Comentarios en la web: otro medio para el debate

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Desde hace dos meses nuestra Web incorpora una sección donde los lectores exponen sus comentarios ante los diferentes artículos publicados. La verdad es que esta sección se ha animado mucho y lo agradecemos de todo corazón no sólo por la confianza que expresa sino sobre todo porque los comentarios enviados son una contribución al debate necesario entre todas las personas comprometidas en luchar por la liberación de la humanidad del yugo, cada vez más insoportable, del capitalismo.

Ante la multiplicación de comentarios nosotros no disponemos de fuerzas para responder a cada uno. Preferimos -porque ello anima mucho más el debate- que entre los propios lectores se respondan -como así ha ocurrido. Ello no obsta para que -siempre que nos sea posible- intervengamos en las discusiones no tanto para sentar cátedra sino para aportar elementos de reflexión, pistas de acción y clarificación.

Ante una crítica que nos ha sido dirigida -« Sois cuatro gatos a la deriva total, vuestra línea se basa en renegar de todo, no merecéis el calificativo de residual, porque no tenéis ni esa presencia. Lenin ya os dio cera en su gran obra[1] (...) Vuestra cyber militancia seudo intelectual no asusta a la burguesía »-, un lector que firma El Quinto Gato responde:

«¿Habrá que explicarle a este señor que con insultos no ha hecho una sola aportación al debate? Si como este señor interpreta, "vuestra línea se basa en renegar de todo", ¿se trata entonces de aceptarlo todo sin la menor crítica? Y si continuamos con el razonamiento de este señor, ¿Lenin jamás se equivocó?

(...) Pero resulta todo lo contrario a sus acusaciones.

  1. Primeramente, porque si son cuatro gatos, aquí hay un quinto. Y estoy seguro de que hay muchos más. Y además, si son menos que "residuales", entonces ¿por qué hay tanta gente nueva entrando a este sitio Web?
  2. Si la lucha de clases fuera tan simple, bastaría con abrir un recetario y encontrar ahí las respuestas ya acabadas. Pero la lucha de clases es algo vivo, y el marxismo también. A mí me parece que los compañeros de la CCI no están desaprovechando las experiencias de la clase obrera y existe una prueba de ello: este es un lugar donde muchos lectores encontramos una referencia honesta y claramente proletaria que no tiene problema en reconocer los aciertos de Lenin y muchos otros revolucionarios, pero que también es capaz de ver y criticar sus errores.

Esa actitud, que no he visto en ninguna otra organización, es producto de la existencia de una disposición a llevar el debate hacia un terreno fértil, que es el de la contribución colectiva. Y todo eso no se logra queriendo eliminar la lucha de clases viviente con las líneas de un solo libro, sino recuperando las experiencias pasadas y presentes en colectivo.

Puede que eso no le escandalice a la burguesía o a la izquierda del capital, pero es lo que menos importa, pues lo que REALMENTE vale la pena es la REFLEXIÓN que se está generando dentro de nuestra clase, la clase obrera.

Saludos a los compañeros que mantienen este espacio de discusión proletaria».

Agradecemos la confianza y el apoyo de este lector cuyas reflexiones nos estimulan para perseverar en el desarrollo de -como él mismo dice- UN ESPACIO DE DISCUSION PROLETARIA.

La crisis económica

Numerosos comentarios inciden sobre la gravedad de la situación económica y el deterioro que está significando para las condiciones de vida de las familias obreras:

«A mí lo que más me preocupa de todo esto es que el ministro de economía, Pedro Solbes, o mejor dicho el gobierno socialista !CON LO OPTIMISTAS QUE SON!; afirman que el año que viene va a ser peor, ya que no hay crisis, sólo una pequeña desaceleración»

«cada día k pasa el precio de las gasolinas es mas aplastante, llegara un día k valdrá mas las gasolinas k el ir a trabajar y k el coche será un lujo k no nos podremos permitir igual k la vivienda»

«Creo que empezamos a ser conscientes de que España está viviendo una crisis económica, hasta ahora nos hemos limitado tanto políticos como ciudadanos, a criticar a un partido u otro, que si debéis votar al PSOE o al PP, que si Zapatero hizo esto y Rajoy lo otro...Señores, creo que deberíamos de dejar a un lado las diferencias (cada vez más superficiales) que nos pueden ofrecer un partido u otro, pierden el tiempo en discutir mientras nuestro país cae en picado»

«Esto no hay quien lo aguante, ya ni siquiera se llega a mitad de mes,¿como con un sueldo de 1000 € incluidas ya las pagas extras se puede sobrevivir?¿Como piensan que se puede mantener con 2000€ mes 2 coches, casa, luz, agua, alimentos básicos y baratos y un bebé o la pareja?»

En estos comentarios se expresa un malestar -incluso un rechazo- ante la política de los gobernantes -los ZP, Solbes y, desde luego, sus pares de la oposición encabezados por Rajoy-. Es evidente que los políticos burgueses están muy desprestigiados y que todas las políticas económicas y sociales que han aireado hasta la náusea frente a los problemas de la inmensa mayoría de la población se revelan o bien como un catálogo de buenas intenciones que no resuelve nada o como un engaño vil.

Sin embargo, la cuestión que debemos plantearnos es: ¿sirve para algo cambiar el gobierno? ¿los problemas humanos de la gran mayoría se resuelven poniendo a un equipo político en lugar de otro? En definitiva, la pregunta es: ¿es un problema de cambio de gobierno o un problema de cambio de sistema social?

Es evidente que según la respuesta que se de, variará la orientación y el enfoque de la lucha a seguir. Si hubiera posibilidad de solucionar los problemas -o al menos de dar un principio de solución- cambiando de gobierno habría que luchar por reformas sociales y políticas y apoyar unos gobiernos frente a otros. Si, por el contrario, el problema estuviera en el sistema capitalista mismo, en su estructura social, semejante orientación llevaría a darse de cabeza contra la pared, a ir de Herodes a Pilatos, a que siempre nos engañaran, los unos y los otros. Nosotros estamos convencidos de que es lo segundo y no lo primero, pero creemos que lo mejor es una discusión abierta y profunda para que se llegue a una clara convicción.

Del mismo modo, los comentarios expresan una inquietud, una preocupación profunda, acerca de qué nos va a deparar esta sociedad, ¿hacia adonde vamos? ¿Qué futuro nos espera? ¿Qué va a ser de las generaciones que vengan después?

Esto nos lleva a plantearnos preguntas sobre algo que está relacionado con la cuestión anterior pero que no es lo mismo: la naturaleza de la crisis económica actual que sacude el mundo. Hay que dilucidar si se trata de una crisis coyuntural o si se trata de una crisis estructural, del sistema capitalista mismo. Si el diagnóstico es el primero -una crisis coyuntural- eso significaría que el capitalismo tiene cuerda para rato y que habría que aceptar sacrificios para atravesar lo mejor posible esta etapa de "vacas flacas". Pero si el diagnóstico es el segundo -como nosotros pensamos y así lo hemos expresado en diferentes artículos[2]- la lucha debe encaminarse decididamente hacia la destrucción del sistema capitalista en todos los países y su sustitución por una sociedad nueva -para nosotros es el comunismo- que supere y resuelva las contradicciones que conducen el capitalismo al abismo.

Ahora bien, si el problema es del capitalismo todo entero, esto nos debe llevar a una tercera cuestión: ¿es un problema nacional con una solución nacional o es un problema mundial ante el que solo cabe una solución mundial?

Los comentarios revelan un planteamiento limitado a España. Nosotros pensamos que el problema es mundial y que ningún pueblo, ningún país, puede salir aisladamente de esta crisis que es de todo el sistema visto en su conjunto. Más aún, toda política nacional y estatal no es la solución sino QUE FORMA PARTE DEL PROBLEMA. El capitalismo es un sistema cuya base es la división en naciones y estados, los cuales luchan hasta la muerte por el reparto de las ganancias que depara un mercado mundial cada vez más estrecho y cada vez más saturado, lo cual endurece aún más la competencia y la lucha de "todos contra todos". El capitalismo es una sociedad de competencia de feroz, de "cada cual a la suya", de defensa del particularismo, la exclusividad -y por tanto la exclusión-, es en suma la negación de lo que más necesita la humanidad, de lo que se acomoda mejor a su naturaleza: la comunidad, la solidaridad y la cooperación social.

De ahí que la única fuerza social que puede plantear la perspectiva y el movimiento para solucionar el problema que hoy golpea a la humanidad sea el proletariado que es una clase mundial con los mismos intereses en todos los países. La lucha consciente, unida y solidaria del proletariado internacional es la que podrá abrir una vía de solución.

¿Lucha consciente de la clase obrera o dejarlo todo a la acción de los políticos?

Dos comentarios plantean con una cierta angustia:

«No sé qué es lo que hay que hacer, eso lo dejo para mentes más espléndidas, sólo quedaros con esto: lo que hoy tenemos es la consecuencia de todo lo que permitimos ayer»

«Estamos de acuerdo todos en que estamos entrando en lo que parece ser una crisis de las más duras que hemos vivido según expertos economistas y analistas de dentro y fuera de nuestras fronteras. Ahora bien, ¿no es ya momento de empezar a ver reacciones por parte de nuestros dirigentes políticos? no digo esto con ningún ánimo partidista, esto lo quiero dejar claro, ni culpar a nadie tampoco. Solo quiero exponer que la sensación de desprotección y desamparo que nos producen la falta de cualquier tipo de acción por parte de nuestros gobernantes»

A lo que un lector responde -a nuestro juicio muy justamente-: «¿Y por que delegar la iniciativa de las acciones políticas justamente en quienes han sido uno de los principales factores de la crisis, los políticos? Las acciones debemos de ejercerlas nosotros mismos, los proletarios autoorganizados, contra el Estado y la burguesía. ¿Acción de los políticos? No, Acción Directa de los trabajadores»

Este debate está muy relacionado con el anterior. Si no podemos confiar en los políticos ni en los gobiernos ni en los Estados, los cuales -no lo olvidemos- no forman parte de la solución sino del PROBLEMA, solo podemos confiar en nosotros mismos, en lo que podamos hacer los trabajadores basándonos en el desarrollo de nuestra lucha, de nuestra toma de conciencia, de nuestra capacidad para unirnos, organizarnos colectivamente.

Las luchas obreras, su generalización, su autoorganización, su unidad a escala de todo un país y a nivel internacional, no vendrán de repente, inmediatamente, sino de un largo proceso de luchas, de reflexiones, de debates. Concretamente, debates apasionados, en los que participen cada vez más compañeros y compañeras, debates ligados a la lucha -por y para la lucha-, debates no académicos sino vinculados a la práctica y al combate, el desarrollo de una cultura del debate proletaria, será una palanca esencial, un hilo conductor clave, en esa perspectiva.

De ahí que el debate sea para nosotros un vehículo fundamental, una contribución práctica y viva a la lucha de clases.

CCI 12-6-08

[1] Se refiere a "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo", obra especialmente errónea de Lenin y que expresa el proceso de degeneración creciente del bolchevismo y de la Internacional Comunista. Este tema no lo podemos abordar aquí pero estamos dispuestos a un debate sobre él.

[2] Ver ¿Hay una salida a la crisis económica? en http://es.internationalism.org/node/2160 y Decadencia del capitalismo: la revolución es necesaria y posible desde hace un siglo en http://es.internationalism.org/rint132decadencia