Lo que está en juego con el cierre de Canal 9

Ver tambien :

Versión para impresiónEnviar por email

El cierre de la televisión valenciana, Canal 9, el martes 5 de noviembre ha tenido una gran repercusión mediática. Más de 1600 trabajadores directos y 4600 indirectos[1] se ven condenados de la noche a la mañana a perder su medio de vida. Es un doble mazazo para los trabajadores actuales: por un lado, un buen puñado de ellos pierden su medio de vida, pero al mismo tiempo cierra las puertas del empleo a los trabajadores futuros, esos jóvenes que hoy estudian una o más carreras teniendo que pagar más tasas y viendo como becas, Erasmus y demás “beneficios” se les recorta de forma inmisericorde.

La peor mentira es una verdad a medias

Los medios de “comunicación”, los partidos de oposición al PP, los sindicatos, el comité de empresa de Canal 9, etc., nos han insistido hasta la náusea que el cierre de la Radio televisión valenciana ha sido causado por la pésima gestión del PP, la instrumentalización que ha realizado para sus fines partidistas, los escándalos de corrupción, la inclinación de éste partido a cargarse lo público en beneficio del capital privado.

Es verdad que Canal 9 ha sufrido una gestión desastrosa que ha llevado a una plantilla desproporcionada y unos gastos fuera de control. Es igualmente cierto que los distintos presidentes PP de la autonomía valenciana han usado la TV para darse un baño escandaloso de culto a la personalidad que haría palidecer de envidia a dictadores expertos en ello como Mao Tsé-tung, Stalin, Hitler o Ceauşescu. Una muestra ridícula de ello ha sido que Camps –presidente defenestrado por su implicación en diversos escándalos– censuraba la aparición de su predecesor –Zaplana– con igual o mayor furia que a sus rivales “socialistas”.

Está claro que el PP ha saqueado la televisión valenciana y que sus dirigentes se han comportado como sátrapas arrogantes. Uno de ellos ha llegado hasta acosar sexualmente a 3 trabajadoras.

En fin, la máquina propagandística organizada en Canal 9 ha servido para que en su entorno florecieran toda clase de negocios privados en estrecho contubernio con los dirigentes del PP. Así, acontecimientos como la visita del Papa a Valencia dieron lugar a negocios millonarios de implicados en el caso Gürtel.

Todo eso es una verdad como un templo. Pero no es toda la verdad, es sencillamente una verdad a medias que permite a los rivales “de izquierdas” del PP y en general al capital español en su conjunto manipularnos con una serie de engaños:

  • los despidos se podrían evitar si no hubiera corrupción y despilfarro
  • estaríamos mejor informados (y formados) si la TV no fuera un instrumento anti-democrático al servicio del PP
  • el cierre de Canal 9 es una maniobra para dar paso a la televisión privada
  • no estaríamos ante una crisis profunda y sin salida del capitalismo sino ante una estafa, con consecuencias nefastas para la gran mayoría, que podría evitarse con una gestión transparente y controlada democráticamente.

Pongamos los puntos sobre las íes:

Tanto en televisión española como en las grandes cadenas privadas de radio y TV así como en las autonómicas ha habido numerosos despidos.

Hoy, 9 de noviembre 100 trabajadores se concentraban ante la sede de la COPE (la cadena de la iglesia católica) para protestar contra el despido de 4 trabajadores, prólogo de un ERE que arrojaría a la calle a más compañeros. En mayo de 2013, la cadena autonómica catalana, que tiene fama de excelente gestión despedía a 500 trabajadores; Antena 3 ha despedido a lo largo de los últimos 10 años al 30% de la plantilla. Sogecable, la entidad del “progresista” grupo PRISA echará a la calle a 814 de los 1100 trabajadores que ahora tiene (¡el 80%!), mientras que el grupo en su conjunto despedirá a 663 periodistas y 895 comerciales[2]

Podríamos seguir pero creemos que estos datos desmienten radicalmente la leyenda urbana de “unos despidos producidos por la corrupción y el despilfarro”. Son expresión de la crisis del capitalismo y contienen un aspecto intimidatorio: cumpliendo un mandato del conjunto del Capital Español, al gobierno del PP –como antes al PSOE– no le tiembla la mano a la hora de seguir con los recortes renunciando incluso a un medio de auto-bombo que ha utilizado profusamente.

Las TV, los medios llamados de “comunicación”, etc.,
son herramientas del capital y su Estado.

Es cierto que el PP ha hecho un uso descaradamente partidista de la TV valenciana o de Telemadrid, aunque Canal Sur con gestión “socialista” –avalada por IU– no le anda a la zaga. Pero el problema no es ese, el problema es que con una Televisión que “se abra a todos los partidos, sindicatos e instituciones” seguiríamos igual de manipulados y estaríamos igualmente excluidos del control de esos medios de “información” y de “formación de la opinión pública”.

Es una ilusión creer que bajo el capitalismo los medios de comunicación podrían estar al servicio de “la mayoría”. El Primer Congreso de la Internacional Comunista (1919) recordaba que «La “libertad de prensa” es igualmente una de las principales consignas de la “democracia pura”. También en este sentido los obreros saben, y los socialistas de todos los países han reconocido millones de veces, que esta libertad es un engaño mientras las mejores imprentas y las mejores existencias de papel estén acaparadas por los capitalistas, y mientras subsista el poder de capital sobre la prensa, poder que en todo el mundo es tanto más evidente, violento y cínico cuanto más desarrollados estén la democracia y el régimen republicano, como ocurre, por ejemplo, en Norteamérica»[3]

La prensa, la TV, etc., no son medios de “comunicación” sino medios de manipulación y desinformación que utiliza el Estado en consorcio con los grandes grupos capitalistas para lo que cínicamente llaman “formar la opinión pública”; es decir: seleccionar las noticias, repetir machaconamente determinadas campañas, censurar lo que no les interesa etc. Su objetivo no es ni informarnos ni formarnos sino lavarnos el cerebro, eliminarnos todo sentido crítico y todo pensamiento independiente y convertirnos en súbditos sumisos de la dictadura del capital.

Pública o privada, la Televisión está al servicio del capital y es controlada por el Estado. Éste no es el “representante de todos los ciudadanos” sino un aparato burocrático, frío e impersonal, al servicio de la clase explotadora. Es la voz de su amo.

En las grandes luchas de los trabajadores éstos se plantean crear sus propios medios de información, debate y auto-formación. Los Soviets en la Revolución rusa (tanto en 1905 como en 1917) crearon su propio órgano de prensa bajo el control masivo de los trabajadores: Известия, Izvestia (las noticias). En la rebelión de los jóvenes trabajadores –secundados por muchos mayores– en Grecia 2008[4], tuvieron lugar numerosas ocupaciones de emisoras donde se leían comunicados elaborados por los trabajadores en lucha y se daba la voz a todo el que quisiera dar su punto de vista. En Grecia 2013, los trabajadores de la televisión pública la mantuvieron ocupada durante 5 meses en protesta contra el cierre. Durante el movimiento de Indignados en 2011, 100 jóvenes ocuparon la televisión murciana. Los medios de comunicación serán herramientas de información, comunicación y formación si son ocupados por los trabajadores en lucha y son abiertos a la mayoría explotada y oprimida como medio de debate y de libre expresión de ideas de todo tipo, no solo políticas o económicas sino igualmente científicas, artísticas, culturales…

La verdad de un sistema social que nos hunde en la crisis y la barbarie

El cierre de Canal 9 ha sido planteado por los servidores “de izquierdas” del sistema capitalista como una “oportunidad” para luchar por “más democracia”, “acabar con 18 años de gobierno de la derecha”, “defender la identidad del pueblo valenciano” y conquistar “un servicio público frente a la privatización”.

Todos esos objetivos nos desvían de la verdadera lucha pues cada uno de ellos nos ata al carro de un sistema social que no tiene nada que ofrecer excepto desempleo, miseria, guerra, destrucción medio ambiental y barbarie.

La corrupción y el despilfarro no son la marca del PP sino una realidad generalizada en el capitalismo que caracteriza no solamente a la derecha sino igualmente a la izquierda. Es la expresión de un Sistema que no tiene perspectiva y que degenera en el caos del “cada uno a la suya”. En las Tesis sobre la descomposición que elaboramos en 1990 dejamos claro que "La ausencia total de perspectivas de la sociedad actual se expresa con todavía mayor evidencia en lo político y en lo ideológico. Por ejemplo: la increíble corrupción que está aumentando, prosperando en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la mayoría de los países, como en Japón, donde resulta cada día más difícil distinguir aparato de gobierno y hampa gansteril, o en España, en donde está en entredicho el mismísimo brazo derecho del jefe de gobierno socialista, en Bélgica, en Italia y en Francia, en donde los diputados han decidido amnistiarse a sí mismos de sus mangoneos y bajezas"[5].

En toda la desviación hacia la “defensa de la democracia” y de un “servicio público” lo que se deja en la penumbra es la salvaje oleada de despidos que está golpeando a miles de trabajadores y que no se limita a España sino que vemos igualmente en Alemania, Francia, Portugal, etc.

Despidos no solamente en Canal 9 sino, como hemos visto antes, en numerosos medios de comunicación que están en la cuerda floja debido a la crisis galopante que sacude el Sistema. Despidos en Fagor, ¡5000 trabajadores!; en Edesa, una marca histórica en los electrodomésticos en España que va a ser cerrada; en Panrico, 745 obreros a la calle; en Sniace, Tragsa, Sargadelos, NH hoteles, Siderúrgica Balboa, en la limpieza de Madrid…

Miles y miles de trabajadores son condenados al desempleo llenándoles de angustia y desesperación. Este sistema no solamente ofrece un presente estremecedor sino que, con esa continua amputación de medios de producción y puestos de trabajo anuncia un futuro aún más siniestro, puesto que ¿Cómo podrán ganarse la vida los millones de jóvenes que hoy están estudiando? ¿Qué futuro les espera?

Solamente luchando contra el capitalismo, uniéndonos como clase por el objetivo de desarrollar una fuerza capaz de destruirlo y crear una nueva sociedad, podremos dar respuesta a los tremendos sufrimientos que este sistema está propinando hoy a la inmensa mayoría. Esa es la verdad que intentan ocultar las verdades a medias que nos machacan.

Smolny 9-11-13