La crisis del endeudamiento

Versión para impresiónEnviar por email

Desde que se desencadenó la crisis actual, en 2007, con el descubierto de las hipotecas “subprimes” ([1]) en EEUU, y aunque los diferentes gobiernos no cesan de presagiar “brotes verdes” que anunciarían el relanzamiento de la economía, lo cierto es que llevamos ya seis años de progresivo hundimiento de la economía mundial en la recesión. Es más tiempo del que duró la famosa crisis del 29 ([2]) que sancionó, en lo económico, lo que la guerra mundial había puesto brutalmente de manifiesto, en lo político: el hundimiento del capitalismo en su fase de decadencia.

La gravedad de la crisis actual se expresa, sobre todo, en que contiene la crisis del principal mecanismo que la burguesía ha usado en este periodo para tratar de sortear los límites que la saturación de los mercados solventes impone a la expansión económica: el endeudamiento. Por eso, las enormes cantidades de dinero que los organismos financieros internacionales han inyectado a la economía durante estos seis años no han generado ni crecimiento económico ni recuperación del empleo sino que, al contrario, coinciden con el crecimiento del paro y la destrucción del tejido productivo. Para gran sorpresa y escarnio de la población, esas cifras millonarias de dinero han ido a parar… ¡a la Banca!, con el objetivo de evitar que el desorbitante endeudamiento acabe destruyendo la solvencia del tejido financiero y, por tanto, productivo.

sedrev setorb ([3])

Desde mediados del 2010, después de que se agotaran los efectos de los planes de relanzamiento y salvamento de los bancos puestos en marcha durante el invierno de 2008-2009, las tasas de crecimiento comienzan a disminuir y no tardan en volverse negativas para algunos países. A medida que pasa el tiempo, los grandes organismos monetarios internacionales revisan a la baja las estimaciones de crecimiento de la economía mundial. A finales del año pasado la OCDE preveía un crecimiento mundial del 2,2%, en lugar de un 2,4% que había previsto en mayo y se veía obligada a corregir, igualmente, la estimación del 2,6% para el 2013, para rebajarla al 2%.

Las cifras de la OCDE sobre las estimaciones de crecimiento de la economía en EEUU son las mismas que para el crecimiento mundial. Por lo que se refiere a China, si bien, según las cifras oficiales, mantiene un fuerte crecimiento (7,5%), el crecimiento de la producción industrial es cada vez más débil y existen fuertes dudas sobre la fiabilidad de las cifras publicadas por las autoridades chinas, en la medida en que el consumo de energía (necesaria para la producción) y las cantidades de mercancías transportadas no han aumentado en este país. La situación se degrada mucho más rápidamente en Brasil, donde la evolución del PIB es prácticamente “0” y la producción industrial decrece. Y otro tanto puede decirse de la India.

Las zonas en las que la situación está más degradada son: Europa y Japón. En este último país, aunque el PIB ([4]) había aumentado a principios de año, hemos conocido una disminución bastante fuerte en el 3er trimestre de este año (un 3,5% en ritmo anualizado), ligada a la disminución de las exportaciones a China y Europa. Globalmente, en los últimos años el crecimiento ha sido cercano a “0”. Para la Zona Euro, considerada globalmente, la OCDE preveía una tasa de crecimiento negativa (–0,4%) en 2012; también para Gran Bretaña (–0,1%). Ningún país europeo ha tenido un crecimiento significativo. Alemania ha presentado un crecimiento del 0,4% entre el 3er trimestre de 2011 y el 1er t. de 2012. Pero sin duda son los PIIGs ([5]) y particularmente la situación en España, lo que marca la perspectiva que se anuncia en primer lugar para Italia y después para Francia. En España hemos visto una disminución del PIB para 2012 de un –1,3% y se espera aún peor para 2013. Esto implica una degradación de las condiciones de vida de la población, inédita desde la Segunda Guerra Mundial.

En realidad, la Zona Euro es un símbolo de la situación actual del capitalismo. Se compone de países con diferentes niveles de crecimiento económico, donde los más débiles han funcionado como si pudieran endeudarse infinitamente y partiendo de la idea de que al final sería la UE quien reembolsaría los préstamos; y donde los más fuertes, más desarrollados (particularmente Alemania), se han beneficiado del endeudamiento de los otros, porque les ha permitido aumentar sus exportaciones. A partir de la crisis financiera de setiembre de 2008 se ha puesto de manifiesto que:

  • para las autoridades de la zona euro, y particularmente para los países prestamistas (Alemania, Francia y Holanda) es completamente inaceptable permitir que los países más endeudados no devuelvan los préstamos pues eso significaría pérdidas financieras tan grandes que llevarían su propio sistema financiero a la bancarrota;
  • la situación de endeudamiento de esos países es tan descomunal, que no permite tener esperanzas de que, sean cuales sean los plazos, vayan a poder pagar sus deudas, por lo que los bancos han renunciado a continuar prestándoles;
  • en esas condiciones, hemos visto cómo las autoridades financieras europeas aceptaban refinanciar, o anular, una parte de la deuda de los países insolventes, a condición de que estos aumenten sus ingresos y reduzcan sus gastos drásticamente, para que su deuda pública disminuya o, al menos, deje de aumentar.

Visto globalmente, esa dinámica lleva al absurdo: cuánto más se reducen los gastos y más aumentan los impuestos más disminuye la demanda interior, arrastrando a la producción en la misma dirección, a la par que se reducen los ingresos fiscales y se agravan los déficits.

Más dinero pero, a la vez, menos crecimiento y más desempleo

¿Qué medidas ha tomado la burguesía?

  • en la Zona Euro se han practicado, al mismo tiempo, una política de austeridad que afecta más o menos a todos los países y una financiación por el BCE tanto de los Estados como de su sistema bancario, pues se aproximan cada vez más al borde de la suspensión de pagos con cada nuevo paso adelante que dan en el camino de la profundización de la crisis. Como este apoyo no es suficiente para un sistema bancario al borde del hundimiento –por la cantidad de créditos “dudosos” que acumula–, el BCE ([6]) decide el lanzamiento del LTRO (Long Term Refinancing Operation), lo que supuso una emisión a finales de diciembre de 2011 y otra en febrero de 2012 por un total de más de 1 billón de € (al 1% de interés, a devolver en tres años) para sostener el sistema bancario europeo;
  • en Gran Bretaña se ha puesto en marcha una política de austeridad cuyo montante total tiene que representar, de ahora a 2017, el 11,2% del PIB; al mismo tiempo, las autoridades han tomado la decisión de hacer que el Bank of England inyecte 375 billones de £;
  • en EEUU se plantea el mismo problema: el debate entre el gobierno Obama, que quiere un aumento del límite de la deuda por encima de los 160 mil millones de dólares, y los republicanos, que se niegan a aceptarlo; si hubiera fracasado la iniciativa gubernamental (finalmente han logrado un acuerdo) se hubiera producido el temido “precipicio fiscal”, es decir, el aumento de impuestos y una reducción del gasto público de 500 millones de $; la deuda se ha hecho demasiado grande pero, al mismo tiempo, su reducción significaría la quiebra del Estado; la FED ha tomado la decisión de un nuevo QE ([7]) de 40 millones de $ al mes (80 de hecho, gracias a las medidas precedentes).
  • en China, aunque por el momento el Gobierno no ha planteado ningún plan de austeridad, el Banco Central ha tomado este año medidas para empujar a los bancos a aumentar sus créditos a la economía: bajar varias veces las reservas monetarias que los bancos han de guardar…
  • en cuanto a Japón, la tendencia al debilitamiento de la economía ha empujado al Banco Central a apoyar el sistema financiero con la inyección de 800 millones de €.

Lo que muestra este rápido “Panorama de la situación mundial del capitalismo” es que continúa claramente el debilitamiento del crecimiento económico, cuando no un hundimiento en la recesión; esto significa que la subproducción provocada por la infrautilización de los medios de producción y el crecimiento del desempleo, se agrava cada trimestre que pasa. Además, esa tendencia a la depresión agrava la situación de los bancos los cuales, como ha mostrado la crisis de las subprimes, cargan con tantos créditos impagados, que en sus balances de cuentas aparecen como insolventes. Esta agravación se debe a que la dinámica de la recesión no puede sino multiplicar los créditos impagados.

En el mismo sentido, el hundimiento en la recesión hace, también, que los propios Estados sean cada vez más insolventes: la caída de la actividad económica significa la disminución de todos los ingresos y, por tanto, de los pagos fiscales. Además, incluso sin contar con gastos presupuestarios suplementarios, la deuda aumenta mecánicamente porque cada año hay que añadir, a los gastos presupuestados, los intereses de la deuda. En consecuencia, hay cada vez más países que no pueden cumplir los plazos de su deuda y a quienes los bancos se niegan a financiar si no es a intereses prohibitivos, lo que agrava el problema.

Un relanzamiento que no llega, debido al “agujero negro” del endeudamiento

Esta realidad obliga a la burguesía a sostener regularmente el sistema financiero, poniendo a disposición de los bancos cantidades masivas de moneda nueva y buscando financiación para los Estados en riesgo de suspensión de pagos; así las cosas, difícil lo tiene para relanzar la tan deseada reactivación económica.

Las grandes inyecciones de moneda no son planes de relanzamiento de la actividad económica sino que sus objetivos son: uno, impedir el hundimiento del sistema bancario –corazón del sistema capitalista–, hundimiento que supondría el bloqueo de la actividad económica, cuyos primeros pródromos comenzaron a verse a finales del 2008; otro, mantener un mínimo funcionamiento del Estado. Sólo partiendo de estos factores podemos comprender la concomitancia de las políticas de emisión monetaria del BCE en la Zona Euro y de las simultáneas políticas de austeridad que imponen cada vez mayor número de países.

Porque, en resumen, la causa del aumento actual de la deuda es esencialmente el monto de las deudas contraídas en el pasado y no las nuevas deudas, que tendrían la función de aumentar la demanda para afrontar la sobreproducción.

Hacer crecer el endeudamiento para sostener la demanda y la actividad económica, consecuencia ambas del endeudamiento de los particulares y de las empresas, se ha hecho sumamente difícil; en todo caso sólo puede ser financiado por los bancos privados, como ocurrió con las Start up ([8]) de Internet, a finales de los años 90, y con la construcción, entre 1997 y 2007. La burguesía es perfectamente consciente de ello.

La crisis financiera que amenaza periódicamente al sistema financiero mundial es la manifestación del hecho de que el endeudamiento pasado es de tal envergadura que, como ha mostrado la crisis de las subprimes, la imposibilidad de reembolsarlo, siquiera parcialmente, tiende a provocar la bancarrota periódica del sistema financiero mundial.

CCI 26.01.13

Adaptado de un informe
para la discusión internacional

[1]) Un crédito subprime es una modalidad crediticia del mercado financiero de Estados Unidos que se caracteriza por tener un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos (Wikipedia).

[2]) A partir de 1934 se inició una reanudación del crecimiento económico tirado por la economía de guerra, que culminó en la 2ª carnicería mundial.

[3]) Brotes verdes al revés.

[4]) Producto Interior Bruto.

[5]) PIGS (literalmente, “cerdos” en inglés) es un acrónimo peyorativo con el que medios financieros anglosajones se refieren al grupo de países de la Unión Europea: Portugal, Irlanda, Grecia y España y para incidir en los problemas de déficit y balanza de pagos de dichos países. Tras la crisis de 2011, el término suele incluir a Italia (con el acrónimo PIIGS) para referirse a los países, algunos anteriormente referidos como “ejemplares”, que sufrieron una crisis aumentada comparada al resto de Europa (Wikipedia).

[6]) Banco Central Europeo.

[7]) La flexibilización cuantitativa (FC) (en inglés Quantitative easing, cuyo acrónimo es QE) es una herramienta no convencional de política monetaria utilizada por algunos bancos centrales para aumentar la oferta de dinero, aumentando el exceso de reservas del sistema bancario, por lo general mediante la compra de bonos del propio gobierno central para estabilizar o aumentar sus precios y con ello reducir las tasas de interés a largo plazo (Wikipedia).

[8]) Una empresa de nueva creación o compañía startup o start-up es un negocio con una historia de funcionamiento limitado, que se distingue por su perfil de riesgo/recompensa y sus grandes posibilidades de crecimiento (escalabilidad). Generalmente son empresas asociadas a la innovación, desarrollo de tecnologías, diseño Web, desarrollo Web, empresas de capital-riesgo (Wikipedia).