Huelga feminista: contra las mujeres y contra la clase obrera

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El 28 de febrero de 1909, en homenaje a la huelga de las obreras del textil de Nueva York y Chicago, se celebra un Día Nacional de la Mujer de Estados Unidos, 15000 trabajadores desfilan por las avenidas neoyorkinas exigiendo aumentos salariales y reducción de la jornada laboral. En 1910 la Conferencia de Mujeres Socialistas proclama el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. El Dia Internacional de 1912 protesta contra el horroroso crimen capitalista de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York donde 146 obreros (123 mujeres y 23 hombres) preecen en un incendio encerrados en los locales por los patronos. En 1913 y 1914 el Día Internacional de la Mujer lleva el combate contra el peligro de guerra mundial. En 1917, en Rusia, el 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer dando lugar a huelgas, manifestaciones y revueltas que inician la Revolución en Rusia.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora fue entre 1911-17 un momento de lucha de TODA la clase obrera contra el capitalismo. Actualmente ya no es lo mismo, ¿Qué ha pasado?

El capitalismo decadente de los siglos XX y XXI, no se conforma con robarle la plusvalía a los obreros, también les roba sus principios de organización y teóricos, sus medios de lucha, su solidaridad. A través del estalinismo y la socialdemocracia adulteró el marxismo y los principios de centralización y organización, convirtiéndolos en apología del capitalismo de Estado y del engaño de los trabajadores. Mediante el llamado “Estado del Bienestar” expropió los seguros de desempleo, jubilación y enfermedad, para convertirlos en un negocio en manos del Estado y convertir a los obreros en “protegidos” de Papá Estado.

Pero también expropió los antiguos medios de lucha, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora[1] fue progresivamente institucionalizada por los Estados. En 1975 la ONU, esa cueva de ladrones imperialistas, proclamó el Año Internacional de la Mujer y en 2011 declaró el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer. Lo que antes fue un Día de Lucha del movimiento obrero mundial contra el capitalismo en sus tres manifestaciones: la explotación, la opresión y la guerra imperialista, hoy se ha convertido en un medio de los Estados Capitalistas para separar y oponer las mujeres contra los hombres y así crear la división en la clase obrera.

La huelga feminista de 2018

El recordatorio que acabamos de hacer nos permite comprender qué ha sido la huelga feminista del 8 de marzo en España. Ha sido convocada con unanimidad absoluta de partidos, sindicatos, organizaciones feministas, prensa, TV… Una campaña de Unión Nacional ha llenado las calles de manifestantes femeninos y los centros de trabajo de huelguistas femeninos. Hasta la Iglesia Católica cuyas atrocidades contra las mujeres son innumerables se ha sumado. El cardenal Osoro, arzobispo de Madrid, dio su santa bendición a la huelga: "Lo comprendo, claro [que las mujeres hagan huelga el 8 de marzo]. Hay que defender sus derechos. Lo haría también, lo hace también de hecho, la Santísima Virgen María".

El propio gobierno del PP también aportó su grano de arena. Hizo como que se oponía y para dar más cancha a la propaganda de la huelga, las ministras dijeron que harían “huelga a la japonesa”.

Cabe preguntarse: ¿por qué tanto interés en acarrear las mujeres a la huelga?

No faltan motivos para luchar contra la situación intolerable de la mujer en el mundo actual. La discriminación salarial es evidente, la violencia contra la mujer es una infamia, el machismo es repugnante, la situación de las mujeres emigrantes que cuidan viejos o trabajan de internas en los hogares es terrible…[2]

Motivos no faltan, sin embargo, con el cinismo y la hipocresía que caracteriza el capitalismo, todo esto es manipulado para organizar una lucha únicamente de mujeres, de oposición de mujeres contra hombres, de enfrentamiento y división en las filas de los trabajadores. Ahí reside el interés del conjunto del capital para movilizar a la mujer en la huelga feminista, ahí se esconde la unanimidad de Podemos, Iglesia Católica, PP, CCOO-UGT, PSOE, feminismo…

Se trata de machacar a la clase obrera con el martillo de la división. En la sociedad actual, caracterizada por la Descomposición del Capitalismo[3], hay una tendencia creciente a la dislocación, a la fragmentación en una multitud de “categorías sociales”, cada cual encerrada en sí misma y concebida como hostil hacia el resto del género humano: mujeres contra hombres; homosexuales contra heteros; blancos contra negros; latinos contra eslavos; catalanes contra españoles o viceversa …

La sociedad, como producto del “todos contra todos”, del “cada cual a lo suyo”, del encierro en “lo nuestro”, se desparrama en una telaraña de falsas comunidades de género, raza, religión, nacionalidad… que se conciben como un mundo cerrado, exclusivo y excluyente.

Esta tendencia, fruto de la putrefacción del capitalismo, “invade por todos sus poros a la sociedad humana, expresando no sólo la dislocación de la sociedad burguesa, sino y sobre todo la destrucción de todo principio de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la menor perspectiva, incluso a corto plazo, incluso la más ilusoria” (Tesis sobre la Descomposición).

Esa fragmentación y atomización da un minuto de gloria a la pequeña burguesía que tiene por esencia la mezquindad de lo particular, lo peculiar y la división, pero, simultáneamente, golpea a la clase obrera, la clase que puede unificar a la humanidad, la clase que lleva consigo la superación de todas las divisiones que las sociedades de explotación han marcado a fuego: las divisiones de raza, nación, lengua, religión, género… Todo ello es manipulado con saña por los partidos, los sindicatos, los medios de comunicación, los intelectuales, para imponer la cizaña de la división y el enfrentamiento en las filas de la clase obrera.

Esta es la razón fundamental de la convocatoria de la huelga feminista y del enorme bombo mediático que le han dado.

La lucha no es mujeres contra hombres sino clase obrera contra la explotación capitalista

Pero existe un motivo más profundo y que tiene para el capital el carácter de una acción preventiva.

Hoy, “la entrada masiva de mujeres en el mundo del trabajo asociado tiene dos consecuencias potencialmente revolucionarias: La primera, es que al poner fin a la división sexual del trabajo, el capitalismo ha abierto el camino hacia un mundo donde hombres y mujeres ya no se limitarán a ocupaciones sexualmente determinadas, sino que serán capaces de reconocer su talento como seres humanos completos. Esto a su vez abre la posibilidad de establecer las relaciones entre sexos sobre una base totalmente nueva; la segunda, es que las mujeres obtienen independencia económica. Una mujer asalariada ya no es dependiente de su marido para la supervivencia, y esto por primera vez abre la posibilidad a que la masa de las mujeres trabajadoras participe en la vida pública y política”[4].

Se trata de anticiparse a esa posibilidad tratando de ahogarla en la raíz. El capitalismo quiere impedir que las mujeres obreras constituyan un factor activo en la conciencia, la unidad y la solidaridad de todos los trabajadores. Y esto constituye un peligro potencial para su dominación capitalista puesto que, por ejemplo, en el movimiento anti-CPE de Francia 2006 se vio que “Una de las razones de la gran madurez del movimiento, sobre todo respecto a la violencia, estriba en la fuerte participación de las alumnas de universidad y de secundaria en este movimiento. Es cierto que a esas edades las muchachas suelen ser más maduras que sus compañeros masculinos. Además, sobre el tema de la violencia, está claro que las mujeres no suelen dejarse arrastrar con tanta facilidad a ese terreno como los hombres. En los “bloqueos” a las puertas de las universidades, las estudiantes son numerosas y su actitud es significativa del sentido que el movimiento ha querido dar a esos piquetes: nada de “palo” a quienes quieren ir a clase, sino explicaciones, argumentos, persuasión. En las asambleas generales y las diferentes comisiones, aunque las estudiantes suelen levantar menos la voz y suelen estar menos comprometidas en organizaciones políticas que los chicos, son elementos de primer orden en la organización, la disciplina y la eficacia de asambleas y comisiones y en la capacidad de la reflexión colectiva.

La historia de las luchas del proletariado ha evidenciado que la profundidad de un movimiento podía medirse en parte por la proporción de obreras implicadas en él. En “tiempos normales” las mujeres proletarias, al soportar una opresión todavía más agobiante que los proletarios hombres suelen estar menos implicadas que ellos en los conflictos sociales.

Cuando los conflictos alcanzan una gran profundidad, las capas más oprimidas del proletariado, las obreras en particular se lanzan al combate y a la reflexión de clase. La importantísima gran participación de alumnas de universidad y de secundaria en el movimiento actual, el papel de primer plano que en él desempeñan, es una indicación suplementaria no solo de su naturaleza auténticamente proletaria, sino también de su profundidad”[5].

Solamente desde la unidad como clase obrera se podrá desarrollar un movimiento de lucha que desemboque en la superación de todas las divisiones, discriminaciones, opresiones particulares, que llevan consigo las sociedades de explotación. La opresión y la discriminación de la mujer solamente podrá ser superada y abolida con la formación de la Comunidad Humana Mundial, el auténtico Comunismo, que lleva en su seno la clase obrera. Solamente en la lucha unida como clase obrera -mujeres, hombres, nativos, emigrantes, precarios, fijos, jubilados, jóvenes etc.- se podrá desarrollar la unidad y la superación de las divisiones terribles que inyecta el capitalismo en la clase obrera. La huelga feminista reciente es un obstáculo en ese combate pues se dirige contra las mujeres y contra la clase obrera en su conjunto.

Smolny 270318



[1] Queremos aclarar que las formas de lucha consistentes en hacer huelga o manifestación un día simbólico ya no son válidas, a diferencia de la época histórica cuando se crearon. Ahora los métodos de lucha son los de lucha directa de masas, convocadas y auto-organizadas por los obreros mismos sin llamados previos de partidos o sindicatos. Tampoco son válidas las luchas parciales como la “lucha de mujeres” o la lucha de jóvenes, como categorías sociales separadas. Ver en nuestra Plataforma Política los puntos VI y XII. http://es.internationalism.org/cci/201211/3550/plataforma-de-la-cci-adoptada-por-el-ier-congreso

[4] Ver nota 2

[5] En 2006 en Francia se produjo un gran movimiento asambleario de los estudiantes contra la tentativa de imponer un “Contrato de Primer Empleo” (CPE) que suponía un aumento brutal de la precariedad. Ver Tesis sobre el movimiento anti-CPE, http://es.internationalism.org/revista-internacional/200606/964/tesis-sobre-el-movimiento-de-los-estudiantes-de-la-primavera-de-200

 

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