Un reciente episodio de la lucha de clases

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Publicamos a continuación un artículo aparecido en nuestra Web en lengua inglesa. Agradecemos a una simpatizante la traducción.

El 14 de abril, la que se conoce como la mayor huelga de la memoria reciente de China, comenzó en una de las fábricas Yue Yuen en Dongguan, al sur de China. Dependiendo de qué informes se lea, el número de huelguistas iba desde treinta a cuarenta mil, aun que en el South China Morning Post del 18 de abril se informaba de 50 mil[1]. La huelga empezó en una de las 7 factorías de la Yue Yuen Industrial Holding Company, radicada en Taiwan la firma de fabricantes de zapatos más grande del mundo, que fabrica calzado de deporte para Nike, Adidas, Converse, Reebok, Timberland y muchas más. Una mujer que se acababa de jubilar en una de las factorías, calculó el monto de su pensión y descubrió que estaba muy por debajo de lo esperado. La huelga estalló y doscientos trabajadores salieron a la calle, a los que siguieron decenas de miles más de las otras 6 plantas en días sucesivos. Unos días más tarde, entre dos mil y seis mil trabajadores (en función de los informes) salieron de la planta de Yue Yuen en las provincias vecinas de Jiangxi por el mismo motivo; la financiación insuficiente del salario social.

La falta de financiación de las prestaciones de los trabajadores –pensiones, indemnizaciones por accidentes, indemnizaciones por despido, enfermedad y desempleo– se está convirtiendo en un gran problema para la clase obrera en China, sobre todo en las fábricas que se cierran para trasladarse a lugares más baratos en el extranjero como Vietnam, por ejemplo, y también dentro de China, desde la combativa Shenzhen hasta la más pacífica (por el momento) Provincia de Huizhou por ejemplo.

Esta escasez crónica no es de ninguna manera un fenómeno vinculado a las empresas de propiedad extranjera, algo que algunos elementos de la burguesía china han sugerido –y así lo han hecho en el pasado en relación con las empresas de propiedad japonesa– sino que es la práctica general del capitalismo chino, junto con todos los Estados capitalistas de Occidente, que las pensiones de los trabajadores, el subsidio de desempleo y las prestaciones sociales se recorten cada vez más. Es también significativo que en la clase obrera en China está aumentando el problema de las pensiones y otros beneficios a largo plazo. Esto explica, al igual que con los trabajadores de Occidente, la gran preocupación e inquietud que existe por el futuro y por las futuras generaciones de trabajadores.

Sus acciones están en línea con la lucha contra los recortes de pensiones de Francia en 2010, que impulsó a los trabajadores de todas las edades a salir a las calles en una masiva manifestación de ira y protesta[2]. Es el mismo problema que movilizó la huelga del metro de Nueva York en diciembre de 2005 cuando los jefes trataron de cortar los pagos de las pensiones futuras y reducir los beneficios médicos, impulsando a unos 35 mil trabajadores a salir a la calle[3]. Una preocupación similar por el futuro ha contribuido a la movilización de los trabajadores y los jóvenes en manifestaciones de masas en España y Grecia llevando a decenas de miles a las calles. Y ello condujo a la una maniobra astuta de los sindicatos británicos para sofocar la preocupación y la ira de los trabajadores de Gran Bretaña que se rebelaban contra el ataque brutal sobre las pensiones tanto en el sector público como en el privado; donde los sindicatos ayudaban a los jefes para facilitar los recortes de pensiones, y además de esta reducción de las pensiones, se aumentaban las cargas de los trabajadores directamente empleados por ellos.

Otro tema situado en primer plano por el proletariado de China, que surge por los recortes en las prestaciones sociales y el creciente número de cierres de fábricas es que muchos puestos de trabajo están ahora clasificados por el Estado como "temporales". Esto significa tener muchas dificultades para conseguir la educación de los niños, el cuidado de la salud y todos los beneficios mencionados anteriormente cuando se tiene un permiso de residencia permanente. Aquí los trabajadores no sólo luchan por un mejor "salario social", sino también en esta huelga están exigiendo un aumento salarial del 30 %[4]. La compañía ha hecho algún tipo de oferta a los trabajadores pero, al ser tan pequeña, ha sido rechazada claramente por ellos; y lo que falta en la "República Popular" es cualquier maquinaria sindical efectiva que atrape a los trabajadores en un fraude de negociación. Como portavoz de Yue Yuen y director ejecutivo, George He, dijo el 22 de abril: “No estamos muy seguros de quién lidera esto”[5]. Esto es un verdadero problema para la clase dominante china y los lleva a confiar más en el corto plazo y en la solución (finalmente contraproducente) de la fuerza bruta en vez de la sutileza con que los sindicatos llevan a cabo el sabotaje en esas organizaciones en Occidente, por ejemplo.

A pesar del espíritu de lucha y la solidaridad expresada por la clase obrera de China, de hecho, a causa de ello, también hay problemas y obstáculos que los trabajadores tienen que enfrentar, al igual que sus hermanos de clase en el oeste. Las huelgas en China son este año un tercio más respecto al mismo período del año pasado, que también vio un aumento significativo de los casos de conflictividad laboral; y debemos recordar que el 99 % de las huelgas en China son no oficiales e ilegales. Este año los investigadores han hablado de “un aumento notable en el número de huelgas y protestas de los trabajadores desde las vacaciones de febrero del Año Nuevo Lunar... el movimiento de los trabajadores (es decir, las huelgas y protestas) sigue siendo de amplia base en toda la gama de industrias del país»[6]. Subrayando la respuesta represiva del Estado chino la investigación continúa diciendo que hay «un notable incremento tanto en participación de la policía y las detenciones derivadas de las protestas de los trabajadores”.

Con un aparato sindical débil y despreciado no es de extrañar que la policía antidisturbios se haya desplegado abundantemente aquí en Dongguan, ya que el régimen no puede contar con la policía sindical. Una información clara sobre la conducta y la organización de la huelga de los trabajadores no está disponible por razones obvias, pero hay algunas pruebas de que los trabajadores sienten la necesidad de organizar las asambleas y elegir a sus propios delegados (se convocó a los trabajadores en una fábrica de Dongguan para la elección de sus propios delegados y sin duda hay un "liderazgo" de la huelga). Aún así, no se puede saber los detalles aquí. Lo que está claro es que poco después de que empezara la huelga, en torno a un millar de trabajadores de una planta de Yue Yuen comenzaron a marchar (posiblemente a otra fábrica), y la policía antidisturbios y sus perros se enfrentaros a la marcha y sus líderes fueron arrestados e incluso hubo algunos hospitalizados[7]. También hubo incursiones de la policía antidisturbios arrestando a algunos trabajadores en los alrededores de la fábrica. Es muy posible que fueran militantes señalados por los chivatos de la omnipresente Federación Nacional de Sindicatos de China (ACFTU), la mayoría de sus miembros lo son a su vez del partido único.

Las huelgas de los trabajadores de Yue Yuen continúan –como la ola de huelgas generales que se dan en China desde hace algún tiempo– pero este año en anteriores huelgas se han planteado problemas similares: en la fábrica de Shenzhen de IBM y las tiendas Walmart a finales de marzo. Sobre esta cadena de supermercados cabe comentar que la ACFTU se implicó en la creación de 400 tiendas de Walmart en China en 2006/7 aplicando un acuerdo firmado entre el gobierno y esta multinacional que incluía en una de sus cláusulas la sindicalización obligatoria de sus trabajadores. Como consecuencia de ello la cuota sindical es deducida directamente del sueldo de los obreros. Esto se está convirtiendo en una práctica habitual en China y supone un lucrativo negocio para la ACFTU que cuenta con 260 millones de miembros. En ello han aprendido de los muy democráticos sindicatos británicos (y de otros sindicatos de los países “libres”) que vienen practicando la estafa de deducir directamente la cuota de las nóminas con el beneplácito del gobierno y de las empresas.

Pero, los sindicatos chinos parece que intentan aprender de sus colegas democráticos en el arte de sabotear la lucha. A este respecto es interesante el caso reciente de la empresa norteamericana antes citada Wallmart. Esta ofreció una indemnización miserable a los empleados afectados por el cierre de sus almacenes en Changde, provincia de Hunan. Rápidamente un tal Huang Xingguo, jefe del sindicato del sector en la provincial, se puso a la cabeza de la protesta en un intento de “radicalización”. Este señor era un director administrativo que jamás había pisado un centro de trabajo y parece que otros grandes burócratas del sindicato oficial lo están imitando[8]. Esto de que los sindicalistas sean unos colaboradores descarados unas veces, otras encubiertos, del Capital, no es una novedad para los trabajadores en Occidente, aunque a diferencia de China, esto se hace con mucha hipocresía y manipulación.

Sin embargo, puede ver que Huang está tomando lecciones, así para esterilizar la lucha se puso en contacto con un bufete de abogados que se encargaron de reemplazar la huelga y la manifestación por una demanda judicial contra la empresa. Esta “salida” parece que está gustando a una fracción dentro de la burguesía china que promueve encauzar las reclamaciones hacia el terreno jurídico. Resulta significativo que Huang haya sido apoyado por los sindicatos norteamericanos, ALF-CIO.

Pero este apoyo no alcanza a genuinos trabajadores golpeados por la represión. Tenemos noticia de uno llamado Wo Guijun, un representante de los trabajadores durante la huelga en Diweixin, una fábrica de muebles en Shenzhen[9] que fue detenido junto a otros 200 compañeros y que todavía está en prisión más de dos meses después. Pero por estos compañeros los abogados, académicos, liberales, jefazos sindicales etc., no han movido ni un dedo. ¡Para ellos eso de los “derechos humanos” es solamente para los aparatos sindicales y políticos que tienen como misión sabotear la lucha obrera!

Las huelgas de Dongguan y otras que siguen sin duda estallando dentro del gigante chino muestran el coraje de amplias capas del proletariado. Pero al mismo tiempo, el que se limiten al terreno estrictamente económico y no parezcan converger sino estallar cada vez en un lugar distinto, evidencian las debilidades de este sector del proletariado mundial y ponen de manifiesto la necesidad de la entrada en lucha de los trabajadores de los países centrales, especialmente en Europa.

La conducta de los sindicatos en China, el que estén adoptando en la medida de sus posibilidades, las tácticas de sabotaje de la lucha obrera en la que sus colegas en Occidente son consumados expertos, nos convencen de que los sindicatos están en todas partes contra la clase obrera.

Baboon, 24.4.14 (simpatizante de la CCI en Gran Bretaña)

[6]China Labour Bulletin, 10.4.14

[7] The Xinhua state newswire, 17.4.14, informa que hubo arrestos pero negó que nadie saliera herido. Sin embargo, esta información es desmentida por otras fuentes.