Huelga del metal de Vigo: Los métodos proletarios de lucha

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Queremos manifestar nuestro saludo y solidaridad con la lucha que están llevando los trabajadores del metal de Vigo iniciada el pasado día 3 de mayo. Los “medios de comunicación” y las Web de sindicatos y grupos políticos que se dicen “radicales” han guardado un silencio prácticamente total sobre esta huelga. Es importante que discutamos de sus experiencias, saquemos lecciones con espíritu crítico y las pongamos en práctica pues todos los trabajadores estamos afectados por los mismos problemas: precariedad, condiciones de trabajo cada vez más insoportables, precios por las nubes, despidos, anuncio de nuevos recortes en las pensiones, ataque a los funcionarios…

Una lucha contra la Reforma Laboral

En el mismo momento en que el trío infernal Gobierno – Patronal – Sindicatos firmaba la nueva Reforma Laboral que con la excusa de “luchar contra la precariedad” la extiende todavía más haciendo más barato el despido y proponiendo una eventualidad a fecha fija (2 años) ha estallado esta huelga masiva cuya principal motivación es luchar precisamente contra la precariedad, que en dicho sector alcanza hasta un 70%.

La lucha contra la nueva Reforma Laboral no pasa por las convocatorias y actos de protesta que han organizado numerosos sindicatos “radicales”, la lucha verdaderamente eficaz contra la precariedad es la lucha directa de los obreros, las huelgas que nacen de su decisión colectiva, son esas huelgas las que hay que apoyar y extender y es así como se puede reunir las fuerzas necesarias para plantar cara a los ataques constantes del Capital.

La fuerza de las Asambleas

La huelga del metal vigués ha sido muy masiva y se ha dado como forma de organización la Asamblea Pública en plena calle que por decisión de los trabajadores estaba abierta a todo aquel que quisiera dar su opinión, expresar su apoyo o plantear sus problemas o quejas. Más de 10.000 trabajadores se han reunido diariamente para organizar la lucha, decidir acciones a tomar, ver a qué empresas dirigirse para pedir la solidaridad de los trabajadores, escuchar qué se dice de la huelga en la radio, en los comentarios de la gente etc.

Es significativo que los obreros de Vigo hayan desarrollado el mismo método que los estudiantes de Francia en su reciente movimiento. Allí también las Asambleas eran abiertas a trabajadores en activo, a jubilados, a padres de alumnos. Allí también las Asambleas han sido el pulmón del movimiento. Es también significativo que ahora en 2006 los obreros de Vigo recuperen la práctica de la gran huelga de 1972 adonde se celebraban diariamente Asambleas Generales de Ciudad. La clase obrera es una clase internacional e histórica y en ello reside su fuerza.

La fuerza de la solidaridad

Desde el principio, los obreros se han planteado ganar la solidaridad de los demás trabajadores, principalmente de las grandes empresas metalúrgicas que tienen convenio especial y que, por tanto, “no estarían afectadas”. Han enviado delegaciones masivas a los astilleros, a Citroen y a las otras empresas grandes. En astilleros de forma unánime los obreros se han puesto en huelga solidaria desde el 4 de mayo. Para el cálculo frío y egoísta que inculca la ideología burguesa según la cual cada uno debe interesarse “por lo suyo”, esta acción es una “locura”, pero desde el punto de vista de la clase obrera es la mejor respuesta cara al presente y como preparación del futuro. Cara al presente pues cada sector obrero solo será fuerte si cuenta con la lucha común del conjunto de la clase. En vistas al futuro, pues la sociedad que aspira a instaurar el proletariado y permitirá a la humanidad salir del atolladero del capitalismo se basa en la solidaridad, en la comunidad humana mundial.

El día 5, unos 15.000 obreros del metal rodearon la factoría Citroen para intentar convencer a los compañeros para sumarse a la huelga. Sin embargo, había división entre ellos, unos eran partidarios de unirse a la huelga, otros querían trabajar. Al final, entraron todos a trabajar unidos. Sin embargo, parece que la semilla plantada por la delegación masiva el día 5 ha empezado a germinar: el martes 9, se han producido paros en Citroen y otras empresas grandes.

Solidaridad y extensión de la lucha han sido también los puntos de fuerza del movimiento de los estudiantes en Francia. De hecho, cuando a principios de abril empezaron a darse huelgas espontáneas en empresas grandes (Snecma, Citroen) en solidaridad con los estudiantes, el gobierno francés retiró el CPE. Pero la solidaridad y la extensión de la lucha fueron lo dominante en la huelga general de todo Vigo en 1972 que hizo retroceder la mano asesina de la dictadura franquista. También aquí vemos la fuerza internacional e histórica de la clase obrera.

La represión arma política de la burguesía

El 8 de mayo cuando unos 10.000 obreros se dirigen tras la Asamblea Pública a la estación de ferrocarril con objeto de informar a los viajeros, la policía les ataca por todos los lados con una violencia inaudita. Las cargas son brutales, los obreros se ven dispersados en pequeños grupos que son acorralados por fuerzas policiales que les atacan sin piedad. Hay numerosos heridos y 13 detenidos.

Esta represión dice mucho de lo que es la llamada “democracia” y sus bellas palabras sobre la “negociación”, la “libertad de manifestación”, la “representación de todos”. Cuando los obreros luchan en su terreno de clase, el capital no duda ni un instante en desencadenar la represión. Y ahí se ve el plumero a ese cínico campeón del “diálogo”, el Señor Zapatero. ¡Y tiene maestros! Su predecesor “socialista”, el Señor González, es responsable de la muerte de un obrero en la lucha del naval de Gijón (1984) y de un obrero en Reinosa en la lucha de 1987. Y otro ilustre, el republicano Azaña, muy citado por Aznar, fue quien dio instrucciones directas de “disparar a la barriga”en la masacre de jornaleros en Casas Viejas en 1933.

Pero la ratonera represiva de la estación de ferrocarril persigue una finalidad política: se trata de encerrar a los obreros en una pelea agotadora con las fuerzas represivas, empujarles a reemplazar las acciones masivas (manifestaciones, asambleas generales) por la dispersión en enfrentamientos con la fuerza pública. Se busca entramparles en batallas campales en inferioridad de condiciones que tienen el efecto de hacerles perder la simpatía de los demás trabajadores.

Es una política que siguió el gobierno francés con el movimiento de estudiantes: «La profundidad del movimiento de los estudiantes se expresa también en su capacidad para no caer en la trampa de la violencia que la burguesía le ha tendido en varias ocasiones, incluido el uso de “reventadores”: ocupación policíaca de la Sorbona, ratonera al final de la manifestación del 16 de marzo, cargas policiales al final de la del 18 de marzo, violencias de los “reventadores” contra los manifestantes del 23 de marzo. Aunque una pequeña minoría de estudiantes, sobre todo los influidos por ideologías anarquizantes, se dejaron llevar a enfrentamientos con la policía, la gran mayoría lo hizo todo por evitar que se pudriera el movimiento en enfrentamientos repetitivos con las fuerzas represivas » (Tesis sobre el movimiento de estudiantes en Francia, ver: ccionline/2006_tesis )

Los trabajadores se han movilizado masivamente por la libertad de los detenidos con más de 10.000 de ellos concentrados el 9 de mayo para exigir su liberación cosa que ha sido finalmente conseguida.

Es significativo que los medios de “comunicación” de circulación nacional (El País, El Mundo, TVE etc.) que habían guardado un escrupuloso silencio sobre la lucha y que, sobre todo, no han dicho absolutamente nada sobre las Asambleas, las manifestaciones masivas y la solidaridad, ahora den todo el bombo posible a los choques violentos del día 8. El mensaje que nos quieren hacer colar es muy claro: “sí quieres hacerte notar y que te hagan caso monta choques violentos”. Es el capital el primer interesado en que los obreros se encierren  y agoten en una dinámica de enfrentamientos estériles.

Las dilaciones y maniobras de los sindicatos

Hace mucho tiempo que los sindicatos dejaron de ser un arma de los trabajadores para convertirse en un escudo protector del Capital como se ve con su participación en las “Reformas Laborales” de 1988, 1992, 1994, 1997 y 2006 que tanta precariedad y tantos contratos basura nos han acarreado. Los 3 sindicatos (CCOO, UGT y CIG) han acompañado la huelga para no perder el control e intentar carcomerla desde dentro. Así, han tratado de oponerse al envío de delegaciones masivas a las otras empresas y aunque no lo han podido impedir han “ofrecido” a cambio llamar una huelga general del metal el 11 de mayo. Pero los obreros no han esperado y, sobre todo, no han aceptado el método sindicalista de parar un día D siguiendo las órdenes sindicales. Han desarrollado el método genuinamente obrero: el envío de delegaciones masivas, el contacto directo con los demás obreros, la acción colectiva y masiva.

Sin embargo, el 10 de mayo, tras 20 horas de negociaciones, han alcanzado un preacuerdo que, aunque no está claro, supone una puñalada trapera a los trabajadores, pues a cambio de algunos caramelos las reivindicaciones esenciales han sido escamoteadas. Un sector amplio de trabajadores ha manifestado su indignación y la votación ha sido postergada para mañana 11 de mayo.

De esta maniobra vendeobreros hay que sacar una clara lección: NO SE PUEDE DEJAR LAS NEGOCIACIONES EN MANOS DE LOS SINDICATOS. LAS NEGOCIACIONES DEBEN SER TOTALMENTE ASUMIDAS POR LA ASAMBLEA. Esta debe nombrar la comisión negociadora y hacer que todos los días rinda cuentas ante ella. Es lo que se hacía en las huelgas de los años 70 y que debemos recuperar para que no nos vendan.

Perspectivas

No sabemos cómo va a seguir la lucha. Pero cualquiera que sea su desenlace nos aporta experiencias vitales. El Capital en crisis no nos da tregua. Llevamos más de 20 años en todos los países con una caída en picado de las condiciones de vida obrera y los ataques van a ser cada vez peores. Por eso necesitamos luchar, necesitamos afirmar la fuerza de la clase obrera y en ello luchas como las de Vigo nos dan una lección fundamental: los métodos sindicales de “lucha” nos tienen hartos y hastiados pues comprobamos que nos llevan a la desmoralización y la impotencia. Los métodos de lucha proletarios que vemos en Vigo y que antes a mayor escala y más profundamente hemos visto en el movimiento de los estudiantes  en Francia, nos dan la fuerza y la unidad que necesitamos. Con ellos dejamos de ser un número en manos de los dirigentes sindicales y nos convertimos en una masa que piensa, decide y lucha de forma unida y solidaria.

Corriente Comunista Internacional 10-5-06