Resolución sobre la situación nacional

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La comprensión de la dinámica económica, social y política, de la vida del capitalismo, así como de las condiciones en las que desarrolla sus propias luchas en este contexto, siempre han ocupado el centro de las reflexiones de los trabajadores y por ende de los revolucionarios. En ese sentido, la Reunión Territorial de la CCI en México ha considerado en su agenda el seguimiento de la situación nacional. La reflexión llevada a cabo es importante que se conozca por el conjunto de la clase trabajadora por lo que publicamos la “Resolución sobre la situación nacional”, la cual presenta ideas resumidas del informe presentado y la discusión misma que nos permite dar un marco para la comprensión de los problemas que enfrenta la clase obrera. Por falta de espacio le hemos quitado algunas partes procurando no eliminar las ideas esenciales.

Sobre la crisis económica

1.

El escenario general presente en el mundo es de una crisis que se profundiza de forma continua, los mismos voceros del FMI han declarado que la economía mundial saldrá del atolladero económico en el que patina desde 2008 hasta por lo menos dentro de 10 años. Esta declaración que puede parecer escandalosamente pesimista es en realidad consoladora y muy optimista, en tanto que sustenta su argumento en el supuesto de que las medidas que vienen implementando los Estados son las adecuadas para relanzar a la economía y permitirán que los “estabilizadores automáticos operen libremente” (Perspectivas de la economía mundial, octubre 2012) (…).

Medidas de expansión monetaria como lo hace EUA (a través de los QE en sus versiones 1, 2 y 3), los fondeos desesperados que llevan los bancos europeos o la ampliación de la deuda de los Estados para el pago de los compromisos, ni limitan el proceso de insolvencia ni pueden relanzar el proceso de acumulación. En esa medida, la burguesía no tiene otro instrumento que el de intensificar los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores (…).

2.

La clase en el poder quiere hacer creer que la crisis económica está presente solamente en la zona Euro y los EUA (…) [Pero] La crisis económica que somete al capitalismo desde fines de la década de los sesenta expresa cada vez de forma más recurrente y profunda recesiones, que no son sino momentos de agudización de la misma (…)

3. 

La situación de la economía mexicana no está alejada de la dinámica que impone la crisis. El hecho de que en el país no se presenten las secuelas recesivas en la misma forma y dimensión que en Europa o EUA no significa que exista un “blindaje” (…), las dificultades que tienen para relanzar la acumulación pone al desnudo que la crisis es generalizada.

4. 

La agudización que la crisis económica viene tomando hace que los ataques de la burguesía en contra de los trabajadores sean mayores. La denominada “reforma laboral” es expresión de la necesidad de la burguesía de crear los justificantes jurídicos que le permita aplicar los mecanismos de “flexibilidad” laboral, que no son otra cosa que la generalización de la precarización laboral, el abaratamiento de la fuerza de trabajo y la intensificación de las cargas que permitan ampliar la masa de plusvalía extraída.

5. 

La población laboral ocupada en México es de 47millones, de ella más del 60  % recibe entre uno y tres slarios mínimo al mes, es decir entre 1,860 y 5,580 pesos (144.69 y 434.07  $/USA respectivamente), ese congelamiento que la burguesía somete a los salarios le permite combinarlo con intensas cargas laborales que hacen que los trabajadores en México (según datos de la OIT) reciban salarios menores que en China, lo cual es indicativo de la dimensión de la crisis, en tanto revela que la aplicación de mecanismos bestiales de explotación son el único “remedio” con el que cuentan para dar un poco de respiro a las ganancias capitalistas.

Para reforzar las medidas de aplastamiento salarial, los voceros del gobierno que está por entrar han advertido que incrementarán los impuestos, lo cual en unión con la subida general de precios que se está aplicando a las mercancías que forman parte del consumo de los trabajadores (los datos oficiales muestran que mientras el indice de precios general es de 4.77  %, el indice que mide los precios de alimentos es del 6.91  %), significa que la burguesía busca por estos medios apropiarse del fondo de consumo obrero.

6. 

El peso de la crisis pone de relive que el capitalismo no puede ofrecer sino mayores penurias. Todas las generaciones de trabajadores pueden darse cuenta de ello: los jóvenes no solamente se ven imposibilitados de obtener empleo, también la posibilidad de estudiar se vuelve más complicado. Tan sólo en este año, para ingresar a la UNAM se incribieron 120 mil aspirantes, pero sólo admitieron 11,116, lo que representa apenas el 9.2  %. Pero a la generación que se encuentra en la mediania de su vida productiva tampoco dejan de recibir los ataques, en México el 29.35  % de las plazas laborales pertenecen a la informalidad según los mismos informes oficiales (INEGI), a lo que hay que agregar la presión continua a la que son sometidos por la amenaza del despido (cuando no es que ya lo viven). Para la vieja generación de proletarios la vida no es menos difícil. Aquellos jubilados y pensionados aunque reciben un ingreso mensual, es tan limitado, que si no tienen un apoyo familiar es muy difícil su sobrevivencia.

Pugnas burguesas

7. 

Las diferencias que la burguesía presenta tienden a acrecentarse y se manifiestan sobre todos los terrenos sociales.

Esta falta de cohesión de la burguesía, busca ser limitada mediante un cambio de equipo del gobierno, por eso es que se coloca nuevamente al PRI a la cabeza de este. Hace 12 años la clase en el poder buscaba con el cambio de partido en el poder, crear un medio para resanar algunas de sus fracturas, pero en vez de encontrar una mejora y amenguar sus diferencias, estas toman nuevos giros y mayor profundidad (…) el PRI con su promesa de retornar a la política conciliatoria y de distribuir trozos de poder entre los diferentes grupos burgueses, abre las esperanzas en la clase dominante para lograr la cohesión. No obstante si el PRI ha logrado establecer una disciplina de todas las “fuerzas vivas” para aglutinarse en torno a Peña Nieto, esta no puede ser muy duradera, las mismas fracturas políticas (a lo que hay que añadir además la agudeza de la crisis) hace que la imposición de un control absoluto –como con el que trabajaba en el pasado– es imposible (…).

8. 

Otra arista y al mismo tiempo fuente de conflictos burgueses, es el que se alimenta por el narcotráfico. La presencia de la mafia de la droga se ha convertido tan dominante en la vida política de la burguesía, que hay una fundición entre las mafias, los grupos empresariales y el gobierno. No obstante esta unidad no significa homogeneidad. Cada grupo mafioso establece alianzas con grupos que forman partes de los equipos de Estado (…) o con “respetables” empresarios, pero cada fracción busca establecer y extender su poder desde un municipio, estado o desde el mismo gobierno federal, velando así cada uno por sus propios intereses políticos y económicos, por tanto, ampliando y extendiendo la lucha de “todos contra todos”.

9. 

La naturaleza de la competencia capitalista conduce que la misma burguesía se presente como una clase con dificultades para encontrar homogeneidad de intereses, pero mediante el Estado logra alcanzar una cohesión política. Empero cuando la disciplina interna se fragiliza se pierde la unidad y se dificultan las relaciones políticas. La descomposición capitalista ha hecho que este fenómeno se convierta en la condición general del sistema, por eso los acontecimientos del país no son aspectos peculiares del país, tan sólo pueden ser manifestaciones extremas.

10. 

Si la competencia económica es una condición natural del capitalismo, la magnitud de la crisis hace que se arrecien y se combinen con las diferencias de orden político creando zanjas tan profundas que impide alcanzar acuerdos. Ejemplo de ello es la pugna que crece entre el grupo comandado por Slim y los grupos de la televisión (…). La competencia entre capitalistas individuales es una situación común, a fin de cuentas es la guerra diaria que la burguesía vive por la disputa de una parte mayor del excedente (…), pero lo particular de este conflicto es el efecto político que crea, redefiniendo las alianzas. Así Slim se coloca como el empresario progresista y crítico del gobierno, mientras que las televisoras cierren filas en torno al gobierno de Calderón. (…) [Con] la apertura de los capitales privados a PEMEX [se] presagia que la animación competitiva de los capitales ha de alentar las rupturas entre los diversos grupos de la burguesía, ensanchando las disputas.

11. 

La fractura existente al interno de la clase en el poder no deja de tener efectos directos en contra los explotados (…). Gran parte de esa masa de acribillados, que representan para la clase en el poder “bajas colaterales”, son trabajadores. De la misma forma la masa de “desplazados”, son explotados… El ambiente de zozobra y temor que se extiende por zonas rurales y no pocas ciudades, crean un ambiente asfixiante que alimenta y empuja hacia la lumpenización, pero además dificulta la reflexión y las respuestas obreras. Los problemas que corroen a la burguesía son lanzadas contra los explotados y aprovechadas para reforzar las cadenas de control, por eso la descomposición es una carga extra para los explotados (…).

Lucha de clases

12. 

La magnitud de la crisis ha empujado a que los trabajadores salgan a las calles a manifestarse, principalmente en los países Europeos. En México la cadena de ataques no es menor (…) y las respuestas, aunque en menor dimensión no dejan de expresarse, incluso en regiones como Michoacán, Guerrero y Sinaloa, que son zonas en abierta disputa por los negociantes de la droga, se han percibido manifestaciones masivas de trabajadores, lo cual es una pequeña muestra de la magnitud del descontento presente y un intento por romper con el ambiente de temor e inmovilidad impuesto por la implícita guerra irregular en que se vive.

13. 

El 2011 terminaba con una aceleración de la crisis, por lo que el 2012 inició y terminó con duros ataques contra los trabajadores. (…) apenas iniciado el 2012 se empezó el proceso de ataques en contra de los profesores de educación básica (…) [mediante] planes de golpeo al salario y a las condiciones de labor encubriéndolas con un discurso de “preocupación” por la educación, el sindicato (oficial y disidente) también ajustaba sus tiempos para poder entrar para contener y desviar el verdadero coraje que se expresó. Las respuestas iniciales expresaron gran combatividad, incluso sus manifestaciones tuvieron al inicio cierta espontaneidad, pero pronto el accionar del sindicato logró encasillarlo en la “defensa de la educación” y la “democracia sindical”, ahogando así a las manifestaciones.

14. 

En un escenario de descontento –aunque ya cargando cierta desmoralización y cansancio– se vieron aparecer las movilizaciones de jóvenes universitarios. Estas movilizaciones desde su inicio mostraron grandes confusiones: mantenían un verdadero enojo y fastidio de frente a la corrupción del gobierno, aunque guardan esperanzas en el capitalismo (…) al que pretenden mejorar mediante la democracia y la limitación del poder del monopolio de las televisoras.

(…). En un ambiente animoso y jovial, las movilizaciones se van desarrollando como un extraño mosaico en donde simplemente se siente la necesidad de expresarse y de criticar la realidad existente en el país.

De forma rápida fue creciendo en la manifestación el repudio hacia el entonces candidato el PRI, Peña Nieto, pero de manera complementaria se va dirigiendo hacia el apoyo a López Obrador (…). De manera que podemos encontrar a una honesta masa de jóvenes hartos del sistema pero sin ruta, sin saber hacia adonde encaminar sus pasos (…).

15. 

Las elecciones fueron también un proceso con el que la burguesía pudo ahondar su trabajo de confusión: logra concentrar la atención y la esperanza de millones de explotados en las urnas, atrapando y esterilizando el descontento presente. Pero el efecto nocivo de las elecciones no terminó el 6 de julio, el anuncio del retorno al gobierno por el PRI, ha creado un sentimiento de impotencia, de desaliento e incluso una sensación de derrota, lo cual se complementa con la presentación de López Obrador como víctima y a su grupo “Morena” como la opción radical de izquierda, en tanto logra dotarse de instrumentos que el permitan mantener fresca esa sensación de impotencia y alentar la falsa esperanza de que en las próximas elecciones vendrá la revancha.

16. 

En ese ambiente de confusión el Estado ha logrado hacer pasar una “reforma laboral” que impone la “ultra-flexibilización” laboral y sin motivar expresiones de descontento. Las caravanas organizadas por la estructura sindical en unión con grupos como “Morena” y el “#132”, no hicieron sino reforzar la confusión en tanto orientan a tener esperanza en el buen tino reflexivo de los senadores.

Pero para no dejar un solo hilo suelto, ya que la reforma ha sido aprobada, la estructura sindical (y el propio López Obrador), se preparan a repetir la “hazaña” cuando la aplicación de la “ley del ISSSTE”, es decir ya empiezan a convocar a dar como respuesta válida el “amparo jurídico”. Cuando la imposición de la “ley del ISSSTE”, los amparos no lograron detener ninguno de los golpes, peo eso sí, permitió alentar la confianza en los magistrados y tribunales burgueses, pero además logró desarticular la movilización en tanto transformó a los ataques generales en problemas personales a los que se les puede dar solución si se cuenta con un buen amparo y un litigante eficaz.

17. 

Otro aspecto que esta ley del trabajo ha traído es el engaño de que el Estado ve en los sindicatos un estorbo y por ello ha de procurar eliminarlos. La realidad es que busca hacer a estos instrumentos más eficientes para el control y por ello necesita hacerlos más creíbles.

Las estructuras como el SNTE o el sindicato de Pemex, son aparatos gigantes que se han convertido en una carga para la misma burguesía por su fama de corrupción (…). La burguesía requiere de estructuras más efectivas y con un rostro más limpio. La propuesta de modernizar los sindicatos fue iniciada por Carlos Salinas que lo hizo bajo un escandaloso golpe de mano (con el “quinazo” en Pemex y la remoción de Jongitud del SNTE), no obstante la repetición de una acción de ese tipo no es posible bajo el contexto de una profunda división en la burguesía, no puede arriesgarse a ensanchar más las grietas, pero eso no impide que haga presiones “desde adentro”.

Por otro lado, este aparente ataque ha transformado en mártires a los sindicatos (…), en tanto retocan sus maquillajes para parecer combativos y perseguidos.

18. 

La clase obrera se encuentra bajo una lluvia de feroces ataques ante la agudización de la crisis económica, de la misma forma la burguesía ha logrado imponer una confusión acompañada de desmoralización. De frente a esta situación el papel de los revolucionarios se vuelve relevante, presentando elementos de reflexión, pero sobre todo impulsando la discusión.

RM, noviembre 2012