Islamismo y fascismo

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Estimado compañero:


Agradecemos la confianza que depositas en nosotros y tu compromiso con el debate. Vamos a responder a la cuestión de una manera breve y con ánimo de contribuir a que se desarrolle una discusión donde tú mismo así como otros lectores podáis aportar vuestros puntos de vista.


La Izquierda del Capital ha dado una imagen deformada del fascismo identificándolo con toda forma del Estado Capitalista en la que están abolidas las libertades formales e impera un régimen de partido único.


La finalidad de semejante amalgama es presentar un antagonismo irreconciliable entre fascismo y democracia. La democracia sería un principio en si mismo, una especie de bien superior e irrenunciable que guardaría una oposición esencial y de principio respecto al fascismo.


La historia ha probado que no existe oposición sino continuidad entre los regímenes fascistas y los regímenes democráticos. Algunos ejemplos:


Hitler sube al poder por vías democráticas jaleado entre otros por campeones patentados del antifascismo como el Partido Comunista Alemán


Dos meses antes del golpe de Pinochet, Allende desde el balcón presidencial pide a la multitud que aplauda a aquel presentándolo como general "demócrata" y "constitucional" y llamando a la "unidad entre el pueblo y el ejército"


El régimen democrático actual vigente en Chile nació de un referéndum convocado por el propio Pinochet en 1988.


En España, fueron las propias cortes franquistas las que dieron paso al régimen democrático impulsadas por servidores incondicionales del régimen como Suárez o Fraga.


Fascismo y democracia se turnan en la gestión del Estado Capitalista según las necesidades que tiene la burguesía de afrontar la lucha de clases, la cohesión y organización del propio capital nacional y la confrontación imperialista.


Desde ese punto de vista lo que es necesario ver es que la Dictadura del Capital adoptará una forma democrática, una forma de partido único o toda una serie de formas intermedias e híbridas según determinantes que nada tienen que ver con "principios" o "ideologías". No era la repentina conversión a los ideales democráticos lo que llevó a ilustres próceres del régimen de Franco como Fraga a impulsar la "transición democrática" sino la comprensión de que el desarrollo de la lucha de clases hacía obsoletos y contraproducentes la respuesta brutal de la represión, el palo y tentetieso.


El fascismo no hay que verlo como una especie de mal absoluto en oposición a la democracia que sería el bien absoluto o al menos la "opción menos mala". Ambos regímenes que adopta el Estado Capitalista responden a condiciones históricas o situaciones determinadas y es a la luz de ellas como hay que verlos.


El fascismo corresponde a un periodo histórico muy determinado de la evolución del capitalismo en su etapa de decadencia. De manera precisa la ideología fascista es la adoptada por el régimen que desde 1922 se instaura en Italia y que es promovido por el capital nacional con dos fines fundamentales: rematar la derrota del proletariado tras el fracaso de sus tentativas de lucha masiva e instaurar un régimen de capitalismo de Estado que diera cauce a los intereses imperialistas de Italia bastante malparados por la superioridad de sus rivales ingleses, franceses o alemanes


Se puede ver la Serie Revolución y contra-revolución en Italia cuya primera parte aparece en la Revista Internacional nº 2: http://es.internationalism.org/rint/1975/2_Italia1 .

Las justificaciones ideológicas del fascismo fueron seguidas por otros regímenes de partido único como el de Franco en España o el de Salazar en Portugal e igualmente en América del Sur: Perón en Argentina o Getulio Vargas en Brasil, quien fue apoyado por el Partido "comunista" del Brasil que lo ensalzó como "libertador nacional y social".


El Nazismo es apoyado por el capital alemán con 3 finalidades muy precisas

Ver un análisis procedente de un miembro de la Izquierda Comunista Alemana de la época en nuestra Revista Internacional nº 3: Los orígenes económicos, políticos y sociales del fascismo en http://es.internationalism.org/rint/1975/3_fascismo :

1ª Rematar la derrota del proletariado alemán que había sido lograda por la Socialdemocracia en 1918-23 a costa de 100 mil muertos en las filas obreras

Ver el quinto artículo de nuestra serie sobre la Revolución Alemana titulado precisamente El terror de la Socialdemocracia preparó el terreno al fascismo en Revista Internacional nº 137 http://es.internationalism.org/node/2566 . El régimen nazi concluyó la sucia faena de sus colegas implantando un terror bárbaro.

2ª Desarrollar el sometimiento general de la economía a la intervención estatal


3ª Organizar una economía de guerra y una política imperialista que permitiera al capital alemán la revancha de la derrota sufrida en la primera Guerra Mundial y que conduciría a la segunda.


En el artículo Alza de la Extrema Derecha ¿Existe hoy un peligro fascista?

http://es.internationalism.org/rint/2002/110_extrema_derecha.htm de la Revista Internacional nº 110 analizamos cómo las condiciones actuales no son las mismas que las que prevalecieron en los años 30 y que dieron lugar al fascismo y el nazismo. Las generaciones obreras actuales, pese a las dificultades todavía importantes que arrastran, no están en la situación de postración y alistamiento ideológico que sufrieron sus antepasados y que dieron manos libres a la burguesía a imponer un terror sistemático.

Por lo que concierne a la ideología islamista, la hemos analizado en Revista Internacional nº 109

Ver http://es.internationalism.org/rint/2002/109_islamismo.htm como expresión del proceso de descomposición de las relaciones sociales capitalistas, fenómeno que es más agudo y extremo en países más débiles que soportan un mayor peso de contradicciones ligadas a supervivencias feudales o precapitalistas
Ver Tesis sobre la Descomposición republicadas en Revista Internacional nº 107 http://es.internationalism.org/rint/2001/107_descomposicion.htm .

Detrás de dicha ideología se refugian todo tipo de regímenes que invocan las más variadas justificaciones y que son tratados por los "demócratas" y "antifascistas" de Occidente según dictados de conveniencia de lo más repugnantes. Podríamos abordar dos ejemplos: Irán y Arabia Saudita.


Ambos regímenes se reclaman oficialmente de la religión islámica. La Sharia o código legal islámico es la ley en dichos países permitiendo aplicar la pena de muerte por cualquier causa y sometiendo a la población al terror de castigos públicos retransmitidos por televisión.


Sin embargo, los antifascistas y demócratas tratan a ambos regímenes de manera muy diferente.


Frente a Arabia Saudita fuera de alguna proclamación platónica todos los partidos democráticos y antifascistas guardan el más espeso de los silencios. Es un régimen teocrático que no permite la más mínima libertad ni ningún partido. La población, en particular los trabajadores emigrantes, es sometida a una explotación extrema y a un tratamiento brutal. Las mujeres, especialmente las emigrantes, apenas pueden salir de casa y son azotadas por la más mínima causa. ¿Hemos visto que nuestros "antifascistas" lancen alguna gran campaña de indignación y movilización? ¡Ninguna!..


El caso de Irán es todavía más revelador de la hipocresía y la duplicidad de los demócratas y antifascistas. Los partidos mayoritarios denuncian de vez en cuando las "violaciones de derechos humanos" aunque suelen callar prudentemente cuando se trata de obtener del canallesco régimen de los ayatolás tal o cual tratado económico o estratégico. Pero no se les ha visto alzar la voz porque las mujeres sean atropelladas y sometidas al humillante chador ni han movido un dedo cuando el régimen reprimió sanguinariamente las huelgas obreras de 2008. Sus "principios democráticos" se orientan según la geometría variable de sus intereses nacionales.


Hay grupos trotskistas, maoístas, de extrema izquierda, que en nombre del "anti-imperialismo" del régimen iraní, cierran filas en su defensa, lo ven como "progresista", "nacional revolucionario" etc., y se cuidan mucho de etiquetarlo como "fascista" pese a que se trata de un régimen brutal que trata a palos a obreros, mujeres y jóvenes. Los antagonismos del régimen islámico con Estados Unidos -debidos a sus ambiciones imperialistas propias que tienen una extensión regional- les lleva a ser ciegos y mudos ante la tortura cotidiana, el terror, las humillaciones indignantes, que los clérigos infligen a sus súbditos.


Su cinismo es tan repugnante como el que profesan los grandes partidos democráticos


Saludos internacionalistas


CCI 8-12-09