La farsa electoral del 20N prosigue la guerra declarada por la burguesía contra la clase trabajadora

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Después de año y medio de ataques inmisericordes contra toda la población laboriosa, la burguesía necesita preparar su aparato político y sindical para profundizar en esos ataques, que si consigue llevar a sus últimas consecuencias acabarán provocando en la mayoría de la población la pauperización absoluta y la más negra de las miserias.

La reforma express de la constitución es un auténtico pacto de sangre de las dos grandes mafias burguesas para atacar a muerte al proletariado. Como decía Engels la lucha de clases se desarrolla a tres niveles: económico, político e ideológico. La burguesía necesita acompañar política e ideológicamente sus brutales ataques económicos para hacer pagar la crisis a la clase trabajadora.  Pero estos últimos años (y hasta ahora mismo), el PSOE (con el acuerdo de IU, SINDICATOS y demás ralea...), siguiendo la tradición anterior[1] ha llevado a cabo los peores ataques de la democracia dejando al mismo tiempo desguarnecido el frente ideológico y por tanto al descubierto la dictadura brutal pero hipócrita que supone el estado democrático, creando un caldo de cultivo propicio para que surgiera el movimiento del 15M y de los Indignados cuyos lemas: "PSOE y PP la misma mierda es", "no hay pan para tanto chorizo", "¿dónde está la izquierda?, al fondo a la derecha"..., son muestras de una indignación y toma de conciencia en las filas obreras.

Desde el verano todos las maniobras políticas muestran que el gobierno se pone la careta social y hace de oposición mientras el PP ataca a muerte a los trabajadores con los recortes en educación y sanidad (por primera vez en los últimos 50 años estamos asistiendo a despidos masivos de profesores, médicos, personal sanitario, empleados públicos, mientras se cierran centros de salud y plantas hospitalarias...); desde la convocatoria electoral haciendo coincidir la farsa con la fecha en que murió el viejo dictador, hasta un Rubalcaba que ha pasado de ser el Fouché maquiavélico[2] del estado de alarma al farsante "perseguidor" de ricos y banqueros,  y donde todos los viejos (Felipe González, Aznar..) y jóvenes actores (la pacifista ministra de la guerra, la señorita Cospedal...) realizan el más difícil todavía, el salto mortal de pasar a la oposición estando en el gobierno y viceversa, de oponerse a las medidas que ellos mismos han auspiciado[3]

En una situación que se cierran hospitales y se despiden médicos sin embargo la clase dominante mantiene todo el circo electoral, las diversas mafias sindicales, la más deleznable de las telebasuras, toda la burbuja absurda del fútbol ... Se recorta en servicios esenciales para la mayoría de la población, como en las pensiones de los ancianos o las prestaciones sociales en un país con más de 5 millones de parados y se mantiene un andamiaje costoso y corrupto, cuya misión es tratar de engañar con mentiras repetidas mil veces siguiendo las directrices de Goebbels, ministro de propaganda Nazi. La burguesía ante la quiebra histórica del modo de producción capitalista se ve obligada a desarrollar los peores ataques a las condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población, pero es consciente de que se enfrenta a un proletariado que no está derrotado y que toma conciencia de la gravedad de la situación histórica, y por tanto tiene que seguir propiciando la ideología y mistificación democrática por muy desgastada que se encuentre (hemos visto como en los movimientos sociales del norte de África tras una represión criminal en Túnez y Egipto ha maniobrado para jubilar a los dictadores, tratando de ilusionar a la población con más democracia...).

En el capitalismo decadente las diferencias entre la dictadura descarnada y la dictadura con careta democráticas son puramente formales. En España la llamada transición democrática supuso una mera continuidad del estado franquista al democrático, y todas las elecciones en que se han turnado la derecha y la izquierda del capital han proseguido las mismas políticas antiobreras. La burguesía es consciente de este desgaste de su aparato político e ideológico pero se ve obligada por las circunstancias históricas a tratar de mantener la mistificación democrática, por lo que probablemente colocará al PP en el poder y tratará con la colaboración de todos los sectores de que la columna vertebral del sistema que es el PSOE no salga muy dañado para que pueda proseguir  su sucia labor antiobrera desde la oposición.

Ante todo este pudrimiento económico, político e ideológico del capitalismo a la clase trabajadora no le queda otro remedio más que seguir profundizando en su toma de conciencia y en su lucha en defensa de sus condiciones de vida y trabajo, lucha que lleva las semillas de una nueva sociedad en la que la humanidad esté libre de la explotación del hombre por el hombre.  


[1] Es obvio que del PP los obreros sólo pueden esperar ataques y recortes; pero desde la transición democrática ha sido el PSOE en el gobierno quien ha llevado a cabo los ataques más brutales contra nuestras condiciones de vida en nombre de la "reforma" y la "modernidad"; así fue durante las llamadas "reconversiones industriales" y después.

[2] Joseph Fouché político francés que ejerció su poder durante la Revolución francesa y el imperio napoleónico. Fue el fundador del espionaje moderno. La carrera política de Fouché se caracteriza, sobre todo, por su habilidad para asegurarse su propia supervivencia y por mantenerse en el poder a toda costa, independientemente de quien ocupe el poder; no destacaba por su presencia en la vida pública, no es de los que hablan a voces en las tribunas ni los que proclaman discursos grandiosos, más bien actúa por detrás moviendo los hilos de la política con movimientos silenciosos e inapreciables a simple vista (Tomado de Wikipedia)

[3] Son el gobierno socialista y los sindicatos quienes han pactado la reforma laboral que hoy hace posible que CiU en Cataluña y Esperanza Aguirre en Madrid despidan "barato" a los interinos en la sanidad y la enseñanza