Elementos sobre la experiencia de los “Talleres para Trabajadores Indignados”

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Ya hemos hablado con anterioridad de la experiencia de los “Talleres para Trabajadores Indignados” en la ciudad de Alicante, en España[1]. Trascurridos varios talleres/debates puede ser un buen momento para realizar algunas reflexiones sobre estos y su relación con las necesidades del momento.

Más allá de la heterogeneidad de los compañeros que hemos participado, dos elementos destacan y se vinculan a las necesidades del momento: la aceptación de la necesidad de dotarse de una teoría para comprender y hacer frente a la realidad, y la demostración de la posibilidad real de autoorganización y debate honesto, aún con diferencias entre compañeros.

Sin teoría revolucionaria la lucha es ciega y está condenada al fracaso

La teoría para el movimiento del proletariado siempre ha sido algo fundamental, en tanto que clase social que para hacer frente a la sociedad burguesa requiere de la máxima claridad y que no tiene ningún interés en el mantenimiento y mistificación del orden existente. Sin embargo en la fase histórica actual esta es, si cabe, más importante aún, en la medida que luchar de una forma eficaz contra el capitalismo se hace imposible sin un mínimo de claridad por parte del proletariado. En la fase anterior de grandes luchas proletarias (del mayo francés del 68 a las luchas en Polonia en 1980), que en casos puntuales y locales alcanzan niveles pre-insurreccionales, mientras existían importantes carencias en el seno del movimiento obrero a nivel político-teórico (ilusiones hacia la “democracia” burguesa, hacia los sindicatos y los partidos “obreros”, en la autogestión o la cogestión, nacionalismos, etc.), este hecho no impedía una gran capacidad para la lucha y para el desarrollo de métodos proletarios (asambleas obreras, delegados revocables, tendencia a la extensión de la lucha, autoorganización, etc.). Tampoco la crisis capitalista y su reguero de paro masivo y descomposición y atomización social presentaban entonces, a nivel general, la gravedad que presentan ahora, y por lo tanto no eran un freno tan grande para la lucha; ni la burguesía contaba, sobre todo en algunos Estados (como España por ejemplo), con los aparatos ideológicos y político-sindicales de confusión y canalización del malestar y la protesta. Hoy más que nunca el simple “instinto de clase”, la indignación o la combatividad son insuficientes para luchar contra el capitalismo y sus aparatos e ideologías.

La cuestión es que es más necesaria que nunca la teoría para poder simplemente hacer retroceder a la burguesía en sus ataques. Necesitamos de la teoría para poder comprender que los métodos sindicales e izquierdistas no nos conducen más que a la impotencia y a la derrota, que requerimos de la autoorganización y la extensión de las luchas para luchar de forma eficaz. La teoría es necesaria para comprender que la crisis capitalista no es una fatalidad o un fenómeno de la naturaleza; para entender que no es provocada por algún elemento utilizado como culpable (los bancos, Merkel, los “políticos corruptos” o que “no hacen bien su trabajo”..) para salvar la totalidad del sistema; para asumir que no es una enfermedad pasajera con luz al final del túnel, y que por tanto no tenemos porqué aceptar ni uno sólo de los sacrificios ni de la miseria diaria que nos ofrece el sistema, y que los sacrificios y la miseria de hoy no hacen sino anunciar peores sacrificios y miseria para mañana. La teoría es necesaria para entender que trabajadores y empresarios, parados y políticos, desahuciados y banqueros, no somos “ciudadanos iguales” pertenecientes a una supuesta comunidad nacional como ente superior al que habría que sacrificarse. La teoría es necesaria para comprender que las relaciones sociales y de producción capitalistas que tiranizan a la inmensa mayoría de la humanidad no son más que un producto histórico y que pueden y deben ser enviadas al basurero de la historia. Como muestra, en el debate sobre la crisis económica (Taller del 25 de enero), las distintas intervenciones se orientaron hacia la cuestión de si el capitalismo podía o no ser “reformado”.

Teoría como proceso de extracción de lecciones de la realidad pasada y presente, no como dogma elitista acabado al que someterse acríticamente. Teoría como herramienta para la lucha, no como abstracción en el aire. Teoría no como la invención de algún “individuo genial”, sino como proceso colectivo y vivo de reflexión, debate y confrontación. Teoría para clarificar un futuro, un cambio social, una perspectiva, con los que hacer coherentes las luchas del presente. En distintos talleres se ha planteado la preocupación de que tal cambio no sea una sustitución de una dominación por otra, sino que sea un cambio radical, un cambio de nosotros mismos. Entendemos que eso conjuga con lo que Marx planteaba como verdadera transformación radical: «Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz para el hombre es el hombre mismo».

La cultura de la autoorganización y el debate

Los Talleres de Alicante son una modesta experiencia que expresa la actividad de minorías que buscan respuestas a la gravedad y las dificultades del momento, que buscan un camino distinto al del activismo acrítico tras las llamadas de corneta sindicales, izquierdistas y ciudadanistas y sus métodos inoperantes para la clase trabajadora.

Otro aspecto importante a señalar de la experiencia de los Talleres en Alicante es la puesta en práctica de la cultura de la autoorganización y el debate, auténtico antídoto contra la sociedad capitalista, que sólo puede mantenerse en pie extendiendo la atomización y la despolitización. Y en esa labor es especialmente eficaz la “democracia” burguesa y sus aparatos e ideologías, de ahí la falta de confianza actual del proletariado en sus propias fuerzas, que de momento sigue siendo víctima de toda clase de maniobras sindicales (corporativismo, localismo, activismo) y “ciudadanas”.

En esta experiencia compañeros de diversos orígenes y posiciones estamos siendo capaces de confrontar posiciones de forma fraternal porque nos une la honestidad en la búsqueda de respuestas y herramientas frente a un enemigo común: la sociedad capitalista. Es importante subrayar eso: la política proletaria es la búsqueda colectiva de herramientas teórico-prácticas para afrontar problemas comunes, no el arte del engaño, las “jugarretas” y estrategias propias de la política burguesa, incluyendo su variante izquierdista. Es por eso que el sentimiento de fraternidad, solidaridad, autoorganización y apertura entre los explotados es un elemento imprescindible en su lucha. Desde la reunión de presentación de las jornadas se insistió en el valor positivo que tienen las diferencias. No ya admitirlas como una especie de mal menor, sino saludarlas como expresión de la diversidad que existe en la clase obrera, para acoger y reconocer contribuciones provenientes de distintos sectores y trayectorias políticas y personales, y, sobre todo, como acicate para la argumentación y el debate, para enriquecer los análisis, para que la teoría sea una síntesis superadora y no sólo una negación de los postulados previos.

Contrariamente a la propaganda burguesa que identifica la lucha proletaria revolucionaria con caos y violencia ciega, y a los estereotipos izquierdistas que lo identifican con disturbios generalizados y otras acciones “espectaculares”, un elemento fundamental en la lucha es la autoorganización y el debate, proceso en el que la acción de minorías es expresión y factor activo en la maduración de una conciencia subterránea que contribuya a ir carcomiendo los pilares del gigante de pies de barro capitalista para salir a la luz y hacerse carne en los momentos en que los diques de contención del sistema se desborden.

Saludamos pues la experiencia de los “Talleres para Trabajadores Indignados” de Alicante y subrayamos su dimensión y validez universal en relación a las necesidades del momento, animando a otros compañeros[2] a seguir caminos similares y establecer lazos entre las minorías que buscan los caminos eficaces para la lucha contra un sistema obsoleto y decadente.

Draba, 19-3-13


[1] http://es.internationalism.org/ccionline/201212/3601/nada-mas-practico-que-una-buena-teoria

[2] Una iniciativa muy interesante y que va en el mismo sentido es el Ciclo de Discusiones que compañeros en Bélgica llevan realizando desde hace un tiempo. Ver http://es.internationalism.org/ccionline/201301/3604/de-que-crisis-estamos-hablando