Ucrania

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La expulsión del presidente ucraniano Yanukovych a Rusia fue saludada por algunos como una expresión de otra "revolución ucraniana". Desde el punto de vista del Estado ruso fue denunciado como un “golpe” ilegal realizado por “fascistas” en Kiev. En realidad Ucrania, que está en total bancarrota, es una zona de combate entre las grandes potencias capitalistas. Lo que ha estado ocurriendo ya no es como la “Revolución Naranja” de 2004/2005 en Ucrania que condujo a la instalación del predecesor de Yanukovych, Viktor Yushchenko. En cuanto a ser un “golpe”, ese lenguaje es la moneda común de cualquier régimen al describir los acuerdos políticos que no aprueba.

Importancia estratégica de Ucrania

Obama y Kerry han advertido de los peligros de un avance Ruso en esa área, e insistieron en que las consecuencias de una “anexión de puerta trasera” de Crimea serán muy graves. La Unión Europea está dispuesta a imponer sanciones a Rusia y sus aliados en Ucrania. Esto no es una vuelta de las tensiones de la Guerra Fría, aunque es evidente que Rusia no puede aceptar una Ucrania pro-Occidente. Esto, desde luego, no es debido a la riqueza de los recursos de Ucrania. La importancia de Ucrania para el capitalismo ruso es esencialmente estratégica. Por otra parte, la importancia de Rusia para Ucrania es limitada, aunque, por ejemplo, en 2010, fue capaz de obtener un descuento en las importaciones de gas ruso a cambio de que se ampliara la base naval rusa en Crimea.

Desde la época de Pedro el Grande, los gobernantes de Rusia han luchado por los puertos que pueden funcionar durante todo el año. Basta mirar un mapa de Rusia para ver los puertos importantes como San Petersburgo en el mar Báltico y Vladivostok en el lejano Oriente (bloqueado por hielo durante cuatro meses al año), para apreciar lo importante que es para Rusia tener un acceso al Mar Negro. La flota rusa del Mar Negro tiene su base en Sebastopol, en Crimea; de hecho, Rusia ha tenido una base allí desde 1783. Cualquier influencia que Rusia podría tener en el Mediterráneo Oriental, los Balcanes y el Medio Oriente está respaldada por la flota del Mar Negro. Aunque es la flota rusa más pequeña, en comparación con la flota del Norte cuya base está en Múrmansk, la flota del Báltico, y la flota del Pacífico con sede en Vladivostok, es una parte esencial de la intervención del capitalismo ruso en áreas clave del conflicto. "Para Rusia, la flota y su base en Sebastopol son garantes de sus fronteras del sur, y una plataforma para proyectar su poder en el Mar Negro y desde allí, en el Mediterráneo. Su base es también un punto de atraque para tanques petroleros rusos destinados al Bósforo y la flota tiene por tarea proteger el gasoducto del sur de Rusia, una vez que esté terminado… La única alternativa de Rusia, es su puerto en Novorossiysk, que es azotada por los vientos, a veces forzado a cerrar debido al mal tiempo, y necesitaría miles de millones de dólares de inversión para establecer la flota del Mar Negro" (Reuters, 7/3/14)

La respuesta al aumento de la presencia militar rusa ha variado entre los diferentes poderes. Los Estados Unidos y Francia han sido capaces de hacer denuncias generosas porque no tienen intereses particulares en el área que podría ponerse en riesgo. El capitalismo alemán está en una posición diferente porque tiene vínculos más estrechos con Rusia a varios niveles y es probable que sea más cauteloso sobre la aplicación de sanciones (cuando ya no se trata solo de llamados de atención) ya que quiere evitar una escalada del conflicto para proteger sus intereses económicos. El capitalismo británico también está muy interesado en proteger la inversión rusa en la ciudad y mantener su preocupación sobre Ucrania a un nivel retórico.

No es posible tener una actitud definitiva sobre la acumulación de tropas, tanques y vehículos militares en las fronteras de Rusia con Ucrania. No está claro cuán lejos irá Rusia. Esto es debido no a la personalidad de Putin, o a la personalidad belicosa rusa. Esto es debido a que la guerra y las amenazas de guerra no pueden analizarse cuidadosamente en las causas particulares y los resultados probables. Lo que sí sabemos es que en la fase de descomposición capitalista, las tensiones y los antagonismos entre Estados capitalistas, cada vez más, toma formas irracionales e impredecibles. El resultado del referéndum de Crimea es predecible, pero no a lo que éste conducirá. Y, por ejemplo, en el Mar Báltico, el Cáucaso y otros países vecinos de Rusia, existe la preocupación de que el régimen de Moscú pueda clamar nuevamente 'la protección a las minorías rusas' en otras zonas alejadas de Ucrania.

La posición de la clase obrera

En las protestas en Ucrania que condujeron al vuelo de Yanukovych a Rusia había muchos elementos. Algunas tenían ilusiones en el potencial de negociación con la Unidad Europea, otras fueron solo anti-Rusia, un número bastante grande estaba desde luego, muy cerca al fascismo tradicional; al mismo tiempo muchas estuvieron en las calles debido a un descontento por su empeoramiento de las condiciones materiales de vida. En la práctica, sean las que fueren las motivaciones iniciales, todas esas energías se canalizaron detrás del nacionalismo de la burguesía.

En partes del este de Ucrania, en los sectores de las industrias del acero y en las zonas mineras, así como hay un fuerte sentimiento pro-ruso, también hay un enojo discernible con los multimillonarios “oligarcas”, la burguesía ultra rica que ha acumulado una gran riqueza con la caída del Estado estalinista. Ha habido manifestaciones en Donetsk dirigidas contra las autoridades pro-rusas. Puede haber gérmenes de protesta contra la situación social, aunque, en esta etapa es probable que tales movimientos puedan fácilmente ser desviados hacia el callejón sin salida nacionalista. La clase obrera en Ucrania y Rusia se enfrenta a una situación muy difícil y peligrosa y no es probable que sea capaz de escapar de la trampa nacionalista por sí misma –lo que solo enfatiza el papel crucial de la lucha de clases internacional al oponerse a la austeridad de la burguesía y su vuelo a la irracionalidad y la guerra.

Car, 15/3/14