El 15 M cinco años después

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Cuando le preguntamos a un escolar por la revolución rusa de 1917, nos dirá que fue un golpe de Estado bolchevique, que el experimento, pese a las buenas intenciones de los protagonistas, acabó en una pesadilla: la dictadura soviética, el Gulag etc.

Si ahora trasladamos la pregunta a ¿qué pasó en el 15 M?, la posible respuesta nos hablará de un movimiento por una “democracia real” que está muy relacionado con el partido Podemos[1].

Cualquiera que busque la verdad no se conformará con estas respuestas que encontrará simplistas, ajenas a lo que pasó realmente, impregnadas del “sentido común”, de la enseñanza deformada que sufrimos y del discurso que machaca los llamados “medios de comunicación”, en suma, la ideología dominante en esta sociedad.

Por mucho que actualmente, el proletariado se halle en una situación de profunda debilidad, la historia de la sociedad se basa en la lucha de clases y el Estado capitalista sabe muy bien que aquel puede retomar su lucha y por ello ataca sus puntos más sensibles. Uno de ellos es su memoria histórica.

La burguesía está muy interesada en destruirla reescribiendo sus experiencias pasadas.  Es como si el disco duro de éstas hubiera sido formateado y en su lugar instalado un sistema operativo radicalmente opuesto.

La reescritura más inteligente es aquella que se hace aprovechando las debilidades reales y errores de los movimientos proletarios. Estos siempre arrastran un magma importante de fallos que permitirán a posteriori su reescritura en un sentido diametralmente antagónico a lo que buscaban.

Comentando la diferencia entre la lucha de la burguesía y la del proletariado, Marx apunta que mientras “las revoluciones burguesasavanzan arrolladoramente de éxito en éxito, las revoluciones proletarias se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines”[2]

De ahí que, para el proletariado, “la meta del viaje, la liberación definitiva, depende por entero del proletariado, de si éste aprende de sus propios errores. La autocrítica, la crítica cruel e implacable que va hasta la raíz del mal, es vida y aliento para el proletariado”[3]

No es aquí el momento de un análisis crítico de la revolución de 1917[4], vamos a hacer solamente un pequeño recapitulativo del movimiento de los Indignados de 2011, el 15 M[5]. Como la reescritura se basa en sus dificultades y lados flojos empezaremos por estos.

2003-2011, las nuevas generaciones proletarias entran en lucha

Tras la larga noche de la contra-revolución que aplastó la revolución de 1917, el proletariado retoma su lucha en 1968. Sin embargo, este renacimiento no logra politizarse en un sentido revolucionario. 1989 con la caída de los regímenes pretendidamente “comunistas” provoca un importante retroceso de la conciencia y la combatividad cuyos efectos persisten hoy[6].

A partir de 2003, las luchas vuelven a tomar impulso, pero engloban esencialmente las nuevas generaciones de la clase obrera (estudiantes, parados, precarios), mientras que los trabajadores de los grandes centros industriales permanecen pasivos o sus luchas son esporádicas, el miedo al desempleo constituye un factor central en esta inhibición. Nose da una movilización unificada y masiva de la clase obrera sino solamente una parte, su sector más joven. La revuelta de la juventud en Grecia (2008), los movimientos en Túnez y en Egipto (2011), constituyen expresiones de una ola de fondo, cuyos puntos culminantes son la lucha contra el CPE en Francia (2006)[7] y el 15 M[8].

Pese a sus rasgos positivos y prometedores –de los que luego hablaremos- estos movimientos se dan en un contexto de pérdida por parte de la clase obrera de su identidad y de falta de confianza en sus propias fuerzas.

La pérdida de identidad como clase entraña que la inmensa mayoría de los participantes en las luchas no se reconocen como parte de la clase obrera, se ven más bien como ciudadanos. Aunque se digan “de abajo” o de “segunda categoría”no rompen el cordón umbilical con la “comunidad nacional” pues, “aunque el eslogan de «somos el 99% frente al 1%», tan popular en el movimiento de ocupaciones de Estados Unidos, revela un principio de comprensión de las sangrantes divisiones de clase que nos afectan, la mayoría de participantes en las protestas se ha visto como "ciudadanos de pie" que quieren ser reconocidos dentro de una sociedad de "ciudadanos libres e iguales".[9]

Esto impide ver que“la sociedad está dividida en clases, una clase capitalista que lo tiene todo y no produce nada y una clase explotada -el proletariado- que lo produce todo y tiene cada vez menos. El motor de la evolución social no es el juego democrático de la "decisión de una mayoría de ciudadanos" (este juego es más bien la máscara que encubre y legitima la dictadura de la clase dominante) sino la lucha de clases”(Idem)

Hay, pues, dos debilidades fundamentales en el movimiento 15 M que se refuerzan mutuamente y que permiten su falsificación actual: la mayoría de sus protagonistas se ven como ciudadanos y confían en una “renovación del juego democrático”

Debido a ello, el movimiento, pese a sus inicios prometedores, no se articula “alrededor de la lucha de la principal clase explotada -el proletariado- quien produce colectivamente las principales riquezas y asegura el funcionamiento de la vida social: fábricas, hospitales, escuelas, universidades, oficinas, puertos, obras, correos” (Idem)sino que acaba diluyéndose en una protesta impotente de “ciudadanos indignados”.

Pese a algunos intentos tímidos de extensión a los centros de trabajo, esto fracasó y el movimiento quedó cada vez más confinado en las plazas. A pesar de las simpatías que suscitó fue perdiendo fuerza hasta reducirse a una minoría cada vez más desesperadamente activista.

Además, la dificultad de reconocerse como clase se vio reforzada por la falta de confianza en las propias fuerzas lo que dio un peso desmesurado a las capas de pequeña burguesía radicalizada que se sumaron al movimiento pero que le dieron su sesgo confuso, interclasista, de creencia en las peores fórmulas de la política burguesa, tales como “fin del bipartidismo”, “lucha contra la corrupción” etc.

Estas capas sociales contaminaron fuertemente el movimiento con la ideología que reduce el capitalismo “a un puñado de "malos" (financieros desaprensivos, dictadores despiadados) cuando es una compleja red de relaciones sociales que tiene que ser atacada en su totalidad y no dispersarse persiguiendo sus múltiples y variopintas manifestaciones (las finanzas, la especulación, la corrupción de los poderes político-económicos)”(Idem)

A pesar de algunas respuestas solidarias y basadas en la acción masiva contra la violencia policial, predominó la “lucha” concebida como presión pacífica y ciudadana sobre las instituciones capitalistas, lo que lo llevó fácilmente a un callejón sin salida.

El movimiento Noche en Pie recoge lo peor del 15 M

Como afirma nuestra sección en Francia[10]“Nuitdebout, no es, ni mucho menos, algo espontáneo. Es un movimiento concienzudamente pensado, preparado y organizado de tiempo atrás, por animadores y defensores radicales del capitalismo. Detrás de este movimiento, supuestamente “espontáneo” y “apolítico”, se ocultan profesionales, grupos de izquierda y de extrema izquierda que reivindican el “apoliticismo” para controlar mejor el movimiento tras bastidores”.

El montaje tiene como fin encauzar la protesta social hacia “hacer "presión" sobre los "líderes" y las instituciones del Estado con el fin de promover un capitalismo más democrático y más humano”[11]pues como dice una hoja del grupo impulsor “Convergencia de las Luchas” “El ser humano debe estar en el centro de las preocupaciones de nuestros líderes”. Este “hermoso deseo” transmite la utopía reaccionaria de unos gobernantes que se ocuparían de los seres humanos ocultando que solo se ocupan de las necesidades y problemas del capital. Pedir un Estado que defienda el interés de los explotados es como pedir a un ladrón que nos cuide la casa.

Las reivindicaciones que se han promovido en Noche en Pie van todas en el sentido de sembrar la ilusión de que el capitalismo que cada vez más nos despoja de todo, podría ofrecernos algo. Se pide una “renta básica universal”, una alimentación más sana, un mayor presupuesto para la educación y otras ridículas “reformas” que figuran en el catálogo de promesas electorales que jamás se cumplen.

La reivindicación más “ambiciosa” que propagan los promotores de Noche en Pie es la “república social” que consistiría en “volver a los ideales revolucionarios de 1789” cuando la burguesía derribó el poder feudal al grito de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Se vende la utopía reaccionaria de“realizar una "verdadera democracia" tal como la Revolución Francesa de 1789 lo había prometido; sólo que, lo que era revolucionario hace dos siglos y medio, a saber, establecer el poder político de la burguesía en Francia, superar el feudalismo mediante el desarrollo del capitalismo, construir una nación... todo esto, hoy, se ha vuelto, irremediablemente, reaccionario. Este sistema de explotación está en decadencia, ya no se trata de mejorarlo, porque eso ya es imposible, sino de superarlo, de derribarlo a través de una revolución proletaria internacional. De otro modo se siembra la ilusión de que el Estado es un agente "neutral" de la sociedad, sobre el que se debería "ejercer presión" o al que habría que proteger de "accionistas", de "políticos corruptos" de “banqueros codiciosos”, de la “oligarquía” (Idem).

El antagonismo real que se sitúa entre el Capital y el proletariado es reemplazado por un “antagonismo” imaginarioentre, en un lado, una supuesta minoría de corruptos, financieros y políticos venales y, en el otro costado de la barricada, una inmensa mayoría donde cabrían los buenos políticos, los capitalistas emprendedores, los militares, el pueblo y todos los ciudadanos… El proletariado es desviado desde el terreno de la lucha de clases al escenario de un enfrentamiento de “toda la ciudadanía” con un puñado fantasmal de malos de la película.

Más aún, de la misma manera que el populismo de Trump o del FN centra los males en personas y no en relaciones sociales de producción, estos “radicales” de Noche en Pie propugnan algo asqueroso: la personalización. Aquellos proponen como chivo expiatorio a los emigrantes, estos a unos cuantos banqueros y politicastros. Es la misma lógica reaccionaria: los problemas del mundo se solucionarían eliminando a personas designadas como causantes de todos los males.

¿Qué quedaría en pie del 15 M?

Hasta aquí la reescritura, el formateo de disco duro, que proponen los promotores en la sombra del movimiento Noche en Pie. Pero, entonces, ¿qué quedaría del movimiento 15 M? ¿Qué podríamos aprender para preparar futuras luchas?

Las Asambleas

Retomamos lo que dijimos en la hoja internacional de balance del movimiento de indignados, el occupy y otros:

“Las Asambleas multitudinarias concretan el lema de la Primera Internacional (1864) «La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores o no será». Se inscriben en la continuidad de la tradición del movimiento obrero que arranca de la Comuna de París y toma su expresión más elevada en Rusia 1905 y 1917, continuando en Alemania 1918, Hungría 1919 y 1956, Polonia 1980.

Asambleas para unirse masivamente empezando a romper las cadenas que más nos atan a la esclavitud asalariada: la atomización, el "cada uno a la suya", el encierro en el gueto del sector o la categoría social.

Asambleas para pensar, discutir y decidir juntos, hacerse colectivamente responsables de lo que se decide, participando todos tanto en la decisión como en la ejecución de lo acordado.

Asambleas para construir la confianza mutua, la empatía general, la solidaridad, los cuales no solamente son imprescindibles para llevar adelante la lucha, sino que serán los pilares de una futura sociedad sin clases ni explotación”.(Ver nota al pie nº 4)

Las futuras Asambleas deberán reforzarse con un balance crítico de las debilidades que manifestaron:

-          No se extendieron más que muy minoritariamente a los centros de trabajo, los barrios, los parados… Si el núcleo central de las Asambleas debe ser la Asamblea General de Ciudad tomando plazas o edificios, este debe nutrirse de la actividad de una vasta red de asambleas principalmente en fábricas y centros de trabajo

-          Las comisiones (de coordinación, cultura, actividades etc.) deben estar bajo el control estricto de la Asamblea General a la que han de rendir cuentas escrupulosamente. Hay que evitar lo que pasó en el 15 M donde las comisiones se tornaron instrumentos de control y sabotaje de las asambleas manipuladas por grupos en la sombra como DRY (Democracia Real Ya)[12]

La solidaridad

La sociedad capitalista supura por todos sus poros “la marginalización, la atomización de los individuos, la destrucción de las relaciones familiares, la exclusión de los ancianos, la aniquilación de lo afectivo y su sustitución por la pornografía”, es decir, “la destrucción de todo principio de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la menor perspectiva”[13]

Testimonio bárbaro de esta descomposición social es el odio a los emigrantes que anima el populismo, quien ha obtenido un triunfo espectacular con el reciente Brexit en Gran Bretaña.

Frente a ello, el movimiento 15 M (o el Occupy) sembró una primera semilla: manifestaciones en Madrid para liberar a los detenidos o impedir que la policía detuviera a emigrantes; actos masivos contra los desahucios en España, Grecia o Estados Unidos; en Oakland «La Asamblea de Huelga ha acordado enviar piquetes u ocupar cualquier empresa o escuela que sancione a empleados o estudiantes de cualquier forma por participar en la Huelga General del 2 de noviembre». Han podido vivirse momentos, todavía episódicos, donde cualquiera puede sentirse arropado y defendido por sus semejantes, lo que contrasta fuertemente con lo "normal" en esta sociedad que es un angustioso sentimiento de indefensión y vulnerabilidad”.(Ver nota nº 4).

Ese baluarte puede ser barrido por la potencia de la actual ola populista -respaldada por sus pretendidos “antagonistas” del Estado democrático. La solidaridad proletaria tiene que adquirir sólidas raíces. Unacontribución a su fundamentación teórica -la cual constituye una fuente de inspiración de movimientos de lucha- es nuestro texto de orientación Confianza y Solidaridad[14].

La cultura del debate

La sociedad actual nos condena a la inercia del trabajo, el consumo, la reproducción de modelos de éxito que provocan millones de fracasos, la repetición de estereotipos alienantes que no hacen sino amplificar lo que repite la ideología dominante. Frente a ello, y como falsas respuestas que hunden aún más en la putrefacción social y moral, aparece “la profusión de sectas, el resurgir del espíritu religioso, el rechazo hacia un pensamiento racional, coherente, construido, incluso en algunos ámbitos «científicos», y que ocupa en los media un lugar preponderante gracias a la embrutecedora publicidad y a sus emisiones estúpidas; la invasión en esos mismos media del espectáculo de la violencia, del horror, de la sangre y de las matanzas, incluso en programas para niños; la nulidad y la venalidad de la mayoría de las producciones «artísticas», literarias, musicales, de pintura y arquitectura, que no saben sino expresar la angustia, la desespera­ción, el estallido del pensamiento, la nada” (Tesis sobre la Descomposición).

Contra estos dos polos de la alienación capitalista, en el movimiento 15 M y en otros como el Occupymiles de personas han empezado a buscar una auténtica cultura popular, hecha por ellas mismas, tratando de animar un criterio propio, crítico e independiente. Se ha hablado de la crisis y de sus causas, del papel de la banca etc. Se ha hablado de revolución, aunque en ese recipiente se hayan vertido muchos líquidos, a veces confusos; se ha hablado de democracia y dictadura, sintetizado en esos dos gritos complementarios: «le llaman democracia y no lo es» y «es una dictadura y no se ve». Se ha dado los primeros pasos para que aparezca una verdadera política de la mayoría, alejada del mundo de intrigas, mentiras y turbias maniobras que caracteriza la política dominante. Una política que aborda todos los sujetos que nos afectan, no solo la economía o la política, sino igualmente la destrucción del medio ambiente, la ética, la cultura, la educación o la sanidad”. (ver nota nº 4)

La importancia de este esfuerzo, aún tímido y lastrado por debilidades democratistas y aproximaciones pequeño burguesas, es evidente. Todo movimiento revolucionario del proletariado se apoya siempre sobre un gigantesco debate de masas, un movimiento cultural basado en la discusión libre e independiente.

La Revolución en Rusia 1917 tuvo su columna vertebral en el debate y la cultura masiva. John Reed recuerda que «la sed de instrucción, tan largo tiempo refrenada, se convirtió con la revolución en un verdadero delirio. Sólo del Instituto Smolny salieron cada día, durante los seis primeros meses, toneladas de literatura, que, ya en carros, ya en vagones, iban a saturar el país. Rusia absorbía, insaciable, como la arena caliente absorbe el agua. Y no grotescas novelas, historia falsificada, religión diluida o esa literatura barata que pervierte, sino teorías económicas y sociales, filosofía, las obras de Tolstoi, de Gogol, de Gorki»[15]

Preocupación por una lucha internacional

El proletariado es una clase internacional con los mismos intereses en todos los países. Los obreros no tienen Patria y el nacionalismo -en todas sus variantes- es la tumba de toda perspectiva posible de liberación de la humanidad.

El capitalismo actual se ve asaltado por una contradicción: por un lado, la economía es cada vez más mundial, la producción es más entrelazada e interdependiente. Pero, por otra parte, todos los Estados son imperialistas y los conflictos guerreros devienen más destructivos. El medio ambiente se deteriora por la barrera insalvable que erigen todos y cada uno de los capitales nacionales, empezando por los más poderosos, USA y China. Frente a la internacionalización clamorosa de la vida económica, social y cultural, se levanta un repliegue ciego e irracional en falsas comunidades nacionales, raciales, religiosas…

Esas contradicciones solo pueden ser superadas por la lucha histórica del proletariado. El proletariado es la clase de la asociación mundial. Produce por encima de fronteras, él mismo, es una clase de emigrantes, crisol de razas, religiones, culturas. Ninguna producción, desde un edificio hasta una máquina fresadora, puede realizarse por una comunidad aislada de obreros encerrados en un marco nacional, menos aún local. La producción requiere de materias primas, transportes, máquinas, que circulan mundialmente. Esta solo puede realizarse por obreros instruidos en una cultura universal, en intercambios incesantes a escala internacional. Internet no es solamente un instrumento cultural, es, sobre todo, un medio sin el cual la producción capitalista actual sería imposible.

Expresando aún vagamente estas realidades y lo que pueden significar para la lucha proletaria, en 2011,“el movimiento de indignación se ha extendido internacionalmente. Ha surgido en España donde el gobierno socialista adoptó uno de los primeros y más draconianos planes de austeridad; en Grecia, símbolo de la crisis de la deuda soberana; en Estados Unidos, templo del capitalismo mundial; en Egipto e Israel situados en cada uno de los frentes del peor y más enquistado conflicto imperialista, el de Oriente Medio.La conciencia de que se trata de un movimiento global empieza a desarrollarse pese al lastre destructor del nacionalismo -presencia de banderas nacionales en las manifestaciones de Grecia, Egipto o USA. En España la solidaridad con los trabajadores en Grecia se expresó gritando «Atenas aguanta, Madrid se levanta». Los huelguistas de Oakland (USA, noviembre 2011) decían «Solidaridad con el movimiento de ocupaciones a nivel mundial». En Egipto se acordó la Declaración de El Cairo en apoyo al movimiento en Estados Unidos. En Israel se gritaba «Netanyahu, Mubarak, El Assad, son lo mismo» y se tomaba contacto con trabajadores palestinos”.(Ver nota 4)

Hoy, 5 años después, esas adquisiciones parecen haber desaparecido enterradas muchos metros bajo tierra. Esto expresa un rasgo inseparable de la lucha proletaria que la cita del principio de Marx ponía de relieve: parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas.

Hay, sin embargo, una tarea vital que, por el momento, deben hacer las minorías avanzadas del proletariado: sacar lecciones, inscribirlas en un marco teórico marxista en desarrollo, es la tarea a la que convocamos a todos los compañeros interesados y comprometidos: Llevando un debate lo más amplio posible, sin ninguna restricción ni cortapisa, para preparar conscientemente nuevos movimientos se podrá hacer realidad que OTRA SOCIEDAD ES POSIBLE DISTINTA DEL CAPITALISMO”.

Acción Proletaria 06-07-16


[1] Cuando el papel de Podemos ha sido y es neutralizar y descarrilar lo que había de genuinamente revolucionario en el movimiento de los Indignados, tal y como mostramos en: http://es.internationalism.org/ccionline/201406/4033/podemos-un-poder-del-estado-capitalista

[3]Rosa Luxemburgo: La crisis de la socialdemocracia

[5]Hemos escrito ampliamente sobre esta experiencia en la que participaron activamente nuestros militantes, no solamente de la sección en España, sino también de otras secciones. Los 3 documentos fundamentales que resumen nuestra posición son http://es.internationalism.org/rint146-indignados , http://es.internationalism.org/rint147-indignados  y http://es.internationalism.org/node/3349 . También abrimos un debate donde participaron no militantes que se encuentra en el enlace: http://es.internationalism.org/ccionline/2011_15M

[6]Ver Derrumbe del bloque del Este: dificultades en aumento del proletariado, http://es.internationalism.org/node/3502

[7]Ver las Tesis sobre el movimiento de estudiantes en Franciahttp://es.internationalism.org/dos-tesis_estudiantes

[9]De nuestra hoja internacional citada en la nota 4: http://es.internationalism.org/node/3349 (las citas siguientes son también de ella)

[11] Del artículo sobre Noche en Pie

[12]Ver DRY: la dictadura del estado en las asambleas, http://es.internationalism.org/ccionline/2010s/2011_dry

[13]Tesis sobre la Descomposición, http://es.internationalism.org/node/2123.  Se trata de un documento que expone nuestro análisis sobre el actual período histórico caracterizado por la permanencia de un capitalismo caduco y decadente que el proletariado no ha conseguido, aún, erradicar del Planeta.

 

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