Despidos, recortes, desempleo...: Lo que nos espera y lo que podemos hacer

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A principios de Agosto se desató una verdadera tormenta de malos augurios sobre la economía internacional. "¡Calma!", nos decían entonces. "Recuperemos la confianza, y esos nubarrones se alejarán". Y proliferaban, las cumbres, y las declaraciones de todos los mandamases para asegurarnos que disponen de los medios para atajar la bancarrota de la economía mundial. También pululaban las propuestas de los sostenedores más "críticos" de este sistema - la Izquierda del capital en sus versiones clásica o moderna - que nos vendían sus "soluciones" a la crisis: recuperar la supremacía de los Estados democráticos para "atar en corto" a los tiburones financieros, a esos esotéricos "mercados" que, según ellos, son los causantes de los movimientos especulativos que han llevado al mundo al borde del abismo. Nosotros, en cambio, afirmábamos donde residía la verdadera causa de la crisis de la deuda: « En verdad, la economía se hunde bajo las deudas que no puede devolver ni gestionar. Esto devalúa las monedas, empuja al alza el precio de las mercancías y abre la puerta a un proceso de quiebra de los particulares, los bancos, los seguros y los estados. Esto entraña el riesgo de paralizar los bancos centrales en un momento dado. Pero este endeudamiento no tenía como razón fundamental la avidez insaciable de los financieros y otros especuladores, y todavía menos el consumo de los explotados. Al contrario. Este endeudamiento generalizado era necesario y vital para la supervivencia del sistema desde hace más de medio siglo, como medio de evitar una sobreproducción cada vez mayor. El desarrollo progresivo de la especulación financiera no es pues la causa de la crisis, sino la consecuencia de las medidas que los Estados han tenido que utilizar para intentar hacer frente a la crisis en los últimos 50 años. Sin esta política de crédito fácil y de endeudamiento creciente hasta el descontrol, el capitalismo no habría podido vender las mercancías en cantidad siempre creciente. De hecho, aumentar de este modo la deuda  les ha permitido sostener el crecimiento de la producción durante todo este tiempo. El desarrollo monstruoso de las finanzas especulativas, convirtiéndose en un cáncer para el capitalismo, no es más que el producto de la dificultad creciente del sistema para invertir y vender con beneficio. El agotamiento histórico de esta capacidad, a finales de 2007 y comienzos de 2008, ha abierto de par en par las puertas de la depresión»[1]

Semanas después asistimos a una nueva cascada de desastres en la economía mundial. Eso prueba, en primer lugar, que los mensajes "tranquilizadores" son más bien discursos cara a la galería para atajar el pánico que se extiende incluso en la misma clase explotadora ante la constatación de que a pesar de haber gastado ingentes cantidades de recursos, su mal se ha visto agravado y no se ve luz ninguna la final del túnel. En efecto en Estados Unidos, después de haber recurrido con fruición a la máquina de hacer billetes, resulta que el paro sigue en un inconcebible (en USA) 9%, y la economía vuelve a dar síntomas de estancarse, avecinándose nuevos despidos, como por ejemplo los 30 mil previstos en el Bank of América, y nuevos recortes sociales... Por la brevedad de sus efectos "ansiolíticos", el  llamado "twist" sobre la deuda norteamericana (un mecanismo para incentivar a los acreedores para que retrasen la reclamación de su pago), debería ser mejor bautizado como "vals del segundo". Su puesta en marcha ha sido interpretada, maliciosa pero acertadamente, como una negativa de la Reserva Federal ha seguir regando con dólares para tratar de reactivar su economía.

Y eso sucede en un país que dispone de plena  soberanía monetaria y cuya divisa sigue siendo clave para el comercio mundial. Qué no decir de la economía europea, donde se multiplican los conflictos de intereses. Tras haber dilapidado miles de millones de euros en los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal (no en rescatar a esas poblaciones, lógicamente, sino en salvar a los bancos de parte de sus créditos fallidos concedidos en esos países), resulta que la economía de estos países sigue avanzando hacia la bancarrota, y que ésta amenaza ya a Italia y España, hasta el extremo de obligar al BCE a comprar diariamente 2 mil millones de euros de deuda de estos dos países, ¡sólo para intentar contener la sobrepuja de intereses! Pero, ni por esas. Esos mercados, tan necesarios para las exportaciones de los "paganos" europeos -sobre todo Alemania -, se están secando como consecuencia de las medidas de austeridad que imponen, precisamente, para poder pagar las deudas,... Y no por ello se sale del agujero. El "nuevo peligro" del que se habla hoy no es ya el de la quiebra de los países "periféricos", sino el de los bancos principales de Francia y Alemania. Las necesidades para "recapitalizar" estos organismos se estiman en cerca de 400 mil millones de Euros que es, por ejemplo, el equivalente a toda la caja actual del FMI.

Por todo ello no cabe hacerse ninguna ilusión sobre el futuro que nos puede deparar este sistema, que se mantiene a flote a base de hundir y asfixiar a la humanidad en cotas cada vez más infernales de miseria. En todas partes se preparan planes de austeridad de una dureza nunca antes vista. Se trata de una verdadera declaración de guerra a las condiciones de vida y trabajo de la clase trabajadora:

Despidos... Tras una primera oleada que ha llevado el desempleo a cotas históricas (9% en USA, 10% en la UE, 16% en Grecia, ¡más del 21% en España!), se anuncian nuevos recortes de plantillas, con la reaparición del espectro de los ERE's (caso de la Opel de Figueruelas- Aragón-). A estos sectores ya atacados en el pasado, se suman otros que parecían algo más "protegidos", como es el caso del sector farmacéutico que calcula en 14 mil nuevos parados las consecuencias de los recortes en Sanidad,...

Pero sin duda es el sector de los empleados públicos el que va a concentrar el grueso de nuevos parados, bien directamente como en el caso de Grecia -donde acaban de anunciar 30 mil nuevos despidos entre los funcionarios- , o a través de la eliminación de interinos[2], como es el caso de los profesores de enseñanza secundaria en España (14 mil supresiones de empleo conllevan los  recortes en materia de Educación).

Y junto a los despidos, el aumento de la precariedad, verdadero castigo sobre todo para las generaciones más jóvenes (el paro juvenil alcanza el 46% de la población activa en esas edades), y que se va a ver reforzada por el llamado "contrato único" que quiere impulsar el, muy probablemente, nuevo equipo del gobierno del PP, aprovechando y rematando la faena que previamente ha realizado el gobierno del PSOE con su reforma laboral del 2010, o el reciente "regalo de despedida" de Zapatero a los jóvenes trabajadores españoles, que prorroga ¡hasta los 30 años! el encadenamiento de los contratos precarios. Como consecuencia de todo ello estamos asistiendo a un terrorífico endurecimiento de las condiciones de trabajo que son impuestas abiertamente con amenazas de despido o de no renovación de contratos, negándose a cubrir las bajas por jubilación, por enfermedad,... Hay que decir que esto tampoco lo han inventado las "damas de hierro" del PP (Aguirre y Cospedal), sino que ha sido la "mosquita muerta" - la ministra Salgado - del PSOE quien introdujo ya en los Presupuestos Generales del año 2009 la norma de cubrir únicamente 1/10 de las bajas en la Administración.

... Y otros hachazos a salarios y prestaciones sociales: Y no hablamos únicamente de la reducción de salarios de los funcionarios decretada en 2009 y que se prorrogará y/o empeorará con los nuevos planes de reducción del déficit. Pensemos también en la pérdida de poder adquisitivo de todos los salarios, santificada por el acuerdo Sindicatos- Gobierno- Patronal del año pasado, y que muy probablemente sea aún más encarnizada de lo previsto. El vínculo de sangre, de mala sangre cabría decir, que une a este trío anti-obrero quedó de manifiesto cuando los primeros reiteraron su ofrecimiento de recortes salariales en vísperas precisamente de la presentación de la reforma constitucional que va a servir de plataforma para los "tijeretazos" a la asistencia sanitaria y la educación, pero también a los planes de ayudas a personas mayores, discapacitados, rentas mínimas,... que están siendo liquidados o, más subrepticiamente, impagados, como sucede con la famosa "prestación por dependencia"[3].

Una ola de tremendos sufrimientos se abate sobre la clase trabajadora cuya vida cotidiana es cada vez más una pesadilla.

Pero no todo es pesadilla. Asistimos también a un radiante despertar de la combatividad. Frente a esta criminal degradación de las condiciones de vida, la respuesta de la mayoría de la población trabajadora no ha sido ni la aceptación entusiasta de los sacrificios exigidos por la patria (lo que sí sucedía en momentos históricos de derrota de la calase obrera como en los años 30), ni la resignación impotente ante las barbaridades que perpetra el capitalismo. Al contrario, desde hace unos cuantos años se suceden movimientos masivos de protesta - como los movimientos de los estudiantes franceses en 2006, las luchas del 2008 y 2011 en Grecia, las movilizaciones de masas en Túnez y Egipto, o el movimiento 15M en España - que ponen precisamente de manifiesto la generalización de un sentimiento de "indignación" contra el presente, y sobre todo el negro futuro que espera a la humanidad de continuar sometida a las leyes del capitalismo.

No podemos volver a explicar aquí nuestra visión sobre las potencialidades y los riesgos que también se ciernen sobre este tipo de movimientos[4] Lo que nos interesa sobre todo ahora es exponer nuestra propuesta para el desarrollo de sus potencialidades positivas. Para ello hemos de fijarnos primero en las maniobras ideológicas de los defensores - eso sí "críticos" del sistema - para embarrancar esa lucha, y que hemos visto plasmarse recientemente en la campaña democrática en pro de un referéndum sobre la reforma constitucional.

Esta campaña, encabezada por los sindicatos y los partidos de izquierda, pretendía reforzar el peso - que es aún muy fuerte, reconozcámoslo -, de la mistificación democrática en el movimiento 15M, pero no a través de su versión más burda como el electoralismo[5], sino a través de una vía más sibilina como es la "defensa de la Constitución" (como si la Carta Magna de 1978 no fuese una colección de engañifas como el derecho al trabajo o a la vivienda,...), o de la reivindicación del referéndum como "verdadera expresión" de la voluntad popular. Se trata pues de redorar el blasón de la criminal ilusión en una "democracia, pero real", que es la forma de ocultar que, en el capitalismo, la democracia es la máscara de la dictadura del capital.

Como expresión de la fuerza latente de las movilizaciones de Mayo- Julio, podemos decir que la inmensa mayoría del 15-M reaccionó bien contra esta maniobra: tomó nota de la enésima demostración de la complicidad real de los principales gánsteres capitalistas - PP y PSOE - y no secundó apenas las convocatorias de Izquierda Unida y sindicatos. Es más acudió a ellas sobre todo para recriminarles.  Así en Valencia se les gritó: "CCOO y UGT primos hermanos del PSOE y del PP". Y en Barcelona donde las fuerzas que se oponen a las patrañas sindicales parecen más fuertes y organizadas, se reagruparon en torno a pancartas que señalaban "Deja el Sindicato y Únete a la lucha", o "¡Sindicatos no. Asambleas Sí" .

Desde luego los sindicatos y sus cofrades de IU y otros izquierdistas no van a dejar de intentar recuperar influencia en un movimiento que les ha ignorado o despreciado (recordemos por ejemplo los abucheos a Lara cuando quiso sumarse a una movilización contra los desahucios en Madrid), y han preparado una auténtica ceremonia de confusión con convocatorias que compiten o se solapan con las del 15M, para aparentar una "combatividad" fingida y postiza, sino sobre todo para atacar las verdaderas armas de la clase obrera. Saben, en efecto, que no pueden contar con el beneplácito de los trabajadores que tienen muy presente su complicidad con medidas anti-obreras (el citado pacto de congelación salarial, o el retraso de la edad de jubilación por citar las más recientes), o la inanidad de sus movilizaciones (como la huelga parcial de los funcionarios el 8 de Mayo del 2010, o la huelga general del pasado 29 de Septiembre), pero se apoyan en la impericia y en la falta de confianza de los trabajadores en sus propias fuerzas, para usurparles la autorganización de la lucha, para atacar la unidad de la clase obrera, y para encadenar las reivindicaciones obreras a consignas plenamente capitalistas como son la "defensa" de la propiedad pública de la enseñanza o la sanidad, como se ha puesto de manifiesto en la reciente lucha de los profesores de instituto de Madrid[6].

Lo que quieren imponernos con la ayuda de todo el aparato de Estado capitalista es el modelo sindical en el que los trabajadores esperan sumisamente  al toque de corneta de sus "representantes" que les dicen no sólo cuando "luchar", sino por qué "luchar" y cómo "luchar",... Con ese modelo la "lucha" se ve, como estamos hartos de ver, condenada al fracaso; y los trabajadores somos reducidos a la categoría de masa de maniobra en conflictos entre dos fracciones del mismo Estado capitalista, que, acordémonos del cántico del 15 M, son la "misma mierda".

La fuerza de las auténticas luchas de los trabajadores por sus reivindicaciones, de los movimientos masivos como los del 15 M han residido precisamente en todo lo contrario: en fomentar y asentarse en la mayor implicación posible de todos los participantes. Por ello es vital volver a revitalizar las asambleas como centros vitales de la lucha:

-       Donde se recogen y se conocen en amplios debates, las distintas reivindicaciones que plasman ese terreno común de lucha contra la explotación. Nos parece muy positivo que, por ejemplo, en la próxima Asamblea General del 1 de Octubre en Plza Cataluña de Barcelona se ceda la palabra a los distintos frentes de lucha (Trabajadores indignados, asambleas contra los recortes en Sanidad, la comisión que impulsa desde la Universidad Autónoma de Barcelona una huelga en las Universidades,...) para reforzar la idea de que son distintas expresiones de una misma lucha contra un mismo enemigo: la miseria que quiere imponernos el capitalismo.

-       Que sirven como crisol precisamente de esa solidaridad, como también ha quedado mostrado en positivo por ejemplo en la lucha contra los recortes sanitarios en Cataluña, donde se han celebrado asambleas de trabajadores sanitarios de hospitales como el del Mar o el 2 de Maig, abiertas a pacientes, vecinos, asambleas de trabajadores de empresas en lucha.

-       Donde se deciden nuestras movilizaciones. Hemos de rechazar la manipulación habitual de izquierdistas y sindicalistas que quieren hacer de los asambleístas meros espectadores de sus discursos, o a recibir la notificación de la siguiente movilización, sino a discutir que está pasando, por donde nos están lloviendo los ataques, como podemos solidarizarnos con los sectores que luchan contra ellos,...

Junto al instrumento de las asambleas, es necesario reactivar la práctica de los debates. Con la dispersión de las acampadas de las plazas, y de las distintas convocatorias de movilizaciones, hemos visto también como los debates se han ido confinando en búsqueda de alternativas locales  o parciales, o bien, a escuchar a tal o cual experto que exponía su propuesta de solución. Ninguno de estos dos aspectos es necesariamente negativo en sí mismo, pero es enormemente insuficiente. Nosotros estamos convencidos de que la liberación de la humanidad no depende de la aplicación de las ideas de tal o cual reformador del mundo, sino del desarrollo de una lucha y una conciencia masivas que necesita la confrontación de ideas, el desarrollo de un debate a fondo sin prohibiciones de todos los aspectos de la vida social. De la misma forma pensamos que este sistema no tiene reforma posible, ni a escala planetaria ni, mucho menos, a escala de nación o de barrio. Lo que debemos hacer es comprender las distintas manifestaciones de la dictadura del capital sobre la humanidad para reforzar la unificación del combate, no su dispersión.

Y eso es algo que también debe relanzarse: la perspectiva internacionalista, que estuvo muy presente en los momentos álgidos del movimiento antes del verano en protestas contra la represión de la acampada en París, o en solidaridad con las movilizaciones en Grecia, cuando en la manifestación de Madrid se gritó "Atenas aguanta. Madrid se levanta". O en la preocupación de muchos debates del 24 de Julio por las convocatorias internacionales.de lucha.,... Fomentar esa visión internacional de la luchas contra los sacrificios que quiere imponernos el capitalismo es necesario y también posible pues vemos como las luchas y las movilizaciones tienden a surgir y a reclamarse de ese esfuerzo común de combatividad como hemos visto recientemente en Italia o en Israel. Pero tampoco en esto debemos conformarnos con aguardar expectantes la convocatoria marcada para el 15 de Octubre. Debemos ser activos en la solidaridad y la lucha con nuestros hermanos y hemos de discutir y asimilar en profundidad las lecciones de estas luchas, para aprender de ellas.

 

23 de Septiembre 2011


[1] "Crisis económica mundial: Un verano de infarto" en http://es.internationalism.org/node/3184

 

[2] Esos despidos se hacen sin indemnización alguna para el trabajador aprovechando el enorme colchón de precariedad laboral (cercana al 40%) que tanto las administraciones "socialistas" como las del PP han ido acumulando desde los años 80. Un dato éste para echárselo a la cara a quien pide que los trabajadores "defiendan lo público".

[3] Gran parte de las cacareadas "medidas sociales" de los últimos 10 años en España (con gobiernos del PP y del PSOE) han consistido, como se ve en el caso de la asistencia a los mayores, en ahorrarse la construcción de residencias o contratar personal para su cuidado, y en cambio subcontratarlas a empresas privadas o a familiares a cambio de una exigua compensación económica (que en el caso de éstos últimos constituye una de las pocas fuentes de ingresos familiares). Es imaginable el drama que sucede cuando el Estado retrasa el pago de tales subvenciones (atrasos de salarios o despidos en los centros concertados) o compensaciones a los familiares.

[4] Ver "Las movilizaciones de los indignados en España y sus repercusiones en el mundo - Un movimiento cargado de futuro" en http://es.internationalism.org/rint146-indignados

 

[5] Sólo los menos inteligentes - entre los que se incluyen los propios Stephane Hessel, o Stiglitz - propugnan abiertamente votar al PSOE.

[6] Ver artículo en este mismo número de AP