Llamamiento abierto al “sector social”

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Publicamos a continuación una hoja que ha sido elaborada por trabajadores de diversos sectores en Alicante. La hoja llama a un debate abierto. Al final de la hoja expondremos nuestro comentario.

Algunos compañeros que trabajamos en “lo social” y que hemos participado desde hace años en luchas dentro y fuera del “sector” con unos planteamientos asamblearios y de clase y al margen de los sindicatos oficiales que dicen representarnos y los partidos que dicen apoyarnos, queremos pronunciarnos ante los acontecimientos generales y alzar una voz llamando al debate y la autoorganización.

No pretendemos tirar por tierra los esfuerzos de nadie, es más, consideramos los esfuerzos honestos y valientes de tantos compañeros, como los nuestros propios (especialmente los de DeM[1]) pero si contribuir a la crítica que ayude a profundizar y avanzar en la lucha.

El “sector” de la discapacidad, los trabajadores “de lo social” y la clase obrera

La eterna crisis capitalista nos golpea a todos los que vivimos bajo su dominio. El “sector social” no es nada extraordinario. Las personas que trabajamos para los “servicios sociales” y las personas (trabajadores directos, pensionistas o carentes de pensión) que son usuarios de los “servicios sociales”, sufrimos, la situación actual de pérdidas y no retorno.

Impagos de nóminas, negociaciones a la baja de los convenios, peores condiciones de trabajo, despidos… para los trabajadores del sector; y recortes, copagos, privación de ayuda y de servicios… para los usuarios (y familiares) de los servicios.

Todos los colectivos dentro del “sector” de trabajadores y usuarios estamos siendo afectados: discapacidad y enfermedad mental, menores, drogodependencias, 3ª edad…

No pensamos que hay colectivos más importantes que otros (o más necesitados de atención) en el llamado sector social... es triste ver como cada uno barre para su terreno (menores, discapacitados, salud mental, drogodependencias y un sin fin)... luchas parciales por unas migajas de presupuesto que en los tiempos que corren hacen que unos recursos sobrevivan a costa del cierre de otros... que nos llevan a perder de vista la globalidad... para nosotros la lucha es por una sociedad en la que no hagan falta los servicios sociales.

Que es esto del “sector de la discapacidad”

En los últimos tiempos las movilizaciones se han hecho más visibles en el denominado “sector de la discapacidad y la dependencia”. Una subcategoría que engloba a compañeros de centros y programas para personas con discapacidad y enfermedad mental y que comparten convenio laboral; a ello se le suma, en ocasiones las personas dependientes y sus familiares (especialmente perjudicados por los recortes y copagos varios) Entendemos que por algún sitio se ha de empezar y que este colectivo reúne condiciones especialmente sangrantes.

No obstante si alzamos la cabeza y miramos más allá veremos que otros “sectores” del entorno nos llevan la delantera. El “sector” de los menores está siendo especialmente machacado y mal vendido, precisamente por esos sindicatos que en la “discapacidad” se muestran ligeramente combativos y en “menores” no mueven un dedo. Por todos lados se está debatiendo sobre nuevos convenios, las informaciones que nos llegan son a la baja en todos los sentidos, precarizando la situación laboral de los trabajadores y minimizando las cantidades para atender a los menores en riesgo de exclusión. La nueva forma propuesta de concertar estos servicios por parte de la administración no fomenta un trabajo de calidad, si no que lo que más premia es el factor económico sin tener en cuenta las necesidades que este colectivo pueda tener. Las respuestas ante esta agresión son las que hemos sentido en muchos medios de comunicación, o se cede o se cierra el servicio y todo el mundo al paro. Esta frase deja muy claro nuestra posición de oprimidos y explotados. Por supuesto a todos se nos toma por separado y cada cual tendrá su kakaconvenio.

Para evitar estas situaciones de desunión, es necesaria una visión global del colectivo de trabajadores y usuarios, y una organización general que los sindicatos y sus satélites solo hacen que evitar, dividiéndonos en sectores, subsectores, y minisectores, separando a trabajadores de usuarios y familiares (trabajadores, también) para en definitiva, firmar, hacer y deshacer a su antojo, por nosotros, pero sin nosotros, al final, contra nosotros.

Trabajadores… por qué somos tan importantes

Nuestra condición nos convierte en pieza clave en el sistema social, en nuestro “sector” no es distinto.

Dos elementos nos hacen fundamentales:

  • Somos la única fuente de extracción de beneficio. Nuestros sueldos impagados o disminuidos sustentan las entidades y minimizan los recortes presupuestarios y los retrasos; nuestro trabajo mantiene las actividades comunes de los centros y las extraordinarias; nuestras movilizaciones sirven de presión para que las entidades cobren las subvenciones que la administración adeuda.
  • Desde la lucha podemos adquirir conciencia global y unirnos con otros trabajadores y usuarios. A diferencia de las entidades para las que trabajamos, que solo adquieren conciencia corporativa y conviven en competencia, tratando de encontrar alianzas con la administración para ser favorecidas; los trabajadores aportamos una visión global que defiende a la vez los puestos de trabajo y el mantenimiento de servicios gratuitos y de calidad. Podemos así unirnos entre nosotros y unir nuestras reivindicaciones a las de familiares y usuarios (que provienen de la misma condición social que nosotros)

Hay una clara diferencia entre los intereses de la administración, de las entidades y de los trabajadores y usuarios. Mientras los primeros quieren rentabilizar el sector, maximizando el beneficio de las subvenciones (menos gasto público y más beneficio privado), los segundos, que no representan realmente a familiares y usuarios y en la mayoría de los casos (con honrosas excepciones) son meros intermediarios de la administración y no verdaderas asociaciones reivindicativas, buscan sobrevivir en equilibrio entre sus pactos con la administración y la utilización de los trabajadores como instrumento de presión. Por el contrario, trabajadores, familiares y usuarios deseamos unos servicios de calidad, gratuitos, con condiciones de atención y trabajo dignas, participativas e integrales. Si bien puede parecer en ocasiones que entidades y trabajadores compartimos intereses, estos no son más que tácticos, al fin y al cabo serán los trabajadores cuando desarrollemos nuestra autonomía y organización, quienes podemos plantear soluciones definitivas y favorables para todos: trabajadores, familiares y usuarios.

Lucha inmediata y lucha política

Ambas son complementarias y parten de la misma necesidad, sin una la otra carece de sentido y profundidad.

La lucha inmediata se desarrolla a través de la reivindicación de las necesidades concretas y contra los ataques más evidentes: contra los impagos y por el cobro de los salarios, contra los recortes en subvenciones y los cierres de los servicios, contra los despidos y el empeoramiento de las condiciones de trabajo, contra las rebajas en los convenios colectivos, contra los copagos de todo tipo. Una de las mayores dificultades de esta lucha es la falta de unidad y asumir la división que la administración y los sindicatos nos imponen: diferentes convenios, diferentes tablas salariales dentro de un mismo convenio, diferentes criterios de pago por parte de la administración,… hacen que en lo aparente no nos reconozcamos en los mismos problemas y que estos no se den a un mismo tiempo.

La lucha política es la menos desarrollada, es la que plantea la necesidad de la unidad y la confluencia dentro y “fuera” del sector, es la que valora y critica la globalidad y nos hace tomar conciencia. Para generar un cambio en profundidad que nos permita soluciones reales y a largo plazo es necesario desarrollar la lucha más allá de lo inmediato. Sabemos por experiencia que lo que podamos obtener mediante la presión en movilizaciones (por ejemplo cobrar las nóminas) es una victoria temporal y que en breve volveremos a una situación similar o incluso peor. Lo realmente permanente de las luchas, no son los logros inmediatos, sino que los trabajadores (usuarios y familiares) profundicemos en nuestra unidad, solidaridad, empatía, apoyo mutuo. Para desarrollar la lucha política es imprescindible generar espacios de encuentro, debate, reflexión y clarificación. No solo encontrarnos para “dar cuatro gritos” e irnos a casa, encontrarnos para conocernos, comprendernos y generar verdadero movimiento.

Sector o clase

Y esto no nos es exclusivo, los abusos que sufrimos son generalizados para toda la población. Por ello además de romper con la sectorialización dentro “de lo social” debemos levantar aún más la cabeza y vernos como algo más: como una clase, un colectivo social mayoritario que sufre las mismas condiciones de explotación. Mientras no tengamos esa perspectiva seremos fácilmente separados y ninguneados por todos los “mamporreros” de patronales varias y gobiernos de turno.

¿Realmente alguien ve alguna diferencia entre lo que pasa en nuestro “rincón” y lo que pasa con la educación, la sanidad, los trasportes, la minería, los astilleros, los trabajadores de la limpieza…? ¿No somos todos castigados con peores condiciones de vida y trabajo, con peores y más caros servicios (que llevamos años pagando), con el paro o bajo su amenaza, con la privación de necesidades fundamentales…?

Esencialmente las diferencias entre nosotros, son las de asumir la separación y parcialización de nuestros problemas como algo diferencial, en lugar de cómo algo que nos pone a todos en común y nos une, y que se resume en la necesidad de vivir, a pesar de este Sistema.

¿Movilizaciones o movimiento?

Ya decíamos que desde el denominado “sector” de la discapacidad se vienen haciendo movilizaciones (no son las primeras, por ejemplo, recordamos que hace dos años se realizaron en Alicante asambleas abiertas de trabajadores y usuarios de los social, desde una perspectiva amplia) principalmente visibles desde las “marchas de la discapacidad”; nosotros que hemos participado de dichas movilizaciones y marchas, y que nos hemos separado de la sigla Discapacidad en Marcha, tenemos motivos para disentir y criticar con ánimo de avanzar.

Las movilizaciones, desde nuestra perspectiva, no son fines en sí mismos, sino herramientas para crear conciencia y movimiento. La espectacularidad de las marchas, no ha pasado de ahí, convirtiéndolas en un fin en sí mismo, una estéril acumulación de fuerzas en lo aparente, de la que sólo se beneficiaran los interlocutores validos (sindicatos, CERMIS…) u otros (partidos de izquierdas que se suman a toda protesta con tal de conseguir los votos que les faltan para ser el relevo de la derecha y hacer lo mismo)

El contenido de las mismas no deja de ser parcial y confuso, planteando reivindicaciones justas (retirada copago, retirada recortes…) pero sin mencionar siquiera la situación de los trabajadores que estamos siendo despedidos, impagados, y con peores condiciones de trabajo; ni de los convenios laborales que se están negociando a la baja o a la extinción. Parece que los trabajadores (base de todo servicio) no existimos si no es ligados a entidades o existimos por separado de toda la realidad de usuarios y familiares, cuando los sindicatos tienen a bien “movilizarnos”. Igualmente el mensaje “político” es pobre de solemnidad, culpar a gobierno autonómico y central de la situación es no ver que dichos gobiernos son la “mano militar” de la política económica capitalista que solo entiende del lucro y el beneficio y desprecia las necesidades humanas. Ni este, ni ningún otro gobierno hará más que obedecer la voz de sus amos. Por último se sigue encerrándose en el “minisector”, dirigiéndose a “los nuestros”, no viendo la globalidad del problema, evitando la confluencia y unidad.

Para nosotros la movilización es una herramienta para crear conciencia y movimiento, organización real y unida de los trabajadores desde la base, que pueda plantearse un cambio en la relación de fuerzas a favor de los intereses de la inmensa mayoría.

Qué movimiento queremos

Un movimiento abierto, asambleario e independiente, palabras que en las que se reconoció la Discapacidad en Lucha, y no como algo simbólico, sino por que expresan la necesidad de autoorganización de los trabajadores, la necesidad de dirigir nuestras propias luchas y hacerlas confluir en una lucha de todos y para todos.

Sabemos que no es fácil y ante la dificultad se antepondrá el inmediatismo, “hagamos algo ya, lo que sea”, pero sin un “por que” y un “para que”, lo que sea no sirve o sirve para que todo siga igual. No nos quedamos quietos, debatir e incentivar el debate también es hacer, participar en el día a día, en las pequeñas luchas también; pero desde esta perspectiva, la que plantea algo más que un simple caminar, un caminar hacia un movimiento organizado de todos y para todos.

Colectivo Crítico de Trabajadores de programas, centros y servicios sociales.

Os convocamos a una asamblea abierta para debatir y reflexionar sobre estas cuestiones el día 9 de enero a las 18, 30 horas en el Ateneu la Escletxa en Alicante (Avd. de Alcoi 155, entresuelo). La intención es avanzar hacia unas posiciones propias como trabajadores desde una perspectiva asamblearia, abierta e independiente. La convocatoria está abierta a todos quienes deseen participar: trabajadores del sector social, trabajadores en general, usuarios y familiares de servicios sociales,…

Si deseas ponerte en contacto con nosotros: [email protected]gmail.com

Por un movimiento unido, consciente y asambleario de los trabajadores

Comentario de la CCI: la necesidad de alzar la cabeza e ir más allá

En mayo 2011 vivimos el movimiento de indignados en España y otros países así como con posterioridad la huelga de la enseñanza en Madrid o la lucha de los estudiantes en Valencia[2]. Actualmente, hay una cierta apatía en la lucha de clases mundial aunque cabe destacar las sucesivas huelgas masivas que se vienen produciendo en Bangla Desh desde septiembre de este año.

De forma general, la lucha obrera no sigue una línea continua sino más bien una serie de altos y bajos, más concretamente pasa por momentos de agitación, auto-actividad y auto-organización a los que siguen largas fases de confusión y aparente resignación.

Es preciso no encarar la lucha del proletariado con ojos inmediatistas que solo ven lo que pasa en el momento sin insertarlo en la cadena de lo que ocurrió en el pasado y la perspectiva del futuro. El inmediatista cae en la euforia cuando los obreros toman la calle y él cree que ya están en disposición de tomar el Palacio de Invierno, pero con la misma irreflexión se zambulle en el pesimismo más oscuro cuando la gente no se mueve lo que le lleva a concluir que “el proletariado no existe”, “no hay salida”, etc.

El proletariado es una clase explotada y revolucionaria a la vez. Como tal, el resultado de la mayoría de sus luchas es la derrota que deja paso a resacas dolorosas. Su mayor fuerza es la autocrítica implacable de sus propios errores, “las revoluciones burguesas, como la del siglo XVIII, avanzan arrolladoramente de éxito en éxito, sus efectos dramáticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, el éxtasis es el espíritu de cada día; pero estas revoluciones son de corta vida, llegan en seguida a su apogeo y una larga depresión se apodera de la sociedad, antes de haber aprendido a asimilarse serenamente los resultados de su período impetuoso y agresivo. En cambio, las revoluciones proletarias como las del siglo XIX, se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: Hic Rhodus, hic salta!”[3].

Muchos participantes en las movilizaciones de 2011 y 2012 cayeron en la ilusión de que el movimiento podría prolongarse indefinidamente a fuerza de voluntarismo, organizando todo tipo de convocatorias, proponiendo un abanico inacabable de movilizaciones, agitando sin tregua a unas masas cada vez más cansadas y desorientadas. Las fuerzas de encuadramiento de la burguesía (sindicatos, partidos de izquierda y extrema izquierda) fomentaron astutamente esta orgía de activismo – inmediatismo – localismo que ha logrado finalmente desalentar a muchos.

Sin embargo, los autores de la hoja pertenecen a una minoría reflexiva y consciente que plantea muy justamente “no solo encontrarnos para “dar cuatro gritos” e irnos a casa, encontrarnos para conocernos, comprendernos y generar verdadero movimiento” y, sobre todo, que, “ante la dificultad se antepondrá el inmediatismo, “hagamos algo ya, lo que sea”, pero sin un “porqué” y un “para qué”, lo que sea no sirve o sirve para que todo siga igual. No nos quedamos quietos, debatir e incentivar el debate también es hacer”.

Los compañeros llaman a “alzar la vista”: no ver un problema de sector sino una crisis del sistema capitalista que dura más de 40 años y que solo tiene como horizonte paro, miseria, destrucción medio ambiental, barbarie moral, sufrimientos sin fin. Alzar la vista y no ver “colectivos” y “mini-colectivos” sino clase proletaria, una clase que sufre muchas dificultades para reconocerse y confiar en sus fuerzas pero que tiene en sus manos el porvenir porque de su trabajo asociado brotan el funcionamiento mismo de la sociedad y las enormes riquezas que se producen. Alzar la vista y no limitarse al estrecho y alienante espacio de la “nación española”, menos aún perderse en los reinos de taifas de Cataluña, Valencia o Euskadi, sino comprender que estamos ante una crisis mundial que solo tiene una solución mundial, en manos de la unión de los proletarios del mundo entero. Alzar la vista y no quedarse en el asfixiante círculo de la lucha económica y asumir la lucha política que, para el proletariado y todas las masas explotadas, no consiste en el laberinto de mentiras, intrigas y corrupción que caracteriza la política oficial, sino que se basa en la participación activa de la inmensa mayoría en beneficio de la inmensa mayoría. Alzar la vista y debatir con espíritu abierto los enormes problemas que se nos plantean para mediante la conciencia, la solidaridad y la lucha ir abriendo el largo y difícil proceso que conducirá a la humanidad a liberarse del yugo del capitalismo.

[1] Se refieren los compañeros al colectivo Discapacidad en Movimiento, constituido en la Comunidad Valenciana

[2] Ver para los primeros nuestra hoja Internacional 2011: de la indignación a la esperanza, http://es.internationalism.org/node/3349 ; para la segunda ver Solidaridad con la lucha de los trabajadores de la enseñanza, http://es.internationalism.org/ap/2011/221_maestros; para la tercera, ver Escalada represiva en Valencia, http://es.internationalism.org/node/3324 y ¿Por qué nos consideran sus enemigos?, http://es.internationalism.org/node/3330

[3] Marx, El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm