Debate sobre Honduras

Versión para impresiónEnviar por emailA propósito de la situación en Honduras
Comentarios sobre el texto "Proletarios por la autonomía de clase y la revolución social"
El documento nombrado "Proletarios por la autonomía de clase y la revolución social" se nos ha enviado hace algunas semanas, el empieza con una presentación explicando quien lo escribe y que propósitos persigue: "Somos un grupo de proletarios de distintos países sudamericanos y europeos que nos sentimos y nos sabemos hermanados con la lucha de las masas proletarias y campesinas contra la dictadura cívico-militar surgida del golpe del 28 de junio [en Honduras]..."
En este texto se presentan sin duda argumentos de interés y aunque muchos de ellos no los compartimos nos interesa discutirlos y dar algunos elementos a la reflexión. Los problemas que aborda creemos son preocupaciones que están presentes en gran parte de la clase trabajadora.
En primer lugar nos interesa precisar sobre la disyuntiva que consideran puede existir entre "democracia o dictadura". En su texto se dice: "Nosotros no somos demócratas, aunque defendamos la democracia representativa como alternativa progresiva ante otros regímenes políticos con menores libertades formales. No somos ni partidarios de Mel Zelaya ni del panamericanismo de tipo chavista, aunque no ignoramos que su propuesta de capitalismo es menos asesina que la de los partidos y políticos neoliberales del común...". Más abajo, reafirmando ese mismo argumento se asegura: "... vivir bajo una dictadura es peor que vivir bajo un régimen democrático." (El subrayado es nuestro)
Iniciar con un argumento en el que se divide entre Estados "malos" y "menos malos", es ignorar que el Estado capitalista es, ante todo, una estructura de la clase dominante, Rosa Luxemburgo en su libro "Reforma o Revolución", nos explicaba que el rostro caritativo o democrático que esta estructura estatal puede asumir, esta en función de las necesidades del desarrollo capitalista. Por eso plantear a la democracia como alternativa a la dictadura abre una brecha peligrosa en el análisis, que conduce a suponer que el capitalismo en alguna de sus modalidades puede ofrecer alguna alternativa (aunque sea muy pequeña) a los trabajadores. Justamente atendiendo esa preocupación Lenin exponía claramente: "... no tenemos derecho a olvidar que la esclavitud asalariada es el destino del pueblo, incluso en la república burguesa más democrática..." (El Estado y la revolución).
No es posible ni aún siquiera suponer como válida esta disyuntiva bajo el pretexto de que es un paso de un proceso, porque al momento en que se orienta a los trabajadores a la elección entre "democracia o dictadura" o al apoyo hacia un gobierno, se alimenta la esperanza de un "capitalismo mejorado".
Los camaradas que escriben este texto, para justificar esa disyuntiva, asumen una postura pragmática, en tanto que afirman que para entender la realidad requieren tomar como punto de partida "... la situación real de los proletarios reales, y no nuestra propia consciencia, como nuestro punto de partida son las luchas actuales del proletariado y no nuestros propios deseos..." Pero tal vez les falta preguntarse si esa "realidad" se presenta ante los "proletarios reales" como un dictado ante el que no tienen más camino que sumirse pasivamente -y sin más crítica- a su voluntad.
Eso justamente lo critican ustedes en su propio texto cuando explican que lo que define su práctica es que han tomado conciencia de su realidad como explotados, lo que les permite colocarse en la historia como críticos activos de esa realidad y que se concreta, nos dicen, en la "... luchar por la supresión de la sociedad capitalista y de todo tipo de sociedad basada en la explotación...". Pero si en estos renglones se ponían como proletarios en combate contra el capital, enseguida se rinden a esa "realidad" (las comillas son para hacer ver que es una realidad mistificada) construida por la burguesía y declaran, acordes a esos dictados, que "... aparte de explotados, somos ciudadanos libres con derechos y garantías constitucionales...", y por tanto, incapaces de ir más allá de la elección entre dictadura o democracia.
De manera formal la burguesía establece su poder asumiendo un gobierno dictatorial, sustentado en la fuerte mano militar, o en un gobierno democrático, cargado de maquillaje pero tan represivo como el otro, y en ambos casos se trata de la DICTADURA DEL CAPITAL; incluso es la democracia la mejor forma de ejercer su dominio en tanto encubre su faz sanguinaria. Suponer que existe un "mal menor" en ese escenario, no les permite, como dicen, involucrarse verdaderamente en la lucha y compartir "los padeceres cotidianos de las masas proletarias..." sino, lo que están haciendo es reproducir los argumentos de la burguesía, y ayudar a desarmar a la clase trabajadora en su combate, colocándolos en fila tras de banderas y consignas que le son ajenas, en donde son solo simple carne de cañón.
Ya plantados sobre esa falsa disyuntiva, se puede ir sin ninguna dificultad a reconocer que hay algún sector de la burguesía que al prometer en sus discursos democracia, lo hace aparecer como un sector "progresista" que representa ese "mal menor" en el que se puede confiar, y por ello, siguiendo esa lógica, estaría justificado convocar a los proletarios a entregarle sus fuerzas e intereses, y así, sustentados en ese pragmatismo, se puede asegurar que con esto se está impulsando a "las luchas actuales del proletariado", sin perderse en los "propios deseos"; pero lo que en realidad se está animando es que los trabajadores se entreguen esperanzados y sumisos a los brazos de la burguesía, dejándolos indefensos para el momento en que sus "aliados" han hecho uso de ellos como carne de cañón.
La historia ha mostrado en diversas ocasiones lo trágico que resulta para los trabajadores rendir sus armas ante lo que supone un "mal menor". Las insurrecciones de París de 1848, dejaron lecciones importantes sobre ese aspecto, y fueron sistematizadas claramente por Marx, que nos señala: "La república de Febrero había sido conquistada por los obreros con la ayuda pasiva de la burguesía..." No obstante, a la burguesía le pesaba esa compañía, por lo que cuando se cumple la derrota de la monarquía, requería de llevar una segunda batalla, la de burguesía en contra de los proletarios, de manera que: "Por eso la verdadera cuna de la república burguesa no es la victoria de Febrero sino la derrota de Junio." (La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850).
Esa experiencia deja ver lo necesario que es la independencia y autonomía del accionar de la clase obrera en el desarrollo de sus combates y sus objetivos. Aún si consideramos el hecho de que la burguesía en el siglo XIX tenía ciertos rasgos progresistas en tanto oponente abierto de las viejas formas de organización y de producción asociadas a la aristocracia, la clase obrera al colocarse tras banderas ajenas a ella, queda desamarrada y es imposible que revierta los golpes... y si esto ya era notorio en la fase de ascenso del capitalismo, en la actual fase, de la decadencia, en la que la burguesía ha cumplido su labor progresista, a saber: exterminar las viejas forma de producción y extender su mercado por todo el planeta, es imposible suponer que pueda haber un sector no reaccionario dentro de la burguesía, y ante el cual habría que entregar armas y bagaje en nombre de una posible mejora. Por el contrario, en nuestra época, de la decadencia del capitalismo, la burguesía en cualquiera de las formas que tome su gobierno, requiere para sostenerse un ataque continuo al proletariado, por eso la única respuesta posible de éste es su acción independiente contra todas las fracciones y gobiernos burgueses.
Siguiendo esa idea, vale recordar que en la Segunda Guerra Mundial, lo mismo el estalinismo que los diferentes gobiernos, lanzaron una campaña contra los trabajadores sometiéndolos a la elección entre "democracia o fascismo", logrando con ello enrolarlos en la guerra. Y ante ello la pregunta es: ¿en esa elección del "mal menor", qué obtuvo la clase trabajadora?... de la misma forma el trotskismo al definir como el "mal menor" al Estado soviético (es decir un Estado imperialista) y llamar a su defensa, somete e involucra a los trabajadores en la carnicería imperialista, y nuevamente la pregunta es: ¿en esa elección del "mal menor", qué obtuvo la clase trabajadora? La respuesta es simple: la clase obrera uniformada entregó su vida en nombre de la defensa del "mal menor", pero además esa confusión posibilitó una mayor explotación y represión, llevada a cabo lo mismo por los Estados democráticos occidentales, que por los Estados asociados al bloque sostenidos por la URSS, es decir, lo único que se obtuvo fue el reforzamiento del poder del capital.
Hay otro aspecto que señalan en su documento y que se torna importante de analizar. Al tomar postura en relación a los problemas que enfrentan los trabajadores en Honduras ante el golpe de Estado dicen: "...apoyamos a las masas en lucha en Honduras y compartimos sus objetivos inmediatos de denunciar y combatir las violaciones a los derechos civiles y políticos por el Estado hondureño, derrocar al régimen golpista, e impulsar un desarrollo de la democracia que permita una mayor participación ciudadana en los asuntos del país."
Sin duda un sentimiento de indignación se enciende cuando se ve la brutalidad con la que son agredidos las masas de explotados que salen a las calles de Honduras a protestar contra el gobierno golpista, y hay reconocimiento de que existe un coraje en cada uno de los trabajadores y demás explotados que están presentes en esas expresiones, pero justamente por reconocer la potencia que desatan esas movilizaciones se requiere de preguntar a quien fortalecen esas manifestaciones y en que condición quedan esas masas movilizadas. El reflexionar sobre esto, nos lleva nuevamente hacia la consideración de lo trágico que resulta la utilización que se hace de los trabajadores y demás explotados por parte de la burguesía, relegándolos a servir solamente como peones de combate.
Todas esas fuerzas que pueden desplegar esas masas de explotados es conducida y controlada por la burguesía para fortalecer un proyecto en el que los intereses de los trabajadores están ausentes, pero también está anulada su capacidad crítica y revolucionaria de clase, dejándolos en el nivel de simples ciudadanos, que exigen el orden y el retorno de la democracia.
Esa explosión del descontento de las masas, al estar sometida e impedida de concretar una organización autónoma y expresarse siguiendo sus intereses como clase explotada, queda anulada para efectos del desarrollo de la lucha proletaria, pero en cambio es bien utilizada por la burguesía. Y otra vez los muertos y heridos los han de poner las masas de explotados y los beneficios quedarán registrados en cualquiera de las fracciones de la burguesía que están en pugna... ese es el pago que los trabajadores hacen cuando sus movilizaciones (por más masivas que puedan ser) se encuentran controladas por la burguesía, pero lo más grave es que las minorías de revolucionarios, que se caracterizan por tener un desarrollo mayor de la conciencia, se mantienen pasivos sin denunciar la trampa.
Denunciar las triquiñuelas de la clase dominante, no significa una denigración al actuar de esa masa, ni es asumir la actitud arrogante del que "sabe todo", por el contrario es reconocer la fuerza que trabajadores y demás explotados tienen, y mostrar el peligro ante el que se encuentran de ser utilizada la burguesía.
Por último deseamos analizar lo referente al papel que consideran tiene en el plano internacional el golpe de Estado en Honduras. Tomamos el fragmento en el que explican: "Somos conscientes de que una derrota del movimiento popular hondureño no se limitaría a las fronteras de Honduras, sino que envalentonaría al imperialismo yanqui y a los sectores más reaccionarios de la burguesía latinoamericana para asegurar el "blindaje" de sus democracias, e incluso, revertir las tímidas medidas de los gobiernos "latinoamericanistas" destinadas a incrementar la participación popular en los asuntos nacionales y regionales y a disminuir la injerencia del imperialismo yanqui en los asuntos regionales".
Esta posición tiene un encadenamiento con las confusiones señaladas antes. Al exponer la preocupación sobre la manera en que terminarán los equilibrios de fuerza entre los EUA y los gobiernos "latinoamericanistas" (léase: gobierno de Chávez, Evo, Castro...), se parte de que hay una diferencia entre los Estados, no sólo en la evidente capacidad cuantitativa que pueden tener algunos (como el de EUA), sino principalmente de orden cualitativa, que lleva a la suposición de la existencia de Estados "menos malos", señalando con esta característica a los "latinoamericanistas", dado que sus medidas buscan "incrementar la participación popular".
En el conflicto entre el gobierno golpista y el depuesto en Honduras, recomiendan tomar partido por "los menos asesinos" y esta lógica se repite cuando se trata de contextualizar en el plano de las pugnas internacionales, al tomar partido por aquellos que tengan una postura anti-norteamericana. Y esto lo fundamentan en la creencia de que los Estados-nación se clasifican entre no-imperialistas e imperialistas, interesados los primeros en sus asuntos nacionales y otros en los ajenos, por eso nos explican: "Los países imperialistas utilizan sus fuerzas armadas para invadir y ocupar países con recursos naturales o una posición geopolítica importante para la propia clase dominante (en competencia con las clases dominantes de otros países imperialistas). La lucha contra el terrorismo y por la democracia es su justificativo. En los países no-imperialistas, el ejército se adiestra bajo la doctrina de la seguridad nacional."
Es preciso indicar lo falso que resulta tal apreciación. El capitalismo es un sistema que ha extendido su poderío a todo el planeta, es el primer modo de producción que asume esta forma, eso no significa que esté estructurado de forma homogénea, la propia competencia capitalista y las rivalidades político-militares se encargan de marcar y profundizar esas brechas. Un país, y por tanto el Estado que lo domina, puede contar con una mayor capacidad económica que refleja en los niveles de industrialización o de su capacidad militar, pero eso no significa que en su ESENCIA tengan diferencias con los pequeños Estados.
Los diversos Estados nacionales mantienen intereses diferentes tanto en lo económico como en lo político, porque cada uno busca mantener su dominio al interior, pero también extenderlo hacia otras regiones, que concretará de acuerdo a sus capacidades y las alianzas que pueda asegurar, por eso es que hay una rivalidad permanente entre los Estados-nación. De manera que habrá el Estado que pueda imponer sus condiciones y su fuerza a otros, pero eso no significa que aquel que quedó derrotado o sumiso represente una fuerza diferente al capitalismo o tenga un perfil no-imperialista. No es posible desligar a algún Estado del accionar imperialista.
Rosa Luxemburgo en las primeras décadas del siglo XX, al analizar el proceso del desarrollo capitalista y las pugnas políticas y militares que se desataban, ponía al descubierto que la práctica imperialista no correspondía solamente a un país o a varios, sino, explica: "Es producto de la evolución mundial del capitalismo en un momento dado de su maduración. Es un fenómeno internacional por naturaleza, un todo inseparable que no se puede comprender más que en sus reacciones recíprocas y al cual ningún Estado podrá sustraerse." (La crisis de la socialdemocracia).
La burguesía norteamericana indudablemente tiene una dinámica imperialista muy notoria: invade, depreda, impone condiciones... pero los países de menor desarrollo o buscan hacerlo o lo realizan a menor escala. Inclusive podrán no estar de acuerdo en el accionar de los grandes imperialistas y los enfrentan, pero al oponerse a ellos no adoptan una postura diferente a su naturaleza burguesa, es decir son respuestas opositoras que representan pugnas imperialistas.
El conflicto de Honduras está marcado de principio a fin por los intereses imperialistas, no sólo de EUA sino de las diferentes fuerzas imperialistas latinoamericanas y europeas, por ello la preocupación que marcan sobre como puede terminar en la definición de fuerzas imperialistas, es importante y hay que definirla para entender como se encuentra el desarrollo de las pugnas imperialistas, pero no para tomar partido por una de ellas.
CCI, noviembre-2009