Lucha de clases en Kazajistán

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En los paises más lejanos el proletariado acumula experiencias de lucha. Gracias a la traducción de un compañero, lo que agradecemos calurosamente, hemos podido publicar la lucha en Kazajistan

El 16 de diciembre de 2011 en la ciudad kazaja de Zhanaozen, con 90.000 habitantes y a 150 km del mar Caspio, las fuerzas de seguridad llevaron a cabo una auténtica masacre abriendo fuego sobre una manifestación de 16.000 trabajadores del petróleo y demás personas que se les habían unido para mostrar su solidaridad. Los obreros protestaban contra los despidos y los atrasos en el pago de sus salarios. Hubo al menos 10 muertos, según cifras oficiales, pero probablemente hubo muchos más, quizá hasta 70 muertos y entre 700 y 800 heridos.

Las luchas en el sector petrolero se remontan a la huelga de principios de mayo de 2011 de los trabajadores de la empresa KarajanbasMounai, desde donde se extendió a varias plantas de extracción y refinerías de la región: Ersai Kaspian Kontraktor, KazMounaiGaz, Jondeou, Krouz, Bourgylaou y AktobeMounaiGaz en la vecina región de Aktobe. Las reivindicaciones de los obreros eran aumentos salariales y mejoras en la seguridad debido a la frecuencia de los accidentes. La fábrica de UzenMounaiGaz estuvo en huelga durante 3 meses. En diciembre, la decisión por parte de las autoridades de organizar un festival conmemorando el 20 aniversario de la independencia del país en la plaza central de Zhanaozen, que había estado ocupada por los huelguistas desde julio significó una auténtica provocación y como tal fue interpretada por los obreros. Mientras tanto, la oposición democrática al régimen trató de manipular el movimiento para sus propios fines: «El 14 de diciembre, dos días antes de las celebraciones de la independencia, el periódico Respublika publicó una llamamiento para manifestarse en Zhanaozen, firmando por un grupo que se autodefinía como 'un grupo de residentes de la provincia de Mangistau'. Por primera vez en el movimiento se ponían sobre la mesa reivindicaciones de carácter político, y el título del artículo era 'Abajo (el presidente) Nazarbayev' . Panfletos repartidos en la ciudad llamaban a manifestarse en la plaza el 16 de diciembre, día de la independencia". La policía armada y las tropas se sitúan en los tejados circundantes y vehículos blindados esperan órdenes para actuar. Un número de manifestantes en la plaza (algunos huelguistas creen que eran agentes provocadores) comenzaron a arrancar la decoración para el festival. A su vez, vehículos policiales arremetían contra los huelguistas, de modo que estos acabaron volcando y quemando uno. A continuación atacaron y prendieron fuego al ayuntamiento y a la sede de la compañía UzenMounaiGaz. Todo esto sirvió como pretexto a las autoridades para llevar a cabo detenciones en masa (130) y el uso de armas de fuego por parte de la policía. Los trabajadores habían caído en la trampa tendida de principio a fin por el Estado con el fin de acabar con el movimiento, que ya llevaba en marcha varios meses.

Se decretaron el estado de emergencia y el toque de queda de forma inmediata, prologándose hasta el 5 de enero. Pese al corte de las comunicaciones (Internet y telefonía móvil) y al silencio de la televisión estatal, la violenta represión provocó movimientos de solidaridad a lo largo de toda la región petrolera de Mangistau, al este del mar Caspio. El 17 de diciembre, todas las extracciones de petróleo estaban paralizadas. Aunque Zhanaozen estaba tomada por vehículos blindados y tropas enviadas por el Ministerio del Interior, los enfrentamientos entre huelguistas y soldados apoyados por aviones y vehículos blindados continuaron. En la vecina región de Shetpe, cientos de manifestantes bloquearon un tren que cargaba material para ser usado en la represión. Unas mil personas se manifestaron en Aktau, la principal ciudad de la región con 160.000 habitantes, desafiando al gran número de fuerzas de seguridad protestaban contra la violencia portando pancartas que decían «¡No disparad contra el pueblo! ¡Retirad el ejército!». El lunes 19 de diciembre, por tercer día consecutivo, varios miles de trabajadores del sector petrolero se manifiestan y se enfrentan a la policía en la plaza principal de Aktau, exigiendo el fin de la violencia y la retirada de las tropas de Zhanaozen. Sus eslóganes incluían «Queremos que los soldados se vayan. Han asesinado gente aquí», «Encontrad a los culpables de asesinar manifestantes», y «Nazarbayev dimite».

Las grandes potencias aprueban tácitamente la represión

La burguesía kazaja ha hecho todo lo posible por parar el movimiento, lanzando toda clase de calumnias sobre los proletarios ("criminales", "agentes extranjeros", etc.), mientras al mismo tiempo el primer ministro Massimov mostraba la zanahoria prometiendo la recolocación de todos los trabajadores del sector que habían perdido sus empleos, y Nazarbayev anunciaba ayudas económicas a los 1800 huelguistas despedidos en Zhanaozen. La brutal represión continuaba: detenciones arbitrarias y torturas a los detenidos. El presidente incluso hizo uso de los conflictos existentes dentro de la misma clase dominante: el 22 de diciembre anunciaba la destitución del gobernador de la región y de los jefes de la enorme empresa estatal KazMounaiGaz, incluyendo a su yerno Koulibayev, y a varios de las filiales de esta, que emplean huelguistas, presentándolo como concesiones hechas a los obreros. La burguesía kazaja parece haber acabado por el momento con la militancia y actividad de los trabajadores, que no parecen capaces de seguir organizando acciones públicas de forma colectiva.

Como siempre sucede con la lucha proletaria, los medios occidentales se han mantenido por lo general en silencio sobre los acontecimientos. Aún mayor es su silencio cuando se trata de ocultar la complicidad de las burguesías occidentales en los crímenes cometidos contra los explotados. La camarilla de Nazarbayev sólo pudo actuar de esa forma contando con la complicidad y el apoyo tácito de las grandes potencias como Francia, Alemania, Rusia y China, con quienes mantiene muy buenas relaciones. Varios Estados occidentales están profundamente involucrados en sectores clave de la economía kazaja, especialmente en aquellos donde estallaron las huelgas: en la extracción y transporte de petróleo y gas. Desde 2002 estas empresas han sido reagrupadas en la empresa estatal KazMounaiGaz, que controla varias filiales con negocios con compañías petroleras internacionales.

Los Estados más poderosos tienen por tanto un interés estratégico en el mantenimiento de la estabilidad social en el país, y también en la represión llevada a cabo. Rusia, obsesionada con su propia estabilidad, mantiene una actitud histérica en la defensa de la estabilidad social e imperialista de su "querido vecino". Empresas chinas como AO KarajanbasMounai, que mantiene negocios con KazMounaiGaz, y el Grupo CITIC han estado directamente implicadas en los conflictos, ya que los trabajadores exigían el mismo trato para el personal chino y el kazajo. Por lo que respecta a Francia, sus relaciones con Kazajistán se incrementaron tras la elección de Sarkozy: en junio de 2008 una asociación estratégica se acuerda por parte de los dos países, y en 2010 se formó una comisión presidencial franco-kazaja. El régimen de Nazarbayev fue descrito en esta ocasión como «una isla de estabilidad y tolerancia» por el Ministro de Interior francés Claude Guéant.

También en febrero de 2011 tuvo lugar una recepción oficial a Nazarbayev en Alemania, donde se firmaron una serie de importantes acuerdos comerciales «con el objetivo de mejorar la seguridad de la industria alemana en lo que respecta al suministro de materias primas». Este acuerdo ni siquiera fue acompañado por las habituales expresiones hipócritas de preocupación por las condiciones de trabajo en Kazajistán por parte de la democracia alemana. Angela Merkel subrayó «el gran interés de las empresas alemanas en inversiones futuras en Kazajistán». En definitiva, cualquier ejemplo de lucha obrera en defensa de sus intereses y cualquier evidencia de la barbarie burguesa deben mantenerse bien ocultos.

Una expresión de la reaparición mundial de la lucha de clase

Pese a las dificultades para obtener información precisa sobre los sucesos en Kazajistán, la gran serie de luchas que han tenido lugar allí sin lugar a dudas se muestra como una expresión de la reaparición internacional de las luchas de clase como respuesta al agravamiento de la crisis económica. Con la participación de alrededor de 15.000 obreros, esta es la mayor huelga jamás vista en el país dirigido por la camarilla mafiosa de Nazarbayev, cuyo poder se basa en el saqueo de la economía y en una explotación ilimitada de la mano de obra. Los salarios se mantienen estancados (en 2009 el salario mensual medio era de 550 €) mientras que el coste de la vida ha subido un 70% desde entonces y el tenge, la moneda local, ha perdido un 25% de su valor. Esta lucha de los obreros en Kazajistán muestra las mismas características que las luchas de clase a nivel internacional. Los trabajadores de la época estalinista han sido reemplazados por otra generación más combativa, principalmente proveniente de las provincias, que no está dispuesta a soportar una explotación y unas condiciones de trabajo tan terribles. Las mujeres han jugado también un papel muy importante en las luchas. En resumen, la lucha muestra el mismo cambio en el estado de ánimo de la clase trabajadora que en otras partes del mundo, cuya característica principal es la búsqueda y la expresión de solidaridad contra el terror capitalista y la represión.

La lucha de los trabajadores del petróleo en Kazajastán sobre la cuestión de los salarios se remonta a varios años atrás. Los obreros de Zhanaozen ya habían ido a la huelga reclamando el pago de pluses atrasados en octubre de 2009. En la KarajanbasMounai JSC los trabajadores se lanzaron a la huelga en diciembre de 2010 para obtener una subida salarial equivalente a la conseguida tras una huelga por los trabajadores de la UzenMounaiGaz, otra filial controlada por KazMounaiGaz. Entre el 4 y el 19 de marzo de 2011, 10.000 obreros de la KazMounaiGaz entran en huelga y organizan asambleas generales, exigiendo la cancelación del nuevo método de cálculo de sus salarios, que la dirección pretendía imponerles bajo la amenaza de despido, y por la obtención de un plus por peligrosidad. La ciudad fue rodeada por un cordón policial, la huelga fue declarada ilegal y los miembros del comité de huelga llevados ante un juez. El 9 de mayo comienza una huelga de hambre masiva. 1400 personas se niegan a tomar la comida y la cena como protesta. 4500 trabajadores van a la huelga el 17 de mayo, organizan una asamblea general y eligen a una delegación de 6 compañeros para llevar a cabo las negociaciones. La dirección de la KazMounaiGaz y las autoridades locales declaran la huelga ilegal y anuncian el despido de todos los obreros, esperando quebrar su resistencia. Los despidos ascienden a 2600 huelguistas. Las mujeres de los huelguistas de hambre fueran tratadas con particular brutalidad. El 26 de mayo, 22 trabajadores de la UzenMounaiGaz se declaran en huelga de hambre en solidaridad con sus compañeros en la KarajanbasMounai, y el día siguiente se suman 8000 obreros más de filiales de la KazMounaiGaz a la huelga por incrementos salariales. Algunos de los huelguistas de hambre continúan su lucha, rodeados por un enorme piquete de 2000 obreros que los protege de la policía. Su lucha se vio desde el comienzo enfrentada al terror policial. Las autoridades repartieron hojas declarando la huelga ilegal; infiltrados y chivatos organizan provocaciones, produciéndose cientos de detenciones. El 12 de junio la policía ataca a las mujeres de los huelguistas, golpeándolas y acusándolas de participar en una reunión ilegal. En la noche del 8-9 de julio la policía trató de atacar el campamento instalado por los huelguistas en la compañía UzenMounaiGaz. 40 obreros se rocían de gasolina y amenazan con pegarse fuego. Esto tan sólo retrasó la evacuación hasta el día siguiente. Entonces los trabajadores trasladaron su campamento a la plaza central de Zhanaozen, que quedó ocupada de forma permanente por hasta 8000 personas. Bandas armadas llevaron a cabo repetidos ataques contra los obreros más activos y contra sindicalistas independientes. Algunos de ellos fueron asesinados junto a sus familias.

La petición de sindicatos independientes no ofrece ninguna perspectiva

Desde el principio, la fuerza de los trabajadores del petróleo ha estado en su movilización masiva y en la vitalidad de sus asambleas generales, que les permitían discutir cómo hacer avanzar la lucha tomando decisiones de forma colectiva. Pero la principal debilidad del movimiento ha sido el mantenerse limitado a un único sector y a una sola región. La demanda de la creación de un sindicato independiente (defendida por organizaciones trotskistas) fue realizada por los obreros en cada fase del movimiento, lo que ha sido también un punto débil.

El régimen kazajo, con sus estructuras y actitudes obsoletas directamente heredadas de la época estalinista, incapaz de tolerar ningún tipo de oposición, posee sindicatos que de una forma abierta colaboran con las autoridades en el mantenimiento de la paz social. La federación sindical oficial denunció las huelgas recientes como ilegales, por lo que quedó totalmente desacreditado a ojos de la clase obrera. La reivindicación por una representación sindical "real" fue, junto con las reivindicaciones salariales, el centro de las movilizaciones de masas de los trabajadores de KazMounaiGaz a comienzos de mayo. Pero, lejos de hacer avanzar la lucha, la ha debilitado.

Para tener fuerza y construir un frente lo más potente posible contra el Estado capitalista, la lucha necesita extenderse a toda la clase trabajadora, superando las divisiones impuestas por el capitalismo, incluyendo, a largo plazo, las fronteras nacionales, porque no existe solución a la situación de la clase proletaria dentro del marco nacional. En la época actual, época de la decadencia del capitalismo, no hay posibilidad de obtener ni reformas ni mejoras duraderas para la clase obrera. El proletariado no puede superar la profunda inseguridad de su condición sin librarse de todo el sistema de trabajo asalariado, que únicamente puede ser destruido a escala mundial.

Obviamente no cuestionamos la honestidad y la decencia de los militantes obreros que participan de forma activa en sindicatos independientes y que a menudo se ven confrontados a la represión y la persecución del Estado burgués por "incitar al odio social", "organizar manifestaciones ilegales", etc. Lo que cuestionamos son los métodos de lucha que estas organizaciones propone a la clase obrera. Centrando la atención de los trabajadores en el hecho de pertenecer a un sector particular de la economía capitalista (el petrolero en este caso), los sindicatos encierran las luchas en un sector particular, lo que debilita la fuerza potencial del proletariado, es un obstáculo para su unidad, y lo fragmenta sector por sector. Actuando dentro del marco nacional, el sindicalismo no ve más allá de la simple gestión de la explotación de la clase obrera dentro de las relaciones sociales capitalistas. Es por esto que toda forma de sindicalismo está condenada a actuar como un obstáculo a las necesidades reales de la lucha de clase, y en última instancia, a subordinar a los obreros a los imperativos de la explotación, a llegar a acuerdos con la clase dominante, y convertirse en parte de su maquinaria para mantener el orden establecido.

Los proletarios no deben permitir que sus horizontes queden limitados a las reivindicaciones que los encierran en un sector y en la defensa de la economía nacional. El proletariado es una clase internacional y su lucha únicamente puede estar basada en la solidaridad internacional: la lucha de una de sus partes es un ejemplo y un impulso para la lucha de toda la clase. Para fortalecer la lucha global, las diferentes fracciones del proletariado deben enriquecer su práctica con todas las lecciones adquiridas a lo largo de su ya dilatada historia.

Svetlana 28/2/12