialista generalizada. Es importante comprender a este respecto que no es lo mismo el Capital Global que el Capital Nacional, de la misma manera que no es lo mismo el Capital Nacional que cada capital particular.

Sometido a una situación histórica de tendencia a la saturación y la exacerbación de las contradicciones, cada Capital Nacional se ve obligado a fiar todas sus esperanzas de solución de las contradicciones que el capitalismo mundial en su conjunto descarga sobre sus espaldas en la guerra contra los demás capitales nacionales, ello trae como consecuencia un engranaje que lleva a la destrucción general del Capital Global.

Esto no es sino la expresión de una de las contradicciones clave del capitalismo: la que opone la naturaleza social y mundial de su tendencia de producción al carácter privado y nacional de su apropiación y organización, contradicción que en el siglo XX -época de decadencia del capitalismo- ha llegado a la máxima expresión.

Bueno, compañera, hasta aquí algunos elementos de reflexión para el debate.

CCI 15-10-08

 

 

 



[1] ¿Crisis del neoliberalismo o crisis del capitalismo? http://es.internationalism.org/node/2380 , ¿Vamos a volver a vivir un crack como el de 1929? http://es.internationalism.org/ccionline/2008_veintinueve

[2] Marx, Anales Franco alemanes, citado por Franz Mehring en su biografía de Marx, página 72 de la edición española

[3] Algunos textos donde hemos desarrollado nuestra posición sobre la cuestión: Las verdaderas causas de la segunda guerra mundial http://es.internationalism.org/node/2137; Polémica con Programme communiste sobre la guerra imperialista http://es.internationalism.org/rint77programma ; XIIIº Congreso de la CCI - Resolución sobre la situación internacional http://es.internationalism.org/rint97-situacion

Respuesta al BIPR: http://es.internationalism.org/rint82bipr ; Crisis y militarismo http://es.internationalism.org/rint/1992/65_crisis

 

[4] Página 352 de la edición española, Capítulo XXXII, El militarismo como campo de la acumulación del capital.

[5] Sin embargo, dentro de nuestra organización hay un debate que hemos hecho público pues hay diferentes posturas y concretamente hay compañeros que piensan que la guerra permite a través de la reconstrucción posterior un relanzamiento aunque sea parcial de la economía capitalista. Ver Debate interno en la CCI: las causas de la prosperidad tras la 2ª Guerra Mundial, http://es.internationalism.org/rint133-debate

[6] («El renegado Vercesi», mayo 1944, en el Boletín internacional de la Fracción italiana de la Izquierda comunista, nº 5). Este boletín solo está disponible en francés.

[7] Ello significaba que toda la economía mundial funcionaba según las leyes capitalistas, sin embargo, no quería decir ni mucho menos que en cada país -incluso en países importante- no hubiera territorios extra capitalistas o áreas aún insuficientemente integradas en la producción capitalista.

[8] Rosa Luxemburgo en su obra La Crisis de la Socialdemocracia hace la reflexión según la cual el principal motivo de asfixia del imperialismo alemán no era tanto económico -sus negocios prosperaban a un ritmo creciente en el mismo año de la guerra- sino que era fundamentalmente estratégico y militar. Sus rivales -principalmente Gran Bretaña- tenían ocupados los enclaves esenciales y copaban las rutas terrestres y marítimas más importantes.

[9] Obras Escogidas tomo II edición española página 133

Respuesta a Eleonora

Estimada Eleonora
Nos sentimos muy contentos de tu respuesta y nos da ánimo para perseverar en nuestro combate.
Particularmente quisiéramos destacar algunas de tus reflexiones con las que nos sentimos muy identificados:
« Personalmente estoy muy contenta pues tras una larga y penosa búsqueda, muy desmoralizante y frustrante, por fin encuentro la pieza faltante», la experiencia nos está demostrando que hay muchos compañeros y compañeras que se hallan en tu misma situación. Cuando empiezas a comprometerte con la causa del proletariado y de la humanidad te encuentras con una multitud de grupos y grupúsculos que dicen servir a esa causa pero que en realidad defienden políticas del capital (capitalismo de Estado, interclasismo, reformas utópicas del caos capitalista). Eso desmoraliza y hace que muchos compañeros se encierren en su “vida personal” frustrados y hundidos en el escepticismo. Nosotros queremos contribuir con nuestros modestos medios a que todo eso cambie y que los compañeros que se lancen al combate encuentren medios donde comprometerse a desarrollar activamente una política independiente e internacionalista de la clase obrera. Te animamos a que en la medida de tus posibilidades colabores activamente en esa lucha.
En el mismo sentido que lo anterior tu afirmación de «Creo que es vital la labor de difusión y de discusión para hacer llegar al conjunto de la clase las posiciones de la Izquierda Comunista y devolverle al movimiento obrero la continuidad rota por la contrarrevolución y las mistificaciones burguesas que desprestigian o tergiversan al método marxista». El proletariado es una clase histórica y mundial. Sus luchas solo tienen fuerza si se inscriben en la continuidad histórica de más de dos siglos de combates a escala mundial. A diferencia de otras clases explotadas que la precedieron en la historia –los esclavos y los siervos- el proletariado libra una lucha consciente y colectiva que no se basa en explosiones sin futuro sino que solo puede avanzar hacia su objetivo revolucionario si cada generación obrera se levanta sobre los hombros de los esfuerzos de las anteriores tanto en los aciertos de sus combates como en los inevitables errores y confusiones que sufrieron.
«pienso que este acercamiento individual al marxismo no sirve de nada si no está vinculado a la práctica concreta de nuestra clase y por eso me ha parecido muy importante la actitud de debate y discusión que ustedes tienen, puesto que sólo así aquellos como yo, empujados a la reflexión por situaciones individuales en la vida diaria, nos podemos acercar al marxismo en todo su sentido, como teoría y práctica, y forjarnos las condiciones para trascender nuestro interés personal e individual y hacerlo fructífero, junto a nuestra clase». El proletariado necesita desarrollar sus luchas –estamos convencidos que con todas sus fuerzas y debilidades no tardarán en llegar reanudando las experiencias de lucha que hubo en 30 países el primer trimestre de 2008- y para ello necesita que las organizaciones proletarias internacionalistas intervengamos con claridad, favorezcamos un debate que se centre en las verdaderas cuestiones, que permita comprender cual es la respuesta más clara a los ataques que va a suponer la crisis y cómo se puede ir avanzando en conciencia, solidaridad, unidad y fuerza colectiva en la perspectiva de la revolución mundial. Se trata de unir el interés personal –sufrimos de las maneras más diversas la explotación y opresión capitalistas- con el interés colectivo del proletariado dándole la fuerza de nuestra compromiso consciente y organizado.
Referente a nuestra respuesta anterior y concretamente al pasaje en el que decíamos «Nos alegra mucho que una compañera -a la que desgraciadamente no conocemos- haya llegado por sus propios criterios y reflexión a unas conclusiones afines a las nuestras».
Tus reflexiones insisten sobre el carácter colectivo basado en una continuidad histórica de la actividad y el compromiso de los revolucionarios. Lo compartimos totalmente. Quisiéramos explicar el sentido de nuestro pasaje, sentido que creemos compartirás.
En primer lugar, las ideas que defienden los revolucionarios no son ajenas y exteriores al pensamiento y los esfuerzos de la clase y de las minorías de vanguardia que va segregando. En el movimiento obrero de la Segunda Internacional existía la idea –teorizada por Kautsky- según la cual «la conciencia socialista se inyecta desde el exterior a la clase obrera la cual por si misma solo puede alcanzar una conciencia sindicalista». Esta idea fue erróneamente retomada por Lenin en ¿Qué hacer? (aunque luego la corrigió haciendo una autocrítica) y durante muchos años tanto las organizaciones trotskistas como las estalinistas nos machacan que la conciencia obrera solo puede ser “introducida” desde “fuera” amparándose en la “autoridad” de Lenin.
Nuestro pasaje trataba de combatir esa idea desgraciadamente muy difundida en los medios politizados actuales y que no corresponde a la verdadera tradición del movimiento obrero. Es lo que dice el Manifiesto Comunista «¿Cuál es la posición de los comunistas con respecto a los proletarios en general?. Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario. Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto. Prácticamente, los comunistas son, pues, el sector más resuelto de los partidos obreros de todos los países, el sector que siempre impulsa adelante a los demás; teóricamente, tienen sobre el resto del proletariado la ventaja de su clara visión de las condiciones de la marcha y de los resultados generales del movimiento proletario». Esta idea fue reiterada por otro revolucionario, Karl Liebchenck: «los revolucionarios expresamos en voz alta lo que muchos obreros dicen en voz baja, decimos de manera clara lo que en la mente de muchos obreros está todavía de forma confusa, nos atrevemos a convertir en grito ideas silenciosas que cada obrero piensa pero que cree que los demás no comparten».
Pero hay otro punto que nos parece importante comentar. Para el marxismo existe una relación dialéctica entre el individuo y el colectivo, entre cada obrero tomado individualmente y el conjunto de la clase.
En el comunismo primitivo los hombres eran sociales y colectivos. Sin embargo, ese sentido social y colectivo era todavía muy limitado y gregario, estaba fundamentalmente por imperativo agobiante de la supervivencia. Las sociedades de clase que vinieron tras el hundimiento del viejo comunismo primitivo fueron cercenando ese carácter social y solidario de la humanidad; la codicia, la crueldad, la acción sin escrúpulos hacia los demás, se fueron imponiendo como normas de conducta. El capitalismo, una sociedad basada en la producción mercantil y la competencia de todos contra todos, lleva en su seno una contradicción dialéctica:
por un lado, en la vida cotidiana capitalista impera la ley del más fuerte, la competencia más extrema, el cada uno a la suya, el quítate tú para ponerme yo. El capitalismo lleva al extremo el ataque perpetrado por las sociedades de clase contra el ser social y colectivo de la humanidad
pero por el otro lado, el capitalismo ha engendrado el proletariado, una clase social que por sus intereses comunes en todos los países y por el carácter cooperativo y unitario de su trabajo asociado a escala internacional, representa la posibilidad de recuperar pero llevándolo a un nuevo nivel superior, el ser social y colectivo de la humanidad. En la lucha histórica del proletariado está en germen la posibilidad de una comunidad humana mundial donde el ser social y colectivo de la humanidad se recupere y se reafirme sobre una base nueva muy distinto de la del viejo comunismo primitivo: su desarrollo consciente y revolucionario.
Esta recuperación del ser social y colectivo de la humanidad no significa, como Marx insistió en reiteradas ocasiones (por ejemplo, en sus Manuscritos Económico – Filosóficos) la negación del individuo, que supuestamente debería subsumirse en un “colectivo” gregario e impersonal.
Ese es el planteamiento de la ideología burguesa: para ella hay solo pueden existir una de estas dos posibilidades, cada cual igualmente destructiva y negativa. O bien, el individuo se impone a los demás, es la ley del más fuerte. O bien el “colectivo” consiste en que cada individuo renuncie a cualquier iniciativa propia e independiente y se supedite gregariamente al “todo” (tal es la idea de lo “colectivo” que se impone en el Ejército o que desarrollan las organizaciones que se presentan como de “izquierdas” o de “extrema izquierda”).
El comunismo rompe con esa falsa dicotomía. El individuo se integra en la fuerza que da un marco colectivo y solidario dentro del cual sus esfuerzos y contribuciones adquieren su sentido y todo su potencial. Es lo que decía Marx: «el libre desarrollo de todos es la condición del libre desarrollo de cada cual y el libre desarrollo de cada cual es la condición del libre desarrollo de todos».
Tu esfuerzo y contribución individual han podido adquirir su sentido y hallar la condición para desarrollarse porque «desde hace más de medio año, conozco las publicaciones de la CCI y las posiciones de la Izquierda Comunista y ha sido mediante estas valiosísimas adquisiciones de nuestra clase, que en su curso de lucha ha logrado forjarse mediante su experiencia teórico-práctica, como yo he podido encontrar una perspectiva desde la cual puedo mirar las cosas y encontrarles sentido, explicarme mi situación cotidiana y entender la realidad desde un punto de vista conforme con las aspiraciones históricas de la clase obrera».
Estimada compañera, te animamos a que tomes contacto con nosotros para que podamos ir concretando esa unidad dialéctica: reforzar tus capacidades y claridad personal contribuyendo al reforzamiento de nuestra capacidad de debate, clarificación e intervención en la vida de la clase, para que conjuntamente participemos en el desarrollo de la lucha de nuestra clase que los acontecimientos actuales con la agravación cada vez más virulenta de la crisis capitalista se hace cada vez más necesaria.
Saludos fraternos
CCI 20-10-08

reflexión individual o colectiva

Estimados compañeros de la CCI, por el momento escribo sólo para aclarar que no he llegado por mis propios criterios y reflexión a unas conclusiones afines a las suyas, puesto que como una joven proletaria, parte de una clase histórica, mi reflexión sólo tiene sentido en el marco de una reflexión más amplia, colectiva e históricamente determinada y en ningún momento podría yo decir que no ha sido por medio del intento de apropiación del conjunto de la experiencia de la clase obrera, como he yo logrado posicionarme respecto al mundo.

En efecto, desde hace más de medio año, conozco las publicaciones de la CCI y las posiciones de la Izquierda Comunista y ha sido mediante estas valiosísimas adquisiciones de nuestra clase, que en su curso de lucha ha logrado forjarse mediante su experiencia teórico-práctica, como yo he podido encontrar una perspectiva desde la cual puedo mirar las cosas y encontrarles sentido, explicarme mi situación cotidiana y entender la realidad desde un punto de vista conforme con las aspiraciones históricas de la clase obrera.

No es que yo desprecie mi propia experiencia como individuo, pero es cierto que la experiencia propia de cualquiera, por más favorable que sea a la toma de consciencia revolucionaria, nunca será suficiente para desencadenarla puesto que es siempre necesaria la confrontación con el conjunto de la realidad para poder entender lo particular en relación a lo general, y en ese sentido para mí han sido las posiciones de la Izquierda Comunista, las que han logrado devolverme al marxismo, luego de todas las incomprensiones y confusiones que la burguesía y la contrarrevolución estalinista han propiciado en toda la clase y por ende, en mi propio acercamiento al marxismo.

Por otro lado, pienso que este acercamiento individual al marxismo no sirve de nada si no está vinculado a la práctica concreta de nuestra clase y por eso me ha parecido muy importante la actitud de debate y discusión que ustedes tienen, puesto que sólo así aquellos como yo, empujados a la relfexión por situaciones individulaes en la vida diaria, nos podemos acercar al marxismo en todo su sentido, como teoría y práctica, y forjarnos las condiciones para trascender nuestro interés personal e individual y hacerlo fructífero, junto a nuestra clase.

A lo que voy con esto es a comentarles que me parece imposible (y no estoy diciendo que sutedes digan lo contrario) que alguien llegue por sus propios medios y de manera aislada, a la toma de posiciones que han sido producto de una larga tradición e historia del movimiento obrero y que, sin despreciar a los individuos particulares, es sólo en este sentido (en el sentido de una toma de consciencia producto de una apropiación en un marco colectivo de la experiencia de nuestra clase) como se dan los procesos de clarificación y toma de consciencia revolucionaria, porque la consciencia revolucionaria no es una consciencia individual, está indisolublemete asociada a la clase de la que es parte, y más específicamente a su vanguardia, y por tanto solo podemos hablar de ella en términos colectivos. De allí la importancia de las discusiones que finalmente apuntan a generar la clarificación necesaria para la intervención oportuna y certera en las luchas concretas de la clase, luchas que hoy más que nunca son cruciales para el presente y futuro de la humanidad.

Creo que es vital la labor de difusión y de discusión para hacer llegar al conjunto de la clase las posiciones de la Izquiera Comunista y devolverle al movimeinto obrero la continuidad rota por la contrarrevolución y las mistificaciones burguesas que desprestigian o tergiversan al método marxista. Hoy más que nunca es imprescindible la labor de clarificación y ésta solo es possible si se mira la realidad desde una perspectiva correcta, la de nuestra lucha de clase.

Personalmente estoy muy contenta pues tras una larga y penosa búsqueda, muy desmoralizante y frustrate, por fin encuentro la pieza faltante.

Saludos (y es una vergüenza lo de "Miu Miu", pero no imaginé que llegara a tanto mi bobería de aquel día)

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