Tras la gran estafa del 29M: ¿Cómo podemos impulsar una lucha de verdad?

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 “Si hoy los sindicatos nos llaman a un paro general, que osan llamar huelga, y hablan de "salir a la calle" es precisamente para sabotear nuestra lucha. Para encuadrarnos, para controlarnos, para mantener la paz social mediante simulacros de oposición. Para que las respuestas a los ataques contra nuestras condiciones de vida transcurran por los cauces legales de la democracia, lo que significa que todo siga igual o peor aún”

Ante la convocatoria de huelga para el 29 M abrimos una rúbrica de debate en nuestra Web donde acogimos reflexiones de compañeros, hojas repartidas por diferentes colectivos, debates realizados etc.[1] Se trata de dar voz a las minorías más activas y conscientes que expresan el esfuerzo que bulle en la clase obrera para liberarse de las cadenas sindicales y levantar una alternativa de lucha que ligue la defensa contra los recortes con una perspectiva de destrucción del capitalismo y creación de una nueva sociedad.

La cita que encabeza este artículo tomada de una de las hojas que incluimos en la rúbrica[2] denuncia claramente lo que ha sido el 29 M: una estafa para desmovilizarnos.

Los métodos sindicales de lucha

Los sindicatos producen cada vez mayor desconfianza en las filas obreras, pero hemos de ir al fondo del asunto, el problema no son solo los sindicatos como organizaciones instaladas en las redes del Estado Capitalista, el problema es igualmente el sindicalismo, un planteamiento de la lucha, una manera de organizarse y unos métodos de acción que, pese a las mejores intenciones, nos lleva siempre a la derrota.

Como dice un compañero en el Debate en Libcom[3], el sindicalismo limita los conflictos laborales a una empresa o un sector particular, impidiendo y obstaculizando que la lucha se extienda al resto de proletarios”, propaga “una mentalidad individualista y meramente económica en los "ciudadanos trabajadores", "olvidando" y debilitando la reflexión sobre la dimensión política y colectiva de los problemas del proletariado” y “la acción delegada e individual, socavando la posibilidad la auto-organización y la solidaridad”. Por ello, el planteamiento de las huelgas sindicales “es negativo: obedecer a los sindicatos sin ningún tipo de reflexión o discusión colectivas; acciones absurdas de los piquetes que en lugar de fortalecer la solidaridad, la unión y la autoconfianza en el seno de la clase obrera, se centran en que "nadie trabaje", con el único fin de añadir números para las cifras de los sindicatos; no se da ningún espacio para que los millones de parados, los estudiantes y los jubilados establezcan contacto y luchas comunes con los que aún tienen trabajo” (ídem.)

La huelga es un arma de la clase obrera que sirve para desarrollar su unidad, afirmar su conciencia, crear su propia organización; la huelga sindical sirve para todo lo contrario, de ahí que, los sindicatos “alternativos” (los CGT, CNT etc.) “Cualesquiera sean sus colores, más allá de sus propuestas o sus denuncia de los sindicatos mayoritarios, en el fondo no son más que el apéndice "radical" de los "sindicatos responsables". Han participado completamente en la "huelga" sin decir una palabra sobre la trampa que suponen estas "luchas". Al contrario, el único problema que ven es que los sindicatos más grandes no las convoquen más a menudo...” (ídem.)

En el debate de Libcom, uno de los interlocutores dice “Pienso que sería bastante difícil conseguir que mucha gente participara en una huelga bajo el slogan "Abajo el capitalismo, revolución ahora". Todo sindicato se opone desde luego a una lucha revolucionaria pues como tal su existencia está ligada a la conservación del capitalismo, pero además se opone igualmente a cualquier lucha reivindicativa genuina, pues como se responde le responde el compañero La ecuación "lucha por mejorar o defender condiciones de vida y trabajo = sindicalismo" es falsa”

Bajo el capitalismo no se puede vivir

La dinámica de recortes, desempleo desbocado, crisis generalizada, plantea una cuestión sencilla: ¿se puede vivir bajo el capitalismo?

Desde pequeños nos educan en que “todo depende de nosotros”, “sí haces las cosas bien”, tendrás “una vida estable y acomodada”, te espera como recompensa hijos, casa, coche, segunda residencia, vacaciones en un crucero y otras maravillas consumistas. “... Creemos que si a [email protected]nos va bien, al otr@ debería irle igual, y si no es así algo habrá hecho mal, será un vago, un inútil o un incompetente” [4].

Tras muchos años de crisis y especialmente tras la aceleración de los últimos 5 años, esos cuentos de hadas se vienen abajo: “escuchas la misma monserga: estudia, trabaja, esfuérzate aún más, no protestes, cómprate un coche y una casa, sé alguien... ¿y ahora? Todo aquello para lo que te educaron se revela como una mentira”[5] ¡Por más títulos universitarios, experiencia profesional, méritos laborales, que acumules, el futuro es un pozo sin fondo repleto de precariedad, desempleo y miseria!

Estamos asistiendo al hundimiento paulatino de un sistema social que lleva un siglo de decadencia. ¡No es solo la crisis económica y social de por si muy grave! ¡Es igualmente la destrucción medioambiental, las guerras imperialistas, la barbarie moral más depravada! Por ello frente a la subestimación escandalosa de la crisis por parte de los sindicatos para hacernos creer que “otro capitalismo sería posible” debidamente “reformado” suscribimos lo que dicen los compañeros de Palencia denunciándolos:

“Para ellos, tanto la crisis como los recortes en los derechos de [email protected] [email protected] son consecuencia de los actos de ciertos gobiernos y "especuladores avariciosos". Esto es falso, la crisis y sus efectos son inherentes al sistema capitalista, no consecuencia directa de los actos de "[email protected] [email protected] [email protected]". Las crisis vienen sucediéndose unas tras otras desde los mismos inicios del sistema capitalista, y cada vez serán más graves. Si salimos de esta crisis, volveremos a caer en otra aún peor. El capitalismo es un sistema económico en decadencia”

Todas las voces del mundo político, empresarial y sindical, incluyendo a los “nuevos radicales” de DRY, nos predican que “esto tiene arreglo”. La derecha y los empresarios proponen como pócima recortes, flexibilización, sacrificios… La izquierda y los sindicatos propugnan otras medidas: nacionalizaciones, impuestos, auditorias de deudas y demás remiendos.  Ambos quieren apartarnos de la lucha masiva contra este sistema de explotación y desviarnos hacia el callejón sin salida de sacrificarse para mantener en pie este sistema podrido. Por eso apoyamos este análisis de unos compañeros de Barcelona:

Las reformas, las diversas alternativas que nos ofrecen un capitalismo de rostro humano, con diferentes formas de producción y distribución, el gestionismo, el ciudadanismo, el decrecimiento, la antiglobalización, el recambio en el gobierno, las negociaciones sindicales y todas las demás variantes que pretenden cambiar el mundo sin revolución, son maniobras para enredarnos y destruir toda tentativa de lucha. Son mecanismos y aparatos para colarnos todo lo que quieran (ver nota 2)

Este sistema no se puede reformar y sus beneficiarios –la clase dominante- hará lo que sea, caiga quien caiga, para mantener sus privilegios:La vida de la inmensa mayoría de la humanidad debe ser llevada más allá de cualquier límite para salvaguardar las arcas del capital, para evitar la bancarrota de este sistema moribundo. Los gobiernos de todo el mundo y de todos los colores, en tanto que representantes del mundo del dinero, aplican las mismas medidas terroristas que exige el capital por todos lados (ídem.)

¿Cómo desarrollar una lucha contra los embates del capitalismo y que simultáneamente prepare las condiciones para un cambio revolucionario?

Si el capitalismo nos condena a un eterno sin vivir, si su Estado, sus políticos, sus sindicalistas, no hacen otra cosa que conducirnos al abismo, el unirnos, el organizarnos, el luchar, todos juntos, desde abajo, no es un bello ideal, sino una necesidad vital. Juntos podemos cambiarlo todo” es el sencillo eslogan con el que acaban su convocatoria los compañeros de Alicante. Se tiene que acabar el agachar la cabeza, el tragar con todo, el apartar la vista ante todas las humillaciones cotidianas, porque aceptando resignadamente lo malo nos sumergiremos en lo peor” (ver nota 4).

Es evidente que ese combate es difícil pues “desprenderse totalmente de las mentiras en un mundo que se construye sobre la falsificación es una tarea titánica (…) Es difícil combatir un sistema cuyos tentáculos llegan a cada rincón de la vida” (ver nota 5)

Pero para avanzar lo más importante es el desarrollo de la unidad, la solidaridad, la conciencia y la auto-organización en nuestras propias filas.

Frente a la “huelga sindical” que está pensada para triturarnos en una suma de individuos encerrados en sí mismos, “una huelga es algo más que no ir a trabajar un día. Lo importante es lo que se vive y lo que se crea, es el encuentro y las experiencias que surgen de él. Ahí radica el éxito o el fracaso de una huelga y no en las cifras de seguimiento o en la mani-desfile de la tarde” (ídem.).

Se trata de “Hacer consciente la realidad de un mundo en quiebra. Tomar las calles, liberarlas de la mercancía y abrirlas a la comunicación y la acción colectivas” (ídem.).

No se trata de “pasar” de convocatorias como la huelga del 29 M, a la vez que se denuncia hay que pelear por el desarrollo de las fuerzas del proletariado, como señala un compañero "Salir de la normalidad" del cada uno a lo suyo y de la aceptación resignada y acrítica de todo lo que venga son pasos muy interesantes”[6]

Por ello es muy importante la iniciativa de los compañeros de Alicante:

Nos planteamos generar un espacio participativo, crítico, unitario y de lucha por la derogación de la reforma laboral y contra toda forma de explotación, desde la autoorganización asamblearia 

En ese espacio puedes intentar recuperar tu vida: encontrar a gente que siente cosas parecidas a las que se te vienen a las tripas en los últimos tiempos, compartir rabia, experiencias, emociones y alternativas, organizarte y luchar por tener una vida que puedas considerar libre” (ver nota 4)

No obstante, el camino es aún largo y lleno de obstáculos pues como señala un compañero si bien se va dando Una mayor predisposición y aceptación de las críticas al sistema capitalista, y de las ideas que hablan de la necesidad de la protesta masiva. Los últimos 4 años de crisis (o del último brote de la enfermedad crónica del capitalismo), y lo que viene, están suponiendo un lento, subterráneo, pero cierto, cambio de mentalidad. Aún así sigue sin aparecer todavía una clara alternativa a nivel social y político” (ver nota 6)

Acción Proletaria 20-5-12

Nota: en un próximo artículo analizaremos diversas propuestas concretas que se ven en las hojas y textos de la rúbrica sobre la huelga del 29 M