Introducción a la 1ª edición en español

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¡LOS OBREROS NO TIENEN PATRIA! Esta vieja consigna del proletariado internacional ha sido negada, deformada y falsificada por toda una recua de “marxistas” de todos los colores: trotskistas, maoístas, estalinistas, social-demócratas,…, y también por los anarquistas quienes, aunque no se dicen marxistas, se proclaman internacionalistas y apátridas.

¡LOS OBREROS NO TIENEN PATRIA! Esta vieja consigna del proletariado internacional ha sido negada, deformada y falsificada por toda una recua de “marxistas” de todos los colores: trotskistas, maoístas, estalinistas, social-demócratas,…, y también por los anarquistas quienes, aunque no se dicen marxistas, se proclaman internacionalistas y apátridas.

Según esta gente tal consigna resultaría hoy “demasiado simplista”, habría quedado “anticuada”, no tendría en cuenta “nuevas realidades”, como la “opresión nacional”, la lucha “antiimperialista”, o la “unidad popular”, y tantas otras.

Para estos esbirros del capital, proletariado y nación son conciliables, el interés de clase y el interés nacional “bien entendido” son coincidentes. En resumen que, según ellos, los obreros siempre tendrán alguna patria que defender: la independencia nacional “amenazada”, la economía nacional “en crisis”, la autodeterminación nacional de las patrias oprimidas (vasca, irlandesa, catalana…)...

Por nuestra parte, preferimos que nos llamen simplistas o que nos acusen de “anticuados” y seguimos inquebrantablemente fieles a la vieja consigna. LOS OBREROS NO TIENEN PATRIA es hoy, en la actual encrucijada histórica donde la humanidad se juega la alternativa Guerra Imperialista o Revolución Comunista, tanto más necesaria y más actual que nunca para los trabajadores y para toda la humanidad.

La Nación es la unidad a través de la cual los capitalistas organizan la explotación del proletariado y rentabilizan su producto en el mercado mundial, en competencia con los demás capitalistas. Esta afirmación se ha comprobado mil veces en la práctica:

  • en nombre de la Defensa de la Patria y la Independencia Nacional millones de obreros han sufrido la muerte en el frente y el hambre en la retaguardia, en las numerosas guerras imperialistas que han ensangrentado el mundo;
  • la “liberación nacional de los pueblos” ha sido la bandera empleada por los bloques imperialistas para repartirse el mundo;
  • las luchas contra la “opresión nacional” han sido las trampas para dividir a los obreros y hacerles perder su autonomía de clase;
  • la “salvación de la economía nacional” ha sido el camelo para imponer a los obreros toda clase de sacrificios, miseria y austeridad.

El Capital ha utilizado, utiliza y utilizará la ideología Nacionalista para llevarnos a la carnicería de las guerras imperialistas, justificar y hacernos tragar todos sus ataques contra nuestras condiciones de vida, dividirnos e impedir nuestra unidad internacional de clase. Destruyendo nuestra autonomía de clase, diluyéndonos en todo tipo de frentes interclasistas y haciéndonos luchar por intereses que no son los nuestros.

En consecuencia, podemos afirmar que  “LOS OBREROS NO TIENEN PATRIA” es un principio fundamental del movimiento obrero y que todos aquellos que lo deforman, relativizan o tratan de conciliar proletariado y nación, son ENEMIGOS JURADOS de nuestra clase, aunque se presenten como partidos “obreros” o se les llene la boca de discursos “radicales”.

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Que EL PROLETARIADO NO TIENE PATRIA significa que todos los obreros de todos los países, razas y lenguas tenemos un mismo interés y un mismo enemigo a destruir: el Capital.

Esta verdad tratan de ocultar con todo tipo de apariencias artificiosas:

  • la lengua, la cultura, la religión, las costumbres, etc. de “nuestro” país, que nos diferenciarían de la de los trabajadores de los demás países;
  • las condiciones de trabajo y de vida, que serían en “nuestro” país distintas de las del vecino;
  • la forma de gobierno, el régimen político, la estructura sindical, etc. que serían “peculiares a nuestro pueblo”.

Y así sucesivamente.

En función de esas diferencias, la clase dominante nos dice unas veces que “en nuestro país se vive mejor que en los demás” (por lo que tendríamos que cerrar filas en torno a nuestro Capital Nacional para defender este status privilegiado) y otras, lloriqueando, que “nuestro país está muy atrasado” (por lo que tendríamos que arrimar el hombro para hacer de él una nación rica y próspera).

Por este lado o por cualquier otro, buscan siempre lo mismo: hacernos olvidar que por encima de fronteras, razas o religiones todos los trabajadores del mundo estamos unidos por:

  • una misma explotación, que nos obliga a trabajar 8, 10, 12 horas para el Capital, sea este privado, estatal o “autogestionario”;
  • una misma privación de nuestros medios de vida: para sobrevivir (ni siquiera tenemos derecho a vivir) nos vemos obligados a trabajar para el capital hasta que dejamos de serle rentables y nos echa al paro;
  • una misma realidad, la de ser los productores universales de todas las riquezas y ganancias de los capitalistas.

Por eso nuestra mejor arma es el INTERNACIONALISMO, es decir, la solidaridad internacional de todos los proletarios, nuestra unidad mundial de clase. La Patria, sea esta “opresora’, “oprimida” o “socialista”, es siempre la falsa comunidad detrás de la cual se esconde la explotación y los negocios de los capitalistas. Nuestra única y verdadera comunidad es la que formamos todos los obreros del mundo, la que nace de nuestras luchas y de nuestra unidad de clase.

Los obreros intuimos la necesidad y la verdad del internacionalismo, por eso la Izquierda, los Sindicatos y los izquierdistas, organismos cuya función dentro del Estado burgués es impedir nuestra lucha autónoma y devolvernos al redil nacional del Capital, tratan de desviarnos con toda clase de falsos internacionalismos:

  • el que reduce el internacionalismo a un ritual del tipo ceremonia eclesiástica.  Una vez al año Sindicatos e Izquierda celebran la procesión del Primero de Mayo donde nos obsequian con bellos discursos, pegan cuatro gritos “internacionalistas” y nos devuelven a la dura realidad de nuestras “responsabilidades nacionales”...
  • solidarizándose durante años con Rusia, Cuba y demás “patrias del socialismo”: nos han colado como “internacionalismo” el apoyo a estos regímenes de capitalismo de Estado tan explotadores y antiobreros como sus rivales de Occidente,
  • defendiendo la “unidad europea” contra “el totalitarismo ruso”: dándole la vuelta al “internacionalismo” pro ruso ciertos grupos maoístas colocan el internacionalismo en el marco de la defensa de esa jauría de imperialistas que son los capitalistas europeos;
  • llamando a luchar por la “Revolución Americana”:  por esa vieja parida del Che Guevara orientada a encerrar a los obreros y campesinos americanos en una perspectiva nacionalista y tercer-mundista;
  • apoyando a los Gobiernos y Frentes de Liberación de los “pueblos oprimidos”: nos piden el apoyo a la OLP, a los sandinistas, al FDR salvadoreño, al Polisario,... que no son sino los nuevos explotadores y opresores de los obreros y campesinos de esos países;
  • llamándonos a la solidaridad con los pueblos que tienen regímenes dictatoriales para restaurarles la “democracia” y los “derechos humanos”, las cuales no son sino mistificaciones que encubren un Estado tan represivo y antiobrero como los descaradamente dictatoriales

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Pero ¿Cuál es entonces el verdadero internacionalismo? ¿Cómo lo podemos poner en práctica? El Internacionalismo Proletario se concreta en:

  1. La denuncia total de los dos bloques imperialistas, de las ideologías que les sirven de banderín de enganche,  y de los partidos que les apoyan.
  2. La denuncia del “neutralismo”, del “tercermundismo”, de las “terceras vías”, etc. que no son sino camelos inventados por las naciones de segundo orden para defender sus propios apetitos imperialistas.
  3. La oposición radical a todo planteamiento de lucha nacional, autonomías, federalismo, racismo (o su simétrico la lucha “racial”), cuya función es siempre dividir al proletariado y diluirlo en toda clase de frentes interclasistas.
  4. La lucha intransigente contra toda guerra imperialista localizada, practicando frente a ella el derrotismo revolucionario es decir, fraternizando los obreros y oprimidos de ambos bandos, volviendo ambos los fusiles contra sus propios mandos, contra su respectivo Capital Nacional.
  5. La oposición de nuestros intereses de clase contra el Interés Nacional del Capital. Luchando de forma intransigente contra todo despido, sacrificio, agresión etc. que nos pretende imponer el capital en nombre de la “salvación de la economía nacional” y demás engañifas.
  6. El apoyo total a las luchas obreras de los demás países. Desarrollando la única forma de solidaridad con ellas: unirse al combate abriendo un nuevo frente de luchas contra nuestro propio capital nacional.
  7. La búsqueda de la coordinación y centralización internacional de las luchas.

La unidad en una organización internacional y centralizada de todas las fuerzas de vanguardia del proletariado.

Dar a todas las luchas que hoy se libran la perspectiva de la REVOLUCION PROLETARIA MUNDIAL que destruya el Estado Burgués en todos los países, levante el PODER MUNDIAL DE LOS CONSEJOS OBREROS, abra el proceso de abolición de la mercancía, el salariado y las fronteras nacionales y dé lugar a la COMUNIDAD HUMANA MUNDIAL, al Comunismo. Está claro que la Revolución se iniciará probablemente en un país, pero deberá darse como primera tarea LA EXTENSIÓN MUNDIAL DE LA REVOLUCIÓN, sin la cual estará condenada al fracaso.

*  

Vivimos hoy una situación de encrucijada histórica que se plantea en la práctica así: o NACION, siguiendo el interés del Capital y yendo por tanto hacia la Guerra; o CLASE, siguiendo nuestros propios intereses de masa explotada y abriendo el camino hacia la Revolución. No hay paliativos, conciliaciones o medias tintas.

La alternativa de clase, la perspectiva de la revolución ha sido abierta prácticamente por la serie de luchas obreras que, iniciada en los años 60 (Mayo 68 en Francia, Otoño Caliente Italiano, Polonia 70,...), ha entrado en una segunda fase, tras un periodo de reflujo, con combates como los de Longwy Denain, Brasil, Corea y sobre todo Polonia; confirmando que el INTERNACIONALISMO y la PERSPECTIVA DE LA REVOLUCION MUNDIAL no son sólo una posibilidad abierta por la historia, sino UNA URGENTE NECESIDAD para liberarnos de la BARBARIE cada día más insoportable del Capital.

Por todo lo anterior, el folleto que a continuación ofrecemos es de lo más necesario y urgente.

ACCIÓN PROLETARIA (sección territorial en España de la CCI), 18-05-1981