Acción Proletaria 2003

   

Acción Proletaria nº 168, 15 Enero - 15 Marzo 2003

Brasil: Es Lula una 'esperanza' para los trabajadores?

La elección del “obrero” Lula, exlíder sindicalista y jefe de la primera formación de izquierda de Brasil, el Partido de los Trabajadores(PT), para la presidencia del país el 27 de octubre con más del 60% de los votos (después de tres intentos consecutivos en 1989, 1994 y 1998) se nos ha presentado como una verdadera «victoria trabalhista, Lula anuncia el inicio de una nueva era para Brasil» (El Mundo del 28 de octubre de 2.002) en una América Latina en plena debacle económica. También como la de un verdadero salvador lleno de buenas intenciones: «Lula anuncia un pacto nacional contra la pobreza, la inflación y la corrupción» (El País del 29de octubre de 2002).

Esta elección no es sin embargo portadora de las promesas esperadas por los proletarios a pesar de las explosiones de alegría, los carnavales espontáneos en las calles en todas las grandes ciudades, como en Sao Paulo, que han acogido la consagración de Lula y sus promesas de campaña sobre el “hambre cero” y la reducción de las desigualdades sociales.

Brasil está ya en una situación catastrófica a pesar de su rango de undécima potencia económica del mundo, cerca de un tercio de sus 170 millones de habitantes (o sea 56 millones) viven en la miseria. El paro tiene un nivel récord (12 millones según las cifras oficiales) y la deuda pública está en constante aumento. Ha pasado del 28% del PIB en 1.994 al 62% en julio del 2002. El riesgo de hundimiento de la economía más importante del subcontinente americano es hasta tal punto posible que el FMI se apresuró a otorgar, en el transcurso del mes de agosto, una ayuda considerable de 30 mil millones de dólares. Hay que resaltar que detrás del intento de evitar el hundimiento económico de Brasil está toda la burguesía a nivel mundial, que ha utilizado los organismos financieros internacionales que tanto “odian” por cierto los antiglobalizadores, para otorgar el mayor crédito de la historia, mientras dejan hundirse a otros países como Argentina. Estodemuestra el intento de hacer una gestión política de la crisis económica internacional seleccionando a aquellos países a los que mantener mientras se dejan a zonas enteras del planeta abandonadas a su suerte como ocurre con la mayor parte de África.

No es una .brisa de esperanza. lo que sopla sobre Brasil sino un viento mistificador para la clase obrera a escala internacional. La elección de Lula ha sido la ocasión para la burguesía de relanzar la ilusión del “poder de la papeleta del voto”, según la cual los proletarios mediante las votaciones pueden tener su destino en sus propias manos y “cambiar el mundo”...bien entendido que dentro de los límites del capitalismo.

El PT, contrariamente a lo que nos quieren hacer ver, jamás ha sido un partido proletario. Desde sus orígenes ha demostrado que pertenece al aparato político burgués. La dictadura militar, instaurada en 1964, había hecho desaparecer los sindicatos y partidos de oposición; la burguesía sintió la necesidad de tales órganos de encuadramiento de la clase obrera para mejor hacer frente a las luchas del joven proletariado brasileño, en particular en 1978-79 en la siderurgia, contra la degradación de sus condiciones de vida. Con este fin, la burguesía segrega un nuevo partido de oposición de izquierda en febrero de 1980: el PT, y, tres años después, el sindicato que tiene apadrinado, la Central Única de Trabajadores (CUT). Lula, que estuvo desde el primer momento formado como líder sindicalista en la ilegalidad se encontró naturalmente a la cabeza de tales iniciativas.

El PT solía desarrollar su función antiobrera desviando sitemáticamente las luchas del proletariado al terreno burgués de las reivindicaciones democráticas tales como “el sindicalismo libre e independiente” o “el sufragio universal para las presidenciales”... Tras el fin del régimen militar en 1985, prosigue su tarea consistente en encerrar a los obreros dentro de la falsa alternativa “dictadura o democracia”, es decir ni más ni menos que elegir entre la peste y el cólera.

El PT, que después se convirtió en la principal formación de oposición, muy repetidamente ha dado pruebas de sabotear la conciencia de la clase obrera sobre todo gracias a uno de sus temas favoritos, la antimundialización, la vieja sopa reformista puesta al sabor del día (1). En efecto, el PT controla después de 1988 la ciudad faro del movimiento antimundialista, donde tuvo lugar el primer Foro social mundial en 2001: Porto Alegre. Es en esta ciudad, así como en otros 497 municipios de Rio Grande do Sul, que el PT ha puesto en práctica su “otro mundo”: la democracia participativa, donde el principio base es la gestión directa por la población de la administración del municipio (20% de esta últimaen cualquier caso). Dicho de otra forma, no se trata en nada de la puesta en cuestión del capitalismo, sino solamente de la participación de la población en la gestión de la miseria y la penuria que este sistema engendra. ¡Bonito hallazgo para alejar a los proletarios de su única perspectiva: la lucha por la defensa de sus interesesde clase!

Vemos así que el PT siempre ha sido fiel a sus orígenes burgueses, y el hecho de que su líder sea un antiguo obrero no cambia nada. Los media se extienden ampliamente sobre los orígenes sociales de Luiz Inacio Lula da Silva, este tornero mecánico convertido en “el primer presidente de izquierda de Brasil” y es que se ha encontrado según los media .la verdadera revolución de Brasil., .un obrero cualificado presidente... Pero el hecho de ser obrero no impide convertirse en enemigo de la clase obrera. La historia nos ofrece numerosos ejemplos de este sórdido destino. A la imagen del tristemente célebre Gustav Noske, exleñador y socialdemócrata de derechas alemán, que a la cabeza de las tropas de represión (los cuerpos francos), ahogó en un baño de sangre la insurrección del proletariado berlinés en enero de 1919 y asesinó a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, la flor de la vanguardia revolucionaria.

«Si tengo que ser un perro sangriento, yo no retrocederé ante esta responsabilidad», esta fue la reacción del “obrero Noske” frente a la revolución alemana. Podemos también evocar el caso del exminero Maurice Thorez este “hijo del pueblo” que fue el principal maestro de obras de la contrarrevolución estalinista en Francia o el del electricista de los astilleros de Gdansk, Walesa y su sindicato Solidaridad que hicieron el sabotaje de la huelga de masas de 1980 en Polonia. No podemos pasar por alto el que Lula sea llamado el ¡.Lech Walesa brasileño.!

Ciertos sectores de la burguesía brasileña pueden siempre jugar delante de los obreros el virginal espantajo del “ogro petero” cuando sin embargo es clara la opción que han tomado de ponerlo en el gobierno. El apoyo, a través de la publicación de un manifiesto de numerosos industriales, a la campaña electoral de Lula, es desde este punto de vista, todo un hecho significativo:

«expresando nuestro apoyo a Lula, queremos acabar con un mito según el cual el patrón no vota por él, dice el empresario José Carlos Almeida. La petición circuló por todo el país justo antes de las elecciones. Nuestra intención es reunir un máximo de empresarios, sea cual sea sutendencia política» (Libération del 6 de agosto de 2002) (2). Algunos de entre ellos son miembros del PT como el fabricante de juguetes Oded Grajew “petero de primera hora”.

¿Por qué el PT al poder? Porque el PT tiene su influencia sobre la CUT y sobre todo el hecho de su capacidad para mistificar a la clase obrera, es siempre la mejor de las bazas para orquestar, en el actual contexto de agravación de la crisis económica, la serie de ataques que inevitablemente se van a dirigir sobre el proletariado. El PT al poder y Lula presidente, no se debe a ningún “milagro” como ha declarado el nuevo presidente: «...la dura transformación que el país afronta exige la austeridad...»

Esta es otra razón que explica la elección de la burguesía brasileña de llevar a Lula al poder. Su partido ha resistido siempre mejor los efectos de la descomposición (corrupción, cada uno a la suya...) y por eso mismo tiene que tomar a cargo la gestión del capital nacional. Y no solamente posee una tal ventaja en relación con los partidos de la derecha a los ojos de la burguesía, sino también respecto a la otra “vieja” formación de izquierda socialdemócrata, el PSDB. Además la burguesía aprovecha maquiavélicamente el haber colocado al frente del gobierno brasileño al partido estandarte de la antiglobalización para desarrollar un ataque ideológico contra la clase trabajadora, presentando a nivel mediático que hay una posibilidad de un “capitalismo de rostro humano”, resaltando a bombo y platillo las medidas del nuevo gobierno como conceder el título de propiedad de sus chabolas a los habitantes de los inhumanos barrios de favelas, haciendo pasar por una medida progresista lo que no es sino la legalización de la brutalidad y la barbarie del capitalismo en descomposición. Estas medidas difundidas mediante una intensa campaña mediática nos muestran la verdadera realidad del movimiento antiglobalización: proseguir la fiel labor de la izquierda del capital durante todo el siglo XX al servicio de la burguesía paraengañar y masacrar al proletariado como ocurrió en Alemania en 1.919 o en España en 1937.

Para la clase obrera, transformar el mundo para la edificación del comunismo es una necesidad. Sin embargo, no podrá asumir jamás esta tarea pasando por las urnas de la democracia burguesa. No es votando por el partido que sea, sino solamente a través del enfrentamiento de clase como el proletariado tomará a cargo su propio destino.

Adaptado de Revolution Internationale nº 330 (publicación de la CCI en Francia)

Notas:

(1) Mistificación a la cual colaboran estrechamente otras formaciones burguesas como la LCR en Francia donde el candidato a las última elecciones presidenciales, Olivier Besancenot declaró: «El ala izquierda del PT, es en la que sin sorpresa yo me reconozco».

(2) Esto no hace más que señalar el carácter mentiroso y mistificador de ciertas declaraciones hechas en las presidenciales de 1.989. Así, el presidente de la Federación de industrias del estado de Sao Paulo (Fiesp), Mario Amato, declaró: .Si Lula es elegido, 800.000 jefes de empresa deberán abandonar el país..

 

El terrorismo, un arma de guerra del capitalismo

Desde el final de los años 80, el terrorismo ocupa regularmente las primeras páginas de actualidad de la situación internacional. Para la burguesía de las grandes potencias, se ha convertido en el .enemigo público nº 1.. Por ello, no es ninguna casualidad que en nombre de la lucha contra la barbarie del terrorismo las dos principales potencias que lideraron los bloques del Este y del Oeste, Rusia y los Estados Unidos, hayan desencadenado la guerra en Afganistán y Chechénia.

El terrorismo no es un método de lucha de la clase obrera

De manera general, el terrorismo se define como la acción violenta de pequeñas minorías en revuelta contra la dominación asfixiante del orden social existente y de su Estado. Este hecho, no representa ningún fenómeno nuevo en la historia. A finales del siglo XIX, los populistas rusos hicieron del terrorismo un instrumento de primer orden contra la dominación del zarismo. Poco después, en países como Francia y España por ejemplo, fue retomado por ciertos sectores del anarquismo. A lo largo del siglo XX, el terrorismo ha continuado desarrollándose y, con frecuencia, ha acompañado a los movimientos de independencia nacional, como se ha podido ver con el IRA irlandés, ETA en el Pais Vasco, el FLN durante la guerra de Argelia, la OLP palestina, etc. Fue utilizado, igualmente, por ciertos sectores del movimiento sionista tras la Segunda Guerra Mundial para la constitución del Estado de Israel (Menahen Begin, uno de los más celebres primeros ministros de Israel.y signatario de los acuerdos de Camp David en 1.979. fue en su juventud uno de los fundadores del Irgoun, grupo terrorista judío que centró su actividad en los atentados contra los intereses ingleses).

Así, el terrorismo, se ha presentado (sobre todo a finales del siglo XIX y comienzos del XX) no sólo como un medio de lucha de los oprimidos contra la dominación del Estado, además ha constituido (principalmente en el siglo XX) un instrumento de primer orden para la construcción de nuevos Estados a ciertos movimientos nacionalistas. Es evidente que no hay nada en común entre estas formas de terrorismo y la lucha del proletariado ya que ésta, que es por esencia internacionalista, no tiene ninguna vocación de ser un instrumento para la creación de esas instituciones burguesas que son los Estados nacionales.

¿ Qué sucede, sin embargo, con la utilización de actos de terrorismo llevados a cabo en nombre del combate contra el Estado burgués?. Esta cuestión se ha planteado históricamente, ya que ciertos movimientos anarquistas que afirmaban luchar por la emancipación de la clase obrera, y más recientemente, grupos que se han reclamado partidarios de la revolución comunista, han reivindicado el terrorismo como un arma de combate de la clase obrera, han podido, y han atrapado en sus filas a ciertos militantes obreros. Tal fue, en especial, el caso de las Brigadas Rojas en los años 70 en Italia.

Este terreno de violencia y de lucha armada minoritaria, jamás ha sido una forma de lucha de la clase obrera. Es el terreno privilegiado de las acciones de la pequeña burguesía desesperada, es decir de una clase sin porvenir histórico que no podrá jamás protagonizar acciones de masas conscientes y unitarias, y que esencialmente es la emanación de voluntades individuales, algo que esta en las antípodas de la acción generalizada de una clase revolucionaria. En este sentido, el terrorismo jamás puede salirdel terreno de la acción individualista,

«....Su acción no está dirigida contra la sociedad capitalista y sus instituciones, sino que únicamente contra las individualidades (o los símbolos, tales como las Torres Gemelas, símbolos de la potencia económica de los Estados Unidos) representativas de esta sociedad. Toma inevitablemente el aspecto de un arreglo de cuentas, de una venganza, de una vendetta, de asuntos de persona a persona, y nunca el de un enfrentamiento revolucionario directo de clase contra clase. El terrorismo es lo más opuesto a la revolución en la medida en que esta no puede ser más que la obra consciente de una clase determinada, que implica a grandes masas en una lucha abierta y frontal contra el orden existente en vistas de su transformación social...» (Revista Internacional nº 15, .Terrorismo, Terror y violencia de clase.).

El proletariado no puede ni podrá jamás desarrollar su lucha contra el capitalismo a través de los metodos individualistas y conspirativos propios del terrorismo. El terrorismo, como práctica, refleja perfectamente su contenido: cuando no es un instrumento de ciertos sectores de la burguesía, es la emanación de capas pequeño-burguesas. Es la práctica estéril de capas socialesimpotentes y sin porvenir.

El terrorismo: instrumento de manipulación del Estado burgués

La clase dominante ha utilizado siempre el terrorismo como un instrumento de manipulación, tanto contra la clase como para arreglar sus propios asuntos internos. El hecho de que el terrorismo sea una acción que se prepara en las sombras de una conspiración, ofrece ....un terreno privilegiado para la acción y maniobras de los agentes de la policía y del Estado y en general a todo tipo de manipulaciones e intrigas de lo más sórdidas e insólitas.... (Revista Internacional nº 15, idem).

Ya en el siglo pasado, las acciones terroristas de los anarquistas fueron utilizadas por la burguesía para reforzar el terror de su Estado contra la clase obrera. Podemos citar, por ejemplo, las “leyes especiales” votadas por la burguesía francesa tras el atentado terrorista del anarquista Augusto Vaillant que, el 9 de Diciembre de 1893, lanzó una bomba en el hemiciclo de la Cámara de los Diputados, provocando cuarenta heridos. Este atentado, como se demostró posteriormente, fue manipulado por el Estado directamente. De hecho, Vaillant fue contactado por un agente del Ministerio del Interior que, haciéndose pasar por anarquista, le prestó el dinero y le explicócomo fabricar una bomba artesanal (con una marmita y trozos de metralla) de poca potencia y no muy mortífera (1). En la medida en que el ala izquierda de la burguesía (en particular los radicales) espoleadospor el grupo socialista, representadoen el Parlamento y dirigido por Jaurés, se opondría inevitablemente a las restricciones del derecho de asociación, los sectores más reaccionarios de la burguesía utilizaron todos los medios a su alcance para poder adoptar medidas contra la clase obrera. El atentado de Augusto Vaillant sirvió de pretexto a la clase dominate para hacer votar inmediatamente las medidas de excepción contra los socialistas reprimiendo automáticamente la libertad de asociación y prensa.

Del mismo modo, en los años 1.970, las gigantescas campañas anti-terroristas orquestadas por la burguesía tras los atentados contra Schleyer en Alemania y Aldo Moro en Italia sirvieron de pretexto al Estado para reforzar su aparato de control y de represión contra la clase obrera. Poco tiempo después se demostró que, tanto la banda de la Baader-Meinhof como las Brigadas Rojas, fueron infiltradas respectivamente por los servicios secretos de la Alemania del Este, la Stasi, y por los servicios secretos del Estado Italiano. Estos grupúsculos terroristas, en realidad no eran más que instrumentos al servicio de las rivalidades entre diferentes bandas burguesas.

El secuestro de Aldo Moro por un comando de probada eficacia militar y su asesinato el 9 de Mayo de 1978 (tras la negativa del Gobierno italiano de negociar su liberación) no fueron obra de algunos terroristas iluminados. Tras las acciones de las Brigadas Rojas, habían decisiones políticas que implicaban al Gobierno italiano y también a las principales potencias imperialistas. De hecho, Aldo Moro representaba a una fracción de la burguesía italiana favorable a la entrada del Partido Comunista en la mayoría gubernamental, opción a la que se oponía frontalmente Estados Unidos. Las Brigadas Rojas compartían también el rechazo al “compromiso histórico” entre la Democracia Cristianay el Partido Comunista que defendía Aldo Moro, haciendo con ello abiertamente el juego a los intereses del Estado americano. Por otra parte, el hecho de que las Brigadas Rojas estuvieran directamente infiltradas por la red Gladio (una creación de la OTAN que tenía por misión construir redes de resistencia en el caso en el que la URSS invadiera Europa occidental) es revelador del hecho de que, desde finales de los años 70, el terrorismo comenzó a convertirse en un instrumento de manipulación en los conflictos imperialistas.

El terrorismo: un arma de la guerra imperialista

A lo largo de los años 80, la multiplicación de atentados terroristas (como por ejemplo los de 1986 en París) ejecutados por grupúsculos de fanáticos, en este caso teledirigidos por Irán, han hecho aparecer un fenómeno nuevo en la historia. Ya no se trata, como a comienzos del siglo XX, de acciones armadas desarrolladas por grupos minoritarios, que buscan la constitución o la independencia de un Estado, sino de la acciones de los Estados que toman a cargo y utilizan el terrorismo como arma de guerra contra otros Estados.

El hecho de que el terrorismo se haya convertido en un instrumento del Estado con el objeto de desarrollar acciones de guerra marca un cambio cualitativo en la evolución del imperialismo.

En el último período, hemos podido constatar que son dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, los que utilizan el terrorismo como medio de manipulación para justificar sus intervenciones militares. Así, han sido los propios medios de comunicación de la burguesía los que han revelado que los atentados de Moscú en el verano de 1999 fueron perpetrados con explosivos fabricados por los militares y que el primer ministro Putin, en aquella época jefe del servicio secreto FSB (ex KGB), fue probablemente quién los encargó y ejecutó. Estos atentados sirvieron de pretexto para justificar la invasión de Chechenia por parte de las tropas rusas.

Del mismo modo, y como hemos analizado ampliamente en nuestra prensa, los atentados del 11 de Septiembre contra las Torres Gemelas en Nueva York, han servido de pretexto a la burguesía americana para lanzar sus bombas sobre Afganistán en nombre de la lucha contra el terrorismo y contra los Estados del .Eje del Mal.. Suponiendo que el Estado americano no organizara este atentado, es inconcebible imaginar que los servicios secretos de la primera potencia mundial fueran sorprendidos, como si fueran una república bananera del Tercer Mundo. Es absolutamente evidente que el Estado americano “ha dejado hacer”, consintiendo el sacrificio de las Torres Gemelas y de cerca de 3000 vidas humanas. Tal es el precio que el Estado americano ha estado dispuesto a pagar para poder reafirmar su liderazgo mundial con el desencadenamiento de la operación “Libertad Duradera” en Afganistan. Esta política deliberada de la burguesía americana consistente en dejar hacer para justificar su acción militar no es nueva en la historia.

Esta misma táctica fue ya utilizada en Diciembre de 1941 durante los ataques japoneses a Pearl Harbour (2) para justificar la participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, durante la invasión de Kuwait por las tropas de Saddam Husein en Agosto de 1990 (3) para desencadenar la guerra del Golfo Pérsico bajo la batuta del Tío Sam. Pero, esta política de “dejar hacer” ya no es, como en 1941 ó en 1990, la de dejar atacar primero al enemigo según las leyes clásicas utilizadas por los Estados. Ya no es la guerra entre Estados rivales, con sus propias reglas, sus banderas, sus preparativos, sus tropas, sus campos de batalla y sus armamentos, que sirven de pretexto a la intervención masiva de las grandes potencias.

Son ataques terroristas ciegos, perpetrados por comandos terroristas fanatizados, que afectan directamente a la población civil que son utilizados por las grandes potencias para justificar el desencadenamiento de la barbarie imperialista.

La utilización y la manipulación del terrorismo ya no constituyen el terreno privilegiado de la acción de pequeños Estados, tales como Libia, Irán u otros de Oriente Medio. Barriendo de la escena de la historia las reglas clásicas de la guerra, convirtiendo el terrorismo en instrumento privilegiado de la guerra entre los grandes y pequeños Estados, éste se ha convertido en una de las manifestaciones más evidentes y brutales de la descomposición de la sociedad capitalista.

El terrorismo: una expresión de la descomposición del capitalismo

Hoy en día, el terrorismo es inseparable del imperialismo. La forma que toma hoy la guerra imperialista es el resultado directo del desarrollo del caos mundial en el que ha entrado el capitalismo tras el hundimiento del bloque del Este y la dislocación del bloque occidental. Este acontecimiento, como tantas veces hemos puesto en evidencia, ha marcado de forma espectacular la entrada del capitalismo en la última fase de su decadencia, es decir, la de su descomposición (4).

Desde mitad de los años 80, en que ya comenzamos a analizar el fenómeno (5), no ha dejado de amplificarse. Es esto, y no otra cosa, lo que traduce el desarrollo y la utilización, sin precedentes en la historia, del terrorismo a escala planetaria. El hecho mismo de el .arma del pobre. que es el terrorismo sea utilizado por las grandes potencias imperialistas en la defensa de sus intereses a escala mundial, es particularmente significativo del hecho histórico de la descomposición del sistema social capitalista. Hasta ahora, la burguesía había conseguido mantener en la periferia del capitalismo las manifestaciones más caricaturáles y extremas de su crisis histórica. Tal es así respecto de las manifestaciones más brutales de la crisis económica que han afectado sobre todo a los países de la periferia. Pero actualmente, al mismo tiempo que vuelve con fuerza la crisis económica, afectando directamente a las principales potencias mundiales, las formas más bárbaras y extremas de la guerra imperialista se manifiestan en las grandes metrópolis tales como Nueva York y Moscú.

Por otra parte, esta nueva expresión de la guerra imperialista revela la dinámica suicida de la sociedad burguesa en plena putrefacción. De hecho, la utilización del terrorismo como arma de guerra se acompaña de la aceptación de sacrificios. Esto es así, no sólo para los suicidas que han sacrificado su vida a imagen de un mundo que se suicida, lo es igualmente para la clase dominante de los Estados atacados por los ataques terroristas, tales como la burguesía americana. La difusión en todas las pantallas del mundo de las alucinantes imágenes del hundimiento de las Torres Gemelas, cual castillo de naipes, ¿no es la visión de un mundo en plena Apocalípsis?. “Dejando hacer” los atentados del 11 de Septiembre, la primera potencia mundial ha decidido deliberadamente sacrificar las Torres Gemelas, símbolo de su supremacía económica. Ha sacrificado deliberadamente a cerca de 3000 ciudadanos americanos en su propio territorio. En este sentido, los muertos de Nueva York han sido masacrados no sólo por la barbarie de Al Quaeda, sino con la fría y cínica complicidad del mismísimo Estado Americano. Más allá del sacrificio de vidas humanas, de las que el capitalismo se burla constantemente, es en el plano económico en el que podemos ver hasta qué punto esta dispuesto el imperialismo americano a sacrificarse para justificar su gigantesca demostración de fuerza en Afganistán. Para ello, el Tio Sam, está dispuesto a pagar (y sobre todo se organiza para hacerlo pagar a la clase obrera) el precio de la reconstrucción del World Trade Center y de toda la profunda desorganización social y económica ocasionada por el hundimiento de las Torres Gemelas.

La utilización del terrorismo como arma de la guerra imperialista, en el período histórico actual de la descomposición del capitalismo, pone en evidencia que todos los Estados son “Estados criminales” dirigidos por gansters imperialistas. La única diferencia que existe entre los grandes jefes, tales como el padrino americano, y los pequeños bandidos que colocan las bombas, reside en los medios de destrucción que poseen para desencadenar la guerra.

En Nueva York y en Moscú, en Afganistán, en Irak, en Oriente Medio o en Bali, es siempre la población civil la que sufre la amenaza y las consecuencias del terrorismo en la locura asesina del capitalismo. Esta situación ha de constituir un llamamiento a la responsabilidad del proletariado mundial. Este es la única fuerza de la sociedad capaz, por medio de su lucha revolucionaria para acabar con el capitalismo, de poner fin a la guerra, a las masacres y al terror capitalista en todas sus formas.

Louise

Artículo traducido de Revolution Internationale nº 329(Diciembre 2002),

publicación en Francia de la CCI.

Notas:

(1) Ver el libro de Bernard Thomas, “Las provocaciones policiales” (capítulo IV), Ediciones Fayard, 1.972.

(2) Ver la Revista Internacional nº 108 .Pearl Harbour 1.941, las Torres Gemelas 2.001: el maquiavelismo de la burguesía.

(3) Ver nuestro folleto sobre .La Guerra del Golfo.

(4) Ver nuestro folleto sobre ”El hundimiento del estalinismo”

(5) Ver la Revista Internacional nº 57 .La descomposición del capitalismo. y la nº 107 .La descomposición, última fase de la decadencia del capitalismo

 

Los métodos policiales de la FICCI

El agrupamiento parásito autoproclamado “Fracción interna de la CCI”, que se constituyó en torno del individuo Jonás, excluido de la CCI por sus comportamientos indignos de un militante comunista (ver comunicado en Acción Proletaria nº 163) desvela hoy abiertamente su verdadera naturaleza.

Los métodos de los soplones

Acaban de publicarse 2 textos en la web de la FICCI que muestran el comportamiento destructor de esta pretendida “fracción”. El primer texto es la carta que la sección de la CCI en México dirigió el 15 de noviembre a los cuatro miembros de la pretendida“fracción” que viven en ese país. La publicación del contenido de esta carta no nos plantea evidentemente ningún problema. En cambio donde sí vemos un problema (y debería verlo igualmente el conjunto de grupos de la corriente de la Izquierda comunista) es en que la FICCI haya hecho pública con antelación la fecha de una reunión interna de la CCI (La Conferencia territorial de nuestra sección mexicana). En esta carta, la sección de la CCI en México ha dado en efecto la fecha de esta Conferencia a los miembros de la “fracción” para permitir que se defendieran y apelaran ante ésta (cosa que se han negado a hacer).

Publicando completa esta carta en su web, la camarilla de los amigos de Jonás ha puesto deliberadamente a disposición de todas las policías del mundo la fecha en la que iba a tener lugar nuestra Conferencia en México con presencia de militantes de otros países (ya que nuestra prensa siempre ha señalado que en este tipo de conferencias participan delegaciones internacionales). Esto significa que los órganos de la policía concernidos podían reforzar y afinar sus controles y su vigilancia en los aeropuertos y fronteras. Este acto repugnante de la FICCI de facilitar el trabajo de las fuerzas de represión del Estado burgués contra los militantes revolucionarios es si cabe más innoble puesto que los miembros de la FICCI sabían pertinentemente que ciertos camaradas nuestros ya han sido antes directamente víctimas de la represión y que algunos se han visto obligados a huir de su país de origen (1).

Pero los métodos policiales de este agrupamiento parásito no se detienen ahí. En efecto, en el Boletín Interno nº 14 de la FICCI, publicado en su web, nuestros lectores podrán encontrar igualmente un texto titulado “Una última precisión” que tiene la pretensión (y sobre todo la hipocresía) de querer defender al PCI (“Le Proletaire“) contra el .ataque incalificable. De la CCI del que esta organización sería víctima. En realidad nuestros lectores podrán constatar por ellos mismos que este texto no es para nada un artículo de defensa del PCI, como lo prueba la ausencia total de argumentación para refutar los elementos que habíamos puesto en evidencia en nuestrarespuesta a “Le Proletaire” (2).

Este texto de la FICCI se consagra esencialmente a verter las peores calumnias sobre dos de nuestros camaradas (y sobre el conjunto de camaradas de la CCI acusados de estar bajo el yugo “del que dirige la CCI” y de su compañera, sobre la que Jonás había hecho correr en la CCI el rumor de que era un policía), y al mismo tiempo revela de nuevo los métodos abyectos de los amigos de Jonás.

Las verdaderas «divergenciaspolíticas» de los amigos de Jonás

En su “Ultima precisión”, la FICCI comienza por afirmar: «siempre nos hemos mantenido en un terreno estrictamente político». Nuestros lectores pueden juzgar ellos mismos a la luz de toda la argumentación “política” de la FICCI que pone claramente en evidencia sus “divergencias de fondo” con la CCI que habrían justificado la constitución de una “fracción interna” que tiene la pretensión de situarse en la continuidad de todas las fracciones de izquierda del movimiento obrero, de la Liga Spartacus a la fracción de la Izquierda italiana.

No citaremos aquí mas que un pequeño extracto de esta argumentación que prueba que esta FICCI siempre se ha mantenido “en un terreno estrictamente político” ¡Juzguemos si no!

«Este texto es de puño y letra de CG, alias Peter, como lo prueba el estilo y sobre todo la referencia (más bien fantasiosa) a una lamentable operación de recuperación llevada a cabo bajo su dirección. Este mismo Peter es quien dirige la CCI y, después de haber excluido o animado a irse a la mayor parte de miembros fundadores de la CCI, se pretende el único heredero de MC. Pero hay que saber también que si Peter lanza esta cábala odiosa contra nuestro camarada Jonás, es por la razón bien simple de que Louise (alias Avril), la militante a propósito de quien Jonás ha osado expresar claramente sus dudas, es nada menos que la compañera del jefe» (3).

De hecho, este texto de la FICCI habría tenido que titularse, como el periodicucho que publica P. Hempel El Proletariado universal, “Consejería (4) universal”. Bajo el pretexto falacioso de querer tomar a cargo la defensa del PCI, la camarilla de Jonás desvela hoy su negocio y las verdaderas “divergencias de fondo” que se sitúan “en un terreno estrictamente político” que estaban en el origen de la fundación de esta pretendida ”fracción”: la CCI está dirigida por un “pequeño Stalin” (el “jefe”), manipulada por “la compañera del jefe” que es un elemento dudoso (un policía según los términos de Jonás).

Como dijimos en nuestro artículo de Acción Proletaria nº 163 (“El combate de las organizaciones revolucionarias contra la provocación y la calumnia”), el movimiento obrero ha puesto en evidencia que esos métodos que consisten en introducir la sospecha en el seno de las organizaciones para destruir la confianza entre los militantes son precisamente los que utilizaron en el pasado los agentes provocadores (particularmente la GPU en el movimiento trotskista en los años 30).

Hoy, a través de esta “Ultima precisión”, la camarilla de los amigos de Jonás prosigue al exterior de la CCI el mismo trabajo sucio que hacía al interior, para sembrar la duda y la sospecha en todo el medio político proletario. Está claro que, ya que no han podido convencer a los militantes de la CCI de la necesidad de excluir al “jefe” y a “la compañera del jefe”, este grupúsculo parásito se plantea hoy como objetivo embarcar tras sus calumnias a los otros grupos de la Izquierda comunista para establecer un cordón sanitario alrededor de la CCI y desacreditarla (como ya se puede constatar leyendo la prensa del PCI).

Los métodos de los chantajistas

Pero donde la FICCI desvela más abiertamente la naturaleza policial de sus actuaciones es en la insistencia con la que esta “Ultima precisión” expone públicamente las iniciales del que llaman “el jefe” (“este texto es de puño y letra de CG, alias Peter”). ¿Qué interés pueden tener Jonás y su banda, que “siempre se han mantenido en un terreno político” en dar a conocer públicamente las iniciales de un militante? Aparte de que se hace, también aquí , un trabajo de soplón (de la misma naturaleza del que consiste en dar a todas las policías del mundo la fecha de nuestra Conferencia territorial en México), también nos confrontamos ahora a los métodos de chantajista que tratan de intimidar a los militantes.

Dando públicamente en internet las verdaderas iniciales de uno de nuestros camaradas(¿para cuando el nombre completo y la dirección?), Jonás y sus amigos tratan en realidad de lanzar el siguiente mensaje: el que ose apoyar a la CCI será denunciado a los servicios de policía. Es especialmente por eso que, varios meses antes de constituirse la FICCI, robaron a la CCI los ficheros con las direcciones de los militantes y los abonados: además de que este robo permite abastecer de denigraciones indecentes contra la CCI a nuestros camaradas y abonados, también permite ejercer sobre ellos una intimidación permanente. ¿Cómo explicar sino que ahora que sus boletines se encuentran en internet, la FICCI continúe aún enviándolos por correo, incluso a los que le han pedido explícitamente que deje de mandarlos? (5).

Además, ¿Qué interés político encuentra la FICCI en pregonar a gritos “ese texto es de puño y letra de CG, alias Peter, como prueba el estilo”? Desde el punto de vista del método proletario, lo que interesa al lector serio es en principio ante todo el contenido político de nuestros artículos y no qué individuo está tras tal firma o tal “estilo”. En cambio es cierto que gracias al análisis del “estilo”, las fuerzas de represión del Estado burgués pueden efectivamente buscar identificar los redactores de la prensa revolucionaria (aunque, como pasa en la CCI, los artículos publicados en nuestra prensa sean discutidos y corregidos colectivamente). Eso permite a la burguesía, en los periodos de represión, tratar de paralizar la publicación de la prensa revolucionaria arrestando y encarcelando a los militantes cuyo “estilo” creen haber reconocido.

Con esos métodos, que consisten en hacer el trabajo de los soplones de la policía, esta “Ultima precisión” es en realidad una última amenaza: si la CCI continúa alertando al medio político proletario contra las maniobras de Jonás y sus amigos (como en el artículo de respuesta al PCI), la FICCI va a publicar al exterior los famosos “documentos” que prueban que “la compañera del jefe” es un elemento dudoso con el fin de convencer al medio político proletario. Así podemos leer en el texto de la FICCI: «el camarada Jonás no era el único (ni de lejos) que tenía razones para dudar de esta militante; esto también lo prueban numerosos documentos escritos de la CCI que tenemos en nuestro poder».

Esta amenaza ya nos la sabemos de sobra. Ahora la FICCI hace, fuera de la CCI, el mismo chantaje que ha practicado durante casi un año al interior de nuestra organización para tratar de obligarla a aceptar la violación permanente de nuestros estatutosy la conducta de granujas de los miembros de la .fracción. (robo de documentos y dinero a la CCI, amenaza, chantaje, calumnias contra los militantes difundidas a través de la correspondencia y de reuniones secretas, etc.)

Este método que consiste en utilizar el chantaje y la insinuación, en difundir la calumnia contra dos de nuestros camaradas y afirmar voz en grito .Una vez más, tenemos documentos que prueban lo que decimos., no es nuevo en absoluto para la FICCI. Cuando sus miembros aún estaban en la CCI, tuvieron durante meses el mismo comportamiento a propósito de un documento titulado “Historia del SI” (Secretariado Internacional, comisión permanente del órgano central de la CCI) que hacían circular selectivamente y presentaban como la prueba de las acusaciones contra ciertos camaradas, particularmente Louise y Peter. A pesar de la importancia que atribuían a ese documento (que calificaban de .histórico.), siempre se habían negado a entregarlo a la organización, incluyendo a la Comisión de Investigación que se había nombrado en el 14º Congreso de la CCI para tratar de aclarar este tipo de problemas. Finalmente, este documento se ha publicado en el Boletín nº 10 de la FICCI, después de que sus miembros se situaran deliberadamente fuera de la organización. Todos nuestros camaradas que comprenden la lengua francesa han leido este documento, a petición expresa del órgano central de la CCI. Todas las secciones y todos los camaradas se han indignado y han sentido nauseas ante la avalancha de mentiras y de interpretaciones indecentes que contiene este documento, igual que por la exposición que hace de la vida privada de los militantes. ¡Ese es el tipo de documento que la FICCI amenaza hacer público!

Las organizaciones del movimiento obrero se han confrontado a menudo a ese tipo de chantaje: “¡Tenemos documentos que prueban nuestras acusaciones!” Frente a esos métodos, su actitud ha sido siempre exigir la publicación de esos famosos documentos para que puedan rebatirse públicamente. Respecto a los que la FICCI evoca frenéticamente, está claro que la CCI es perfectamente capaz de rebatirlos igualmente. Sin embargo, esos documentos tratan de detalles de funcionamiento de nuestra organización y de la vida privada de sus militantes, y su publicación sería pan bendito para la policía. Dicho esto, la CCI está dispuesta a que se pongan en conocimiento de una comisión formada por militantes de confianza de las organizaciones de la Izquierda comunista y que se discutan en ese cuadro.

La CCI no tiene nada que temer de la verdad, porque la verdad muestra:

- que nuestra organización se mantiene fiel, tanto en sus posiciones como en sus principios de funcionamiento, a su experiencia pasada y a la de la Izquierda comunista,

- el carácter conscientemente destructor y antiproletario de los actos de Jonás y sus acólitos, como lo prueba una vez más la publicación del Boletín 14 de la FICCI y particularmente su texto “Una últimaprecisión”.

Corriente Comunista Internacional

Notas:

(1) A menudo escuchamos o leemos que a los cuerpos especiales del Estado burgués no les interesan las actividades de una pequeña organización como la nuestra, en la medida en que la clase dominante hoy no tiene conciencia del papel que está llamada a jugar la Izquierda comunista en un futuro movimiento revolucionario. Esto prueba una enorme ingenuidad, como han mostrado por ejemplo las campañas “antirevisionistas”, que trataban de meter en el mismo saco los grupos de esta corriente que denunciaban el antifascismo y la extrema derecha antisemita. Toda la historia del movimiento obrero atestigua que los servicios especiales del Estado burgués no subestiman jamás el peligro potencial que representan los grupos revolucionarios por reducidos que sean en un momento dado su tamaño y su influencia en la clase obrera. Además, a pesar de que por el momento el Estado “democrático” no ejerce en general la represión abierta contra los grupos de la Izquierda comunista, estos últimos ya han sufrido la represión (como las pesquisas al Partido Comunista Internacional en los años 70). La CCI tampoco se ha librado, puesto que ciertos de nuestros militantes, incluso en los países “democráticos”, han sido objeto de pesquisas, de vigilancia, de interrogatorios prolongados en los puestos fronterizos, de seguimientos policiales ostensibles para intimidar, de acciones comando de elementos armados, probablemente en connivencia con el Estado. Todo esto lo sabían perfectamente los miembros de la .FICCI..

(2) En francés, ver Revolution Internationale nº 328 y 329; próximamente una versión en castellano

(3) MC es nuestro camarada Marc Chirik, que murió en 1990. El vivió directamente la revolución de 1917 en su ciudad natal, Kichinev, en Moldavia. Miembro desde los 13 años del partido comunista de palestina, excluido del PCF en 1928, prosiguió el combate por la defensa de las posiciones revolucionarias en diferentes organizaciones de la Izquierda comunista, particularmente la Fracción italiana, en la que entró en 1938, y la Izquierda comunista de Francia a partir de 1945. A partir de 1964 en Venezuela y de 1968 en Francia, MC jugó un papel decisivo en la formación de los primeros grupos que iban a estar en el origen de la CCI, a los que aportó la experiencia política y organizacional que había adquirido en las diferentes organizaciones comunistas de las que fue miembro. Se pueden encontrar más elementos sobre la biografía política de nuestro camarada en nuestro folleto .La Izquierda comunista de Francia. y en el artículo que le dedicó nuestra Revista Internacional (nº65 y 66) cuando murió. En cuanto a la afirmación ridícula de que Peter .se pretende el único heredero de MC. (que se completa por una nota que exclama “esta es, dicho sea de paso, la concepción que se hace de la organización revolucionaria”), los miembros de la FICCI se las verán bien negras para probarla; no hace sino probar la imaginación enferma y la rabia estúpida de los miembros de la FICCI, aparte de su propia concepción errónea de la organización.

(4) La Conserjería es una antigua prisión de París

(5) En su Boletín nº 11, la FICCI publica una respuesta a un correo que habíamos dirigido a cada uno de sus miembros pidiéndole que restituyera los documentos internos en su posesión. En esta respuesta escribe: «En cuanto al duplicado de las direcciones del fichero de los abonados, es por lo menos chocante que reivindiquéis, como un tendero celoso de sus clientes, una .propiedad. sobre las personas (...) Pero puede que vuestro interés sea la seguridad de estos documentos, que podrían caer en manos “indelicadas” (...) Podemos aseguraros que están a resguardo y seguros... y que sería difícil, por no decir imposible, que gente .indelicada. les pusiera la mano encima». Hoy, después de ver los soplos de la FICCI ala policía, podemos hacernos una idea de la confianza que podemos tenerle

 

Preparativos de guerra en Irak, hipocresia de las grandes potencias

Estados Unidos muestra claramente su determinación de desencadenar la guerra contra Irak. Cada palabra y cada acto de los miembros de la administración americana van resueltamente en ese sentido. USA no deja ninguna ambigüedad sobre su voluntad de intervenir militarmente en ese país. Esa intervención se convierte en el símbolo de la capacidad americana para imponer su liderazgo sobre el resto del mundo. Esta nueva cruzada contra Sadam, tras las intervenciones americanas en Bosnia, Kosovo y Afganistán, es su oportunidad para asegurarse una presencia directa y ejercer el control sobre sus objetivos estratégicos. Elegir Irak como objetivo le permite rematar sus maniobras de cerco a Europa al tiempo que meter mano a una parte importante de las reservas petrolíferas de los europeos.

Desde Enero 2002, con la denuncia del eje del mal hecha por Bush, Bagdag está en el punto de mira y se convierte en la excusa perfecta para justificar una nueva demostración de fuerza americana. Hace once años la invasión de Kuwait por parte de Irak sirvió para justificar la intervención masiva de la gran potencia americana y la masacre de cientos de miles de vidas humanas en nombre de “defender a la población kuwaití”. Hoy USA empuja a una guerra “preventiva”, sin apoyarse si quiera en una amenaza inmediata, esgrimiendo como argumento el “peligro hipotético”. que representa Irak. Estados Unidos se apresta a exorcizar por las armas a un Irak convertidoen la quintaesencia de todos los males de la tierra “para que el mundo seaun lugar más seguro”. Incluso se advierte a la población de que si Irak no se desarma “pacíficamente” será desarmado “militarmente”.

Hoy podemos ver como avanza el cerco a Irak, al igual que cuando la guerra del Golfo en 1990-91. 70.000 hombres de los tres ejércitos principales, superentrenados y equipados con lo último de la tecnología americana, rodean el país: por el Norte en Turquía, por el Sur en Kuwait, Bharein, Qatar, Oman, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí y Yibuti. La formación de este ejército, cuyos efectivos deben alcanzar a lo largo del mes de Enero los 150.000 hombres, es un autentico cordón militar frente al cual Bagdag no tiene ninguna posibilidad;pero además permite un control férreo de todo el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, y una parte importante del cuerno de Africa, a la burguesía americana y británica. Ya desde antes de anunciar esta guerra, USA e Inglaterra multiplicaron las incursiones aéreas en el sur del país. Basora es un objetivo estratégico privilegiado por su petróleo, lo que no impide que lluevan bombas sobre los obreros que trabajan en ella, eso sí ¡por su seguridad! y para “salvar” a los irakís de su dictador. En nombre de esas mismas patrañas endurecen brutalmente las condiciones de los acuerdos sobre “petróleo por comida”, prohiben los antídotos de los gases tóxicos y nerviosos o los antibióticos que podrían limitar los estragos de un eventual ataque con ántrax, por ejemplo. Esos mismos perdonavidas del terrorismo son los que han perfeccionado las armas más destructoras dirigidas a destrozar, aplastar y aterrorizar a la población irakí con la excusa de llevarles las ”libertadesdemocráticas”. Para colmo del cinismo el ejercito americano ha fabricado “minibombas” nucleares que pueden penetrar dentro de los bunkers y cuyas emanaciones radioactivas serían fácilmente achacables, en un futuro, a Sadam Hussein.

Todo esto lo aprovechan los rivales de Estados Unidos para presentar al Tío Sam como el hacedor de la guerra. Con el pretexto de una oposición moral o de “principios” a la política hegemónica de los Estados Unidos, o con la excusa del estricto respeto al papel soberano de la ONU, Francia, Alemania y Rusia a la cabeza de otros muchos países, no desaprovechan ninguna oportunidad .tanto en el Consejo de Seguridad como en cualquier otro foro para mostrar sus deseos de que las aspiraciones militares de USA sobre Irak fracasen. Un ejemplo, que ilustra el antagonismo entre estos gansters imperialistas lo tenemos en las reacciones frente a declaración de Irak sobre el armamento que posee, que ha dado lugar a un rifirrafe entre USA, que acusa a Irak de mentir descaradamente y califica sus omisiones de “violación flagrante” que justifica el empleode la fuerza, y el resto de potencias que minimizan su importancia y descartan que sea una razón para desencadenar las hostilidades.

Pero la razón por la que, tanto los grandes imperialismos como los pequeños, se oponen a esta guerra no es, como quieren hacernoscreer, que están por la paz. Francia a la cabeza del concierto internacional de hipócritas y mentirosos, al tiempo que cara a la galería critica a Sadam Hussein para salir en la foto de los cruzados antiterroristas, se frota las manos por los avances hacia una solución “diplomática”, al calor de la resolución 1441 de la ONU, pues es una plataforma perfecta para relanzar todo tipo de campañas antiamericanas; campañas que tras el 11 de Septiembre había tenido que dejar en sordina. Si Francia, Alemania, Rusia, etc se oponen a la solución militar es porque, tal y como está planteada, favorece a los intereses de USA y no a sus propios intereses imperialistas, en caso contrario ninguno de ellos tendría, como lo han hecho en el pasado, el menor reparo en prender la mecha de la guerra.

En cuanto a sus pretendidas razones “humanitarias”, evitar la masacre de la población en Irak, es una gigantesca mentira. Por ejemplo al imperialismo francés no le tembló lo más mínimo la mano a la hora de echar leña al fuego en Ruanda durante la guerra del 1994, para defender sus intereses en el Africa negra, que costó la vida a más de medio millón de personas la mayoría muertas a machetazos. Por lo que respecta a Rusia mientras rechaza el “uso de la fuerza” americana en Irak, se emplea a fondo y con una ferocidad inusitada para defender sus intereses imperialistas en Chechenia a costa de un interminable baño de sangre, y demuestra su respeto a la vida humana no dudando en masacrar gaseados a los rehenes del teatro de Moscú (eso sí, para salvarlos de perecer a manos de los rebeldes Chechenos que los habían secuestrado). El imperialismo alemán no sale mejor librado de un recordatorio de sus hazañas bélicas, sin remontarse a su papel de primer orden en el desencadenamiento de las dos guerras mundiales que bañaron en sangre Europa, basta recordar su responsabilidad en el estallido de la guerra en la antigua Yugoeslavia alentando la independencia de las antiguas repúblicas para garantizarse, con su apadrinamiento de los nuevos estados, su ansiada salida al mar. Colmo de los colmos del cinismo, responsable en gran parte del incendio de Kosovo se apresta e enviar sus tropas “en misión de paz” para, aparentando sofocarlo, no quedarse fuera de la carrera por la ocupación militar del territorio. ¡Buena hoja de servicios para quien dice estar “contra el propio principio de la guerra”! según declaraciones de Donald Rumsfeld, y que cuenta con un .pacifista. al frente del Ministerio de la Guerra.

Lo que guía la acción de estos gansters imperialistas no es la paz mundial sino la defensa de sus intereses imperialistas, tanto los que juegan hoy el papel de halcones belicistas, como USA, Inglaterra y a su remolque España, como los que se presentan como palomas pacifistas. La conquista de la paz no es lo que mueve a los países que se oponen a la intervención militar americana en Irak sino su voluntad de cuestionar el liderazgo mundial americano y oponerse decididamente a él.

Por lo que concierne al proletariado mundial esta nueva guerra que se perfila en el horizonte es una manifestación de la barbarie y la destrucción a la que, el mantenimiento,del sistema capitalista conduce a la humanidad; y la respuesta verdadera a los vientos guerreros, a los atentados terroristas, a las masacres, al hambre, no esta en el coro de lamentaciones de las plañideras pacifistas, sino en la erradicación de las causas de la guerra, que son las mismas que las de la miseria y la explotación: la pervivencia de un sistema basado en la obtención de beneficio y no en la satisfacción de las necesidades humanas.

La única forma de acabar con la guerra es acabar con el capitalismo. La única forma de acabar con el capitalismo es la revolución proletaria mundial.

 Articulo adaptado de Revolution Internationale nº 330

Prestige: El capitalismo envenena el planeta

Los hechos son de sobra conocidos. El 13 de Noviembre, un petrolero (el “Prestige”) sobrecargado con 77 mil toneladas de un combustible altamente tóxico (1), naufraga frente a las costas de Galicia, produciendo una marea negra (lo que en el argot de los marineros de la zona se conoce como “chapapote”) de gran magnitud, afectando a miles de kilómetros de litoral atlántico en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y afectando también las costas francesas,... ocasionando lo que ya se reconoce como la mayor catástrofe ecológica de la historia de la Unión Europea (el vertido es ya tres veces superior al que ocasionó el petrolero Erika en las costas bretonas de Francia en diciembre de 1999), con un coste económico superior a los 1500 millones de euros.

Desde el día siguiente al naufragio, las imágenes de la contaminación de las playas, de miles de personas tratando de retirar toneladas de una incesante masa viscosa de las rías, de las playas, con redes, palas y muchas veces con sus propias manos, han dado la vuelta al mundo y las radios, periódicos y televisiones le han dedicado páginas y horas especiales de programación... A la marea negra del chapapote, los medios de comunicación de la burguesía han añadido una auténtica marea amarilla de falsificaciones o de medias verdades, de mentiras descaradas o de cortinas de humo.

Los media afines al gobierno han cumplido su papel de voz de su amo dando por buenas las sucesivas patrañas (mandar el buque al oleaje de alta mar atenuaría el riesgo de vertido, el fuel se solidificaría hundiéndolo a más de 3500 metros de profundidad, lo que sale del buque son “unos hilillos,...

como de plastilina...” -sic-), tratando de minimizar el alcance de la catástrofe y la incompetencia de la Administración. La prensa, la radio y las televisiones de la Oposición además de desmentir al Gobierno -tarea nada difícil, por otro lado- y de dedicar sus esfuerzos de investigación a esclarecer datos tan irrelevantes como qué cazaba Fraga (el presidente del gobierno regional de Galicia) o la ruta senderista de Cascos (el ministro de infraestructuras) en los días posteriores al naufragio, ha cumplido fielmente el papel que el capitalismo asigna a la prensa independiente: dirigir el foco sobre los actores secundarios de las catástrofes (en este caso la irresponsabilidad del armador del buque, o la patente desidia de las autoridades regionales, nacionales, de la UE, etc.), para ocultar la verdadera causa de las catástrofes ecológicas: la supervivencia del modo de producción capitalista, que en su agonía, en su fase terminal de descomposición muestra cada vez más palpablemente la amenaza que representa para la supervivencia de la especie humana y del planeta mismo. Esas medias verdades son tan criminales como la mentira más flagrante. No sólo porque nos impiden tomar conciencia de la verdadera raíz de los problemas y por tanto de cual es la única solución para que “nunca más” (2) se produzcan tales catástrofes, sino que siembran las ilusiones más criminales “¡ay si las autoridades capitalistas persiguieran a los desaprensivos armadores!”, “si tuviéramos otros gobernantes, que no abandonaran a la población”,...

Con el avance de la descomposición capitalista, las catástrofesecológicas sólo pueden ir a más

En realidad las mareas negras son una manifestación más del cúmulo de atentados contra el planeta (junto a la contaminación de los ríos y el aire, la deforestación y la creciente desertificación de zonas enteras del mundo, el efecto invernadero,...), y contra la especie humana (la proliferación de las guerras imperialistas, las hambrunas como las que sacuden Africa pero también Argentina, el hacinamiento de millones de seres humanos en villas miseria, los accidentes en los transportes, las destrucciones por catástrofes “naturales” perfectamente previsible, la adulteración de la alimentación, el avance imparable de epidemias, etc.). No hay nada de “natural”, o de “accidental” en esas catástrofes, sino el resultado predecible de la dominación de las leyes del capitalismo - el beneficio, la competencia,...- sobre la naturaleza y las relaciones sociales.

Hubo un momento de la historia (el período ascendente de este sistema en el siglo XIX), en que las relaciones de producción capitalistas constituían el marco apropiado para el desarrollo de las fuerzas productivas, y su extensión a todo el planeta se confundía con el progreso histórico no sólo del propio sistema sino de la humanidad entera: el capitalismo desarrolla entonces los medios materiales, de conocimientos y de técnicas que permiten el dominio de la naturaleza (y no la dependencia del hombre de ésta como sucedía con anterioridad), superar enfermedades, desarrollar las capacidades productivas para satisfacer plenamente las necesidades del género humano,... Pero como afirmaba Marx, todos los modos de producción que en un momento histórico fueron necesarios para el avance de la sociedad, llegan a convertirse luego en una auténtica traba para el desarrollo de esas mismas fuerzas productivas. Eso es lo que le sucede al capitalismo desde hace casi un siglo, cuando entró en superíodo de decadencia (Ver nuestro folleto “La decadencia del capitalismo”). A lo que asistimos hoy, en todo el mundo, es precisamente a la acumulación desde hace casi 100 años de esas contradicciones hasta tal extremo que no se trata únicamente de un aumento cuantitativo de la cantidad de desastres y devastaciones, sino que en los últimos 20 años, en la etapa histórica de decadencia avanzada de este sistema, que nosotros hemos analizado como la fase de descomposición de la sociedad capitalista, (ver en la Revista Internacional nº 62: “La descomposición fase última de la descomposición capitalista”) sufrimos una auténtica aceleración cualitativa de las catástrofes medioambientales. Baste ver por ejemplo el avance de la desertificación ocasionada por una tala desaforada de los bosques que se ha duplicado desde 1979, o el “efecto invernadero” ocasionado por las crecientes emisiones de dióxido de carbono y CFC.

Lo que define perfectamente el carácter decadente de este sistema es que esas calamidades se dan cuando la sociedad dispone sobradamente de los medios materiales para eliminarlas definitivamente (en el caso de las fuentes de energía la utilización del gas natural o de energías eólicas, por ejemplo). Lo que sucede es que, como decíamos en nuestro artículo: “Es el capitalismo quien envenena la tierra” (Revista Internacional nº 63): “azuzado por la competencia, por la anárquica rivalidad entre unidades capitalistas que luchan entre sí por el control de los mercados (...) el capitalismo no puede hacer un alto para tomar en consideración la salud y el bienestar de sus productores, ni las consecuencias ecológicas de lo que produce o como lo produce”. Y no es sólo que esa producción capitalista sea cada vez más “irresponsable“ respecto a sus repercusiones medioambientales, es que la persistencia de esa irracionalidad (desde el punto de vista de las necesidades de la humanidad, no desde luego desde el criterio de las sacrosantas leyes de la acumulación capitalista), lleva a un extremo en que la civilización humana llega a perder parte de lo adquirido como resultado de siglos de evolución. Todo ello se ilustra en la catástrofe del “Prestige”.

Conseguir un transporte marítimo seguro fue una de las más importantes conquistas de la técnica (la sustitución de los cascos de madera por los de acero) y de la organización capitalistas (planificación de las rutas comerciales, legislación internacional,...) que constituyó una de las principales bases de la extensión del sistema a todo el planeta. Y, sin embargo, ¿qué nos encontramos hoy?. Que el transporte marítimo se realiza cada vez más con medios más precarios. La crisis de la construcción naval que se mantiene desde los años 80 (los pedidos de los que viven la mayoría de los astilleros provienen casi únicamente de sus marinas de guerra), ha conducido a una flota cada vez más obsoleta. De 7894 petroleros que surcan los mares del planeta, la mayoría de ellos no cumple los stándards de calidad exigible, y casi la mitad de ellos tienen más de 20 años (el “Prestige” tenía 26). Y no estamos hablando de los buques de unos cuantos armadores desaprensivos.

El Estado español ha tenido que reconsiderar su propuesta de prohibir la navegación de petroleros monocascos al comprobar que los 5 petroleros con los que cuenta la CLH (sucesora de CAMPSA en la distribución de crudos)para el transporte de derivados del petroleo entre puertos españoles ¡son todos ellos monocascos! y con más de 15 años de edad. Lo cierto es que en el transporte marítimo actual la mayoría de las cargas de mayor peligrosidad se realizan a través de barcos como el “Prestige”.

Es esa competencia enfebrecida la que lleva a los armadores a emplear buques obsoletos, a saltarse las revisiones de conservación, a contratar tripulaciones mal pagadas e inexpertas, a navegar en la cercanía de las costas para impedir que el oleaje de alta mar arruine el porte, etc., respetando aparentemente la “legalidad” mediante el empleo de las “banderas de conveniencia” .. Pero esta forma de trampear las “normativas” de seguridad no es patrimonio de unos cuantos capitalistas estafadores... Los propios Estados capitalistas que se llenan la boca de proclamas en pro del control de las mercancías peligrosas, recurren cada vez más a esas triquiñuelas. Así, por ejemplo, en la flota naviera española, hay 123 buques con pabellón extranjero, y el 30% de los petroleros españoles navega bajo las banderas de Panamá, Madeira, Chipre,... En esas condiciones la proliferación de “mareas negras” como la del Prestige es algo inevitable. No en vano, en la última década, hemos salido a una media de una marea negra por año (en Galicia son 5 en 25 años), en las costas de los países de la Unión Europea.

La irresponsabilidad de los políticos burgueses es la expresión de la incapacidad del capitalismo de salir de su atolladero histórico

Es evidente la sucesión de incompetencias, descoordinaciones y torpezas cometidas por las distintas autoridades nacionales y regionales del PP en la crisis del Prestige, tomando una serie de decisiones equivocadas para tratar de minimizar la magnitud de la catástrofe y que nada empañara su conocido eslógan del “España va bien”, echándole la culpa al mal tiempo, al armador, incluso a Gibraltar, a la oposición,...

Pero esta desresponsabilización de los gobernantes respecto al caos del sistema que gestionan no es algo característico de los gobiernos de derechas. Otro tanto sucedió cuando gobernaba Felipe González y se produjeron las contaminaciones del Casson, el Urquiola y el Mar Egeo, en Francia con el gobierno Jospin cuando la catástrofe del Erika, o en Gran Bretaña donde los sucesivos gobiernos de Thatcher, Major y ahora Blair también se desentendieron de la quiebra de las infraestructuras ferroviarias que han causado centenares de muertos.

Esa desresponsabilización de los gobernantes es un fenómeno, como la corrupción o el auge de fuerzas políticas difíciles de integrar en la gestión del capital nacional (el Frente Nacional en Francia, como analizamos en AP nº 165) que se está desarrollando cualitativamente en la etapa de descomposición capitalista. En efecto, en el mencionado artículo “La descomposición: fase última de la decadencia capitalista”, señalábamos que: “Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político. La base de este fenómeno es, claro está, que la clase dominante cada día controla menos su aparato económico, infraestructura de la sociedad El atolladero histórico en que está metido el modo de producción capitalista, los fracasos sucesivos de las diferentes políticas instauradas por la burguesía, la huída ciega y permanente en el endeudamiento con el cual va sobreviviendo la economía mundial, todos esos factores repercuten obligatoriamente en un aparato político incapaz, por su parte, de imponer a la sociedad, y en especial a la clase obrera, la “disciplina” y la adhesión que se requieren para movilizar todas las fuerzas y todas las energías para la guerra mundial, única “respuesta” histórica que la burguesía es capaz de ofrecer. La falta de la menor perspectiva (sino es la de ir parcheando la economía) hacia la cual pueda movilizarse como clase, y cuando el proletariado no es aún una amenaza para su supervivencia, lleva a la clase dominante, y en especial a su aparato político a una indisciplina cada vez mayor y al sálvese quien pueda”.

Esa tendencia a la irresponsabilidad de los gobernantes que hace años veíamos en los Estados de los países del Tercer Mundo, y luego en las naciones falsamente llamadas “socialistas” (en realidad expresiones caricaturales de la tendencia al capitalismo de Estado que se da en todos los países), empieza a cobrar cuerpo, de manera más frecuente en los Estados capitalistas más “avanzados” y “democráticos”, lo que indica que el caos y la descomposición en la que están sumidos más de tres cuartas partesdel planeta no son específicos de los países subdesarrollados, o de los antiguos regímenes stalinistas, sino un proceso imparable que rebota hacia el corazón mismo del capitalismo. Por ello, echar la culpa de las catástrofes ecológicas a la “anorexia del Estado”, o como dice Llamazares (secretario de Izquierda Unida), a “una crisis de representación democrática” constituye una criminal ilusión.

En primer lugar no es verdad que se esté dando un “adelgazamiento” del Estado capitalista, sino todo lo contrario: una auténtica hipertrofia del aparato estatal, que es fenómeno que se ha venido intensificando a lo largo de todo el período de la decadencia capitalista, y que alcanza niveles paroxísticos en la etapa de descomposición. Esa tendencia al reforzamiento del Estado, a que el Estado acabe absorbiendo más y más ámbitos de la sociedad civil es la respuesta de la burguesía a la acumulación de sus contradicciones. Pero respuesta no quiere decir solución. Por ello, con el avance de la descomposición, esa hipertrofia del Estado se produce al mismo tiempo que se recortan año tras año los presupuestos de los servicios públicos en sanidad, en educación, en pensiones o en protección civil. Todo esto se ha puesto claramente de manifiesto en la catástrofe del Prestige, en la que han intervenidos decenas de instituciones estatales (desde las directivas y los comités comunitarios de la UE, hasta las cofradías de pescadores, pasando por cinco ministerios del gobierno español, otras tantas consejerías del gobierno regional, autoridades marítimas, portuarias, etc.,...), al mismo tiempo que faltaban los medios más elementales para combatir la marea negra, empezando por los propios medios de salvamento marítimo que fueron prácticamente privatizados y “adelgazados” en la etapa de los gobiernos “socialistas” (apenas hay una decena de remolcadores en la costa cantábrica capaces de guíar petroleros como el Prestige),... Hay decenas de comités de expertos, miles de reuniones de coordinación, pero faltan aspiradores de fuel, contenedores, palas,...

Esa es la imagen del atolladero sin solución en el que cada vez más se adentra el capitalismo mundial, y precisamente por ello, la acción del Estado burgués que consiste en la defensa del orden capitalista en contra de las necesidades humanas, en vez de constituir un freno al caos se convierte en realidad en un factor añadido de éste. La ilusión de que ese Estado “democrático” serviría a los intereses de la ciudadanía, o serviría de instrumento para protegernos de la tendencia creciente a la destrucción que genera el propio sistema capitalista, se revela así como una criminal falsedad, que nos encadena aún más a los intereses de los explotadores.

La única solidaridad posible es la lucha contra el capitalismo

Uno de los aspectos más repetidos en la campaña .mediática. desatada con ocasióndel chapapote ha sido la “marea de solidaridad” que esta catástrofe ha suscitado entre la población: las imágenes de cientos de personas embarcándose en autobuses para dedicar sus vacaciones a limpiar las playas, o la de los voluntarios “autoorganizándose” para paliar los efectos del desastre habida cuenta de la desidia de las autoridades, y en muchos casos de los obstáculos que estas mismas han puesto, han aparecido una y otra vez en los medios de comunicación como lo “único positivo” de esta tragedia, como la demostración de que “cuando el Estado dimite de sus responsabilidades, la sociedad civil toma el relevo” ... Los medios de comunicación han hablado incluso de una “revolución en Galicia”..

Digamos de entrada que ante la magnitud de la catástrofe (la pérdida por muchos años de un ecosistema de un valor incalculable, la mayor reserva de mariscos de Europa), y de la tragedia a la que se ven abocados miles de personas (casi un cuarto de millón de personas viven directa o indirectamente de los recursos de esa zona), es perfectamente comprensible que haya una reacción «primaria» de solidaridad. Pero no es menos cierto que el propio Estado capitalista es capaz de desvirtuar esa solidaridad “humana” trasformándola en un ataque ideológico contra los trabajadores:

*en primer lugar porque la plantea en un terreno interclasista, en el que se confunden los intereses de explotadores y explotados. Precisamente porque los desastres ecológicos afectan al conjunto de la población, la lucha por la “defensa del medio ambiente” es proclive a esa mezcolanza entre capitalistas y trabajadores en una aparente “causa común”, pero en absoluto pueden identificarse los intereses de las grandes compañías conserveras que explotan mano de obra barata (con una inmensa mayoría de contratos temporales, discontinuos, utilizando mayoritariamente a trabajadoras para pagarles un salario inferior, etc.) que los trabajadores de esas mismas industrias. Incluso en las indemnizaciones otorgadas por la administración siguen habiendo clases: los patronos de barco cobran 60 euros días, mientras los trabajadores de la industria auxiliar recibirán la mitad.

* en segundo lugar porque utilizan esa solidaridad “ecológica” para sacarles las castañas del fuego al propio Estado capitalista. Los casi 5000 voluntarios que trabajan en la limpieza de las costas constituyen una mano de obra gratuita que el Estado emplea para ahorrarse los salarios que tendría que pagar para reparar las consecuencias de un desastre que él mismo ha causado. Así no es de extrañar que hayan habido choques entre los voluntarios y los empleados de la empresa Tragsa, subcontratada por la Xunta de Galicia para las labores de limpieza, porque estos finalizaban su trabajo a las 5 de la tarde. Esa manipulación de la solidaridad se ve también en el acuerdo de la Administración con las empresas constructoras a las que se les van a pagar las tareas de la reparación del litoral, pero que, al menos en los primeros momentos van a utilizar a los voluntarios como fuerza de trabajo. Y el culmen ya de esa explotación capitalista de la solidaridad ha sido la propuesta de empresarios y sindicatos de pagar ”a escote” un fondo de solidaridad con Galicia con los impuestos que trabajadores y empresarios pagan a la Seguridad social (3).

* finalmente porque desvía a prácticas “autogestionarias”, la toma de concienciade muchos trabajadores del papel nefasto del Estado capitalista. Como hemos vistoen Argentina en la que la organización de mercadillos de trueque no ha supuesto ningún cuestionamiento del Estado capitalista sino una auténtica bombona de oxígeno a las autoridades de ese país, del mismo modo la .autogestión. (es decir la autoexplotación) de los trabajos de limpieza de las costas, amén de justificar un aumento de las jornadas, unos ritmos extenuantes de trabajo, dejan intacto al Estado.

En el artículo “Es el capitalismo quien envenena la tierra” (Revista Internacional nº 63), escrito ya en 1990, señalábamos que «cuanto más dura el capitalismo, mayor es la catástrofe ecológica de dimensión planetaria”, y también que “En la fase actual de descomposición avanzada, la clase dominante pierde cada vez más el control de su sistema social. La humanidad ya no puede permitirse por más tiempo dejar el planeta en sus manos”. La “crisis ecológica” es una prueba más de que el capitalismo debe ser destruido antes de que arrastre al abismo al mundo entero......

El capitalismo destruye el entorno sin preocuparse por ello pues su objetivo es crecer por crecer. La única respuesta es suprimir el principio mismo de la acumulación capitalista; producir, no para incrementar el beneficio, sino para satisfacer las necesidades humanas. El capital destroza los recursos del mundo porque está dividido en unidades nacionales en permanente competencia, porque es fundamentalmente anárquico y no produce pensando en el futuro. La respuesta del proletariado a eso solo puede ser: la abolición del Estado nacional, la utilización común de todos los recursos naturales y humanos de la tierra y la instauración de lo que Bordiga llamaba «un plan de vida para la especie humana». En resumen, el problema sólo puede ser resuelto por una clase obrera consciente dela necesidad de revolucionar las bases mismas de la vida social y que posee los instrumentos políticos para asegurar la transición consciente yorganizada a la sociedad comunista».

Acción Proletaria (29 de Diciembre de 2002).

Notas:

1.-El fuel tipo .bunker. vertido por el .Prestige. contiene tres veces más azufre que los que se utilizanhabitualmente en Europa, produciendo ezcemas e inflamaciones en la piel, además de intoxicaciones en las vías respiratorias. Quienes trabajan en la limpieza de las playas señalan que su respiración suena como la de los silicóticos y que las mucosidades están ennegrecidas. No se han podido descartar sus efectos cancerígenos a medio plazo.

2.- La Plataforma “Nunca más” es la que ha llevado la voz cantante en las movilizaciones contra el vertido. Curiosamente ese fue ya el eslógan de las manifestaciones de protesta contra el vertido del “Mar Egeo” hace 12 años.

3.- Si los sindicatos han vociferado tanto contra la .obsesión por el déficit 0. de los políticos neoliberales de la Derecha, ¿porque proponen ahora no tocar las arcas del Estado y sí los bolsillos de los trabajadores, para hacer frente a la catástrofe en Galicia? Tal ofrecimiento ha puesto en bandeja de plata al propio Gobierno del PP un baño de .sensibilidad social. agradeciendo el regalo aunque rechazándolo ¡momentáneamente!. El precedente que sienta esta oferta sindical es una amenaza más contra nuestros salarios.

 

Venezuela: Los proletarios no tienen que elegir entre dos bandos burgueses

Estos últimos meses en Venezuela, las diferentes fracciones de la burguesía se enfrentan para intentar derribar al Gobierno, implicando en este asunto a ciertos sectores de la clase obrera. Los peligros que contiene esta situación para el proletariado, se pusieron de manifiesto con el fracasado golpe de Estado del pasado 11 de Abril contra Chávez, fecha en la que la Oposición envío literalmente a la masacre a 200000 manifestantes (52 muertos y 400 heridos), manifestación que fue recibida en las proximidades del palacio gubernamental por el plomo y la metralla de las bandas armadas del Gobierno, organizadas en los Círculos Bolivarianos.

Desde entonces, el caos y los enfrentamientos no han hecho más que empeorar cada día.

La impotencia de la burguesía para salir del caos

La impopularidad creciente de sus predecesoresllevó a Chávez al poder, sobre la base de un programa que prometía a los más desfavorecidos la mejora de sus condiciones de vida y, a todos, el fin de la corrupción generalizada que afectaba a todas las instituciones del Estado. Las promesas de este antiguo militar y su programa con un marcado tinte populista, se colocaban más a la izquierda que la de todos los otros partidos institucionales, y crearon la ilusión de que no volverían a repetirse los asuntos y corrupciones del pasado. Sin embargo, con el paso del tiempo, este campeón de la lucha contra la corrupción se ha convertido en el campeón de la corrupción. Por otra parte, en la medida en que la defensa del capital nacional obliga a adoptar ataques contra la clase obrera e implica igualmente llevar a la ruina a sectores cada vez mayores de la pequeña burguesía, ha hecho que Chávez haya ido perdiendo aceleradamente el apoyo de “su base social”, hasta el punto de que su popularidad en las fechas previas al golpe del 11 de Abril era del 44%, cuando llegó a disfrutar en sus mejores tiempos del 80% en todas las encuestas. En consecuencia, aquel en el que la población había creído encontrar un salvador se ha convertido en un factor de desestabilización enorme.

Hasta tal punto llega esa situación, que las fracciones que le habían otorgado su confianza están decididas y determinadas a obtener su marcha. A este coro de críticos, se han unido los Estados Unidos que consideran inoportuna y nada deseable la desestabilización de un país que es su tercer proveedor de petróleo. Además, la política extranjera de Chávez y su apoyo descarado a los intereses de la guerrilla colombiana, chocan frontalmente con los intereses de USA en la zona.

Sin embargo, el golpe de Estado y su fracaso han ilustrado a la vez dos hechos inseparables. De un lado la importancia enorme del descontento frente a Chávez, que ha cristalizado en un número cada vez mayor de fracciones de la burguesía decididas a derrocarlo. Y, al mismo tiempo se ha visto en la práctica la incoherencia, la falta de cohesión y de perspectivas de la Oposición, hasta el punto de que Chávez, apoyándose en ciertos sectores del Ejército y en los Círculos Bolivarianos, ha retomado la situación ante las envestidas de los golpistas.

Al fracasado golpe de Estado, ha seguido una tregua muy relativa en la tensión, que se ha visto sucedida por una nueva sacudida de la tensión con la convocatoria de la Huelga General Indefinida, que no indica para nada la perspectiva de una solución a los problemas en los que está sumida la burguesía venezolana, problemas que expresan la situación de descomposición en la que se hunde el capitalismo.

¿Por qué aumentan las tensiones?

El aumento exhorbitante de los productos de primera necesidad (del orden del 50% como media anual ), la multitud de promesas electorales no cumplidas y la situación de caos creada por las acciones desesperadas del Gobierno Chávez han conducido una nueva caída de su popularidad (sólo el 37% de la población le apoyaba en Agosto contra el 44% de Abril). Los sectores de la burguesía opuestos a Chávez, apoyados porlos Estados Unidos a través de la OEA (Organización de Estados Americanos), han utilizado a fondo esta degradación para reforzar su denuncia del Gobierno.

El Gobierno, por su parte, ha intentado contener a la Oposición a través de acciones de fuerza que han rebelado toda su debilidad: se han declarado zonas de seguridad para las manifestaciones de la Oposición que no son respetadas; se han denunciado intentos de golpes de Estado que luego se ha demostrado que no existían y eran inventadas; los militares disidentes han sido obligados a cumplir arrestos domiciliarios que han sido saboteados por la población. En suma, hemos asistido a un salto cualitativo en las acciones desesperadas del Gobierno para crear, especialmente, en Caracas, un ambiente de caos que si no es controlado, puede terminar en la confrontación abierta entre los sectores más radicales del Gobierno y la Oposición:

- Represión abierta de las manifestaciones.

- Subordinación de las policias locales de Caracas, favorables a la Oposición, al mando de militares afines al Gobierno.

- Actos violentos de los Círculos Bolivarianos contra las manifestaciones de la Oposición, que ya han dejado sobre las calles varios muertos y cientos de heridos.

- Atentados cometidos por esos mismos Círculos Bolivarianos (algunos de ellos con granadas y bombas incendiarias) en diferentes lugares del país: Iglesias, Sindicatos, estaciones de tren y autobuses.

En cuanto a la Oposición, ha reforzado sus posiciones desarrollando una estrategia a varios niveles: en primer lugar se ha reagrupado y organizado con más cohesión en la llamada Coordinación Democrática que concentra a partidos, sindicatos, grupos patronales, ONGs y personalidades diversas; ha organizado manifestaciones como la del 10 de Octubre pasado que ha reagrupado a más de un millón de personas. Militares de alto rango han ocupado un lugar importante al Este de Caracas yse han declarado en rebeldía.

La fuerza adquirida por la Oposición se expresa en el hecho de que la Coordinación Democrática ha sido reconocida internacionalmente en tanto que formación política, promovida, dirigida y organizada por el Secretario de la OEA. Esta participación de la OEA a tal nivel en el conflicto es expresión de la presión que ejercen los Estados Unidos sobre el asunto venezolano. Los sectores mayoritarios de la Oposición, con el apoyo de la OEA, están haciendo esfuerzos muy serios para que la salida al conflicto termine en una consulta electoral que ponga fin a la crisis. Una petición de más de dos millones de signatarios ha sido organizada por la Coordinación Democrática que reclama la convocatoria de un referéndum sobre la continuidad o el fin del mandato de Chávez.

El chavismo utiliza todos los medios a su alcance, sean del tipo que sean, para mantenerse en el poder, incluyendo el fomentar el caos y la violación permanente de la constitución que ellos mismos habían proclamado en 1999. De un lado, el Gobierno se sienta en la mesa de .negociaciones. Y, por otra parte hace uso de sus grupos de choque y de los militares afines para mantenerse en el poder. Chávez y los altos dirigentes de su Gobierno son conscientes de que les es imposible ganar las elecciones como resultado de su calamitosa gestión y del declive de su popularidad. Pero, también saben que abandonando el poder se arriesgan a verse enfrentados a graves acusaciones de corrupción y fraude electoral. Así, la evolución de la situación inmediata no está en absoluto clara. Es posible una salida constitucional a la crisis, e igualmente es posible que ésta se desarrolle en un escenario de enfrentamientos armados.

La burguesía de ambos bandos dispone de recursos para implicar a fracciones de la clase obrera en los posibles enfrentamientos. Los sindicatos como buenos órganos del capital, han estado en primera línea dando su apoyo a uno y otro bando de la burguesía. En la medida en que se agudizan los enfrentamientos, los sindicatos oficialistas se han unido a las fuerzas de represión y a los Círculos Bolivarianos para reprimir a los trabajadores del bando contrario, lo que ha sucedido en el sector del petróleo, el metro y entre los empleados del sector público. Por otra parte, los sindicatos de la oposición han jugado unpapel estelar para llevar a los trabajadores a apoyar acciones de las fracciones de la Oposición, lo que ha acentuado la división de los trabajadores y el riesgo de ser utilizados como fuerza de choque contra las fuerzas del chavismo. Se ha derramado sangre obrera y de seguro se derramará más, mientras siga canalizada por la acción de estos sanguinarios.

Los Círculos Bolivarianos, por su parte, tienen una notable influencia sobre las masas más pobres de la población, los parados y el lumpen proletariado que utilizan para enfrentar a los obreros con trabajo estable y a la pequeña burguesía. Tal influencia puede extenderse, de forma significativa, a los obreros más desfavorecidos que comparten con estas capas más miserables los lugares en donde viven.

No hay nada en los objetivos políticos de cualquiera de los dos bandos en discordia, que justifique que la clase obrera preste su apoyo, si quiera condicional y puntual. Esto no haría más que acrecentar las dificultades que sufre actualmente la clase obrera para afirmarse en su terreno de clase antela agravación de los ataques que sufre. Estees el sentido del llamamiento internacionalista que los revolucionarios lanzamos a nuestra clase.

Artículo retomado deInternacionalismo -Noviembre 2002- (publicación en Venezuela de la CCI).

 

Acción Proletaria nº 169, 15 Marzo - 15 Mayo

El capitalismo es la guerra ¡Guerra al Capitalismo!

La inminente guerra en Irak es un paso más del capitalismo en su pendiente siniestra hacia la destrucción y la barbarie. Miles o cientos de miles de trabajadores, campesinos, mujeres, niños…, van a ser fríamente masacrados por nuevos ingenios de la muerte: e-bombas, bombas casi nucleares, minas en racimo etc. Es probable también que soldados de la coalición alrededor de Estados Unidos mueran en el campo de batalla. No se puede descartar que se repita un desastre ecológico como el de la guerra del 91 donde el ejército iraquí en retirada prendió fuego a numerosos pozos de petróleo. Sobre la región de Oriente Medio planea el espectro de una desestabilización de incalculables consecuencias. La lacra de la guerra, ya de por sí muy extendida por el planeta, ampliará sus efectos devastadores pues el pulso feroz que libran en el terreno diplomático el eje franco-alemán contra el eje de Estados Unidos y sus “colaboradores” tendrá más pronto o más tarde su concreción en sangre en nuevos países. Se habla de Irán, de Siria, de Libia, de Corea del Norte etc., como futuros frentes de fuego.

No sabemos cuanto tiempo durará la masacre en Irak pero lo que si sabemos es que no acabará con el terrorismo sino que extenderá el terrorismo por el planeta. No acabará con las armas de destrucción masiva sino que pondrá en práctica y ampliará a una escala más devastadora sus efectos mortíferos. No pondrá orden y paz en el mundo sino que agravará el caos y el desorden en todas las esferas de las relaciones internacionales. Testigo de ello son las graves sacudidas que la actual crisis imperialista ha provocado en instituciones multilaterales como la ONU, la OTAN y la UE   

Pero los efectos devastadores de la guerra imperialista no se limitan ni al campo de batalla ni al terreno de la estabilidad mundial. La guerra exige un enorme esfuerzo económico cuya factura es pagada por los trabajadores de todos los países bajo la forma de más explotación, más desempleo, más sacrificios, más austeridad, más privaciones. Si es verdad que la guerra puede beneficiar a tal o cual grupo de capitalistas, la guerra supone para el capitalismo en su conjunto un enorme despilfarro de recursos, una carga cada vez más pesada que agrava la crisis –hoy de por si ya muy grave- de su régimen de producción. Y frente a esa agudización de la crisis todos los capitales nacionales solo tienen dos respuestas que se combinan y refuerzan entre si: el ataque a las condiciones de vida de los trabajadores y la huida ciega en nuevas guerras.

¿Se puede luchar eficazmente contra la guerra siguiendo las banderolas del pacifismo? En las actuales manifestaciones pacifistas que inundan de gentes angustiadas e inquietas las calles de las principales ciudades del mundo vemos a los partidos socialistas, a las ONG e incluso a la Iglesia Católica ponerse a la cabeza de un movimiento “por la paz”. Debemos decirlo claramente: ni esas fuerzas que capitalizan el movimiento ni los objetivos que este se dan constituyen un obstáculo contra la guerra sino que son en realidad un obstáculo a la lucha contra la guerra.

Los partidos socialistas, así como sus cofrades ex”comunistas”- tienen las manos manchadas de la sangre de las guerras que han dirigido, apoyado o participado. En cuanto a la Iglesia Católica baste recordar su apoyo apenas disimulado a la 2ª Guerra Mundial secundando al bando nazi o su implicación directa en la “Cruzada” de 1936. Estas fuerzas que hoy visten los ropajes del pacifismo son lobos disfrazados de corderos. Su belicismo nada tiene que envidiar al del trío formado por el dios Bush y sus ángeles exterminadores Bush y Aznar. Están en contra de esta guerra pero están a favor de muchas guerras del pasado y de otras muchas del futuro.

En cuanto a los objetivos piden que se confíe en la ONU y que se respete el “derecho internacional”. Pero la ONU no es un instrumento de paz sino una cueva de ladrones donde se dirimen los duelos diplomáticos y las intrigas de pasillo que preparan las guerras. Una guerra aunque tenga la bendición del Consejo de Seguridad sigue siendo una guerra imperialista. El llamado “derecho internacional” no detiene las guerras sino que las legitima, no establece un arbitraje justo y pacífico sino que sirve de bandera de conveniencia en las peleas que libran los distintos Estados Capitalistas.

La guerra imperialista no es el producto ni de malas políticas ni malos políticos, ni de violaciones de derechos humanos o de leyes internacionales, sino que surge de la crisis histórica del capitalismo, es la expresión de su decadencia y descomposición irremediable. A lo largo del siglo XX se ha convertido en su modo de vida, en la ley misma de su supervivencia. ¡Nunca en la historia ha habido tantos muertos como en el siglo XX, época de decadencia del capitalismo!.  

PARA ACABAR CON LAS GUERRAS HAY QUE ACABAR CON EL CAPITALISMO. Pero sólo hay una clase social que puede acabar con las guerras y el capitalismo: el proletariado mundial. Así lo demostró en 1917 con la Revolución en Rusia y la oleada revolucionaria internacional que le siguió que paró la horrible carnicería de la Primera Guerra Mundial. Solo el proletariado tiene las condiciones de unidad, solidaridad, fuerza colectiva, necesarias para enfrentarse al capitalismo e instaurar un nuevo sistema social, el comunismo, que resuelva y supere las contradicciones en las que atenaza el capitalismo a la humanidad.

Con la guerra, la crisis económica va a agravarse inexorablemente y con ella ataques aún más feroces a las condiciones de vida de todos los obreros del mundo empezando por los del país que más se va a ver afectado: Estados Unidos. Los obreros deben luchar colectivamente, extendiendo su combate a las capas más amplias del proletariado, contra estos atentados a su existencia y su porvenir. En esta lucha tienen que tomar conciencia de que no basta limitarse a una resistencia contra el avance inmisericorde de la explotación. Deben unir la lucha contra la explotación a la lucha contra la guerra. Deben comprender en el curso de los combates que explotación y guerra tienen la misma raíz: el capitalismo. PARA ABOLIR LA EXPLOTACION Y LA GUERRA HAY QUE ABOLIR EL CAPITALISMO.

Acción Proletaria 13-03-03

¿Por qué Aznar sigue a Bush?

¿Qué mosca le ha picado a Aznar para seguir a pies juntillas las andazas de Bush en la actual crisis en torno a Irak? ¿Esta opción viene por que Aznar es de derechas y porque es arrogante y poco demócrata? O bien ¿obedece a una opción necesaria para interés imperialista del capital español?

¿Por qué el PSOE, que no tuvo ningún escrúpulo en llamar al si en el famoso referéndum de la OTAN de 1986 y en participar sin reservas en guerras tan infames como la que hoy se prepara –primera guerra del Golfo de 1991, guerras balcánicas-, enarbola el pacifismo más radicalizado?

El capital español es tan imperialista como Estados Unidos, Alemania o Irak pues «la política imperialista no es obra de un país o de un grupo de países. Es el producto de la evolución mundial del capitalismo en un momento dado de su maduración. Es un todo inseparable que no se puede comprender más que en sus relaciones recíprocas y al cual ningún Estado puede sustraerse» (Rosa Luxemburgo: La crisis de la socialdemocracia). Las tensiones imperialistas que dominan el mundo imponen al Capital español una política, unas alianzas, unas orientaciones. Estas están marcadas en primer lugar, por situación general del capitalismo mundial que hemos caracterizado como la época de descomposición, fase terminal de su decadencia[1]. En ese campo de juego intervienen además la posición económica, militar y estratégica del capital nacional, sus tradiciones históricas, y simultáneamente la intervención e injerencia de Estados más poderosos.

Esto es lo que queremos abordar con este artículo que no pretende dar una posición acabada sino plantear unas orientaciones para la reflexión y la acción. Vamos a recordar algunos elementos históricos y después abordaremos cómo se posiciona el capital español en la presente crisis, qué factores influyen en ella y qué perspectivas se abren.

 

Algunos elementos históricos

España dejó de ser un imperio hegemónico a finales del siglo XVI. La catástrofe de la Armada Invencible marcó el principio del fin de un imperio feudal derrotado por Gran Bretaña que emergía como núcleo central del desarrollo del capitalismo.

Agobiada por la enorme superioridad inglesa, la monarquía hispana selló en el siglo XVIII una alianza con Francia que resultó desastrosa agravando aún más su decadencia, socavando y llenando de contradicciones las posibilidades de desarrollo del capitalismo. Dice un proverbio chino que “nunca hay que aliarse con un vecino demasiado poderoso”. España cometió ese error en una tentativa desesperada de contrapesar la enorme superioridad marítima de Gran Bretaña que ponía en jaque sus inmensas posesiones coloniales.

En el siglo XIX se impone por fin la revolución burguesa lastrada sin embargo por importantes ataduras feudales y por la fuerte dependencia de las inversiones de capitalistas británicos y franceses (ferrocarriles, minería)[2]. En 1898 pierde los últimos restos coloniales (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) a manos de la nueva potencia emergente, Estados Unidos.

Con la entrada del capitalismo en su periodo de decadencia[3], el “destino” del Capital español en el tablero imperialista quedará marcado por 3 ejes:

  • Hace ya tiempo que no es una potencia con aspiraciones mundiales y debe limitarse a ambiciones regionales;

  • Su territorio mismo, debido a su posición estratégica –entrada del Mediterráneo- y a la debilidad del capital nacional, se convierte en teatro del enfrentamiento directo entre las grandes potencias (en aquella época Alemania, Gran Bretaña y Francia);

  • Debilidad del Ejército, atrasado, mal equipado y pletórico de mandos, que se atasca una y otra vez en los conflictos (por ejemplo, entre 1906 y 1926 se arrastrará la enorme sangría de la guerra de Marruecos).

Estas realidades obligarán al capital español a adoptar una política de neutralidad en la primera guerra mundial. Si ciertamente esta posición permitirá un efímero desarrollo económico; a nivel imperialista, la posición del capital español se debilitará de forma creciente. La opción neutral adoptada por la burguesía española en la primera guerra mundial fue más bien el producto de las fuertes presiones de los diferentes aliados que una opción adoptada de forma independiente por el Capital nacional. La prueba es que se creó una fuerte división entre germanófilos y francófilos y que todo ello contribuyó a agravar la inestabilidad del estado, amenazado además por el empuje del proletariado que, animado por el ejemplo ruso, arreciaba en sus huelgas (el famoso “Trienio Bolchevique” entre 1917-20).

En la crisis que conducirá a la 2ª Guerra Mundial, la guerra del 36 hará de España el teatro de la confrontación militar y los preparativos de ambos bandos. Las divisiones dentro de la burguesía española, ya expresadas durante la primera guerra mundial, se agravan considerablemente hasta el extremo de dirimirse directamente en el terreno de las armas[4].

Sin embargo, el triunfo de Franco no significará necesariamente una implicación con el bando alemán, su principal postor durante la guerra civil. Pese a la existencia de una fracción pro-alemana muy fuerte dentro del régimen y al peso de las afinidades ideológicas, el capital español tomará distancias cada vez mayores respecto al régimen nazi. Las razones están en que:

  • Alemania ocupa Francia y se convierte en un vecino demasiado poderoso para aliarse con él, máxime teniendo en cuenta la ruina económica con la que sale el capital español de la guerra del 36  ;

  • La posición estratégica de España es un bocado muy apetitoso que se debe utilizar como mecanismo de defensa y como medio de obtener ventajas frente a los diferentes contendientes.

 Tras la segunda guerra mundial y con la época de la guerra fría, el Capital español se vinculará directamente con USA pues para estos las 3 penínsulas del mediterráneo (España, Italia y Turquía) jugaron un papel clave como piezas maestras en la empresa de cerrarle al bloque ruso todas las salidas marítimas.

Con la llegada de la “transición democrática” esta orientación no se modificará sustancialmente. El P”C”E se alejará de Rusia y por todo un tiempo prevalecerá el llamado “consenso en política exterior”. Este busca superar el relativo aislamiento político que sufrió España bajo el franquismo mediante la:

  • Integración en el Mercado Común: necesaria para asegurarse una mínima supervivencia económica y obligatoria para no caer en un aislamiento político que le relegaría a niveles “tercermundistas”

  • Integración en la OTAN, opción impuesta por USA y necesaria igualmente para intentar modernizar un ejército obsoleto e ineficaz.

 

La política imperialista del Capital español desde 1989

Los cambios de la configuración imperialista mundial que significa el hundimiento del antiguo bloque ruso repercuten necesariamente sobre la política exterior del capital español. Este participa plenamente de las tendencias que hemos visto como características de la descomposición:

  • El cada uno para si de cada Estado

  • La contestación más o menos abierta hacia el gigante americano

  • La tendencia a unas alianzas cada vez más frágiles, inestables y volubles[5].

Así, observamos en el Capital español un juego bastante complicado que, en líneas generales se caracteriza por:

  • La afirmación de sus intereses como potencia “mediterránea” buscando relaciones de “amistad” con los países árabes. Esto le hace, en general, apoyar a Francia;

  • La tentativa de erigirse como “interlocutor privilegiado” entre los países de Sudamérica y los grandes países europeos.

Pero, al mismo tiempo, tiene que jugar en el terreno político y económico de la UE donde se encuentra en una situación bastante contradictoria pues, por un lado, la UE es un marco necesario para que un capital tan débil como el español pueda tener un cierto peso político, diplomático y económico en el mundo. Pero al mismo tiempo, acarrea problemas crecientes tanto en el terreno económico como en el plano político que le hacen muy vulnerable a los designios de Alemania y Francia.

Ello ha determinado una oscilación del capital español entre etapas de arrebatado “europeismo” y otras donde su insistencia se vuelca en el “reforzamiento del vínculo trasatlántico” con Estados Unidos. De manera general, el capital español se hace más europeísta cuando Francia y Alemania tienden a distanciarse. Eso le permite apoyar unas veces a Francia y otras a Alemania aunque sus preferencias son mayores hacia el Gallo francés debido a las coincidencias en la política mediterránea y hacia los países árabes.

Sin embargo, cuando en situaciones como la actual, Francia y Alemania andan cogidas de la mano, el Capital español busca en el apoyo a Estados Unidos un contrapeso que frene las veleidades excesivamente preponderantes de sus vecinos del Norte. Las buenas relaciones entre París y Berlín privan al capital español del margen de maniobra que le da el hacerse un hueco explotando las tensiones y los intereses encontrados entre ellos.

Pero, como hemos dicho antes, la defensa de los intereses de España se ve condicionada por el peso de influencias de potencias más poderosas que influyen a través de diferentes mecanismos de presión. A lo largo de la década de los 90 hemos visto una serie de flancos vulnerables del capitalismo español:

  • El terrorismo de ETA, tradicionalmente apadrinado por Francia que lo ha utilizado como un importante medio de chantaje

  • El nacionalismo vasco del PNV que anda en la órbita de Estados Unidos.

 

Las causas de la política actual

A la luz de los análisis anteriores podemos entender por qué el capital español ha elegido ante la crisis iraquí el alineamiento incondicional con la política USA:

  • El eje franco-alemán ha hecho valer sus pretensiones de dominación sobre la UE de forma ruidosa (en particular, en la famosa cumbre franco-alemana de enero de 2003). Semejante exhibición ha alarmado al capital español, así como al italiano y a toda la serie de Estados del Este europeo, que ven sus intereses directamente amenazados;

  • La propuesta de ampliación de la UE reduce considerablemente el peso de España además de suponer un importante revés económico al perder buena parte de los fondos estructurales.

Tomar distancias respecto a los dos gallitos es una necesidad vital. España se aproxima a Gran Bretaña (el famoso idilio Aznar-Blair) intentando limitar al máximo las influencias de los dos vecinos del norte, lo que lleva necesariamente al alineamiento con la política USA en esta crisis.

Ahora bien, la opción española ha sido igualmente determinada por la evolución de las presiones externas de los diferentes imperialismos y particularmente de USA:

  • La influencia de Francia en ETA ha disminuido en los últimos tiempos lo que reduce los peajes a pagar al vecino del norte;

  • En cambio, Estados Unidos ha reforzado sus resortes dentro del nacionalismo vasco patrocinando sus pretensiones “soberanistas” lo que le proporciona eficaces bazas de presión sobre el Estado español;

  • Del mismo modo, el episodio de la tensión con Marruecos (invasión de la isla del Perejil) ha dado a Estados Unidos una doble ganancia: por un lado, le ha permitido chantajear a España y, por otra parte, ha provocado su distanciamiento con Francia que tomó postura por Marruecos en el asunto del Perejil

No es el capital español quien juega con los americanos frente a alemanes y franceses sino que es Estados Unidos quien utiliza las necesidades del capital español como ariete para segar la hierba bajo los pies de Alemania y Francia. Con la carta de los 8 –y después con la de los 10- hemos visto como aliados tradicionales de Alemania (Croacia, Hungría, Chequia) han tomado distancias arrimándose a Estados Unidos, lo que ha permitido a estos causar estragos en el patio trasero de Alemania, cerrándole provisionalmente sus vías de expansión imperialista hacia el Este (el eje de su “espacio vital”), a la vez que socava su espacio de influencia política y económica (la UE de los 15). Aznar ha encendido la mecha de la discordia en el seno de la UE. La famosa “política común de defensa y exterior” ha saltado por los aires con el activo concurso de España y Gran Bretaña.

 

¿Por qué en el asunto de Irak se ha roto el famoso consenso en política exterior?

Si en los últimos 25 años los principales partidos del arco parlamentario (y sobre todo PP y PSOE) han coincidido plenamente en cuestiones de política exterior ¿por qué esta vez se ha roto el consenso?

No es desde luego porque el PSOE –cuyo ardor guerrero nada tiene que envidiar al PP- se haya vuelto de repente “pacifista convencido” bajo la égida del “hombre de los pactos”, “Zapactero”. Tampoco podemos dar crédito al repentino “pacifismo” de la Iglesia Católica que entre otras cosas patrocinó matanzas bélicas como la “cruzada” de 1936. Nada se puede confiar tampoco del “pacifismo” de Pujol, el PNV o de la mismísima IU cuyo principal partido, el P”C”E, sigue reivindicándose de la “Gran Guerra Patriótica” de la URSS frente a Alemania durante la II Guerra Mundial o de la guerra “antifascista” de 1936.

El pacifismo que hoy exhiben todas las fuerzas políticas de oposición, los sindicatos, la Iglesia etc., tiene diversas causas. Hay en el caso del PSOE e IU la necesidad de sabotear cualquier tendencia a la toma de conciencia en las filas del proletariado. El estruendo de su oposición al belicismo de Aznar pretende hacer olvidar la realidad de que todos los partidos del Capital nacional, sean de derechas o de izquierdas, comparten un compromiso común en el imperialismo y la guerra. Del mismo modo, sus invocaciones de la ONU y el “derecho internacional” pretenden sembrar la ilusión desmovilizadora de que esas instituciones del orden burgués no son ninguna garantía de paz sino un mecanismo más del engranaje guerrero en el que se mueve el conjunto del capitalismo mundial. Finalmente, sus falsas explicaciones de la guerra (el petróleo, la maldad de Bush convertido para la ocasión en el nuevo Hitler etc.) buscan ocultar que la guerra imperialista está en la evolución misma del capitalismo actual, que es una expresión del impasse mortal que lleva a la humanidad.

Pero existen también factores relacionados con la política del capital español. En primer lugar, el PSOE es mucho más “europeísta” que el PP (aunque no por ello deje de haber influencias pro-americanas en su seno). Lo mismo sucede con los catalanistas de CIU. Hay, sin embargo, un problema más profundo. La opción tomada por Aznar en la crisis actual encierra peligros importantes para los intereses futuros del capital español. Un sector muy influyente de éste comprende los riesgos que entraña socavar las estructuras de la UE como terreno de juego político e imperialista. El Capital español tiene en la UE un terreno de influencia y de prestigio en el mundo, le permiten jugar un papel, que en el aislamiento jamás podría jugar.

Los portavoces más sutiles de este sector no critican el que se apoye a Bush como “aviso” a Alemania y Francia. Lo que critican es que Aznar esté yendo demasiado lejos en esa alianza pues ven que eso puede llevar a un peligroso aislamiento de España en el escenario mundial. USA adula a Aznar con promesas etéreas de darle un puesto en el G-8 e incluso en el Consejo de Seguridad de forma permanente (en este caso con el evidente propósito de contrapesar a Francia). Estas ínfulas de grandeza constituyen un traje demasiado ancho para el Capital español que sigue teniendo un ejército desarbolado (pese a los esfuerzos que se hacen para modernizarlo) y que carece de los medios políticos, económicos y diplomáticos necesarios para estar a la altura de tales posiciones en el escenario mundial. En las condiciones actuales del capitalismo español, con su débil posición a nivel económico, militar e imperialista, semejantes prebendas se convertirían en un regalo envenenado pues, o bien le obligarían a un esfuerzo de armamentismo que está completamente alejado de sus posibilidades o bien le conducirían a un peligroso aislamiento que dañaría las frágiles adquisiciones conseguidas con un esfuerzo de años dentro de la UE, frente a los países árabes y frente a los estados sudamericanos.

Por este conjunto de razones hay una poderosa corriente de oposición a la política del gobierno Aznar. Piensan que puede llevar a España a un terreno de nadie, de aislamiento político e imperialista, que le hagan mucho más vulnerable a las presiones de unos y de otros y que, a término, acaben debilitando su posición imperialista en el concierto mundial.

Esta división que hoy se manifiesta en el seno de la burguesía española expresa las fracturas clásicas que la han atacado a lo largo del siglo XX como expresión de la debilidad de su posición imperialista y de la eficacia que tienen las presiones e injerencias de potencias mucho más poderosas. A los problemas crónicos que en los últimos años han amenazado la cohesión del capital nacional (la cuestión vasca, los nacionalismos periféricos, las dificultades de la derecha) se une ahora un nuevo factor de convulsiones que es el de la opción imperialista. Este factor, lejos de ser circunstancial, tendrá un peso crecientemente desestabilizador en la vida política de la burguesía española.

Acción Proletaria 13-3-03

[1] Ver las Tesis sobre la Descomposición en Revista Internacional nº 62

[2] Ver el libro de Marx y Engels Revolución en España

[3] Para los revolucionarios (ver las contribuciones de Rosa Luxemburgo y Lenin y las tesis del Primer Congreso de la Internacional Comunista en 1919) el capitalismo entra en decadencia con el estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial.

[4] No podemos entrar aquí –en el marco de este rápido comunicado- en el análisis de cómo 1936 significó el alistamiento del proletariado para la guerra “antifascista”. Ver el libro que hemos publicado recopilando los textos de Bilan.

[5] Ver un análisis general de la época abierta en 1989 a nivel de las relaciones imperialistas en el artículo Militarismo y Descomposición en la Revista Internacional nº 64.

Acción Proletaria nº 170, 15 Mayo - 15 de Julio 2003

Del «¡No a la guerra!», al «¡Aznar dimisión!»

 En el número pasado de nuestra publicación, Acción Proletaria 169, decíamos a propósito de la marea de movilizaciones pacifistas que desde el 15 de Febrero recorría las principales ciudades de España y del mundo: "Lo primero que hay que decir es que las manifestaciones actuales, por muy masivas que sean, no van a decidir el curso de los acontecimientos ni a impedir una guerra... (“Para luchar contra la guerra hay que combatir el capitalismo). Efectivamente ni los gritos de “¡No a la guerra!” han impedido que esta comenzase, ni los de “¡Paremos la guerra!” han hecho que las fase “militar” de la guerra de Irak haya concluido, sino la consecución por parte de Estados Unidos de sus objetivos estratégico militares (la toma del país y del desalojo del poder del régimen de Sadam Hussein). Y añadíamos a continuación:“ La principal función de las “movilizaciones” pacifistas es enmascarar las causas reales de la guerra, impidiendo que la población en general y sobre todo la clase obrera, comprenda verdaderamente la cuestión crucial: que la responsabilidad de la guerra no incumbe a tal o cual país o coalición de países, sino que es el auténtico modo de vida permanente del sistema capitalista en su conjunto en su etapa de decadencia” (Idem). Muchas han sido las patrañas con las que la clase dominante nos ha bombardeado ideológicamente para enmascarar y ocultar esas verdaderas causas de la guerra: que la guerra sería por el petróleo, acuñando así la consigna de ¡”No más sangre por petróleo”! tan repetida en las manifestaciones; que sería porque Bush es un chulo belicista y Azmar un lameculos belicista., de ahí que una de las consignas más repetidas en las manifestaciones, en especial en las de Marzo y Abril, haya sido ¡Aznar dimisión! o ¡Aznar dimite, el pueblo no te admite!. Esa misma consigna la hemos visto repetida hasta la saciedad en las imágenes televisivas en boca de los dirigentes de Izquierda Unida (con Llamazares a la cabeza) o del PSOE (a cargo de Calderero o del propio Zapatero). De esta forma la solución, no a la guerra en si, (que, además, es independiente de la participación española en ella) sino a la implicación de España en la cruzada contra Irak, está en echar a Aznar y su gobierno “belicista”. Esta identificación entre ¡No a la guerra! y ¡Aznar, dimisión! cumple una doble función de engaño ideológico:
  • Que la guerra sería el resultado de la ambición desmedida de unos cuantos politicastros sedientos de sangre entre los que se encontraría Aznar, y que, en oposición a ellos estarían los amantes de una política de “paz” y respeto a la “legalidad internacional”, los Zapatero, Llamazares, etc. O lo que es lo mismo: que la derecha, en este caso el PP, sería “belicista” por naturaleza mientras que la izquierda, PSOE e IU, sería “pacifista”.
  • Que ya que las movilizaciones no han servido para parar la guerra que al menos sirvan para pararle los pies a Aznar como castigo por no hacer caso al clamor popular.

A estas dos cuestiones queremos responder, brevemente, en este artículo.

 

¿Para que piden la cabeza de Aznar?.

No vamos a entrar en este artículo en analizar la actual posición imperialista del capital Español ni las divisiones que ésta ha generado entre las fuerzas políticas de la burguesía española (remitimos al lector al artículo publicado en el número 169 de nuestra publicación), ni tampoco en si la burguesía española se está planteando o no un relevo del gobierno o un voto de castigo al PP (que trataremos en posteriores publicaciones). Independientemente de ello pedir la cabeza de Aznar en las manifestaciones pacifistas le sirve a la burguesía española para dos fines muy precisos.

El primero de ellos es evitar que algunos de aquellos que han participado en las movilizaciones pacifistas empiecen ha hacerse la siguiente reflexión: “¿para que ha servido el 15 de Febrero y el 15 de Marzo?”, “¿para que han servido las cadenas humanas, las manifestaciones todos los sábados, las caceroladas?”. Y ante la evidencia de que no han servido para hacer frente a la guerra cabe entonces preguntarse ¿por qué?, ¿no será que ese no es el camino para acabar con la guerra?. Es decir se trata de ocupar el terreno de forma que se obstaculice hacerse ese tipo de preguntas. Así las movilizaciones si que habrían servido para algo, para pedir la dimisión de Aznar, y tendrían la posibilidad de continuarse en otro terreno, el electoral, el democrático. Y ese es precisamente el segundo de los fines, capitalizar y rentabilizar esa “gigantesca participación ciudadana” en el terreno del reforzamiento de la democracia y la supuesta “voluntad del pueblo”. De las misma forma que la burguesía española ha utilizado el antiterrorismo para lanzar grandes campañas de prestigiamiento de la democracia, hoy esta aprovechando el pacifismo y las movilizaciones pacifistas para el mismo fin.

 

¿Acaso son más pacifistas los partidos de la izquierda del capital y más belicistas los de derechas?

La hoja de servicios de los llamados partidos “socialistas” y “comunistas” a favor de la defensa de los intereses del capital (1) incluido la implicación en la guerra imperialista es bien real y bien amplia, aunque hoy se nos presenten vestidos de palomas de la paz. Basta recordar que fue precisamente el voto favorable a los créditos de guerra lo que sancionó el paso de la social democracia a las filas de la burguesía. La traición de la hasta entonces proletaria (aunque ya corroída años de oportunismo) social democracia abrió la puerta a la primera guerra mundial y llevó a miles de obreros a matarse los unos a los otros. El capitalismo había llevado la guerra al nivel más alto alcanzado hasta entonces por la humanidad.

Los tan pacifistas hoy ,PSOE, PC, o los anarquistas actuales nietos de los de la CNT, fueron los principales responsables de la masacre de obreros en la guerra de España de 1936 en nombre de la defensa del gobierno republicano, tan burgués y anti proletario como el franquista (ver nuestro libro España 1936: Franco y la República masacran a los trabajadores”).

Por lo que respecta a segunda guerra mundial la contribución bélica de los partidos de la actualmente tan pacifista izquierda del capital fue abrumadora. Los partidos llamados comunistas y socialistas son directamente responsables de la masacre de miles de obreros enrolados en el Frente Popular, bajo la bandera nacional o en defensa de la supuestamente socialista madre Rusia.

Lo que hoy incomoda a Zapatero y al PSOE, a Llamazares e IU, y sus acólitos más a la “izquierda” no es la guerra en si, sino si participar en la campaña contra Irak es la mejor forma o no de defender los intereses imperialistas y nacionales del capital español. Las lágrimas de cocodrilo que hoy vierten sobre los cadáveres de lo