El año 2004 ha acabado con una inmensa tragedia humana en Asia del Sur. Un terremoto de violencia excepcional ha provocado un maremoto en el Océano Indico que ha devastado, al menos, una decena de países ribereños. En pocas horas, los tsunamis han provocado más de 160.000 muertos, decenas de miles de desaparecidos, centenas de miles de heridos y cinco millones de desplazados. Este terrible balance es desgraciadamente provisional ya que en numerosos países, en particular Indonesia, Tailandia y Sri Lanka, muchas zonas no son accesibles al estar totalmente destruidas las redes de transporte.
En estas regiones costeras, ciudades enteras han sido arrasadas, centenares de barcos de pesca se han hundido y, las aguas y el fango han arrasado casi todo, dejando a más de cinco millones de personas sin hogar, comida o agua potable, lo que va a provocar un número aún mucho mayor de víctimas. De hecho las organizaciones humanitarias ya han hablado de las nuevas miles de víctimas que va a provocar el estallido de las epidemias mortales. Una vez más son las capas más pobres de la población, y entre ellas el proletariado que trabaja en la industria del turismo, las principales víctimas de esta tragedia.
Como sucede ante cada catástrofe de este tipo, se invoca ante todo la impotencia de los hombres ante los “designios de la madre naturaleza”, la mala suerte o la fatalidad, e incluso la pobreza de los países siniestrados que no podrían adquirir los medios técnicos para prevenir tales cataclismos. ¡ Engaños y mentiras!.
¿ Porqué y como un fenómeno natural y bien conocido como son los maremotos ha podido en tan pocas horas transformarse en una catástrofe social de tal envergadura?.
Evidentemente no se puede acusar al capitalismo de ser el responsable del terremoto que ha provocado el terrible maremoto. Sin embargo, si que se puede y debe responsabilizarse a los gobiernos de estos países y a sus homólogos occidentales de la total negligencia e irresponsabilidad que han conducido a esta inmensa catástrofe humana. Todos sabían que esta región del globo esta especialmente expuesta a los movimientos sísmicos.
“... Los expertos locales, sin embargo, sabían que podría ocurrir un drama. A mediados de Diciembre, en el contexto de una reunión de físicos en Yakarta, sismólogos indonesios plantearon tal eventualidad a un experto francés porque eran perfectamente conscientes del peligro de maremotos ya que se estaban produciendo permanentemente terremotos en la región...” (Liberación, 31/12/04).
No sólo los expertos estaban al corriente, además, el ex director del centro Internacional de Información sobre Maremotos en Hawai, George Pararas-Carayannis, dijo claramente que un gran terremoto se había producido 2 días antes de la catástrofe del 26 de Diciembre. “...El Océano Indico dispone de infraestructuras de base para las mediciones sísmicas y las comunicaciones. Nadie debería sorprenderse, ya que hubo un terremoto de magnitud 8,1 el día 24 de Diciembre. Esto debería haber alertado a las autoridades. Pero ante todo ha faltado, de entrada la falta de voluntad política en los países concernidos y una coordinación internacional a escala de la que está construida en el Pacífico....” (Liberación, 28/12/04).
¡ Nadie debía sorprenderse y sin embargo lo más terrible ha ocurrido. Pero la negligencia de las clases dominantes no se detiene aquí!.
Así, cuando el centro americano de meteorología de Hawai anunció rápidamente a 26 países, quince minutos después del seismo, la posibilidad de maremotos cerca del epicentro, la agencia de meteorología de Japón no envío la información a sus vecinos, porque el boletín americano era bastante tranquilizador ante posibles efectos en Japón.
En India, el Cuartel General de la Armada recibió la información, pero esta quedó paralizada en una maraña muy jerárquica y burocrática. El fax de alerta se perdió por el camino ya que el departamento de meteorología no recibió el fax del Ministerio de la Ciencia: ¡con las nuevas elecciones de Mayo de 2004 se había cambiado de responsables y nadie quería hacerse cargo de la “mala noticia”!. “...El mismo escenario se produce en Tailandia en donde el departamento de meteorología no se decidió a lanzar la alerta nacional por miedo a provocar un inútil miedo generalizado. Sabían, por tanto, que un terremoto de gran amplitud se había producido a las 8h10m a.m., mucho antes de que el maremoto golpeara con furia las costas de Phuket...” (Liberación, 31/12/04).
La simple prudencia (sin contar con el principio de precaución) recomendaba alertar a las poblaciones. Incluso sin disponer de los medios técnicos de Estados Unidos o Japón, había suficiente información disponible sobre la catástrofe en curso para actuar y intentar evitar esta salvaje masacre.
¡ No estamos pues ante una negligencia, sino ante una política criminal que revela el profundo desprecio de las clases dominantes por la población y el proletariado que son las principales víctimas de la política burguesa que desarrollan todos los gobiernos locales!. De hecho hoy ya se reconoce de forma oficial, aunque a regañadientes, que no se lanzó la alerta oficial para no.....inquietar al sector turístico. Con otras palabras, para defender unos sórdidos intereses económicos y financieros han sido sacrificados decenas de miles de personas.
Esta irresponsabilidad de los Gobiernos es una nueva ilustración del modo de vida de esta clase de bandidos que gestiona la vida y la actividad productiva de la sociedad. Los Estados burgueses están dispuestos a sacrificar las vidas humanas que haga falta, si ello es necesario para preservar la explotación y los beneficios capitalistas.
Siempre son los intereses capitalistas los que dictan la política de la clase dominante y, en el capitalismo, la prevención no es una actividad rentable como reconocen hoy día todos los medios de comunicación: “....Los países de la región han hecho hasta ahora oídos sordos sobre la necesidad de poner en pie un sistema de alerta por los altos costes financieros que ello supondría. Según los expertos, un dispositivo de alerta costaría decenas de millones de dólares, pero permitiría salvar decenas de miles de vidas humanas...” (Les Echos, 30/12/2004).
Cuando vemos en los largos reportajes televisados, estas decenas de miles de muertos, las familias diezmadas, los niños huérfanos, no podemos evitar sentirnos indignados al escuchar las declaraciones de los responsables de estas masacres anunciar, con un cinismo sin limites, que desde ahora quieren hacer todo lo posible para dotar al continente asiático de un sistema de detección de terremotos y maremotos como los que tienen los Estados Unidos y Japón.
El drama humano que acaba de vivirse en Asia del Sur es una nueva manifestación de la barbarie horrorosa de un sistema que conduce a la humanidad a su perdida. Sin duda es este sistema decadente el verdadero responsable de las catástrofes que se producen a repetición a lo largo y ancho del planeta. El año pasado un terremoto en Irán provocó decenas de miles de muertos, y poco antes lo mismo había ocurrido en Turquía, Armenia, ....Se obliga a vivir a las poblaciones en zonas sísmicas en construcciones precarias, mientras que existen de sobras y desde hace mucho tiempo medios técnicos para evitar que estos fenómenos naturales provoquen catástrofes sociales.
Si el maremoto del Océano Indico ha provocado también innumerables víctimas entre los turistas ha sido por que el capitalismo ha desarrollado complejos turísticos de forma totalmente anárquica, en particular, destruyendo las barreras naturales que constituían una protección capaz de atenuar la fuerza de las olas y los proyectiles de objetos que estas pudieran lanzar.
Esta misma realidad aberrante la encontramos en los países industrializados cuando observamos como se construyen edificaciones en zonas potencialmente inundables y por tanto potencialmente peligros para la población.
Más que nunca, el capitalismo porque esta basado en la búsqueda desenfrenada del beneficio y la rentabilidad y no por la satisfacción de las necesidades humanas, no puede engendrar más que nuevas y más mortíferas catástrofes. Mientas que en época de desarrollo del capitalismo hubo el florecimiento de un formidable potencial tecnológico e industrial que tendía ha poder proporcionar un cierto control de la naturaleza, en la fase de decadencia del sistema en la que vivimos, este no es capaz de hacer avanzar a la humanidad, de hacerla progresar. Al contrario, es la naturaleza la que parece volver a “reclamar sus derechos” mientas que el desarrollo de la tecnología permitiría vivir a la humanidad en armonía con la naturaleza.
El capitalismo es actualmente un sistema social en descomposición. Se ha convertido en un obstáculo y en una amenaza para la supervivencia de la especie humana. A las explicaciones parciales, pero sobre todo falsas y malintencionadas y cínicas de la clase dominante, los revolucionarios queremos contraponer un análisis marxista de estos acontecimientos.
“....A medida que el capitalismo se desarrolla más se descomponen sus bases, prostituye cada vez más esta técnica que podría ser liberadora pero que esta sujeta y regida por las necesidades de la explotación, de dominación y de pillaje imperialista, hasta el punto de llegar a transmitir toda su podredumbre y volverla contra la especie humana (...) En todas las esferas de la vida social y cotidiana en las fases ‘pacificas’ que nos quiere consentir entre dos masacres imperialistas o dos operaciones de represión, el capital aguijoneado sin tregua por la búsqueda incesante de una mayor tasa de beneficio, paraliza, envenena, asfixia y mutila, a los individuos por medio de una técnica prostituida (...) El capitalismo no es inocente de las catástrofes llamadas ‘naturales’. Sin ignoran que existen fuerzas en la naturaleza que escapan a la acción e influencia humanas, el marxismo ha demostrado que las catástrofes han sido provocadas y agravadas por causas sociales (...) No sólo la civilización burguesa puede provocar directamente estas catástrofes por su deseo insaciable de beneficio y por la influencia dominante de este sobre la maquinaria administrativa (...) , lo más grave es que se demuestra incapaz de organizar una protección eficaz en la medida en que la prevención no es una actividad rentable....” (Amadeo Bordiga, Especie humana y corteza terrestre).
Ante la gravedad de la catástrofe han hecho falta varios días para que la burguesía internacional se movilizara y enviara ayuda a los países necesitados por la tragedia. A menudo sucede que estos medios no pueden utilizarse rápidamente: así, un hospital de campaña enviado por Francia a Indonesia está dos semanas sin utilizarse ya que no hay helicópteros de transporte capaces de llevarlo a su destino con el material médico.
Cuando se trata de defender sus intereses imperialistas, en las guerras supuestamente “humanitarias” todos los Estados hacen gala de una rapidez extrema para enviar sus tropas, materiales e ingenios de hacer muerte cada vez más sofisticados, artilugios que matan a la población civil y siembran la muerte a lo largo y ancho del planeta. Es más, todos los bandidos capitalistas han demostrado no tener el menor prejuicio en invertir sumas fabulosas de dinero en la producción de armamento capaz de destruir países enteros.
Sin embargo, la ayuda financiera aportada en un primer momento por los gobiernos de todos los países, y sobre todo por los desarrollados, ha sido tan ridícula que el secretario adjunto de la ONU, Jan England ha tratado de tacaña a la “comunidad internacional”.
Ante la amplitud del desastre, los diferentes Estados capitalistas se han comportado como verdaderos buitres carroñeros, haciendo pujas para ver cual de ellos aparecía como el más “generoso” frente a todos sus rivales.
Así, los Estados Unidos han propuesto 350 millones de dólares en lugar de los 35 inicialmente anunciados (mientras que gastan hoy día 1 millones de dólares por semana en la guerra en Irak un, la misma cantidad al mes en la guerra de Afganistán!!!), Japón aporta 500 millones y la Unión Europea 436 millones. Francia creyó en un momento dado, con sus 50 millones, haberse colocado a la cabeza de los países donantes (mientras que sus intervenciones militares le cuestan 1000 millones de dólares por año ); después vino la carrera por el récord entre Australia, Inglaterra, Alemania, etc...
Cada vez, como en si de una subasta se tratara, tal o tal Estado propone ofrecer una suma mayor de dinero que sus rivales.
Esta sobrepuja verbal es absolutamente vergonzosa y no es más que una mascarada ya que las promesas de ahora son seguidas, demasiado a menudo, por ningún efecto real. Así, queremos recordar que esta “comunidad internacional” de bandidos capitalistas prometió 115 millones de dólares de ayuda tras el terremoto que asoló Irán en Diciembre de 2003 y Teherán ha recibido a día de hoy tan solo 17 millones de dólares. Lo mismo ha ocurrido en Liberia: 1000 millones prometidos y 70 realmente entregados.
Los ejemplos pueden ser muchos más sin contar con los conflictos que están asolando países y regiones enteras, como es el caso de Darfour o el Congo, con dramas humanos verdaderamente terribles, pero sin ni siquiera “derecho a promesas de ayuda humanitaria”.
En cuanto a otra de las promesas, la moratoria de la deuda externa de los países afectados, no es más que un globo que se deshinchará rápidamente porque se trata simplemente de retrasar las fechas del pago de los intereses de la deuda y no la condonación de las mismas. Por otra parte, los cinco países más endeudados de entre los afectados por el maremoto deberán devolver más de 32000 millones de dólares solo el año próximo, es decir, 6 veces más de lo que podrán recibir en concepto de “ayuda humanitaria” (en realidad recibirán menos como hemos visto en los ejemplos citados más arriba). Evidentemente estos países so gozan , por el momento, del “privilegio” de estar ocupados por las tropas de los Estados Unidos, de ser así, se les hubiera anulado pura y simplemente la deuda.
La burguesía miente sobre su “ayuda humanitaria” para esconder los verdaderos objetivos de esta sobrepuja de “buena voluntad y ayuda” entre los bandidos capitalistas. La “ayuda humanitaria” de los Gobiernos no es en realidad más que un pretexto para esconder sus apetitos imperialistas.Tras la cortina de humo ideológica de la propaganda humanitaria, es significativo ver como cada Estado se ha lanzado también a una alocada carrera para ver que diplomáticos llegaban antes que los otros, en competencia descarada, cuando en realidad ante un desastre así necesita de la coordinación internacional de las ayudas. En realidad, cada potencia imperialista, cada burguesía nacional, defienden sus propios intereses en una región que representa un enclave estratégico y militar muy importante.
Las profundas divergencias de intereses entre los diferentes Estados imperialistas manifestadas a propósito de Afganistán o Irak, se han vuelto a manifestar. Así, Francia envía a su Ministro de Asuntos Exteriores con un avión lleno de medicamentos y anunciando que Chirac, con el apoyo de Alemania, propone crear una “fuerza humanitaria de reacción rápida”, fuerza que sería controlada por los estados europeos, pero al “servicio” de la ONU.La réplica americana no se ha hecho esperar: no solamente los Estados Unidos han enviado barcos, aviones y tropas militares al Océano Indico, han anunciado al mismo tiempo su propuesta de creación de una “coalición internacional humanitaria” ( con Australia, Japón y India) para “coordinar las ayudas”.
Como en la guerra de Irak, la política americana consiste en mostrar a las otras potencias rivales que los Estados Unidos son el patrón y que, también en estas circunstancias, van a defender su liderazgo. El secretario de Estado, Colin Powell, y el hermano del presidente Bush han sido enviados al lugar de la tragedia para exaltar la eficacia de “los valores americanos en acción”. Colin Powell que fue el comandante en jefe de las tropas americanas en la primera guerra del Golfo y que, no dudó en masacrar a los soldados iraquíes heridos en al primera línea de fuego, ha tenido al cara dura de dejar caer unas lagrimas de cocodrilo cuando sobrevolaba en helicóptero la región de Banda Aceh, declarando lo siguiente: “ he estado en la guerra, he sufrido huracanes y tornados en otras operaciones de ayuda. Pero jamás había visto nada así...” (Liberación, 06/01/2005).
Todas estas divergencias entre las grandes potencias imperialistas, pugnas en las que cada Estado intenta sacar la máxima ventaja en su favor, dice mucho sobre la realidad de la preocupación “humanitaria” de estos buitres capitalistas. Como subrayaba un responsable americano: “...es una tragedia, pero también una oportunidad que debemos intentar aprovechar. Una ayuda rápida y generosa de los Estados Unidos podría ayudar a mejorar las relaciones con los países asiáticos...”.
Teniendo en cuenta la importancia estratégica de Indonesia en el océano Indico, es evidente que los Estados Unidos intentarán aprovechar la catástrofe para poder implantarse militarmente ( los militares indonesios rechazaron a Washintong ya que USA les reprochaba la injerencia y los excesos cometidos por el Ejercito indonesio en Timor oriental). Por otra parte, su “ayuda humanitaria” en Sri Lanka ha tomado la forma de un “desembarco” de carros anfibios evidentemente “pacíficos” ( y no armados, según un oficial) que tendrían por misión “no destruir” sino “ayudar a la población”.
Por su parte, los Estados europeos, también han intentado estar militar y diplomáticamente presentes en la región. China, intenta hacer valer sus ambiciones de gendarme del continente asiático y se enfrenta abiertamente a las ambiciones de Japón. Y si el Estado indio ha rechazado cualquier tipo de ayuda extranjera, dejando morir como ratas a muchas personas, es porque pretende consolidarse como potencia regional a tomar en cuenta .
He aquí lo que se esconde tras la cacofonía de discursos “humanitarios” de la burguesía mundial: la defensa de sórdidos intereses imperialistas ¡ La indecencia y la hipocresía sin limite de la clase burguesa que dirige el mundo es verdaderamente nauseabunda!.
Una vez más, debemos destacar que es el capitalismo y su supervivencia una verdadera catástrofe para la humanidad, con su ley del valor y su clase dominante, capaz de contabilizar muertos al tiempo que prepara nuevos episodios de barbarie. Al mismo tiempo que las olas gigantes devoraban a miles de personas, se exacerba el caos en Afganistán, crecen sin limite el número de atentados en Irak o Palestina, y se extiende el hambre en Darfour y las masacres en el Congo.
Esta espiral sangrante nos indica que el capitalismo solo puede ofrecer a la humanidad como perspectiva su destrucción a través de catástrofes cada vez más mortíferas, de guerra cada vez más barbaras, de miseria, hambre y epidemias. Una destrucción del planeta pedazo a pedazo es lo único cierto que nos ofrece esta sistema podrido.
Ante una tragedia humana de tales dimensiones, los revolucionarios y el conjunto del proletariado mundial deben manifestar, alto y fuerte, su solidaridad de clase con las víctimas.
No pueden más que saludar el impulso de solidaridad humana que a nivel planetario se ha manifestado inmediatamente. Sin esperar ayuda, los supervivientes se han ayudado mutuamente, tanto las poblaciones asiáticas hacia los turistas, como los turistas hacia la población local. Espontáneamente, millones de personas y sobre todos los proletarios de todos los países, han propuesto enviar alimentos, ropa y donaciones financieras.
Pero esta solidaridad natural, que esta en la base misma de la existencia social y de la preservación de la especie humana, ha sido inmediatamente recuperada por la clase dominante y sus ONGs.
El rodillo compresor de la información mediática y las espeluznantes escenas mil veces repetidas, tiene como función evitar la reflexión sobre las causas de esta catástrofe social.
Ya que somos “impotentes” ante tales acontecimientos, la única cosa que podemos hacer, nos dice la burguesía a través de sus medios de propaganda y sus “especialistas en ayuda humanitaria”, es efectuar donaciones a tal o cual ONG y asegurarnos de que el dinero llega efectivamente a las poblaciones siniestradas.
Estas organizaciones “no gubernamentales” han dado pruebas una vez más de estar siempre al servicio de sus Gobiernos respectivos. Es suficiente con observar el lío que tienen montado en el lugar mismo del drama: cada televisión nacional hace la promoción de tal o cual ONG, en función de su país de origen, ya que estas están encargadas de defender los intereses contrapuestos de tal o cual Gobierno, en detrimento o contra otras ONGs. Así, la solidaridad en boca de la burguesía, se convierte en detestable chovinismo.
La indignación de la clase obrera ante este drama, su solidaridad espontanea con las víctimas ha sido manipulada y desviada por la clase dominante hacia una innoble campaña de intoxicación “humanitaria”. Gracias a sus ONGs, la burguesía la burguesía transforma esta voluntad real de solidaridad y generosidad en una miserable campaña de caridad. A través de las peticiones de ayuda financiera para apoyar a los países siniestrados, los Estados burgueses han organizado un verdadera operación de secuestro, destilando en el seno de la población mundial, y en especial entre la clase obrera, el sentimiento de darse “una buena conciencia” aportando una pequeña contribución a la “ayuda humanitaria” de los gobiernos.
Esta campaña alimentada permanentemente por las emisiones diarias de televisión, es una verdadera matraca ideológica que intenta confundir las conciencias, e impedir reflexionar a los proletarios sobre las causas reales de la catástrofe. Y, intentado impedir que los proletarios comprendan que el capitalismo es el único responsable, intentan desnaturalizar su solidaridad de clase y desviarla a un callejón sin salida.
La solidaridad de la clase obrera no puede limitarse como nos quieren hacer creer las ONGs, a una simple acción caritativa. Por una parte, las donaciones financieras no son más que una gota de agua en el océano vista la amplitud del desastre. Y, por otra parte, las sumas recolectadas no pueden en modo alguno compensar las perdidas y la desesperación de todos estos hombres, mujeres y niños que han perdido a sus seres queridos, que jamás podrán ser recuperados, puesto que han sido enterrados a toda prisa en fosas comunes, sin derecho a una sepultura.
El dinero no puede reparar lo irreparable: ¡no ha sido nunca un remedio contra el sufrimiento moral!.
En fin, estos gestos de solidaridad financiera no pueden resolver el problema en su raíz: no pueden impedir en modo alguno la repetición de nuevas catástrofes en otras regiones del mundo.
Por eso la solidaridad de clase del proletariado no puede ser la de los curas, del “Apoyo católico”, ni de las ONGs.
La solidaridad de los proletarios no tiene como objetivo obtener “buena conciencia” o salvar su alma cediendo al sentimiento de culpabilidad que nos quiere inculcar la clase dominante.
La solidaridad de la clase obrera solo puede desarrollarse a partir de la denuncia del único culpable de esta cataclismo: ¡la clase burguesa que dirige el sistema capitalista! .
Los proletarios del mundo entero deben comprender que, desarrollando su combate contra la burguesía, acabando con este sistema criminal, son los únicos que pueden rendir un verdadero homenaje a los muertos de esta y tantas masacres, a todas las vidas humanas sacrificadas sobre el altar capitalista, en el nombre de la ley del beneficio y la rentabilidad. Deben desarrollar sus luchas y su propia solidaridad contra todos los Estados, contra todos los Gobiernos que no solo explotan y atacan todas nuestras condiciones de vida, además tienen la cara dura de pedirnos que “nos rasquemos el bolsillo” para poder pagar los desastres provocados por el capitalismo.
Solo con la lucha cotidiana contra este sistema, hasta su destrucción, la clase obrera podrá manifestar su verdadera solidaridad hacia los proletarios y las poblaciones masacradas por este maremoto.
Si bien es cierto que esta solidaridad no tiene efectos inmediatos, no es un brindis al sol, contrariamente a lo que preconizan la burguesía y sus ONGs.
En pocos meses, para la clase burguesas y sus organizaciones caritativas, esta catástrofe será “archivada” en la papelera de la historia.
Para los obreros del mundo entero, esta tragedia no debe ser jamás una asunto “a olvidar”. Debe quedar muy presente en la memoria y ser un aguijón para reforzar la determinación en el desarrollo de las luchas y en la unidad de clase contra la barbarie capitalista.
La clase obrera es la única fuerza en la sociedad actual que puede efectuar un verdadero apoyo a todas las víctimas de la clase burguesa acabando con el capitalismo y construyendo una nueva sociedad, basada no en el beneficio sino en la satisfacción de las necesidades humanas. Es la única clase que puede, por su perspectiva revolucionaria, ofrecer una perspectiva a la especie humana.
Por eso la solidaridad del proletariado debe ir mucho más allá de la simple solidaridad emocional. No debe estar basada en sentimientos de impotencia o culpabilidad, sino sobre y ante todo, de su conciencia de clase.
Solo el desarrollo de su propia solidaridad de clase, una solidaridad basada en la conciencia de la quiebra del capitalismo, podrá poner las bases de una sociedad en la que los crímenes que la burguesía nos presenta como catástrofes “naturales” no podrán ser nunca más cometidas, en donde esta barbarie pueda ser definitivamente superada y abolida.
“...El capitalismo agonizante quiere acostumbrarnos al horro, a considerar como algo ‘normal’ la barbarie de la que él es responsable. Los proletarios deben reaccionar expresando su indignación ante ese cinismo, expresando su solidaridad con las víctimas de esos conflictos sin fin, de esas matanzas perpetradas por todas las bandas capitalistas ( a las que se suman las víctimas de las “catástrofes naturales”). El asco y el rechazo hacia lo que hace vivir a la sociedad el capitalismo en su descomposición, la solidaridad entre miembros de una clase con intereses comunes, son factores esenciales de la toma de conciencia de que es posible otra perspectiva y que la clase obrera unida posee la fuerza para imponerla...” (Revista Internacional 119, artículo Editorial, pag. 3).
Los obreros del mundo entero deben testimoniar su solidaridad con las víctimas haciendo vivir sus luchas contra la explotación, la miseria y la barbarie capitalista, sintiendo y defendiendo estas consignas:
¡ Abajo todos los Gobiernos!, ¡Abajo el capitalismo!.
¡ Proletarios de todos los países, Unios!.
CCI. Enero 2005.
Esa tendencia a la indisciplina y al “cada uno a la suya” no afecta únicamente a las fracciones más periféricas del capitalismo mundial, sino que impacta cada vez a las burguesías de los países centrales, y no sólo a las relaciones entre ellas, convirtiendo las “relaciones internacionales” en un auténtico caos imperialista (ver por ejemplo el artículo que dedicamos en este mismo número de AP a la situación en Irak), sino también en las relaciones en el interior de estos Estados “democráticos” avanzados. Como pusimos de manifiesto en la Resolución sobre la Situación en España de la Conferencia de la sección de la C.C.I. en España – ver Editorial de AP nº 179-), esa tendencia, sobre todo en el caso de capitales nacionales que arrastran problemas históricos de soldadura nacional, como es el caso del capital español, se plasma en una creciente sobrepuja entre las fracciones nacionalistas y la burguesía central.
La historia del llamado “conflicto vasco” en los últimos años, marcados por la descomposición capitalista, es la de una creciente espiral de desafíos cada vez más descarados, que tienden a callejones sin salida más y más insalvables por el capital español. Si en 1997, aprovechando la sensibilización social sobre la muerte anunciada del concejal Miguel Angel Blanco secuestrado por ETA, la burguesía españolista desarrolló una brutal ofensiva ideológica basada en “movilizaciones populares contra el terrorismo” con objeto de aislar al nacionalismo vasco; dos años después el PNV y sus acólitos devolvieron el golpe con la presunta “tregua” de ETA y el famoso Pacto de Lizarra que aglutinó al llamado “nacionalismo democrático” con los “violentos” abertzales. A continuación, conscientes del fracaso de su tentativa, los sectores españolistas volvieron a la carga a través del Pacto Antiterrorista de PP-PSOE, presentándose casi en coalición en las elecciones autonómicas del País Vasco en 2001, resentan en una quasi-coalición electoral en 2001, para tratar de desalojar al PNV de sus posiciones de poder en el Gobierno Vasco, tentativa esta que fracasó (el PNV consiguió mantener el Gobierno Vasco gracias al apoyo de EA y de ¡Izquierda Unida!) envalentonando aún más a los nacionalistas vascos que en 2002 lanzaron un nuevo órdago: el Plan Ibarretxe[2]. A este desafío respondió el Gobierno Aznar con una ofensiva contra el nacionalismo vasco (ilegalización de Batasuna, ley de “partidos políticos”,...), con la aquiescencia general del PSOE, aunque se dibujaran diferencias entre los dos principales partidos de la burguesía españolista, sobre la estrategia a seguir: “el PP, a través de una reedición casi calcada del ‘España: Una, Grande y Libre’, pone a todas las fracciones nacionalistas en el mismo saco, oponiendo un nacionalismo gran español que éstas ven como una auténtica amenaza. El riesgo que entraña por ello esta posición es que en lugar de frenar la contaminación del ‘conflicto vasco’ le sirve más bien de caldo de cultivo y extensión” (AP nº174: “¿Qué se juega la burguesía en las elecciones de Marzo?”). Por su parte “la posición del PSOE, aún compartiendo con el PP la necesidad de enfrentarse frontalmente con el PNV (...) trata de atajar el ‘contagio’ vasco a través de la táctica del ‘café para todos’ que ya empleara con éxito en 1978 (...) mediante algunas concesiones más formales que reales, que retrasen o diluyan en lo posible la contestación de otros sectores nacionalistas, particularmente en la burguesía catalana, para poder reforzar el aislamiento del PNV” (ídem).
Así las cosas, la victoria del PSOE en las pasadas elecciones del 11-M, supuso más un cambio cosmético de “talante” que una imposible solución real al crecimiento del enconamiento nacionalista: “la realidad es que el famoso talante ZP no ha conseguido rebajar las pretensiones soberanistas del nacionalismo vasco, todo lo contrario, pues Ibarretxe se ha ratificado en su órdago al nacionalismo español. Otro tanto cabe decir de la la situación en Cataluña, donde la tentativa de controlar a los sectores más radicales de ERC a través del gobierno tripartito encabezado por Maragall está desembocando en que Maragall aparezca (de grado o a la fuerza es difícil de saber) como un rehén del ultra nacionalista Carod Rovira. Los problemas de cohesión del capital español tienden a agravarse, por cuanto la política de ‘gestos’ de ZP, sin contentar a nacionalistas vascos y catalanes (que califican su propuesta de reforma constitucional de estafa), está sirviendo más bien para estimular en otros nacionalismos periféricos ese mismo sentimiento de “irredentismo”, de “agravio comparativo”, etc., lo que a su vez lleva a destapar la caja de los truenos del nacionalismo español que no se circunscribe únicamente al PP, sino que cuenta con ramas importantes dentro del propio PSOE” (Resolución sobre la Situación en España. Editorial de AP nº 179).
Esta perspectiva se ha confirmado palmariamente en los últimos acontecimientos. La estrategia del “frente españolista” se basaba en que su progresivo asfixiamiento de los abertzales restaría apoyo social a los planes soberanistas del nacionalismo vasco, pero ha sucedido todo lo contrario, ya que por pura supervivencia, estos sectores no han visto más salida para seguir jugando un cierto papel que olvidarse de sus “coherencias” y respaldar la aprobación del Plan Ibarretxe[3]. Si el cálculo de PP-PSOE era que la “responsabilidad” del PNV les llevará a rechazar los votos de los “violentos”, tal no ha sucedido, y el PNV, incluso muy probablemente, sin pretenderlo inicialmente, se ve obligado a “ejecutar” la decisión aprobada en el Parlamento vasco. Si éste presuponía que el PSOE, escarmentado de los resultados de las elecciones de 2001, se mantendría alejado del PP, lo que ha sucedido en realidad es que ha fortificado, a través de un nuevo Pacto de Lealtad, la alianza de los sectores españolistas. Esta sucesión de “errores de cálculo” pone en realidad de manifiesto, que todos los sectores de la burguesía se ven arrastrados en una dinámica cada vez más irracional que les supera, y les empuja a posiciones cada vez más radicales, en la que, precisamente por ello, los sectores más radicales (desde el abertzalismo al nacionalismo español más ultramontano) en vez de perder relevancia, recuperan en realidad más protagonismo. La situación creada con la presentación del Plan Ibarretxe conduce a un formidable enrevesamiento del aparato político de la burguesía en España:
- El PSOE se ve obligado a reasumir la estrategia de Mayor Oreja, es decir tratar de derrotar electoralmente al PNV en las próximas elecciones autonómicas vascas en Mayo.
- El PP se ve de nuevo en la posición de cancerbero de las reformas constitucionales y estatutarias, pero en una posición muy inestable, ya que cualquier tentativa del PSOE de desmarcarse del lenguaje carpetovetónico tan al uso en el partido de Aznar, dejaría muy comprometida la posición “dialogante” que trata de encarnar Rajoy, y “cargaría de razón” a los talibanes de la Derecha que exponen abiertamente su desconfianza en que la “tibieza” del PSOE pueda mantener la unidad de España.
- En cuanto al PNV, el contraataque españolista le empuja a tratar de afianzar su posición en el Gobierno vasco recurriendo a los votos abertzales, por lo que se ve forzado a radicalizar su discurso, de tal manera que el famoso “péndulo patriótico”, o sea la histórica oscilación del nacionalismo vasco entre posiciones “autonomistas” y posiciones “soberanistas”, se ve cada vez más anclado en este último extremo y en el discurso victimista de que “es imposible cualquier arreglo con España”.
- Y ello por no hablar de los efectos sísmicos de esta nueva sacudida por ejemplo en el nacionalismo catalán poniendo en entredicho la confianza de sectores del ERC en las promesas reformistas del PSOE, y empujando a sectores antaño moderados como CiU a un lenguaje cada vez más desafiante (es el propio Mas quien pide a ERC que rompa con el centralista PSOE), o en una fuerza tan importante para la burguesía, sobre todo desde el punto de vista de la mistificación del proletariado, como es IU sacudida por un aquelarre de divergencias e incoherencias (los del País Vasco apoyan a Ibarretxe, los de Cataluña se abstienen, y el resto votarán en contra cuando se someta al Parlamento español).
El proletariado debe preguntarse: ¿Qué significa toda esta proliferación de conflictos? ¿Es que como nos transmite la propaganda oficial, se trataría de que algunos revoltosos alterarían la convivencia pacífica de los ciudadanos? En realidad esa convivencia pacífica es una pura patraña. La pervivencia de un capitalismo agonizante, en su etapa terminal de descomposición, supone un afloramiento incesdante de tensiones y peleas entre sectores de la propia clase dominante que amenazan no ya la convivencia sino la propia supervivencia del género humano. El aliento pútrido que aviva las llamas de las guerras imperialista, de los cada vez más frecuentes choques étnicos, tribales, religiosos, etc., en todos los continentes, alienta también, a otra escala por supuesto, estos conflictos en el seno de las burguesías democráticas. Son los estertores de un régimen social caduco que en su agonía arrastra a la humanidad a una insensata espiral de barbarie.
Etsoem. 15-1-2005.
[1] Ver AP nº 141, 143, 150, 154, 155 y 158.
[2] Para los lectores que lo desconozcan se trata de un nuevo “marco jurídico” de las relaciones con España del País Vasco en el que este aparece como “Estado libre asociado”, rompiendo así el anterior compromiso alcanzado en 1978 con la Constitución española y el Estatuto de Autonomía de Guernika.
[3] A pesar de todas sus declaraciones anteriores, la “coherencia” de Batasuna ha consistido en dividir sus votos (3 a favor, 3 en contra) dándole al PNV el respaldo parlamentario necesario para aprobar por mayoria absoluta en el parlamento vasco el Plan Ibarretxe.
La extensión de la barbarie constituye una de las manifestaciones más monstruosas de la quiebra del sistema capitalista en putrefacción. El capitalismo, que somete partes cada vez más importantes del planeta al azote de la guerra, representa una amenaza para la civilización y la supervivencia de la humanidad.
La mayor operación de las tropas americanas desde la caída de Saddam Hussein: la toma de Faluya, así como la continuación de las ofensivas militares «en las próximas semanas y meses» que incluso pueden «intensificarse ante la proximidad de las elecciones iraquís» (D. Rumsfeld), como la que se ha llevado a cabo desde Noviembre con 5000 soldados en el “triángulo de la muerte” de la provincia de Babilonia, no ofrecen ninguna estabilización. Al contrario, la reacción de los USA a la pérdida de control sobre el país que hoy por hoy está sumido en la completa anarquía, y su presión, que intenta crear las condiciones para que puedan celebrarse las elecciones generales que den credibilidad a su presencia en Irak, sólo impulsan la implosión del Estado iraquí en la guerra civil generalizada y las convulsiones entre las diferentes bandas presentes. Los sangrientos atentados y las escaramuzas con víctimas se multiplican por todo el territorio, sin que se salve ninguna parte.
En Bagdad mismo, los ataques se producen ya directamente contra la “zona verde”, el sector supuestamente ultraseguro del centro. La ruta del aeropuerto, cerrada tras el disparo de mísiles contra los aviones americanos, está fuera de control USA. Los combates a plena luz del día en la capital han precisado el despliegue de carros blindados y el cerco de barrios enteros. Ramadi ha pasado a ser controlada por la guerrilla. En el Norte hay combates en Balad, Baji y Baquba. Mosul, la capital kurda, ha sido tomada y conservada durante tres días por los insurgentes huidos de Faluya. Los peshmergas kurdos, que formaban el grueso de la guardia nacional iraquí en Faluya, y en la toma de Mosul, están cada vez más implicados en los enfrentamientos.
La toma de Faluya (ciudad que suministró buen número de oficiales del ejército y los servicios de seguridad de Saddam Hussein que participaron en la represión de los chiítas, y refugio de esos cuadros del antiguo régimen tras la primera batalla de Faluya), se ha llevado a cabo con la aprobación tácita de las autoridades chiítas, lo que ha contribuido a atizar las tensiones entre estos y los sunitas. Así, Hilla, ciudad chiíta, y Latifiya, ciudad sunnita, han comenzado a librar una guerra larvada a golpes de asesinatos, emboscadas y secuestros. Ya se ha creado una milicia chiíta antisunnita. Además, la división de unos y otros frente al escrutinio augura sangrientos arreglos de cuentas entre fracciones rivales. Los chiítas, que representan el 60% de la población en Irak y que Saddam ha mantenido alejados del poder, dirigidos por el Ayatolá Al-Sistani, son los más firmes partidarios de que se celebren las elecciones, de las que esperan sacar buen partido. Sin embargo, la fracción chiíta del Moqtada Al-Sadr, que ha comandado dos insurrecciones antiamericanas este año, se niega a participar, debido a las persecuciones contra sus partidarios.
Enemigas de siempre, las principales organizaciones kurdas: UPK y UDK, se unen para la ocasión. Entre los sunitas, el frente de rechazo de los comicios se ha fisurado: si la principal organización, el Comité de Ulemas, mantiene la consigna del boycott, muchas organizaciones sunnitas han decidido jugar su propia baza, particularmente el Partido islámico, surgido de los Hermanos musulmanes. Ya podemos ver cómo se multiplican asesinatos políticos y atentados contra diferentes personalidades en esta cesta de víboras.
En el seno de la misma burguesía USA se alzan voces que plantean claramente la única perspectiva que pueden plantear estas elecciones: «Brent Scowcroft, que fue consejero de Seguridad Nacional con Bush padre..., afirmó en un reciente debate en la New America Foundation que las elecciones iraquíes tienen "un gran potencial de ahondar el conflicto". Según él, hay que esperar un aumento de la tensión entre chiítas y sunítas y una "incipiente guerra civil"» (citado en La Vanguardia, 08.01.05)Sin embargo, la burguesía USA no tiene más opción que llevar adelante las elecciones. Si no tuvieran lugar, perdería credibilidad todo el discurso ideológico frente a la población sobre «la lucha por la democracia y la libertad» como la causa por la que se hace la guerra y mueren los soldados; pero sobre todo, aparecería como un signo de debilidad frente a sus “protegidos” en el país y allende, y sería un mensaje que captarían inmediatamente sus rivales imperialistas. Para resaltar el declive histórico del imperialismo USA baste comparar los procesos de “democratización” auspiciados por la Casa Blanca en los años 70 y 80 con la “liberación de la tiranía” a la que según nos dicen asistimos hoy en Irak. Mientras en aquel entonces las elecciones zanjaban una estabilización de los países democratizados y un dominio incontestable de USA sobre ellos, las próximas elecciones en Irak se celebran en un clima de una incontestable inestabilidad (al menos en 4 provincias no podrán prácticamente realizarse los comicios), y “benefician” a fracciones imperialistas rivales, empezando por el propio Irán padrino descarado de un buen número de fracciones chiítas iraquíes. El aumento de los atentados terroristas ante la proximidad de las elecciones no se alimenta únicamente de rivalidades locales: es el arma de guerra que utilizan bajo mano los imperialistas rivales de USA para socavar la posición americana.
A pesar de su debilitamiento en la arena imperialista mundial, y de su incómoda posición en Irak, donde se anuncian nuevas retiradas de tropas aliadas (Hungría las ha retirado a finales de Diciembre y Holanda y Portugal lo harán en breve), USA devuelve golpe por golpe, como ha mostrado la Conferencia de Sharm el Sheijk del 25 de Noviembre. Allí de entrada se ha sancionado una vuelta de los USA al marco de la ONU, lo que les permite presentar sus exacciones imperialistas bajo la cobertura de la legitimidad del “derecho internacional” amparado en la resolución 1546, que sirve de base a la declaración adoptada. Esta adhesión de Estados Unidos al multilateralismo le permite imponerse momentáneamente frente a sus rivales, particularmente Francia. USA ha conseguido bajar los humos de Francia, dejando sus tentativas de aumentar su influencia en Irak como vanas gesticulaciones. Francia, «que había sido la primera, junto a Rusia, en reclamar la celebración de una conferencia internacional sobre Irak, ha tenido que revisar sus ambiciones a la baja. En lugar del calendario de retirada de las tropas de la coalición que demandaba, tendrá que contentarse con un vago recordatorio del carácter temporal de su presencia en Irak» (citado en el periódico Libération). Se ha rechazado igualmente su propuesta de abrir la conferencia, no sólo a los protegidos de los USA que están en el poder en Bagdad, sino a todas las fuerzas políticas iraquíes, «incluyendo un cierto número de grupos o elementos que actualmente han tomado la opción de la resistencia armada» (M. Barnier, ministro de exteriores francés). Todo esto muestra, a los ojos de todos los que esperan el apoyo de Francia, que este gobierno no dispone de los medios para llevar a cabo sus pretensiones.
Otro éxito suplementario de Estados Unidos ha sido imponer una disminución de la deuda iraquí del 80% a Francia que, con el apoyo de Moscú y Berlín, los principales acreedores de Irak, se negaba a conceder más del 50% en provecho de una facción en el poder que está bajo la égida USA.
Irak es el punto neurálgico de los enfrentamientos entre grandes potencias que rivalizan por defender su rango imperialista mundial. La huida adelante de Estados Unidos con la escalada en el uso de la fuerza militar (prevé aumentar su dispositivo militar de 142000 a 150000 soldados a finales de Enero), y la sobrepuja que implica en la respuesta de sus rivales, no solamente aceleran la desintegración de Irak, sino que extienden su onda de choque a todos los países de alrededor y refuerzan las tendencias centrífugas al estallido de tensiones. De Palestina a Pakistán, de Arabia Saudita al Cáucaso, la desestabilización de la zona estratégica más importante del mundo capitalista, tiene y tendrá consecuencias mayores en la situación mundial. Esta expansión de la inestabilidad hacia zonas cada vez más centrales y más directamente sensibles para los intereses de las grandes potencias imperialistas se pone en evidencia en la desestabilización de Ucrania, como analizamos en el artículo: “Elecciones en Ucrania: las grandes potencias atizan el caos” en Révolution Internationale nº 353 (en francés).
El hundimiento en el caos de toda la región ilustra dramáticamente que en la fase de descomposición del capitalismo las rivalidades imperialistas y el uso repetido de la fuerza militar (que extiende los conflictos y los hace más incontrolables) constituyen el factor esencial de desarrollo sin precedentes de la barbarie.
Scott, 15 Dic 2005, Adaptado de Révolution Internationale nº 353
Endeudamiento, bajada del dólar, alza del petróleo...
La agravación de la crisis económica
A pesar de la bajada del dólar y del alza del petróleo, los especialistas en previsiones económicas intentan tranquilizarnos aduciendo las positivas tasas de crecimiento en 2.004 (4,7% para USA, 3% en Japón, 1,6% para la zona euro, 9,1% en los tres primeros trimestres de 2.004 en China,...). ¿Cómo interpretar estos resultados? ¿Es verdad que la economía mundial iría mejor? ¿Es que los Estados Unidos, y sobre todo China, ese nuevo Eldorado del que habla la burguesía, podrían ser las locomotoras que relanzaran la economía mundial, incluyendo la europea?
Para responder a esta pregunta, es necesario antes que nada analizar la situación de la primera potencia mundial, para comprender que lo que persigue en realidad la propaganda burguesa es ocultar, sobre todo al proletariado, la creciente quiebra de su economía.
Si hay una cosa en la que coincide el conjunto de especialistas de la economía mundial es en la gravedad del endeudamiento de la primera potencia mundial. Para dar la apariencia de bonanza económica de los últimos años, la administración norteamericana ha tenido que dejar crecer desaforadamente tanto el déficit público como el comercial. Con ello ha financiado de forma artificial el consumo de los hogares que representa más de las dos terceras partes del PIB americano y que tiene una influencia determinante sobre la actividad económica, a través de las sucesivas rebajas de impuestos que han tenido lugar tras la recesión de 2.001 (desde 1994 la recaudación fiscal se ha mermado en 1’9 billones de dólares) y de un abaratamiento de los tipos de interés de los préstamos bancarios que están en su nivel más bajo desde 1945 (la FED, el banco central americano, ha bajado los tipos de préstamo al 1%, por debajo incluso de la inflación). Y, sin embargo, el crecimiento económico ha caído al 3,5% frente al 5% de hace algunos meses, y la confianza de los consumidores incluso ha bajado en octubre de 2.004 a su nivel más bajo de los últimos 7 meses.
Y todo ello a costa de un tremebundo crecimiento de los déficits. La propia administración norteamericana, para calificar su alcance casi catastrófico, habla incluso de “twin déficits”, es decir déficits gemelos, en un macabro pero muy significativo juego de palabras con las “twin towers” (las Torres Gemelas). El déficit presupuestario se elevara en 2004 a 413 mil millones de dólares (frente a los 377 mil millones de 2003), y los expertos creen que de aquí a 2011 deberán añadirse 3 billones de dólares más de deudas suplementarias. La situación es tal que: “El gobierno debe pedir prestado actualmente 1100 millones de dólares diarios, y se gasta aún más en pagar los intereses de la deuda (159 mil millones) que corresponde a los presupuestos acumulados de educación, seguridad interior, justicia, policía, ex combatientes, exploración espacial y ayuda internacional” (Le Monde del 4 de noviembre). En cuanto al déficit comercial, éste rebasa ya los 650 mil millones de dólares, es decir el 5,7% del PIB. La situación no es mucho mejor para los otros estados capitalistas. La escalada del precio del petróleo y la revalorización del euro frenarán las tasas de crecimiento en Europa a cotas en torno al 2%, en un contexto marcado además por un aumento de las deudas públicas hasta el extremo de que casi ningún estado europeo puede cumplir el tope del 3% de déficit presupuestario fijado en el tratado de Maastricht. En Francia se alcanza el 4,1%, en Alemania el 3,9%, en Gran Bretaña el 3’2% (el doble que el pasado año), en Italia más del 4%, etc.
Las reuniones del G-7 se suceden, y en ellas abundan los discursos plagados de llamamientos a mantener políticas comunes. Pero en realidad lo que se produce cada vez más es todo lo contrario. La agravación de la crisis y sobre todo del endeudamiento norteamericano con los riesgos inflacionistas que ellos supone, empujan más bien a incrementar la concurrencia sobre la basa el propio sistema capitalista. Cuando la administración norteamericana mantiene bajos sus tipos de interés, propicia con ello un descenso de la cotización del dólar frente al euro, la principal moneda concurrente, para poder así ganar partes del mercado para la exportación y hacer bajar el nivel de su deuda financiera. Esta política de “devaluación competitiva” ya fue utilizada por Estados Unidos en los años 1.980 y en 1.995, pero el contexto es hoy muy diferente pues tiene lugar en un momento de endeudamiento sin precedentes de su economía. Por ello, a pesar de la presión que esa devaluación representa sobre sus economías rivales, las exportaciones americanas no representan actualmente más que el 75% de sus importaciones, lo que hace todavía más clamorosa la insolvencia de la deuda americana. En esta guerra económica que causa estragos y aunque el dólar ha perdido el 25% de su valor, el déficit exterior USA está a punto de alcanzar valores del 6% de su PIB. “Rebajarlo en torno del 3,5% del PIB, que parece ser el objetivo, necesita sin duda una depreciación suplementaria del dólar del 35% contra las demás monedas. La bajada del billete verde es la tentativa de reconducir a la economía americana hacia una mejora de los equilibrios. El euro debería subir hasta valer 1,70 dólares, penalizando fuertemente las exportaciones europeas” (Les Echos del 6 de noviembre). Frente a esta perspectiva de una bajada sin precedentes del dólar, los principales países europeos y Japón (donde la discreta recuperación económica se basa en un relanzamiento de sus exportaciones) amenazan abiertamente a Estados Unidos con una intervención directa de sus bancos centrales con objeto de subir la cotización de la divisa americana. La gravedad de la situación actual no reside tanto en la concurrencia entre los países industrializados, que es la esencia misma del capitalismo, sino en la tendencia a que esta concurrencia en el corazón mismo del capitalismo (Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón) tiende a poner en entredicho el mínimo de entendimiento que existía hasta ahora entre las grandes potencias para rechazar los efectos de la crisis sobre el resto del mundo.
En este contexto de endeudamiento monstruoso de los principales países desarrollados y de bajada del dólar, la subida del precio de las materias primas, y sobre todo del petróleo, está reactivando el fantasma de la inflación, un fenómeno que hizo grandes estragos en la economía mundial en los años 70. Esta perspectiva alerta al propio FMI que advierte que: “Esperar demasiado sin reaccionar ante los primeros signos de la inflación podría costar caro, restando a los bancos centrales una parte de la credibilidad que tanto les costó conseguir en los años 1.980 y 1.990” (Le Monde 1 de octubre de 2.004). Y sin embargo, los “especialistas” de la burguesía quieren hacernos creer que las causas del aumento del precio del petróleo no hay que buscarlas más allá del tirón de la “demanda” (sobre todo por parte de China y Estados Unidos), o una cierta inestabilidad, pasajera por supuesto, del aprovisionamiento.
El método marxista, por el contrario, sitúa este fenómeno del alza del precio del petróleo en un análisis más global. A diferencia de lo que sucedió en las subidas precedentes (las de 1973, 1979, 1997 o incluso la más reciente del año 2000) que fueron básicamente empleadas por Estados Unidos en la guerra comercial contra los otros estados capitalistas, sobre todo Europa y Japón (Ver “La subida del precio del petróleo: una consecuencia y no la causa de la crisis” en nuestra Revista Internacional nº 19), la actual subida del precio del petróleo está penalizando fuertemente a la economía en general y sobre todo al consumo de las familias americanas, ya que hoy, a diferencia de lo que sucediera en el pasado, los Estados Unidos deben importar una parte muy importante del petróleo que consumen. Por eso, hoy, el elevado precio del petróleo repercute inmediatamente en una agravación del déficit presupuestario americano. Además y dado que gran parte del comercio de esta materia prima se paga en dólares, la devaluación de la divisa norteamericana, lo hace comparativamente más costoso para los propios USA que para sus rivales europeos, que pagan el barril con una moneda, el dólar, más barata que el euro. Así el alza del petróleo muestra no sólo la gravedad de la crisis económica sino también su relación con las guerras actuales. Aún considerando el paso que en el alza del precio del petróleo puedan tener factores especulativos (los expertos estiman que puede estar entre 4 y 8 dólares), gran parte del incremento del precio de esta materia prima esencial se debe al aumento del caos y la barbarie a escala mundial, sobre todo a la incapacidad de Estados Unidos para poner en marcha la producción iraquí, al propio hecho del lodazal militar en el que se encuentran hundidos allí, al riesgo de atentados contra las instalaciones del primer productor mundial que es Arabia Saudita, a las turbulencias sociales en Venezuela y en Nigeria, etc. Esta situación demuestra que no es posible deslindar los aspectos económicos de los aspectos militares o imperialistas, sino al contrario una interpenetración cada vez más grande del conjunto de estos factores que se alimentan los unos a los otros para llevar a una situación cada vez menos controlable por la burguesía. La inestabilidad y el desorden crecientes del mundo capitalista alimentan la inestabilidad económica que, a su vez, no puede producir más que más inestabilidad militar.
En este contexto de endeudamiento astronómico de la economía mundial y en especial de la primera potencia, es necesario denunciar el aumento de los gastos militares que constituyen un factor suplementario de agravación de los déficits presupuestarios, devorando cada vez más y más porciones de los presupuestos “asistenciales” para la población. Todos los Estados se ven obligados a reforzar sus presupuestos militares ante la escalada de conflictos y barbarie que se extiende sobre el planeta.
Así por ejemplo, desde que se desencadenara la guerra de Irak hasta la ocupación actual del país, los Estados Unidos se han gastado 140 mil millones de dólares, y eso no basta ya que “el Pentágono reclamó a principios de noviembre un fondo adicional de 70 mil millones de dólares para financiar las operaciones militares durante 2.005” (Le Monde del 9 de noviembre). El presupuesto del Pentágono sobrepasará en el 2005, y sin contar el coste de las guerras de Irak y Afganistán, los 400 mil millones de dólares, es decir casi la mitad (el 45% exactamente) de todos los gastos militares mundiales.
Si lo comparamos con las guerras precedentes nos daremos cuenta del coste exorbitante de los gastos actuales. Mientras que la Primera Guerra Mundial costó 190 mil millones de dólares, y la Segunda alcanzó un monto aproximado de 2’9 billones para la economía norteamericana, sólo la primera guerra del Golfo en 1991, una operación que apenas duró unos meses, supuso un gasto para USA de 76 mil millones de dólares. (fuentes: “Problèmes économiques” del 1 de septiembre de 2.004).
Pero es que los demás Estados, incluso los que se presentan como “abanderados de la paz mundial” no se quedan de brazos cruzados. Si tomamos como indicativo el caso de Francia vemos que a pesar de que el presupuesto del ejército francés ha crecido notablemente, el gobierno ha decidido concederle “550 millones de euros suplementarios para financiar la operación abierta en Costa de Marfil y 100 millones más para otras operaciones exteriores. Estos gastos se detraerán del presupuesto de ministerios civiles” (Les Echos del 10 de noviembre).
Desde finales de los años 1990, el conjunto de los gastos militares va al alza en todo el mundo. Y contrariamente a lo que nos cuenta la burguesía, el dinero que se inyecta en la esfera militar no va destinado a la reproducción del capital productivo sino que supone destrucción pura y simple del capital invertido. Esto significa que el desarrollo del militarismo y el aumento de los gastos que comporta son cargas suplementarias que no hacen sino acentuar el marasmo económico. Detrás de las cifras del llamado crecimiento capitalista para 2.004 se esconde en realidad una nueva etapa dramática de la agravación de la crisis que ilustra la quiebra del modo de producción capitalista.
Donald (12 de Diciembre)
Traducido
de Révolution Internationale nº353, publicación
de la CCI en Francia.
En la pagina web del grupo U.H.P. (¡Unión hermanos proletarios¡)[1] se ha publicado “Ciencia y arte del zoquete”, una respuesta a nuestro artículo de Acción Proletaria nº 178 donde denunciábamos la identificación como “lucha de clases” de la bárbara confrontación imperialista que actualmente tiene lugar en Irak.
Como vamos a ver, esta respuesta no responde prácticamente a nada, no ofrece nuevos datos que avalen su valoración de la situación en Irak, ni más argumentación que engordar caprichosamente el repertorio de manipulaciones, insultos y amenazas. Resulta muy significativo que, de entrada, pretendan descalificar la crítica que les hacemos arguyendo que ésta obedecería al despecho de una “relación” no correspondida: «no nos cabe duda que estos “buenos revolucionarios” han tenido como principal motivación para dedicarnos tan lindas palabras nuestro rechazo, frontal y rotundo, a mantener ningún tipo de relación con ellos» (Ciencia y Arte,...).
Para evitar cualquier confusión ponemos a disposición de cualquier lector interesado la correspondencia intercambiada, que consiste en una primera carta nuestra el 3-3-04, una respuesta de “UHP-Asturies”[2] el 24-3-04 y una tercera respuesta nuestra fechada el 11-4. En nuestra primera carta decíamos: «Hemos leído con atención diversos textos vuestros publicados en folletos contra la guerra que nos han hecho llegar diversos grupos (Otra guerra es posible, Guerra a la Guerra) y hemos podido constatar con simpatía una coincidencia con lo que nosotros también defendemos», precisando, sin embargo, que «No sabemos las posiciones de las que os reclamáis aunque nos parece muy alentador que os hayáis dado el nombre de una experiencia del proletariado –Uníos Hermanos Proletarios-. De todas formas, pensamos que aunque las tradiciones políticas en las cuales asentemos nuestra actividad no sean coincidentes ello no debe impedir el poder discutir, conocerse mejor y actuar en común contra los problemas que, en cantidad y calidad cada vez más grandes, provoca el sistema social capitalista: guerras imperialistas, desempleo y miseria crecientes, destrucción sistemática del planeta, barbarie, degradación moral».
Sí intentamos una toma de contacto fue por que los documentos firmados “UHP”[3] denunciaban claramente la guerra imperialista de Irak (marzo 2003), denunciaban sin paliativos a los dos bandos (el pro-americano y el germano-francés de “oposición”), combatía igualmente el pacifismo y señalaba que la única alternativa a la masacre imperialista era la lucha por la revolución proletaria mundial. En ese sentido esos textos tendían a converger con la posición que siempre ha defendido la CCI y era de lo más natural que intentáramos tomar contacto.
Esta apertura a la discusión - lógicamente cauta, pues hay muchos grupos que dicen una cosa pero luego son y hacen otra completamente opuesta- venía reforzada por haber recibido en nuestro mail un llamamiento firmado por UHP a la “coordinación y acción común de los revolucionarios” que nos envió una persona que, luego lo aclaró, no estaba relacionada directamente con dicho grupo.
La respuesta que “UHP-Asturies” nos dirigió el 24-3-04 fue un brutal portazo en las narices: «Señores: no les hemos hecho llegar ningún llamamiento y nos extraña muy mucho que alguien con dos dedos de frente lo haya hecho. En cualquier caso, y si hablamos de lo mismo, ese "llamamiento" no está dirigido a ustedes; sin duda no les disgustará en exceso esto que les aclaramos, pues ya cuentan con su alucinado "medio político proletario" para pasar el rato».
De esta respuesta se pueden decir muchas cosas pero hay una que destaca sobre todas: el escaso respeto que manifiesta “UHP-Asturies” hacia un compañero que se tomó en serio su manifiesto y nos lo envió: el pobre “no tendría dos dedos de frente”[4]. Por eso nuestra respuesta del 11-4-04 aclaraba que «En cuanto a lo de atribuir poca inteligencia a quien nos lo ha remitido, pensamos sinceramente que se trata de una más de las descalificaciones gratuitas que aparecen en vuestro correo del 24/03. A nosotros en cambio, la actitud de quién nos reenvía un documento que plantea un posible marco común de discusiones, debates, críticas entre aquellos que se reivindican de la revolución proletaria mundial como única alternativa posible a la perspectiva de miseria, guerras y barbarie que supone el capitalismo actual, nos parece una expresión de conciencia de la necesidad de un debate y clarificación del proletariado y de sus minorías más conscientes».
También pusimos de relieve una contradicción entre un Llamamiento, en teoría “abierto” a todos los que se sentían revolucionarios, y que en realidad excluía a la CCI y al “alucinado” medio político proletario: « Si tomamos la iniciativa de escribiros un correo para tomar contacto, fue porque tras una lectura atenta de la “Propuesta” vimos que encajaba en lo que es la CCI y el medio político proletario. Por ejemplo, de toda discusión o relación se debe excluir “a nuestros naturales enemigos, los socialdemócratas, estalinistas e izquierdistas de todos los colores”. Lo que tiene en común el actual Medio Político Proletario es precisamente que se reivindica del combate y la denuncia de los partidos “socialistas” (desde 1914), de los PC´s y del trotskysmo desde que franquearan la frontera de clase al llamar al proletariado a participar en la IIª Guerra Mundial. Tampoco veíamos en los “siete discriminantes prácticos” que se enuncian en dicha “Propuesta” razón alguna para impedir una discusión a fondo, incluso para precisar mejor los propios “discriminantes” necesidad ésta que se reconoce en la propia “Propuesta”. Entonces ¿por qué se excluye a la CCI? ¿Existe acaso un 8º discriminante no escrito y que por tanto es desconocido por nosotros y por cualquiera que lea la “Propuesta” para eliminar de las discusiones a ciertas organizaciones?».
Volvamos ahora a la “ciencia y arte del zoquete”, respuesta a « la más importantísima organización interestelar del alucinógeno ‘medio político proletario’, la repugnante cci». Estas ironías iniciales no son sino un pequeño aperitivo de la ristra de insultos, descalificaciones y provocaciones que salpican en resto del texto. No perderemos el tiempo con ellos, nos concentraremos en responder con argumentos a lo poco que tiene de argumentado.
Sin embargo, el texto contiene un llamamiento apenas velado que no queremos pasar por alto. Empieza por insinuar que seríamos unos “zoquetes”, después da a entender, sin decirlo abiertamente, que estaríamos defendiendo la política de la burguesía[5], más adelante se nos acusa abiertamente de “racistas” recurriendo a hábiles sofismas, después somos calificados de “tontos del culo”, llegándose a la conclusión de que « la cci se compone, además de imbéciles, de manipuladores experimentados» y todo ello se remata con el siguiente llamamiento final: «CONTRA LAS CAMPAÑAS BURGUESAS DE FALSIFICACIÓN Y REPRESIÓN DE NUESTRAS LUCHAS! MUERTE A LOS IMBÉCILES».
El autor, a través de una cadena de silogismos deja caer un llamamiento a la “muerte de los imbéciles”, o sea, de los militantes de la CCI. Hemos entendido su mensaje “oculto” y denunciamos antes que nada su retorcimiento y cobardía. ¿Por qué no llama abiertamente a nuestro asesinato? ¿Por qué se molesta en hacerlo a través de la insinuación y la hipocresía?
Tiene desde luego un maestro en el llamado G”CI” (Grupo “Comunista Internacionalista”) una banda que en 1996 lanzó un llamamiento al asesinato de nuestros militantes en México[6].
Queremos decirle que no vamos a adoptar la actitud cristiana de poner la otra mejilla. Como no somos pacifistas tomaremos las medidas necesarias para defender a nuestros militantes[7]. Entretanto pedimos –como hicimos cuando la amenaza a nuestros camaradas en México- la solidaridad de todos los compañeros que quieren erradicar de las filas del proletariado los métodos propios de gángsteres consistentes en llamar al asesinato. Es posible que haya elementos que se reclamen de UHP quienes, aunque tengan serios desacuerdos con nuestras posiciones y se planteen contra nosotros críticas muy severas, no compartan sin embargo esos métodos. Les animamos a que expresen claramente su rechazo contra tales procedimientos y a que nos dirijan sin tapujos sus críticas.
El redactor o redactores se empeñan con una tozudez digna de mejores empresas, en que «la batalla principal que se desarrolla en Irak desde el principio de la guerra no es contra ‘la resistencia pro-Saddam’, ni la de los ‘chiítas’, ni la de los ‘sunnitas’, la batalla principal es mayoritariamente enfrentamiento entre dos clases: el proletariado y la burguesía (...) Hoy el proletariado iraquí, con todo en contra, con Irak convertido en el campo de batalla de las rivalidades imperialistas, con los locales de las organizaciones obreras asaltados, y los ‘dirigentes’ encarcelados, torturados, asesinados, está pese a todo resistiendo al encuadramiento, luchando a la vez contra el imperialismo extranjero y la burguesía local (islámica o laica, de cualquier color)...» (Arde nº 6: “Irak: contra la guerra de los ricos, guerra a los ricos”).
En su “Ciencia y Arte del zoquete” vuelven a emperrarse en lo mismo, aunque ya no les queda más remedio que constatar que lo que salta a la vista de la situación de Irak es el lodazal de peleas imperialistas entre fracciones de la clase explotadora (religiosas, nacionales, tribales, las fuerzas de ocupación, etc): «Nosotros, que rechazamos como reaccionarias las luchas raciales, religiosas, nacionalistas, hemos tratado de poner de relieve algunos elementos que indican que lo que hoy está teniendo lugar en Irak no puede reducirse a lo que los mass media nos venden sino que, por el contrario, el proletariado está actuando como clase. Podemos no conocer exactamente el grado de autonomía desarrollado por el proletariado, podemos desconocer el potencial de encuadramiento real desarrollada en Irak por el islamismo... pero lo que afirmamos sustancialmente es que en Irak está en marcha una guerra de clases entre explotados y explotadores, lo dijimos, lo decimos, y lo seguiremos diciendo mientras que consideremos que esto es así. Huelgas y manifestaciones de parados lo prueban. Y nos ceñimos a estas expresiones del conflicto clasista porque estas son las únicas que los “verdaderos revolucionarios” de la cci consideran “lucha de clases” (…) Lo demás, los sabotajes, los ataques armados contra personas y estructuras del poder capitalista, los saqueos, la destrucción de edificios estatales y símbolos del poder, para esta buena gente, no pueden ser sino obra del lúmpen o de “cualquier ridícula fracción burguesa que ni siquiera puede aspirar a formar su propio Estado”; y esto, por supuesto, no podemos compartirlo. Podemos admitir que parte de las acciones llevadas a cabo sean obra de alguna de las facciones burguesas en conflicto, pero afirmar que la totalidad de ellas llevan el sello burgués es una estupidez que no se sostiene».
De estas largas citas podemos deducir en qué consiste la “verdadera ciencia” con la que estos espabilados quieren fustigar la “ciencia del zoquete”: en primer lugar, afirmaciones de autoridad que hay que tragarse por artículo de fe (“en Irak está en marcha una guerra de clases entre explotados y explotadores, lo dijimos, lo decimos, y lo seguiremos diciendo mientras consideremos que esto es así” ), y, en segundo lugar, un juego de sofismas destinado a darle apariencia de realidad a lo que no es más que una invención (1ª premisa: Los medios de comunicación mienten y ocultan la lucha de clases. 2ª premisa: Los media dicen que lo que hay en Irak es una pelea de todos contra todos. Conclusión: Lo que existe en Irak no es tal pelea sino una lucha de clases).
Para evitar equívocos malintencionados queremos dejar claro que la CCI no ha negado jamás la existencia de expresiones de auténtica lucha de clases en Irak. Lo que decimos, ¡y salta a la vista!, es que lo que domina en Irak no es la lucha de clases sino de manera abrumadora la confrontación imperialista caótica entre las fuerzas de ocupación y las multiformes fracciones de la llamada “resistencia”, apoyadas cada cual por diversos rivales imperialistas de USA.
Ante ese alud de barbarie imperialista lo que defendemos los revolucionarios frente al proletariado de Irak y el del mundo entero es la necesidad de preservar su autonomía de clase contra ambos bandos en conflicto negándose a convertirse en carne de cañón de su sanguinario enfrentamiento.
Esa posición de autonomía de clase es la que defendían los primeros textos de UHP y lo que motivó nuestra toma de contacto. Lo que denunciamos en Acción Proletaria nº 178 es la traición de esa posición y su transformación en toma de partido por uno de los dos bandos en conflicto a través del expediente de convertir en “lucha de clases” el combinado de acciones de la resistencia, movimientos de masas dominados claramente por el chiísmo y otras fuerzas burguesas, todo ello embellecido con algunas luchas producto genuino de la resistencia de los explotados.
El redactor de “Ciencia del zoquete” tiene que reconocer en la práctica que muy pocos argumentos avalan su tesis de “la lucha de clases en Irak” pues “no conoce exactamente el grado de autonomía desarrollado por el proletariado”, tampoco sabe “el potencial de encuadramiento real desarrollado en Irak por el islamismo”. De hecho cuando trata de justificarse diciendo que “parte de las acciones llevadas a cabo sean obra de alguna de las facciones burguesas en conflicto”, elude expresamente referirse, en concreto, a cuáles de las que presentó como lucha de clases en el Arde nº 6, o de las que han sucedido desde entonces, no tienen nada que ver con la lucha de la clase obrera.
2005 va a ser el año de Don Quijote, si nuestro hidalgo del siglo XXI, campando alegremente por el territorio iraquí en lugar de hacerlo por La Mancha, se empeña en transformar los molinos de viento burgueses en gigantes proletarios, poco podemos hacer para impedírselo. Lo que sí le vamos a impedir mediante el combate político es que trate de colar como “apoyo a la lucha de clases en Irak” lo que en realidad es una toma de partido apenas disimulada por el campo imperialista de la “insurgencia”.
La estratagema para hacer pasar el frente imperialista como “frente de la lucha de clases” consiste en dar el apelativo de “proletario” a movimientos controlados y dirigidos por fuerzas de la burguesía tales como el chiísmo, el islamismo, los post-sadamistas reconvertidos etc. ¿Cómo se justifica esta acrobacia? Se empieza por un dogma apriorístico: habría que «reconocer la acción del proletariado –por muy instintiva, débil o mistificada que pueda ser- ante los ataques del capital» (Arde nº 6)[8]. En una palabra, las acciones, masivas o militares, de la insurgencia iraquí y demás movimientos “contra el ocupante”, serían “proletarias” pese a que «en tal o cual acción pueda estar detrás una dirección burguesa».
No podemos sino darle la razón a nuestro autor cuando afirma “rotundamente” «las fuerzas ideológicas que, especialmente diseñadas para enredar y embaucar al proletariado presentándose como obreras y revolucionarias, conocemos como extrema izquierda realizan esta labor con particular eficacia». ¿Y cómo ejecuta con “eficacia” la “extrema izquierda” esa labor? Pues presentando tal o cual guerra en un país –en Palestina, antes en Vietnam y algunos trotskistas respecto a Irak- como un “movimiento de masas” proletario que lamentablemente tendría una “dirección burguesa”. ¡El mismo método para “enredar y embaucar” que emplea nuestro autor!
¿Cómo se ha justificado a lo largo del siglo XX, especialmente por parte de la “extrema izquierda”, el apoyo a guerras imperialistas? Pues presentándolas como “movimientos de masas” o resultado de la presión de “movimientos de masas” que lucharían “contra el fascismo”, “por la democracia”, “por la liberación nacional”. Desde luego esos “movimientos de masas” tendrían siempre el mismo “defecto”: estarían encuadrados por “direcciones burguesas”.
Desde luego a los autores de Arde no ha debido “arderles” demasiado la cabeza para descubrir su innovadora teoría de la “lucha de clases en Irak”. Toda la extrema izquierda (desde el trotskismo hasta el anarquismo oficial) es una consumada especialista en vender como “movimiento de masas” con “dirección burguesa” las causas imperialistas de la burguesía. Pero, Arde tiene otro maestro experto en esa “arte y ciencia”, no del zoquete sino del enredo y el embaucamiento: el llamado G”CI”. Su especialidad, aparte de llamar al asesinato de militantes comunistas, es «apoyar mediante hábiles subterfugios al Bloque Popular Revolucionario de El Salvador, el Zapatismo en México o Sendero Luminoso en Perú. Estos subterfugios han consistido en presentar las acciones encuadradas por esas fuerzas burguesas como “movimientos de proletarios en armas” (en el caso de Sendero Luminoso como “defensa de proletarios prisioneros”) haciendo creer que serían ellos quienes llevarían la iniciativa independientemente de la “dirección formal” que sería, por supuesto, “burguesa” y que el G”CI” “no apoyaría en absoluto”»[9]
Arde argumenta de la misma forma: en Irak esa «dirección burguesa [de los movimientos proletarios] no es más que la actuación de la burguesía para dirigir hacia su dirección la lucha y derrotarla» (Arde nº 6). ¡Nada nuevo arde bajo el sol! La única aportación de estos expertos en la sofística es una perogrullada de difícil digestión: ¡una “dirección burguesa” que no sería más que la “actuación de la burguesía” para “dirigir hacia su dirección”!
El “arte” de los autores de la “Ciencia del zoquete” es la prestidigitación: se hace desaparecer aparentemente la posición izquierdista clásica de toma de partido por uno de los bandos imperialistas en conflicto, se escriben incluso encendidas soflamas contra aquella para embaucar al público, para hacerla reaparecer al final disfrazada como “lucha de clases”, es decir, “movimiento de masas con dirección burguesa”. Eso más que arte son “malas artes”.
Lo que distingue a Arde del izquierdismo clásico es que mientras éste justifica su apoyo a las causas imperialistas con tópicos como el “mal menor”, la “independencia nacional”, la “lucha por la democracia”, Arde utiliza el argumento de que estas luchas serían verdaderamente revolucionarias por el simple hecho de ser violentas, o por atacar a la propiedad privada, o, como en el caso de los sabotajes, porque les fastidiarían el negocio a los capitalistas.
La sociedad capitalista supura violencia y destrucción por todos sus poros. El abanico de formas de violencia que cotidianamente surge de sus entrañas en terriblemente variado: el terror del Estado burgués, la guerra imperialista, el terrorismo de bandas armadas del capital de los más variados pelajes (nacionalistas de “liberación”, nacionalistas xenófobos, nacionalistas fascistas etc.).
Junto a esas formas de violencia que son expresión de la clase dominante, existe la violencia de las clases explotadas y oprimidas. Pero esta violencia toma a su vez diferentes formas: la violencia de la pequeña burguesía, la del lumpen, la del campesinado y la violencia de clase del proletariado que es la única que es liberadora y representa el porvenir.
Nosotros siempre hemos defendido la necesidad de no hacer una amalgama entre este maremagno de violencias estableciendo distinciones claras entre ellas:
· La violencia de la burguesía consistente en la guerra, el terror del Estado (democrático o dictatorial) junto con la mayoría de acciones terroristas
· La violencia de la pequeña burguesía que en ciertos sectores de la misma toma formas de terrorismo
· La violencia del lumpen que toma formas caóticas de saqueo y destrucción nihilista
· La violencia de clase del proletariado basada en formas específicas de establecimiento de relaciones de fuerza contra el capital y su Estado: huelgas, manifestaciones, defensa de sus medios de lucha, la insurrección para la toma del poder y la defensa armada de la dictadura mundial de los Consejos Obreros.
Nosotros condenamos y denunciamos la violencia de la burguesía: el terror, el terrorismo (en la enorme mayoría de sus expresiones) y la guerra. La violencia de la pequeña burguesía y del lumpen la vemos ajena al proletariado[10], pero no la ponemos en el mismo saco que la violencia de la burguesía. Lo que condenamos con la máxima firmeza es la tentativa de presentar esa violencia desesperada, impotente y caótica, como arma del proletariado o, peor aún, como es el caso de UHP-Arde, como expresión de su lucha de clase.
La posición política de UHP-Arde consiste justamente en defender como expresión y arma del proletariado la violencia lumpen: “Pero la cci, expresión de un revolucionarismo bienpensante propio de ciertos “estratos acomodados” de la clase explotada y de la socialdemocracia, no puede sino indignarse por el “pillaje” (tomar lo que es nuestro), la “venganza” (el linchamiento y ejecución de exponentes de la clase enemiga), la “destrucción de fuerzas productivas” (edificios estatales, por ejemplo, u oleoductos y refinerías, estropeando el negocio de los ocupantes). Y se indigna porque definamos la cólera desatada del proletariado, su obra de destrucción, como “fiesta”. ¡Qué macabro!, se horrorizan. Naturalmente la insatisfacción de las necesidades, tras años de guerras, embargo, represión, que lleva al saqueo, no les parece tan macabro. Tampoco son macabros los edificios ministeriales desde los que se administraba, y se administra, la explotación, la represión y la muerte…lo macabro es destruirlo; son cosas del cristianismo marxista”.
Es decir, para UHP hay que reivindicarse del pillaje, de la venganza, de la destrucción de fuerzas productivas, todo eso sería una “fiesta”. Su campo es pues el lumpen. Eso no hace de UHP-Arde una fuerza burguesa, sin embargo, lo hace portador de una peligrosa amalgama: confundir el terreno del lumpen con el terreno del proletariado.
Y para defender ese terreno el redactor de la respuesta actúa con mala fe:
- nos acusa de revolucionarismo bienpensante, expresión de “estratos acomodados” de la clase explotada[11] y de la socialdemocracia.
- nos acusa de “cristianismo marxista”
No vamos a molestarnos en rebatir tan ingeniosas amalgamas. Un análisis somero de nuestras posiciones y nuestra práctica podrán convencer a cualquiera que no nos haya condenado de antemano o que no sea un “zoquete” (por emplear el término tan repetido por nuestro autor) de su ausencia de fundamento. Queremos ir a lo fundamental: no toda forma de violencia es coherente con la lucha del proletariado y, particularmente, la violencia lumpen que defiende nuestro autor es especialmente negativa y aniquiladora para su combate de clase.
¿El saqueo como forma de lucha? Pillaje ha habido en todas la épocas de la historia. Ha sido la práctica preferida de los ejércitos vencedores, también ha constituido la acción cobarde del lumpen en momentos de crisis social en el que la autoridad del Estado se debilita de forma más o menos momentánea. Cuando el proletariado tomó el poder en Rusia reprimió con energía los actos de pillaje y bandolerismo pues nada de eso sirve a los intereses de liberación de la humanidad.
De lo que se trata es de cambiar las relaciones sociales de producción y no de tomarse cada cual unas cuantas mercancías para su propio consumo. La visión lumpen del autor le impide comprender que el proletariado no aspira a repartirse las riquezas sociales de la misma forma que una cofradía de piratas se reparten el cargamento del barco saqueado, su objetivo es abolir la propiedad privada de los medios de producción como primer paso para garantizar la plena satisfacción de las necesidades de toda la humanidad. Tras el gritito radicaloide de “tomar lo que es nuestro” y el aspaviento no menos radical de “atacar la propiedad privada” lo que subyace es sustituir una propiedad privada por otra. Que esa propiedad privada se conquiste de forma ilegal y sin títulos oficiales no cambia un ápice su naturaleza totalmente reaccionaria. ¡No ha salido ni un centímetro del perímetro cerrado de la propiedad privada!
Nuestro redactor reclama el valor “revolucionario” de la venganza. Sí seguimos su razonamiento encontraremos que nadie más “revolucionario” que las clases dominantes que practican abundantemente la virtud de la venganza. Se vengaron con bárbaro salvajismo de la Comuna de París hasta el extremo de levantar el mastodóntico monumento de Monmartre como recordatorio permanente de dicha venganza. Se vengaron con el Nazismo contra el atrevimiento revolucionario del proletariado alemán, se vengaron con el sadismo del GULAG en Rusia contra una revolución momentáneamente triunfante. La justicia burguesa, como antes lo fue la justicia feudal, está basada en la venganza más atroz contra el proletario o el oprimido. Nuestro redactor, en su ofuscación, cree que el antídoto a la venganza es el pacifismo, la mansedumbre, el cristiano poner la otra mejilla. No entiende que sigue dando vueltas a la noria de la ideología burguesa que no admite más que esos dos polos aparentemente opuestos pero en realidad simétricamente complementarios. Es cierto que la explotación y la opresión producen sufrimientos sin límite pero ante esos sufrimientos un estrato social sin futuro solo sueña con la furia estéril de la venganza mientras que el proletariado, que representa el porvenir de la humanidad, a lo que aspira no es a vengar sus sufrimientos sino a abolirlos para todo el género humano. ¿Será capaz nuestro redactor de superar su ceguera para comprender esta diferencia?
El que nosotros alertemos al proletariado contra una peligrosa espiral de destrucción de fuerzas productivas engendrada por las contradicciones insostenibles del propio capitalismo, indigna a nuestro autor: «Es llamativo que la cci llegue al colmo de la indignación cuando constata que se destruye el “resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes”. Bien, señores de la cci: todo lo que hoy vemos bajo el sol es el resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes, luego todo debe ser respetado, nada destruido. Respetémoslo todo, alabemos y ensalcemos el resultado de siglos de acumulación capitalista. Al fin y al cabo, la revolución será un simple cambio de manos; tomaremos las centrales nucleares, las fábricas de misiles y cazabombarderos, las minas de diamantes, y las gestionaremos en beneficio de todos. Ese debe ser, entonces, el “proyecto revolucionario” de la cci».
Es posible que los cortos horizontes en los que se mueve el autor le impidan comprender de qué estamos hablando y se sienta obligado a hacer ironías a nuestra costa (pretenderíamos que la revolución mantendrá centrales nucleares etc.). Sencillamente, el problema que hoy se plantea al proletariado y al conjunto de la humanidad es el peligro de que el capitalismo nos hunda en una espiral de destrucción por la guerra, por la anarquía medioambiental, por la descomposición general del tejido social, de tal forma, que desemboque en una destrucción de las bases materiales del comunismo. El comunismo se basa en la abundancia, en partir del carácter social y mundial de la producción, legado histórico del capitalismo, del fantástico desarrollo de las fuerzas productivas que ello permite, para acabar con el carácter privado y nacional de su forma de explotación: trabajo asalariado y mercancía. El comunismo no es ni el reparto ni tampoco la destrucción de las riquezas existentes.
¡El capitalismo no necesita emuladores en el arte del terror y la violencia irracional, en la práctica del saqueo y la expropiación de la población mundial y el planeta entero, en la sed insaciable de venganza! Todo eso que nuestro redactor presenta como “radical” y “revolucionario” es en realidad la práctica cotidiana del capitalismo en descomposición!
Que los trabajadores se dejen influenciar por esa pulsión hacia la destrucción, que faltos de confianza en las posibilidades revolucionarias de la clase obrera se dejen llevar a una especie de aquelarre de violencia individualista y antisocial, es una tendencia que, además, en el actual período de descomposición capitalista, puede tomar un mayor peso sobre todo en sectores obreros que por su inexperiencia o por su situación desesperada, sufren más el peso de la pérdida de confianza en la clase obrera. Por ello el papel de los verdaderos revolucionarios es combatir esas tendencias y no, en cambio, alentarlas, dándole además la criminal apariencia de “liberación”.
Todo eso exige someter a discusión las experiencias pasadas y presentes de la lucha de clases, nos llama a entender en profundidad el período histórico actual, el de la descomposición terminal de este sistema. Esa claridad no puede ser sustituida con “frasecillas” ingeniosas, con silogismos chapuceros y malintencionados, con insultos y amenazas, sino con un debate franco. Nosotros, por nuestra parte, vamos a seguir contribuyendo a este proceso respondiendo a dos cuestiones que “Ciencia y arte del zoquete” embarulla con sus deformaciones:
* ¿Que significa la actual etapa de descomposición del capitalismo para la lucha del proletariado y el futuro de la humanidad[12]?
* ¿Cual es la verdadera lucha obrera, tal y como se ha manifestado históricamente[13]?
Acción Proletaria (CCI)).
[2] ¿Por qué de Asturies? ¿Habla en nombre de todos los grupos que se reclaman de las siglas UHP?
[3] En la respuesta del 27-3-04 se nos decía respecto a esos textos que « si bien han sido redactados y difundidos por compañeros nuestros y los asumimos en general, no son nuestros».
[4] Puede apreciarse la fruición con la que los redactores de estos documentos se dedican, cual mal profesor, a ponerle orejas de burro a todo aquel que no está a la altura de su “arte y ciencia”. Si alguien cree de buena fe su llamamiento a la discusión y se lo remite a la CCI es que “no tiene dos dedos de frente”, la CCI sería una caterva de “zoquetes”,... Según el diccionario, zoquete en sentido figurado es una persona “torpe, de pocas luces”. No vemos que eso sea un insulto, pues cada uno da lo mejor de si mismo y si ha nacido con “pocas luces” o la vida no le ha permitido alcanzarlas no es su falta. Desde ese punto de vista no entendemos por qué para el redactor o los redactores de la “Ciencia y Arte del zoquete” semejante vocablo tendría un sentido peyorativo. ¿O es que acaso consideran que existe una “raza inferior”, la de los zoquetes, que, al dictado de su macabra consigna: ¡“Muerte a los imbéciles”!, merecería desaparecer?
[5] Sí su convicción es que nuestro grupo defiende la burguesía que lo diga abiertamente y que lo demuestre.
[6] Ver Acción Proletaria nº 131 “Los parásitos del GCI llaman al asesinato de nuestros camaradas en México”. Allí mostrábamos el método igualmente retorcido y manipulador de los individuos del llamado G”CI”. Veamos con qué “método” llamaban al asesinato de nuestros camaradas: empezaba por decir que porque habíamos denunciado a Sendero Luminoso nos habríamos hecho cómplices de la masacre de prisioneros proletarios. De ahí hacía la siguiente deducción “lógica”: «para la CCI, como para el Estado y la policía peruana, situarse del lado de los oprimidos es sostener a Sendero Luminoso». El siguiente silogismo decía: «en el campo obrero, se ha considerado como policía o soplón aquel contribuye a ese tipo de amalgama policial». Un nuevo eslabón en la cadena de silogismos es recordar que «son los mismos argumentos socialdemócratas que utilizaron los Domingo Arango y Abad de Santillán frente a las acciones violentas de los militantes revolucionarios». ¿Y cual es la conclusión de ese entramado de sofismas? «Y por este tipo de calumnia, cuya utilidad para el Estado es bien real, Domingo Arango recibió una bala en la cabeza y no podemos más que deplorar que Abad de Santillán no haya sufrido la misma suerte» (del nº 43 de Communisme, órgano del G”CI”)
[7] Ni el GCI ni el redactor (o redactores) que hablan en nombre de UHP son los primeros en lanzarnos tales amenazas. Nos reclamamos de una corriente política –la Izquierda Comunista- que en una de sus expresiones, el grupo BILAN, años 30, era perseguido por fascistas, demócratas y estalinistas y se veía obligado a ir a repartir sus hojas a las puertas de las fábricas con la pistola al cinto.
[8] El redactor recurre a la demagogia más rastrera: «En el mismo número de AP en el que estos necios tienen a bien “criticarnos”, reseñan un ejemplo, para ellos, de “reacción obrera” en Alemania. ¿En qué consiste esta “reacción”? En una huelga, convocada y controlada absolutamente por el sindicato-empresa IGMetall (…) si la lucha de los proletarios iraquíes está parcialmente controlada por el islamismo, el panarabismo o la extrema izquierda, no hay siquiera “revuelta interclasista” sino descomposición capitalista. Ciertamente, un razonamiento exquisitamente…racista». Cuando la clase obrera lucha, la burguesía no le deja el terreno libre, despliega inmediatamente sus sindicatos, sus partidos de “izquierda” y “extrema izquierda”. Ahora bien, el terreno de la lucha es, al menos en su arranque, el terreno de la defensa de las reivindicaciones de clase. En cambio, el terreno que prevalece en Irak no es un terreno de clase sino un terreno imperialista de luchas por intereses burgueses (nacionalismo, étnicos, religiosos…). Como en otras muchas partes de su texto, nuestro autor reduce su “ciencia y arte” a la sofística: 1º) “Las luchas obreras están mistificadas”; 2º) “Los obreros están mistificados por fuerzas burguesas en Irak”; Conclusión: “Lo que pasa en Irak es lucha de clases”…
[9] Artículo antes citado de Acción Proletaria nº 131
[10] Para impedir que Arde juegue con su arte y ciencia de las amalgamas queremos aclarar que nosotros no condenamos las revueltas sociales ni en Argentina ni en ningún otro punto del planeta, como tampoco adoptamos la misma actitud ante la violencia de la burguesía que frente a las expresiones de rabia desesperada que muestran sectores y capas sociales no explotadoras. Lo que si denunciamos es que grupos como Arde o el G “C”I quieran presentar las revueltas interclasistas o esa violencia sin futuro como expresión, e incluso la expresión más avanzada, de la lucha de la clase revolucionaria, el proletariado mundial.
[11] ¿A los que habría que “eliminar”?
[12] Esto lo haremos en respuesta a las torpes ironías que el redactor de la “ciencia y arte del zoquete” se permite sobre la teoría de la descomposición del capitalismo, supuesta “invención” de la CCI.
[13] Aquí responderemos al ataque sucio y calumnioso que el autor de Arde lanza contra el proletariado mundial.
LA CCI AL BIPR:
Mediante esta carta queremos responder a vuestra carta del 24 de Octubre (enviada el 31 de Octubre). En la medida en que ciertas ideas de esa carta están contenidas en vuestro artículo titulado “Respuesta a una organización en vías de desintegración” no vamos a responder aquí a los argumentos que ya aparecen en un artículo que estamos preparando en respuesta al vuestro.
Tomamos acta de que rechazáis participar en un tribunal de honor para examinar las calumnias vertidas por la FICCI contra nuestra organización y contra nuestros camaradas. Incluso si vuestra actitud, como hemos insistido, da la espalda a la tradición del movimiento obrero, estáis en vuestro derecho de pensar que no tenéis porqué perder el tiempo en nuestros asuntos “internos” sobre los que estimáis “no tener nada que decir”.
Dicho esto, vosotros afirmáis que la CCI acusa a la FICCI de un robo que ¡para vosotros “nunca existió”!. Lo queráis o no, eso os implica directamente en las “querellas internas” de la CCI y por tanto en las calumnias vertidas por los elementos de la FICCI. Al afirmar públicamente que vuestros contactos con la FICCI “existen y resisten”, es decir dando vuestro apoyo a la FICCI y a sus calumnias contra nuestra organización, habéis lanzado una declaración de guerra a la CCI. Eso mismo lo atestigua el que desde hace más de un mes aparece en vuestra Web, en tres idiomas, la calumniosa “Declaración” de un individuo que se hace pasar por “Circulo de Comunistas Internacionalistas” (“Declaración” cuyo contenido no tiene nada que ver con el análisis de la situación internacional, mientras que en vuestra carta del 24 de Octubre afirmáis que eso es lo único que os interesa y lo único digno de la “seriedad de una organización que se pretende revolucionaria”).
Mientras que el NCI envía, por correo postal, a todas vuestras secciones su Declaración del 27 de Octubre (en la que se afirma que la Declaración del “Circulo” es una sarta de “mentiras y calumnias vergonzosas contra la CCI”), constatamos que aún no habéis retirado de vuestra Web el texto de ese supuesto “Circulo”.
Además, ya que decís que no os gusta la hipocresía (como afirmáis en vuestro artículo “Respuesta a las estúpidas acusaciones de una organización en vías de desintegración”) nos parece que lo mínimo que debéis decirnos, clara y francamente, es cual es vuestra posición frente a lo que afirma la FICCI en su Boletín nº 28:
“Afirmamos clara y públicamente, ante todo el campo proletario y el proletariado internacional: (...) [los métodos empleados por la CCI] son dignos de operaciones de infiltración ideológica en el plano político, y provocadores y policiales en el plano militante, de agencias ligadas al Estado burgués: francmasoneria, ciertos grupos trotskistas adeptos sistemáticos del entrismo (como los Lambertistas en Francia), infiltración de aventureros y provocadores. La deriva actual de nuestra organización y los métodos que emplea recuerdan a lo que sufrió la oposición trotskista en los años 1930 (evidentemente menos violenta hasta ahora) gangrenada dado sus debilidades políticas por aventureros y elementos turbios, cuando no abiertamente de la policía secreta de Stalin, la GPU”. Todo esto apesta. Apesta a provocación y destrucción”.
¿Creéis, como insiste la FICCI, que la CCI está tomada por agentes del Estado capitalista (la policía o la francmasonería)?
Por nuestro lado pensamos que las relaciones entre los grupos de la Izquierda Comunista deben estar presididas por un mínimo de reglas principiales que proscriban la calumnia y la mentira.
Por eso os instamos a:
1).- publicar inmediatamente (es decir a la recepción de este correo), en vuestra Web, la Declaración del NCI del 27 de Octubre que podéis encontrar en nuestra Web en todos los idiomas correspondientes;
2).- comunicarnos (aunque sea brevemente) vuestra posición sobre las acusaciones antes citadas del Boletín nº 28 de la FICCI (dado que insistís en que vuestras relaciones con la FICCI “existen y resisten”).
A la espera de una respuesta rápida por vuestra parte,
Saludos comunistas.
La CCI.
CARTA DE LA CCI AL BIPR:
Camaradas,
Hace cuatro días os mandamos una carta en la que solicitábamos que:
1).- publicar inmediatamente (es decir a la recepción de este correo), en vuestra Web, la Declaración del NCI del 27 de Octubre que podéis encontrar en nuestra Web en todos los idiomas correspondientes;
2).- comunicarnos (aunque sea brevemente) vuestra posición sobre las acusaciones antes citadas del Boletín nº 28 de la FICCI (dado que insistís en que vuestras relaciones con la FICCI “existen y resisten”).
A fecha de hoy no hemos visto la más mínima reacción por vuestra parte (ni en vuestra Web ni en nuestro correo electrónico) a nuestra petición.
Entendemos que necesitéis cierto tiempo para redactar (o elaborar) una toma de posición que exprese vuestro punto de vista sobre las calumnias repugnantes vertidas por la FICCI contra la CCI. Pero la primera de nuestras peticiones la podéis atender en escasas horas, incluso en pocos minutos. Por eso os informamos que publicaremos inmediatamente en nuestra Web la carta que os mandamos el 17 de Noviembre así como un artículo de respuesta a vuestro texto “Respuesta a las estúpidas acusaciones de una organización en vía de desintegración” (que aparece en vuestra Web en varios idiomas) tomando en cuenta, evidentemente, que seguís dando cobertura a la campaña de calumnias lanzada contra nuestra organización por el “Circulo” y la FICCI.
Dicho esto, mantenemos las dos peticiones de nuestra carta del 17 de Noviembre. En especial respeto a la segunda, creemos que sea cual sea el tiempo que os cueste es vuestra responsabilidad poneros manos a la obra: lo que caracteriza a los revolucionarios no son los “silencios diplomáticos”, o sea la diplomacia secreta, sino hablar alto y claro y tener el coraje de decir lo que se piensa.
Saludos comunistas.
La CCI.
En su “Respuesta a las acusaciones estúpidas de una organización en vías de desintegración”, el BIPR[1] acaba de franquear un paso suplementario en la grave deriva oportunista que ya pusimos en evidencia en nuestro artículo “El BIPR rehén de unos hampones” ( ver nuestra página Web): ¡hoy justifica la conducta antiproletaria de un grupo parásito, la autodenominada “Fracción interna de la CCI”!.
Esta “Respuesta” del BIPR empieza criticando la “vulgaridad extrema” del tono de nuestro artículo, en el que denunciamos a ese supuesta “Fracción interna de la CCI” (FICCI) como una banda de “golfos”
En realidad sí el BIPR, adopta una pose de virgen escandalizada[2] no es porque, él haga gala de modales “exquisitos” de “caballero”, sino porque con esta actitud pretende ocultar que ha asumido como propios los métodos de la FICCI. Y, es precisamente por eso, por lo que el BIPR no ha dicho ni una sola palabra sobre el estilo vulgar del texto de la FICCI titulado “La ignominia no tiene límite” en el que estos gamberros llaman a realizar acciones de progromo contra nosotros por nuestra supuestas “marranadas” y contra nuestros militantes a los que califican de “canallas”[3].
Así, esta “Respuesta” del BIPR a las “estúpidas acusaciones” de la CCI busca, en primer lugar, correr un tupido velo sobre el robo de nuestro fichero de direcciones por un miembro de la FICCI con los siguientes argumentos “…si camaradas dirigentes de la CCI – que como tales disponían del fichero de direcciones de su organización rompen con la organización, declarando querer ganar a sus camaradas a la `justa vía`, guardando el fichero de direcciones, entonces no se trata de un robo. El falso moralismo de la CCI apesta a hipocresía cuando lanza acusaciones de todo tipo a quienes la abandonan…”.
Esta tentativa de “justificación” de unos hábitos propios de gángsteres de los miembros de la FICCI nos lleva ha hacer varias precisiones:
1) Nuestro fichero de direcciones, del mismo modo que el dinero y cualquier otro tipo de material político, pertenece a la organización como un todo y no a los individuos que la componen. Este es un principio elemental de funcionamiento de todas las organizaciones revolucionarias. ¡ Y el BIPR lo sabe de sobra ¡ Por eso se ha negado a responder a nuestra carta de fecha 1/10/2004 (publicada en nuestra página WEB) en la que entre otras cuestiones le planteábamos lo siguiente:
· ¿Cómo ha llegado la carta de convocatoria de la reunión pública del 2 de Octubre del BIPR en París a la dirección postal de nuestros abonados cuando estos sólo han confiado su dirección a la CCI?.
· “¿Cómo habría reaccionado el BIPR si la CCI hubiera hecho lo mismo, si hubiéramos sido cómplices y apoyado el robo del fichero de direcciones del BIPR por alguno de sus antiguos miembros” aceptando que se utilice para “invitar a sus suscriptores a una de nuestras reuniones públicas?” (“Carta de la CCI al BIPR” publicada en nuestra Web).
2) En el caso de que el BIPR no esté de acuerdo con el principio según el cual este material pertenece a la organización y no a los individuos, quiere esto decir que, el camarada encargado de la tesorería puede largarse tranquilamente con la caja de la organización bajo el pretexto de continuar un trabajo político si es excluido o si rompe con la organización. Esta visión es la de algunos anarquistas y el lumpen, pero no la de las organizaciones del proletariado.
Le recordamos al BIPR que la banda de hampones de la FICCI no se ha contentado con robar nuestro archivo de direcciones. Además han robado dinero a la CCI. Han malversado fondos de la organización negándose a devolvernos el coste de unos billetes de avión que se compraron para que viajaran a París dos delegados de nuestra sección mexicana: que fueron secuestrados en el aeropuerto de Roissy por los golfos de la FICCI para impedir que participaran en nuestra Conferencia Internacional Extraordinaria de Abril de 2002 (ver artículo en nuestra prensa).
Tras leer los argumentos utilizados por el BIPR para justificar el robo de nuestro material político, tenemos derecho a plantear la siguiente cuestión ¿es también con el dinero robado por la FICCI con lo que el BIPR ha podido alquilar la sala donde celebrar su reunión pública del 2 de Octubre en París? (ya que esa reunión la organizó el BIPR con el apoyo político y material de la FICCI).
3) La idea del BIPR que justifica que camaradas “dirigentes” se lleven todo el material que les ha sido confiado ya que no habrían podido convencer a los militantes de la validez de sus posiciones, es totalmente ajena a la tradición histórica del movimiento obrero. Esta política tiene un nombre: es la política destructora de la “tierra quemada”. Como no se ha conseguido imponer sus posiciones, se desvalija a la organización y se echa el guante a su material político para sabotear su actividad[4] .
La CCI ya denunció públicamente ese comportamiento de truhanes en 1981 a propósito del “caso Chenier”. En aquella época las dos organizaciones que acabarían constituyendo el BIPR (Battaglia Comunista y la Communist Worker`s Organisation) tenían aún un mínimo de dignidad y no corrieron a dar apoyo al ciudadano Chenier y a su grupo parásito, el CBG. En aquella época no pusieron “el grito en el cielo” ante la vulgaridad de la CCI cuando esta denunció en los términos que siguen a continuación a esos golfos: “…estos camaradas (los de la ex sección de la CCI en Aberdeen) han tenido conocimiento de las maniobras de Chenier durante meses y han justificado el robo una vez este se ha producido como `normal en caso de escisión`. Nuestra condena de estas práctica ha sido calificada de `reacción de pequeños burgueses propietarios` (…) En los primeros números de “The Bulletin” se reivindican de tal comportamiento escondiendo tras estúpidas y falsas historias a cual más vil contra la CCI (…) ¿Cuando hay una escisión se puede robar todo lo que se quiera pero una vez convertido en nuevo grupo, cuando se es el amo del cotarro,...el acceso a la propiedad privada hace que los pequeños golfos sienten la cabeza(…), ¿Cuales son las posiciones del CBG?. He aquí otro grupo con una existencia parásita. ¿Que representa ante la clase obrera? Una versión provinciana de la Plataforma de la CCI con la coherencia de menos y el robo de más….” (REVISTA INTERNACIONAL n º 36 “Respuesta a las respuestas”). Lo que claramente afirmábamos hace 20 años sobre los métodos gangsteriles del CBG igualmente se aplica hoy a la FICCI.
Debe quedar claro que la CCI no ha renunciado a recuperar de una forma o de otra el dinero robado por la FICCI[5]. Nuestra organización adoptará, en su momento, la misma política que puso en práctica, hace más de veinte años, durante la recuperación del material que le fue robado por la tendencia Chenier, especialmente por los que constituyeron el CBG[6].
4) Precisamente porque se trata de una regla elemental del funcionamiento de cualquier organización del proletariado, los Estatutos de la CCI afirman explícitamente que todo militante que abandone la organización (ya sea por propia voluntad o por que se le excluya) esta obligado a devolver a la CCI todo el material que le haya sido confiado para el cumplimiento de sus tareas militantes: “el militante no hace una inversión personal en la organización de la que esperar dividendos o que se pueda retirar cuando uno quiere irse. Por tanto se proscribe como ajena al proletariado cualquier práctica de retirada de material o fondos de la organización incluso si se va a formar otro grupo político” (“Informe sobre la estructura y el funcionamiento de la organización de revolucionarios”. Los miembros de la FICCI saben perfectamente que apropiándose del fichero de direcci